Hola chicos y chicas ¿Cómo están?, espero que bien ahora les traigo un nuevo capitulo de mi fanfiction este capítulo como el anterior me quedo algo largo lo cual es bueno ya que aquí da paso a como dicen en mi país, "lo bueno y lo rico", aquí empiezan a aparecer mas personajes los cuales ya deben de conocer algunos de los que leyeron la primera versión de este fanfic así que sin mas preámbulos les dejo el capítulo número tres espero con muchas ansias sus comentarios
Los personajes que aparecen aqui no me pertenecen sino a Ranmaru que son los de Blood-C Takahiro (guion) Tetsuya Tashiro (dibujo) del manga Akame Ga Kill de donde saque las armas.
Capítulo 4.- ¿POR QUÉ ELLOS?
El sonido de los pájaros cantando me despertó poco a poco, la ya presente luz del sol se filtró a través de la ventana que había dejado abierta en la madrugada, la luz fuerte del sol anunciaba la mañana de un nuevo día, el cual tenía que comenzar, seguía acostada en el suave y cómodo futon, me parecía un increíble que por primera vez en mucho tiempo haya vuelto a dormir, dándome vuelta sobre el futon, quedando sobre mi espalda, mi vista me pego en el techo de la habitación, me quede un rato en ese estado sin pensar en nada, en absoluto, pero no era tiempo para eso, tenía que levantarme. Ahora que tenía un poco más de energía, debía gastarla de una u otra forma, una idea cruzo mi mente, fue cuando mire detrás de mí, recargada sobre la cómoda que había ahí , la espada brilla sobre su funda, Murasame no era un arma totalmente normal, su poder era peligroso, así que debía tener cuidado en usarla, pero primero tenía que familiarizarme un poco más con ella, antes de empuñarla como a cualquier espada normal, el asunto de la guerra ya no era tan importante por el momento, así que era hora de moverse.
-Es lo mismo.-dije en susurro mientras me levantaba del Futon y me acercaba a Murasame…-Un perdedor y un ganador, dime Fumito…¿después de muerto seguirás con este juego?
Sin querer pensar de nuevo en la guerra, la comparación con lo que paso hace varios años, era inevitable , imposible de cambiar, el camino que elegí y el destino que me tiene preparado este camino cubierto de espinas así como de sangre, el manchar mis manos de sangre y dejando detrás de mí una gran estela de sangre, era para lo único que era buena realmente, aun sabiendo eso, ya era costumbre, pero había veces en la que a mí me hubiera gustado cambiar la forma en la que estaba viviendo, cuando llegaba aquel momento en donde el deseo de cambiar se hacía fuerte, siempre había una sensación desconocida dentro de mí que me lo impedía totalmente.
-Es una molestia esta sensación.-dije susurrando enojada levemente
Mené mi cabeza de un lado al otro, deje de pensar en un pasado que no tendría vuelta atrás así como un valor para mí, antes de tomar mi espada, tome el futon, y lo acomode nuevamente tal y como estaba antes, al terminar de hacer eso, tome mi espada firmemente, con ella en mi mano salí de la habitación deslizando la puerta del estilo japonés antiguo, al salir me encontré con aquel gran pasillo el cual me causó molestia por su gran longitud, con la luz del día la visibilidad que tuve sobre el pasillo fue como esperaba de una casa al estilo japonés antiguo daba una sensación de relajación, sin más que ver en cuanto al pasillo me encamine a tomar una ducha siguiendo el camino que Watanuki me dijo en la madrugada, tarde 15 minutos en llegar al baño principal, y todo por aquel pasillo, Watanuki en verdad tenía que remodelar su tienda, pero de eso hablaría con el después, ahora que estaba dentro del cuarto del baño, me di cuenta que era mucho de lo que yo podía a ver imaginado, era muy espacioso adornado con los típico utensilios de aseo personal, el color que lo adornaba era un amarillo pastel el cual tenía plasmado dibujos de hojas de otoño simulando la caída del árbol lo que más destacaba era la bañera la cual cabían perfectamente 6 personas, así como también tenía el espacio dividido para que exactamente 3 personas pudieran darse su aseo sin problemas, esta podía ser una de las razones por la cual el no salía de la tienda, pero no era el caso, sin más que pensar, deje la espada aun lado de la tina, me aleje de ella para ir enfrente de una de las canastas, comenzando a desvestirme y tomar el baño.
El agua caliente era demasiado relajante, el leve vapor cubría todo el cuarto, me encontraba en la tina totalmente llena del agua caliente, leves gotas descendían de mi húmedo cabello largo, creando leves ondas y produciendo un poco de sonido, tenía mi miraba perdida en el agua caliente produciendo vapor, el agua a pesar de que el vapor cubría poco el reflejo que daba, mi expresión facial reflejada en el agua, era clara a mi punto de vista, un rostro sin emoción.
-Nada cambiara, y puede que nunca cambie.-dije en susurro en el gran cuarto de baño siendo solo escuchada por mí.
Al poco rato salí de la tina, mi cuerpo escurría de agua, me seque con una toalla mi húmedo cuerpo, tome mi ropa, terminando de ponerme mi ropa, tome la espada de donde la había dejado, y salí del cuarto del baño dejando todo como estaba antes de que yo lo usara.
Camine y camine por otro de los pasillos por un buen tiempo, no podía encontrar la forma de salir de ese pasillo, estaba perdida, todo el pasillo era igual en todo, seguí de esta forma por un poco más de tiempo para encontrar otro camino o algo, fue en eso cuando encontré después de un tiempo una esquina, pero estaba daba a otro pasillo, di un suspiro de frustración porque ahora no tenía salida alguna, pero no fue así ya que poco a lo lejos pude vislumbrar unas escaleras hacia arriba dando a la segunda planta de la tienda, mire con duda aquellas escaleras, pensando que tal vez debería seguir recorriendo el pasillo anterior y buscar una salida definitiva, pero eso sería un tanto molesto realmente, recapacitando totalmente decidí ir por las escaleras tal vez encontrara algo diferente, recorrer el mismo lugar por mucho tiempo mareaba y fastidiaba, con ese pensamiento de mi mente me encamine a las escaleras, recorrí el poco camino que daba a las escaleras al tenerlas frente a mí, me olive al ver que eran pocos escolanes que tenía que subir , fue una buena elección por mi parte, subí el primer escalón hasta terminar en el ultimo que daba a la según planta, y tal como había previsto este nuevo camino me llevo a un nuevo pasillo pero totalmente diferente, este pasillo estaba totalmente abierto a la intemperie no había paredes de un lado que lo cubrieran lo hacían sentir más libre, y más con el brillo radiante del sol iluminando, había también pequeñas aves revoloteando libremente en el pasillo, así como otras que estaban paradas en el barandal de madera que daba el libre acceso de ver el paisaje, a lo largo del pasillo separados igualmente había pequeños arboles decorando de mejor manera del lugar, sin duda alguna un buen lugar para estar y ver algo totalmente diferente, tenía el estilo de la época actual, una frescura agradable estaba en el aire impregnando el lugar libremente, todo el lugar lo detalle a cada centímetro sin perderme de nada, hasta que me vista se dirigió a la parte descubierta del lugar, la curiosidad de saber que había a lo lejos me invadió, por lo que me acerque al barandal de madera, mi mano libre toco la parte de arriba del barandal, y mi vista se enfocó en el paisaje ante mí, había un pequeño pero hermoso paisaje en el interior de la casa que daba conexión con lo exterior, el cielo azul estaba cubierto levemente por nubes regadas en el firmamento, el fresco viento se manifestaba con lentitud dando golpes suaves a mi piel, en medio de todo aquel gran esplendor en la parte baja había un gran patio el cual podían caber perfectamente dos granjas , cubierto con varias rocas grandes esparcidas por el patio sobre la gran cantidad de pasto adornándolo, varias flores se alzaban bellamente, eran lilis, margaritas y una extraña pero hermosa flor de un color violeta claro con rosa, así como también dos árboles con frutos listos para ser quitados de estos, pero en medio de toda aquella gran majestuosidad de naturaleza en una parte de este casi dando a una de las esquinas habías varias cajas de color negro, las cuales estaban selladas con un pergamino sagrado, era inusual ver algo así en este tiempo, la curiosidad me invadió, mi miraba la enfoque esta vez al suelo pastoso, buscando con la mirada que lugar sería el perfecto para bajar, pero no había necesidad realmente ahora que me daba cuenta, el lugar a pesar de que tenía rocas no estaban colocadas peligrosamente, así que con la mano que tenía apoyada sobre el barandal recargue un poco de mi fuerza en esta, para dar un salto que me llevo al borde el barandal quedando con mis pies flotando en el aire, mi mano que aún estaba en el barandal aplique un nuevo impulso sobre estaba para dar más distancia en el salto que hice, al tiempo que me sentí más lejos solté el barandal, mi cuerpo descendió de forma rápida y a los pocos segundos estaba ya en el suelo quedando levemente en rodillas, me puse de pie y el paisaje era más impresionante, pero eso ya lo observaría más a detalle después, ahora mi atención estaba en aquellas grandes cajas, las cuales estaban alejadas de mí en un buen tramo, sin más preámbulos empecé a caminar en la dirección la cual se encontraban, durante pocos minutos en llegar hasta ellas, cuando las tuve enfrente sí que eran extrañas, nadie estaba en el lugar para cuestionarme que estaba haciendo, nadie se enteraría, una pequeña vista no era malo después de todo, las cajas no eran grandes como las había visto desde la segunda planta era de un tamaño practico, el color y el sello era lo más llamativo realmente, al ver los sellos con más precisión, estos tenían el escrito sagrado en un extraño lenguaje, era totalmente diferente de los que yo en mi vida había visto o aprendido, estos escritos no se comparaban con los que usaban las primeras civilizaciones, era una lengua que jamás había visto, había en total 4 cajas, todas con el mismo sello.
Me quede mirando un poco más aquellas cajas, buscando algo relevante, pero no lo encontré por lo que di media vuelta dándole la espalda a las cajas, di un suspiro que había estado aguantando y comencé a caminar dejando las cajas atrás sin volverlas a ver.
El lugar era agradable, por lo que me quede un poco más, me encontraba recarga en uno de los dos árboles de ahí, dejando pasar el tiempo mirando solo el firmamento o el gran patio, además el lugar era silencioso, un perfecto lugar para pensar con claridad lo que me preocupaba en estos momentos, el viento que antes estaba estático volvió a hacerse presente.
-Lo único que espero es que nadie que conocí en este tiempo participe.-dije al tiempo que soltaba un suspiro de estrés
-¿No crees sería mejor que entrenes un poco en lugar de estar perdiendo el tiempo? Saya
La calma y el silencio agradable que había en el lugar se fue con aquella voz, mi vista que la había mantenido en el firmamento, la fije en aquella persona que habló, mi vista se dirigía a la segunda planta, recargado con ambos brazos sobre el barandal de madera con una gran sonrisa en su rostro, Kageriki era el, no puede sentirme molesta por su presencia por lo que solo le di una fría mirada mas no le respondí.
-¿Estás de mal humor desde temprano?, ¿Es enserio?.- el cuestiono nuevamente con más preguntas, pero así como la primera vez que pregunto, no volví a responder, solo seguí mirándolo por unos pocos segundos, para después enfocar mi vista en otro punto así como también dejar de prestarle atención…-Ah, para que discutir contigo, siempre en lo mismo
No le preste más atención, solo lo deje estar, al tiempo que me dedique al observa a un pequeño grupo de aves que paso por aquí en el momento exacto, estaban jugando sobre el pasto, pero de un momento estas se asustaron y emprendieron el vuelo en alto, fue un sonido que vino de mi lado izquierdo, alguien había caído de gran altura y provocado un gran sonido en el pasto, mire sobre mi hombro hacia aquella dirección, fruncí mi ceño, ese hombre no sabía más que molestar realmente, mi espada que la había dejado recargada sobre el árbol aun lado mío, la traje nuevamente, Kageriki se venía aproximando, mientras más se acercaba me había dado cuenta que el no traía su típico traje de japonés antiguó, el ahora traía algo un poco más moderno, un pantalón de mezclilla azul oscuro, una camisa de manga corta color negro junto con unos guantes de pelea en ambas manos de la combinación de ambos colores que el vestía, los guantes solo le cubrían la mitad de sus dedos hasta su muñeca, en su mano derecha sostenía su espada, me pase el tiempo inspeccionándolo detalladamente que no me di cuenta que él ya estaba un metro de distancia de mí, cuando note la cercanía volteé completamente encarándolo, el aun seguí con aquella sonrisa en su rostro, eso me molesto más.
-¿Qué es lo quieres?.- pregunte molesta
-Umm, no mucho.-respondió el riendo provocando que perdiera un poco de mi poca paciencia que tenía en esos momentos, fue un error de su parte.
Mi espada la cual la tenía en mi mano derecha de hace un poco de tiempo, la tome de su base, de un movimiento rápido desenvaine la espada, el brillo de su filo cruzo mi visión, el sonido del viento siendo cortado llego a mis oídos, observe como Kageriki se movió rápido dando un salto hacia atrás esquivando un ataque improvisado, la distancia quedo más larga, él se había puesto en pose de pelea , en su rostro se había borrado por completo la sonrisa cambiándola a una expresión de sorpresa , así como leves gotas de sudor descendiendo levemente por su rostro.
-¡¿Pero qué demonios te pasa?!.- me cuestiono sorprendido y asusto
-Odio a las personas que se ríen sínicamente sin razón alguna, se creen mucho solo por esta en un puesto alto y eso les hace creer que son totalmente superiores a los demás, cuando realmente son unas malditas cucarachas.- respondí al tiempo que atraje mi espada desenvainada hacia mi quedando cerca de mi campo de visión
-¿Y de dónde mierda sacaste esa estúpida idea de mi Saya?.- pregunto el desconcertado
-Desde hace pocos minutos, tu actitud fue detestable.-le respondí mientras alejaba el filo de la espada de mi campo de visión y lo apuntaba con ella dando a entender que si atacaba yo respondería sin piedad
-¡¿Pero qué carajos te fumaste Saya?!
-Basta de juegos
Ambos que habíamos estado concentrados solo en nuestra pequeña pelea, no quedamos un tanto desconcertados al escuchar esa voz calmada ante nosotros, nuestras miradas se dirigieron en la dirección de donde había venido Kageriki, parado a unos pocos metros de nosotros, acompañado por su fiel perrito, vistiendo su típica ropa, estaba Watanuki totalmente calmado entre su mano derecha tenía su pipeta encendida, como si nuestra pelea no significara nada para él, su presencia calmada logro apaciguar el ambiente de tensión que se había desarrollado, ante lo cual baje la espada llevándola de vuelta a su funda.
-Kimihiro-san
-Buenos días chicos, ¿durmieron bien?
-Eso depende, ¿no lo cree?.-Kageriki le respondió con una media sonrisa
-Entonces no hay necesidad de eso entonces.- dijo Watanuki llevando su pipeta a su boca para darle un pequeña absorción y después exhalar levemente dejando salir el humo
-¿Qué haces aquí?.-le pregunte ya un poco más relajada
-Saya, ¿de qué hablas?, tu sabes mejor que nadie que yo aquí vivo.- respondió el sonriendo provocando que mi pequeña molestia regresara
-Eso ya lo sé, lo que te pregunte es, ¿Qué haces aquí en este lugar deteniendo nuestra pelea?.- le volví a repetir la pregunta con una mayor explicación, y haciendo uso de mi actuó control para no lanzarme hacia él y darle unos buenos golpes
-Ah, ya veo, lo he estado buscando para que vengan conmigo, ya hice el desayuno para ambos.-dijo Watanuki calmadamente mientras le daba otro pequeño sorbo a su pipeta y sacaba el humo
-¿Desayuno?, ¿Para nosotros?.-cuestiono Kageriki sorprendido
-Sí, para ustedes y para mí también, aunque también tenemos varias visitas después de todo.- respondió Watanuki al tiempo que se acomodaba sus lentes
-¿Visitas?.-cuestión Kageriki
Fue en eso cuando recordé sobre los equipos que debían de formarse, en total 7 usuarios de Teigus peleando a muerte, eso era lo que me estaba dando vueltas desde la madrugada, eran pocas personas con las que estaríamos conformando un equipo, pero para mí era molesto, convivir con casi como amiga no era lo mío, Kageriki tal vez no tenía problema con ello, pero yo…solo pensar en eso me dolía la cabeza, por lo que con mi espada en mano, comencé a caminar pasando entre ambos de ellos dejándolos atrás, pude sentir sus miradas de cuestión por mi acción, no preste atención al camino que había tomado, cuando me di cuenta estaba en una pasillo diferente, mire a mis alrededores para encontrar algún indicio de que había pasado por aquí antes, pero no, me enoje conmigo misma ante mi imprudencia, ahora estaba nuevamente perdida, puse una de mis manos sobre mi mente para ir bajando poco a poco tocando con mis dedos la parte donde termina y comienza mi frente, de nada servía enojarme o desesperarme por mi imprudencia, el que se enoja siempre es el primero en perder, ante lo cual comencé a inhalar y exhalar despacio, necesitaba relajarme para lograr salir de ese lugar, cuando me sentí con mayor relajación, tome la decisión de dejarme guiar por mi instinto, a lo cual volví a retomar el paso esta vez viendo a mis alrededores cuidadosamente, recorrí el pasillo con cuidado por varios minutos el cual igual que los otros no parecía tener fin alguno o eso creía ya que en un tramo más que avance cambio ya que este daba vuelta sobre una esquina la cual di la vuelta y me encontré de inmediato la sala de estar la cual supongo yo habíamos estado en la madrugada, mi mirada se posó sobre esta sala de estar la cual al verla de mejor manera esta era totalmente diferente a la que habíamos estado ayer , la otra era un tanto pequeña en cambio esta era grande, entre totalmente en la sala, y observe que esta tenía un estilo totalmente diferente, tenía un ambiente relajado la luz del sol casi no daba totalmente a esta estancia, en ella había dos grandes estanterías llenas de libros los cuales parecían antiguos por como la pasta de estos estaba desgatada, entre ellos también algunos los cuales era nuevos ya que sus colores eran más vivos que los otros, en los años que tenia de vida nunca he tenido las intenciones de leer un libro por gusto las veces que había tomado un libro era porque las situaciones lo habían ameritado , pero nunca por gusto o curiosidad, aparte de aquellas grandes estanterías 4 grandes sillones de color jinda estaban ahí junto a 2 mesas las cuales tenían cada una un frasco con flores diferentes, uno de los frascos tenia lilis y el otro tenia aquellas flores de color violeta claro, esas estaban en el gran patio, y aparte de aquellas 2 mesas había otras 4 más pequeñas las cuales estaban en cada una de las esquinas de la habitación, mi vista se dirigió hacia donde la poca luz entraba, ahí me di cuenta de la razón pero he de admitir que había sido una buena idea, la luz no entraba porque era bloqueada por unas hermosas cortinas del mismo color de los sillones, la cuales en los bordes tenia acabados de color oro, aquellas cortinas cubrían las ventanas que había en la sala, estando aun en mi observación, sentí un pequeño toque en mi pie, aquello me saco un pequeño estremecimiento, con ese pequeño shock aun en mí, mire hacia abajo y vaya fue mi sorpresa al ver quien estaba tocándome el pie, era el pequeño perrito de Watanuki, una de sus patitas estaba puesta sobre mi pie la cual empezó a tocar una y otra vez sin parar
-…
No comprendía el porqué de su acción de hacer esto, ¿acaso quería algo en particular?, no sabría entenderle, el siguió en ese estado unos segundos más, hasta que comenzó a mover su cabecita en dirección de la salida de sala de estar.
-¿Qué pasa?, ¿Hay algo ahí?.- le cuestione al pequeño perrito el cual solo me miro esperando que le hiciera caso a lo que él me señalaba, al ver que no había hecho lo que él pensó que debía hacer cuando me mostro el problema que tenía, volvió a su labor de seguir tocando mi pie una y otra vez, di un suspiro leve, no servía de nada que le preguntara , era un perrito después de todo, pero no era cualquier perrito, pero eso ya era lo de menos…-Bueno vamos a ver, pero luego te regresas con tu amo
Ante lo que dije, el perrito bajo su patita de mi pie y cuando lo hizo volvió a tomar el paso, me dirigí a la dirección a la cual el perrito al salir después de mi me guió, por un momento el recorrido fue tan corto, ya que la luz del sol se hizo presente poco a poco, a lo lejos la entrada principal logre vislumbrar gracias a la luz del sol, al poco rato ya estaba enfrente de ella a una distancia prudente, había pensado en abrir la puerta, pero deseche la idea ya que del otro lado se encontraban 3 personas en total, así que esa era la razón por la que el perrito me fue a buscar, mi mirada viajo desde la puerta hasta el perrito el cual estaba aún lado de mi sentado, esperando por algo, ante aquello volví a enfocar mi mirada en la puerta la cual detrás de ella estaban aquellas 3 personas las cuales se movían mucho, estaban dudando en entrar sí o no, la idea de ir y abrir la puerta, por impulso moví mi cuerpo, pero sentí como el perrito había puesto una de sus patitas sobre mi pie, ¿no quería que abriera la puerta porque?, entonces, ¿para qué me fue a buscar en primer lugar?, aquellas dos preguntas se quedaron en mi mente por unos instantes hasta que escuche el sonido de la puerta siendo deslizada suavemente, así como también el sonido de pasos entrando en la estancia, mi vista que la había mantenido en el perrito la dirigí en aquellas personas que entraron tímidamente, pero había algo que me decía que no debía enfocar mi vista pero aun así lo hice, enfoque mi vista sobre aquellas personas que serían mis compañeros de armas por un periodo que aún no estaba previsto, las personas que estaban enfrente de mi eran las que menos deseaba ver o encontrarme en los días que estuviera en Tokio, el destino era cruel y vengativo, esto no era bueno.
Aquellas tres personas ante mis ojos eran nada más y nada menos que los miembros de Sirrut, la organización de hackers que aquel hombre ambicioso y deseoso de poder creo, solo para usar a sus propios miembros como marionetas, aquel hombre el primo de Fumito, Mogari, él fue peor que Fumito ante lo que hizo…no…él no lo era…Mogari era igual de malo que el mismo Fumito, ambos causaron mucho daño a las personas que involucraron y más a estas personas que estaban enfrente de mí, aun sabiendo esto, y aun viendo incluso aquellas crueldades, estaba aún enamorada de Fumito, la persona que más daño me causo, mucho más de lo que yo había esperado, mi mente estaba perdida en los recuerdos lastimeros, pero estos poco a poco desaparecían cuando volví a enfocar mi atención sobre estas personas enfrente de mí, el sentimiento de culpabilidad me recorrió el cuerpo entero hasta clavarse en mi pecho.
-Tú eres…
La persona que habló me señalo levemente con uno de sus dedos, su mano estaba temblando, sus penetrantes ojos me hacían sentirme rara, aquellos ojos de color café marrón se empezaron a cristalizar, su mano con la cual con uno de sus dedos me señalo dejo de hacerlo, su otra mano se elevó a la altura de esta, fue en eso cuando ella empezó a acercase a mí, de sus ojos empezaron a crearse las lágrimas que habían amenazado con salir, parecían pequeños ríos surcando sobre su rostro, estaba inmóvil ante lo que estaba pasando, aparte de aquellos ojos café marrón, había otros dos pares de ojos, los cuales uno de ellos era de un hermoso color azul claro que tenían un clara expresión de sorpresa, y el otro par de ojos era de color avellana con miel, los cuales estaban entre sorprendido y con la clara amenaza de llorar, estaba asustada, estaba teniendo pánico, sentí como el sudor frió se deslizaba sobre mi piel, pensé en huir, aquellos tres pares de ojos enfrente de mí, me mostraba un pasado al cual yo no quería volver así como una verdad que negaba a ser revelada desde mi interior, estando ellos aquí, no, ¿Por qué?, ¿Por qué ellos?, tragué duro en solo pensar que tuviera que contar esa verdad que me carcomía, el pensamiento de huir se presentó en mi mente, pero cuando eso paso, unos brazos me rodearon, estrujándome fuertemente contra el cuerpo de la persona a quien pertenecían estos brazos, sentí sus lágrimas empaparme levemente mi mejilla así como estas caían levemente sobre mi ropa, yo estaba inmóvil ante lo que pasaba, la persona que me abraza me apretaba más contra ella misma, sentí un fuerte estremecimiento en mi cuerpo, ella no podía abrazarme, no debía, era muy doloroso, a pesar de vernos vuelto a ver desde hace varios años, no debía, no esto no.
-Saya, estas viva, estas bien
La voz de esa persona contra mi oído, hacia mi cuerpo temblar de miedo, ¿Por qué?, ella no era nadie importante totalmente en mi vida, así que, ¿Por qué temer?, aun con sus lágrimas cayendo, ella hizo que su abrazo fuera mucho más fuerte, como si no quisiera soltarme nunca más, además el hecho de que ella un siguiera pensando en mí, me dolía, me hacía sentirme culpable, no quería esto, no, por favor, no más.
En ese momento mi cuerpo que se había mantenido inmóvil, reacciono nuevamente, los continuos estremecimientos seguían, pero no lo suficiente para hacerme flaquear otra vez, los leves sollozos de ella aun lado de mi oído, me estaban volviendo molesta, quería alejarlos de mí, rápido, no quería saber nada, no quería ni verlos en pintura otra vez, no, no, con más fuerza de aquellos pensamientos, el enojo me invadió por completo, mis brazos inertes los moví bruscamente, y con un movimiento rápido los pose sobre los hombros de ella, sentí como ella salto ante mi tacto, mordí mi labio inferior hasta sentir el líquido y el sabor metálico de mi sangre impregnando mi zona bucal, apreté sus hombros con mis manos, sus brazos que me estaban rodeando con fuerza, se fueron deshaciendo, por la fuerza que había aplicado sobre estos, fruncí mi ceño, y la aparte de forma brusca de mí, un leve chillido de sus labios salió, su rostro se contrajo a uno de dolor, sus brazos estaban levemente alzados sobre su pecho, estaban temblando, mi agarre sobre sus hombros lo hice más fuerte, al punto que podría atravesarle sus hombros con mis propias uñas
-Sa…sa…ya.-ella dijo tartamudeando adoloridamente sus ojos los tenia fuertemente cerrados…..-Me…du…e…le pa…ra
-Detente Saya
Una voz ajena a la de ella se coló en mis oídos, la voz de esa otra persona hizo que un poco de la ira que sentía desapareciera, su voz clamada tenía un buen efecto, apreté fuertemente mis dientes unos con otros, aun en mi boca sentía el sabor metálico de mi sangre, mi agarre sobre los hombros de ella lo fui aflojando hasta dejarlos completamente libres , ella bajo brazos levemente alzados sobre su pecho, abrió sus ojos y la mueca de dolor de su rostro desapareció por completo, en sus ojos estaba la clara ilustración de la sorpresa así como también con la mezcla del miedo, mi brazos ahora estaban puestos a mis lados, tenía los dedos tensos por la fuerza que use sobre ella, seguía teniendo el ceño fruncido, y mi iría seguía palpable, mis manos que ahora habían estado extendidas y poco tensas las forme en un puño lastimándome en el proceso.
-¿Saya?.- ella me cuestiono al tiempo que sus compañeros se acercaban hacia ella para cerciorarse que ella estaba completamente bien
-¿Estas bien?.-pregunto uno de sus compañeros
-Eh, si, lo estoy Saya no me hizo nada.-respondió
Estaba mintiendo, ellos lo habían visto incluso y aun así no se atrevieron a detenerme como lo hizo la persona que estaba detrás de mí, la cual había posado una de sus manos sobre mi tenso hombro, a lo cual aun estando así, volteé a verle ligeramente sobre mi hombro, él tenía una expresión seria en su rostro, pero sus ojos detonaban una gran calma, ¿no me iba a decir nada sobre lo que había hecho?, ¿no me iba a reclamar?, pero más importante, ¿Por qué no me dijo que Mana, Tsuki y Fuyimura serían nuestros compañeros de armas?, aquello me provoco un leve dolor de cabeza, la ira que había perdido con la tranquilidad de él, Watanuki parecía que se había dado cuenta de lo que estaba pensando.
-Ve a la sala de estar en la cual estabas hace unos momentos, yo me encargare de esto.-dijo el en susurro lo cual me dejo un tanto confundida así como sorprendida
-¿Qué dijiste?.- le cuestione
-Ve, no quiero escuchar quejas, no ahora con lo que acaba de ocurrir.-respondió el con un tono poco frió, era la primera vez que lo había escuchado hablar con ese tono.
Aun teniendo mis dudas y más con la frustración encima de mis hombros, obedecía de mala manera lo que Watanuki me pidió, me solté de su agarre bruscamente y casi lo empuje para que me dejará pasar, comencé a caminar apresuradamente para alejarme de todos ellos, detrás de mí escuche como unos pasos trataron de seguirme pero fueron impedidos por alguien de ellos ahí, agradecía internamente eso, no quería ver a nadie por el momento en el que mi furia estaba volviéndome loca, chasque mi lengua en el camino, seguía aun con mi ceño fruncido, y mis manos convertidas aun en puño, podía sentir como un poco de sangre de ellas empezaba a salir de ellas y a caer en el suelo, no supe cuando demore en llegar lo único que reconocí fue que estaba en la habitación en la cual Watanuki me mando directamente, cerré detrás de mí la puerta, no quería verlos si ellos llegaban a pasar por aquí, con aquello fue suficiente, además no quería escuchar reclamos de ellos o de los otros por lo que hice, pero aquello fue porque me deje dominar por mi ira y nerviosismo.
Intente relajarme estando en la habitación totalmente sola, estaba sentada en uno de los sillones, con mis piernas cruzadas y mis manos entrelazadas entre sí, las tenía recargadas sobre mis piernas cruzadas, paso un rato más, para que Watanuki viniera, en aquel lapso de tiempo, me dedique a bajar mis niveles de furia que habían surgido en mí, con el paso de los segundos así como de los minutos, la ira se fue apaciguado, al punto de que empecé a reflexionar sobre lo que hice en la entrada, estando aun en mis pensamientos, la puerta de la sala se abrió, así como también era cerrada con un sonido leve acompañándola, cerré mis ojos por unos momentos para después abrirlos al sentir como Watanuki quien ya estaba dentro había puesto a Murasame a un lado de mí, ni siquiera había notado la ausencia de mis misma arma en todo ese tiempo, con mi mirada clavada en Murasame por un casto periodo de tiempo, la volvió a dirigir hacia Watanuki el cual había tomado asiento en el sillón que estaba enfrente de mí, sobre su regazo estaba su fiel perrito tomando una pequeña siesta, cuando nuestras miradas se encontraron, hubo un choque de energías de ambos, aun así, no debía dejarme guiar nuevamente por mis impulsos, di un pequeño suspiro para encararlo en cuanto aun tema del cual había surgido cuando me vi de nuevo con ellos nuevamente.
-¿Por qué mierda no dijiste nada de esto Watanuki?.-pregunte un poco molesta por el hecho de que ellos estuvieran aquí sino también el hecho de saber ¿Cómo fue que ambos se involucraron de manera?
Él se tomó un tipo para responder mi pregunta, estuvo jugando un rato con su perrito dormido, así como también daba pequeños suspiros, repito el proceso un par de veces hasta que después dio un suspiro más hondo, y desvió la mirada de mí.
-¿Qué hubieras hecho si te hubiera dicho que ellos participarían?.- me respondió el con otro pregunta
-Eso es obvio.-dije al tiempo que me ponía de pie abruptamente llamando su total atención…-¡No hubiera participado, incluso si me consideraran una más de las personas que participarían en la guerra aun sin estar en un tipo de equipo, no hubiera participado sabiendo que ellos estarían aquí!
La respuesta que di la había estado pensando con calma, ameritando las circunstancias de lo que había sucedido tomando en cuenta los procesos pasados, no estaba lista para verlos y puede que nunca , bajo esas circunstancias.
Watanuki no había volteado a ver ni siquiera cuando le respondí, permaneció en silencio por varios minutos más, hasta que el decidió encararme, cuando sus ojos se encontraron con los míos, sus ojos brillaban con intensidad por alguna razón desconocida, su semblante serio cambio poco, ahora no estaba tenso como hace varios instantes, di un pequeño suspiro, mientras acariciaba a su perrito.
-Esa respuesta sabía que iba venir de ti, no se sorprende realmente, pero, detrás de toda respuesta dada siempre hay una circunstancia, dime Saya, ¿Cuál es tu circunstancia a la respuesta que me diste?.-Watanuki me cuestiono a lo cual mi corazón di un brinco de sorpresa, indignación surgió en mí que recorrió todo mi cuerpo, la tensión ahora se había apoderado de mi
-¿Para qué quieres saberlo?, con mi respuesta de basta y sobra.-le respondí un poco nerviosa sin quitarle la mirada de encima
-Saya, la Guerra esta próxima a ser iniciada, y sin los miembros de cada equipo o contingente no tiene una relación total de compañerismo, la muerte será segura, y eso no quiero que pase, cuando tú y ella vinieron a esta tienda hace ya varios años, 7 para ser precisos realmente, un lazo entre ustedes se formó por el tiempo que convivieron juntas, y el cual aún sigue prevaleciendo hoy en día, eso lo supe ese día, por lo que quisiera saber el ¿Por qué quieres romper ese lazo que formaron?.-respondió el con sinceridad y optimismo en su voz que me hizo levantar dudas y preocupaciones, conocía a Watanuki desde hace tiempo, mas no había conversado con el de temas personales como este, ¿estaba bien?, ¿creería en mi palabra?, ese era el temor que tenía, el confiar, si confiabas te lastimarían profundamente, aquella palabra que tenía un significado fuerte era la más dolorosa y engañosa de todas, así como el amor, trague grueso
-¿Qué harás si te lo digo?.-le pregunte con nerviosismo aun en mi voz así como dudosa
-¿Qué haría?.-me regreso la pregunta a lo cual asentí levemente, necesitaba confirmarlo, aun no estaba segura en contarle, el miedo de confiar nuevamente no me dejaba, pero era algo normal para mí, toda mi vida fue dolorosa y lamentable, todo por confiar en quien no debía y dejarme guiar por falsos motivos, aun mirándole el suavizo mi mirada y sonrió levemente…-Ayudaría a resolver lo que te está causando mucho temor y confusión al volver a convivir
-¿Qué?.-cuestione incrédula, ¿él me tenía tanta confianza?, ¿Así como así, sin nada más?, ¿en serio?, ¿Qué se creía esta hombre?, ¿Cómo podía el confiar en mi…si…no me conocía?, ¿Conocerme?
-Puedes confiar en mí que tu respuesta no será dicha de mis labios nunca, solo tú, yo y el perrito seremos testigos claros, Saya quiero que confíes en mí, no conozco tu vida en absoluto, pero por lo que pude ver en Ukishima, el dolor que sentiste, la impotencia y el odio, siempre fueron las únicas emociones que has sentido a lo largo de toda tu vida, la cual no conozco en absoluto, quiero conocerte, no quiero juzgarte ante nada, es por eso que quiero saber.-respondió el sonriendo un poco más, su tono de voz eran tan optimista, que me hizo flaquear un poco
Di un suspiro para calmarme un poco había comenzado a temblar levemente, lo que había dicho Watanuki era por demás alentador, pero tenía miedo, sentía desconfianza en decirle algo que me ha mantenido alejada de todos ellos, pensarlo nuevamente me estaba haciendo doler la cabeza, cerré mis ojos oprimiendo mi dolor momentáneo, para después abrirlos lentamente, y ver a Watanuki esperando pacientemente la respuesta que él quería escuchar o la respuesta que yo le diera evadiendo la otra sin reproche, di un suspiro agotador en solo pensar más la situación, solo por una vez más haría esto, solo por una vez, una más.
-La razón por la cual no quiero verla más a ella ni a los demás, es por la verdad que me fue revelada el día en fui a matar a Fumito.-le respondí mientras desviaba mi mirada de él, hacia ningún punto en especifico
-¿Verdad?.-el cuestiono
-Aquel día en la Torre, Mogari la persona que supuestamente estaba encontré de Fumito y nos había ayudado a encontrarlo y derrotarlo, nos utilizó a todos como marionetas, todos los problemas que tuvimos fueron a causa de él, nos usó, ellos no saben eso, solo yo, pero eso no es lo peor.-dije frunciendo mi ceño y mordiendo nuevamente mi labio inferior por la impotencia y furia que volvía a mi
-¿Qué fue lo que descubriste Saya?
-Varios de los experimentos que realizo Fumito a los humanos, no resultaron totalmente, siempre morían al no soportar el poder de la transformación a un Furukimono, en ese tiempo el número de personas desaparecidas incremento de manera drástica, entre aquellas personas desaparecidas se encontraba el padre de ella, de Mana.-respondí al tiempo que apretaba fuertemente mi puño
-¿Su padre?, espera no…no me digas que…oh no.-el tono de Watanuki mostro sorpresa y dolor mezclados ambos, la furia en mi era igual que un incendio sin apagar
-El día que volví a Tokio, en el tren que iba, Mana iba también, fue en eso cuando uno de los experimentos de Fumito escapo y se coló en el tren, ahí fue cuando sufrió su transformación y ataco a varios pasajeros, lo perseguí para darle el golpe final, pero cuando iba hacerlo, una luz brillante me cegó y el me dejo inmovilizada por varios minutos, en su proceso de transformación el tomo a Mana, y se la llevó consigo, yo le perseguí hasta llegar a uno de los parques pequeños que había detrás de unos edificios, y con mi espada atravesé su cuello, rompiéndola en el proceso, y aun rota lo volví atravesar antes de que completara su transformación.-dije totalmente molesta y culpable conmigo misma lo que había hecho no tenía perdón
-Pero Saya, la salvaste de una muerte segura, no veo el problema.-respondió el con su tono de voz calmante que me desconcertó, ¿no había comprendido?, ¿era tan idiota para no verlo?, totalmente indignada volteé a verlo, mis ojos se encontraron con los de él, su expresión de sorpresa y confusión adornaron su rostro, la furia en mí se hizo más fuerte…-¡Es que no lo entiendes!, ¡Aquel Furukimono que mate al llegar a Tokio, del monstruo que la salve era su padre!, ¡Entiendes!, ¡Mate a su padre enfrente de ella!, ¡Lo mate con mis propias manos a diestra y siniestra!, ¡Lo mate!, ¡LO MATE!
Grite en enojo, el no comprendió directamente lo que había dicho, sus ojos se abrieron en sorpresa, él no se esperaba eso, deje de mirarlo cerrando mis ojos y agachando mi cabeza, revivir eso, no, era mucho para mí, era lo más fuerte y doloroso que había hecho, y más sabiendo que ella lo seguía buscando, maldición.
No escuche nada de el por un buen rato, hasta que escuche el sonido del sillón rechinar, aúna si no abrí mis ojos o levante mi cabeza, escuche pasos cerca y alrededor mío, no les preste atención alguna, fue en eso cuando sentí una mano sobre mi cabeza acariciándome levemente, bruscamente levante mi cabeza para encararlo, y vi a Watanuki levemente inclinado hacia mí, el seguía acariciando mi cabeza suavemente, no tenía palabras a lo que él estaba haciendo, mis ojos y sus ojos cada uno viéndonos, sus ojos claramente mostraban un leve rastro de tristeza y preocupación, su mano sobre mi cabeza paro en lo que estaba haciendo, se inclinó más hasta quedar nuestros rostros frente a frente, su cercanía me incomodaba.
-Lo siento mucho la verdad, no sé qué decir Saya.-dijo el mientras su mano que estaba sobre mi cabeza descendía y se posaba en mi mejilla sobresaltándome…-No diré nada absolutamente nada, en cuando a su cercanía a ti, no te preocupes yo me encargare de eso, pequeña concéntrate solo en entrenar con Murasame
-¿Watanuki que dices?.-cuestione incrédula, ¿Por qué es tan amable este hombre con alguien como yo?
-Saya confía en mí, esto no saldrá de este lugar, te lo prometo, ¿sí?.-respondió el mientras alejaba su mano de mi mejilla y se incorporaba nuevamente
-…
No respondí, se me había algo imposible de creer realmente, él se alejó de mí, con su perrito en brazos, le mire mientras me daba la espalda, se detuvo enfrente de la puerta, el silencio de la habitación era penetrante y confuso.
-Saya acompáñame.- dijo el dándome aun la espalda
-¿Qué?.-pregunte confusa ante lo que estaba pasando, mi cerebro no me ayudaba en nada
-Aún nos quedan más compañeros por ver, en este preciso momento Kageriki están con los otros así como también en este momento, los últimos están llegando, es mejor que estés aquí acompañándome en lugar de ir con los demás.-respondió, aquello era cierto, no podía verles la cara, no aun, cerré mis ojos un momento para relajarme, abriéndolos nuevamente, mire de nuevo hacia Watanuki el cual seguía ahí esperándome, di un suspiro leve, para después incorporarme del sillón, tome a Murasame de la cual sentí una leve vibración, y comencé a caminar en dirección a la de Watanuki.
El al escuchar mis pasos, abrió la puerta saliendo el primero mientras yo le seguía desde detrás, caminamos nuevamente por el pasillo sin decir una palabra más hasta llegar a la entrada principal donde ya los últimos dos miembros del equipo habían llegado eran un chico y una chica, ambos al vernos se tensaron un poco por nuestra presencia, pero más nunca flaquearon su guardia.
-¿Es usted Kimihiro Watanuki?.-pregunto el chico curioso
-Si lo soy, me alivia que hayan venido, Fudo Daisuke.-respondió Watanuki al chico el cual asintió
-No teníamos elección.-respondió el chico llamado Daisuke…-Después de todo con estas armas en nuestro poder seriamos atacados estando o no en un contingente
-¿Así que ya están al tanto?.-cuestiono Watanuki
-Solo un poco aún nos quedan varias incógnitas que usted tendrá que resolvernos.-dijo Daisuke dando un paso al frente determinadamente
-Eso no será ningún problema para mi.-respondió Watanuki sonriendo levemente a los dos…-Ahora que todos están reunidos, he de llevarlos ahora con los demás miembros para que se conozcan, sirve que estando todos juntos me digan sus cuestiones las cuales responderé con gusto
-Agradecemos su compresión.-respondió Daisuke ya menos tenso
-Bien, síganme por favor.-respondió Watanuki dándose la vuelta y comenzando a caminar
Me hice a un lado dejándolos pasar, cuando paso la chica, los seguí, ahora éramos 4 en el pasillo que ahora recorríamos con Watanuki siendo nuestro guía, el silencio reino, nadie se atrevía a hablar, desde detrás analizaba a los recién llegados, el chico, Daisuke era un joven de unos 20 años su piel era medio blanca, tenía el cabello azulado corto, sus ojos levemente rasgados eran de color verde pasto, estaba bien constituido por ende podría decir que estaba en buena forma, él estaba usando unos jeans oscuros con una playera manga corta azul y en su cuello de podía ver un tipo collar de color plateado el cual era un poco grande y el cual tenía una extraña joya de color verde claro cubierta con una base de metal, en cuanto a la chica la cual iba por un lado de mí y de la cual no sabía su nombre, era una muchacha que no sobrepasaba los 16 años, su piel era medio morena, de cabello castaño corto arriba de los hombros, de ojos levemente rasgados de color café oscuro, vestía una pantalón azul claro con una blusa manga larga amarilla apretada, en uno de sus brazos sobresalía un tatuaje de mariposa, me mantuve viéndola analizándola hasta que ella se volteo dándose cuenta de mi mirada, ante lo cual yo la desvié poniendo toda mi atención al frente
-Hola.-dijo la chica , a lo cual volteé nuevamente mirándola, su voz era por demás suave y relajada,
-Hola.-respondí sin emoción alguna en mí, trabajar en equipo no era algo propiamente mío, pero no podía hacer nada
-Mucho gusto mi nombre es Jung Korey, soy de Corea del Norte, espero llevarme bien con usted.-dijo Korey deteniéndose a lo cual imite y extendiendo ella su mano hacia mi
Mire detenidamente su acción, era la primera vez que alguien se presentaba de una manera tan natural ante mí, la presencia de esta chica no me desangraba en lo más mínimo, mi mirada viajo desde su mano extendida hasta su rostro el cual tenía una expresión de angustia, parecía que tenía miedo de que ella hubiera hecho algo que a mí me molestase, lo sabía aún era una pequeña adolescente, ante aquello me relaje, y extendí mi mano y la apreté contra la suya suavemente en un saludo, ella cambio su expresión del rostro.
-El gusto es mío.-le respondí calmadamente…-Mi nombre es Saya, cuento contigo Korey
La expresión en su rostro se ilumino así como también el brillo de sus ojos se intensifico, su mano apretó un poco más sobre la mía, hasta que se acercó más a mí, desconcertándome unos momentos hasta poner nuestras manos entrelazadas aun en el formal saludo levemente cerca de nuestros pechos, ¿Qué estaba haciendo?, fue en eso cuando sentí su otra mano sobre la mía en nuestro saludo, con ambas manos ella apretó levemente nuestras manos, estaba sorprendida, a lo cual no podía quitar mi mirada de ella y del apretó levemente fuerte de sus manos sobre la mía, eso no me molestaba en lo absoluto, era extraño, siempre tenía esa costumbre de rechazar el contacto de otras personas tal fue el caso de Mana o Kageriki, pero esta vez no, sería que ella, ¿no tenía nada de maldad en su corazón? o , ¿era por otra cosa?.
-Cuente eternamente conmigo, yo la protegeré a usted y a los demás con mi Teigu, tenga eso en cuenta Saya.-dijo ella apretando un poco más su agarre al tiempo que su expresión se iluminaba mas
-Claro, lo tendré en cuenta.-respondí
-¡Sah!, me alegra mucho, yo pensé que usted sería igual que este chico, Daisuke y este, ¿Cómo se llamaba?, tenía el nombre más extraño que había visto….Umm…
La chica era muy expresiva, no ocultaba nada como yo siempre lo hacía, era casi como un espejo, además su forma de actuar me recordaba casi a una niña pequeña.
-¿Hablas de Watanuki?
-¡Clarín!, así mero, exacto, ese guey de cuatro ojos bien pinche serio, ah, pero en usted se ve muy bien lo serio, da un aire de misterio y de interés, usted es la onda.- dijo ella sonriendo ampliamente, era rara
-¿Onda yo?.-cuestione ante aquello, no entendía el modernísimo de hoy en día
-Sí, pero después hablamos de eso, amiga mía, vamos antes de que esos dos tontos no dejen.-dijo ella sin responder a mi pregunta, dejando mi mano libre de las suyas ella señalo el ahora solitario pasillo y comenzó a caminar un poco más rápido para alcanzarlos…-Vamos nos van a dejar y nos podemos perder
Ella tenía razón en eso, así que volví a retomar el paso esta vez un poco más rápido casi corriendo, no quería perderme estaba harta de los pasillos por un día, la chica llamada Korey sonreía divertida mientras tratábamos de alcanzar a Daisuke y a Watanuki, Korey no parecía tomarse nada de esto en serio, y era obvio, seguía siendo una adolescente, y no solo eso.
-Tiene un tornillo suelto
