Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 31 Conservar la tranquilidad.

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En el hogar del ahora feliz matrimonio, al día siguiente. (Lunes, tres meses y medio de que Kougyoku se embarazó)

La peli rosa luchó como toda una guerrera contra las náuseas para preparar el caldo de pollo prometido. Lo que fué difícil considerando que las plumas, piel, grasa, cartílagos y sangre...¿Para qué entrar en detalles? Basta saber que es algo que no probará en lo que resta de gestación. Incluso las zanahorias y calabazas resultaron poco apetecibles.

Llevó una mesita con el plato y una cuchara a la cama donde aún duerme su marido. Este tiene las mejillas rojas pero descansa plácidamente.

«-Supongo que al tener las habilidades de un magi el rukh trata su enfermedad. ¿Entonces fué en vano?»

Los orbes escarlata se clavaron rápidamente en su alma, pero con gran debilidad.

-Vieja...me muero.

-Ah por dios Judal-chan, no es para tanto.

-¿Y tú que sabes? Siento que se me escurre el cerebro por la nariz.

-No es tu cerebro.

Este miró el alimento.

-¿Es para mi?

-Si, hará que te sientas un poco mejor.

-Déjalo en el buró, puedo hacerlo solo.

-¿Te molesta mi compañía?

-Que mensa, obviamente no. Pero no quiero que te haga daño o a la bebé.

-Estaremos bien, es solo gripa. En cambio si que pareces al borde del colapso.

-Ni me lo digas. Rara vez me enfermo.

-Se te han de haber bajado las defensas por los nervios. Ja ja ja, si como no.

-Tiene sentido.

-¿Eh?

-Bueno. Tuve varias pesadillas en las que me dejabas plantado en el altar. Que te dabas cuenta de que fui la peor elección que podrías tomar.

-Oh Judal-chan, eres perfecto para mi.

-Y tú para mi. Pero aún me asusta que todo sea tan maravilloso. ¿Y si es como dijiste y no educo bien a nuestra hija? No creo soportar que tengamos una relación como la de Hakuryuu y la bruja de su madre.

-No lo será porque aún si no te das cuenta eres muy dulce.

-Je je je. Igual si se porta bien la llevó a los autos chocones, con un poco de suerte le pasa encima a un bastardo.

-Consideraré el tenerlos vigilados la mayor parte del tiempo.

-Je je je acosadora. Ungh me cuesta mucho hablar con normalidad.

-Y no dejas de hacerlo.

-Consienteme~.

-Ya lo estas.

Ella tomó asiento a su lado y colocó la comida sobre su regazo. Llevando la cuchara una y otra vez a los labios del chico que al finalizar con el caldo cerró un instante los ojos.

-Gracias vieja-para entregarse a Morfeo.

-A ti Judal-chan.

Le recostó cuidadosamente y cubrió con las sábanas. Lavó los trastes y se dispuso a leer la lista de los regalos de bodas que Aladdin tan amablemente les envió por medio de la magia. Todos les dieron electrodomésticos, vajillas y demás cosas que se destinan a un matrimonio recién formado. Pero los Ren y Aladdin que ya sabían del embarazo regalaron cosas para el bebé. Kougyoku tocó su vientre emocionada.

«-Me pregunto si será niña o niño.»

-Es una mocosa-Judal desde el umbral de la sala.

-¿Te sientes mejor?

-Si, supongo que tu veneno fué efectivo.

-Grosero.

-¿Y? ¿Nos dieron algo interesante?

-Varias cosas en realidad.

-Más les vale. Mi familia merece lo mejor.

-Judal-chan, ¿me dirás el nombre de nuestra hija?

-¿Que no lo hice antes?-negó-Ah~ que imbécil. Lo lamento. Aladdin.

-¿Qué tiene que ver tu hermano?

-Ese es el nombre. La verdad es que él nos ayudó bastante y sacrificó mucho para darnos una oportunidad. Si no hubiera sido por su intervención, no estaría aquí. Además se que te aprecia mucho, estará condenadamente feliz. Pero si no te parece...

-Es perfecto. Aunque al principio será un poco extraño.

-Con una sola frase me engatusas. Si no estuviera demasiado débil como para siquiera intentar cargarte, te haría el amor.

-Debemos ser un poco menos afectivos. Al menos en lo que nace Aladdin. Mmm, si es raro.

-Je je je.

-¿Cómo crees que sea?

-Bonita.

-Me refería a su personalidad.

-Oh. Considerando que es hija tuya y mía será toda una fichita. A lo mejor compartimos aficiones.

-¿Cómo cuál?

-La guerra.

-¡JUDAL-CHAN!

-¡Ja ja ja ja! Ahora que si se pone a llorar en un rincón cubriendo su rostro...

-¡Antipático!

-¿Qué? Ni me dejaste terminar. Igual será un encanto. Además aún si es una masoquista como el idiota de su tío...

-Pobre Aladdin-chan.

-Tiene a un padre que está dispuesto a ir a prisión con tal de protegerla.

-Podrías escapar con tu magia.

-Dije que estoy dispuesto, no que iría. Me necesitan a su lado y más importante, las necesito yo.

-Eso fué redundante.

-¿Y qué? No está de más reafirmar mi amor.

-Je je je.

-¿Y bien? ¿Alguno nos envió un obsequio divertido?

-¿Como qué?

-Juguetes sexuales.

-¡JUDAL-CHAN!

-Tranquila vieja que te dará un infarto. Piensa en la mocosa.

-¡Entonces no digas tonterías!

-Voy muy enserio. Cosas como esas ayudan a que no se caiga en la rutina. Mmm, también podríamos variar las poses y...

-¿Que solo en eso piensas?

-Pues no, pero si es una parte importante de mis fantasías. Por algo estas embarazada, ¿o no? Y no te hagas que bien que te gusta.

-Si pero...

-Nah, mejor me iré a dormir. Creo que la fiebre no se me quita del todo. Eso o tengo calentura de otro tipo.

-¡Ya cállate!-ruborizada.

-¡Ja ja ja ja!

Su marido le dejó en paz. Kougyoku no puede decir que esté verdaderamente molesta. Pero que toque temas como ese sin pudor hace que todo se acumule en el corazón femenino. Sonríe y toma asiento en el sillón para mirar alguna película. Por ahora no tiene más que hacer, además tiene también un poco de sueño aunque no el necesario para estar de vaga con Judal. Coge el control remoto y cambia de canal hasta que un documental de comida oriental llama su atención.

«-Mmm, los rollitos primavera se ven apetecibles. Pero ya me lo imagino destruyendo la mesa antes de probarlos. Que malos hábitos.»

Posó la mano en su vientre.

-Te gusten o no, tu si debes ingerir vegetales hija mía. Sigue el ejemplo de tu tío o harás llorar a mamá.

Luego salió un programa de pesca deportiva, pero le dió sentimiento al recordar a Vinea, así que cambió canal sucesivamente hasta quedarse picada con la lucha libre y el box. Sus mejillas se ruborizaron por la emoción. Uno de los contrincantes se subía a la tercera cuerda y ¡Pasht! Por poco le caía al otro que le evadió, y al no atinarle se dió un planchazo. La chica cerró un ojo y desvió el rostro por reflejo.

-Eso si que debió doler.

Pero ni así apartó del todo su atención. La dulce e inocente príncesa a la cual su marido califica como su diosa de la guerra. Porque como bien lo dijo este, no necesita una mujer débil a su lado, sino todo lo contrario. Alguien que tenga el carácter suficiente para discutir, pelear, darle una buena bofetada cuando se lo merezca, y ¿por qué no? Someterle en cuanto sentido se le ocurra a la conquistadora. La que luego de tres horas de contemplar actividad física se quedó dormida y empezó a roncar.

Judal, completamente repuesto le cubrió con una manta y colocó a su lado sobre su hombro para continuar mirando la pantalla.

-No la despiertes mocosa-susurró-Estoy seguro de que no es fácil para ella la energía que gasta en el embarazo. Si te parece, disfrutemos de un agradable momento familiar. Bueno, ella no cuenta parece que está muerta-apretó los botones del comando para poner las caricaturas.

'Hola amiguitos. ¿En casa disfrutando la compañía de sus padres? Hoy aprenderemos la tabla del dos. ¡Solo recomendado a expertos eje!'

Y hasta ahí llegó la paciencia del ex sacerdote que frunció el ceño.

-Eje mi trasero. Vaya risa más estúpida-se paseó por los canales.

'-Amor, traición, la caída de un imperio. Descubra las verdades ocultas tras la guerra de Troya'.

-Je, es un secreto de padre a hija, ¿eh?

...

Kougyoku despertó a eso de las tres de la tarde. Se reincorporó de donde quiera que estuviese y se talló los ojos.

«-¿La cama? Ah, seguramente me quedé dormida y me trajo. ¿Ya se siente bien?»

Se levantó y fué en dirección a la sala donde este cargaba varias cajas de un lado a otro sin magia. De la forma más varonil, aquella que hace lucir sus antebrazos como pocas cosas en el mundo, a tal grado que casi la hace tirar la baba.

-¿Necesitas ayuda?

-Hasta que la bella durmiente nos honra con su presencia.

-Oh-se sonrojó.

-Hablo de mi, claro está.

-Si como no. Ya enserio, ¿te ayudo?

-No. Podrías lastimarte.

-Que te sepas que he cargado cosas mucho más pesadas.

-Y no lo dudo. Eres tan sexy~. Pero te recuerdo que traes a la mocosa, se prudente.

-Mmm, así me siento como toda una inútil.

-¿Estas loca?

-¿Eh?

-Con la mitad de los síntomas que te provoca yo me habría lanzado por la ventana. Sin contar el dolor del parto-tembló visiblemente-El solo pensar que me duela una zona tan sensible...

-Que por cierto no tienes.

-No entremos en detalles. Me dan ganas de destruir uno o dos países. Sindria si aún estuviésemos ahí.

-Dijiste dos.

-Dejo que el rey idiota lo reconstruya y lo ataco de nuevo.

-No te agrada.

-No y menos con las estupideces que hizo. Pero tampoco pienso vivir atado al pasado. Lo importante es que estamos juntos le joda a quien lo haga. Ah, ya quiero ver tu panzota y sentir las patadas de nuestra campeona.

-Uh, espero que no sean muy potentes. No quiero que se salga con una de ellas.

-¡Ja ja ja ja!

-¿Qué?

-Me gustaría que fuese autosuficiente pero no tanto como para practicarse una cesárea a si misma.

-Uh, que perturbador. Espera, si conoces el termino eso significa que...

-Si, me puse a investigar algunas cosas. No quiero que nos tome por sorpresa. Tengo la sospecha de que será una desgraciada.

-Judal-chan-chilló.

-Ya, ya, pero ten en mente mis palabras.

-Eso sonó a amenaza. Espero que no se cumpla.

-Al menos será divertido-sonrió.

-Te ves muy tierno cuando pones expresiones como esa.

-Es gracias a ti y a nuestra hija. Han logrado suavizar mis sentimientos. Antes solo le guardaba rencor al mundo. Maldije y odié al destino que solo me trajo sufrimiento. Que me arrebató mi infancia, a mis padres, a ti y todo lo que pudo ser un motivo de alegria. Pero de una u otra manera nos encontramos nuevamente y disfruté de cosas que ni siquiera imaginaba. Los recuerdos grises y dolorosos que me despertaban entre lágrimas a media noche fueron reemplazados por carcajadas a pleno día. Sin miedo y necesidad de esconderme porque fuesen a castigarme. Pude besar, abrazar y formar a un nuevo ser con la única mujer que he amado en más de una vida. Y estoy seguro de que si ahora mismo nos parte un rayo...

-No seas fatalista.

-Lo daría todo por encontrarte, a las dos nuevamente.

-Oh, cuando te lo propones eres tan romántico.

-De algo tenía que servirme el tiempo con mis padres. Sheba y Solomon casi siempre se andan matando, pero cuando no; vaya que derraman miel. Si no fuese así el enano y yo no...

-Ya entendí. Omite detalles que puedan traumatizarme.

-Je je je, que delicada.

...

Una vez su hogar quedó reluciente y ordenaron todos los regalos en su sitio, visitaron a los Jehoahaz. (Sábado). Confiando en que para entonces ya se les hubiese bajado la impresión, sorpresa, histeria, furia e instinto sicopata. Una vez en el recibidor, es el quien toca el timbre. Pasados unos tres minutos se miran confundidos.

-¿No estarán?-ella.

-Es temprano. Según yo al menos el enano debería...

-¡Ya voy!-el aludido que abrió poco después-¡Que sorpresa!

-Mentiroso, siendo un magi seguramente viste mi rukh.

-Pues si, pero aún así je je je-secando su largo cabello-Lamento haber tardado tanto en abrir pero tomaba un baño.

-A una dama no se le hace esperar. Hubieses abierto aún encuerado.

-¿Seguro?-en plan fastidioso.

-Mmm, mejor no. No busquemos pretextos para romperte la nariz.

-Si me pegas aún cuando quiero ayudar. Aún no olvido las patadas de la boda.

-Si que inútil. Mira que desmayarte.

-Pues no era yo quien se ahogaba con la ropa.

-Eres un...

-En fin, sean bienvenidos onesan, Judal-kun.

-¿Cuándo me dirás hermano?

-Creo que ya es demasiado tarde para intentar acostumbrarme.

-Ya que.

La pareja tomó asiento en la sala, Aladdin les llevó jugo de durazno a uno y manzana a la otra y a si mismo y se situó frente a ellos para conversar.

-¿Cómo están papá y mamá?

-Al principio consternados. Ella se culpó por no advertir las señales. Por permitir que su bebé tan inexperto se hiciera de una responsabilidad tan grande. Pero papá y ella hablaron durante horas. No tengo idea de exactamente que dijeron, quería darles privacidad. Pero bueno, ahora están muy contentos y ansiosos con la noticia. Desde el miércoles van de vez en cuando a comprar ropa para su nieta. La intuición de mamá dice que es niña.

-Pienso lo mismo-el ex sacerdote.

-¿Le han puesto nombre? Sería problemático que lleguen al registro civil y le quieran poner Durazno.

-¿Qué clase de padre negligente te piensas que soy?

-Si heredaste uno que otro gen de papá, yo diría que tiene sentido.

-Si caray, ¿qué problema tiene?

-Je je je. Es un hombre difícil de entender. Creo que por eso sufrió tanto en Alma Toran. Me da gusto saber que al menos aquí, no tuvieron que repetir la tragedia.

Se hizo un silencio pesado.

-¿Estas bien Aladdin-chan? Luces un poco...decaído. Incluso podría jurar que más delgado. Te alimentas correctamente, ¿verdad?

-¡Claro que si! Siempre le echo muchas ganas-sonrió sincero.

«-No me engañas enano. El vacío que seguro dejó Kougyoku debe ser inmenso. Dudo que lo superes por completo y mucho menos de un día para otro. No es algo que puedas borrar con simple voluntad. Pero eres mucho más fuerte que yo. Habrá alguien que te hará feliz.»-miró el vientre de su esposa-«-Quizá no sea como el romance de cuento de hadas que esperabas pero algo me dice que mi mocosa está destinada para ti. Igual y son ideas mías pero de que hará que dejes de pensar en tonterías te lo aseguro.»-sonrió diabólico.

-¿Judal-kun? Estas pensando en algo terrible. Que si conoceré ese gesto.

-Nah, tu imaginación.

-¿Me dirán el nombre de su hija?

-Mejor después~ será más interesante. Mientras rómpete la cabeza intentando adivinar.

-Sigo pensando que Durazno, ¿Melocotón? ¿Nactarina?

-Continúa fregando y no me hago responsable de lo que pueda sucederte.

-¿Alguna vez lo hiciste?

-Continuas vivo por una razón, ¿o no?

-Supongo.

-¡Mejor hagamos algo divertido!-Kougyoku-No es bueno pelear entre hermanos.

-No lo hacemos, así nos llevamos. ¿No es así enano?

-Mmm, no estoy muy seguro. Para mi que tus palabras tienen tinte de amenaza-sonrió.

-Una que se hará real tarde o temprano-le imitó.

-Je je je.

«-Solo ellos se entienden. Diría que comprendo el sentimiento pero Kouen-niisama me asusta sin importar el mundo además de que le tengo un profundo respeto. Y Kouha-niisama siempre es demasiado amable al igual que Hakuryuu-chan y Koumei-niisama. Supongo que tuve mucha suerte.»

-Te digo que no nos pela-el peli negro.

-Seguramente intenta recordar algo. No la interrumpas.

-Nah, vieja~.

-¿Uh? ¿Dijeron algo?

-Te digo que está tan loca como Gyokuen.

-Nadie puede seguir el ritmo de Arba-san.

-Lo estaré la próxima vez que lo menciones-a su pareja.

-¿Qué podrías hacerme?-le desafió.

-Golpearte.

-Pues no será fácil.

-O preparar verduras por el resto de tu vida.

-Ungh. Maldita...

-Onesan conoce tus debilidades.

-Y yo las suyas, ¿quieres escuchar?

-¡Si!-emocionado.

-¡No!

-¡Ja ja ja ja! ¡Te gané vieja!

-Uh-llevó la mano a su vientre como implorando apoyo.

-Ni creas que le tengo miedo a...¡eres un demonio mocosa!

Se puso pálido y salió corriendo al baño.

-¿Y ahora?-Aladdin.

-¿Síntomas del embarazo?

-¿Ocurre con frecuencia?

-No mucha.

-¿Sabes lo que significa?

-No.

-Que Judal-kun te quiere un montón-sonrió.

-¡Oh!-cubrió su rostro con las mangas.

-¡Te voy a castigar en cuanto salgas de la panza de tu madre!

-¡No me la tragué!-ella.

-¡Que injusto!-el hermano.

-¡NO ES SU CULPA!-al unísono.

-¡Me vale ungh!

-Dejando de lado a mi hermano que terminará destrozando su garganta tarde o temprano. ¿Cómo la llevas con los síntomas?

-Más o menos. A veces ni aparecen pero en otros momentos me pongo tan mal como él.

-¿Has ido al ginecólogo?

-No...estuve tan ocupada con algunas cosas y...Judal-chan se enfermó, los detalles de la boda, los regalos. Incluso me puse a ver televisión. ¿Soy una mala madre Aladdin-chan?-con lágrimas recorriendo sus mejillas.

El peli azulino las limpió con un delicado roce.

-Tiene poco que te enteraste. Tu vida cambió drásticamente y lo has enfrentado con valentía. Si hay algo que inspires es confianza. Es natural que no estes al tanto de ciertos asuntos, te confundas o los olvides, pero no lo harás todo el tiempo, cuando menos te des cuenta realizarás tu deber como madre con facilidad. Eres muy dulce y tierna, no pudo alojarse en el vientre de alguien más confiable. Mmm, ¿el mío?

-Oh Aladdin-chan, que broma tan extraña ja ja ja-con suavidad.

-Lo importante es aprender a reírse de uno mismo. Lleva la situación como lo que es, una bendición. Si te hace sufrir entonces debes sentarte a pensar en lo que estas haciendo mal. No tengas miedo, ni por tu bebé ni Judal-kun, porque ninguno te dejará. Bien dicen que el embarazo es el período que mejor le sienta a las chicas y mirandote pienso que tienen razón. Eres muy hermosa, irradias bondad y uh...

Una lanza de hielo le pasó rozando la mejilla.

-Sigue con tus comentarios de Burdel y te dejo clavado en la pared.

-Como se nota que no has estado en uno.

-No es algo para andar presumiendo.

-Eso crees tu. Ah~ onesan, te casaste con alguien muy infantil.

-Soy mayor enano.

-Pero tengo mucha más experiencia.

-¿Como en qué?

-¡Beber! Aún recuerdo que la última ¡ungh!

Judal le dió un golpe en la cabeza que le tiró de bruces.

-¡Aladdin-chan! ¡¿Estas bien?!

-Je je je, sip. Supongo que me lo busqué por abrir viejas heridas. Pero si ya pagué el precio ahora lo digo.

-No te atrevas.

-O si no, ¿qué?-le retó juguetón.

-Le muestro tu colección privada.

-Mi...¡Ah!

-Je.

-¡Eres un patán!-molesto.

-¿Y quién lo dice?

-No hay problema Aladdin-chan, eres un joven en la edad difícil. Todos tienen una o dos revistas de pornografía.

El par le admiró estupefacto para luego sonrojarse uno y sonreír de lado el otro.

-Al enano y a mi no nos hacen falta tonterías como esa. ¿Ves como si eres una pervertida?

-¡Judal-chan! Ah, ¿y entonces que colecciona?

-Si le dices te odiaré por siempre.

-Nah, solo tu le ves inconvenientes. Tiene fotografías, revistas, libros, macetas, figuras y todo cuanto puedas imaginar de las manzanas.

-Ah. B-bueno es un poco enfermo quizá pero me gustan mucho y...

-¡Es maravilloso!-ella con ojos brillantes.

-¿No piensas que es tonto?

-Para algunos es posible. Pero yo creo que si algo te gusta no es malo aprender, buscar y como en tu caso coleccionar. A menos que sea ilegal ja ja ja, aunque eso lo esperaría más de mi esposo. ¿Sabes? Hace mucho me gustaba coleccionar gomas para borrar. Mi padre Hakutoku me obsequió un paquete en las que tenían aroma a frutas. La de durazno me era especial por alguna razón-miró a su pareja-Ahora entiendo porque. Pero al final lo dejé.

-¿Te aburriste?

-No. Las extraviaba u olvidaba con frecuencia. Incluso para cosas que algunos pueden calificar de tonterías y perdida de tiempo necesitas poner mucha atención y cuidado. Para mi son gente en verdad responsable. Además no es como si estuvieses haciendo el vago.

-¿No te hace feliz que tu amiga conozca una faceta nueva de tu personalidad que encima admire?

-Mmm-asintió-pero no son formas-molesto.

-Nunca se dijo que fuese el ser más sutil de la creación.

-Que injusto-se cruzó de brazos pero pronto sonrió.

-Je, no eres la clase de persona que se tome muy enserio el enojo.

-¿Quieren ver una película? Sirve que comemos palomitas.

-¡Si!-Kougyoku.

-Y ahí vas alimentándote descuidadamente.

-Un poco no me hará daño-sonó su móvil-¿Bueno? Oh Alibaba-chan, que sorpresa...¿Eh? Pues no hasta ahora y...esta semana de ser posible y...¿Enserio? ¿No será una molestia?...Está conmigo, Aladdin-chan también...Si, les pregunto. Nos vemos-colgó.

-¿Algún problema onesan?

-No, era una llamada de Alibaba-chan. Me preguntó si me había hecho algún tipo de análisis, le dije que no. Así que me informó que Anise tiene algunos amigos en cierto hospital, no me dió el nombre. Dice que nos llevará, Judal es el padre y dice que seguramente estarías feliz porque eres el tío.

«-Muchas gracias Alibaba-kun.»

-¿Vienen?

-Claro-el peli negro-atravesaré a ese unicornio con su cuerno por metiche.

-Fué tu culpa por anunciar el embarazo de esa manera. Hasta parece que querías matar a los invitados-el otro.

-Pues bien que intentaban acapararla. Su condición es delicada pues. Tengo que procurarla.

-Oh, así que es tu extraña manera de ser considerado. La tendrás complicada para soportarlo-a Kougyoku.

-También lo pienso.

-Odiosos. ¿Y bien? ¿Cuándo y dónde tenemos que ver al candidato inútil del enano?

-Me sorprende que aún le digas así. Tan sencillo que resulta decirle por su nombre o unicornio-el hermano.

-Nada más escuche que me diste la razón se pone a llorar.

-Es muy fuerte. Cosas como esas no le afectan-decidido-creo.

-Supongo que hay aspectos que nunca cambian. No tengo idea del porque pero me siento nostálgico. En fin, ¿la cita es?-a la chica.

-En una hora en el parque que está cerca.

-Bien, sirve que nos tomamos un helado.

-¿No que tengo que cuidar mi alimentación?

-Pues si, pero ustedes son los que se quieren poner cerdos. Total, si te hace daño vamos de camino al hospital.

-Ungh.

-¡Yo también quiero!-el de ojos zafiro-Pero tu invitas.

-Obviamente. Quiero pasar tiempo de calidad con mi familia.

Los menores no emitieron comentario alguno pero el torpe temblor en sus labios indica fácilmente lo contentos que están.

Salen y llegan a una heladeria con precios bastante elevados, por lo que el par duda si es apropiado o no escoger algo.

-Una botella con agua está bien para mi-Aladdin.

-Para mi también.

-Wah, que miserables.

-¡No es eso!-su esposa-P-pero es tu dinero y...

-¿Es lo que piensas enano?-asintió-Me sorprende la facilidad con que complican las cosas. ¿De que me sirve tener dinero si a quien quiero obsequiar las cosas no las acepta? Prácticamente soy millonario.

-Judal-kun...

-Si, mi destructiva personalidad me trajo beneficios, ¿quién diría? Pero el tragarme un litro de helado solo no me hará sonreír como adquirir estos conos sobrevaluados.

-Ah-la vendedora incómoda.

-Tu cállate, nadie pidió tu opinión ratera.

-L-lo siento...-ni ella entendió porque lo dijo, solo es su trabajo y dueña de paso.

-El unicornio va a llegar y se pondrá histérico suponiendo que no lo esté ya si no encuentra a nadie. Si no piden escojo algo asqueroso.

-No tenemos ese tipo de sabores en...

El ex oráculo le petrificó con una hostil mirada.

-Ya que tienes tantas ganas de atender dame uno de durazno.

-¿Le agrego un sabor extra, cobertura, chispas u otra cosa de las que hay en el mostrador?

-Solo durazno.

-Una servilleta extra, mi hermano suele tener accidentes porque habla mucho y luego se le derrite.

-Estando en pleno trópico es normal que ocurra. ¿Qué nunca olvidaras ese viaje?

-Nop. Es uno de nuestros valiosos recuerdos familiares-sonrió.

-Ya pues. Que sean tres, la otra se la meto en el trasero cuando termine.

-¡A la orden señor!-aterrada-en segundos le dió su helado.

-Si no quieren que se desperdicie elijan algo. Porque no le daré una sola lamida hasta que no lo hagan.

-Mmm-la peli rosa-¿Tienes de grosella?

-Si, ¿algo más?

-No, es todo-se lo entregó.

-¿Y tu enano? ¿Manzana?

-No. Estaba pensando en que ya no tendremos más oportunidades como está y...

-Tonto-dió un leve golpe en su espalda-tenemos toda una vida para convivir, mi esposa no es celosa, ¿cierto?

-¡Tiene razón! ¡No te deprimas Aladdin-chan! ¡No estas solo!

-Lo sé, pero también es verdad que no tendrán el mismo tiempo disponible, ni yo. Por eso, quiero ser intrépido. Onesan...-a la locataria.

-¿S-si?

-Quiero uno de tequila, limón y chile piquin.

-¿Algo más?

-Un toque de sal.

-Enseguida.

-Enano ebrio.

-Je je je je.

Una vez con los productos en mano fueron al parque y tomaron asiento en una banca, con la chica en medio. Kougyoku tuvo la impresión de que varias mujeres le tenían envidia, y bueno con semejantes galanes de escolta, ¿cómo no?

-¿Estuvo bueno Judal-chan?

-Nah dos, dos. Sabe un poco artificial y mira que tiene trozos de durazno. ¿Y el tuyo?

-Está muy rico, gracias-sonrió. ¿Aladdin-chan...lo tiraste?

-Me lo terminé. Luego vendré por un litro para papá y mamá.

-No solo eres un borracho, sino que pretendes embriagarlos.

-Eso nunca ocurrirá.

-De veras, ¿que demonios son todos ustedes?

-¡Ja ja ja ja! Un misterio para la posteridad.

-¡Kougyoku, Aladdin, Judal!-el rubio a lo lejos que se aproximó rápidamente-¿Tienen mucho esperando?

-Desde ayer-el oji escarlata.

-Que gracioso.

-Solía ser un oráculo, es posible.

-Eres demasiado impaciente y flojo.

-Nah.

-Mamá arregló una cita con un amigo. Parece que se hizo de tiempo en su agenda para hoy. Me da mucho gusto haberte localizado.

-Por eso no te preocupes, mantendré el número por cualquier cosa.

-Que bien. Tomemos un taxi para que no se nos haga tarde.

-S-si.

Así lo hicieron. Kougyoku sentía un nudo en el estómago. Por fin se hizo a la idea de que será madre, lo que en realidad no fué complicado. Pero de ahí a que un extraño toque lugares muy personales y revise hasta lo que no es muy distinto. Para no tensarla aún más, platicaron de su rutina e hicieron uno que otro chiste, la mayoría a costa del pobre Alibaba que ya ni sabía de cual de los hermanos defenderse.

-Es aquí.

Bajaron y ella quedó clavada en el sitio al leer el nombre del nosocomio.

-Ca...¡¿Carmen?! ¡Es el mejor de la ciudad!

-¡Mamá es genial!-orgulloso.

Entraron, se registraron y esperaron en la sala hasta que una enfermera les llamó cinco minutos después.

-Señora Ren Kougyoku.

«-Uh así me siento tan vieja. Supongo que todas las veces que Judal-chan me llamo de esa manera hicieron efecto.»

-S-soy yo.

-Usted y su pareja, ¿podrían acompañarme? Ah-miró al trío-¿es usted?-al peli azulino.

-Nop-sonrió.

-Soy yo-Judal.

-Ah, discúlpeme.

Aladdin y Alibaba se quedaron en la sala mientras la pareja se iba con la enfermera.

-Es una lastima que no podamos entrar-el rubio.

-Je je je, sería mucha gente y de esa manera complicaríamos el trabajo de los médicos.

-Lo entiendo pero...ah, Judal es tan afortunado.

-Tienes razón.

-Y yo, siempre quejándome, ¿cómo estas?

-Superándolo. No será de inmediato pero confío que con el tiempo podré hacerlo. Además mis padres son maravillosos.

-Te entiendo, en mi caso Mariam y Kassim me ayudan a distraerme.

-¿Estas feliz de poder hablar con ellos?

-Si, esta vez no echaré a perder las cosas. Aunque de todos modos peleo mucho con Kassim, es igual de terco al que conocía.

-Mmm...

-¿Q-qué?

-Bueno, hay cualidades que se conservan y otras que cambian. En el caso de mamá...

-¿Si?

-Mmm...

-Puedes confiar en mi. Juro no decirle a nadie. Está vez, el que Sinbad-san se entrara de...

-Lo sé. Ah, sospecho que es más pervertida.

-¿Eh?

-A veces mira un poco raro a papá.

-¿Y cómo lo toma Solomon?

-Creo que no fué hecho para el romance. Siempre me pregunto como es que nací.

-O amigo, cuando la naturaleza actúa...

-¡Ja ja ja ja! No quiero una clase de biología Alibaba-kun. No me hagas pensar en esas cosas cuando son mis padres. Aunque a mi me hubiese gustado que el hijo de Kougyoku...

-Fuera mío-al unísono-Ah~.

...

En el consultorio del ginecólogo.

Ella le mira preocupada mientras juega nerviosa con las manos.

-Señora Ren Kougyoku, ¿cierto?

-¡SI! P-perdón, si.

-Relájate vieja.

-D-disculpe, no es que tenga nada en contra pero, ¿usted será quien me atienda?

-Prometo que será estrictamente profesional. El que sea hombre no significa que...

La puerta se abre de golpe.

-¡Estúpido Sphintus!-un rubio.

-Ah-intenta mantener la compostura-¡¿No ves que tengo paciente?!-histérico.

-Ah, lo lamento. Continúen.

-Óyeme grandísimo imbécil-el peli negro-Interrumpes en una situación delicada, casi matas a la vieja de un susto y todavía te atreves a quedarte como mirón. ¿Quién te crees que eres?

-Titus Alexius, jefe de cardiología para servirte. Y bueno, como podrás darte cuenta, también estaré a cargo de la condición de tu esposa. Solo de ser necesario, no te preocupes, pero no está de más prevenir. Y en cuanto a mi irrupción, se suponía que este idiota no tendría pacientes a esta hora.

-Fué un favor para Anise Saluja.

-Oh la amiga de Sheherezade-sama, en ese caso ólvidalo.

-Ah si, cuando se trata de tu madre si que te transformas.

-Je je je je.

-¿Van a continuar o es una clase de discusión marital?

-¡¿Con este?!-a la vez-¡Existen miles de opciones mejores!

-¡No me copies estúpido Sphintus!

-¡Eres tu al que le falta originalidad!

-Ah-la chica-Creo que mejor voy a otro...

-Sphintus es un idiota-el rubio-Pero te aseguro que no hay ginecólogo más capaz no solo en el país, sino en el mundo. Los dejo. Ah, pero eso si-al moreno-quiero estudios de su ritmo cardíaco y bueno, no hay necesidad de explicarte a fondo. Llevaré su caso paso a paso. Mientras me voy a cirugía.

-¡Deja de perder el tiempo entonces!-se fué-Lamento que hayan tenido que ver eso. Es el mejor en su ramo, pero es muy extraño. En fin. Necesito revisarla, puede confiar en mi. Si algo no le parece dígale a su esposo. Se nota que tiene un carácter.

-Y más te vale no ponerlo a prueba si quieres vivir.

«-Se parece mucho a Titus, me pregunto por qué.»

Kougyoku se puso una bata y tomó asiento en una camilla especial. Donde la rodeaban aparatos complejos que en su mayoría no supo que eran, le sacaron un poco de sangre y demás. Una vez finalizaron, se vistió como de costumbre. Sphintus tomó asiento en su escritorio e hizo algunas anotaciones en varias hojas.

-¿Fué incómodo señorita Ren?

-Para nada. Es usted muy cuidadoso, gracias.

-¿Y?-Judal.

-Su esposa y el bebé gozan de perfecta salud. Tiene tres meses con casi cuatro semanas. Aún así debe asistir a consultas regulares para descartar cualquier anomalía.

Esa palabra caló hondo al ex oráculo que apretó los puños y quijada. Solía escucharla muy a menudo con otras: Al Thamen. Aquellos que le arrebataron todo. Cerró los ojos un instante, respiró profundo, tomó la mano de Kougyoku y sonrió confiado.

«-Esta vez nada me alejará de ti ni nuestra hija.»

Ella devolvió el gesto y se viró en dirección al médico.

-También le dejaré escritas unas recomendaciones. Qué es más apropiado comer, cuidados especiales y ejercicios que ayudaran a que el parto sea más sencillo y menos doloroso. Lo que me lleva a preguntarle. ¿Prefiere la cesárea? Si me permite hacerle una recomendación, es mucho mejor el natural. Con el otro ambos corren peligro. Nunca he tenido problemas pero bueno, siempre existe el riesgo. Además la cicatriz tarda en cerrarse por completo y se de muchos casos en que no se toman las precauciones y se infecta o abren las suturas hasta provocar una hemorragia. Por desgracia algunas no llegan a tiempo para ser tratadas y...bueno, la decisión es suya.

-Ya había pensado que fuera natural. Me hace mucha ilusión-sonrió.

-Muy bien. Es todo, le enviaré a mi colega los estudios. Si hubiese algún inconveniente antes de la próxima consulta le llamaré por teléfono. Igual si los síntomas se vuelven demasiado insistentes, no dude de venir. A veces nuestro cuerpo nos anuncia con ciertas alarmas que las cosas no están bien. Aunque en su caso, en verdad me sorprende. Es como toda una guerrera-le halagó.

-Pero toda mía idiota. Y si ya es todo nos vamos.

-Si.

-Muchas gracias doctor.

-Sphintus.

-Gracias Sphintus. Nos vemos después.

-Seguro. Vaya con mucho cuidado y ah, no haga tantos corajes.

-¡¿Cómo lo...?!

-Je je je. Hasta otra.

La pareja volvió con los otros que ahora platicaban bastante animados.

-Oh si, aún me acuerdo de Elizabeth-el rubio-esa mujer daba miedo. Siempre me pregunté por qué tenía...Kougyoku, ¿qué tal te fué?

-¿Estoy pintado o qué?

-No fué a ti a quién hicieron un estudio.

-¿Cómo sabes?

-¿Eh?

-No le hagas caso. Es otra de sus bromas.

-Uh. Supongo que tu estas acostumbrada.

-Ni tanto. Me toma tan de sorpresa como a ustedes la mayoría de las veces.

-Ya veo.

-Gracias Alibaba-chan, Aladdin-chan. Hoy es un día muy especial porque ahora tengo la certeza de que espero un bebé, aunque supongo que tardaremos en conocer su sexo.

-Es niña, ya te dije.

-Es verdad je je je. Ustedes siempre estarán presentes en mis pensamientos y corazón. No tengo manera de pagar todo lo que han hecho.

-No fué para recibir algo a cambio onesan.

-Si pero, soy tan feliz-sus orbes se llenaron de lágrimas-Hay tanta gente buena a mi alrededor. Tengo mucha suerte. Estoy segura de que papá y mis hermanos me cuidan desde el cielo.

-Seguro que si-los magi.

-Han sido demasiadas emociones por hoy Kougyoku. Será mejor que vuelvan a casa y descanses un rato. Ponlo a lavar trastes o barrer para matar el tiempo.

-Lo hace. Judal-chan me apoya con las labores de la casa.

-Increíble.

-¿Cuántas escobas ha roto ya?-el hermano.

-Una.

-Estas madurando.

-Mendigo enano. Al menos me reconforta saber que hay alguien haya afuera que tendrá tu ropa interior para la posteridad.

-Ungh.

-¿Por qué no nos visitan? Sería muy divertido-ella.

-Lo siento-el rubio-pero tenemos mucha tarea. Yam-san está molesta por alguna razón.

-Tarea...¡santo dios el colegio!

-Pensé que lo habías abandonado.

-¡Claro que no! Pero con tantas locuras ocurriendo al mismo tiempo. ¡¿Qué haré?! ¡Seguramente ya me expulsaron! Además estoy embarazada, ¿cómo podré asistir?

-No seas dramática vieja. No te ausentaste por mucho. Estoy seguro de que algo se podrá hacer.

-¿Y tú? ¿Qué harás con la universidad?

-Digamos que tengo hartos a los profesores. Son felices de no verme todos los días siempre y cuando pase los exámenes. Cosa que hago, aunque igual tengo mucho dinero y no me hará falta. Pero me niego a darle motivos a la mocosa para faltarme al respeto.

-¿Eh? ¡¿Qué hago Judal-chan?!

La cogió de las manos y sonrió.

-Con todos los problemas que pasamos, ¿aún te preocupan pequeñeces como esta?

-N-no.

-El director-el peli azulino-se júbilo. Así que nuestra profesora es también la directora: Yam-san.

-Entre magos nos entendemos.

-Aquí es una chica normal.

-Bueno, siempre podemos iniciar una guerra je.

-Dime que no destruirás el colegio-ella, silencio-¡JUDAL-CHAN!

Este sonrió perverso. Solo él entiende lo que le pasa por la cabeza. Mientras Kougyoku se pregunta seriamente si logrará conservar la tranquilidad durante el embarazo.

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Notas finales.

Hasta la otra compañeros de vicio! :3 Ah, el nombre de la bebé como seguro sospechan, es en honor a la idea original de Ohtaka-sama de hacer chica a Aladdin, lo cual agradezco que cambiara al final porque me quedo sin mi chiquito bebé XD. Hasta la conti! :3.