Hola chicos como están?, espero que bien saben, como primer punto quiero agradecer los comentarios que han hecho en el fanfiction lo cual me llena de felicidad TTnTT que me hacen llorar lo cual es bueno además he visto que he mejorado mi escritura y me lo hacen saber gracias a marati2011 por sus comentarios los cuales me hacen saltar feliz como una lombriz jeje y los demas que se han tomado la molestia de leer el fanfiction, sin ustedes yo no estaría aquí chicos MIL GRACIAS Y MUCHOS ABRAZOS, ahora aclaro que este capítulo que me quedo largo como los otros dos pero me gusto como quedo ya que es la primera pelea y espero que les guste como a mi me gusto redactarla espero sus comentarios me llenan mucho de felicidad chicos sin mas preámbulos disfruten

Los personajes que aparecen aqui no me pertenecen sino a Ranmaru que son los de Blood-C Takahiro (guion) Tetsuya Tashiro (dibujo) del manga Akame Ga Kill de donde saque las armas

Capítulo 5.-VIENTOS DE GUERRA

Ya había pasado una semana desde aquel día y durante la cual hubo muchos cambios entre ellos buenos y un poco malos a mi punto de vista, ahora todos estaban en el gran patio de la casa la cual una vez perteneció a la familia de Mogari y Fumito, aun no entendía como habían logrado comprar esta casa pero con las conexiones y siendo que algunos miembros de Sirrut eran hackers era muy fácil de suponer ellos podían manipular las cosas que ellos querían con un solo tecleo sobre su computadora, desde el techo de la casa de estilo japonés los estaba viendo, Kageriki estaba entrenando con Mana, Fuyimura y ese chico Daisuke también ambos estaban teniendo un encuentro de artes marciales, durante el traslado a esta casa me abstuve de tener contacto casi con todos, si se acercaban a mí para hablarme o hacer algo de equipo siempre me alejaba o los ignoraba y me desaparecía por un buen rato, hasta entrada ya la noche volvía y me quedaba en el techo de la estancia, no quería estar en esa casa.

-El viento ha cambiado de rumbo mucho últimamente.-dije mirando hacia el gran cielo azul el cual estaba siendo cubierto con nubes grises totalmente grandes, así como también los truenos se estaban empezando a escuchar a lo lejos, pero en cuanto al viento…-Algo no anda bien

-Saya-chan

Volteé aun lado de mí, aquella voz animada sabían bien a quien le pertenecía ya que ella nunca se rendía al igual que Mana en tratar de familiarizar conmigo, mi mirada se dirigí hacia la chica.

-¿Qué es lo que deseas Korey?.-cuestione secamente, no quería ver ni familiar con nadie pero ellas dos eran un dolor de talón, aunque había veces en que Korey no necesariamente me molestaba su presencia

-Vamos Saya-chan, entrenemos un poco.-dijo Korey totalmente animada

-No estás a mi nivel.-dije un poco egocéntrica

-¡¿Qué?!, ¡Eso fue muy cruel Saya-chan!.-dijo ella con un tono dramático

-¿Para qué quieres que entrene contigo?, puedes entrenar con los demás, incluso Hiro Tsukiyama está desocupada, puedes pedírselo a ella.-respondí un poco cortante y seria

-Umm, lo hice pero ella está ocupada con algunas cosas.-respondió ella un poco triste

-¿Cosas?, ¿Son tan importantes, más que el entrenamiento?.-cuestione

-Bueno algo así, ella quiere que nadie la moleste, está tratando de averiguar más sobre las armas así como de los contingentes, averiguar quiénes son, si son más que nosotros o menos, ese tipos de cosas.-respondió ella sonriendo divertidamente dejando su lado dramático

-¿Está haciendo uso de la internet para averiguarlo?.-pregunte curiosa

-Sí, es una herramienta muy útil en estos días Saya-chan.-dijo ella aun con su sonrisa, cuando dio afirmo mi pregunta, di un suspiro de molestia, ¿usando el internet para esto?, dudo mucho que encuentre algo

-No creo que encuentre nada.-dije poniéndome de pie, sin perder el balance ya que estaba en el techo y este estaba inclinado levemente, podía caer, pero no necesariamente lastimarme

-¿Por qué dice eso?, ¿Ella es una hacker o no?, a un hacker no se le puede esconder nada.-pregunto Korey con un deje de duda y afirmación

-Lo que dices es totalmente cierto, a un hacker no se le puede ocultar nada en lo absoluto, pero encontrar registros totalmente antiguos que datan casi desde la era del mito son difíciles de conseguir en la internet, y si los llegará a encontrar podrían ser falsos, casi siempre aquellos registros son grabados en libros o hasta en mismas lapidas de piedra para que se conserven por la eternidad.-respondí dejando de verla y volviendo mi concentración en los entrenamientos

El viento seguía cambiando de dirección constantemente, era preocupante, para ellos podía decirse que era obra de la tormenta que se avecinaba, pero no siempre era así, siempre había algo más fuerte que lo provocaba casi igual de fuerte que la misma naturaleza, desde hace más de una semana que fuimos puesto sobre avisos que teníamos que enfrentar una Guerra Antigua, pero no ha habido ataques ni nada por el estilo, Watanuki dijo que no solo nosotros ya habíamos estado preparándonos también los otros, pero no hemos recibido ningún ataque o algún indicio de que los otros ya están, era desesperante, a veces creía que esto solo era una de las bromas de Watanuki, pero para reunir a varios de nosotros en un solo equipo así como darnos armas que pueden destruir casi la tierra, no era algo que se veía todos los días, así que no sabía si confiar o desconfiar realmente.

-Usted piensa siempre con la cabeza fría como siempre Saya-san

Una voz ajena a la de Korey se hizo presente, ambas Korey y yo volteamos hacia atrás y nos encontramos con Hiro Tsukiyama, en estos 7 años, ella ya no era la pequeña niña de 13 años, ahora era toda una señorita, su cabello que antes siempre lo traía atado de diferentes formas en especial en forma de coletas, ahora lo traía suelto igual que yo, solo que ella usaba un accesorio para sujetar su fleco el cual era una hermosa media luna de plata su cabello le llegaba a media espalda, su facciones de niña se volvieron más delicadas, sus ojos seguían siendo los mismos, pero esta vez denotaban una mayor madurez, sus labios habían tomado un color rosa pálido, y su estatura era idéntica a la mía, su típica ropa también cambio un poco, era la razón por la cual no creía que ella tenía 20 años, su estilo de ropa consistía en una camisa blanca de mangas largas con el cuello a cuadros rojos y atado con una cinta roja bajo un chaleco negro, una mini falda a cuadros rojos y botas de cuero negro por debajo de la rodilla, así como también accesorios auriculares en su cabeza, y en una de sus manos sostenía fuertemente un tipo de caja la cual parecía una de maquillaje.

-¿Qué es lo que deseas ahora tú?.-pregunte de igual forma a ella

-Oiga, no se enoje después de que me tome la molesta de elogiarla, Saya-san.-dijo ella alzando los brazos en son de paz

-No lo estoy, dejando eso de lado, ¿Por qué estás aquí?, según lo que me dijo Korey deberías estar investigando sobre las Teigus así como de nuestros enemigos.- dije con seriedad

-Y no se equivocó, si estaba haciendo eso realmente, pero me temo que tal y como dijo usted, no funciono de nada.-dijo ella sonriendo y cerrando los ojos, su rostro se transformó a uno de cansancio aun con la sonrisa en el

-¿No encontraste nada Hiro-san?.-Korey esta vez la cuestiono a Hiro la cual asintió a su pregunta

-No hay nada, pensaba pedirle ayuda a Mana o a Fuyimura, pero ellos están ocupados en este momento.-dijo Hiro al tiempo que volvió a abrir sus ojos y dirigió su vista las practicas que estaban llevando los demás

Korey y Hiro comenzaron a conversar dejándome de lado, aquello agradecí no quería hablar más, sin más que hacer, volteé dándoles la espalda, camine por el inclinado techo y salte de este para caer en el pedregoso suelo, caí frunciendo levemente mis rodillas, mire al frente todos seguían con sus prácticas cada uno utilizando su arma respectiva, las Teigus que ellos portaban eran tal y como dijo Watanuki raras, pero poderosas, de eso no tenía que dudarse, al ver cómo iban entrenando cada uno, sus movimientos eran simples pero perfectos en el acto, algunos carecían de velocidad , precisión o incluso fuerza, era normal ya que ellos habían dicho que nunca habían tenido que pelear y menos en una Guerra la cual podía acabar con el mundo , cerré mis ojos un momento ante eso, el que no haya noticias sobre eso era alarmante en muchos sentidos, el viento volvió a hacerse presente, revoloteando con gracia mi cabello suelto, esta vez el viento era frió, como el hielo.

Meneé mi cabeza de lado a lado y me di media vuelta para entrar a la casa, cuando puse un pie sobre el piso de madera de la casa, un extraño re corrimiento me hizo detener, ahora el viento que había golpeado hace unos momentos estaba ahora en dirección contraria, los pájaros que había por ahí, revolotearon feroz mente sus alas así como también sus típicos cantos se contorsionaron a unos de miedo, después en mi cuerpo sentí una corriente eléctrica demasiado fuerte, ninguno de los demás se había dado cuenta, pero yo…tuve suerte de hacerlo, voltee y de una manera brusca pero rápido cuando el viento frio encontré se cortó y se transformaron en cuchillas casi invisibles, las cuales estas dieron casi cerca de mí, fue un movimiento rápido y preciso que incluso me provoco un pequeño susto, aquellas cuchillas de aire que logré esquivar cayeron de lleno al pasillo descubierto que daba a la entrada de la casa, detrás de mí los pedazos de madera salían volando peligrosamente así como el fuerte ruido que fue provocado por esas cuchillas, todos detuvieron su entrenamiento al escuchar y ver.

-¿Una emboscada?.-cuestione en susurro

-¡¿Qué demonios?!.- escuche a Kageriki gritar en sorpresa ante lo que sus ojos miraban

-¡Saya!.- Mana grito mi nombre

De nuevo aquella corriente eléctrica llego esta vez con más fuerza, y de nuevo el aire fue cortado, mire por un leve momento detrás de mí y observe que lo que había cortado y destrozado lo que había detrás de mí eran plumas, ¿Cómo era eso posible?, mas no tuve que volver a pensar en eso cuando de nuevo aquel ataque llego directamente hacia mí, apreté mis dientes, y di un salto fuerte hacia los aires quedando suspendida en el proceso, mire debajo de mí y de nuevo aquel lugar donde estaba fue destruido de mayor manera, suspendida en el aire caí de nueva cuenta en el techo de la estancia fue ahí cuando con mi mirada empecé a buscar el origen del ataque, mire por todos lados, desde abajo los demás se conmocionaron, no se habían puesto aun en guardia, ese era un problema que como equipo me molesta, tome a Murasame la cual había colocado en un cinturón sobre mi cadera, la tome con ambas de mis manos y de nuevo aquella aura negativa surgió de ella de nuevo, pero como la primera vez no me afecto, con mi mano derecha la tome de la base, y la desenvaine, lo cual fue bueno, ya que en ese momento de nuevo el viento fue partido y de nueva cuenta el ataque fue hacia mí, cuando sentí de nuevo eso, tome la espada firmemente de la base y la blandí con fuerza, cortando en el proceso con las plumas.

Parecía que el tiempo se había detenido para mí, sabía que en mi estado no lograría un avance notorio, por lo que en ese momento, concentre mi poder en mis ojos, los cuales lo sentí hervir, había entrado en modo neutro, fue en eso cuando vi con mis ojos rojizos alrededor comenzando a buscar de nuevo, no había nada alrededor, entonces, ¿de dónde?, fue ahí cuando me di cuenta.

-¡Arriba!.-grite y de inmediato todos dirigieron sus miradas al firmamento y está en lo correcto el ataque vino de los cielos

Las nubes de tormenta bloquearon totalmente la luz del sol, mas no pudieron ocultar a la figura alada encima de nosotros.

-¿Un ángel?.- cuestiono Hiro con temor y sorpresa

-No lo es.-respondí en mi estado neutro, sosteniendo mi espada aun de lado, después de dar un pequeño giro de 360º sobre mi mano, la traje directo hacia mí la sostuve con ambas manos , poniéndola levemente cerca sobre mi rostro en mi lado izquierdo flexionando ambos de mis brazos quedando con la base de la espada a la altura de mis ojos y casi cerca de mi oreja apuntando hacia la figura alada, frunciendo mi ceño…-Un ángel no existe, y si existiera jamás se rebajaría a un nivel tan bajo como lo somos nosotros

Aquella figura alada sobre el firmamento era indiscutiblemente una mujer, desde su altura no se podía distinguir de buena forma como era, pero sus silueta era delicada, diferente a la de un hombre, era una mujer, y aquellas alas que sobresalían detrás de ella, no salían necesariamente de su espalda, lo que portaba, era una…Teigu

Poco a poco todos tomaron sus armas consigo y se pusieron por fin en guardia, pero aquella mujer parecía no tener concentración en ellos, su objetivo era otro, era….yo.

Moví mi espada lentamente, al tiempo de eso una leve luz de la espada se reflejó y desapareció al instante, en eso la mujer elevo una de sus manos haciendo que sus alas se desplegaran más, eran magnificas, plumas cayeron al ser desplegadas, poco tiempo duraron en esa forma, ya que la mujer con su mana alzada aun la movió hacia debajo en un movimiento rápido y las alas aletearon una fuerte oleada de viento y varias plumas que se habían despegado de las alas, se pusieron apuntando directamente a todos, y cayeron a cual flecha rápida.

-¡Todos cúbranse!.- Kageriki grito a todos los cuales se había puesto ahora en forma de defensa, al tiempo que las plumas caían como una misma flecha así nosotros sin piedad, tuve el tiempo perfecto para esquivar aquellas que me fueron lanzadas, di un salto hacia atrás dando en el proceso una pirueta para caer de rodillas en el techo aun, Korey y Hiro que también estaban en el techo conmigo lograron cubrirse perfectamente del ataque, dejándome sin palabras al ver lo habían usado.

-¿Una barrera de hielo?.-cuestione al ver la gran barrera que no solo las cubrió a ellas, sino también a todos, incluso la misma casa, estaba segura que Hiro no había hecho eso, sino la persona que tenía ambas manos alzadas y en una de sus manos el tatuaje brillaba con intensidad…-Korey

Ella había creado aquella gigante barrera de hielo para protegernos , pero al ver sus manos estas temblaban levemente, el poder de su Teigu debe ser inmenso tanto que ni siquiera su propio cuerpo podía soportarlo , más aun así no flaqueo ante nada.

-¡Auch!, apenas tuve el tiempo suficiente para detener el ataque.- dijo Korey con un tono de voz totalmente drástico, era más frió y seco, más que el mío…-¿Cómo fue que llegaron sin que nadie se diera cuenta?

-No lo creo, la única que se dio cuenta de eso fue…-Hiro respondió un tanto preocupada al tiempo que volteó a verme sobre su hombro pero no pudo terminar la frase ya que en ese momento otro nuevo ataque llego desapercibido para todo el mundo, apenas si yo lo pude notar, así como una voz, suave pero determinada

-Kisaragi Saya.-dijo aquella suave voz, era la voz de una mujer

Detrás de nosotros algo cayo destrozando el techo de la vivienda, aquello provoco que la barrera que había levantado Korey con la concentración total de su poder cayera de inmediato como hielo al agua, o eso creíamos ya que una figura femenina con un puño firmemente apretado y con una gran fuerza descomunal había destruido con gran facilidad aquella enorme barrera de hielo.

Al ver que ahora eran dos más, di un salto a una distancia más alejada, para observa con detenimiento la situación, parte del techo de la estancia había caído junto con el pasillo destruyendo una pequeña parte de este, mi mirada viajo a ambos individuos cerca de nosotros, el polvo y el hielo mezclado juntos lo hacía difícil de ver totalmente su apariencia en absoluto, pero las laves silueta dibujas sobre el polvo de tierra y hielo denotaban que eran un hombre y una mujer, mi miraba viajo de ellos hacía de nueva cuenta al firmamento donde aquella mujer aún estaba en el cielo, entonces la mujer que estaba cerca de nosotros había sido la que había pronunciado mi nombre, pero con aquella mención de mi nombre me molesto, ya que…

-Ese…no…es…¡Mi nombre!.-grite al tiempo que blandí mi espada dando una vuelta y creando una onda de viento con la espada, dispersando el polvo de tierra y hielo dejando ver a los nuevo contrincantes de mejor manera.

El hombre tenía una extraña arma sostenida con una de sus manos, o eso creía al verla de mejor manera, aquella arma era un Bo bastante extenso que posee una especie de cubierta protuberante en la parte superior, el cual tiene cuchillas retractables y en la parte trasera dos listones, la apariencia del hombre me puso en mayor alerta, un hombre caucásico de una estatura bastante considerable, de cabello purpura medio largo un poco desaliñado y con gran parte del mismo cayendo en la parte delantera de su rostro, sus ojos son purpura claro, los cuales tienen una expresión fría, sin embargo el rasgo más notable de su apariencia son sus dos cuernos de toro que sobresalen de su cabeza, él no era un humano. Su mirada fría como el hielo se encontró con la mía, y alzando su Bo de su mano izquierda hizo aparecer las cuchillas las cuales estaban escondidas, y que al aparecer estas empezaron a dar vueltas frenéticamente sin detenerse.

Cuando menos lo espere él había desaparecido de mi vista, para luego aparecer a pocos pasos de distancia de mí, su Bō estaba a poco de cortarme en pedazos, el aire que provocaba por las fuertes vueltas de este, eran terribles y peligrosas en todo sentido, lo único que pude hacer para esquivarlas fue dejarme caer sobre el frágil y destruido techo, los ojos fríos del hombre siguieron mis movimientos como si los estuviera leyendo, de nuevo nuestros ojos se encontraron, ahora su arma estaba no estaba ni cerca, pero ni lejos, aun podía hacer otro movimiento, pero no podía permitirlo, aun en el techo , puse mis manos sobre el frágil techo aplicando fuerza en estas, impulsándome con un poco de la fuerza concentrada en ellas, quedando en una poca levitación entre el techo y otra nueva caída, estando en aquella pequeña distancia, pose nuevamente una de mis manos sobre el techo, y clavando levemente mis dedos sobre el techo, alce más mi cuerpo hasta quedar de lado, flexione una de mis pernas y con la otra estirada la abalance contra el hombre que no logro detener mi golpe, había concentrado una gran parte de mi fuerza bruta en ese golpe de pierna, el hombre salió despedido estrepitosamente por los aire hasta caer en el patio a gran distancia de los otros, aun suspendida en el aire así como también con mi mano sobre el techo apoyándome en este, con la otra en la cual traía mi espada la puse sobre el techo a una distancia casi cercana a la otra, con ambas de mis manos sobre el techo, alce mi cuerpo hasta quedar con mis pies arriba los cuales abrí levemente y con mis manos sobre el techo di varias vueltas hasta dar un salto con mis manos y espada incluida y caer en el suelo, ahora el patio estaba casi solo, Mana estaba ahí con su Teigu sin saber qué hacer, solo miraba a los lados esperando algo de ayuda.

-¡Usa tu arma!.-le grite a Mana la cual me volteó a ver sorprendida…..-En lugar de estar esperando ayuda, ve tu a darla, ¡Tonta!

-Eh, ¡Sí!.- Mana meneo su cabeza para después asentir con un poco más de confianza

Los demás miembros estaban esparcidos, Kageriki estaba en la casa vieja del clan de Mogari en el techo, mirando hacia el cielo en donde la chica alada había descendido un poco, y tenía varias de sus plumas listas para volverlas a usar, él iba a pelear con ella, en cuanto a Korey ella estaba un en el techo de la estancia junto con Hiro, o eso pensé ya que Korey le estaba haciendo frente ella sola a aquella chica, la cual golpeaba con gran fuerza y hacia retroceder a Korey con cada golpe, ella ya estaba herida, la sangre brotaba de sus frescas heridas causadas por los golpes de aquella chica, mas eso no impedía que Korey regresara el mismo favor y de la misma manera tratando de igualar su fuerza, el arte marcial que ambas usaban eran totalmente diferente y en cuanto a los otros dos Fuyimura y Daisuke, ellos habían rodeado al hombre que lance contra los aires y cayo de bruces al suelo, al ver que el hombre estaba nuevamente parado, con su expresión fría viendo a ambos de los chicos, y volviendo a alzar su arma haciendo aparecer de nuevo aquellas cuchillas pero estas se extendieron más que las anteriores.

-No hay otra opción.-escuche a decir a Fuyimura, el cual cerro sus ojos y dio un suspiro, para después abrir sus ojos nuevamente…-¡Hyakujū Ōka: Raioneru! (Rey Animal: Lionelle)

El cuerpo de Fuyimura se vio envuelto en grandes llamaradas, que los que estábamos ahí cerca nos quedamos sorprendidos, aquellas grandes llamaradas de fuego, se dispersaron totalmente y dejaron ver a un Fuyimura totalmente diferente, el sin duda era un joven adulto, pero ahora su apariencia incluso había cambiado, sus rasgos de joven adulto seguían igual, mas sus ojos de color avellana cambiaron a un color miel y su pupila se afilo, su cabello se alboroto más y aparte de sus orejas de humano un poco más arriba aparecieron unas orejas de león, sus manos de humano cambiaron, ahora eran más grandes, eran idénticas a la de un león, sus grandes garras sobresalían feroz mente y detrás de él un cola de león se movía de un lado al otro sin detenerse, el rostro de Fuyimura estaba contorsionado a uno de furia incontrolable, la atención de aquel hombre fue dirigida totalmente a Fuyimura en su nuevo estado.

Sin esperar nada más, Fuyimura convirtió su mano en puño, y con una velocidad superando a la mía, se desapareció de la vista de todos, hasta volver a aparecer enfrente de aquel hombre el cual abrió levemente sus ojos en sorpresa, eso no se lo había esperado, así como también el ataque de Fuyimura, con sus pies puestos firmemente sobre el suelo, y su puño listo, lo llevo directo al hombre el cual con apenas pocos segundos, logro bloquearlo con parte inferior de su Bō, la fuerza fue descomunal, gran parte del patio fue destruido con un solo golpe, un fuerte viento surgió de aquel gran choque de fuerzas, a lo cual yo, Mana y Daisuke nos cubrimos levemente sin despegar nuestras miradas de los enfrentamientos.

-¡¿Quiénes son ustedes, quien los mando?!.-Fuyimura cuestiono molesto aun teniendo su puño sobre la parte inferior del Bō del hombre

-Nosotros solo seguimos órdenes.-respondió el hombre tranquilamente

-¿Ordenes?, ¿De quién?.-Fuyimura volvió a cuestionar al tiempo que levantaba su otro brazo y su mano se convertía en puño igual que la otra

-De nuestro General.- una voz ajena respondió, todos con la miraba empezamos a buscar el origen de la voz y fue ahí cuando mi mirada se dirigió sobre uno de los postes de luz que estaba cerca de la casa, sobre este se encontraba un sujeto portando una ¿armadura de color azul rey?, ¡¿Qué demonios?!

-¡¿General?!, ¡Explícate!.- Kageriki pregunto dejando de lado su combate con aquella chica la cual se había puesto a un lado de aquel sujeto con armadura

-Es simple, pero lo más sorprendente es que no me hayas notado, Kageriki.-dijo el sujeto de la armadura con un tono divertido

-¡¿Qué demonios dices?!.-grito Kageriki entre duda y enojo

-Han pasado muchos años, bueno es obvio que no me recuerdes.-respondió el sujeto de la armadura mientras alzaba una de sus manos cubierta con la armadura y la movía hacia un lado, haciendo que la armadura se esfumara de su cuerpo completamente, en la mano que había movido, en la palma de su mano sosteniéndola con orgullo y devoción, la armadura se había convertido en una espada de color negra de la base con toques azules, el filo de la espada era hermoso así como la luminosidad que este emitía, el color de la hoja era gris plateado.

La espada era sin duda impresionante, pero la persona que la sostenía era lo más descabellado y lo más confuso que se vería hoy, aquel sujeto era totalmente idéntico en apariencia a Kageriki salvo el color de sus ojos, los cuales eran verdes azulados, aquel sujeto sonreía divertido, la cara que Kageriki tenía en ese momento, fue totalmente un dilema, su cuerpo había comenzado a temblar ligeramente, sus ojos brillaron a cual rojo sangre , su rostro de transformo a uno de ira total.

-¡Tú!.-Kageriki grito con enojo al ver aquel sujeto

-Parece que recordaste quien soy yo, ¿verdad?, Kageriki-san.- el sujeto idéntico a Kageriki sonrió con burla hacia Kageriki el cual se molestó más.

-¡Maldito!, ¡¿Deberías estar muerto?!, ¡Muerto!, ¡Yo te mate con mis propias manos!, ¡No puedes estar vivo!.-Kageriki gritaba enojado totalmente haciendo que todos nos quedáramos en silencio total

-Debería dijiste, mas no lo estoy.-le respondió el sujeto con mayor burla….-Es hora que me pagues todo el daño que me causaste…Kageriki

Kageriki en ese momento se puso tenso y en guardia, al mismo tiempo que su copia, aquel sujeto estaba listo para lanzarse hacia Kageriki, pero se detuvo bruscamente, la chica alada a su lado también se tensó y con su mirada empezó a ver hacia los alrededores preocupada.

-¡oye!

Todos escuchamos como Fuyimura grito, y vimos que los otros dos se reagruparon con la chica alada y el chico de la armadura, ¿Por qué hacían esto de repente?, los demás estábamos aun en guardia, no sabíamos que truco tenían bajo la manga, el chico de la armadura, vio a sus compañeros y dio un asentimiento el cual los demás imitaron, la chica alada extendió sus alas y las aleteo con gran fuerza, creando una gran ventisca de aire, combinado con el polvo, regañándonos a todos.

-¡Auch!, ¡¿Qué demonios?!.-Kageriki exclamo en medio de toda aquella gran polvadera…-¡Espera cobarde!

-Lamentablemente nos tenemos que ir.-dijo aquel chico de la armadura en medio de aquel disturbio

-¡Miserable!.-exclamo Kageriki encolerizado

En medio de aquella discusión el sonido de alas siendo batidas así como también el de la tierra siendo levemente destrozada, llegaron a mis oídos, el viento a pesar de no seguir siendo provocado no desaparecía por nada, pero también no podíamos perder de vista a aquellas personas.

-Ugh ¡No escaparan!.-dije casi gritando, dejando de cubrir mis ojos, para sostener a mi espada de mejor manera.

Hice el mismo movimiento que hace buen rato, pero esta vez aplicando mayor fuerza sobre la espada, dando una vuelta de 360º de la espada sobre mi mano con la cual la sostenía, teniéndola de mejor manera sobre esta, sosteniéndola con determinación aplique toda la fuerza que reuní y la blandí sobre la aun presente ventisca de aire, creando otra con mi espada, ambas ventiscas formaron una sola, haciéndola más fuerte, los exclamas de los demás se escuchó, pero no duro mucho tiempo, ya que la gran ventisca se aire desapareció llevándose consigo el polvo.

El lugar nuevamente ya fue visible, era lamentable, el patio estaba destruido, parte de la casa igual, algunos compañeros estaban heridos, y lo peor es que los culpables de todo esto se había ido, habían escapado de nuestras vistas en nuestras propias narices, ¡Que estúpidos fuimos!.

-¡Maldición!, ¡Ese maldito infeliz escapo!.- Kageriki aún estaba en el techo de la vieja casa observando el lugar donde aquellos individuos habían estado anteriormente, el tono de Kageriki era raro escucharlo de él, jamás lo había visto tan enojado en mi vida, parecía que echaba humo de su cabeza, incluso estaba rojo del coraje.

-¿A que habrán venido?.-esta vez Korey fue la cuestiono desde el techo también…-¿Solo para burlarse de nosotros por nuestra debilidad y presumir su fortaleza?, si fue así lo consiguieron.

-Puede que en parte sean las circunstancias.-respondí dándole la poca razón a Korey

-¿Qué quieres decir?.-Fuyimura me cuestiono aun es su forma humanoide de animal

-Eso solo una sugestión, pero tal y como dijo Korey ellos no vinieron solo para hacernos sentir humillados, sino también para observar nuestras capacidades como Guerreros, lo que ellos hicieron fueron tendernos una trampa.- le respondí a Fuyimura el cual palideció

-Ahora conocen nuestras técnicas, y el armamento que tenemos bajo nuestro poder…¡Demonios!

-Una trampa y caímos redonditos en ella.-dijo Mana con un tono triste en su voz,

-Y claro que lo hicimos.- le di más apoyo a la respuesta de Mana, ella tenía abrazada con ambas de sus manos a su Teigu…-Nuestro trabajo como equipo es pésimo

-Tú no eres nadie para decirlo Saya, eres la que menos convive con todos, siempre nos evades.-dijo Kageriki aun encolerizado y solo fue por ver aquel chico, ¿Qué relación tenían estos dos, que los hace llevar hasta la muerte?

-Tal vez tengas razón, pero eso no quita el hecho de que ustedes que han convivido por más tiempo sin evadirse entre ustedes, deberían tener más concentrabilidad si son un equipo, y más en estos casos, que ninguno, ni siquiera tu Kageriki se dio cuenta de la presencia de esas personas.- le respondí de forma calmada a Kageriki el cual apretó su mandíbula en enojo…-Pero lo que no entiendo es que, que fue lo que los hizo huir. ¿Qué fue lo que sintieron?

Todos se quedaron pensativos ante la pregunta que hice, aunque en sus rostros se mostraban la completa derrota de este encuentro así como tristeza, no entendía por qué la tristeza, aquello deberían mostrarlo cuando alguien muera, solo así entender el significado de aquella mirada y expresión, un suave viento soplo levemente y una pequeña pluma de aquella chica paso rozando mi rostro, siguiendo la corriente del viento hasta perder en el firmamento

…..

A lo lejos de la gran casa perteneciente al Clan Mogari, en uno de los edificios altos, en el techo se encontraba un sujeto, portando una armadura casi idéntica al otro, salvo que esta era de color gris como la luz de luna o incluso tenía el mismo color de la luna, pero en ese estado no duro mucho, la armadura de desintegro igual que su compañera, y apareciendo en la palma de la mano de ese hombre , el cual al tenerla de nuevo en sus brazos la bajo hasta quedar a sus costados, aquel hombre de la armadura de gris se mantenía observando aquella gran casa con grandes secretos no revelados a los seres humanos de ese tiempo, una sonrisa de travesura se dibujó en la comisura de sus labios, pero aquellos secretos no era lo más importante si no aquella chica de gran pelo negro medio ondulado, rostro angelical, hermosos ojos grises, de piel pálida como la porcelana, él había visto su pelea desde el principio y tal y como espero aquella chica tenia dotes especiales, una sonrisa de orgullo adorno su rostro, los ojos rojos de la chica cautivaban de una hermosa manera que no tenía palabras para ser explicada, los ojos rojos de la sangre, son la herencia de la última descendiente directa de aquellos seres, los ojos rojos del sujeto no perdían por nada aquella chica, era sin duda hermosa idéntica a ella, idéntica a Sayuri, la princesa de la longevidad, el solo recordarla y compararla con la chica lo hacía sentirse feliz, orgulloso, después de 500 años de búsqueda incasable al fin la había encontrado

-Saya.-dijo el hombre en un suave suspiro que el viento de la mañana se llevó sin ser escuchado solo por él.

Si al fin la había encontrado, pero no aquellas situaciones, el desde el fondo de su ser temía que se repitiera lo mismo que hace 500 años, eso le aterraba en sobre manera, el dolor y la angustia lo arroyaban uno tras otro, uno y otro más fuerte que el anterior, el impediría que aquello pasara nuevamente, incluso si eso se significa arriesgar su propia vida en el acto, esa chica era lo último que le quedaba de ella, el último recuerdo de su felicidad una parte de él, estaba en ese chica.

Los lazos sanguíneos son los que los unen, pero hay algo mucho más fuerte que los lazos sanguíneos, son lazos capaces de soportarlo todo, incluso la más poderosa herida o poder, estos lazos son la muestra de la humanidad…