Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 28 Se armará de valor que buena falta le hará.

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-Está secuestrada señorita-emitió el mayor con gran sensualidad para alejarse y contemplar la expresión ajena.

El rostro de Kougyoku está encendido del más brillante carmin y descompuesto en una mueca imposible de leer.

-¿Y bien? Me parece que es la solución perfecta, ¿qué piensas vieja? ¡Ey!

Exclamó el muchacho al verse obligado a evadir una bofetada, la sujetó de las muñecas. Su novia no parece ni un poco feliz, si tuviese que adivinar diría que es todo lo contrario puesto que respira agitadamente y contrae la mandibula en una actitud poco femenina pero común en ella.

-¿Qué rayos te pasa?

-Creí que me conocías mejor. Tengo gran apego a mi familia, los aprecio y debo demasiado como para fugarme de buenas a primeras y solo porque se te da la gana. Creí que habías madurado y que entendías mejor a los demás.

-¿Es enserio? Dejaras ir una oportunidad solo porque te sientes obligada.

-No es asunto tuyo.

-Lo es desde que eres mi prometida.

-No te convierte en mi dueño.

-Oh claro que si. ¿Lo recuerdas? Tu eres mía y yo tuyo.

-No voy a cruzarme de brazos si tienes intención de forzarme.

El le tomó con suavidad del mentón, acción que contrasta con la hostil mirada que le dirige después. Justo la que ponía cuando estaba a punto de asesinar a alguien.

-No soy de imponer mis deseos. Tu más que nadie sabe lo que me hizo la organización.

-¿Entonces qué...?

-Estoy harto de ver que mi valiente príncesa sedienta de sangre...

-¡No lo estoy!-ofendida.

-¿Quieres callarte por un minuto?-molesto-Como decía...nah, las palabras no fueron ni serán lo mío. Quiero que seas libre, punto.

-Con ellos lo...

-Si claro. Sigue mintiéndote, se te da de maravilla.

-¡Eres un grosero!

-Soy honesto y si no te parece mala suerte.

-¡Déjame tranquila!

El mayor le soltó a sabiendas de que no se apartaría un solo paso.

-¿Por qué no te dices la verdad por una vez? Nunca fuiste la mujer sumisa que se queda obediente en casa. ¿No anhelabas ser la general de un ejército? ¿Vivir aventuras tan o más vistosas que las del rey idiota? Puedo darte la oportunidad, tómala-extendió la mano.

-¡Es una locura! Son mundos diferentes. Aquí yo no...

-¿Entonces porque te aferras a mi?

En ese momento Kougyoku se dió cuenta de que apretaba la palma de Judal entre las suyas, se ruborizó puesto que no supo ni en que momento lo hizo.

-Aún así yo no...no puedo.

-Bueno, algo me queda claro. Tienes razón al decir que entiendo de sentimientos, al menos los tuyos que son los únicos que me interesan. Ya sabía que te ibas a negar.

-¿Entonces por qué?-consternada.

-¿Quién dijo que te estaba pidiendo permiso? Recuerdo haberlo dicho, estas secuestrada.

-¡¿Qué?!

Le cogió de la cintura y la colocó en su hombro como si fuese un vil saco de papas.

-¡Esto es demasiado! ¡Te ordeno que me bajes Judal!

-Oh~ hasta pareces una emperatriz. Pero te has de saber que soy el peor súbdito de la historia.

-¡Judal!-furiosa al tiempo que daba una que otra patada al abdomen ajeno.

-¡Ey tranquila que duele!

-¡Entonces suéltame!

-No.

-¡Entonces no me detendré!-continuó.

-¿Segura? Si me das más abajo podrías dejarme sin descendencia y diversión~.

La peli rosa paró en seco sonrojandose. Una cosa es que esté furiosa pero sabe que pronto se le pasará. Y otra muy diferente que por una tontería se prive de una familia.

-¡¿Kougyoku-dono estas bien?!

Gritaba a lo lejos Hakuryuu.

-Tchi, no hay tiempo. Todo por escandalosa.

-Tu eres el responsable.

El ex magi cogió una carta en su bolsillo y la dejó clavada al piso con una fina daga de hielo. Pronto se abrió la puerta pero el par se había esfumado.

Kouen se acercó a la ventana con total tranquilidad al igual que Kouha.

-¡¿Qué no les preocupa su seguridad?!-el oji zafiro alterado.

-No-el pelirojo-es por demás obvio que se la llevó su prometido. Se nota que tiene un terrible carácter, no aguantaría mucho tiempo la situación.

-Pero lo intentó-el peli rosa con una risilla traviesa.

-Como sea, no son maneras de hacer las cosas. Echa por tierra el que pidiera su mano.

-Si son felices no tengo ningún problema-Gyokuen-estoy segura de que Hakutoku piensa igual.

-Tienes razón-el pelirojo.

-Lo mejor será volver a la cama-Kouha-estoy seguro de que tendremos noticias muy pronto. ¡Ah!-vió el documento en el suelo-¿qué es esto?

-¿Podría ser una carta de Judal para explicar la situación?-el peli negro.

Se procedió a su lectura.

«-Para los Ren.

Me llevo a la vieja, si hay represalias estoy listo para ello.

Judal Jehoahaz Abraham.

Pd. Si se meten con el enano o mis viejos los destruyo.»

-¡¿Qué clase de broma es esta?!-Hakuryuu.

-¿No se respira el amor en cada palabra?-el peli rosa.

-No.

-¡Ja ja ja ja ja!

-A descansar-el mayor de los hermanos.

-¿Y Mei-nii?

-Dormido-la mujer.

Otra carcajada de Kouha tuvo lugar para retirarse a sus respectivas habitaciones. Hakuryuu estaba furioso pero no le quedó de otra que reconocer la derrota total. Judal se llevó al amor de su vida completamente fuera de su alcance.

Una vez en su alcoba miró el cielo a través de la ventana.

«-Espero que seas muy feliz Kougyoku-dono. Ya que no estarás más por aquí me haré cargo de la familia. Siempre tendrás un sitio cálido al cual regresar. Gracias por todos los años que estuviste a mi lado. Por el sentimiento que has dejado en mi interior. No es un adiós para siempre, somos familia después de todo, quizá cuando nos visites ya tenga esposa e hijos...no...»-sonrió con nostalgia-«-siempre serás la única.»

...

No muy lejos de ahí.

La pareja guarda silencio. La situación se ha vuelto ligeramente incómoda.

-¿Aún estas enojada vieja?

-Ni siquiera me diste la oportunidad para despedirme.

-Las dudas hubiesen aumentado, entonces, ¿qué sentido tiene? Además no seas dramática. No es como que tuvieras prohibido verlos. Esto es algo simbólico, si quieres volver mañana no tengo intención de impedirlo.

-Eres tan injusto.

-¿Por qué?

-Sabes que no puedo alejarme de ti.

El peli negro le tomó de la cintura con ambas manos y la alzó, en dirección al cielo, flotando en medio de la noche.

-¿Q-qué?

-Como que te quejas demasiado.

-¿Qué esperabas?

-Bien, no estoy del mejor humor. Si quieres volver hazlo a pie-le soltó.

-¡WAAAAAAHH!

Al sentirse cada vez más cerca del piso. La vida de Kougyoku pasó ante sus ojos. Sin contenedor es un simple humano que se hará papilla con el impacto. Pero es lo último que viene a su mente. No puede creer que el chico que tanto hizo por ella, que le juró amor y sacrificó por seguirla fuese ahora quien terminaba con su existencia. Las lágrimas comenzaron a empañar sus ojos a la vez que un intenso dolor en el pecho se hizo presente. Mordió su labio frustrada y se giró como pudo en dirección al ex oráculo moviendo su puño de manera amenazante.

-¡No creas que voy a perdonarte! ¡Me iré al infierno por estúpida pero volveré para arrastrarte conmigo!

Hubiese deseado decir más, pero con los escasos segundos que le quedan no podía aventarse el gran discurso merecedor de un premio.

«-Ah, no pensé que ser confiada fuera algo malo. No debí bajar la guardia con él. Vas a ver, seré un alma en pena que llenará tus noches de insomnio. Lamentarás lo que has hecho hoy...y yo porque a pesar de todo te amo.»

Dejó de precipitarse pero durante un par de segundos se negó con toda el alma a abrir los párpados apretados con ahínco.

-Todo está bien vieja.

Si claro, como si fuese a creer una segunda vez. No es tonta, entiende que le tiene en sus brazos, seguro uso el círculo de transporte y le atrapó en pleno vuelo. Aún así continúan en el aire, ¿qué impide que continué? La suavidad se hizo presente en sus labios y entonces si que le miró consternada.

«-Casi me mata y ahora, ¿me besa? ¿Qué acaso está loco?»

El orgullo femenino está hecho polvo, su autoestima en el averno. No puede confiar nuevamente en él. Le ha quedado claro que es más como un juguete para el travieso muchacho que no parece entender la diferencia entre una broma y un susto de muerte. Intenta apartarle con ayuda de sus manos, no puede entregarse otra vez. Entonces, ¿por qué corresponde el contacto? ¿Por qué pasa los brazos por detrás del cuello masculino para incrementar la intensidad? ¿Por qué su corazón late como nunca antes? Rompieron el contacto y se miraron como devoción.

-¿Acaso fué esa una promesa de amor eterno?-él.

-¿El que pretenda vengarme después de la muerte? ¿Que parte de ello lo es?

-Que aún con semejante impedimento volverías a mi.

-Eres un idiota-escondió el rostro en el pecho contrario.

-Esa eres tu. A veces te haces tanto del rogar que me recuerdas a Hakuryuu.

-Grosero. Y es mi hermano después de todo.

-Aunque hay algo que no puedo hacer con él.

-¿El amor?

Este le miró perplejo ante la sinceridad de sus palabras, para luego estallar en carcajadas.

-¡Ja ja ja ja ja! ¡Estar con el enano arruinó tu personalidad!

-¡Cretino!

-Nah, me refería a otra cosa.

-¿Qué?-molesta.

-Formar mi propia familia. Me gustaría que tuvieses un hijo.

-¿De Sinbad-san?

-¡Que asco maldita sea!

Ahora quien ríe es Kougyoku. Normalmente el de ojos escarlata la hubiese lanzado bastante lejos provocando que cayera de sentón al piso. Pero no ahora. La expresión de la chica estremece cada sentido, le embruja sin piedad le somete sin que pueda evitarlo. Convivir con ella es más como una pelea diaria por la supremacía, pero es el tipo de relación que le hace sentir pleno. Una mujer sumisa la encuentra a la vuelta de la esquina, así sea fingido el carácter porque se sientan atraídas por su cuerpo o dinero. Pero no Kougyoku.

«-Detalles como esos le valen. ¿Cómo puedes vivir tan despreocupadamente?»

La besó de nueva cuenta y aprovechando que tenía los labios separados por la carcajada aprovechó para adentrar la lengua. Ambos se sonrojaron, al poco Kougyoku tenía dificultad para respirar debido al alegre ataque de recién pero el mayor no le dió libertad. Porque aún si en verdad la ama y está dispuesto a dar su vida por ella. También goza siendo perverso, si no lo fuera, no sería él. Fué entonces que una mordida evitó un "desenlace trágico" que igual no hubiese pasado de un desmayo. Pero entonces si quién sabe que cosas hubiese hecho con la príncesa a su merced.

-Me encanta que seas tan bruta-dijo saboreando sin pudor la sangre.

-Nunca llegaré a entenderte del todo. Tan feliz por iniciar una guerra y tan masoquista para gustar de algo así.

-Te lo dije, eres tu quien me vuelve loco. Estas cosas solo las haría contigo. ¿Y sabes que más?-susurró sobre su boca.

-¿Mmm?-curiosa.

Él no dijo otra cosa, pero deslizó una mano desde la cadera ajena hasta llegar a su pecho y apretarle con maestría.

-¡Uh!

Ella se sonrojó cuando advirtió lo agradable que resulta que masajeén una zona tan sensible. Tapó su boca para no emitir algún sonido vergonzoso, pero entonces el otro dijo a su oído.

-A está altura no nos escuchará nadie, y si te preocupa empleé mi barrera, la que nos vuelve invisibles.

Kougyoku miró el hermoso cielo nocturno. Debía estar zafada para consensuar algo de esa naturaleza. Y sin embargo no se atrevió a detenerle cuando este expuso sus pechos, tampoco cuando apretó uno de sus botones y mucho menos cuando chupó el otro. Un cosquilleo nació en su zona baja y se perdió en las caricias recibidas en pleno aire, a la "vista" de miles de testigos, en un acto por demás ilícito. Pero lo tendría en su interior, de ello no le queda duda, porque no es la única que se dejó llevar por la pasión. El móvil de Judal sonó, este frunció el ceño, no le quedó de otra que abandonar la tarea, aunque eso no impidió que se deleitara la vista con el pecho desnudo de Kougyoku, el que aún estrujaba con la mano ocupada.

«-¿Qué quieres enano? Que sea rápido.»

«-Está listo lo que me pediste. Así que es el adiós...»

En ese momento Judal deseó ser un bastardo insensible, dejó el pecho de su compañera y le tomó de la cintura para que ella pudiese colocar apropiadamente su ropa. No le quedaron ganas para continuar, al menos por ahora. Su hermano suena tan dolido. Imaginaba que era cuestión de tiempo para se quebrara, verdadera razón de que se marchen. No planea compartir a la mujer que ama pero tampoco pretende torturar a otros con su relación. Y a la familia que nunca tuvo mucho menos.

«-Enano...»

«-No es necesario que lo digas.»

«-¿Lees la mente o qué?»

«-Algo así. No le des importancia. Sanaré. Deberías saber que soy muy fuerte.»

«-Engreido.»

«-Ja ja ja, mejor escargate de pensar un nombre.»

«-¿Para qué?»

«-¡Judal-kun! Tantos años fuera de práctica arruinaron tu visión u olvidaste lo que significa.»

«-No me hables con acertijos.»

«-Da igual, por muy distraído que estés estoy seguro de que te darás cuenta.»

«-¡¿De qué?!»

«-Hazla muy feliz.»

Finalizó la llamada.

-¡Mendigo enano! ¡¿Cómo te atreves a colgar?!

-¿Todo bien Judal-chan?

-Nah, ya sabes que este siempre con sus cosas. Se está haciendo tarde, será mejor que vayamos a casa.

-Pero ya no tenemos sitio al cual volver.

-¿Quién dijo? Hay una isla desierta en pleno triángulo de las Bermudas.

-¡¿En dónde?!-horrorizada.

Antes de que se negara el mayor empleó su círculo mágico de transporte y les llevó al que a partir de ahora será su nuevo hogar, y su nido de amor.

...

Kougyoku cerró los ojos con fuerza, de tal manera que casi se dejaba ciega.

-Llegamos.

Él le depositó con suavidad en el piso. Solo entonces ella se atrevió a dar un rápido vistazo, quedando gratamente impresionada. Es bastante acogedor y lindo. La decoración es sencilla pero elegante.

-En caso de que te preocupe tiene todos los servicios.

-¿Incluso cable, internet y teléfono?-incrédula.

-Soy un magi, ¿o no?

-Vaya manera más irresponsable y egoísta de emplear el rukh.

-¿Alguna vez fué diferente?

La menor llevó las manos al rostro para ocultar sin éxito el llanto que escapó antes de que pudiese evitarlo.

-Siempre haces tanto por mi. Incluso algo tan irracional y complicado como esto.

-La mitad del crédito es del enano, me ayudó a crear una barrera que usa muy poca magia.

-¿Para qué quieres una barrera? Está bien que no quieras que nos molesten pero veo complicado que otros puedan visitarnos con facilidad.

-Oh~ ven-extendió una mano que la otra aceptó.

Abrieron la puerta y una suave brisa rozó la piel de los dos, siendo eso lo de menos. Los orbes arándano se abrieron en demasía cuando contempló tras una barrera una increíble tormenta eléctrica.

-Dicen que en el triángulo de las Bermudas se han perdido aviones, barcos y demás. Sé que te gustan los retos. Me parece que es bastante interesante. ¿Qué opinas?

-¿Quieres resolver el misterio?

-No. Es algo que ya sé.

-¡¿Eh?!

-Soy un magi, ¿lo recuerdas? El rukh me lo dice todo.

-¿Entonces?

-Este lugar es interesante. Sé lo que ocurre pero es complicado predecir el futuro, una aventura diaria. Además...

-¿Además?

-Supongo que eso te lo digo luego. Quería enseñartelo hoy, pero creo entender de lo que el enano hablaba. En tu condición no es conveniente. Ah~ que idiota. No puedo creer que no lo noté antes.

-¿El qué...? ¡Ungh!

Unas increíbles náuseas invadieron a Kougyoku que salió corriendo.

-¡El baño está al fondo a la izquierda!-gritó él.

Pronto la perdió de vista y fué al refrigerador para preparar algún bocadillo.

«-A la primera, que tino. ¿O es por las ganas que tenía de...?»

-¡UNGH!

-¡No escupas las víceras vieja! ¡Ahí voy!

El mayor tomó el cabello de la chica mientras ella devolvia a la naturaleza lo ingerido el día de hoy.

«-Que mal me siento. No recuerdo haber comido algo en mal estado. Me cuido mucho para no preocupar a mis hermanos, ¿entonces por qué...?»

La ansiedad invadió su ser. Bueno fuera que luego de pasar tantas adversidades tuviese alguna enfermedad grave y entonces adiós felicidad.

Cuando se sintió mejor su pareja le llevó a la cama, donde le cubrió con la sábana.

-J-Judal-chan-las gotas saladas se agolparon en sus ojos-No...quiero morir.

-Si estas más sana que nunca. Además jamás permitiría algo así.

-Pero lo de ahora.

-Vieja, tengo algo que decirte. Mmm quiero ser sutil pero no es lo mío. Me lleva debí pedir consejo al enano.

-No te preocupes, estoy acostumbrada a tu manera de hablar.

-Vie...Kougyoku.

-¿Sí?-con ternura.

-Estas embarazada.

Como es de esperar, luego de semejante noticia todo le dió vueltas y perdió el conocimiento.

-¡Te advertí que era terrible para esto!-furioso.

Se puso en pie y fué directo a la cocina. Desquitar la frustración con inocentes vegetales es una idea tentadora.

Cuando la joven volvió en si ya tenía un plato con melón picado y demás cosas verdes harto irreconocibles, estaba sorprendida por la afirmación y porque no se esperaba que su prometido supiese agarrar un cuchillo sin matar a nadie.

-Antes de que digas una babosada fué Sheba quien me enseñó. Dijo un "mis hijos no serán unos patanes como su padre". Aunque igual él cocina pero como le encanta fregarle. Si continúa con sus estupideces me quedaré huérfano un día de estos.

-No lo creo. Se ve que se quieren mucho, algunas veces me recuerda a nosotros.

-Tu si me asesinarías si te doy la oportunidad.

-Mmm-bajó la mirada.

-¿Qué ocurre?

-¿Cómo fué que me embarazé?

-¿Tienes amnesias? ¿O qué? ¿Te describo la sesión de...?

-¡No! N-no es necesario. Más bien...¿por qué? Solo lo hicimos una vez.

-¿Te molesta? ¿No lo quieres?

-No, es solo que...tengo miedo. ¿Y si soy una mala madre?

-Nah, no peor de lo mal padre que puedo ser.

-¡Lo digo enserio!

-Yo también. Nadie en el mundo nace sabiendo. La vamos a regar de eso puedes estar segura pero mientras no acabemos con la mocosa está bien.

-¿Cómo sabes que es niña?

-Intuición masculina.

-¡Eso no existe!

-¿Por qué estas tan segura?

-Ah b-bueno porque...

El chico le ignoró tragándose parte de la fruta.

-¿No se supone que es para mi?

-¿Qué quieres? Se me antojó.

-¡Antojos! ¿Qué haremos cuando las provisiones se agoten?

-Comprar más-dijo como algo lógico.

-¿Con qué dinero y en dónde? No puedo simplemente pedirle a mis hermanos. Nos fugamos después de todo.

-Tengo el círculo de transporte, así que es lo de menos, y en cuanto a lo otro tengo suficiente para morirme en la riqueza.

-¿Cómo?

-Bueno, ahorré mis mesadas porque estaba más ocupado intentando recuperar tu memoria que para perder el tiempo en otras cosas. Un día me enteré de la bolsa de valores, se me hizo divertido eso de destruir empresas.

-No creo que ese fuera su propósito.

-Como sea, gané un montón de dinero. Tenía planeado fundar mi propia compañía y destruir Sindria.

-Ungh.

-Pero pasar el resto de mi vida sin trabajar y viviendo aventuras a tu lado me resulta más apetecible.

-Wah, así parece que soy una mala influencia.

-Lo eres-sonrió-Además no estamos solos. Te lo dije, puedes volver cuando quieras y el enano puede entrar sin problemas.

-¿Se lo permites? Vaya, parece que en verdad se llevan muy bien.

-Nah, no quiero que nos encuentre haciendo más hijos.

-¡Judal-chan!

-Pero el desgraciado es un magi. Por fortuna no es un entrometido. Si fuese como su estúpido candidato le hubiera atravesado con una lanza de hielo para asegurarme de que no viniera de metiche.

Los ojos de la peli rosa comenzaron a cerrarse lentamente.

-Supongo que han sido demasiadas emociones por hoy-la recostó y se metió a la cama para dormir a su lado-buenas noches vieja.

-B-buenas noches Judal...

El mayor desplazó una mano hasta el vientre ajeno y emitió con suavidad.

-Bienvenida mocosa.

El brillante rukh que antes creía de su pareja se alborotó a modo de saludo. Como si dijese un "estoy aquí papi".

...

A la mañana siguiente en casa de los Jehoahaz Abraham.

El magi come un cereal bastante deprimido. Es fuerte, si. Pero quince años en compañía de un hermano escándaloso y quejumbroso hacen que le eche de menos. La nostalgia le invade y trae recuerdos de cuando estuvo cautivo en el palacio sagrado. Imágenes que se mezclan con las de Judal gastandole alguna broma o de la chica que ama. El llanto amenaza con salir pero antes de que ocurra siente un aura asesina a su espalda.

-¿Qué significa esto jovencito?

Se giró en fa y miró a su madre con un papel en las manos.

-¿Papá realizó una mala inversión?

-Que gracioso. Es una carta de Judal. No vino a dormir y me encontré esto en la cesta de duraznos. Una carta que dice: "Me largo, estoy harto. Dudas con el enano."

-¡¿Cómo?!

-¿Y bien? ¿En dónde está?

-Ah yo...-nervioso.

Porque esa es la manera que tiene el retorcido oráculo de agradecer el apoyo de su hermano. Brindarle distracción a su torturada alma.

-No tengo todo el día jovencito.

-¡JUDAL-KUN!

Aladdin ya podía verlo partido de la risa a sus costillas.

...

Por la mañana en el hogar de la feliz pareja.

La peli rosa despertó bastante temprano, de madrugada para ser precisos. Se levantó del lecho y caminó a la ventana para sentarse en el límite contemplando el particular paisaje.

«-Me sorprende lo mucho que cambió mi vida desde que Judal-chan entró abiertamente en ella. Tantos años separados y con tantos inconvenientes a vencer. Y ahora...todo es tan perfecto que asusta. Temo abrir los ojos y no encontrarlo. Quizá estoy en un manicomio y esto es tan solo invención de mi agotada mente. Un bebé...me hubiese gustado esperar un poco pero tampoco negaré la alegría que me embargó cuando recibí la noticia. ¿Es acaso un regalo de papá? Lo extraño al igual que a mis hermanos. La vida puede terminar sin aviso de un instante al otro. Por ello no dudaré más. Haré a Judal tan feliz como el a mi, y nuestra hija. Vaya, parece que me pegó la idea. Si es hombre se me hará muy complicado acostumbrarme. ¿Cómo es que siempre tiene ese poder para convencerme?»

Miró a la cama notado que el otro le devolvia el gesto divertido.

-¿Piensas aprovecharte ahora que duermo? De una vez te digo que tengo el sueño ligero.

-Eso si que es nuevo. Recuerdo que las pocas veces que te visité en tu alcoba cuando vivíamos en el imperio Kou dormías como si fueras piedra.

-Eso es porque los vejetes esos me llevaban al límite.

-Mentiroso. No pongas pretextos. Sé que eres un flojo de primera.

-Je-algunos segundos de silencio-¿querías un bocadillo nocturno? Te pondrás bien cerda.

-Si no te pasas de honesto no eres tu, ¿verdad? Y me da igual. Si pongo gorda alguien me querrá de cualquier manera-molesta.

El otro frunció el ceño.

-¿Y quién demonios dijo que yo no?

-¿Eh?

-Tarada. Si me importaran estupideces de ese estilo hubiese elegido a Hakuei, tiene más pecho.

-¡Grosero!

-O al enano que es más joven.

-¡Degenerado!

-Ya enserio. No fué la razón de que me halla enamorado de ti, aunque estas muy bien he de admitir-sonrió picaro-fué tu horrendo carácter.

-¡¿Quién lo dice?!

-Exacto, tu haces que mi vida sea divertida. Que esté llena de peligro, ¿qué si no? Casi me mataron varias veces, la mayoría mi culpa pero ni al caso. Si te pones gorda me da completamente igual. Solo habrá más de ti para amar.

-¡Oh~!-se sonrojó.

-Y dinero sobra. Así que traga con confianza. Lo harás por dos, si es como tu por seis.

-¿Por qué siempre arruinas el momento?

El mayor salió de la cama y se acercó a Kougyoku para tomarla de las muñecas y besar con suavidad sus labios, eso y algo de lujuria.

-Porque si hay alguien en el universo con el que seré sincero eres tu. La maldita organización me hizo mucho daño y sembró la desconfianza en mi alma. Se volvió natural mentir, asesinar y engañar. Pero tu sacas lo mejor de mi, o lo poco que hay. Y también lo pervertido, ¿quién diría? Ni yo me creía capaz de hacer ese tipo de cosas. Varias veces visité Sindria y admiré con curiosidad a las zorras del rey idiota, pero nunca llamaron mi atención y terminaban por aburrirte. Pero tu, ni siquiera es necesario que te quietes la ropa, me basta ver tu cara sonrojada para sentir la necesidad de hacerte mía.

Bajó besando el cuello femenino al igual que la clavícula para morder ligeramente fuerte y susurrar:

-Cada centímetro es mío Kougyoku, no hay escapatoria, estas en mi manos.

-Nunca tuve la intención de huir.

Judal retiró por completo la prenda superior y besó el torso hasta llegar al abdomen.

-Cierra los ojos mocosa.

Ni una explicación le dió, ni como si le devoran las ansias.

...

Luego del encuentro amoroso.

Kougyoku dormía placidamente boca arriba cubierta con la sábana, solo con ello. Está es tan ligera que permite la perfecta apreciación de su figura. Su prometido en igualdad de condiciones se dirige a tomar un baño.

Una vez debajo de la regadera se vió en la necesidad de contener un grito puesto que Kougyoku le dejó la espalda como trepadero de mapache.

«-Mendiga vieja emocionada. Me arañó brutalmente, ni Al Thamen me dejó así. Lo bueno que el rukh hace su trabajo que casi me arranca la piel. Debí detenerla. Nah, ¿para qué mentir? Fué sensacional.»

Comenzó a reír solo de manera perversa. Al finalizar secó su cabello y todo su bien trabajado cuerpo para terminar arrojando el trozo de tela sin importancia. Lo admiró y entrecerró los ojos con desprecio.

«-En mi vida lo hice pero no puedo permitir que ella se haga cargo de todo. No es mi esclava ni mucho menos...Ah si debo estar bien loco o drogado si tan siquiera considero la opción.»

-¿Qué me hiciste vieja?-sonrió con dulzura.

...

La menor se entregó a Morfeo con entusiasmo, tanto así que cuando se puso en pie estaba realmente atontada ni sabía si continuaba en el mismo día. Como pudo se vistió y lavó la cara pero no cambió en gran medida su condición.

-¿Judal-chan?

Preguntó a una jardinera tallando su ojo.

-Creo que no es.

Continuó su andar reponiéndose de a poco. Hasta que llegó a la conclusión de que había enloquecido. Acaso el gran, poderoso, increíble y orgulloso magi del imperio Kou...¿estaba fregando el piso? Peor aún tiene una maldita sensualidad para ello. Es como si el trapeador fuese un compañero de baile. La cadera de este se mueve con un cierto ritmo de forma coqueta y atrayente. La joven se sonroja para luego dar algunos pasos y llamarle. Pero antes de llegar, el mayor levanta el instrumento y lo rompe con la rodilla.

-¡Maldita sea que aburrido!

Lo lanzó y bufó hastiado.

-¿Todo bien?

Él se giró con expresión sicopata para cambiarla al instante en una de felicidad y estrujar a la pobre con tal fuerza que pareciera querer sustraer su alma.

-¿J-Judal-chan?

-Lo siento. Es solo que me emociona como no tienes idea el que estés aquí y ahora. No me había puesto a pensar en que te veré las veinticuatro horas del día.

-¿No te fastidiaras?

-Lo dudo y si ocurre siempre podemos mirar televisión u algo más.

-Aún me sorprende que en este sitio tengamos todos los servicios.

-Menos correo je.

-Si pudieran llegar sería perturbador. Mmm...¿qué hacías?

-Limpieza. Estas embarazada así que me preocupa que puedas sobreesforzarte. Ya cuando des a luz podemos hablar de la repartición de tareas.

-¿Ayudaras?-perpleja.

-Claro aunque no termina de convencerme la idea. Somos un equipo pues ya que, y eso incluye a la mocosa que te tragaste.

-¡No lo hice!

-Como sea-se encogió de hombros. El punto es que en casa me la pasaba haciendo el vago, más que nada para joder al enano y su actitud de "yo los ayudo a todos" nah. Me dije si tantas ganas tiene, adelante.

-No cambias...espera. Si no mal recuerdo tu cocinaste el día en que fui a pedir tu mano.

-Mencioné que no lo hacia, no que no supiese. Todo es monótono y repetitivo. ¿Por qué las personas hacen algo como esto? Y todos los días, que horrible rutina.

-Bueno, en primera por higiene.

-Eso lo sé, no soy estúpido.

-Ah si, que bueno-con ironía-en segunda por presentación. ¿A poco no es lindo verse bien y oler rico?

-Si-cortante.

-Algunos para presumir.

-¿Quién es más masoquista?

-Ja ja ja-con suavidad-tal vez. Algunos más por ayudar como tu ahora.

-Así que obligación.

-¡No te lo impuse!

-No quiero que te vayas de cuernos con tu barrigota-se excusó.

-¡Si aún no tengo!-inspiró profundo-y lo más importante. Puede llegar a ser divertido.

-Oh, te entiendo. Una vez el enano ayudaba a Sheba con la ropa y la sacudió tan fuerte y sin prestar atención que su ropa interior salió disparada a casa de la vecina que por cierto nunca la devolvió. Casi me muero de la risa con la cara que puso.

-Wah vaya que gozas con el sufrimiento ajeno.

-¿Qué te digo?

-No me refiero a eso.

-¿Entonces?

-Bueno, en nuestro caso podríamos competir.

-Te hará mal.

-Llevo pocas semanas de gestación, o eso creo ya que no se me nota...aunque tal vez pero muy poco. Soy perfectamente capaz de hacer algo tan sencillo. Si me llego a sentir mal prometo avisarte para que no te preocupes.

-Ah, eres tan testaruda. Como si fueras a detenerte solo por mi opinión.

-Es porque me conozco, soy capaz de soportar esto y más. Te lo dice la conquistadora de un laberinto.

-Nah si te quedas tirada ahí te dejo.

-Lo mismo digo.

-¿Qué tienes en mente?

-Bueno, habrá que lavar la vajilla para comer. Solo sígueme.

La peli rosa fué a la cocina y sacó platos y demás, el otro le miraba con flojera desde el umbral de la puerta.

-Coge un trapo.

-¿Para qué?

-Te toca secar.

-¿Qué tiene de divertido?

La chica le ignora mientras les pone jabón y luego los enjuaga.

-¡Ahí te va!

-¡¿Eh?!

Lanzó un platón a Judal que apenas si lo atrapó.

-¿Qué rayos crees que haces?

-Divertirme, ¿quién se equivocará primero?

-Je, estas a mil años de mi nivel.

-Ya veremos.

En minutos eso se volvió una especie de pasatiempo retorcido donde tasas, platos, cucharas, tenedores y cuchillos volaron de un lado a otro. En un par de ocasiones incluso de manera peligrosa aunque eso por distracción del muchacho que no pudo evitar embobarse con su pareja. Una actividad cotidiana, aburrida y sin embargo ella logró convertirla en algo emocionante. Pareciera que incluso tiene la intención de asesinarlo por la velocidad que coge a momentos. Es entonces que piensa en ella como una gran guerrera, una mujer imposible de someter y capaz de partir a cuanto enemigo se le ponga en frente. La chica que eligió.

-¡Es el último!-exclamó Kougyoku.

Pero su prometido le esquivó, por lo que se hizo añicos al impactar en la pared.

-El chiste es que eso no ocurriera, ¿por qué no lo atrapaste como a los demás?

El mayor se aproximó con una sonrisa perversa la cogió de la cintura y le sentó en una pequeña mesa, se colocó entre sus piernas y besó con desesperación. La hizo sonrojar y excitar a parque iguales.

-Mmm~. -los sonidos húmedos que escapan de labios de ambos.

-Vieja tonta-emitió tomando distancia.

-¿Por qué?

-¿No te das cuenta de que estamos solos? Continúa seduciéndome y no te aseguro que salgamos de la cama-mordió su lóbulo.

-¿Cuándo dije que me incómode?

-Ah~.

El oji escarlata recargó el rostro sobre los pechos de su pareja sin lujuria.

-Eres una tramposa.

-Ese eres tu.

-Me encantaría hacerte el amor ahora mismo, pero hay algo aún más importante que hacer.

-¿Uh?

-¿No piensas decirle a tu familia que estas embarazada?

-¡¿Eh?!

Con la emoción del momento lo olvidó por completo. Ahora la ansiedad le invade. Los Ren son amables y dulces, con ella. Pero en cuanto se enteren de que Judal le hizo un hijo así nada más le dejarán viuda, peor aún entiende que es responsabilidad de ellos como buenos padres darle el lugar que merece al fruto de su amor. Abraza al otro con necesidad, se armará de valor que buena falta le hará.

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Notas finales.

Je, no llegué hasta donde quería, me emocioné un poco narrando la vida de "casados" (?.

Laraju.-Hola amiga! Oh, bueno lo de quedarte atrás les pasó a casi todos los que leen el fic, es que cuando subí el capítulo anterior no actualizó la lista, aunque si subió el capítulo, es algo que sin meterte a la historia no se sabría, quién sabe por qué pasó. Por eso intenté escribir la conti rápido :). Oh que genial que estés en Japón, espero haya sido un buen viaje. Sip, a partir de aquí ya solo es felicidad :). Ja ja ja si Juju con todo y mal carácter se controló, así de intenso en su amor :). Oh, espero que esas ganas se transformen en una genial continuación porque yo también me muero de ganas por leerte :). Oh muchas gracias por los buenos deseos, siempre eres tan linda «3 pues de salud ahí voy, no del todo bien pero estoy segura de que tu también piensas que escribir se vuelve una adicción je, pero si me estoy cuidando mucho. Que la pases super genial y comas muchas cosas ricas, si tienes oportunidad te recomiendo un pan de melón, nunca he ido para allá pero los que exportan a mi país son muy sabrosos, aunque difíciles de conseguir :3. Te cuidas!

Gracias a todos por leer, nos vemos en el próximo capítulo! :3