Advertencia: Este capitulo contiene temas y situaciones para mayores de 18 años, si no cumples con esto ten la amabilidad de no contarle a nadie el hecho de que ignoraste esta advertencia. Gracias.
Cap 19 "Negación – Negando las puertas del cielo"
El viento soplaba gélido en la ciudad de Tokio 3, las nubes dominaban por completo el cielo, las aguas de un gran lago se mecían tan lentamente que parecía estar casi inmóvil; en el centro de aquel cuerpo de agua se encontraba un chico de blancos cabellos parado sobre las manos de una estatua de un ángel decapitado, sus rojizos ojos parecían estar posados en el vacío o en algo invisible para el resto del mundo.
-El momento que hemos estado esperando ha llegado –Se oía una voz saliendo de un oscuro monolito flotante con el numero 03.
-El escenario esta puesto y los personajes están listos –Decía otra, esta vez con el numero 05.
-Gendo y Nerv creen estar delante de nosotros –Terciaba la del numero 09.
-Solo quedas tu… no nos decepciones –Finalizó el monolito con el numero 1.
-No lo haré –Respondió el albino.
Los 12 monolitos que rodeaban al chico desaparecieron sin dejar rastro alguno, el muchacho dio un ligero brinco y calló ligeramente sobre la superficie del agua como si de tierra se tratase, caminó en dirección a la orilla y se adentro en la enorme urbe.
El chico caminaba silenciosamente por una calle llena de casas, todas en silencio, el muchacho llevaba su uniforme a pesar de que era sábado y no había clases, había una ligera neblina que se movía suavemente, lo cual casi lo hizo chocar con una joven que andaba por ahí.
-Waaaaaa! –Gritó la chica, la cual vestía un mameluco rosado que podría dañar la vista del que lo viera por mucho tiempo – Nagisa que diablos haces aquí? Me estas acosando acaso?
-Oh querida que grata sorpresa –Intentó sonreír sin éxito.
-Te pasa algo? No te ves muy bien.
-Wau que sorpresa que lo hayas notado… -Dio un suspiro –Nunca te ha pasado que debes de hacer algo, pero no estás seguro si quieres hacerlo?
-mmm… interesante, realmente no… acaso por fin estas recapacitando tus acciones? –Le dijo con una mirada acusadora.
-jajajaja si crees que sobre lo nuestro, te equivocas!
-oye, oye, oye! Como que lo "nuestro"? No hay nada entre nosotros así que bájale!
-jeje, por cierto querida, es una encantadora pijama la que llevas puesta –Sonrío el chico.
-Que!? –Dio un brinco al verse por fin en la situación en la que se hallaba –Yo solo iba a tirar la basura!
***1***
En una habitación, de un pequeño departamento cuyo dueño tenia a un pingüino como inquilino, un chico de castaños cabellos habría los ojos, miraba ligeramente hacia el techo ya que una gran cantidad de mechones rojos cubrían su rostro, intento moverse, pero su brazo izquierdo se encontraba prisionero debajo de la dueña de rojizos cabellos.
-Asuka –susurró ligeramente en el oído de la chica –Despierta.
Pero nada sucedió, la chica seguía plácidamente dormida sobre el brazo del chico, hasta que un ligero estornudo hizo que se rotara sobre él y lo abrazara.
-hey, hey! Asuka –Decía, pero sólo lograba que la chica lo abrazara mas acercándolo peligrosamente hacia sus pechos, que a pesar de estar debajo del mameluco trasmitían toda su suavidad y fragancia directamente en su rostro –Asu.. ka…
Después de uno cuantos minutos por fin la pelirroja abrió sus azules ojos, algo somnolienta, miró hacia el lugar donde Shinji se supone que debería estar pero no, luego percatándose de la presión en su busto volteó en su dirección.
-Con que ahí estas –Dijo separándolo un poco de su cuerpo, el chico parecía estar en trance, pero con una pequeña sonrisa en su rostro –pervertido…
***2***
La luz del sol apenas atravesaba la densa capa de nubes que reinaban en todo el cielo de Tokio 3, el viento soplaba helado y revolvía el cabello de una pelirroja muchacha, la cual se abrazaba a su acompañante, el cual temblaba de frio.
-A donde piensas llevarme? –Pregunto la alemana –A caso quieres matarnos a ambos?
-No te preocupes… -Decía tiritando –Ya casi llegamos a la estación.
La pareja caminó un par de cuadras más y llegaron a las estaciones de los trenes, las que se encontraban casi en su totalidad vacías; se decía que las personas se estaban trasladando de Tokio 3 a Tokio 2 por áreas, y que había grupos de soldados de la capital que los hacían evacuar, como si se estuviera esperando algo, como si estuvieran vaciando la ciudad de tal manera que nadie se diera cuenta.
La joven pareja se encontraba sentada en un vacío vagón, la chica apoyada en el hombro de su compañero, viendo hacia el infinito, oyendo el traqueteo de las ruedas sobre los rieles, el sonido del aire que silbaba por la rendija de una ventanilla mal cerrada, la casi inaudible respiración de su compañero, mientras se alejaban más y más de su desolada ciudad.
Tardaron un par de horas llegar a la estación principal de Tokio 2, Shinji no podía recordar cuando había sido la última vez que había visto tantas personas en una estación, o cuando había sido la última vez que había visto tantas personas en sí, incluso la pelirroja se sintió un poco abrumada por la muchedumbre.
-wau… -Dijo la chica algo sorprendida –Y pensar que hace casi un año Tokio 3 también tenia gente…
-Bueno, más de la mitad de la población se vino a esta ciudad –Le decía mientras salían a una aun más concurrida avenida.
La ciudad de Tokio 2 se encontraba a aproximadamente 2 horas de camino en tren, y era conocida principalmente por su gran cantidad de tiendas de todo tipo, una ciudad comercial por donde se le viera, desde electrónica hasta jardinería, absolutamente de todo.
La pareja caminaba tranquilamente entre la muchedumbre, el clima era igual que el de Tokio 3, pero la gran cantidad de personas hacían que el clima se sintiera diferente, la pelirroja se sentía como en otro planeta, algo abrumada y con falta de oxigeno.
-Shinji, vamos a un lugar más apartado, quieres?- Le decía con un puchero- Tanta gente hace que quiera golpearlos! Son muy lentos!
-Tranquila… ya falta poco –Le decía, mientras doblaban una esquina –Mira es ahí.
El castaño señalaba a un pequeño café que se encontraba en la acera del frente, era un edificio pequeño con un área al aire libre con algunas sombrillas, el cual se encontraba vacío por el clima, frente a este se encontraba un parque y la famosa biblioteca de la ciudad.
Nuestro dúo dinámico se introdujo en el lugar y tomaron un asiento cerca de las ventanas, dándoles una muy buena vista hacia la biblioteca, la pelirroja tomó un café negro y Shinji pidió chocolate.
-Asuka –dijo silenciosamente el castaño – Hay algo que quiero discutir contigo.
-Que sucede? Habla claramente – Le respondió con su habitual tono para luego dar un sorbo a su café.
-Bueno, veras… lo que pasa es que he estado pensando en los acontecimientos de las últimas semanas –Inclinó su rustro hacia su vaso con chocolate –Tengo miedo Asuka.
La pelirroja dejó su taza a un lado, tenía tiempo de no ver a Shinji en ese estado, estaba acostumbrada al chico cariñoso, tímido y a veces coqueto en el que se había convertido su novio, por ende verlo comportarse así le hacía recordar un pasado que quería olvidar.
-Shinji –Le decía mientras tomaba su mano –No me vas a dejar sola, verdad?
-No! Claro que no! –Le contestó exaltado – Lo que sucede es que no se por cuánto tiempo más tenemos que seguir luchando, veo a Toji en su silla de ruedas y recuerdo los peligros a los que estamos expuestos en cada batalla. Tengo miedo de que algo te suceda otra vez.
-No pasara nada, tontito –le pellizcó la nariz.
-ASUKA, ESCÁPATE CONMIGO!
***3***
El día seguía su curso, pero los nubarrones que reinaban en el cielo no permitían que uno se diera cuenta de en qué momento se encontraba, podían ser las diez de la maña o incluso las tres de la tarde, si no fuera por los relojes uno no podría notar la diferencia, era como si el tiempo se hubiera detenido.
Una pareja caminaba por el centro de la calle, el silencio de la ciudad permitía darse cuenta si un auto estuviera por ahí, pero la calma y la quietud dominaban el lugar.
Rei tomaba y mecía su mano con su compañero, el cual caminaba con dificultad ya que sus lentes se empañaban con cada respiro que daba a través de su bufanda, la peliazul veía ese "espectáculo" y reía internamente, ella se sentía tan libre, como si las cadenas que tanto tiempo la habían mantenido atada hubieran desaparecido, como si su lugar en la tierra estuviera por fin definido.
Aida la observaba por el rabillo de los anteojos, no podía evitar sonrojarse y recorrer su cuerpo con la mirada, el tren de recuerdos de la noche anterior daba fuertemente contra su cabeza y este se embelesaba.
"Quiero que seas uno conmigo"
***Flash Back***
Los labios de la chica se fundían con los suyos, mientras que sus brazos rodeaban su cuello. El castaño abrazaba su cintura y acariciaba su espalda. Ya se habían besado varias veces, pero en esta ocasión había algo diferente, no sólo había cariño y ternura en aquellos besos que intercambiaban, el chico podía sentir claramente como la peliazul profundizaba cada uno de ellos, como si intentara robarle el aire, con un tinte pasional que el muchacho no había sentido hasta ahora.
A pesar del frio que se había colado a la habitación la pareja no lo sentía, al contrario, poco a poco su temperatura corporal iba aumentando junto con los movimientos ansiosos de sus manos. La chica acariciaba y sostenía con fuerza los cabellos de su pareja, sus labios se separaban sólo lo suficiente para girar y recobrar el aliento. Los lentes del chico se habían torcido al punto que la incomodidad de estos hizo que Rei se los arrancara del rostro en un movimiento tan rápido que pareciese que no se habían detenido en sus caricias.
Las manos de Aida se habían puesto ansiosas, la tela de la pijama de Ayanami le estorbaba, pasaba sus manos por debajo de esta para tener contacto directo con la cálida piel de la chica, pero ésta le limitaba el movimiento. La peliazul percatándose de este problema separó sus labios de él y se dejó desnudar quedando sólo en pantis, ya que solía dormir sin sujetador. El chico pasó su mirada por la blanca piel de su novia, la cual relucía como mármol con la luz de la luna que atravesaba las cortinas, sus ojos se detuvieron por un segundo en los pechos de su musa, blancos como la nieve y pequeños como bulbos de tulipán, coronados por unos rosados e igualmente pequeños pezones. Posó su mano sobre uno de ellos sintiendo su tibieza antes de volver a unir sus labios con ella.
La muchacha también lo despojó de la playera de su pijama, para luego jalarlo hacia sí misma y caer de espalda sobre la cama. Se separaron una vez más, los castaños ojos se cruzaron con los rojizos, Aida besó su cuello para luego bajar a los senos de la chica, besando y succionando con ligereza su pezón, mientras masajeaba el otro. Rei jadeaba un poco mientras lo tomaba del cabello presionando de vez en vez para que éste succionara con más fuerza.
Kensuke se separó de los pechos de la chica y continuó bajando, esta vez entreteniéndose con el vientre y ombligo de ésta, mientras que sus manos habían ido a parar a su trasero, tomándolos sobre la delicada tela de su ropa interior. Ayanami lo tomó por los hombros y lo jaló hacia sus labios, mientras que con las piernas lo abrazó por la cintura, pegando su entrepierna a la erección del chico, la cual podía sentir palpitar contra ella. Rompieron el beso, por primera vez en todo ese tiempo Kensuke mostró nerviosismo al sentir sus caderas contra las de ella.
La chica le sonrió coquetamente, le dio un ligero beso mientras una de sus manos iba a parar a la entrepierna de él y acarició la erección de su novio sobre el short que utilizaba para dormir. A Aida se le subieron los colores al rostro al sentir aquella caricia y no pudo evitar cerrar los ojos en el momento en que la muchacha metió su mano para tocarlo directamente.
-Toca me –Le dijo casi en un susurro.
Las piernas de la chica se habían soltado dejándolo acostarse a su lado, ligeramente separados el uno del otro, Kensuke bajó la mirada viendo perfectamente donde desaparecía la mano de ella entre su short y su estomago, para luego pasarla a los pantis celestes de Ayanami. La chica lo volvió a besar, acto que le devolvió sus instintos a la cabeza. Imitó a la peliazul y mandó a perderse su mano bajo la ropa interior de ella.
Sus dedos fueron recibidos con una tibia humedad, podía sentir algo de bello contra su muñeca. Empezó a acariciar los pétalos de la joven, eran suaves y se encontraban completamente empapados, se movió con ligereza recorriendo cada uno de los pliegues donde sus dedos se deslizaban con gran facilidad gracias al néctar que no paraba de emanar de su profundidad.
Rei rompió el beso una vez más, Aida instintivamente sacó su mano. Los ojos de ambos se volvieron a encontrar. Ayanami soltó el miembro de su novio para luego pasar su pierna sobre él, quedando sentada sobre las piernas del chico que aun se encontraba recostado. El castaño no despegó su mirada de ella, veía como las manos de la chica le bajaban el short con todo y sus bóxers, dejando su erección al descubierto. La joven lo tomó con firmeza, mientras que al mismo tiempo se enderezaba sobre éste, y con su otra mano apartaba sus pantis del camino.
Aida no pudo contener un gemido cuando la punta de su pene tuvo contacto con la húmeda entrada del cuerpo de su novia. Ella dejó caer su peso contra él, permitiendo que el miembro del chico se abriera camino en su interior, la albina ahogó un gemido. Kensuke tuvo un espasmo que le recorrió toda la espalda, el interior de la joven lo presionaba firmemente, la humedad y la calidez le escaldaba el cuerpo.
Estuvieron inmóviles alrededor de 10 segundo, sintiendo la conexión entre ambos. Finalmente abrieron los ojos, el castaño la tomó por las pompis y se enderezó, sintió perfectamente como su miembro retrocedía un poco del interior de la chica, siendo este acariciado por las resbaladizas paredes de la peliazul.
Ayanami pasó sus brazos sobre los hombros de su chico, pegó su cuerpo a él y empezaron a mover lentamente sus caderas. El vaivén inundaba los sentidos de la joven, cada movimiento le daba una mescla de dolor y placer. Sus movimientos eran cortos y algo torpes, les era difícil mantenerse coordinados, pero esto no evitaba que lo disfrutaran, volvieron a besarse, Rei lo abrazaba con manos y piernas para ayudarse a moverse sobre él.
Finalmente Kensuke, inundado por sus instintos, tomó fuertemente a la chica y la recostó contra las almohadas, para luego acelerar el movimiento y profundizar su penetración. La respiración de ambos comenzó a acelerarse al igual que sus caderas. Ayanami ya no podía contener su voz y dejaba salir pequeños gemidos de placer que le resonaban en los oídos al castaño, excitándolo aun más, haciéndolo querer moverse más rápido.
La chica se aferraba a la espalda de su novio, los besos eran apasionados y rápidos, el movimiento de caderas por fin se había sincronizado. Sus cuerpos sudorosos brillaban con la luz que entraba por la ventana, ambos respiraban con dificultad, Aida ya no podía contenerse más, cada envestida que daba era más profunda y más fuerte. La chica lo aprisionó fuertemente con las piernas haciendo que Aida liberara toda su carga en su interior, ambos soltaron un gemido ahogado y se apretaron el uno contra el otro. Estuvieron inmóviles por cerca de un minuto abrazados, tratando de recuperar el control sobre su respiración. Abrieron los ojos y se miraron. Ayanami le regaló una bella y diminuta sonrisa, para luego besarlo otra vez, y se acunó en su pecho.
***Fin del Flash Back***
El frio soplaba más y más fuerte, el atardecer se encontraba escondido tras las nubes que no permitían que un solo rayo las traspasase, sólo el oscurecimiento demostraba el paso del tiempo. La peliazul y el castaño caminaban rumbo a casa. Ninguno sabía lo que les esperaba ahí.
Aida se percató de un auto negro estacionado enfrente de su casa, la puerta de su hogar se encontraba abierta, pensó en lo peor y con un gesto de su mano paró en seco a su compañera.
-Quédate aquí –Le dijo cuando llegaron a la esquina de la cuadra, haciendo que la peliazul se colocara contra la pared de una casa.
El castaño se acercó cuidadosamente a la casa, pudo darse cuenta que había una persona en el auto, así que se introdujo en su hogar evitando que lo vieran. Dentro de esta todo parecía estar en su lugar, Aida se movía intentando hacer el menor ruido posible. Pasó por la sala, comedor y cocina, luego por el pasillo y el baño, nada aun. Al llegar a su habitación sólo se dio cuenta que el cajón de su taburete estaba abierto y que sobre la cama había un uniforme de Ayanami. En eso una voz a su espalda lo hizo voltearse bruscamente.
-Kensuke, por fin te encuentro –Decía la voz de un hombre de mediana edad, con unos gruesos lentes y un prominente bigote que le tapaba la boca.
-Papá!? Que haces aquí!? –Preguntó con gran asombro.
-Pues vivo aquí, si no lo recuerdas –Le respondió mientras se rascaba la nuca. –Vine a buscarte y me topo con un ambiente completamente diferente, además encuentro ropa de mujer en tu closet, pero bueno, no importa hay algo muy importante de lo que tengo que hablarte.
-jajaja –Rió alegremente.- puedo explicarlo, debo contarte muchas cosas, hay alguien que quiero que conozcas.
El joven Aida empezó a caminar de camino a la salida, había recordado que Rei seguía esperándolo en la esquina. Estaba tan absorto en sus pensamientos que no escuchaba la voz de su padre que lo llamaba detrás de él.
-Kensuke! No hay tiempo! – Le gritó el hombre sujetándolo por la muñeca –Tenemos que irnos, nos esperan en el auto, te explicaré todo en el camino
-Espera! Que estás haciendo!?
El padre del muchacho empezó a jalarlo, Kensuke forcejeaba con él. En eso un sujeto con lentes oscuros y traje negro salió del auto y lo tomó por el otro brazo, lo introdujo en el asiento trasero con gran brusquedad, encerrándolo ahí. Ambos hombres subieron al auto y con un rechinido se pusieron en marcha.
Rei había visto toda la escena, había corrido hacia él ha auxiliarlo, pero en el momento en el que el sujeto de negro apareció, se petrifico y se escondió tras un poste de luz, reconoció con gran facilidad al servicio secreto de Nerv, esos hombres solían manejar los automóviles donde personales importantes como el comandante Ikari o Fujutsuki se trasportaban, así que dedujo que este podría tener un arma y solían disparar sin discreción ante cualquier movimiento apresurado contra el personal que debían proteger. El gorro y la bufanda que llevaba para cubrirse del frio serían suficientes para ser confundida con un enemigo.
Ayanami se dejó caer de rodillas viendo como el auto se alejaba del lugar, unas frías lágrimas empezaron a caer por su rostro, llevó sus manos al pecho y sollozó, mientras que su teléfono celular comenzaba a sonar insistentemente.
***4***
En ese mismo instante Asuka y Shinji subían por el elevador de su edificio. Iban en silencio y tomados de la mano, ambos con un semblante serio y rígido, habían tomado una decisión y este sería el momento de enfrentar su futuro. Llegaron al departamento el cual se encontraba oscuro y en silencio, fueron directo a su habitación ignorando la mirada del pingüino que los veía desde la sombra del pasillo.
Sacaron un par de maletas y empezaron a colocar ropa en ellas. Shinji salió de la habitación y se dirigió a la cocina, abrió los gabinetes y tomó varias latas de comida. Habían terminado de llenar sus maletas cuando la luz inundo el departamento.
-Shinji, Asuka, están aquí? –Se oyó la voz de Misato desde la puerta de entrada.
La mujer caminó y se encontró con ellos en su habitación, la pareja se había quedado congelada en su lugar, no esperaban que la mayor regresara tan pronto. La mujer los miró con seriedad, pasando sus ojos hacia las maletas que llevaban colgadas al hombro.
-Alguien les llamo? –Preguntó seriamente.- No importa, rápido síganme, no hay tiempo.
La pareja no comprendió en absoluto lo que habían escuchado y se limitaron a seguir a la mujer de cabello purpura, cruzaron sus miradas. Llegaron a la planta baja donde el deportivo azul de la mujer se encontraba prácticamente sobre la banqueta con la puerta del piloto abierta.
-Qué bueno que ya estaban listos, ya han de saber que todos estamos en peligro-Les decía mientras les abría la puerta trasera
-Que sucede? De que hablas? –preguntó la pelirroja mientras se acomodaba en el asiento.
La mayor Katsuragi la miró con severidad a través del retrovisor mientras pisaba el acelerador y salían a gran velocidad del estacionamiento de los edificios departamentales.
Reviews times!
Darkness-alive: lamentablemente la espera si fue mucha, pero bueno, aquí esta el cap.
Loco77: espero que la espera haya valido la pena :P
Mervlol: no te preocupes, si pienso terminar esta historia, ya le falta poco.
Luferrito: siempre es de agrado ver que a los lectores les gusta y les inspira a escribir. espero que sea de tu agrado.
Blackalucard: a penas acabo de subir el 19, disfrútalo.
Queridos y estimados lectores, se que la espera ha sido enorme y les pido disculpas. La vida da muchas vueltas y hay veces en que es muy difícil sentarse a escribir algo que tenga la calidad que ustedes se merecen (pamplinas, la calidad que YO merezco, no escribo nada que yo mismo no crea que valga la pena!) pero bueno, últimamente algunas series que he visto me han devuelto la capacidad de escribir, tratare de actualizar mínimo antes de que termine el año. los quiere AryAs
