Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 32 Acaban de empezar tus problemas.

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Advertencias. Lemon, parafilias (embarazo) y un poco de incesto (?.

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Judal mira fastidiado a su esposa al otro lado de la mesa. Esta no le presta la más mínima atención al estar más concentrada en unos papeles que lee y en los cuales hace una que otra anotación. Él bufó molesto y entonces si que los ojos rosados se centraron en su persona.

-¿Qué ocurre Judal-chan?

-Estoy aburrido. No se supone que las cosas se solucionaran así de fácil. Nos hace falta el conflicto.

-Nada que. Tu solo quieres guerra.

-Je.

-Yamuraiha me dió la oportunidad de continuar con los estudios desde casa. Es una fortuna que tenga buen promedio. Los exámenes serán orales por medio de una video-llamada.

-Es lo que me desquicia. Tendríamos que haber incendiado su oficina, chocado su auto cuando menos; es más me hubiera conformado con arruinarle la pintura. Pero no, bastó con que hablaran para que sin más accediera a apoyarte.

-Oh, tampoco fué tan sencillo. Alibaba-chan y Aladdin-chan intercedieron por mi. Mmm parece muy interesada en ellos, sobre todo en tu hermano.

-¿Se lo quiere tirar?

-¿Eh? ¡No! Es más como que ansia exprimir todo conocimiento en su cerebro.

-Wah, esa vieja curiosa no cambia. Entonces lo que estas haciendo es...

-Tarea.

-¿Necesitas ayuda?

-No, me dió una guía. Hay cosas que debo hacer por mi misma. Además sé que no eres muy fan de sentarte a leer. Me sorprende que tengas buen promedio en la universidad.

-Tenía que. No quería que el enano me alcanzara.

-¿Miedo?

-No debía poner distancia. Ser confiable, el hermano mayor que nunca tuvo.

-Lo quieres mucho.

-Lo amo aunque no lo parezca. Aunque si tuviese que sacrificarlo para salvarte lo haría sin dudar.

-No es verdad. Eres ambicioso, estoy segura de que buscarías la manera de protegernos a los dos.

-Je.

-Judal-chan, tengo antojos.

-¿De qué?

-Algo dulce.

-Veré que hago. Pero no te esperes gran cosa.

-Gracias-sonrió.

Kougyoku volvió a lo suyo, se metió tanto en las fórmulas y anécdotas históricas que el tiempo pasó rápidamente.

«-Gracias Aladdin-chan, Alibaba-chan por prestarme sus notas.»

Las de ambos son muy buenas, pero las del peli azulino son perfectas. Su letra es clara y hermosa. Incluso hace acotaciones que facilitan la comprensión y retención de las lecciones.

-El tres por ciento de...

Un aroma la distrajo, giró el rostro a la derecha y se encontró con un pie de queso con fresa. Arqueó una ceja y miró confusa a su marido.

-¿Usaste magia para ir a comprarlo?

-¿Te crees que soy un inútil?

-¿Ah?

-Yo lo hice.

-¡¿EEEEEEHH?!

-¡Me vas a dejar sordo!

-P-perdón, pero debes admitir que es algo que no se espera de ti.

-Y luego el patán soy yo-se cruzó de brazos y sentó enojado.

-Ah, no es lo que quise decir. Es que no te imagino con el batidor o la cuchara, ¿cerniendo harina?

-Para empezar no tengo idea de que rayos es lo último que dijiste. Y nunca mencioné que lo hiciera con el método tradicional. Hakuryuu, el enano y Sheba me dieron algunos consejos: "Ten detalles con tu esposa." Me dijeron todos, lo demás lo investigué por internet. Una vieja los adornó con crema batida pero eso si que me dió flojera.

-¿P-puedo probarlo?

-Es el punto, ¿o no?

Él le ofreció una rebanada que la chica llevó a su boca con un tenedor. Las lágrimas decoraron rápidamente su rostro.

-¿Tan mal me quedó? Pues ni modo te lo tragas porque a mi no me gusta la fresa, demasiado ácida.

-Es delicioso Judal-chan, aunque se te fué un pedazo de cáscara de huevo.

-Nah para ser mi primera vez es pasable.

-Gracias por siempre tomarte tantas molestias. Tienes un carácter horrible pero eres muy tierno.

-¿Ah? Ahora me dices loco.

-Je je je, si. Pero todo mío.

-Eso que ni que vieja, te pertenezco.

-Ah~.

Unieron sus labios en un cálido contacto con sabor a frutas.

-Te acabas eso y sigues con la tarea, no quiero que Yamuraiha te regañe porque me obligarás a cometer un homicidio.

-Je je je, aún sicopata eres lindo.

-Y aún mensa eres hermosa.

Entrelazaron sus manos y unieron sus labios de nueva cuenta. Las labores bien pueden esperar un poco más.

...

Durante el sexto mes de embarazo.

Kougyoku no ha tenido grandes inconvenientes. Los síntomas le molestan de vez en cuando pero no le impiden realizar sus actividades cotidianas. Como ahora que lava algunos trastes. Judal suele hacerlo para permitirle descansar pero tampoco quiere abusar del chico que por cierto salió a visitar a sus padres, más que nada para mantener informada a su madre, nadie quiere que sufra un ataque de ansiedad. Y tampoco llevará a su esposa a todos lados pues ambas familias son extremadamente absorbentes, en palabras de Judal esto no es un espectáculo de circo.

«-Je je je siempre me sobreprotege. Me va a mal acostumbrar.»

-¡Ya llegué vieja!-se anunció desde la entrada.

Ella fué rápidamente a recibirle, olvidando por completo el delantal que tiene para no mojar su vientre. El muchacho dilató la pupila para finalmente suspirar.

-Estoy bien. No puedo quedarme en cama, estudiando o viendo televisión todo el tiempo. Sería contraproducente para mi salud tarde o temprano.

-Lo sé pero me asusta el que puedas tener un accidente.

-Te preocupas de más. Te hará daño.

-Nah, es normal. Después de todo es imposible que maniobres con facilidad al tener semejante panzota.

-Que grosero, si ahí está nuestra hija.

-Je, je je.

El muchacho le tomó de las muñecas y le llevó a la cama hasta sentarla.

-¿J-Judal-chan?

-Ha sido demasiado tiempo de abstinencia, ¿no crees?

-¿Eh?

-¿Cuándo fué la última vez que lo hicimos?

-Mmm...¿en la luna de miel?

-¿No te parece que me has torturado lo suficiente?

-P-pero no fué mi intención. Lo lamento, pareciera que no puedo concentrarme en varias tareas a la vez. Entre nuestras familias, la bebé, el colegio y el hogar me olvidé por completo de ti, aún cuando me cuidas tanto.

-Si. Que maldita, ¿no?-sonrió-Pero pienso solucionar ese detalle ahora mismo.

-Yo no...no quiero hacer el amor.

-¿Eh? Ah~, se te han bajado las hormonas con el embarazo.

-No es eso...

-¿Entonces?

-B-bueno-llevó las manos a su vientre-No es que esperar a nuestro bebé no me haga feliz pero...ya no soy atractiva.

-¿Lo dices por la panzota?

-Uh, que poca delicadeza. Y no es solo eso. Mi piel se estiró, ahora tengo estrias y...-cubrió su rostro-¡Me veo tan fea!-comenzó a llorar.

-Que tonta-le cogió de los antebrazos para ver su rostro-Te lo dije eres una guerrera. Son las huellas que el enfrentamiento deja en tu cuerpo, demuestra que a pesar del sufrimiento no te has rendido y eso ah~ vaya que es sensual.

-¿L-lo dices enserio?

-Tanto como que de solo pensar en ello me estoy poniendo más caliente.

-¡JUDAL-CHAN!

-Ja ja ja el ginecólogo te prohibió hacer corajes.

-Pues no ayudas mucho con ese tipo de comentarios.

-¿Qué? Debería alagarte que arda en deseos de hacerte mía y no ofenderte. Si yo fuera la novia dejaría que me cogieras a cada rato.

-Nunca vas a cambiar tu manera de hablar, ¿verdad?

-No. ¿Y bien?

-N-no lo sé. Me siento muy insegura e incómoda.

-Nah, dejemos que todo fluya. Si a la mera hora no quieres pues no y punto.

-¿Eso no te molestaría?

-No sería la primera vez que me dejaras con las ganas. Siempre puedo darme un baño de agua fría, aunque hace una semana tuve que usar algo de mi magia para aparecer algunos hielos.

-¿No era más fácil sacarlos del refrigerador?

-Si pero me dió pereza además ya estaba desnudo.

-¡Oh!

-A que me imaginaste sin ropa-sonrió de lado-¿Ves como si quieres?

-Mencioné que tengo ganas pero la vergüenza por mi actual apariencia es mayor.

-Entonces si que debe ser mucha. Je, reforzemos tu autoestima.

Se miraron con intensidad, ella aún renuente, él más decidido que nunca.

Le tomó de las manos y besó sus labios con pasión, necesidad, está hambriento y ansía satisfacer el voraz apetito que le corroe, el que ella mella con sus deliciosos labios que se separan de a poco para permitir la invasión. Judal mueve la lengua como todo un experto. Conoce de memoria cada punto sensible en su pareja, una vez fué suficiente para grabarlos. Ambos músculos juegan en patrones alucinantes y desconocidos. La temperatura aumenta sin control, ambos con un evidente rubor en el rostro siendo el de ella más pronunciado. Las palmas del varón se deslizan a los hombros, masajean un poco el cuello con ayuda del pulgar continuando el camino a la clavícula y finalmente se detuvo sobre los pechos para apretarlos con algo de fuerza.

-¡Mmmmungh!

Un gemido de Kougyoku que se ahogó en labios contrarios pero que dejó escapar algo de saliva por la comisura de su boca. Judal le estimula con delicadeza y brutalidad, con acciones tan contrastantes como lo es él mismo. Sus manos se desplazan por la prenda femenina hasta depojarla de ella en parte, para al menos liberar los senos. Los admira y traga saliva sonoramente. Son un poco más grandes.

«-¿Están inflamados? ¿La leche? Me gustaría preguntarle pero seguro que esta vez si me muele a golpes. Aún así, es tan zuculenta, mendiga vieja cada día estas más buena.»

-¿Sucede algo Judal-chan?

-Nah, solo comprobé que eres una tarada. Llena de inseguridad cuando me muero por destrozarte.

-Oh~.

El comentario le petrificó a tal punto que no pudo quejarse, y mejor para el muchacho que volvió a tomar los senos entre las manos con la enorme ventaja que ofrece la desnudez. Las yemas de sus dedos dibujan patrones sobre todo en el contorno de los botones. Uno lo aprieta poniendo todo el índice sobre él, como si de inicio quisiera hundirlo, pero en lugar de hacerlo le gira sobre su mismo eje y lo retuerce un poco de arriba hacia abajo, incluso a los lados. El otro lo pellizca entre el índice y pulgar de la extremidad contraria, y tira de él, lo estruja. Y ella con ese intenso color rojizo en el rostro, pero esta vez no es la vergüenza lo que le aqueja, sino la excitación, el placer, el gozo inmenso al que es sometida por su esposo.

-Ah aaaaaahhhmmm J-Judal-chan...ungh...

Este sonríe maliciosamente al ver la inocente expresión femenina e intensifica el movimiento.

-Ahí tienes tu motivación vieja.

Pero esta no responde, le ha dejado muda. Varias ondas eléctricas recorren su cuerpo y se acumulan cruelmente en su imtimidad que cosquillea. Posa una de las palmas en el sitio sintiéndose vulnerable, la otra en el lecho a modo de apoyo porque todo le da vueltas. Es entonces que Judal recorre a su esposa por el torso, el suave y abultado vientre hasta llegar a las piernas y alzar la falda para dejar al par de bellezas en libertad, pero sin exponer su intimidad. Acaricia los mulos en toda la extensión mientras besa, chupa y succiona los senos, sobre todo la punta que de a poco cobra firmeza y se humedece con la saliva. Kougyoku intenta cerrar las extremidades inferiores por reflejo pero el perverso muchacho le priva de semejante privilegio. Da un sutil mordizco al esponjoso pecho que la hizo pegar un brinco y luego arquear la espalda, ofreciendo así su generosa delantera.

La mano situada en su zona baja pelea con la masculina, el quiere invadirla, ella lo espera pero le detiene el nerviosismo. Luego de varios suspiros y roces accidentales al fin le dejó pasar, cerró los ojos con fuerza y alzó de manera curiosa las cejas cuando los dígitos de este comenzaron a moverse en su interior. Ella mordió los labios apenada y le tomó con ahínco de los brazos, enterró las uñas al atacarle un espasmo y sin poder luchar más contra la naturaleza se corrió.

-Je.

Sonrió victorioso, satisfecho al conseguir su objetivo, ella se encoge sobre si misma.

-J-Judal-chan ah ah ah...

Tiene dificultades para respirar, más aún porque el se niega a retirar los dedos que aún la estimulan.

-Ya no...ah aaaaahhh mmm es muy ah extraño.

-Supongo-besó sus pechos desvergonzadamente-pero así me será más fácil entrar.

-¿Eh?

Ella centró la mirada en el pantalón ajeno, advirtiendo al poco un bultito. Su rostro enrojeció completamente.

-Ey, no creerás que soy de piedra, ¿verdad? Esos ruiditos tuyos me provocan.

-Mmm.

La pelirosa desvió la mirada con la mente en blanco, sin embargo volvió a la realidad nuevamente cuando Judal volvió al juego en su zona íntima.

«-No eres nada justo. Tus caricias me derriten toda.»

-¡Uaaaaaanghhhh!

El ex sacerdote llegó a la meta nuevamente, apoyó el rostro en el pecho ajeno, tan perfecto y bien formado. La tomaron del mentón para besar su frente y deleitarse con su bella expresión, además de distraerla y aprovechar el monumento para colocarse en una zona estratégica. Pero una vez Judal cogió su propio miembro frunció el ceño peor que como lo haría Kouen.

-No puedo-confesó no sin cierta amargura.

-¡¿Eh?! ¡¿Cómo que no puedes?!

-Me estorba tu panza.

-¡Que grosero! ¡¿Qué no te preocupa nuestra hija?!

-Obviamente, es la única razón para no hacerte gritar de placer.

-¿Eh?

-Bueno, llegado a este punto difícilmente puedo controlarme. Si te embisto muy fuerte...

-¡JUDAL-CHAN!

-Ya pues, me angustia lastimarla.

-Oh que lindo.

-¿Te estas burlando?

-Nop-sonrió con ternura-enserio eres un encanto. La mayoría pondría como prioridad su instinto y satisfacción personal. Pero tu...definitivamente no te quedarás así. Juntos encontraremos la posición no te preocupes.

-¿Y si buscamos porno?

-Mmm no me entusiasma la idea de ver un cuerpo desnudo que no sea el tuyo.

-Si a mi tampoco.

-¡Ya verás que lo conseguimos!-animada.

El tocó con suavidad la cabecita femenina y besó su mejilla. La dejó sentada, con la espalda recargada en la cama mientras era el quien se contorsionaba en cuanta pose se le ocurrió, siempre teniendo cuidado de no herir a Kougyoku o a la pequeña Aladdin.

-Tchi no me acomodo.

-Deja que haga algo.

-Nah, si es tan difícil mejor no. El punto es disfrutar no joderme la espalda.

-Es porque quieres hacerlo todo.

-Es lo mínimo. Si estuviese en tu lugar dudo que siquiera me levantara de la cama. No sé como le haces todos los días para cargar tanto peso. En verdad eres increíble. Ah, ya será para otra.

Se giró y colocó lo mejor que pudo la virilidad en su sitio, hasta que una patada en el torso le enterró de cara entre las sábanas. Se reincorporó furioso para reclamar a su pareja.

-¡¿Estas loca?! Un poco más y lo dejas inservible para toda la vida.

-¡Es tu culpa! ¡Tú esto tu lo otro! ¡No soy una inútil!

-¡Jamás lo dije!

-¡Pero actuas como!-sus ojos se empañan con gotas saladas-somos un equipo, una pareja y parece que no lo entiendes snif snif.

El limpió el llanto con los pulgares.

-Soy un imbécil. Perdóname Kougyoku.

Esta sonrió más tranquila.

-No te preocupes Judal, hagámoslo juntos, ¿si?

-Vale.

La muchacha desplazó su cuerpo hasta quedar de lado sobre el colchón, su pareja le colocó algunas almohadas para que no estuviese incómoda y después de que ella se removiera para acoplarlas sonrió.

-Lo logramos, así será más fácil.

-Eres una mañosa.

-Je je je.

Judal se puso a un costado y agarró una de las piernas de la joven de manera que no interfería o siquiera se rozara con su vientre. Tomó su miembro con la mano y lo dirigió a la entrada de la chica que tembló al sentirlo.

-¿Todo bien Kougyoku?

-Si.

La pareja respiró profundamente, al grado de sincronizar el movimiento de su pecho. Judal introdujo la punta con suavidad, lentamente, con paciencia como pocas cosas en la vida.

-Haaahhh~.

Sonido que emitió su compañera al advertir la intromisión. Se sonrojó, más aún cuando Judal se enterró en ella y comenzó a moverse. Es claro que sencillo para el joven no resulta pues carga con gran parte del peso de su novia al apoyar su extremidad inferior sobre su hombro, aunque agradece la flexibilidad porque no habría aguantado un segundo más de celibato. Kougyoku es víctima de múltiples ondas eléctricas que viajan con sutileza, como lo harían las olas en el mar. Son contadas las veces que han tenido sexo pero es contemplar el esplendor de un mago de la creación, como si de un instante al otro naciera algo maravilloso y más grande que sus vidas. Como si le regalara el cielo, las estrellas, todo el universo.

-¡Ah!

Para luego creer que se encuentra en medio de un campo de batalla. Judal ejerce tanta fuerza que si no la sostuviera del muslo la habría estampado contra el respaldo de la cama. Arremete en su contra peor que si fueran enemigos y ella no se queda atrás puesto que aún al estar limitada de movimiento, juega con el único punto a su favor, aquel que tiene capturado a su esposo, controla los músculos a base de pura voluntad, no por nada es una Ren. Y le aprieta deliciosamente haciéndole ruborizar e incluso cerrar los ojos. Los suspiros y sonidos que escapan de sus gargantas crean una hermosa melodía, el canta y ella hace el coro y luego a la inversa. Están en el gran escenario de la vida y son los actores principales. Judal entra y sale con total salvajismo, ella enloquece y se remueve siempre teniendo cuidado con el bebé. La calidez húmeda se hace presente en su zona baja y ella fija sus ojos ahí, notando por primera vez que jamás se liberó de la falda, su mano la sostiene con fuerza. Si, a pesar de todo teme mostrar las marcas en su abdomen. La virilidad palpita y con ello le hace tantas cosquillas que casi la hace reír. El mayor sonríe diabólicamente y es entonces que nota que ha caído en su trampa. El perverso muchacho sale de ella aún firme y segundos más tarde se corre en la única prenda en el cuerpo femenino.

-Ja ja ja perdón vieja, pensé que era todo.

-¡Eres un mentiroso! ¡Lo planeaste desde el principio!-furiosa-¿Por qué siempre eres tan malo?

-Si, ¿por qué será?-se vistió apropiadamente y fué al closet para volver segundos más tarde y ofrecer un pantalón holgado a la joven que lo miró con desprecio.

-No me lo voy a poner.

-Bueno, si prefieres andar por la vida con mi...

-¡No lo digas!

-...encima haya tú.

-Uh~ eres muy cruel. Vete que necesito privacidad.

-Ay por favor, incluso toque el fondo de...

-¡Ya cállate!

-Desnudate, bueno lo que falta.

Ella lo hizo a regañadientes pero antes de ponerse el pantalón le fué arrebatado. Sus labios se separaron para emitir cuanta grosería aprendió de su marido cuando la sonrisa dulce de este le congeló por completo, y aún más cuando este repasó las líneas que ha dejado el embarazo en su piel con los dedos.

-Vieja mensa, en mi vida admiré mayor obra para estar expuesta en un museo.

-¿De arte?-curiosa.

-Nah que desperdicio, de la guerra.

-¡Oh no! ¡¿Y por qué todo tiene que ver con eso?!

-Porque la guerra es el conflicto si quieres verlo desde un punto de vista pero las peleas también ayudan a la comprensión, la gente toma las armas por la esperanza que representa, no se rinden y así eres tu. ¿Estoy enfermo y mal de la cabeza? Ya lo sé. Pero para mi no hay mujer más hermosa que tu y con las estrías eres irresistible. Es una pena que el tiempo las borre pero siempre conservaré la imagen en mi memoria.

-La cual no es muy buena.

-Si se trata de ti soy tan inteligente como el enano.

-Oh Judal-chan, hiciste todo esto para que no me sintiera insegura.

-¿Estas ebria?

-¿Uh?

-Si, fue un aspecto delicado a considerar pero también necesitaba dar salida a tanta maldita hormona. Condenada se me caerá por falta de uso.

-Jum si estas tan preocupado ve a buscar a unas cuantas amantes o hazlo tu mismo.

-Si no es contigo, ¿qué chiste tiene?

-¿Aún si ya no sirviera?

-Nah, ya tendré más vidas para usarlo aunque solo contigo. Bueno y con el enano si se vuelve mujer.

-¡JUDAL-CHAN!

Este la besó en un ataque traicionero.

-Es justo esa la expresión que me gusta ver en tu rostro. Nunca la opaques con inseguridad y miedo. Te amo.

-Yo también.

...

Los conflictos, convivencia, responsabilidades y demás siguieron su curso natural. Todo salió a pedir de boca. Incluso el visitar a sus familias se simplificó gracias a la magia. Sphintus y Titus le monitorearon a conciencia aunque jamás mencionaron el sexo del bebé a petición de la pareja.

Hoy a los casi nueve meses Kougyoku se mueve con algo de dificultad por el considerable tamaño del bebé, así que toma asiento en la sala para ver algunas películas con su esposo que vuelve de la cocina con bocadillos, desde varios tipos de queso y jamón hasta dips y números cortes de una gama considerable de vegetales y verduras; frunció el ceño al ver las últimas, el otro sonrió sádico.

-Digamos que usar un cuchillo en ellas me relaja.

-No quiero ni imaginar que te pasó por la cabeza.

-Y créeme, no quieres saber. ¿Y bien? ¿Qué toca primero?

-Una película de Hércules.

-Ah no inventes. Ya tuve suficiente de tios musculosos que se sienten dioses con el rey idiota.

-Aladdin tiene que nutrir su intelecto.

-Que vil. Pues ya que, pero más te vale que salga mucha sangre cuando le corte la cabeza a la bruja con cabello de serpiente.

-¿Cuál?

-La que te convertía en piedra si la veías directo a los ojos.

-Ah Medusa. O no, ella fue vencida por Perseo, además es una versión para menores de tres.

-¿Existe esa clasificación?-se encogió de hombros.

-Ya pues. Hoy tengo demasiada pereza como para levantarme e ir por otra película. Supongo que son esos mentados síntomas que se me pegaron. Ponle.

Kougyoku puso play. Para su sorpresa Judal guardó silencio, realmente le ponía atención a la cinta. Hubó algunas escenas de acción pero las que más llamaron la atención masculina fueron las románticas. Llegado a cierto punto tuvieron que poner pausa puesto que el se soltó en llanto, ella sobó su espalda.

-Ya, ya Judal-chan, son caricaturas.

-Si, pero la mendiga zorra lo traicionó. ¡Merece que la parta un rato! ¡Zeus defiende el orgullo de tu hijo! ¡Hércules deja de ser tan imbécil!

Varias palabras altisonantes después volvieron a la cinta pero tuvieron que pararla por la misma razón.

-Ya, ya Judal-chan, son caricaturas.

-¡Pero ya se desgraciaron a su vieja! ¡Hades es un hijo de...!

-¡Judal-chan! ¡Ya no le enseñes esas palabras a Aladdin!

-Son estos malestares, me pongo sensible. Maldita sea no se supone que sea así. Oh-sus orbes se llenaron de gotas saladas-me pondré a llorar otra vez...

-Judal-chan...

-¿Si?

-Se me rompió la fuente.

-¡Al diablo los sentimientos!

Habló a las dos familias y la cogió en brazos usando de inmediato su círculo de transporte mágico.

...

En el hospital.

Los Ren, los Jehoahaz y hasta Sinbad prácticamente atascan la sala de espera.

-¿Aún no te rindes ojisan?

-Hace mucho que no me quedó de otra pero estoy preocupado por ella. Si hubiera algo que pudiera hacer para ayudar.

-Confiar en su fortaleza-Alibaba-es una mujer valerosa, saldrá de esta como lo hizo al conquistar a Vinea.

-Pero dicen que duele mucho-Aladdin intentando ocultar su malestar-me gustaría cambiar lugar con ella.

-Eso sería perturbador niño mugriento.

-Kougyoku-dono es increíble, ya verán que en un rato la vemos con una gran sonrisa.

El parto se prolongó por varias horas, muchos de los presentes tenían los nervios de punta e incluso sufrían de náuseas por el estrés. Su atención estaba fija en la puerta que les separa de la pareja. Aladdin miró confuso de un lado a otro.

-¿Qué ocurre amigo?

-No lo sé Alibaba-kun, tengo una extraña sensación que no tengo idea de como explicar.

Media hora más tarde Judal salió como si nada.

-Voy al baño.

Y les dejó con más dudas que respuestas, pero no engañó a su hermano que le siguió con cautela. El mayor dió vueltas en varias esquinas hasta llegar a un corredor solitario donde finalmente se desplomó.

-¡Judal-kun!

Aladdin alcanzó a cogerle en brazos pero por más que lo llamó no le hizo reaccionar.

«-Está muy frío, ¿por qué? Oh no, no puede ser...»

-No lo hiciste, ¿cierto?

-¿El qué?

Se sorprendió de tener compañía.

-Alibaba-kun, Sinbad-ojisan. Temo que el parto se complicó, onesan debió sufrir una hemorragia considerable y...creo que él detuvo el tiempo algunos segundos y gracias a la magia le dió su...¡sabiduría de Solomon!

-¡¿Qué haces?!-su amigo.

-No quiero ver llorar a onesan, Aladdin necesita un padre y Judal-kun es mi hermano.

-¿Entiendes que cambiarás lugar con el?-el ex rey.

-Si. Lo siento por mamá y papá pero creo que esta vez me iré primero-Alibaba le dió un potente golpe en la cabeza-¡Ay!

-¡Eres un idiota no estas solo! ¡Y Kougyoku es la mujer de la que todos estamos enamorados!

-También me niego a que sea el único que la salve-el hombre-toma cuanto haga falta.

-Gracias.

El color volvió al rostro de Judal, el de ojos zafiro borró la memoria de todos a excepción de Alibaba y Sinbad para no crear problemas y más que nada su hermano no tuviera traumas y lo asesinara por imprudente. El ex sacerdote volvió con su esposa dirigido por la magia de Aladdin que le hizo creer que jamás abandonó el lugar.

Alibaba y el magi aún estaban en el corredor.

-Te sientes mal, ¿verdad?

-Je je je, ¿tanto se nota?

-¿Quieres que llame a un médico?

-Estaré bien. Solo necesito descansar y un poco de comida.

Se levantó al igual que el otro pero de inmediato se tambaleó de izquierda a derecha para golpearse ligeramente contra el pecho del mayor que le cogió en brazos.

-Lo lamento, estoy algo mareado.

-¿De verdad estás bien?

-Si.

-Judal y tu son igual de tercos. Supongo que no hay nada que hacer.

-Al menos Kougyoku-onesan estará bien.

-Oh Aladdin...

Si al menos se hubieran enamorado de chicas diferentes hubiese sido un final feliz para todos. Su corazón se estremece al ver que el dolor en su alma también es compartido por una de las personas más dulces y amables que conoce. No le queda más que mantener la esperanza de que continuará su camino como lo ha hecho tantas veces.

...

-Señor, ¿quiere ver a la bebé?

-¿Eh?

Judal ofrece una mirada aterradora a la pobre enfermera que tiembla cual gelatina. Está confundido. Recuerda haber entrado al quirófano con su esposa, Sphintus y Titus. Además de contar con la compañía de los ayudantes de estos. Hasta ahí todo bien. Luego todo se vuelve borroso, Kougyoku pujaba con fuerza al tiempo que apretaba su mano y lloraba de dolor. Vaya que le hizo sentir impotente. ¿Y luego? Todo está en blanco, tiene la impresión de que la infante hubiese lastimado algo al salir, sin querer claro está; que desencadenó en un problema mayor. Pero ahí está su esposa mostrando la sonrisa más bella que tiene aunque éste agotada.

-¿No quieres conocer a Aladdin? Es muy bonita.

-¿Qué?

Le fue imposible conectarse con la realidad hasta que el llanto de la pequeña logró lo imposible. Tomó a la niña que le ofrecía la enfermera que solo por el pánico no corrió y la admiró al tiempo que se acerca a su pareja y la coloca a su lado.

-Si, la mocosa es muy bella.

Su hija es idéntica a la madre pero su cabello es negro y sus ojos rojos, no tiene la mirada hostil del padre sino la amable de Kougyoku. Su piel es suave y tan blanca como la de Judal y tiene un lindo rubor en las mejillas que combina perfectamente con la inocente sonrisa que se dibuja en sus pequeños labios.

-Condenada está hará caer a muchos en sus redes. La tendré bien vigilada. Gracias Kougyoku. Por ti, ahora soy padre.

-Gran parte del crédito es tuyo, nos protegiste, me encontraste aún en otro mundo y tuviste la obstinación para no apartarme de tu lado aún con todos los problemas que te causé. Por fin me siento completa-sonrió.

-Formamos una gran familia. Estoy seguro que de aquí en adelante ya sólo hay felicidad.

-Si.

Unieron sus labios con cariño y la enfermera cogió a la infante para llevarle a los cuneros.

...

Kougyoku duerme en la habitación que le ha sido destinada. Una vez se asegura de que está bien, Judal va con la bola de metiches que esperan noticias. Es seguro que jamás se ha tenido a tanta gente, al menos no por una sola chica.

-Ya nació-anunció y miró a su hermano con curiosidad, está un tanto pálido-¿Qué tienes enano?

-Nada ja ja ja, digamos que fue una impresión un poco fuerte para mi. Más importante aún, ¿cómo están onesan y el bebé?

-Siempre si fue mujer y las dos están bien, solo duermen.

-¿Y es tan bonita como la madre?-Gyokuen.

-Nah, algo así-miró a todos los hombres en el recinto-Y de una vez les digo bola de depravados que el que intente cortejar a mi hija se prepare para ser castrado.

-¿Cómo se te ocurre con la diferencia de edad que tenemos?-Sinbad.

-Y lo dice el que hizo quien sabe cuantas orgías en su país.

Todos le contemplaron con asco a excepción de Aladdin y Alibaba que recuerdan claramente las fiestas ofrecidas en Sindria.

-¡Harás que todos tengan una impresión equivocada de mi!

-Si claro, equivocada.

Una enfermera se acercó para permitir que los padres de la chica le visitarán aunque pidió que no la despertaran. Puesto que tomaron Gyokuen y Kouen.

-Me quedaré en el hospital para cualquier cosa pero, ¿qué la mayoría de ustedes no tiene algo que hacer? Lleguenle que estorban.

Sheba se acercó con la mano extendida, por un segundo su hijo creyó que le daría una bofetada. Pero la palma tocó con suavidad su hombro y ofreció una bolsa que el sorprendido chico tomó.

-Has madurado mi amor. Cuida a tu familia, estás son algunas cosas que Solomon y yo compramos, les serán de utilidad.

-Nos vamos a casa, no te sobreesfuerces-el padre-Sin embargo estaremos disponibles a la hora que nos necesites, no importa que tan temprano o tarde sea.

-Nah, estaremos muy bien-sonrió.

Poco a poco se fueron retirando pero Kouha, Hakuryuu, Sinbad, Alibaba y Aladdin no mostraron la menor intención de volver a sus respectivos hogares. Luego de mucho discutir Judal por fin los corrió, aunque para ello tuvieron que pasar ocho horas y consumirse una considerable cantidad de su energía. Pero no ocurrió lo mismo con su hermano que para entonces ya se había recuperado.

-Que cabezota eres.

-Je je je je cosa de familia supongo-sonrió.

-No me engañas, sé que jugaste con mi memoria. ¿Fue muy grave lo que ocurrió?

-Mmm no te lo diré. Será un pequeño capricho de mi parte. Tu conquistas a onesan y yo me quedo con ese momento.

-Eres un jodido masoquista, ¿lo sabías?

-Je je je je.

-Menso.

...

Tres días después la pareja volvió a casa, ahora con su pequeña.

Kougyoku se colocó en el sillón cuando Aladdin comenzó a llorar, tocó con suavidad su carita.

-¿Tienes hambre?

Descubrió su pecho para darle leche y esta se pegó de inmediato a la zona, como si tuviese días sin alimentarse.

-Está igual que el menso de su tío, ¿qué son pozos sin fondo? Se pondrá bien cerda.

-Que grosero.

-¿Y tú porque te ofendes si le digo a ella? A todo esto, ¿duele?

-Pues si succiona fuerte y sus manitas se me encajan pero me alegra saber que aún no tiene dientes, sospecho que es de las que muerden.

-Más te vale mocosa que no me la desgracies porque amo sus senos.

-¡Judal!

Llamaron a la puerta.

-¿Visitas? ¿Aquí?-ella.

-Está abierto enano.

El mencionado se adentró poco después.

-¿Qué no te da miedo que algo los ataque?

-A menos que sea un tiburón o algo por el estilo lo dudo.

-Uh~.

-¿Y bien? ¿Qué haces aquí?

-Mamá hizo pie de durazno y manzana. El segundo se quedó en casa pero me pidió que te trajera este.

-Ya veo-le invadió un poco la nostalgia.

-¿Será que los extrañas?

-No molestes.

Le arrebató el postre y lo llevó a la cocina.

-Hola Kougyoku...¡perdón no quería mirar!

-No te preocupes, solo amamanto a mi bebé.

Se acomodó apropiadamente la blusa y colocó a la oji rubí sobre su hombro para dar suaves golpes en su espalda hasta hacerla repetir. Una vez lo hizo sonrió.

-Buena niña.

El visitante se acercó y agachó un poco para saludar a la menor.

-Así que tu eres Aladdin. ¿Sabes? Tenemos el mismo nombre je je je.

Está giró el rostro desde el pecho de su madre hasta el joven y estiró la manita. Él curioso se acercó aún más facilitando que ella le cogiera de la trenza y tirara de ella, lo que causó gracia al par. Pero la fuerza fué cada vez mayor hasta que logró posar sus labios en la mejilla del muchacho para finalmente sonreír.

-Eso fue extraño-Kougyoku.

-Que menso enano. ¿No pudiste esperar un poco?

-¿Eh? ¿A qué te refieres?

-Te marcó como suyo.

-¿Y eso significa?

-Que eres su primer amor.

-¡¿Eh?! ¡¿Cómo crees?! ¡Nos llevamos muchos años! ¡Además es mi sobrina!

-Haz que lo entienda.

La pequeña Aladdin volvió a tirar de las hebras azulinas y esta vez depositó el beso muy cerca de los labios.

-Je, acaban de empezar tus problemas enano-divertido.

-Oh no...

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Notas finales.

Laraju.-Oh que bien que tuvieras tiempo je je je. Oh si, es que ahora soy más de hacer capítulos largos XD, que si no me tardaría un buen subiendo este fic y no me gusta tardar tanto je je je. Oh si, es que me gusta aprovechar la tecnología en los universos alternos, ya que en Magi jamás tendremos la oportunidad de verlos XD. Oh yo no miro novelas, antes si pero ahora no tengo tiempo y siempre fui más de animes, me hacen falta los dibujos XD. Que bueno que te pareció tierno, muchas gracias. Fue super genial verte por acá! Cuidate mucho amiga y suerte con tus historias que me gustan mucho!

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Oh si, poner un embarazo y no escribir un lemon también es crimen (?. Je je espero que no les moleste mucho la relación de los dos Aladdin, aún no estoy muy segura de como quedaran pero según yo es más para molestar a chiquito bebé XD.

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Por último un pequeño comentario. Como se ha visto, en el mundo han habido muchos desastres, de todo tipo. Siempre me ha gustado pensar que todos somos compañeros, amigos, hermanos. Que los países y fronteras son límites que nos ponemos en la mente, que se pueden pasar saltando. Que la voluntad y cariño pueden llegar a otros. Que los buenos deseos siempre venceran a los negativos. Hay cosas que me molestan, como los que se aprovechan de la desgracia, pero quiero dejar de lado temas que solo nos amargan el alma. Solo me queda agradecer a quien ayuda de buena fé y entregar mi corazón a todos aquellos que la hemos pasado mal. No estan, estamos solos. Siempre hay alguien preocupándose por ti. Por eso, cuando recuperes fuerza, cuando el orgullo bien infundido te llene, cuando realizes una buena acción de la que no te alzes el cuello y cuando te sientas afortunado sonríe, sonríe mucho y se feliz. Recuerden que los amo! SIEMPRE!