Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 22 Es del tipo que se graba a fuego en el alma.
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Pasó un año del nacimiento de Aladdin, las cosas no cambiaron significativamente por lo que Judal estaba feliz, sus padres nunca le hicieron a un lado. En este momento disfruta un delicioso cereal con durazno. Oh si, cada que tenga la posibilidad le pondrá su vicio a todo. Abre la boca para probar y un proyectil de puré de manzana casi le saca el ojo.
-¡Me lleva enano estúpido! ¡Ten cuidado!
Este movía su manita temblorosa en la cuchara, pues fue un accidente producto de su torpeza. El mayor suspira y se acerca para limpiar el rostro del bebé y luego sonríe.
-Eres un asco. Incluso te atacaste a ti mismo. Supongo que era de esperar de un ¡ungh!-le metieron la cuchara en la boca.
Aladdin quería que probará, una vez satisfecho la retiró y observó expectante.
-Nah, ni creas que me lavaras el cerebro. Ya tuve suficiente de ello. Mis favoritos son los duraznos-el pequeño arrugó su boquita decepcionado-uh que tétrico. Casi podría jurar que me entiendes-asintió-¡¿enserio?!-misma respuesta-¿sabes como se hace un bebé?-ladeó la cabeza-bien, creo que me pasé con la pregunta.
Volvió a su asiento y continuó con el desayuno, sin embargo la intensa mirada cobalto le ponía de nervios.
-¿Te gusto o qué?-fastidiado.
Su hermano estiró sus manitas queriendo alcanzar algo.
-Oh quieres más puré, mocoso interesado-aún así se puso de pie y le regalo un poquito, pues el exceso bien podía hacerle daño-pero si mamá se entera te irá muy mal-negó-así que somos cómplices.
El azabache volvió a su asiento por milésima vez en lo que va de la mañana. Siempre tuvo la impresión de que el magi que era su rival no era todo dulzura como la mayoría solía pensar. En más de una ocasión le dejó gratamente sorprendido. Vaya que tenía un carácter fuerte. Aún recuerda cuando Kougyoku se quejó de cuando le conoció en Balbad. Frunce de ceño molesto, el solo imaginar que estén el uno cerca del otro le provoca celos. Toma una servilleta que hace bolita y la lanza a su comida con intención de arruinarla, una vez ahí el otro la coge cuidadosamente colocándola a un lado para continuar comiendo.
«-Hasta para eso eres complicado. Que ganas de joderte la vida. Me parece interesante, es una lastima que nunca lo consigo.»
-¡Ya volví!-la peli rosa en el umbral de la puerta en el comedor.
-Te tardaste.
-Ja ja ja no fue mi intención pero el vendedor parecía tener prisa porque vaya que eso parecía maratón. ¡Uh~!-mírando su reloj-si solo fue minuto y medio.
-Pero con el enano me parece una eternidad de aburrimiento. ¿No podía hacerlo la cigüeña más llorón? U otra cosa, que sé yo. Y a todo esto, ¿Qué vendía?
-Oh-le muestra un paquete.
-¿Papas fritas?-arqueó una ceja-ni era necesario tanto esfuerzo. Las consigues en la tienda.
-De este tipo no. Son tuyas. Abrelas y huele.
Aún sin confiar el pequeño hizo lo dicho. Sus ojitos brillaron y sus mejillas cobraron cierto tono rosado.
-¿Durazno?
-Si, orgullosa-son botanas naturales. Lo mejor de todo es que son bajas en grasa. En cuestión de azúcar ya me resigne contigo.
-Gracias-bajó la mirada avergonzado y sintiendo que podría llorar en cualquier momento. Pero antes muerto que mostrarse débil.-¿Y papá?
-En la oficina desde temprano.
-¿Qué nunca descansa?
-Lo hace, pero para tener tiempo de calidad con la familia ha sacrificado valiosas horas de sueño.
-¿Por que lo haría?
Se acercó a él y besó su frente.
-Porque le importa.
Si algo te interesa luchas por ello. Aún si eso te lastima o provoca algún tipo de malestar. Es algo que no entendía del todo bien cuando era un magi del imperio Kou, hoy lo hace un poco mejor y sin embargo le parece un comportamiento tan masoquista.
«-Y es justo lo que hago por Kougyoku. ¿Eso quiere decir que me volví uno de esos? ¡Agh que horror! Si nuestra relación vuelve a la normalidad le haré pagar por toda la humillación.»
-¿Pasó algo bueno?-su madre-Tienes una enorme sonrisa.
-Digamos que encontré mi motivante.
-¡Oh que genial! ¿Has terminado tu tarea entonces?
-Si.
-Bien, no quiero que la hagas en la madrugada que mañana es lunes.
-Siempre la acabo el mismo día.
-Eres un niño muy cumplido.
-Nah, si no quieres hacer más de una vez las cosas, hazlas bien desde el principio.
-Práctico entonces. Eres tan maduro.
-Por supuesto.
-Y yo que te había comprado nuevas crayolas de colores muy bonitos. Supongo que estás muy grande para algo así. Se las daré a Aladdin.
-¡No! Ejem, es decir. Siempre puedo necesitarlas.
-Me parece bien. Ya las puse en tu escritorio.
«-¡Mendiga vieja me chantajeó! ¡Ah, pero ya veras como te dejo la pared! Nadie trata al oráculo del imperio Kou como si fuera un mocoso, aunque lo sea.»
Los días pasaron con normalidad, incluso algunas semanas. Aladdin emitió sus primeras palabras, estando estas dirigidas a sus padres. Pero se negaba a decir algo a su hermano. Este claro le restó importancia atribuyéndolo a su estupidez. Sheba ha ido a trabajar, así que hoy es Solomon quien les cuida. Se encuentra en la cocina preparando algunos postres. Oh si, a ese par que tiene por hijos como les encanta lo dulce. Tampoco quiere que les de diabetes así que ha investigado recetas que requieran menos azúcar. Lo haría todo por sus pequeños, y porque también disfruta adquirir conocimientos, pues su inhata curiosidad está tan activa como toda la vida. Unos cuantos libros más y tendrá que sacar a su esposa de casa para que entren. Bien, quizá no tanto pero casi.
Judal y Aladdin están en la habitación del último que juega con algunos cubos didácticos en su corral.
-¿Qué no te aburres enano?-no le prestaba atención y continuaba la labor-es probable que tu cerebro esté más dañado que de costumbre. ¿En todo caso que escribes? ¿Pides un rescate o algo así? Te aviso de una vez que nadie te ha secuestrado.
"R-U-K-H"
-¿Eh?
Le miró confuso. ¿Habla de la energía de aquel mundo que también habita este? ¿Es posible que ese bebé sea el magi enano que es su más grande rival?
"L-O-C-A"
-¿Qué rayos quieres decir? ¿Quién está loca? ¿Mamá?
"N-O"
-¡Genial ahora te entiendo menos!
"P-U-A-H"
-¿Me estas jodiendo? ¿Es eso? Nah, la próxima vez que te ponga atención me daré una bofetada.
-Ju...Ju...Jual...-pft-mordió su lengua e hizo berrinche.
-¡Ja ja ja ja! Eres torpe y todavía te enojas. Sigue intentándolo.
Lo cierto es que en aquella ocasión el bebé tenía intención de darle un mensaje, pero al igual que su hermano se tardó en recordar los acontecimientos del otro mundo. Su psique viajaba una y otra vez entre ser el pequeño que ahora es y el magi. Lo que confundió en más de una ocasión al mayor que terminó por tirarlo de loco. Y Aladdin por pensar que no era el oráculo que conocía. Sino un humano normal que tenía una cantidad de magoi ligeramente mayor al promedio. Y por sobre todas las cosas, su amado hermano mayor aunque tuvieran terribles problemas para convivir.
...
Durante muchos, demasiados años. Judal tuvo que evitar el contacto con la que aún considera su novia. Era en verdad una tortura no tomarla entre sus brazos. Decirle cuanto la quería. Y más porque al que le dice cariñosamente unicornio no deja de intentar declararse. Siendo interrumpido por él que ha tenido que gastar perciado magoi, pero vale la pena. Porque así Kougyoku sigue siendo suya.
Ahora está sentado en la mesa luego de volver del colegio. Fastidiado con toda la situación a tal grado que si tuviese a Gyokuen en frente gustoso la atraviesa con una lanza de hielo.
-Hola Judal-kun-le saludaba su hermano que recién tomó un baño.
-¿Por qué siempre me dices así? Ya te dije que es extraño.
-Supongo que es la costumbre.
-Como digas-miró en otra dirección-tampoco es como que me interese.
El peli azulino tomó asiento al frente y le analizó durante algunos segundos.
-¿Qué?-el mayor.
-¿Estas bien?
-¿Por qué la pregunta?
-Te ves más molesto que de costumbre.
El peli negro alzó una ceja ofendido.
-Digamos que no soy el señor sonrisas como cierto enano fastidioso.
-Ya lo sé.
-¿Quieres pelear?
-Lo digo enserio. ¿Qué tienes?
Si algo le ha quedado claro a Judal es que su hermano es igual de obstinado que el doble que conoció alguna vez. No dejará de fregar hasta que no tenga una respuesta. Y con la paciencia que tiene es seguro que quien casi enloquesca sea él.
-Las cosas no me han salido como imaginé.
-Podría ayudarte si me dices.
-Lo dudo.
-Inténtalo. ¿Qué puedes perder?
-Contigo todo.
-No somos enemigos.
-Nunca lo he dicho.
-Soy consiente de ello. Pero me evitas. Es como si te sintieras incómodo de tenerme cerca.
-Con todos soy así.
-¿Dirás que es mi imaginación?
-Lo es.
El pequeño suspiró para luego mostrarle una gran sonrisa.
-Eres mi hermano, puedes confiar de mi el día que lo necesites.
-Jamás pediré tu ayuda.
-Bien, entonces supongo que tendré que vigilarte.
-No soy tan fácil-sonrió de lado.
-Entonces será algo así como un retorcido juego.
-Ni más ni menos estúpido enano.
...
Cuando Judal entró a la preparatoria todo se volvió un verdadero fastidio, bueno aún más de lo que ya era su existencia misma. En primera, su hermano saltó cursos estando algunos detrás de él. Quiera que no le ponía de nervios porque sentía que esa promesa del tenerlo vigilado era el motivo.
«-Me lleva. Ese condenado. ¿Qué no tiene vida? Nah, tampoco es tan difícil yo mismo podría hacerlo pero sería estudiar mucho y prefiero pasar mi tiempo buscando la solución al problema de la vieja. Desgraciada Gyokuen, ¿qué no piensa realizar su jugada? Me dan ganas de partirle la cara. Bien podría entrar al manicomio pero como aún no se si fue ella sería una total pérdida de tiempo. Ah ¡jodido mundo! ¡¿Cuánto más piensas probar mi paciencia?! ¡YA SE ACABÓ!»
-Buenos días Judal-una chica rubia, la más popular en la institución.
-Nah.-se encogió de hombros.
-¿Por qué siempre eres indiferente? ¿No te das cuenta de que todos se pelean por mi?
-¿Y el punto es?
-Tienes suerte de que me fije en ti. Podrías ser mi novio.
-Ya tengo novia.
-Si claro, esa que es invisible.
-Me vale si me crees o no. Tu opinión no podría interesarme menos.
-¿Ocultas algo?
-Vaya, en verdad eres preceptiva.-con ironía.
-Que gracioso. Piensalo bien, es tu última oportunidad.
-Al fin.
La chica se alabanzó contra él e intentó darle un beso. Sin embargo no logró su objetivo porque fue azotada bruscamente contra la pared al tiempo que casi le asesinaban con la mirada.
-Si oculto algo, tienes razón. Y ya que pareces no tener intención de desistir te lo diré claramente-se acercó a su oído-me das asco. La gente como tú que solo ve el exterior e impone sus deseos a otros, no tienes idea de como los detesto. No le llegas ni a los talones a la mujer de la que estoy enamorado. He esperado toda mi vida por ella porque es especial. Para que me entiendas. Atrevete a besarme y date por muerta, y solo para que lo sepas no es una metáfora.
-¿En verdad harías algo así?
-Si quieres comprobarlo por mi no hay problema. Lo sentiré por tu familia.
-Eres un monstruo.
-Exacto, no me conoces. No sabes nada de mi. Advertida estás, así que no vuelvas a mostrarte ante mi.
-Te arrepentirás. Cuando te des cuenta estarás solo y demasiado viejo para encontrar el amor. Lo que ansias no es más que una ilusión.
-Ja ja ja ja ja ja ¡que tonta! Sé algo que tu no, pero está vez es un secreto entre ella y yo-se retiraba para detenerse poco después. Le lanzó un beso y guiñó-espero que tengas suerte asaltando los cuneros enferma.
-¡JUDAL!
La chica sintió su estómago revolverse del coraje. Tal como se lo dijera no sabe nada de él. A lo más lo vió un par de veces y pensó que con lo apuesto que es serían la pareja perfecta. De saber que tenía tan horrorosa personalidad ni la palabra le dirigía. Un hombre que no se somete a sus caprichos no vale la pena y la inversión de tiempo.
...
El de ojos escarlata caminaba por un pasillo pensando en lo escuchado sin poder disimular la enorme sonrisa traviesa que aún tenía.
«-No es como que me preocupe morir sin encontrar el amor. Si no es Kougyoku no quiero a nadie. Y total siempre es cuestión de seguirla en otra vida o mundo, no sería la primera vez que hiciera algo así. Pero me parece una mejor idea disfrutarla siempre.»
-Ah, disculpa-una chica peliroja que se detenía ante él.
Ese color de cabello le recordó mucho a su novia, y por ello decidió tenerle un poco de consideración.
-¿Qué?-hostil.
Tampoco es que tenga mucha cuando no es ella.
-Es que...ah...-temblaba asustada-me gustas mucho. Me gustaría ser tu pareja. Entiendo que no eres el tipo de chico que entabla conversación y que seguro me rechazarás porque ni me conoces. Pero quería decírtelo.
-Muchas gracias. Pero lo siento, ya tengo novia.
-Me lo temía, espero te vaya muy bien con ella-sonrió entre lágrimas y se fue.
Esa chica si le dejó mal. Porque le recordó en demasía a su príncesa. ¿Estará bien? La espió está mañana con ayuda de su magia, pero es algo que se pregunta cada hora, minuto y segundo del día.
-Judal...
Y ahí otra chica. Todos los días es igual. Hasta jovencitas de otros colegios van a verle. Le tienen francamente harto. ¿Y si solo las golpea? No, ni él es tan patán, ¿no? Mueve la cabeza negativamente. Es una acción que Kougyoku no aprobaría.
Luego de varios rechazos de su parte y diez intentos de abofetearle por irse de la lengua llegó al aula. Y con días así, ¿cómo tener ánimos para estudiar y saltar cursos? Además no es como que la cantidad de magoi en su cuerpo haya vuelto a la normalidad.
«-Tu eres la única para mi...vieja tonta...»
...
Por su parte Kougyoku tuvo que resignarse a su situación. Extrañaba a su padre y hermanos, pero Kouen se esforzaba tanto por ellos que tenía que poner de si. Empezó con una sonrisa para luego tener curiosidad por la cocina y clases de artes marciales más que nada para que no se preocuparan por su seguridad. Solía practicar con Alibaba cuando iba a su casa, pues este aprovechaba cada ocasión disponible para declarar su amor, aunque toda la vida era interrumpido por su mala suerte o eventos que hasta podría calificar de paranormales. Y vaya que no fué poco el tiempo que lo intentó. Ahora ambos tienen dieciséis, están en uno de sus muchos entrenamientos en la mansión Ren.
-¡Bien, es hora Alibaba-chan!
-Siempre estoy listo.
Sonrieron de manera cómplice. El rubio se acercó y dió una barrida que fué evadida con elegancia. Dió un salto para hacer distancia y se apróximo de nueva cuenta pero una patada casi le arrancó la cabeza.
«-En verdad se ha hecho fuerte. Me da gusto, creí que se vendría abajo después de lo sucedido con su familia pero no ocurrió. Es maravillosa, si tan solo pudiera decirle cuanto la amo.»
Le cogió de la pierna para inmovilizarla así que ella colocó sus palmas en el piso para impulsarse y golpeó el costado del rubio que le soltó. Pero al no querer verse patético tomó de nuevo el tobillo que le hizo tropezar por no estar correctamente apoyado. Y así cayeron Alibaba sobre ella. La contempló con devoción. Su hermosas mejillas, esos ojos que le vuelven loco, sus labios. Que ganas de besarla, tantas. Sin entender muy bien lo que está haciendo acercó sus rostro, con lentitud desesperante y sintiendo que el corazón se le saldría del pecho por la emoción.
-¿Alibaba-chan?
-Espera, tienes algo en tu cabello.
Desvió el objetivo completamente avergonzado y creyéndose un abusivo.
-Oh, parece que es una cucaracha-mintió.
-¡¿Eh?! ¡¿Una qué?!
-¿Cucaracha?
-¡WAAAAAA!
Se levantó lanzandole lejos para poder tomar un baño.
El otro se quedó sentado con la mirada baja.
«-Por fin tuve una oportunidad para decirle lo que sentía y termine por sabotaearme. Pero es que se sintió extraño. Como si estuviese mal. Como si el hecho de que Kougyoku y yo seamos novios fuera una aberración. Estoy tan confundido. ¡¿Por qué siempre tengo que ser así?!»
La peli rosa volvió unos quince minutos después y sin problema alguno por ese casi beso que se dieron porque esa cucaracha quedó más nítida en su memoria. Además la situación no pasó como tal para ella pues Alibaba no es más que un buen amigo que nunca intentaría algo en plan romántico. Si tuviese la intención lo habría hecho hace años.
-No la encontré-articulo ella.
-La tomé en cuanto te fuiste-ya recuperado.
-Gracias.
-No hay porque. Necesito volver a casa, se ha hecho tarde.
-¿No te quedarás a comer?
-Hoy no, algunos socios de Balbad nos visitaran.
-Espero que todo salga de maravilla.
-Seguro que si-sonrió con algo de melancolía.
-¿Estas bien?
-Si, es solo que luego del entrenamiento estoy algo cansado.
-Siento abusar de tu ayuda.
-Siempre es un placer. Además es muy divertido. Nos vemos.
-Ah si.
En nada le perdió de vista.
«-Estaba raro. ¿Tendrá algún problema con su familia? Igual y le fué mal en un examen. Espero que tenga solución. Después de todo hay situaciones que no tienen remedio. Aún te extraño tanto papá.»
Se recargó de una pared dejándose caer y ocultado su rostro entre las manos.
«-No puedo llorar. Mis hermanos se han esforzado, no puedo rendirme. Tantos años soportando el sufrimiento sin derramar una lágrima. ¿Cómo pude lograrlo?»
Sentía que el aire le faltaba hasta que un cálido abrazo le tranquilizó. Un agradable aroma familiar.
-¿Hakuryuu-chan?
-No es mi intención ser tan atrevido, pero me asusté.
-Estoy bien.
-Puedes confiar en mi.
Si claro, ¿cómo hacerlo si fué el más afectado.
-Son los exámenes, me tienen frustrada. ¿Qué haré si no lo hago bien?
-Lo lograrás. Eres muy inteligente.
-Todos en la familia lo son mucho más que yo.
-Las personas tienen distintos talentos. No es sano compararse con otros. Solo lograrás amargarte y a mi me gusta mucho tu sonrisa.
-Siempre eres tan amable, has estado ahí para consolarme aunque se supone que sea mi trabajo por ser tu hermana mayor.
El peli negro bajó la mirada deprimido.
-¿Acaso dije algo malo?
-No-el menor se puso de pie y ofreció su mano para ayudarle a lo mismo-lo mejor será que vayamos a comer.
-¿Ya terminaste de cocinar?
-Si, aproveché que estabas distraída con Alibaba-dono.
-Pero hoy me tocaba a mi. Hasta me siento encajosa.
-Me gusta hacerlo, no lo veo como obligación.
-Bien, pero yo lavo los trastes.
-Puedo hacerlo.
-¡No! Algo me toca.-decidida.
-Bien, tu ganas-sonrió.
Fueron al comedor aunque la chica no pudo eliminar el sentimiento de que había dicho algo indebido. Y llegó a una conclusión dolorosa. La palabra familia es como un taboó para él. Luego de lo ocurrido es de esperarse. Pero que no pueda considerarse a si misma de esa manera en su presencia le provoca malestar.
«-Si es para apoyarlo supongo que está bien.»
De ese día a la fecha evita el termino tanto como puede. Aunque se le ha escapado accidentalmente provocando la misma reacción en Hakuryuu.
...
Gyokuen se la pasó todos esos años de los más tranquila. Su conducta mejoró notablemente. Podría decirse que estaba curada. Claro que eso solo lo consideraban los expertos en el tema que han sido engañados por la astuta mujer. Incluso le permiten salir de su habitación para recorrer la institución junto a los internos con síntomas leves. Usualmente se sienta debajo de algún árbol leyendo uno que otro libro.
-¿Cómo te sientes?-una enfermera.
-Bien-sonrió de manera hermosa perfectamente fingida-aunque si soy sincera extraño mucho a mi familia, sobre todo a mis dos hijos más pequeños. Seguramente han crecido tanto. Me encantaría arroparlos y cantarles al dormir. Si no hubiese hecho tal atrocidad estaría con ellos.
-No podías evitarlo. Tenías problemas.
-Deseo tanto estar a su lado. Por eso quiero curarme. Debo ganarme su confianza.
-Lo harás. Confía, no falta mucho te lo aseguro.
-No sé que hubiera hecho sin ti. Me das fuerza cuando lo necesito.
-Para eso están las amigas.
-Por supuesto.
«-Que fácil es engañar a la gente. Solo hizo falta que aceptara mi crimen para que me consideraran inocente, vaya ironía. Ahora más que nunca quiero mi venganza. En cuanto logre salir de aquí veras tu último día mi pequeño Hakuryuu. No cometeré el mismo error dos veces. Me arrebataste la felicidad y debes pagar.»
Sonrió de manera grotesca sin poder disimularlo, para su buena suerte su acompañante se había girado para ir por algunos medicamentos. Es ahora que las cosas parecen ir a su favor.
...
En Kou.
El presidente de la compañía camina rumbo a su despacho ante las miradas llenas de admiración de todos los empleados. Ren Kouen, el hombre que logró hacerse cargo de una gran empresa a corta edad y que le mantuvo a flote e incluso le hizo crecer en contra de fieros competidores como lo son Alma Toran, Balbad y la recién fundada Sindria.
Una vez en su escritorio se dispuso a leer algunos contratos pero fue interrumpido cuando llamaron a la puerta.
-Adelante.
-Traje más documentos que necesitan revisión.
-Gracias Koumei.
El pecoso los dejó y le miró algunos segundos.
-¿Ocurre algo?
-Pues, solo quería avisarte que son más peticiones de Sindria que quiere aliarse a nosotros.
El pelirojo frunció el ceño y partió a la mitad la pluma con la que estaba escribiendo.
-Me imaginé que no te agradaría del todo la noticia.
-Ese sujeto no sabe cuando rendirse. Tiene un ego enorme.
-Debes admitir que su perseverancia es de admirar.
-No es es perseverancia es estupidez. Si ya le dije que no me interesa, debería desistir.
-Kou es atractivo por la cantidad de transacciones que hace al año.
-Soy consiente de ello y es lo que más me irrita. Nuestro trabajo nos costó y él solo quiere cosechar el fruto. Es un oportunista.
-Si lo pones de esa manera supongo que tienes razón.
-¡Hola En-nii, Mei-nii!-el peli rosa que se adentró con entera confianza.
-¿Kouha?-el pecoso-¿no deberías estar en la universidad?
-El profesor de la última hora se enfermó. Creo que alguien le puso algo raro a su café.
-¡¿Otra vez lo hiciste?! No puedes escapar de esa manera. Lo matarás un día de estos y te enviarán a prisión.
-Oh, está vez no fui yo. Teníamos examen y supongo que alguien no estudió~. Más importante-se sentó en el escritorio al frente del presidente-tengo cosas que hacer.
-No es necesario-el de ojos escarlata-deberías ir a pasear, siempre te la pasas en la universidad o en la empresa.
-Tu hiciste lo mismo.
-Eso no implica que tengan que seguir mi ejemplo. También lo digo por ti Koumei. Te vez cansado, deberías ir a reposar.
-Estoy bien.
-No es verdad-el más chico-ayer se durmió en la fotocopiadora.
El aludido llevó su mano al rostro avergonzado.
-Ah Kouha-suspiró.
-Muchas gracias por todo lo que hacen-el ahora patriarca.
Sus hermanos sonrieron uno más animado que otro y volvieron a las actividades. Después de todo son un gran equipo.
...
En el hogar de los Jehoahaz Abraham al inicio del actual ciclo escolar.
Aladdin tenía varios documentos regados en la mesa, leyendo por acá, escribiendo por allá y demás.
-¿Qué tanto haces enano?
-Oh, tengo que entregar algunos papeles para entrar a la preparatoria.
-Bien por ti...espera, ¿cómo?
-Tengo que presentar algunos formularios para trasladarme a otra escuela. Si todo sale bien paso directo a segundo. Ya casi te alcanzo. ¿Me vas a felicitar?-con ojitos espectantes.
-Jódete.
-Uh~.
«-¿Qué rayos pasa con él? No puedo creer que en verdad lo consiguió. Asusta tanto como Solomon, aunque sacó el mal carácter de Sheba.»
-Solo deja de estorbar.
-Lo lamento. Prometo terminar en un rato. No me caben tantas cosas en mi escritorio.
-Siempre eres un fastidioso.
Se dió la media vuelta hastiado pero sintió que todo le dió vueltas y sin poder evitarlo cayó al suelo.
-¡Judal-kun!
Su hermano se acercó en su auxilio y le tomó de los hombros removiéndole pero no le escuchaba, se había desmayado. Le exigió demasiado a su cuerpo, le hizo llegar más allá del límite. Está en una situación peligrosa pero estaba desesperado luego de tantos años sin remediar el problema de Kougyoku o encontrar al culpable de todo.
El menor le miraba aterrado.
«-Son los síntomas de la falta de magoi. ¿Por qué? No estaba así, cuando logré recordar lo que era el rukh y aquel mundo tuve la sensación de que se parecía al Judal-kun que conocí, pero de un tiempo para acá parece perderlo de manera veloz. Es una suerte que papá y mamá no estén en casa. Porque no quiero que vean que puedo usar magia, no sabría como explicarlo.»
El de orbes cobalto purificó una minúscula porción del rukh ajeno para que este aceptara el suyo, una vez lo consiguió introdujó los más que pudo. Que si bien no fueron ni de cerca la cantidad que quería fueron suficientes para estabilizarlo. Una vez lo hizo se retiró para que no le viese. Sabe que podría herir su orgullo.
Gracias a ello el ex oráculo pudo captar el mundo de forma distinta.
...
El peli negro ha entrado por fin a la universidad con dieciocho años, casi diecinueve y su hermano le pisa los talones al lograr acceder a la preparatoria, solo unos tramites y será una realidad.
-Para mi que sobornó a todos.
Ríe divertido para ponerse serio posteriormente.
«-Esa desgraciada Gyokuen, que maldita paciencia la suya. No puedo creer que no haya hecho nada todos estos años. ¿Se habrá curado? Si, como no. Si estuviese cuerda no sería ella.»
Miró con tedio algunos libros sobre su escritorio que hablaban de rituales de todo tipo, magia negra, blanca, roja, verde, ¿querían hacerse el arcoiris o qué? Pero justo como lo creyó nunca servía de nada. La mayoría eran menjurges: que si orégano con perejil o sacrificios y muñecos vudú, pero nada tenían que ver con la conjunto de órdenes que se dan al rukh. Es como si no estuvieran enterados de su existencia. ¿Cómo es posible si está por todos lados? Y llegó a la conclusión lógica: aquí no hay magos. Se encontró con el nombre de un tal Merlin pero de eso ya tiene mucho. Suspira y se siente fastidiado como pocas veces. Como si quisiera partirle la cara al primer infeliz que se cruzara en su camino. Se puso de pie, cogió su chamarra y salió de casa para encontrarse con su destino.
...
La caminata le ayudó a tranquilizar, más o menos.
De pronto un cabello rosado llamó su atención. Una chica que intentaba tomar un atajo por un callejón.
«-Es mala idea~.»
Pero esta no contaba conque ahí habían un par de sujetos que la miraron extraño. Se dio la media vuelta pues no quería problemas, pero antes de lograrlo, uno de ellos la arrojó contra la pared. Eso la hizo enfurecer, podrá ser tierna y linda, pero después de todo es una Ren, sus hermanos le han enseñado a protegerse a si misma, además de los cursos y practicas con Alibaba.
-Vas a divertirnos un rato-dijo uno de ellos.
-Si, si no querías que hombres como nosotros hiciéramos algo así, no debiste vestirte de esa manera.
Bien, eso fue suficiente para que el mal humorado chico golpeara a uno de los sujetos, a buena hora se puso a practicar artes callejeras, después de todo no permitiría que le ocurriera lo que en el otro mundo. El acampañante del caído le encaró pero fue azotado contra la pared sin que le dieran la más mínima oportunidad de escapar, más que nada para divertirse con su aterrada expresión.
-No seas idiota-su tono era por demás hostil-las chicas no se visten para que cerdos como tu se entretengan, lo hacen porque se les da la gana y punto, si no puedes contener tus jodidas hormonas, mejor ve a conseguirte quien te haga el favor, ahora largarte si no quieres que te arranque las bolas y te las haga tragar.
Tenía que verse confiable ante Kougyoku, además que le enfureció el hecho de que le vieran como objeto de deseo. No lo es, y en caso de que llegara a pasar es suyo como el de ella.
El sujeto huyó despavorido arrastrando como pudo a su cómplice, mientras el azabache solo se reía.
-Ja ja ja que patéticos, así suelen ser esos sujetos.
-Ah yo...gracias.
-Nah, solo estaba de pasada ni te emociones vieja.
Que bien le sale fingir que no la conoce. Algo tenía que lograr luego de la incontable cantidad de ocasiones que le olvidó. Además prefiere que le repudie a la indiferencia. La joven quedó pasmada.
«-Ja ja ja ja apuesto a que está furiosa.»
En tal estado le dejó que ni cuenta se dió de que este hacia distancia entre ellos despreocupadamente, adentrándose aún más al callejón, donde no hay gente; empleando magia de levitación para sentarse en un poste de luz y deleitarse con ella que ahora lloraba de rabia y agitaba el puño.
«-Que ganas de tomarte entre mis brazos y besarte, pero no es el momento. Aún no encuentro la...»
Una mariposa dorada salió de el y le observó intrigado.
«-¿Por qué diablos tengo rukh blanco?»
Como es de suponer, no se enteró de lo que su hermano hizo. Porque ninguno estaba al tanto de que eran los magi provenientes del mismo mundo.
«-¿Debería intentar introducirlo como antes? La última vez le provocó un shock porque no son del mismo tipo. Caí en la depravación después de todo, pero no tendría porque fallar ahora.»
«-No es prudente joven magi.»-el rukh.
«-No te metas en lo que no te importa. Ya pase por mucho.»
«-No es nuestra intención interferir. Quermos ayudar.»
«-¿Por qué hasta ahora?»
«-Porque nunca nos escuchabas. No podías. Te daremos el conjunto de órdenes que necesitas. Es bastante complejo. Está en tus manos ejecutarlo de manera correcta.»
«-Ja, ¿con quién crees que hablas? Puedo con esto y más.»
«-Buena suerte entonces.»
El hechizo apareció en su mente. La ansiedad le invadia y aún así sonrió. Por fin tenía una oportunidad para mantenerla a su lado. Y si sale mal y se muere, siempre puede seguirla e ir a otro mundo. Adiós sutileza. Envió una diminuta cantidad alegrándose de que no hubiera inconvenientes, así que envió más y cada ocasión que le encontró hizo lo mismo.
Vaya que le sorprendió el hecho de que la amiga de su hermano con la que no dejaba de joder fuera su amada. El destino estaba a favor de su relación.
...
Y así llegamos a la situación actual.
Judal confío demasiado en su padre, su familia; la que añoró desde siempre. Depositó su fe y así se lo paga. El magi yace inconsciente en el asiento del copiloto. Solomon se regocija ante su triunfo.
-Ahora que estas fuera de mi camino existen menos inconvenientes para apoderarme de este mundo. Luego iré por esa traidora de Arba para finalizar con mi nieto. Es una abominación...¡ung!
David no supo ni que le pasó, todo le dió vueltas y un líquido caliente bajaba por su rostro. Se mareó algunos segundos para ver al otro en las mismas condiciones víctima de un cabezazo que dio.
-No te atrevas de renegar del enano en ese cuerpo. Nuestro padre no es una basura como tu.
-¿Cómo es posible? Creí que estabas muerto.
-Para que te sepas que tienes la fuerza de un anciano.
Fueron segundos de vital importancia, que separaban la vida del más allá. Y su enorme terquedad y terrible carácter le ayudaron para aferrarse.
-Bueno, solo es cuestión de intentarlo una vez más.
Un puñetazo en pleno rostro tumbó al peli azul en el asiento y no pudo disimular la sorpresa.
-¿No has escuchado que no debes levantar la mano en contra de quienes te dieron la vida?
-Oh-con burla-por el dicho de que se te seca la mano. Pues que se me caiga. ¡De ser necesario la arranco! ¡Estoy harto!
-Si te pusieras de mi lado y me juraras fidelidad podríamos llegar a un acuerdo.
-Ahora intentas ser diplomático. Nunca fue lo mío.
-¿Piensas asesinarme? Es el cuerpo de tu padre.
El magi detuvo su intento de golpearlo unos segundos bajando la cabeza.
-Sabía que ni tu estabas tan mal para...
Una sonora patada sacó del vehículo al hombre que incluso tenía un par de costillas fracturadas. El otro se acercó con expresión terrorífica.
-Así que eres mi padre. ¡Hazte responsable imbécil! ¡No le des el control!
-Ya no te escucha.
-¡Pues lo obligaré!
Se arrojó contra David dando golpes certeros sobre todo en el rostro. Que sus deseos llegaran a esa cabezota.
-¿No tendrías que ser sutil?
-Entonces no sería yo. Te voy a dar hasta cansarme.
-Eso si te lo permito.
El mayor se giró y Judal quedó de el suelo luego de recibir un golpe en la cabeza.
-¡Eso si que no!
Repitió el movimiento provocando que su agresor se perforara un pulmón y escupiera sangre. Pero no le perturbó. Solo es sangre, un conjuro curativo y asunto arreglado.
Y así uno y otro tomaban el control con golpe o secuencia de ellos incluido. El mayor comenzó a ceder, no así su hijo que estaba lleno de adrenalina y ansias recuperar a su progenitor.
-¡Oh por dios!-Aladdin que llegaba corriendo-¡sé que papá puede ser severo cuando te castiga pero no es para tanto!
-¡No seas idiota! ¡Es David, tu abuelo de Alma Toran!
-¡¿Cómo?!
El menor dejó algunas cosas que había ido a comprar por encargo de Sheba en el suelo y se acercó con intención de separarlos.
-¿Te podrás de su lado?
-No, pero así solo conseguirás acabar con papá. ¡Mira como lo dejaste!
-¡Lo sé! ¡No estoy ciego! Además, ya me cansé de poner una barrera para que no nos escuchen, hazlo tu.
La retiró dando apenas tiempo de que el oji cobalto hiciera la propia.
-Siempre eres tan infantil.
-¿Qué esperabas? Tengo rato aguantando a este imbécil.
-¡Ya deja de golpearlo!
-¡No!
-¡Que lo hagas!
-¡Que necio!
-¡Ese eres tu!...
-¿No está muy callado?
Solo así se detuvo, ambos palidecieron al notar que se había desmayado, y su rostro...bueno, ya no era el apuesto Solomon.
-¡Lo mataste!
-¡No es verdad!...creo-se acercó para revisar su estado-¡te lo dije aún respira!
-¡Lo dudaste!
-¡El tuvo la culpa intentó asesinarme!
-¡No por eso lo harás tu!
-No me estas convenciendo.
-Ah-suspiró-seguro que si unimos tu magia y la mía podemos enviarlo de regreso al mundo del rey Solomon, el podría mantenerle encerrado como lo hizo con Al Thamen.
-Ni creas que voy a gastar valiosa energía en él. Suficiente tengo con Kougyoku.
-Bien, lo haré yo.
El más joven entró en el subconsciente de su padre perdiendo el sentido, le sostuvo su hermano que tuvo la tentación de dejar que se diera un buen costalazo.
-Claro que quiero ayudarlo enano idiota. Pero el magoi no es algo que me sobre-emitió con rabia mordiendo su labio hasta hacerlo sangrar.
...
Aladdin caminaba en lo que parecía ser una llanura desierta. Le tomó algo de tiempo pero logró encontrarse con su abuelo que le miraba indiferente.
-Hola, por fin nos conocemos.
-...
-Si te pido que vuelvas a donde perteneces, ¿lo harás?
-Solomon nunca pudo convencerme, ¿qué te hace pensar que será diferente?
-Quiero creer que eres una buena persona. Lo único que querías era liberar a todos del destino impuesto por Ill Irah.
-¿También crees que estoy equivocado con mis métodos?-negó.
-¿Quién decide quien está bien o mal? Hay tantas posibilidades como personas en el mundo. Pero no quiero ver como lastimas a la gente que amo. Judal-kun es mi hermano ya ha sufrido mucho-sus ojitos mostraban gran tristeza-también has perdido cosas valiosas.
-No volveré.
-No hay lugar para ti aquí. El David de este mundo falleció hace mucho.
-¿Y eso qué? ¡¿Su supone que solo me resigne?! ¡Obedeceran mis mandatos lo quieran o no!
-No sería distinto a lo que hacia Ill Irah, ¿no estabas en contra?
-Los seres vivos necesitan alguien que les guíe, alguien que sea como ellos.
-¿Tú? ¿Crees que sintiéndote alejado de todo puedes entenderlos? ¿Qué clase de dirigente hace oídos sordos?
-Siempre es más fácil juzgar. Eres demasiado ingenuo. No hay una respuesta perfecta que los haga felices a todos. Esta es la mía.
-Yo pienso igual. Por eso mismo no deberías hacerlo.
-Así que te convertirás en un obstáculo como tu padre.
-No.
-¡¿Entonces que quieres?!
-Ayudarte. Después de todo eres lo único que me queda de Alma Toran, eres mi querido abuelo.
-No son más que mentiras, dudo que no me guardes rencor.
-No lo hago. Quiero creer que todos juntos podemos llegar a un gran futuro-extiende su mano-¿por qué no lo vemos juntos? Puede que tarde mucho, pero has vivido por tantos años, ¿qué tienes que perder?
-No tengo cuerpo, ¿lo recuerdas? Una vez deje este vagaré hasta encontrar uno que me acepte.
-Yo lo hago.
-No tienes ni la menor idea de lo equivocado que estas, ¿cierto? Salvar a ese magi corrupto es lo peor que has podido hacer.
-Confío en Judal-kun.
-Ja-sonrió con malicia pero cogió la mano-quiero ser testigo de lo mucho que puedes caer. Además incluso yo, necesito un descanso. No es una mala oferta...por ahora.
-Todo saldrá bien-sonrió-volvamos con nuestra familia.
...
El peli negro comenzaba a sentirse ansioso. Aladdin no parecía despertar, han pasado horas y no lo hace. Bien, en realidad han sido unos cuantos minutos pero con su nula paciencia lo ha sentido de esa manera. Por fin el peli azulino abre los ojos y le dirige una sonrisa que nunca ha visto en su rostro.
-Te aseguro que no descansaré hasta acabar con tu vida.
-¡¿David?!
Alterado dió una gran bofetada a su hermano que le movió hasta el pensamiento.
-¡AY! ¡¿Por qué lo hiciste?!-tocaba su mejilla con algunas lágrimas en los ojos.
-¡Eres un imbécil! ¡¿Cómo lo dejaste entrar a tu cuerpo?! ¡Incluso me amenazó!
-Ja ja ja ja hay costumbres que nunca cambian.
-Es más que eso.
-No creo que intente nada más.
-¡¿Crees?! ¡¿Es enserio?! ¡¿Qué tan irresponsable puedes ser?!
-¡Ya deja de gritarme! ¡Eres mi hermano mayor se supone que me consientas!
-¡Eres un mocoso mimado! ¡Ve a que te de pecho tu madre!-recordó su pasatiempo-¡olvidalo! ¡No quiero que te manosees a Sheba!
-¡Es mi mamá!
-¡Igual eres un puerco!
-¡Seguro es lo que haces con Kougyoku-onesan! ¡¿Entonces por qué te enojas?!
-¡No lo hice!
-¡No mientas!
Y continuaron con la discusión por varios minutos, siendo la primera vez que hacen algo así. Con una escena como esa bien podría pensarse que se detestan, pero como bien se dice, es la manera más rápida para conocerse y entender al otro.
-¡Imbécil!
-¡Vulgar!
¿En verdad es así? Solo ellos lo saben.
-Aaaah, ya párale enano...
-Uh, e-está bien...¿q-qué haremos con papá?
-Primero hay que curarle. Creo que enserio me lo surtí.
-Y el a ti.
-Nah.
-Yo lo hago-invocó magia morada, de curación y en pocos segundos todo volvió a la normalidad.
-Ya nos tardamos. Mamá nos va a castigar.
-No si jugamos un poco con su memoria.
-No está bien que lo hagas.
-¿Prefieres que se ponga como fiera?
-Mmm.
-¿Ves? Hasta tu le tienes miedo.
Aladdin cogió a su padre en la espalda con ayuda de su hermano que tenía la bolsa de las compras para entrar a casa. Una vez ahí el más joven lanzó un conjuro para dormir a la peli rosa, y fue Judal quien la tomó en brazos para llevarles a su habitación y colocarles en el lecho. Se retiraban cuando Aladdin notó una sonrisa perversa en el otro.
-¿Qué hiciste?
-Quiero que mañana estén tan felices que aparte de no recordar ni nos pelen. Aprovechando que manipule su memoria, les regalé una intensa noche de pasión.
-¡JUDAL-KUN!
-¡JA JA JA JA!
«-Trata de revertirlo enano. Siempre seré mejor magi que tu.»
-¡JA JA JA JA JA!
Solo el ex sacerdote para estar alegre el mismo día que lo han intentado asesinar.
...
En algún lugar de este mundo.
«-Ese hombre sigue siendo tan tonto. Solomon frustró sus planes, y Aladdin acaba de hacer lo mismo. Oh David, no debiste bajar la guardia con nuestro joven príncipe. Te precipitaste. Las cosas se hacen con calma y pensando bien las cosas. Pero me has hecho un favor al salir de mi camino. No hay nadie que me impida acabar con la vida del hijo de mi arrogante rey. Por fin lograré invocar a mi padre en Judal, no tendrá magoi suficiente, pero su cuerpo aún es el de un magi caído en la depravación ja ja ja ja.»
La risa de Arba es pesada y asfixiante, es del tipo que se graba a fuego en el alma.
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Notas finales.
Bueno antes que nada, una aclaración. Estaba revisando los capítulos y me di cuenta de que mencioné el nombre de Hakuei pero no tuvo diálogo. Han de haber pensado que está no habla o qué? Pero no, me equivoqué XD, lo siento, en el mundo donde Aladdin y Judal son hermanos no existe XD. Como siempre he dicho todos nos equivocamos podría haber acomodado la historia, pero prefiero aceptar mi error por el bien de la misma :D. En fin, ahora una pregunta, que por cierto no es necesario que me contesten, solo es para jugar. En dónde está Arba? Ya lo han notado? Muchas, muchísimas gracias por la paciencia y tolerar mis errores. Siempre pongo de mi para aprender y hacerlo mejor, espero que la historia les haya gustado. Los quiero un buen y muchísimas pero de veras muchas gracias por leer!
Laraju.-Oh que genial! Me alegra como no tienes idea! Bueno, es que me gusta hacer sufrir a los chicos lindos (? Ja ja ja si, quien no se lea su historia por lo menos una vez...definitivamente tiene mejor memoria que yo XD. Oh que bueno que te pareciera lindo el final. Sip es que Aladdin es muy lindo y me gusta poner momentos así con el. Para mi ambos tienen su parte dulce y un carácter horrible, pues vaya que el manga Aladdin si se enoja y eso se me hace tan sexy, en cuanto Judal, ni que decir, es todo un pecado XD. Leyendo tu fic me entró la curiosidad, te gusta Judal, cierto? Y Aladdin? Es que a veces me siento sola en mi amor no correspondido por mi chiquito bebé XD. Muchas gracias por leer! Cuídate mucho :).
Ahora si, nos vemos la próxima!
