Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 27 No quiero ser un malagradecido pero...
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-No...puede...ser...
Judal quedó pasmado. Un segundo tenía a su prometida con la más bella sonrisa del mundo y al otro estaba llorando, de rodillas y con el móvil convertido en poco menos que despojos. Él se inclinó para tomarle de los hombros.
-¡Vieja!-pero no respondió-¡Con un demonio vieja!
Le cogió de las muñecas para mirar su rostro. Las mejillas de Kougyoku estaban coloradas y sus ojos llenos de lágrimas que no dejaban de correr, su boca temblaba o curvaba alternadamente queriendo decir algo, pero los sonidos se quedaron atorados en la garganta. Él bufó molesto y empleó un hechizo para reparar el celular. De ella no obtendrá respuesta, lo hará de quien le habló. Una vez lo tuvo en su mano como nuevo, marcó el número, pero la peli rosa le miró preocupada negando repetidamente con la cabeza.
-Todo estará bien, lo prometo-ella prácticamente clavó las uñas en el antebrazo masculino, necesitaba aferrarse a algo.
«-¿Bueno?»
-¿Unicornio? ¿Qué carajo le has dicho a la vieja?
«-Ah...yo...uh...»
-Sigue haciéndome perder el tiempo y paciencia y mañana te juro que amaneces con una lanza de hielo en el pecho.
«-Lo harás de todos modos...»
-Deja los rodeos, al punto.
«-Sinbad-san...me pidió...no sé como ocurrió pero...se hizo con todas las acciones de Kou.»
-¿Es todo?
«-¡¿Cómo que todo?! ¡¿Tan siquiera entiendes...?!»
-Perfectamente, a diferencia de cierto idiota con cuerno mi cerebro funciona correctamente. Te ahogas en un vaso con agua. Que no se te olvide que hablas con un mago de la creación. Tengo todo bajo control.
«-¿Estas seguro?»
-De esa y muchas más cosas.
«-¿Cómo cuál?»
-Bueno, te adviertí sobre lastimar al enano o la vieja. No me interesa saber cómo pero estoy seguro de que fué tu culpa. Yo que tú estaría prevenido porque me voy a vengar.
«-¡Pero...!»
Finalizó la llamada, apagó el aparato y lo entregó a la dueña aún consternada.
-Saldremos de esta.
-No entiendes Judal...chan...ese sujeto...tiene el patrimonio de mi familia en sus manos, el destino de todos los empleados. Y dijo que no descansaria hasta que aceptara sus sentimientos...puede obligarme a casar con él.
-¿Qué tanto confias en mi?
-¿Es otro de tus juegos?
-Lo digo muy enserio.
-Eres el chico del que estoy...enamorada. La pregunta no tiene razón de ser.
-Entonces llama a ese sujeto, dile que lo veras mañana en Sindria.
-¡Pero es entregarme directo a su trampa!
-Juro que no habrá consecuencias-sonrió de lado-al menos para nosotros.
-¡Oh Judal-chan!-se lanzó a sus brazos.
Él la tomó del mentón y se quedó a centímetros de besarle cuando la luz del pórtico les interrumpió, acto seguido se abrió la puerta.
-¿Quieren ser menos escandalosos?-Hakuryuu-Hay gente que quiere dormir.
-Envidioso-el de orbes arándano.
-Los voy a fastidiar tanto como pueda.
-Inmaduro.
-Exhibicionista.
-Sabes que también le insultas a ella con ese comentario, ¿cierto?
-A Kougyoku-dono no la metas. Tu le obligas a...
-¡Hola cuñado! Hermana-Kouha que cubría la boca del oji zafiro-No le hagan caso, solo está cansado. Bueno, con su permiso nos retiramos.
El peli rosa se lo llevó a la fuerza, y si bien la víctima quiso protestar se detuvo en cuanto se dió cuenta de que le tenía amenazado con algo y siendo ese sicopata igual y era un cuchillo. ¿Qué pensaría si supiera que era una zanahoria? Pronto se perdieron de vista.
-Ni porque es otro mundo ese par se comporta normal.
-Por eso los quiero mucho.
-Y por ese tipo de comentarios irresponsables todos te desean Ren Kougyoku.
-¡Um!-se sonrojó y abrió desmesuradamente los ojos.
-Tengo sueño, me voy a dormir, deberías hacer lo mismo. En cuanto al rey idiota mañana mismo te deja tranquila.
-No lo vas a matar, ¿o si?
-Los magos de la creación no destruimos. ¿Contenta?
-Siempre llegas a salvarme.
-Es lo justo. Tu hiciste lo mismo por mi alma el día que te conocí mensa.
-Eres un tonto.
Sonrieron y se dieron un tenue pero sentimental beso de despedida.
-Nos vemos vieja.
-Que descanses Ju...amor.
Está vez el ruborizado fué él, pero como siempre lejos de avergonzarse sonrió. Ese muchacho es el cinismo en persona. Subió a su vehículo y cada quien continuó con lo suyo.
...
Kougyoku espera en la recepción de Sindria. Al final no fué capaz de llamar, no le quedaba más que esperar que el presidente quisiera verla.
-Sin le está esperando.
El albino que le guiaba a la oficina de este y que por cierto tuvo la impresión de que le miró con desagrado, quizá no estaba muy contenta por estar ahí. El de ojos esmeralda tocó la puerta.
-Adelante-el de cabello púrpura.
-Ren Kougyoku quiere hablar con usted.
-Gracias Jafar. ¿Podrías dejarnos solos?
-¿Estarás bien?
-Dudo que la señorita quiera matarme, ¿verdad?
Le sonrió pero la mencionada bajó el rostro esquivando la mirada.
Una vez el albino cerró, Sinbad le tomó de los hombros pero le soltó en cuanto la jovencita comenzó a temblar.
-Toma asiento por favor-dijo él.
-A-así estoy bien.
-No quiero que malinterpretes mis acciones. Lo último que deseo es lastimarte.
-¿Entonces...qué buscas?
-Una oportunidad. No te pido que dejes a Judal, ten una cita conmigo. Si no la pasas bien, dejaré de insistir.
-¿Y...si no quiero?
-No quiero obligarte, pero estoy seguro de que estas al tanto de que poseo las acciones de los Ren.
-¿Por eso se lo dijiste a Alibaba-chan?
-¿Sabes? Desde que fundé la compañía puse mucho interés en la de tu familia. Creí que deseaba apropiarme de todo. Pero justo ayer, cuando me dijiste que fuera tan solo un hombre me di cuenta. No quería destruirla, quería protegerla. Noches en vela-rascó su nuca nervioso-aunque más bien eran Jafar y Drakon los que no dormían. Me metí en tantos problemas y negocios turbios siempre con intención de quitarles enemigos peligrosos. Más de una vez intentaron asesinarme por ello. No entendía porque me arriesgaba tanto. Poder, me repetí una y otra vez. Culpabilidad, por acabar con tu vida pero finalmente lo sé. Me enamoré, demasiado tarde...le tienes a él, pero quiero una oportunidad, Judal no ha luchado tanto como yo, entre las sombras.
-No sabes nada de él.
-Ni tu de mi, no te he contado todo.
-¿Estas seguro de que es amor y no un capricho?
-¿Te parece que una vida esclavizado a ti lo sea?
Ella le observó con seriedad.
-¿Me lo estas echando en cara?
-¿Por qué todo lo hago te parece mal? Judal asesinó a mucha gente y a ti parece no importarte. No quiero que arruines tu vida con un monstruo. Puedo ofrecer más de lo que puedes imaginar, más que él.
-El amor no es una competencia.
-¡¿Qué quieres que haga?! ¡Me vuelve loco tu negativa!
-¿Tan acostumbrado estas a tus zorras?-sonrió de lado.
-¿Eh?
-No creerás que dejaría venir a la vieja, ¿o si?
-¡¿Judal?!
Este retiró el hechizo de luz que cubre su cuerpo. En efecto se trata del magi.
-¿Cómo te atreves a engañarme?-indignado.
-No eres el más indicado para decirlo. ¿Qué te pasa por la cabeza? "No quiero obligarte" como no. Si en realidad fuese tu intención no habrías hecho tantas estupideces. Pero las acciones de Kou, ¿enserio? Todo tiene un límite, y tu has llegado al mío.
-¿Y qué harás?
-Asesinarte.
-No te atreverías.
-Bueno, le dije a Kougyoku que soy un mago de la creación, que estos no destruyen y no mentí, pero ya he caído en la depravación. Estoy seguro de que aún recuerdas lo que ocurrió en la fundación.
-¡Cállate! ¡Aún no te perdono!
-Lo sé y me vale, yo tampoco el que hayas asesinado a Kougyoku.
-Nunca podremos entendernos. Anda, acaba conmigo, sin contenedores no soy rival, pero ella sabrá que eres un monstruo sediento de sangre.
-No ensuciaria mis manos contigo.
-Eso quiere decir que...
-Momento, dije las mías, no las tuyas.
-¿Eh?
-No pueden responsabilizarme de un suicidio, ¿o si?
-No tienes manera de orillarme a algo así. No existe amenaza o chantaje que quebrante mi espíritu.
-Oh~ parece que olvidas un gran detalle. Soy amado por el rukh, mi gran aliado. El que incluso me llevó a otro mundo.
-¿Acaso tu lo creaste?
-Nah, no soy como el cuatro ojos acosa enanos.
-¿Ugo?-se encogió de hombros.
-Ya tengo mucho tratando de hacerme cargo de mi vida como para cargar con otros.
«-Judal-chan nunca intentó abarcar más de lo correspondiente a su papel de magi.»
-¿Eres consiente de que torciste las leyes del universo por un capricho?
-¿Y? Por favor rey idiota. Quitémonos las máscaras. Tu y yo somos basura que no merece a la príncesa. Y no sé qué rayos vió en mi pero me niego a defraudarla. No temo realizar otra barbarie si eso asegura que ella será feliz.
-¿Qué no tienes corazón?
-Dije que no temo, no que no sentiría remordimientos.
-Oh, "te sacrificarías" por ella con tal de que se sienta en deuda.
-No tiene porque enterarse de las cosas, ya sufrió demasiado.
-No confío en tu nueva actitud madura.
-No eres tu quien me interesa. Y ya me cansé de dar explicaciones.
-Y qué...¿eh?
Sinbad movía las piernas en contra de su voluntad.
-¿Qué hiciste?-le miró con rabia.
-Fué una suerte absorber los conocimientos del viejo de Magnostad. Aprendí muy buenos trucos. ¿Aún recuerdas a Zepar? Oh, estoy seguro de que si. Es una variación de su habilidad. Continuas en pleno uso de tus facultades, pero tu cuerpo se mueve a mi voluntad.
-¿Qué pretendes?
-Tienes un ventanal enorme, ¿en que piso estamos?
-Es grotesco incluso para ti.
-¿A quién quieres convencer? Eres consiente de que hice cosas peores.
Le obligó a caminar hasta ahí para luego abrirlo. Un sudor frío recorrió la espina del mayor, sobre todo porque le hizo recorrer la orilla balanceadose temerariamente. Sin embargo Judal jamás le obligó a guardar silencio, ¿acaso un descuido? ¿O le permitía pedir ayuda?
-¿Quieres que suplique piedad?
-No me parece mala idea.
-Así que lo único que buscas es humillarme.
-¿Para qué? Si solo lo haces de maravilla.
-Imbécil.
-Creo que hemos pasado demasiado tiempo juntos. Y por eso este es el adiós. ¿Últimas palabras?
-No me arrepiento. Quizá no hice las cosas correctamente. Pero amarla salvó mi alma, aún si pierdo la vida valió la pena.
-Je.
Sinbad saltó por la ventana. Cerró los ojos. No quería ver el piso cada vez más cerca, prefería gastar el tiempo de manera más productiva, recordando a la mujer que robó su corazón con tan dulce sonrisa.
«-Y pensar que sentiría algo tan profundo por ella. La verdad es que nunca tuve la intención de atarla a mi. Solo quiero que perdone todos mis pecados, quería deshacerme del gran peso en mi pecho. Si Judal le hace feliz, pues ya ni modo. Odio admitirlo pero hacen buena pareja. No debí ser tan patán. Si vuelvo a nacer al menos quiero ser su amigo. Que seas feliz pequeña y valiente príncesa. Al final...en verdad te amo.»
-¡Ungh!
La queja que emitió al estrellarse en los mosaicos...abrió los ojos...¿de su oficina?
-¿Qué significa esto?-furioso.
-Soy un magi, ¿lo recuerdas? El estúpido magoi a tu alrededor me indica que tus sentimentos por la vieja son auténticos.
-Claro que lo son. ¿Qué con eso?
-No ser correspondido me parece suficiente castigo.
-Has cambiado.
-Ni me digas, me eché a perder por su culpa.
-Así que me das otra oportunidad para vivir.
-Yo no, ella. Si maduré puede que tu también. Lo que hagas de ahora en adelante está en ti. Eso si, como la vuelvas a cortejar, asustar, amenazar o qué sé yo. Te castro. No te quiero cerca porque te odio.
El peli negro creó un círculo mágico de transporte.
-Ah, con respecto a las acciones de Kou, han vuelto a los Ren. Al igual que el cuarenta por ciento de las de Sindria. Ahora son tus socios. Je.
-¡Judal!
-¿Yo qué? El enano metiche que se entera de todo. Lo hiciste enojar. Yo que tu lo evitaba por el resto de mi vida.
Y sin más se marchó. Sinbad se giró hasta quedar recostado boca arriba, admirando el techo. La mujer que ama no le corresponde, ha perdido gran parte de la empresa que le significó un esfuerzo de años, y para variar Jafar le matará cuando se entere. Ah si, y Alma Toran es de temer con ese par de hermanos y ni se diga de los padres, y sin embargo jamás se sintió más ligero.
-El amor te vuelve estúpido...¿quién de todos nosotros lo es más?
Cerró los ojos y perdió el sentido. Puede que no lo lanzara de más de treinta pisos pero de que se dió un gran golpe es un hecho.
...
En casa de los Jehoahaz.
Aladdin y Kougyoku esperaban en la sala, en silencio cuando llegó el peli negro.
-Fué mala idea ir disfrazado de onesan. ¿Sinbad-ojisan te hizo el a...? ¡Ungh!
El pobre peli azulino que fué a parar al suelo por un potente golpe en el estómago cortesía de su hermano.
-¡Eres un cerdo enano! ¡¿Qué no puedes pensar en otra cosa?!
-¿Cómo te fué Judal-chan?-preocupada tomándole del rostro.
-Me sigo preguntando, ¿qué tienes Ren Kougyoku que a todos nos vuelves locos? El también ha cambiado. No es la basura que solía ser.
-¿Eso quiere decir...?-ilusionada.
-Que no hay problema.
-¡Muchas gracias Judal-chan, Aladdin-chan!
-Un ungh placer-aún adolorido.
-Oye, que fui yo el que se arriesgó más.
-Eres mi príncipe en el corcel blanco.
-A menos que me monte en el unicornio no lo creo.
-¡No molestes a Alibaba-kun!-recuperado y molesto.
-¿Cómo sabes que hablo de él? ¿Ves? Hasta tu lo piensas.
-Ah...
-Como sea. No soy un príncipe, soy tu magi mi emperatriz-besó su mano.
La chica se sonrojó y Aladdin se puso de pie para darles privacidad.
-¿A dónde vas enano?
-Tengo tarea.
-Mentiroso. Mejor veamos una película juntos.
-Aprovechen que...
-¡Es una buena idea!-la peli rosa que tomaba su mano con ahínco.
-¿Están seguros? Siento que estoy de más.
-Que estúpido. Eres de la familia, ¿o no?
-¿Y cuáles compraste?-contento.
-Puras de terror y tripas, me las prestó Kouha.
-¡Judal-kun!/¡Judal-chan!
-Je.
El pasatiempo favorito del ex oráculo, definitivamente la familia que jamás tuvo.
...
Un par de semanas más tarde.
Kougyoku va en compañía de Alibaba y Aladdin a casa de este último para un trabajo en equipo. Aguardan tranquilamente en la esquina a que el semáforo se ponga en verde cuando una motocicleta se salió de control. El conductor cayó en unos arbustos sin hacerse daño, pero el vehículo fué justo en dirección al trío, específicamente a la chica. Alibaba reaccionó por instinto y la empujó lejos, por lo cual ella se raspó una rodilla, en cuanto a él.
-¡Alibaba-kun!
El rubio yacía sobre el pavimento boca abajo. El par se acercó aterrado temiendo lo peor.
-Ay ay ay...
Comenzó a retorcerse este para luego sentarse y llevar la mano a la cabeza.
-¡Eso fué estúpido!-le regañó la chica que ocultaba sin éxito el llanto-¿Qué haré si algo te pasa?
-Lo siento-frotó la espalda femenina para dar consuelo-se que fué egoísta pero no puedo quedarme cruzado de brazos si la chica que amo está en peligro.
-Siempre haces lo mismo.
¿Cuántas veces Alibaba terminó herido por evitarle el dolor a Kougyoku? Siendo su amigo de la infancia, muchas, con la torpeza de la príncesa, demasiadas.
Estuvieron en esa posición quince minutos, hasta que ella dejó de llorar y alzó el rostro.
-Gracias...¡oh por dios! ¡Tienes una cortada en la frente y está sagrando!
-Estaré bien.
-¡Claro que no! Espera aquí, voy por alcohol y unas vendas. Cuídalo Aladdin-chan.
Escapó a toda prisa.
-Pero puedo curarle con mi magia-el peli azulino que no fué escuchado por su compañera.
-Será mejor que cures esa mano-Alibaba.
-Te diste cuenta.
-Si, no fui en único que intentó protegerla.
-Fué tan rápido que entré en pánico. Lo lamento, debí usar mi borg.
-El amor nos vuelve algo lentos.
-Tu siempre lo has sido.
-No molestes-sonrió-mejor enséñame...¡Oh por...te rompiste la muñeca! ¡Judal me va a matar! Aún no me recupero de esa caída por las escaleras, cuando congeló el pasillo de mi casa.
-Y di que no llegó más lejos. En verdad lo hiciste enojar con lo de Sinbad-ojisan.
-Ni me lo recuerdes. Somos un asco Aladdin, mira que enamorarnos de la misma chica.
-Somos amigos después de todo.
-Supongo.
-¿Crees que mueras virgen?
-¡Oye!
Kougyoku llegó poco después, para entonces el hijo de Solomon ya había curado ambas heridas, pero ella insistió en desinfectar la de Alibaba que minimizó el asunto. Y así los tres se dirigieron a su destino. Los dos muchachos con ese enorme sentimiento en el corazón que prefieren atesorar. Porque serán los guardianes de una príncesa aunque esta no se entere nunca.
...
Días después en un parque.
Judal y su prometida estaban de picnic bajo un árbol de durazno. O más bien él que yace dormido en el regazo femenino. Ella desliza los dedos por el suave cabello color de la noche.
-Judal-chan...
-¿Si?
-Sabes que me encanta estar a tu lado cada que tenemos oportunidad, ¿cierto?
-Si, a mi también.
-Mmm...
Este le miró sin moverse.
-¿Qué ocurre vieja?
-¿Por qué todos están aquí?
-¡Ja ja ja cuidado con la pelota Alibaba-kun!
-¿Con la qué...? ¡Ungh!
-¡Ya la sacaste volando!-Kassim.
-¡Yo voy por ella!-Mariam.
-Lo haré yo-Hakuryuu.
-¡Mejor hagamos una competencia~!-Kouha.
-Tengan cuidado mis pequeños-Gyokuen.
Y demás metiches. El oji arándano gruñó molesto y les dió la espalda.
-Ni me digas. ¿Qué rayos les pasa? Una cosa es que disfrute de los momentos en familia y otra que no nos dejen ni a sol ni a sombra. Por eso no hemos podido portarnos mal.
Ella se ruborizó, pronto sintió la mano de su pareja tocar su mejilla y el pulgar de este recorrer sus labios.
-Son tan lindos, y decir que ni un beso puedo darte, al menos no sin que uno de estos idiotas interrumpa.
-Al menos Sinbad-san no volvió a molestar. Me parece increíble que le hayas convencido con solo palabras. Supongo que lo juzgue mal.
Oh si, ni loco le contaba que enserio pretendía que se tirara por la ventana. Aún lo vigilia por si las dudas, pero parece haber desistido con la "conquista". Ahora más bien pelea contra otras compañías por un mejor puesto en el mercado, y es la manera que tiene el comerciante de poner todas las miradas en ellos y así brindar de completa libertad a Kou...a su príncesa.
¿Por qué todos se la pasan pegados al par? Porque si bien no tienen intenciones de destruir la relación desean que sus vidas tengan algún beneficio para el ser amado. Como un gran escudo forjado de compañerismo para una sola y especial mujer. Bueno, algunos como Kassim están preocupados por su "hermano", Gyokuen por su hijo, Kouen y Koumei por el peli rosa, Sheba y Solomon por Aladdin, porque ese tipo de sentimientos son notados por la gente cercana. De esa manera es como se ha formado el "Harem" de Kougyoku. Y aunque no lo parezca, el presidente de Sindria la espía, es decir vigila cada que tiene oportunidad, incluso Jafar se ha sumado a la tarea con tal de borrar el semblante nostálgico que siempre tiene.
-Es muy lindo pasar tiempo de calidad con los amigos-ella-aunque me gustaría que de vez en cuando nos dieran privacidad.
-¿Y si les lanzo un rayo? La mayoría pensara que es culpa del clima.
-La última vez casi le diste a Alibaba-chan.
-Fué un accidente.
-¿Seguro?
-No tengo por que mentir. Su estúpido cuerno sirve de pararayos.
-Que cruel-rió ligeramente.
-Si te estas burlando.
-Es gracioso como le encuentras defectos a todos. Debo admitir que para eso hace falta mucha imaginación.
-Solo tu eres casi perfecta.
-¿Casi?
-Porque estas vieja.
-¿Sabes que entre más empleas una palabra pierde efecto?
-Que bueno, comenzaba a aburrirme. Desde hoy serás gorda.
-¡Judal-chan!-furiosa.
-¿Ves?-sonrió-siempre encontraré la forma de hacerte enojar.
Tomó asiento y delineó el rostro ajeno.
-Me gusta el intenso color en tus mejillas, que adquieren una calidez impresionante, sensual, hipnotizante.
Los orbes arándano se perdieron en ella, turbandola. La pupila de Judal se contrajo diabólicamente, sin duda es algo perverso lo que pasa por su mente. Aunque por ahora no tiene más que conformarse con un beso. Se acerca lentamente y suspira sobre la boca femenina, provocado lo mismo en ella. Solo milímetros les separan y cuando por fin tiene a su alcance el objetivo. Un pelotaso le da de lleno en la cabeza. Cierra los ojos, respira hondo e intenta tranquilizarse. Como le dijo a Sinbad, el amor por Kougyoku le ha cambiado, le ha hecho madurar, pero...¡No hace milagros! Se para furioso y coge el balón...de fut ball americano.
-¿Quién fué?-con aspecto psicopata.
-Lo lamento Judal-dono, no fué mi intención-con una casi imperceptible sonrisa.
-Bruja...
-Ya te dije que me llames por mi nombre, ¿Y qué quieres?
-Hoy te quedarás sin hijo.
-Oh.
En un rápido movimiento ella secuestró a Aladdin.
-Y tu sin hermano.
El mencionado tembló inmovilizado.
-J-Judal...kun...ayúdame.
Fué entonces que la oji zafiro tuvo que evadir un puñetazo al rostro.
-Con mi hijo si que no-Sheba.
Solomon les miraba sentado de lo más entretenido.
-¿No piensas detenerlas?-Kouen.
-¿Para qué? Es interesante.
Se inició una batalla campal, que con el pasar de los minutos se convirtió en juego, uno algo sádico y retorcido que dejó como consecuencia algunas costillas rotas, cabello arrancado, trasero inflamado, ojo morado, ropa prácticamente destrozada y ese...solo fué Alibaba. Y sin embargo pocas veces se han visto sonrisas más hermosas. A excepción del ex sacerdote que está algo cansado de no tener ni un segundo de tranquilidad con su amada, ya no digamos para hacer el amor, ni platicar les dejan con tanto escándalo.
...
En el colegio.
Kougyoku se dirige a la biblioteca cuando se topa con Aladdin que venía de la dirección.
-Hola onesan-sonrió.
-Hola-devolvió el gesto.
-¿Tienes un momento?
-¿Uh? Claro.
Fueron a un salón vacío, el corazón de ella trabaja a máxima capacidad, nunca le vió tan serio, ¿acaso algo le molesta?
-¿Has hablado de la boda con mi hermano?
-No. Estamos demasiado ocupados con el colegio y...cosas por el estilo.
«-La verdad es complicado arreglar ese asunto cuando no tenemos un solo instante de paz.»
-Ya veo.
-Pareciera que tienes algún interés en particular.
-No en realidad, pero pensaba que sería bueno que lo hicieran, o por lo menos mientras aún te quede el vestido.
-¿Qué quieres decir?
-¿Eh? ¿Es posible que no lo hayas notado?
-¿Qué?-nerviosa.
El peli azulino le sonrió con increíble dulzura y tocó con suavidad su vientre haciéndola sonrojar.
-Estas engordando onesan.
-¡Eres un patán!
Cogió un libro y lo arrojó en dirección al joven que se dió mágicamente a la fuga. En su lugar atinó a un compañero que luego de ello se fué derechito al piso, inconsciente.
-¡Que horrible carácter tienen los Jehoahaz Abraham!
Ni el padre se salva de semejante declaración, aunque todos le caen muy bien e incluso se enamoró sin remedio de uno. Aprovechando que no había intrusos, a excepción del que toma una siesta, alzó su blusa y contempló curiosa su abdomen, tan plano como siempre, ni un gordo fuera de lugar.
-Aladdin solo quiere molestar.
¿Acaso le crea algún tipo de inseguridad? ¿Con qué fin? Quizá practica con la cuñada sus métodos de conquista, siendo el caso está perdido.
...
La situación no cambió ni un poco los próximos dos meses y medio. Es más, incluso empeoró. Si Judal llamaba a los Ren, tenía que escuchar un sermón de media hora por parte casi siempre de Hakuryuu que recalcaba las acciones que no deben ejecutarse en presencia de una señorita. Cuando ella lo hacia al hogar de los Jehoahaz le ocurría algo similar con Sheba o Aladdin que a últimas fechas le dió por bromear sobre su apariencia o hacia preguntas extrañas de las que no entendía la finalidad. Las pocas citas que tenían, normalmente tenían un chaperon. Casi siempre Gyokuen, Kouha o Alibaba. Que temían Judal se pasara de listo con la inocente dama.
Como es de esperar, la paciencia del sol negro se esfumó.
Hoy platicaba con la peli rosa frente a su casa para enseñarle algunas películas que quería ver con ella, cuando Kouha y Hakuryuu se unieron a la conversación. El peli negro les lanzó las cosas a ellos y se retiró en silencio completamente iracundo.
La ex conquistadora le envió mensajes al móvil y llamó en reiteradas ocasiones pero este no le respondió. Nunca había ocurrido algo similar. No tuvo apetito y por la noche se retiró a su habitación, se tiro en el lecho boca arriba mirando el foco, ahora apagado. La lágrimas escaparon por montones y su corazón se comprimió violentamente.
«-Han ocurrido tantas cosas. Él luchó tanto por lo nuestro...y...¿se va a rendir por algo así?»
Escuchó un tenue ruido proveniente de la ventana, giró el rostro para encontrar a su prometido del otro lado.
«-¡Judal-chan!»
Se levantó rápidamente y la abrió, pero este se quedó ahí mismo, sin decir nada.
-¿Qué haces aquí? ¿A esta hora?
-Aprecio a nuestras familias y en verdad me divierto. Pero al menos a mi, ya me tienen harto. Podría hablar con ellos pero no quiero ser un malagradecido. Por eso...
-¿Por...eso...?
El mayor sonrió de lado y acercó para susurrar en el oído contrario.
-Está secuestrada señorita...
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Notas finales.
Muchas gracias por leer! :)
Anónimo.-Antes que nada, perdón! No te respondí el mensaje la vez pasada porque creí que no tenía rw, en serio perdón! Agradezco muchísimo que le dieras la oportunidad a mi historia cuando más bien lees yaoi, en verdad gracias. Oh gracias por leer todos mis fics, y más porque luego hago cada pareja tan rara, tengo gustos extraños XD. Oh pues no sé si me lean o comenten menos que a otros autores, pero bueno, yo en realidad no escribo por competir, para mi todos somos compañeros, amigos (lectores y escritores) yo todo lo que hago, lo hago con amor y dedicación, si al menos una persona es feliz con ello, yo también, pero muchas gracias por tu apoyo! Seguiré echándole tantas ganas como hasta ahora! Lo prometo :) cuídate mucho y gracias por tomarte el tiempo cuando es tan complicado para ti hacerlo, yo también leo desde el móvil ;~;.
Gracias a todos por leer! Nos vemos la próxima! Por cierto, no estoy muy segura, quien me conoce sabe que soy un asco para calcular, pero me parece que esta historia ya casi llega al final! Nos vemos en el próximo capítulo! :).
