Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo..
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Capítulo 24 Una situación de la que no entiende absolutamente nada.
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Notas del capítulo.
Bueno, para aquellos a los que no les gusta, este capítulo tiene lemon :).
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En la mansión de los Ren.
Kougyoku cerraba los ojos al tiempo que intentaba apartarle con todas sus fuerzas. Esto no podía estar pasando. Hakuryuu es un importante miembro de su familia, el único recuerdo que le queda de su adorado padre. Se supone que pasaran los días platicando, compartiendo consejos, cocinando. Pero no que este le obligara a besarle, que profanara los labios que ya están destinados a alguien. Quería gritar, lanzarlo a un lado, incluso propinarle un gran puñetazo era razonable. Pero su cuerpo se negó a cooperar, no tanto porque disfrutara el contacto como el otro claramente hacía, más bien no terminaba por creerse la situación.
«-Soy tan torpe, no dejo de equivocarme con las cosas importantes. ¿Cuándo dolor tiene Hakuryuu-chan almacenado en el pecho?»
Abrió los ojos y se encontró con el cabello oscuro y su pensamiento viajó de este a su novio.
«-¡Judal-chan!»
Bien, lo último que desea es herirle, pero debe hacerse respetar, conservar su orgullo y mostrarle que tan molesta le ha dejado el atrevimiento. Separó los labios, lo que el otro tomó como invitación al interior y así, de manera más que salvaje mordió la lengua del agresor que hizo distancia inmediatamente mientras le observaba consternado.
Hakuryuu podía apreciar ese característico sabor metálico y por algunos segundos el músculo agredido se entumió. Llevó el puño cerrado al rostro para limpiar el rastro que un poco de sangre le dejó.
Kougyoku siguió su ejemplo con más brutalidad, como si tuviese la intención de arrancar sus labios y retroceder en el tiempo, estaba furiosa, su interior hervía como nunca antes.
-Así que...-él.
-¿Por qué lo hiciste? Deberías saber que obligar a la gente está mal.
-Yo...no...
-Te brindé mi entera confianza.
-¿No te das cuenta de que somos familia?
-Es algo que no te detuvo.
-Lo siento-aunque no lucía arrepentido-¿Eso te dejará satisfecha?
-Sabes que no.
-¡¿Qué más quieres?! ¡Yo tampoco tenía planeado decirte las cosas! ¡Se supone que fuera un secreto hasta el día de mi muerte! ¡Siento no ser el hombre del que estas enamorada! ¡Lo hice todo por ti pero aún así...!
Una potente bofetada hizo eco en el lugar, la mejilla del joven quedó marcada nítidamente con la mano de Kougyoku. Ella sentía que le quemaba y palpitaba por la intensidad del impacto. El chico bajó el rostro consternado, confuso y humillado.
-¿Tanto asco te provoca?
Pero la sorpresa fué mayúscula cuando se vió en los brazos de la peli rosa, en un contacto tan cariñoso como el que únicamente te ofrece una madre.
-No entiendo que esperas conseguir con esto.
-Nada.
-¿Eh?
-Mis acciones nunca han tenido doble intención Hakuryuu-chan. Lamento no poder corresponder tus sentimientos después de todo este tiempo. Pero nada tiene que ver el que seamos hermanastros, estoy enamorada de alguien más. No quisiera decirlo de esta manera pero desgraciadamente es cierto.
-¿Qué será de nosotros ahora que conoces la verdad?
-Solo depende de ti. Podemos hacernos tontos y fingir que nada ocurrió, pero es algo que nos lastimaría a largo plazo.
-¿Entonces?
-Judal-chan me dijo que no debo preocuparme por lo que piensen los demás, debo opinar por mi. No quiero olvidarme de este valioso sentimiento que sin duda voy a atesorar. Pero tampoco pretendo escapar de ti porque te quiero.
-¿Eso quiere decir que a pesar de todo podemos continuar como hasta ahora?-sorprendido.
-Solo si estas de acuerdo.
Le dejó en libertad para escuchar la respuesta.
-No lo sé.
-¿Eh?
-No puedes esperar que de buenas a primeras te vea de otra manera.
-No es lo que...
-Dame tiempo para pensarlo-se giró pero detuvo algunos segundos dando la espalda-lo siento-y se retiró a su habitación.
La chica apoyó su espalda contra la pared y se dejó caer hasta el suelo sin poder contener los violentos espasmos que le provocara el shock. No tenía ni la menor idea del trato que tendrían de ahora en adelante, pero tenía que ser sincera y expresarse de frente, no huir como la cobarde que mucho tiempo fué. Sin embargo no podía dejar de llorar, pues sin darse cuenta hirió a una de las personas más maravillosas que conoce. No sabe cuantos minutos permanece ahí en la misma posición, hasta que una flojera increíblemente pesada se apropia de a poco de su alma. Parpadea cada vez más lento y no puede enfocar la visión en ningún objeto que le rodea y que más bien se aprecian borrosos.
«-Es extraño, me siento mal. Tiene mucho que no...»
Se tensó al sufrir una especie de deja vú, no es la primera vez que ocurre algo así y al despertar el hombre de sus sueños desaparece de su memoria. Hizo acopio de toda su voluntad para ponerse de pie e ir con su chico, siempre ayudada de la pared. Abrió la puerta y cerró tras de si. El solo verlo dormido tranquilamente en el lecho le tranquilizó y le llenó de una misteriosa paz. Tomó asiento junto a él y extendió la mano para tocar su frente, sonrió.
«-Ya no tiene fiebre.»
Se acomodó como pudo a su lado y se entregó a Morfeo, inconscientemente él se giró y la tomó entre sus brazos de manera protectora. Porque sin importar quien sea el enemigo, el defenderá a su príncesa así tenga que ensuciarse las manos.
...
El ex oráculo tenía un hermoso sueño, el cual fué interrumpido cuando algo le hizo cosquillas en la nariz. Abrió los ojos molesto para luego reír con suavidad.
«-Este pelo de algodón de la vieja. Me asusté.»
Aprovechando la posición se dió la oportunidad de inspirar el agradable aroma que se grabó al instante en sus sentidos. Subió una mano para deslizarla por las hebras fiusha que le sorprendieron con su suavidad. Estaba tan metido en ello que no supo en que momento sus dedos terminaron atrapados en lo que a su parecer era una selva de azúcar, afortunadamente pudo liberarse sin causar algún estropicio o lastimarla.
-Ja ja ja ja ja.
«-¿De qué te ríes vieja loca?»
Ser testigo de ese tipo de expresiones es algo que agradece infinitamente. Kougyoku siempre debería ser feliz, y pobre de aquel o aquella que la hiciese llorar porque serían objetivos de la furia del novio. Tocaron a la puerta pero ni la molestia se tomó de preguntar, total que no es su casa.
-Lamento ser tan inoportuno Kougyoku-dono, pero saldré un rato, necesito aclarar mis ideas. Me llevo el móvil si algo se ofrece.
Y se marchó sin más.
«-¿A este que carajo le pasa? Se escucha triste, me recuerda mucho al enano esta mañana...¿Será qué...?»
-Mmm Judal-chan...je je je.
«-Pareciera que estas más loca que Arba, pero jamás vi ser más tierno que tú.»
Acercó el rostro dispuesto a darle un beso sin embargo se detuvo. No es así como quiere expresar sus sentimientos. Aprovechandose de alguien vulnerable, como le hicieron sentir esos de Al Thamen millones de veces aún cuando se negaba a aceptarlo.
«-Eres cruel, ¿cuántos años más tengo que soportar la ansiedad? Quiero hacerte el amor, compartir todo cuanto tengo, contemplar el universo entero a tu lado.»
Estuvo a punto de levantarse y darse de topes en la pared a ver si con ello se liberaba del increíble calor que recorre su cuerpo, pero desistió al considerar que podría hacerse daño y aún así continuar con esos deseos insanos, que de hecho son completamente naturales pero allá él. Pronto advirtió que no podía mantenerse estático, así que las yemas de sus dedos se pasearon por las suaves mejillas coloradas de la chica que compartían textura con sus adorados duraznos, tan elegante y exquisita. Sonrió con malicia y acercó el rostro al ajeno para murmurar en sus labios.
-Kougyoku.
-Mmm...
Parece funcionar, así que repitió el procedimiento.
-Kougyoku.
Su objetivo, claramente despertarla. Llegó a su límite, en realidad hace mucho. No puede contener el enorme deseo de fundirse con ella en una sola entidad.
-Kougyoku.
-¿J-Judal-chan?-medio adormilada-¿Ya te sientes bien?
-De maravilla, ¿y adivina qué?
Bajó un poco para besar la piel del cuello, ella se sonrojó pero sirvió para espabilarle al cien por ciento.
-¡Por dios! ¡¿Qué haces? Hakuryuu-chan está...-recordó el incidente, y ocultó la cara en el pecho ajeno.
Eso enfrío por completo el deseo sexual de su novio que ahora estaba preocupado.
-¿Qué ocurre?
-Yo...Hakuryuu-chan me besó, creo que le gusto.
El ex sacerdote fué atacado por un gran cúmulo de sentimientos que iban desde los celos, la rabia, irá sicopata e instintos homicidas hasta alegría, orgullo, y culpabilidad por siempre acaparar a la mujer que parece codiciar todo el mundo.
«-Lo siento Hakuryuu. Puede que alguna vez quisiese convertirte en emperador. Pero no estoy dispuesto a ceder a Kougyoku, ni a ti ni a nadie.»
-Eso te pasa por andar seduciendo idiotas.
-¡¿Qué...?!
La ex príncesa se sintió herida en su orgullo por lo que alzó el rostro dispuesta a salvar su honra. Pero un suave y dulce beso con sabor a durazno le atacó a traición y evaporó el coraje como si no fuese más que un cubo de hielo en pleno desierto. Judal hizo distancia y la admiró ruborizado, provocando lo mismo en ella.
-No me tortures más-dijo él-ya no puedo contenerme por más tiempo. Puedo intentarlo pero te juro que voy a morir.
-¿A qué te refieres?
-A tu lado me siento como un viejo pervertido. No sé si eres inocente o solo finges mejor que la zorra de Gyokuen.
-¡Oye!
-Quiero que me hagas el amor-de forma melosa.
-¡¿Que haga qué?!
-Ya lo dije, ¿o no te quedó claro? Deseo ser tuyo, y tu seas mía.
-Ah...pero..
-Ah~ -suspiró-tampoco tengo intención de obligarte.
-¡No! Es decir...me da vergüenza. Pero...
Y no dijo más, es la señal que el muchacho esperaba. Le recostó en el lecho y besó sus labios nuevamente, lamió la zona para que ella permitiese el paso al interior, donde sus lenguas iniciaron una candente danza llena de lujuria y humedad. Con solo eso el color y temperatura subió al rostro de ambos, Judal continuó el camino por la mejilla hasta el oído para morder el lóbulo.
-Mmm...
La chica alzó las manos para aferrarse a los hombros y detenerle.
-Hakuryuu-chan podría escucharnos...
-No está, salió. ¿Algún otro impedimento señorita?
Dió una pronunciada lamida a la clavícula y con ello desapareció toda barrera en ella que de cualquier forma fué tomada de las muñecas que fueron colocadas a los lados. La expresión de Judal es perversa pero tan atrayente, como el más adictivo veneno, sabes que es peligroso pero quieres más.
El pecho de Kougyoku se movía irregularmente, estaba nerviosa, avergonzada y excitada a partes iguales. Durante algunos minutos, quizá demasiados el mayor solo le recorría con la mirada, como si planeara conquistar un laberinto, vaya que se tomaba su tiempo con esa expresión traviesa que invita a hacer maldades.
-J-Judal-chan...
El joven desocupó su mano y la llevó a la blusa, retirando los primeros tres botones dejando un tanto expuesto el pecho de su novia.
-Son tan hermosos.
Kougyoku cerró los ojos, no acostumbra recibir halagos, mucho menos subidos de tono. Pero la pena se transformó en deseo cuando este volvió a besar su mentón para deslizarse por la zona del cuello y adentrarse posteriormente al pecho. Se escuchaban los pequeños besos que este daba, para intercambiar lugar con una que otra lamida.
-¡Ah!
Que voz más deliciosa emite su chica cuando se derrite ante las caricias. Posó ambas manos en la cintura ajena, delicada y estrecha y poco a poco le despojó de las prendas inferiores sin dejar de atender los senos.
La peli rosa forcejeó un poco, más que nada por pudor. Pero Judal es todo un maestro, le desnuda con gran sencillez, cuando se da cuenta no le cubre nada más. Y de nuevo él le mira, ahora en completa vulnerabilidad.
-No es justo.
-¿No te parece?
-No-molesta.
Él extendió los brazos a los lados mientras estaba aún sobre ella, en una invitación para que le dejaran en igualdad de condiciones.
«-Ah, con que esas tenemos. ¡Veras que puedo hacerlo!»
La de ojos ciruela se reincorporó hasta sentarse y llena de valor le quitó la playera, y hasta ahí llegó. Se petrificó al contemplar ese perfecto abdomen que tanto presumia cuando portaba el título de sacerdote del imperio Kou. La menor se ruborizó y escondió el rostro en la tela dispuesta a llorar.
-Ja ja ja ja, ¿qué pasó con la general de tropa dispuesta a ir a la guerra?
-No es lo mismo.
-Eso crees tú.
En un hábil movimiento Judal le arrebató la prenda que mando a volar lejos, ella se sintió insegura, expuesta. Para tranquilizarse el joven se colocó a un lado del lecho y sin el menor pudor se despojó de los pantalones y con ello el resto de la ropa.
-¡Ah!
Kougyoku que a este punto se encogió sobre si misma haciéndose bolita.
-Ja ja ja ja, que curiosa reacción.
-¡Es tu culpa! ¡Eres demasiado directo!
-Nah, si uno nace encuerado, ¿por qué hacerla de emoción?
-¿Te da igual que otros me miren de esta manera?-angustiada.
-No-con hostilidad-los mato antes de que tengan oportunidad. Eres especial, solo contigo puedo hacerlo.
Ella volteó en su dirección, le impactó la perfecta anatomía por lo que pegó lo más que pudo el cuerpo al respaldo. Pero él se acercó sobre el lecho lentamente, con gran erotismo salvaje, como un cazador que ha encontrado a su presa. Ella extiende la mano para ponerle un alto pero es tomada para besar cada uno de los dedos, y con ello su voluntad fué quebrada nuevamente para pasar a sus labios al tiempo que el perverso hombre se hacia espacio entre las piernas colocandolas a los costados, siempre teniendo cuidado de no herirla o forzar las extremidades. Por alguna razón Kougyoku estaba más tranquila, como si su alma hubiese entendido que es algo de lo más normal.
-¡Ah mmm!
No pudo contener el grito cuando Judal lamió uno de sus botones y pasó los dedos al otro para apresarlo y tirar de el alternativamente.
-Mmm ungh ah~.
Si, quiere escuchar más de esa delicada melodía que parece canto de ángel y que quiera o no eleva la temperatura en la habitación.
Judal comienza a mover la cadera, rozando así su intimidad con la de su pareja. Y es entonces que los gemidos también escapan de sus labios. Cantan a coro, aunque es difícil considerando que a cada segundo es más difícil respirar. La estimulación se prolonga, sus cuerpos están perlados en sudor, no tanto por el esfuerzo físico, sino el calor provocado por la vergüenza en una y lujuria en el otro.
Judal intensificó el movimiento en la zona baja mientras sus labios aún jugaban con el sensible pecho. Vaya flexibilidad tiene, es algo que desconocía pero agradece, algo que no podría hacer con la penosa condición de cuando era sacerdote.
Cuando los botones cobraron firmeza y adquirieron un tono más rojizo les dejó en libertad. Y entonces si que centró toda atención a la intimidad propia que también estaba en condiciones. Lo que Kougyoku advirtió al sentirlo cerca de su entrada, merodeando como bandido esperando el momento de atacar.
-¡Ungh!
Un quejido de dolor proveniente del peli negro.
-¿Estas bien Judal-chan?
-Si, es solo que lastima un poco.
-¿Y p-por qué no continuas? Escuché que es una tortura para los hombres aguantar...tu sabes.
Le miró molesto.
-¿Estas loca?
-¿Eh?
-Prefiero que se me caiga a pedazos e incluso morirme antes de hacerte algún daño. Debo prepararte adecuadamente, ahora cállate.
¿Estaba siendo tremendamente considerado o un patán?
El mayor cerró los ojos y respiró profundo, seguro incómoda más de lo que admite. Pero tal y como lo prometiera dilató a conciencia la zona más sensitiva de la peli rosa para no hacerla sufrir.
-Ah ah ah ah...
Jadeos de gozo que le hicieron saber que estaba lista. A este punto estaba más alterado por el dolor en su miembro que otra cosa, pero se hizo de paciencia y se adentró apenas unos milímetros, más que nada para probar terreno. Para su mala suerte Kougyoku casi le partió a la mitad cuando cerró las piernas con brutalidad alrededor de la cintura de este.
-¡Me vas a matar!
-L-lo siento, ah ah mmm es que es extraño.
Le tranquilizó con un beso en la frente que tuvo un leve asentimiento como contestación y permiso, el que ansiaba hace mucho.
Se introdujó despacio con un movimiento elegante y ágil que la hizo estremecer.
-¡AHHH!
Un gran gemido del mayor cuando sintió que su virilidad entró por completo. Se mantuvo estático hasta que considero que ella se adaptó a la intromición. Y entonces si que la apoyo bien contra el respaldo de la cama y le atacó con una brutal pero delicada estocada, entraba y salía consideradamente, siempre pensando más en el bienestar ajeno que el suyo.
-Ummmm ah ah ah ahhh~.
Aumentaba la velocidad y le penetraba tocando distintas zonas, buscando un punto específico, el que vaya le dió trabajo e incluso estuvo a nada de hacerle perder la poca paciencia natural en él.
-¡AAAAHHH!
Y lo encontró, lo supo no por ese sonido, sino por el tremendo arañazo que le dieron sin querer, pero lejos de hacerlo enojar le motivo como pocas cosas en el mundo.
«-Indudablemente me convertí en un masoquista. ¿Quién diría que podía llegar a disfrutar algo así? ¿Será porque Kougyoku ha dejado una marca en mi piel?»
Una que pronto se borrará, pero estará presente en su alma.
Continuaron con la candente sesión, la peli rosa era estrujada cada vez con más ahínco contra el respaldo mientras su pareja temía que podía joderse la cadera de un momento a otro, y no tanto porque fuese un salvaje con ella, se contenía a cada segundo para no causarle dolor, mismo que se expande por cada poro de su ser.
«-No me esperaba que fuese algo tan agotador, supongo que es la falta de experiencia.»
Si, con todo lo ocurrido es sin embargo la primera vez de ambos, porque solo con ella haría el amor. Está molido, es probable que ella también pero jamás han tenido sonrisa más bella y sincera en el rostro.
-Ah ah ah mmm te a-amo K-Kougyoku...
-Ah ha ha yo también ah ungh ¡JUDAL-CHAN!
Vaya que ese último movimiento no lo vió venir, y con ello el joven dejó salir el elixir perla en su interior. Sin más este se desplomó sobre ella enterrando el rostro entre los senos.
-¡Oh por dios Judal-chan!-sin respuesta-¿Judal...chan?
«-¡¿Qué hago?! ¡Se quedó dormido antes de salir!»
El peli negro roncaba con unas ganas que no sabía si reír de histeria o por la inesperada inocencia que posee. No le quedó de otra que liberarle por sus propios medios, vaya aprieto en que le ha puesto. Cuando lo consiguió le recostó en el lecho y se levantó por la ropa de ambos colocandola apropiadamente para no tener problemas. Estaba un poco adolorida, casi de manera imperceptible.
«-Supongo que por ello quedó tan mal. Me procuró todo el tiempo.»
El rubor aún no se iba de su rostro y es seguro que continuará ahí un buen rato pero se siente completa, feliz. Le cubrió con las sábanas y se recostó nuevamente a su lado.
-Cásate conmigo Kougyoku...
Un susurro que lleva impreso el más grande deseo de ese orgulloso joven y que no podrán concretar hasta detener a Arba.
-Espero sea pronto...
Emitió la menor para besar la mejilla de su novio aún dormido, para seguirle al descanso poco después.
...
En el manicomio.
Una enfermera mira con tristeza a Gyokuen y luego a su alrededor para volver a ella.
-No te preocupes, tu familia vendrá pronto, estoy segura de que te han perdonado.
-Eso espero, y si no es así trabajaré duro para al menos compensar mi crimen. Y, bueno no les avisé que salía hoy. Quiero darles una sorpresa-sonrió radiante.
-Mucha suerte amiga.
-Gracias, espero de todo corazón que te vaya muy bien. Si tienes algún problema sabes en donde encontrarme.
-Ja ja ja, no quiero ser una aprovechada, pero cuando me haga de tiempo iré para ver cómo van las cosas.
La oji celeste asintió y se retiró con toda la tranquilidad del mundo.
«-Al fin vas a pagármelas todas mi pequeño Hakuryuu.»
Un sentimiento poco saludable invade cada milímetro de su alma: venganza.
...
En el hogar de los Ren.
Kougyoku despertó poco después preocupada porque les hubiesen encontrado en tan comprometedora situación, por fortuna no parecía haber llegado nadie, verificó la mansión entera por si las dudas.
«-¿Qué hago? Judal-chan no puede quedarse, seguro su familia está preocupada. Y aún me inquieta que se haya desmayado cuando llegamos. Aunque ya no parecía estar tan enfermo.»
Se ruborizó cuando las imágenes del acto de amor aparecieron en su mente.
«-De todos modos prefiero que alguien le lleve a casa, o avisar que se quedará, pedir permiso, ¿qué sé yo?»
Se levantó a buscar el móvil cuando el timbre de su casa se adelantó.
«-Que raro, nunca olvidan las llaves.»
Se encogió de hombros y bajó tan rápido como sus fatigadas piernas se lo permitieron.
-¿Quién?
-Soy yo Kougyoku-onesan.
Ella abrió de inmediato.
-¿Aladdin-chan? ¿Qué haces aquí? ¿Y cómo llegaste si nunca antes me has visitado?
-El rukh me dijo que algo le ocurrió a mi hermano y me guió, siento haber tardado tanto pero tuve que seguirlo a pie-con seriedad.
-Ah pasa.
La chica le dirigió a la recámara que le pertenece. Aladdin suspiró aliviado.
-Me alegra ver que está a salvo.
-Se desmayó mientras estabamos en el parque pero parece que ya se estabilizó. ¿Sabes a qué se debe?
-Alguna clase de distorsión con su magoi pero no tengo ni la menor idea de que lo provocó.
-¿Hay manera de prevenir un nuevo colapso?
-Me temo que mientras no encuentre la raíz es imposible, pero no te preocupes prometo que no me rendiré.
-Sé que puedo confiar en ti.
El peli azulino se giró rápidamente en dirección a la ventana y así se quedó durante algunos segundos.
-¿Ocurre algo?
-Si, no...no estoy seguro pero me pareció sentir la energía de Arba-san.
-¡Judal-chan la busca hace años! ¿Puedes encontrarla?-negó.
-Eso intentaba pero se dió cuenta y colocó algún tipo de barrera. Está ansiosa, parece que hoy le ocurrió algo fuera de la rutina.
-Mmm entonces no es tan fácil.
-¡La encontraré! ¡Y los protegeré a todos!
La mayor dió un leve golpe en la frente del chico.
-Tonto, no es necesario que te responsabilizes por todo, para eso están los amigos.
Aladdin se sonrojó y colocó ambas manos en la zona herida.
-L-lo siento.
-Pero si no te estoy regañando.
De la aparente incomodidad pasaron a la conversación más cordial.
-¡Es muy interesante Aladdin-chan!
-¡¿Verdad?! Lo encontré de pura casualidad en internet.
-¿Quieres callarte enano?-el ruido acaba de despertarle-Tu jodona voz me taladra la cabeza.
-¿Has bebido?-curioso.
-No le hago a eso, sabe horrible. Si buscas a un ebrio ve por el rey idiota.
-¿Cómo estas?
-Bien.
-Enserio.
-Solo me duele la cabeza, pero digamos que es porque hice mucho ejercicio.
-Oh creí que tu mala condición ya no era problema.
-Eres un...imbécil. Mi cuerpo no está al cien, ¿feliz?
-¿Por eso te desmayaste? El rukh me dijo que algo te pasaba.
-No, pero no entiendo lo que ocurrió. Mi nivel de magoi no ha disminuido peligrosamente.
-Algo lo alteró, pero no...
-Entiendo lo que quieres decir. Me siento como en un callejón sin salida. Pero definitivamente me niego a dejarme vencer.
-¿Quieres ir a casa o deseas quedarte un rato más?
-Mi moto está afuera pero dudo poder conducirla sin antes estrellarme.
-Podría hacerlo yo-su hermano.
-No sabes y no tienes licencia, además si nuestros padres se enteran se pondrán histéricos y regaños es lo último que quiero escuchar.
-Bueno, podemos irnos con mi círculo de transporte mágico y cuando estés mejor vienes por ella.
-Engreido. Anda, presume que puedes hacer conjuros.
-¡Ya no quiero hablar contigo!-se giró dándole la espalda.
-Infantil.
-Grosero.
-Oigan chicos, no se peleen.
-Nah, así nos llevamos, ¿verdad enano?
-Si-sonrió.
-Que relación tan complicada.
-Entonces, ¿nos vamos?-el peli azulino.
-No me gustó ninguna de las opciones que me diste.
-¡Judal-kun!
«-Pues para mi si que parece que discuten, pero se ven tan felices. No los entiendo.»
Kougyoku bajó por algo para beber, es claro que sus invitados se quedaran un buen rato.
...
Hakuryuu llegó a casa haciendo el menor ruido que le fuera posible. Aún no lograba poner en orden sus sentimientos así que no quería encontrarse con su hermanastra, no tiene una respuesta.
Subió a su habitación, tomó un baño y se tiro en el lecho dispuesto a dormir, pero no lo consiguió. Dio varias vueltas en la cama inquieto con pensamientos que parecen no querer detenerse y que le torturan con crueldad.
«-Tantos años ocultado lo que siento y tenía que soltarlo de la peor manera. ¿Qué haré si me odia? Soy un imbécil.»
No paraba de recriminarse, a tal grado que se consideraba basura-tocaron la puerta pero le ignoró suponiendo que era la persona que menos quiere ver.
-Entiendo si continuas molesto. Pero no está bien que te saltes comidas. Si te animas estaremos cenando en el comedor, Aladdin-chan y...bueno...
-No me apetece.
Fué la fría respuesta que ofreció.
Kougyoku volvió con el par visiblemente afectada. Su pareja le miraba sentado mientras el otro ponía la vajilla. Más o menos podían adivinar lo que sentía gracias al rukh, verdadera razón de que no le hayan dejado sola. Pero le dan su espacio, los asuntos del corazón los resuelven los involucrados, un tercero siempre lo empeora todo.
-¡Onesan!
-¡Oh por dios!-asustada-¡¿Qué?!
-Te ves muy linda-sonrió, ella se puso colorada.
-Se mira pero no se toca enano, intentalo y te castro.
-No si yo te gano.
-Quiero ver que lo intentes. Además seguro que antes te ahorcas solo con tu trenza.
-¿Cómo lograría algo así?
-Si te acercas te enseño.
-¡No caeré en tu trampa!
-¿Otra vez? Lo haces seguido. Comienzo a pensar que eres más estúpido de lo esperado.
-¡Oye!-ofendido.
Y de nuevo con esa curiosa atmósfera que se hacia a su alrededor tranquilizaban a la chica.
-Voy por la sopa-animada.
-¡Yo te ayudo!-Aladdin.
Y si bien Judal también estaba deseoso de cooperar estaba cansado para siquiera levantarse, al menos fácilmente.
Algunos platillos más tarde, al finalizar con la ingesta.
-Y vieras el tipo de fotos guarras que tiene el enano en el móvil.
-Soy un chico sano-se excusó.
-Si claro, eres una blanca paloma. Ve a otro con ese cuento.
Escucharon unos pasos cerca, así que guardaron silencio, pronto divisaron a Hakuryuu que tenía pinta de haber llorado un buen rato.
-No me pongan atención, solo bajaba por un vaso con agua.
-¿Quieres comer?-la chica.
-No gracias-ni siquiera la miró, aspecto más desastrozo no podría tener.
El timbre de la mansión hizo aparición nuevamente.
-Yo iré-el recién llegado.
-Pero...-la peli rosa.
Fué pasada de largo.
«-Parece que algo ocurrió entre onesan y...¿Hakuryuu-onisan siempre tuvo esa clase de energía? Bueno, es la primera vez que lo veo en este mundo, supongo que es normal que no pudiera reconocerle.»
Todos tenían sus propios pensamientos en dicho instante.
...
El hijo de Hakutoku caminaba no muy animado en dirección a la puerta. No pudo ni tomar el vital líquido que le falta luego de tanto llorar. Pero la visita llegó como un rayo de luz a salvarle de una difícil situación. Cogió el picaporte sin preguntar de quién se trataba. Y entonces se encontró con su destino. Quedó pasmado al encontrarse con una grotesca sonrisa familiar.
-Cuanto tiempo sin vernos mi pequeño Hakuryuu.
El aludido intentó moverse, correr, gritar, lo que fuera pero su cuerpo se negó a obedecer. Así que Gyokuen aprovechó su confusión y propinó una potente patada que le sacó volando lejos y rompió algunas costillas hasta hacerle escupir sangre.
-¡WAAAAAHH!
El grito llamó la atención de los otros que rápidamente fueron en su auxilio. Los dos más jóvenes no cabían de la sorpresa, el de orbes escarlata estaba furioso.
-Así que al fin estas libre desgraciada. No me importa si no tengo las pruebas. Acabaré contigo aquí y ahora.
-No te metas en mi camino, tengo cuentas que arreglar con mi pequeño Hakuryuu.
-Tendrás que pasar sobre mi cadáver-decidido.
El ex sacerdote invocó una gran cantidad de estacas de hielo que lanzó en contra de Gyokuen pero se pulverizaron al estrellarse con el borg de quien menos esperaba.
-¡¿QUÉ RAYOS HACES ENANO?!
-¡No es lo que crees!
Kougyoku mira una situación de la que no entiende absolutamente nada.
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Notas finales.
Oh si! Al fin otro capítulo que ya quería escribir, la aparición de Gyokuen! Muchas gracias por su apoyo y paciencia :).
MecyLyss.-Oh si, ya mero viene el climax, estoy muy emocionada :). Yo también voto por chiquito bebé, pero como este en un JuKou él se quedará conmigo XD. Si caramba, tantos problemas que tienen Juju y Kougyoku para estar juntos, aunque al menos en el capítulo de hoy le dieron vuelo a la pasión ok no XD. Si, la condición de Juju...gracias a ti por leer! Oh a mi me encantan los rw, ya sean cortos o largos, y jamás pensaría algo así de ti, y en todo caso sería mutuo porque yo si que te acoso, pero escribes tan bonito que no me queda de otra. Insisto soy tu fan número uno aunque quieran golpearme! Ja ja ja, pues a mi me pasa al revés, creo que en celular me salen rw dietéticos (?. Siempre me hace muy feliz saber de ti y leer los maravillosos comentarios que siempre me dejas. Gracias por el apoyo y ser condenadamente linda querida amiga. Te mando un besote y a Alibaba por correo :). Cuídate mucho y nos vemos la próxima!
Gracias a todos por el apoyo! Nos leemos el próximo capítulo! Gracias por su apoyo y paciencia :) los amo!
