Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
.
.
.
Capítulo 26 Te convenceré de pasar a mi lado toda la eternidad.
.
Kougyoku camina nerviosa de un lado al otro de su habitación, tronando los dedos de vez en cuando en un intento inútil de relajarse.
«-Judal-chan, ¿dónde estas? ¿Por qué no me has visitado en toda la semana? Es sábado, creí que me llamarías temprano para otra cita y es hora que no lo haces.»
Tocaron la puerta, lo que le hizo pegar un leve brinco.
-¡Kya!
-¿Todo bien?
-¿P-por qué no lo estaría Hakuryuu-chan?
-Desde que te dije que fui yo quien se confesó libre de la manipulación de Arba estas igual. Quiero arreglar las cosas entre nosotros.
-Yo también.
-Sé mi novia.
-¡Ya te dije que no!
-Que necia.
-Ese eres tu. Ya tengo pareja y lo he mencionado un millón de veces. No deseo ser cruel pero me lo pones difícil.
-¿Si Judal no estuviese...lo pensarías?
Algo en su tono le puso de nervios pero no dudó la respuesta.
-No, es el único para mi.
-...
-¿Sigues ahí?
-Parece que hay cosas en la vida que no se pueden tener, no importa cuanto te esfuerzes.
-¿Lo dejaras por la paz?
-Nunca, encontraré la manera de ganarme tu aprecio.
-Lo tienes.
-Pero no como lo anhelo. Es una tregua...por ahora, estaré ocupado con mi madre. También es un tiempo para que medites las cosas, a lo mejor cambias de opinión.
Una vez a solas, ella se dejó caer.
«-Desde que me besó a la fuerza me da miedo. Es como si hubiera cambiado. Me recuerda al Hakuryuu-chan del otro mundo que solo pensaba en asesinar a niisama, pero dudo que intente algo similar. No son la misma persona después de todo. Por si fuera poco estoy convencida de que su naturaleza es amable.»
Se puso en pie y dió algunas palmadas en las mejillas.
-No puedo quedarme encerrada. Está mal depender de él para todo, también tiene una vida y debe estar ocupado. Visitar una librería parece buena opción, sirve que busco algo para Kouen-niisama.
Se arregló apropiadamente y salió.
...
En la compañía Sindria.
Sinbad revisa algunos documentos con evidente fastidio.
-Ni se te ocurra escapar Sin.
-Vamos Jafar, ¿qué tan seguido lo hago?
-Tanto que he dejado de contar. Perdí la fe en ti.
-Eso es cruel.
-Soy sincero.
-Ah~ -suspiró y se reclinó en el asiento.
-¿Qué te preocupa?
-Ja ja ja ja, ¿qué te hace pensarlo?
-Somos amigos desde hace mucho. ¿Tiene que ver con esa chica de la que no paras de hablar?
-¿Soy tan evidente?
- Desde ese día que te la topaste en el tren actuas raro.
-Digamos que recordé algunas cosas que prefería olvidar. Le hice mucho daño, ¿sabes? Al principio no me importó, pero comencé a sentirme culpable. No salía de mis pensamientos, sueños o vida. Todo me hacia rememorarla-expresó con amargura.
-¿Acaso tú...?
-No lo digas. De esa manera aún puedo fingir que nada pasa.
-No es sano.
-No tengo opción.
-Podrías confesarte.
-Será inútil. Ya tiene a quien amar. Si hay algún sentimiento que puede dirigirme es rencor. Alguien como yo no la merece. Estuve a punto de cometer el mismo error. Anteponer el poder al amor.
-¿A dónde quieres llegar?
-La mujer que me atacó en el tren, es Ren Kougyoku.
-Que tragedia.
-Es más bien el karma. Uno cosecha lo que siembra.
-¿Qué harás?
-No firmaré el tratado con Reim para llevarlos a la banca rota.
-¿Entiendes lo que significa para nosotros?
-Lo siento.
-¿Llegarías tan lejos por ella?
-Apostaria mi alma de ser necesario.
-Bueno, vivir al filo del peligro no es nuevo para nosotros.
-¿Me acompañaras a esta nueva aventura?
-No es que tenga muchas opciones. Pero ponte a trabajar como se debe...al menos una vez.
El oji miel casi se daba de topes en la mesa. Con la mente saturada de imagines de la ex príncesa, conocimientos es lo que menos entrara a ella.
-¿Y si mejor tomamos un descanso?
-Lo hiciste hace diez minutos. Comienzo a tomarme muy enserio mi traslado a Kou, Ren Kouen es mucho mejor jefe que tu.
-Pero somos amigos, ¿o no?-sonrió. Y es justo lo que más falta me hace.
-Eres un cantajista.
-Solo digo la verdad, me cansé de vivir rodeado de intrigas y mentiras.
-La mayoría provenientes de ti.
-Soy un asco de ser humano.
-No te juzgues con tanta severidad. A veces tengo la impresión de que cargaras con un pecado de hace mucho tiempo. Deja ir las cosas que no te suponen un beneficio, ¿no es acaso tu lema? Eres un sujeto increíble que ha pasado por amargas experiencias. Si tu corazón puede latir es porque no todo está perdido, ¿o no?
El dueño le contempló atónito.
-Dudo que hoy seas muy productivo. Ve a dar un paseo, pero eso si, mañana te quiero bien temprano.
-Si alguien nos viera, pensaría que eres el jefe.
-Con todas las labores que delegas sería lo justo. Ahora largo que me harás enojar.
El albino fué rodeado de un aura perversa, le recuerda mucho a ese pequeño que pertenecía a un grupo de asesinos. Es verdad, no puede volver pero existe gente que le es importante en este mundo.
«-No es el momento de rendirse, es el de comenzar a caminar. Cortar la cadena que me ata al pasado y a la mujer que amo. Que tarde me di cuenta.»
...
Kougyoku miraba entretenida el aparador de una librería. Los títulos exhibidos son de colecciones únicas, primeras ediciones.
«-Estoy segura de que le encantaran a mi hermano. Aunque tiene tantos que espero no equivocarme y llevarle uno que ya posee.»
-¿Kougyoku?
La aludida se giró rápidamente encontrándose con el pervertido del tren y también el que les prestó auxilio en la fiesta de Sheherezade.
-¡Oh señor Sinbad! No sabe lo mucho que agradezco su ayuda.
Este rió un tanto incómodo.
-Aseguro que no soy tan mayor. Háblame de tú que me siento anciano.
-Lo lamento, no era mi intención ser grosera.
-No importa, ¿cómo ibas a saber?-su semblante adquirió seriedad-Necesito hablar contigo. ¿Te parece si te invito una malteada o algo por el estilo? Te aseguro que no tengo dobles intenciones. Si te hago dudar puedes pedirle a tu novio que me asesine o golpearme tu misma, nunca te hizo falta el caballero protector.
Ella le miró con desconfianza, pero accedió a su petición, su instinto le dicta que llegó el momento de cerrar un ciclo.
Una vez ahí ordenaron un café expreso el mayor y un banana split su compañera.
-Vaya-él-con la elegancia que solías mostrar cuando eras príncesa, no imaginaba que podías llegar a comer tanto.
-Como te has oxidado en el arte de la seducción.
-Uh.
Aún si hirió su amor propio el ex rey entiende que es algo que se ganó a pulso.
-Siempre me preocupé por la concepción que tendrías de mi. ¿Me vería fea, torpe, inútil, poco inteligente? Estuve enamorada de ti, siempre lo supiste...no. Fué más como admiración, como la luciérnaga que es cegada por la luz. No hiciste más que aprovecharte de mi debilidad. Por mucho tiempo te guardé rencor...
-¿Me has perdonado?
-Claro que no. No soy del tipo que pone la otra mejilla, eso si que me convertiría en una tonta. ¿Qué clase de persona permite que jueguen con su corazón? Pero aprendí algo muy importante gracias a Judal-chan.
-¿Qué?-intrigado.
-El amor. Y no me refiero solamente al que le profeso, sino también a mi misma. Me di cuenta de que merecía más que simplemente ser tu marioneta-clavó la cuchara en el helado dando un bocado tras otro, como si no tuviese más que comentar.
-Entiendo-dió un sorbo a su bebida-Lo que dices es muy cierto. Estaba equivocado. La ira por todo lo que perdí provocó que me encerrara en mis ambiciones. Le fallé a los compañeros que pusieron todas sus esperanzas en mi. Quise convertir el mundo en algo mejor, pero no tengo las cualidades.
-Es ahí donde te equivocas.
-¿Por qué?
-¿Te sientes una especie de dios o qué?
-Bueno yo...
-Eres solamente un hombre, engreido, manipulador y odioso pero humano a fin de cuentas. Judal-chan era un magi, pero jamás intentó abarcar más de lo que su papel significa. Difícilmente puede cuidarse a si mismo o a sus seres queridos. Incluso yo fallé muchas veces al intentar protegerlo y no pude evitar que Arba me borrara la memoria incontables veces. Y aún con todo el dolor y sufrimiento que le causé...el lucho por mi. No porque yo sea la príncesa de un imperio importante o la conquistadora de un laberinto, ya no queda nada de ello en mi. El me ama al igual que lo hago yo. Si me dijeras que tienes intención de hacerle daño, tomaría tu vida sin importar que eso pueda destruir mi futuro.
-Has madurado.
-Solo dejé de ser la niña mimada que se escondía detrás de sus hermanos. Solamente soy yo.
-Sin poder, estatus, reino o genio. Una mujer...¿Podría convertirme en solo un hombre?
-Lo eres, solo debes notarlo.
El mayor contempló en silencio su tasa vacía, luego alzó el rostro para encararle.
-Kougyoku...no pretendo que lo olvides pero quiero que sepas que lamento el haberte asesinado. Debí ser precavido, no caer en una trampa tan básica. Fué un error estúpido que tuvo un precio demasiado grande.
-Es algo que quedó en el pasado, en otra vida que nada tiene que ver con mi presente.
-Eso quiere decir que...¿me disculpas?
-Te di mi respuesta, nunca me ha gustado repetir las cosas.
Se puso de pie con magestuosidad, una vez terminó con el postre.
-Me retiro, tengo asuntos que atender.
Se encaminaba a la salida cuando le tomaron de la cintura y le atrajeron al cuerpo ajeno.
-¡¿Pero qué...?!-indignada.
-No puedo fingir por más tiempo. Me enamoré de ti y lo digo muy enserio.
-¿Que?
-Si, ni yo sé cómo o cuándo, tal vez desde el mundo anterior. Ver la sonrisa que le mostrabas a Judal provocó que mi corazón sintiera nuevamente. Dame una oportunidad, te demostraré que puedo ser una mejor opción que él. Que a mi lado serás feliz. Me esforzaré cada día porque sea así. Convierte en la emperatriz de mi reino.
Disminuyó la distancia entre ellos con intención de robarle un beso pero una sonrisa ladeada como las que suele tener el oráculo le petrificó. Pronto una patada en su intimidad le hizo caer al suelo de rodillas. Le miró incrédulo.
-¿Ju...dal?
-¡Claro que no!
-¿Entonces...por qué?
-Para que veas que aprendí nuevos trucos. Te lo dije no soy la misma. Niisama tenía razón al decir que nunca haces tu trabajo, no puedo ser la reina de tu imperio porque son dos sistemas de gobierno distinto y además...
-¿Aún quedan razones?
-¡ERES UN IDIOTA PERVERTIDO!
-¡¿Eh?! ¡Eso si que no! Soy todo un seductor.
-¡No me gustas! ¡Y odio a la gente que impone sus aficiones e ideas a otros! ¡No quiero volver a verte!
Viró en dirección a la puerta pero antes de salir se escuchó un:
-¡No me voy a rendir!
Sinbad se levantó como pudo, seguro que hasta sin hijos le ha dejado. Disimuló lo mejor que pudo pero las miradas atónitas de los comensales lo convierten en una labor titánica, tremendo papelazo ha hecho.
-Oye mamá-un niño situado a un par de mesas de él-¿no es ese el presidente de la compañía Sindria?
-Shiii-guarda silencio amor. Habrá represalias en nuestra contra si continuas.
«-Las habrá pero de Jafar hacia mi si se entera de lo que ha pasado.»
¿Por qué tuvo que enamorarse de una mujer tan violenta y que para variar no gusta de él? ¿El karma? Seguro que tiene un montón a su espalda.
Una mesera dolida con lo mal que le han tratado lleno su tasa con café.
-No pedí más-confundido.
-Es cortesía de la casa-guiñó un ojo.
«-Parece que aún tengo encanto. Solo está confundida. Si quiero que se quede a mi lado tengo que poner de mi parte. Ser solo un humano, ¿eh?»
...
Kougyoku caminaba hecha una fiera por la avenida cuando una voz familiar llamó su atención, de esa manera entró a un callejón; en el un joven que se partía de la risa.
-¡Ja ja ja ja ja!
-¿Judal-chan?
-¡Te has cargado a su bestia ja ja ja ja!
-¡Oh! ¡¿Estabas ahí?!-avergonzada.
-Sip~ -divertido.
-¿Por qué no me has llamado? ¿Visitado en sueños? ¿Mostrado alguna señal de vida? ¿Por qué...te apareces en el momento menos oportuno?-contenía el llanto.
El mayor se acercó y cogió del rostro deslizando los pulgares por las mejillas y así poder limpiar las invisibles gotas saladas.
-Lo siento vieja, no es mi intención hacerte sentir mal.
-N-no me digas así.
-Sabes que es con todo mi amor.
-¿Entonces porque me dejas sola?
-Porque tengo miedo.
-¿De mi?
-De echarlo todo a perder. Eres lo más maravilloso que me ha pasado en dos vidas. Pero sabes que siempre fui alguien más proclive a la destrucción. Podría hacerte daño sin darme cuenta, o peor aún hacer que pienses que soy un acosador porque quiero estar a tu lado todo el tiempo.
-Eres un tonto.
-¡¿Ah?!
-Destrúyeme, acosame, podré soportarlo todo. No soy alguien débil.
-Eres más frágil de lo que piensas mi príncesa, pero aún así desgarraré tu alma, destrozaré tu cuerpo.
-¡Por dios Judal-chan!-se ruborizó.
-Y harás lo mismo conmigo.
La tomó en un dulce pero entusiasta abrazo, inspirando el delicioso aroma femenino en el cuello.
-Me haces cosquillas...
-Lo sé.
-Ah...
Segundos que se convirtieron en minutos, tan parecido a la eternidad cuando solo duro un instante. Hicieron distancia y se miraron con devoción.
-Te amo Kougyoku.
-Te amo Judal-chan.
Pasado el enojo inicial, dieron un paseo por el parque, donde el novio le compró un delicioso pero económico helado de carrito que sin embargo le supo mil veces mejor que el ofrecido por Sinbad.
-¿Que tal te va con la familia?-ella.
-Nada del otro mundo. Solomon queriendo hablar de sexo conmigo. El enano jodiendo para que te invitara a salir, Sheba llorando porque sus niños han crecido y luego intentando matar al esposo. Cosas sin importancia. ¿Y tu?
-Pareciera que volví a los días felices en que mi padre estaba vivo, aún lo extraño y a mis hermanos pero pienso que nos miran desde el cielo llenos de orgullo.
-Seguro que si.
-Ah y...Hakuryuu-chan. Insiste en que se confesó por voluntad propia y no obligado por Arba.
-Te lo dije.
-Ni lo menciones.
-¿Qué piensas hacer?
-Hable seriamente con él. Es algo que debe comprender por su cuenta.
-¿Qué tienes que a todos nos vuelves locos, Ren Kougyoku?
-¿Uh?
La peli rosa sintió que las piernas le fallaban, de pura suerte no fué a parar al suelo. Su novio simplemente sonrió como solo el sabe.
-¿Hoy estará tu familia en casa?-el ex magi.
-Si, ¿por qué?
-Bueno...siempre creí que estas cosas son ridículas pero si es contigo todo se ve más divertido.
-¿De que hablas?
-Vieja.
-¡Oye!
-Perdón, la costumbre. Como decía, vieja...
«-Supongo que es de esas cosas que no tienen remedio.»
-Aún me pregunto que tipo de ceremonia nos acomoda a los dos pero no es el punto.
Se arrodilló tomando la mano ajena.
«-No me digas que es lo que estoy pensando.»
-Quiero amanecer todos los días a tu lado y tener el desayuno listo.
-¡Patán no soy tu cocinera!
-Je, sabía que te ibas a enojar. Ya enserio. Quiero concluir todo aquello que dejamos pendiente. Cásate conmigo.-soltó sin más.
A la chica todo le dió vueltas. No respondió esperando que de un momento al otro le dijese que era broma. Es demasiado hermoso para ser cierto. Pero la seriedad en el rostro de este le hizo comprender que iba muy enserio.
-Si.
El mayor se levantó y la estrujó con brutalidad. Quería decirle algo, se nota por algunos sonidos quebrados en la voz. Pero por primera vez Judal se ha quedado mudo. Cuando al fin le dejan en libertad, Kougyoku sonríe esperando algo llena de ilusión.
-¿Qué?
-Bueno, todavía hay algo que falta.
-Según yo no.
-¿Y el anillo?
-¡Ya te dí uno!
-¡No lo tengo!
-¡¿Lo perdiste?!
-¡Fué en el mundo anterior!
-¡Pero reencarnaste! ¡¿O no?!
-¡Las joyas no!
El ex sacerdote bufó molesto.
-Pues ya que.
Concentró su magia en la palma, podía apreciarse un brillo multicolor, que al disiparse dejaba a la vista una sortija de oro blanco de dos hilos entrelazados y un diamante rojo. Quedó atónita, era aún más hermosa que la anterior, ¿acaso mejoró su habilidad para algo como eso? Judal tomó galante su mano derecha y lo colocó en el anular.
-Es precioso. En especial la piedra roja, me recuerda a tus ojos.
-Con ese propósito lo hice.
-Pero nunca vi de este tipo. No es un rubí, ¿o si?
-Un diamante.
-¿Existen de este color?
Este se encogió de hombros.
-Y si no la aparezco. Que no se te olvide que fui uno de los magos de la creación. Haría cualquier cosa por ti.
-Eres muy lindo.
-Nah. Mejor vamos a tu casa, quiero pedir tu mano.
-Uh...
-Todo saldrá bien. ¿Qué podría pasar?
Considerando que en la familia Ren el más cuerdo es Koumei y este parece tener algún tipo de transtorno del sueño, es para preocuparse. Bueno fuera que antes de la boda le dejan viuda. Pero una voz en su interior le dice que vale la pena arriesgarse, total si algo ocurre siempre puede protegerle.
...
Gyokuen y Hakuryuu preparan la comida con una sonrisa en el rostro, ligeramente perturbadora pero ahí está.
-¿Podrías pasarme la pimienta?-ella.
-Si.
La mayor removia con ayuda del cucharon con algo de torpeza.
-Ha pasado demasiado tiempo desde que cociné, me cuesta algo de trabajo.
-Permiteme ayudar.
-Me alegra saber que te has convertido en un niño muy educado. Supongo que no te hizo falta tu madre.
-Siempre serás indispensable.
Los dos se ruborizaron pero guardaron silencio. Después de todo el joven no es especialmente conversador.
Escucharon algunas voces en la sala así que fueron a recibirles.
-Ya llegué mamá, Hakuryuu-chan-se anunció.
-Buenas tardes Kougyoku-dono.
-Bienvenida mi pequeña. Así que has traído al novio para una visita social.
-Hazte mensa si bien que sabes mi nombre.
-¿Cuándo aprenderás modales?-fingia llorar-Todo el trabajo de Al Thamen se irá a la basura.
-Sigue fregando. Colma mi paciencia y terminaras incrustada en la pared. De fin que no tienes magia-sonrió victorioso.
-¿Por qué eres tan cruel? ¡Ah! ¡Una cucaracha!
Los hermanastros desviaron la mirada en la dirección señalada por la mujer que rápidamente cogió a Judal del cuello de la camisa.
-No soy una persona bondadosa, echa a perder mi acto y te mueres.
-Ja, como si fueran tan fáciles de manipular. ¿Cuánto tiempo más crees poder engañarlos?
-El necesario para compensar mi crimen.
-Tu si que estas bien loca. No debieron sacarte del manicomio.
-Lugar al que deberían llevarte.
-No hay nada-se quejó la peli rosa.
-Supongo que le confundí con una mancha. Bien, vamos a comer, seguro tienen hambre.
Los dos menores asintieron, el otro se invitó solo.
Poco después llegaron los tres hermanos de la compañía, ayudando a poner la mesa.
-Es genial convivir en familia~ -el peli rosa.
Kouha y Kouen colocaron la vajilla mientras Kougyoku y Hakuryuu llevaban la comida. Una vez se colocaron todos en posición el pelirojo prestaba atención, demasiada al invitado.
-¿Y tú quien eres?
-El novio de la vieja.
El mayor arqueó una ceja.
-No me esperaba que nuestra madre tuviese pareja.
-¡Que asco!-los involucrados al unísono.
-¡No estoy ciego! Me refiero a Kougyoku.
Kouen suspiró de forma apenas perceptible. Vaya que le sorprende la manera en que se dirige a su hermana pero ha de ser algún tipo de código secreto. Los jóvenes y sus modas.
-En realidad vine porque tengo algo importante que decir-el ex sacerdote un tanto ansioso.
Kouha colocó los codos en la mesa para apoyar el mentón en las palmas y tener así una posición de lujo. Definitivamente no iba a perderse un evento tan emocionante. La joven por su parte removió al pecoso que le dirigió una mirada cansada.
-Judal-chan quiere decirles algo.
-¿Quién?-atontado.
-Mi novio.
Con ello murió la pereza de las próximas dos semanas. Espabiló y tomó asiento con propiedad.
-Bueno aquí voy-respiró hondo-quiero pedir su mano en matrimonio.
-¡Es muy pronto!-se quejó Hakuryuu alterado.
No se esperaba que la relación estuviese tan avanzada. Lo complicaría tanto como le fuera posible. Entiende que es una guerra perdida, pero no puede renunciar a ella sin pelear.
-¿Y eso qué? Estoy seguro de mis sentimientos por ella.
-Hay detalles en su personalidad que seguro no imaginas.
-Es obvio. ¿Quién en el mundo lo sabe todo de otra persona? No, incluso de uno mismo. Te aseguro que hay ocasiones en que te has sorprendido de tu actuar o pensamientos.
-Pues si, pero es distinto.
-¿Por qué? Yo me considero una extensión de mi prometida.
-Esas son solo palabras sin sentido.
-¿Tienes las pruebas para negarlo? ¿Acaso entiendes que tan fuerte o débil es nuestro vínculo?
-Pues no pero...Kouen-dono-pidiendo ayuda.
-No pienso oponerme.
-¡Están siendo irracionales!
-El amor lo es-el peli rosa-Piensas todo el tiempo en esa persona, al punto en que te olvidas del dolor propio, todo para verle feliz. Para que jamás pierda la sonrisa.
-Pareciera que sabes mucho-el oji celeste-¿Acaso te has enamorado?
-Ese es un secreto que me llevaré a la tumba, ¿o no querido cuñado?
-Nah.
-Pero debes hacerla muy feliz. Si me entero que la has hecho llorar, así sea una vez. Ten por seguro que te sacaré las entrañas y las usaré como tapete de bienvenida.
-Tu y tus frases fuera de lugar. ¿Cuándo dejaras de ser tan sádico?
-Cuando no emitas más groserías.
-Caso perdido.
-Poniendo de lado los sentimientos-el pecoso-hay que ser realistas. Kougyoku proviene de una familia con gran poder adquisitivo. No permitiré que se vaya con alguien que no pueda costear el nivel de vida que merece.
-Mi familia no está detrás de ustedes, incluso puede que tengamos más dinero-sonrió confiado.
-¿Ah si?-Hakuryuu interesado-¿Cuál es tu apellido?
-Jehoahaz Abraham.
-¿Los dueños de Alma Toran?-el peli rosa incrédulo.
-Así es.
-Vaya-Kouen-es una empresa con el doble de vienes que Balbad y Kou juntos.
-No me caso con Judal-chan por el dinero.
-Ni a mi me interesa heredar la compañía. Mejor que se la quede el enano. Tengo mis propios medios para mantenernos. No es por presumir. En realidad si, ¿para que mentir? Recibí una educación bastante decente. Acabaré la universidad y crearé mi propio imperio, y ella será quien lo dirija.
La oji fiusha se tensó. Suena tan parecida a la promesa que le hizo Sinbad.
-¿Seré una reina al lado del rey?
-Que tonta, más bien serías la emperatriz. Y no, yo soy tu servidor, tu magi.
-Mago-corrigió Hakuryuu.
-Wah, vaya que tienes talento para arruinar el momento.
-Aún así-Gyokuen-considero que hay más razones para negarnos que para dar nuestro consentimiento.
Si bien, su comentario parece destilar veneno, lo hizo con toda la intención de ayudar, para dar por zanjado el asunto, lo que fué comprendido por el chico de alma retorcida.
-No me dejan más opciones. O nos dan su bendición o la secuestro. Si, pueden decir que contrataran vigilancia o qué se yo. Pero puedo jurar que no hay poder humano o sobrenatural que me impida unir mi vida a la suya. No soy de los que temen arriesgar el pellejo para alcanzar sus objetivos. Me da igual sobre quien tenga que pasar o los métodos que tenga que utilizar. Incluso si me envían a prisión hallaré la manera de fugarme.
-¿Exactamente qué pasa por tu mente?-el pecoso.
-Oh creeme cuando digo que no quieres saber.
El discurso se detuvo por parte de todos los involucrados. Hakuryuu aún busca la manera de impedir esa unión. Pero debe admitir que su corazón se conmovió un poquito y nada más. Que tenga ganas de llorar no significa nada.
-Como dije-el hermano más grande-No me opongo. Mi familia ha sufrido demasiado, si son felices con eso me doy por bien servido. Me da igual que no tuvieras un centavo, para eso está la compañía. Siempre contarás con mi apoyo-a la chica.
-Niisama-conmovida.
-Tienes los recursos para sustentar tus palabras, también estoy de acuerdo-el de pecas.
-Son una linda pareja-Gyokuen-también les doy mi aprobación. Que sean tan felices como lo fuí con Hakutoku.
-Mamá...
-Será interesante ver quién mata a quién-Kouha.
Ya solo faltaba la opinión de uno.
-¿Hakuryuu-chan?
-Sigo pensando que están apresurando las cosas. Pero no importa cuantos argumentos les dé, terminarán por rechazarlos todos. Supongo que no me queda más que aceptar la derrota.
-Hakuryuu...chan...
Lleno de alegría, Judal cogió a su prometida en un abrazo, con tal ímpetu que incluso dieron algunas vueltas, Kougyoku prácticamente volaba en el aire, ya que le tenían alzada y sus pies no llegaban al suelo.
-¡¿Lo escuchaste vieja?! ¡Podemos casarnos!
-¡Soy tan feliz!
-¡Yo también!
Convivieron un rato más hasta que el chico tuvo que volver a su hogar. Una vez ahí su hermano se le pegó invadido por la curiosidad.
-¿Por qué andas de tan buen humor?-le interrogó este.
-Que te importa.
-¿Le has pedido matrimonio?
La incomodidad llegó al mayor. No podía restregar en la cara del otro su felicidad. Sobre todo porque está al tanto de que le ama. Pero no podrá ocultarlo por mucho. Aladdin siempre ha sido demasiado agudo para su corta edad.
-Algo así.
-No tienes porque ser considerado. Lo que yo sienta no tiene nada que ver con ustedes, aún si los involucra. Además soy feliz si ella lo es. Nunca la lastimes.
-No soy capaz.
-Lo sé, pero es algo que tenía que decir. ¿Y bien?
-Como eres fastidioso. Si, le pedí matrimonio.
-Ah Judal-kun, todo lo haces en el orden incorrecto. Uno hace el amor hasta la noche de bodas.
-¡¿Cómo lo...?!
-¡¿Es enserio?! ¡Era broma! Ya me indicaba algo extraño el rukh a tu alrededor el día que fui por ti pero...¡te juzgué mal! ¡Eres un pervertido!
-¡Eres la última persona de quien quiero escuchar algo así!
-¿Cómo lo tomó su familia? Porque les has dicho, ¿verdad?
-Se puede decir que bien a excepción de Hakuryuu, aún está enamorado de Kougyoku.
-Ya veo...¿Y Kouen-ojisan? ¿No intentó asesinarte?
-No.
-Supongo que en asuntos familiares es mucho más tolerante que de costumbre. Tienes muy buenos cuñados, en especial Kouha-kun.
-¿Por qué lo dices?
-Nada en particular.
«-¿Para que decirle que también tiene un gran cariño por onesan? Estoy seguro de que para él no es más que un hermano excesivamente preocupado. Aún así se hizo a un lado, al igual que yo, guardó ese gran sentimiento en su pecho. Eres el hombre más afortunado de todos Judal-kun...creo que me siento un poco celoso.»
-¿Le dirás a nuestros padres?
-Si, tengo planeado presentarla. Solo estoy esperando que se haga a la idea.
-Será mejor que no tardes mucho.
-¿Por qué?
-Porque onesan podría darte una sorpresa.
-¿A qué te refieres?
-Si, ¿a qué?-sonrió y giró hacia su habitación.
-¡Odio la extraña manera que tienes de hablar! ¡Si tienes algo que decir hazlo!
-No me gusta arruinar las sorpresas.
-¡Por eso te digo que no entiendo!
...
Han pasado dos días de que Judal le pidiera matrimonio. Ahora Kougyoku arregla su cabello con suma delicadeza, le han invitado a cenar en casa de los Jehoahaz Abraham. Sus manos tiemblan sin control y tiene un horrible nudo en el estómago que le provoca agruras.
«-¿Qué haré si no me consideran digna de él? ¿Y si hay mejores prospectos? ¿Chicas más lindas y con más dinero? ¿Podrían separarnos? No quiero que su familia se rompa en pedazos por culpa mía. Pero no tengo idea de como son Sheba-san y Solomon-san porque nunca les conocí y me da pena preguntarle a Judal-chan. Aladdin-chan dice que son amables, pero son las palabras de un hijo adorado. No tengo nada que ver con ellos, no tienen porque tenerme consideración. No, aún si me prohibieran una relación con él buscaría la manera de permanecer a su lado. Ya le hice sufrir demasiado. Me prometí que si tenía la oportunidad solo le daría felicidad. Rendirme no es algo que esté en mis planes.»
Finalizó, cogió su bolsa y salió de casa, una vez en el pórtico se encontró con su prometido montado en la motocicleta.
-Hola vieja.
-¿Qué no tendremos una cena en tu hogar?
-Si, solo pasé por ti. Me imaginaba que te esmerarias en tu apariencia y no quiero que el estúpido taxista se pase de listo. Así que vine por ti-extendió la mano galante-¿Nos vamos?
-Si-ruborizada.
Kougyoku subió a la parte trasera, pasó los brazos por la cintura del otro aferrándose, posando el rostro en la espalda, inspirando el delicioso aroma a durazno; curioso que siendo tan dulce tuviese un aire lleno de virilidad, se sonrojó.
-¿En que tonterías andas pensando vieja?
Articulo una vez se pusieron en marcha.
-¿Q-qué te hace pensar que lo son? Podría estar repasando la tarea del colegio.
-Lo dudo. Estas nerviosa.
-¿Lo sabes por el rukh?
-No exactamente. Es porque no dejas de moverte y restregarme tus pechos-turbado.
-¡Oh por...!
Se avergonzó de tal manera que escondió su rostro, poco le faltó para clavarse y ser uno con él. Las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas.
-Si tan solo pudiera arrancarlas, no me provocarían tantos disgustos. Incluso a la hora de pelear, de vez en cuando estorban.
-No digas tonterías viejas. Sería la estupidez más grande de tu vida. Son hermosos.
-¿Eh?
Invadido por el pudor, el chico aceleró la marcha, saltándose un semáforo por ello.
-¡Por dios Judal-chan estaba en rojo!
-¡Es tu culpa por no prestar atención a lo que haces!
-¡Al conductor de la motocicleta negra, haga el favor de orillarse!-desde una patrulla.
-Tchi. Agárrate vieja.
-¿Eh?
-No dejaré que me pongan una multa.
-¡¿Eh?!
El joven empleó la velocidad del transporte al máximo, de tal manera que a esa hora las luminarias en la calle parecían pequeños puntos que se perdían a la distancia. Por alguna misteriosa razón Kougyoku no estaba preocupada, era como si el mundo entero les perteneciera solo a ellos. Si había otros vehículos a su alrededor es algo que la peli rosa no advirtió. Como estar en una pequeña burbuja de felicidad. Un milagro producido por la magia. Pero todo sueño llega a su fin y este lo hizo cuando Judal se detuvo frente a una tienda.
-Mendigo policía obstinado. Al menos lo perdí. Nah, ni que la gente no se saltara algunos semáforos en la vida.
-Fué peligroso Judal-chan.
-Soy muy bueno conduciendo. Además te he dicho que siempre voy a protegerte. Con mi borg de ser necesario.
-¿Qué hay de la gente que pudimos herir?
-No me interesa-cogió su mano y la beso-cuando estas a mi lado olvido todo.
Vaya comentario más espantoso, pero por increíble que parezca le hizo sentir especial.
-Supongo que con tanto grito te dió sed. Iré a comprar algo.
El mayor entró al establecimiento. Ella se preguntó si era una de sus múltiples bromas hasta que advirtió la resequedad en la garganta. Su prometido no es el único que entra a una realidad alterna cuando están juntos. Volvió poco después y ofreció una botella con agua a la peli rosa que la bebió en cuestión de segundos, tirando un poco sobre su pecho, en la zona donde un discreto escote deja libre un poco de piel.
-No la desperdicies.
Se quejó el otro "molesto", le cogió de la cintura y dió una pronunciada y traviesa lamida a la zona, provocando que todos los colores se subieran al rostro de Kougyoku.
-Tranquila, nunca te podría en evidencia, pero debes ser más cuidadosa. Te he dicho una y otra vez que te amo. Es difícil para mi contenerme-la abrazó con "ternura salvaje"-no dejo de pensar en el hermoso cuerpo que tienes, sobre todo esto-poso la mano en el pecho ajeno.
-No cabe duda de que son hermanos. Así que solo te interesan mis senos.
-¡Claro que no tarada!
-¡Oye!
-Me refería a tu corazón.
-Oh~.
-¿Me pregunto si es correcto ser tan feliz? A veces me da miedo pensar que todo esto puede acabar de un momento al otro. Podría destruirse el mundo.
-Solo habría que ir a otro, no sería la primera vez. Este anillo-tocó con el índice de la mano izquierda la argolla-es un símbolo de unión eterna que...-su rostro se puso pálido-que...-tiró de él-¡Oh por dios no sale!
-Lo sé, lo diseñé con ese fin. ¿No lo habías notado?-puso cara de asco-¿Que no te lavas las manos?
-Claro que si, pero nunca me lo quito, me da miedo perderlo. ¡Eres un demonio!-se acercó con intención de golpearlo.
-No finjas demencia que siempre lo supiste, pero soy algo más...
-¿Ah si? ¿Qué?-furiosa.
El ex magi le tomó de las muñecas, uniendo sus labios en un sutil roce para luego sonreír.
-Tu esclavo, uno que solo trae destrucción.
-Eres un tonto.
Se besaron de nueva cuenta, cerrando los ojos para disfrutar del sabor que el otro dejaba en sus papilas.
...
En la mansión de los Jehoahaz.
Aladdin y sus padres estaban a la mesa en espera de la feliz pareja.
-Ya se tardaron-la peli rosa-¿Y si les pasó algo? Debería llamarle a Judal al móvil.
-Podrías interrumpirlos-su marido-Recuerda el dicho: "Las malas noticias son las primeras en llegar".
-Tu y tus frases sacadas de libros-molesta.
-Estas más sensible que de costumbre, ¿acaso estas hormonal?
-¡SOLOMON!
Aladdin contempla en silencio la extraña convivencia de sus padres. Siempre le ha sorprendido el hecho de que puedan pasar de un beso a una discusión y viceversa. ¿Qué clase de acontecimientos unen a dos entes con personalidad diametralmente opuesta? Algunas veces le recuerdan a Kougyoku y Judal, aunque viéndolo más detalladamente, estos no son unas peritas en dulce.
«-¿De quién heredé el carácter? No me parezco mucho a mis padres o mi abuelo. Quizá la abuela, es una lastima que nunca podré preguntar como era la de Alma Toran.»
-Aladdin-la peli rosa-¿qué sucede? Te pusiste triste de repente.
-Ah, estoy bien. Solo tengo un poco de sueño. Me la pase estudiando para un exámen.
-¿Todavía quieres alcanzar a tu hermano en la universidad?
-No. Parece que no era necesario. Me preocupé sin razón, no quiero que piense que soy un estorbo, es hora de permitirle respirar.
-Nah, nunca te consideré de esa manera enano estúpido.
-¿Judal...kun?
El trío les contempló con sorpresa. Ni les escucharon entrar. Por sus rostros el peli negro fué capaz de adivinar sus pensamientos.
-Para que vean que sus gritos no permiten oír nada. Si tuviéramos un vecino que escucha metal, tengan por seguro que es él quien nos demanda por el escándalo. En fin, ella es mi prometida, Ren Kougyoku.
-M-mucho gusto-ansiosa.
-Igualmente-el matrimonio.
-A este ya lo conoces, es el enano.
-¡Tengo nombre!
-Nah-le ignoró-ella es mi madre Sheba y mi padre Solomon.
El par también se ubicó en la mesa. Aladdin y su progenitora sirvieron la comida. Nerviosa la invitada apuñaló un filete y lo llevó a la boca, de inmediato sus mejillas adquirieron un intenso tono rosado.
-¡Vaya! Es increíble lo bien que sabe. Muchas felicidades Sheba-san.
-Muchas gracias, pero el plato fuerte es resultado de una colaboración de mis hijos.
-¿Saben cocinar?-fascinada.
-Si-el peli azul orgulloso.
-Enano mentiroso, lo único que hiciste fué freírlos. Si me quedaba estarían corriosos y aún tenía que ir por Kougyoku.
-¡No subestimes mi trabajo! ¡No sabes la gran cantidad de aceite que me brincó!-ofendido.
-Llorón.
Con un ágil movimiento el más joven le exprimió limón en un ojo.
-¡Con un carajo!-tomó una servilleta para dar alivio-¡¿Qué rayos te pasa por la cabeza?!
-Ahora dime que no duele.
-¡Te echaré aceite en la jeta y ya luego me dices!
-¡¿Estas loco?!
-¿Y bien?-el patriarca metiendo orden-Supongo que le has invitado por algún motivo en especial.
El peli negro pasó saliva nervioso y hasta del dolor se olvidó.
-La verdad es que...
-¡Quiero que me den la mano de Judal-chan!-gritó su pareja con el tono más agudo que pudo emitir.
Todos le observaron desconcertados.
-Si, bueno es que yo...-se sonrojó-lo quiero mucho. No puedo imaginar un futuro sin él.
-Si es lo que quieres, no tengo problemas-la mujer con expresión maniática.
Se acercó a su hijo, le tomó de la muñeca y a no ser porque le evadió le clava el cuchillo.
-¡¿Estas ebria?!
-Solo le doy lo que quiere.
-¡No es así señora!-realizó ademanes violentos-En realidad me refiero a que me permita ser la prometida de su hijo.
-Ah-volviendo a la actitud de siempre.
Los dos ex magi, sudaban frío. Como si no fueran conocedores de la personalidad un tanto retorcida de la mujer. Vaya que cuando le sacan de sus casillas se pone peligrosa como ella sola. La reina de Alma Toran era igual. Judal y Aladdin fueron testigos de las veces que perdió la cabeza haciéndoles dudar seriamente de su cordura. Para ninguno es un secreto que esta murió por proteger a su hijo. Si no hubiese estado embarazada, ¿las cosas hubiesen terminado igual?
Los presentes guardaron silencio algunos segundos, cuando Solomon se aclaró la garganta llamando la atención.
-Siempre he creído que el amor es algo que existe en todas y cada una de las especies. Es un gran vinculo que permite el entendimiento. Si son felices con ello no tengo porque negarme. Tienen mi aprobación.
-La mía también-Aladdin-aunque aún si no la diera Judal haría lo que le venga en gana-sonrió.
-Te llevas a mi bebé-la mujer-no tengo intención de obligarle a permanecer a mi lado. Pero si lo haces llorar, te buscaré y haré que te arrepientas de haberlo lastimado. No es una amenaza, es una advertencia.
No, pues si que da miedo.
-¡Jamás!-la ex príncesa valerosa-¡Soy la primera que desearía lanzarse por la ventana en caso de ocurrir algo así!
La otra le sonrió.
-Entonces mucha suerte chicos. Que sean tan felices como Solomon y yo.
-¿En verdad lo somos?-el aludido arqueó una ceja.
-¡Deja de molestar!-lanzó un vaso que el otro esquivó con elegancia y una gran sonrisa.
«-Son tan raros.»
Pensamiento de los espectadores.
Una vez reposaron la comida pasaron el rato con varios juegos de habilidad, donde los tres más jóvenes casi se mataron entre ellos por su alto grado de competitividad, o más bien Aladdin fué el único ingenuo que no pudo escapar a tiempo y fué arrastrado a la tortura que los otros dos ejercían sobre su persona.
-Ya es algo tarde-dijo el pequeño de ojos zafiro con cierto deje de tristeza-Tan bien que la pasamos.
-Tienes razón Aladdin-chan, pero supongo que es hora de ir a casa.
-Te llevaré-el patriarca.
-Lo haré yo-Judal-es responsabilidad mía que está príncesa llegue sana y a salvo a su palacio.
La jovencita se ruborizó.
-Está bien, vayan con cuidado.
El par asintió para luego salir inmediatamente.
...
El paseo fué ameno pero demasiado breve para el gusto de ambos. Cuando se dieron cuenta ya estaban en la mansión de los Ren.
-Tu familia es maravillosa-la de ojos cereza que bajaba del vehículo.
-Si. Tuve mucha suerte al nacer en ese grupo de desquiciados. Solo ellos soportarían al monstruo que soy. Hay sangre de mucha gente es mis manos.
-No lo eres.
-No negaré la realidad. Cometí muchos errores e incontables crímenes pero hay una sola cosa que hice bien y de la cual no me arrepiento, enamorarme de ti.
-Oh~.
Se abrazaron con cariño y un poco de lujuria, cuando el móvil de Kougyoku sonó matando el momento.
-Vaya que algunas personas pueden se inoportunas-el novio.
Ella asintió pero cogió el celular, bien podría ser algo importante. De inmediato se puso pálida llamado la atención contraria.
-¿Es algún extorcionador? Dime y le parto la cara.
-N-no.
-¿Eh?-confundido.
Sin poder emitir una sola palabra la chica mostró el mensaje. La sangre de Judal hirvió como nunca antes.
«-Te convenceré de pasar a mi lado toda la eternidad. Te ama tu rey Sinbad.»
No tiene suficiente con haberlos separado una vez, sino que parece desear la revancha.
-Maldito idiota. Ya me imaginaba que no podía confiar en él.
-J-Judal-chan...
-¿Si?
-¿Cómo obtuvo mi número? Nunca se lo di...
¿Acaso le ha estado vigilando? ¿Y de ser así, desde cuándo?
Una llamada entró justo después, el dedo tembloroso de la joven apenas si fué capaz de atinar al botón indicado.
«-¿Bueno?»-al otro lado.
«-¿Alibaba-chan?»
«-K-Kougyoku...lo siento. No debí confiar en él.»
«-¿D-de que hablas?»
«-Sinbad-san dijo que quería revisar algunos documentos y...no tengo idea de como lo hizo pero...»
«-¡¿Qué?!»
«-Robó todas las acciones de la compañía Kou...»
«-Te convenceré de pasar a mi lado toda la eternidad.»
Ella cayó de rodillas llevando las manos al rostro por lo que su teléfono se hizo pedazos al estrellarse.
-No...puede...ser...
.
.
.
Notas finales.
Gracias por leer! Nos vemos la próxima! :) Los amo!
