Hola chicos y chicas espero que estén bien porque yo si bueno un poco agitada por la vida que tengo en la escuela pero es lo normal además de que he empezado con clases universitarias lo cual son interesantes pero algo difíciles pero ahí la llevo como quiera aquí les dejo el capitulo nuevo de la historia un saludo a marati2011 gracias por tus comentarios siempre me hacen HAPPY! WI! Y gracias a los demas que leen la historia no saben como me alegra que lo hagan en verdad mil gracias sin ustedes no soy nada bueno aquí les dejo el capitulo ya que este tiene mucho mucho jejejeje no digo mas solo disfruten

marati2011 ; si amiga mia cada vez que Korey aparece es por momentos graciosos pero sobre todo que hace que toda la tensión se aliviane en cuanto al padre de Saya bueno aquí veremos un poco de el

Capítulo 6.- SECRETOS DE SANGRE

Dos días habían pasado desde aquel día en el que él había visto por segunda vez a su hija, el parecido era indiscutible con el de su madre, su querida Sayuri en solo recordarla lo hacía sentirse feliz y a la vez triste, la luz de la luna entraba por su venta ondeando su largo cabello el cual se llegaba debajo de los hombros, el cielo estaba totalmente descubierto no había nubes en absoluto pero un si una gran cantidad de estrellas acompañando a la luna.

-¿Pensativo?

Él que se había mantenido absorto de todo a su alrededor pego un pequeño brinco, al escuchar una voz ajena en su habitación, el volteó completamente hasta encarar a la persona que le hablo, sonrió con amistosita al darse cuenta de quién era, después de todo tenían casi 500 años de conocerse ambos.

-Saru.-respondió el con su sonrisa palpable en su rostro, alejándose de la ventana para acercarse a su compañero, o mejor dicho su mejor amigo y mano derecha desde tiempos inmemoriales, ambos se dieron un fuerte apretón de manos, hacía tiempo que no se veían en persona pero eso no quería decir que habían perdido el contacto…-Al fin llegas pensé que no vendrías por los tiempos que ahora tenemos nuevamente

-Por favor, recuerda que siempre que me llames apoyare en lo que sea.-respondió Saru con una gran sonrisa la cual se le fue contagiada por su amigo

"Saru", o mejor conocido como Toyotomi Hideoshi, fue el segundo unificador de Japón y también el Daimio del período Sengoku de la historia de Japón, sus logros son bastantes conocidos en la historia del país incluso fuera, al ser el completo unificador de Japón y dejar legados que incluso el día de hoy las familias hogareñas apegadas a las antiguas tradiciones aun usan.

La apariencia de su mejor amigo y mano derecha no había cambiado en absoluto, salvo sus ropajes , el aparentaba 30 años a pesar de que en realidad él tenía 479 años su físico daba a entender que era alguien de gran fuerza, su cabello era corto y de color café claro, sus piel era levemente morena, su ojos era de color verde pálido y muy llamativos para las mujeres.

-De eso no dudo, pero aun así cabe la posibilidad, ¿qué tal va todo?.-le pregunto a Saru deshaciendo su apretón de manos

-Excelente, todos estamos ya preparados para un ataque, aunque hay un problema.-aquello Saru lo dijo con un ende de preocupación en su voz

-¿Qué sucedió?.-cuestiono

-Umm, es nuevamente el.-respondió Saru preocupado…-Se volvió a desaparecer en el tiempo que estábamos haciendo los entrenamientos y las tácticas para la guerra, hace pocos minutos acaba de regresar, aun no entiendo porque lo reviviste, o mejor dicho porque lo trajiste contigo

Ahí estaba de nuevo ese problema, llevo sus dedos a la sien y empezó a masajearla, ese hombre le estaba dando un dolor de cabeza sin duda alguna su amigo Saru tenía mucha razón, pero ni siquiera el mismo se explica sus razones para revivirlo incluso traerlo consigo.

-Ah.-el dio un suspiro, necesitaba tranquilizarse…-¿Dónde está en estos momentos?

-En el patio trasero.-respondió Saru

-Ya veo.-respondió, dejando se masajear su sien…-Es todo por hoy Saru puedes ir a descansar, mañana en la mañana hablaremos, tengo algo importante que quiero decirte

Al decir eso, él se alejó de su amigo dejándolo atrás para ir a buscar al hombre que le estaba causando problemas desde hace buen tiempo.

-¿No puedes decírmelo ahora?.-le cuestiono Saru siguiendo a su compañero el cual ya estaba enfrente de la puerta y había tomado el picaporte , su amigo y compañero volteó a verle con una sonrisa juguetona, la misma expresión adornaba sus ojos rojos…-Ah, que malo eres, pero como gustes nos vemos.

-Sí, bye, bye.- le respondió abriendo la puerta y saliendo cerrando la puerta detrás de él dejando a su amigo dentro de su habitación

Ya afuera, se encamino al patio trasero de su vivienda la cual era inmensa, 4 pisos en total, con un total de 50 habitaciones en total, 5 baños, 2 cocinas, 2 patios uno más grande que el otro, un gran garaje en donde tenía 4 autos deportivos del año, así como también sus ayudantes que ayudaban a mantener la casa totalmente limpia y en pie , él siempre era generoso con sus ayudantes, aunque de vez en cuando dejaba salir el demonio que había oculto dentro de él, pero de esos sus ayudantes ya lo tomaban como algo normal.

Después de varios minutos en descender los 4 pisos de su vivienda y de cruzar el patio más grande rodeando su gran casa llego al patio trasero en donde encontró sentado a un lado de la fuente que había ahí, mirando su Teigu o eso creía cuando se fijó de mejor manera, le estaba dando mantenimiento a su arma, era raro de él haciendo el mantenimiento de su arma, pero ya era tiempo de que él se hiciera cargo realmente de sus propias cosas, pero no infligía que tuviera que desobedecer sus órdenes y reglas que el mismo le había impuesto aquel día en el que ese hombre dejo de ser un ser humano, con paso firme llego hacia el dejando 3 metros de distancia de él, pero aun así el no volteó a verlo.

-¿Qué es lo que desea Nobunaga?.-cuestiono el hombre sin dejar de ver a su Teigu

Oda Nobunaga, mejor conocido como, "El Rey Demonio del Sexto Cielo", fue el primer unificador de Japón, al igual que su compañero y amigo, sus logros son inmensamente reconocidos, su mayor logro fue vencer a un 40 000 hombres con tan solo 3 000 a su favor, sus estrategias militares fueron de las mejores en su tiempo, sus habilidades para el combate son extensas, sabiendo manipular a la perfección el arco, la lanza, las pistolas de diferentes tipos y principalmente la espada que ha sido si fiel compañera de armas.

Su apariencia era totalmente diferente a lo que los libros e imágenes pintadas en aquellos años, su cabello era largo y de color negro el cual le llegaba debajo de los hombros el cual era una media coleta atada con un listón rojo, su altura era casi igual que la de Saru, solo que él era un poco más alto por 5 centímetros lo arre basaba, su musculatura daba a entender que era fuerte en su totalidad, incluso le daba un aire de grandeza, su piel era levemente pálida, y lo que más resaltaba de él, eran sus ojos rojos como la sangre, los cuales brillaban intensamente cuando estaba en el campo de batalla.

-Has vuelto a desobedecer las reglas que te impuse desde a 7 años, ¿no lo recuerdas?.-Nobunaga la ataco cuestionándole

-No lo he olvidado.-respondió el con una sonrisa en su rostro

-¿Entonces, quiero saber tus razones para desobedecerlas?.-le cuestiono Nobunaga sabiendo la respuesta que el hombre le iba a dar

-Siéndoos sinceros mi estilo de vida desde siempre fue no obedecer órdenes o reglas, solo aparento que las cumplo al pie de la letra, solo a veces las obedezco.-respondió el, al tiempo que elevaba su Teigu observándola en cada ángulo.

-No sé porque siempre te pregunto lo mismo sabiendo que eso siempre me vas a contestar.-respondió Nobunaga

-Je, ¿Quién sabe?, usted es el sabio yo no, yo solo apenas tengo muy poco tiempo de esta forma en cambio usted, tiene buen tiempo.-respondió el poniéndose de pie aun si encarar a Nobunaga

Nobunaga por su parte dio un suspiro frustrado, siempre era la mismo con ese tipo, aun se preguntaba una y otra vez, ¿Por qué lo revivió?, el claramente al principio no supo que historial tenía el, pero cuando lo supo el monto en una cólera profunda al saber lo que había hecho y más fue la razón de su enojo para que hizo eso, aun así, le dio el beneficio de la duda, aun no confiaba plenamente en él, pero su ayuda en sus planes era esencial en todo sentido, después de todo él podía controlar sin problema alguno a los Elder Brain cosa que el con el tiempo nunca pudo hacer.

-Dejando eso de lado, ¿Dónde estuviste todo este tiempo?, Saru me conto que te fuiste desde que las practicas comenzaron y que apenas acabas de llegar.-le pregunto y comento Nobunaga cruzándose de brazos sin quitar la vista sobre el hombre

-Ah, sobre eso, solo fui a dar una vuelta, hace más de 2 días que ocurrió el primer ataque, y así como usted ha estado investigando yo también he hecho lo propio.-respondió el hombre esta vez cambiando su tono a uno serio y frió

Nobunaga noto de inmediato el cambio de voz del hombre, rara vez lo veía en ese estado, por lo cual era algo de suma importante, así como el hombre dijo sobre investigación propia él también había hecho lo propio, lo principal y primordial para él desde hace 500 años ya estaba casi completo, lo segundo en su lista era la Guerra de las Teigus que quedo pendiente hace tiempo desde la era Sengoku del país.

-¿Lograste averiguar algo?.-Nobunaga le cuestiono interesado

-Lamentablemente aún no.-respondió el hombre esta vez encarándolo finalmente, los ojos del hombre denotaban la desesperación y frustración…-Lo mismo de siempre, la Guerra fue provocada tal y como usted dijo mas no se claramente quien es realmente, tengo varias especulaciones, pero todas apuntan al mismo hombre que usted y yo pensamos desde hace tiempo

Nobunaga frunció el ceño desde hace tiempo habían detectado anomalías en todo el estado de Tokio e incluso fuera de este, entre ellas la aparición repentina de los Elder Brain en Japón y fuera del país incluso, había reportes de todo eso, aunque gracias a su influencias que tenía en la amplia gama de los noticieros así como la del gobierno esta nunca salió a la luz en los país extranjeros, en cambio aquí era otra cosa, no pudo hacer una negociación como el países extranjeros como esperaba, y eso era por la presidenta que había sido re-elegida nuevamente.

-Entonces, no nos queda más opción que él, pero si el, ¿Cómo es posible que el siga con vida?.-Nobunaga cuestiono

-Es algo que yo tampoco me explico la razón por la que estoy aun en este mundo es gracias a usted en cambio el, no entiendo cómo fue que paso, pero con nuestras averiguaciones él está vivo y quiera venganza.-respondió el hombre

-Tsk, que problema.-respondió Nobunaga molesto, esto no le gustaba absolutamente nada, él tenía miedo por Saya, no quería perderla

-Pero así como usted dijo, dejando de lado las malas noticias, ¿Cómo le fue?, ¿pudo verla?.-el hombre le cuestiono cambiando de tema así como el tono de su voz

Nobunaga al escuchar eso, sonrió ampliamente y sus ojos se iluminaron en felicidad absoluta, el hombre al ver eso, también se contagió por la felicidad de Nobunaga, era de esperarse.

-Es hermosa, tal y como tú la describiste.- le respondió Nobunaga…-Nanahara Fumito

Así es, la persona que había revivido Nobunaga era Fumito, la persona que Saya amaba aun y él también la amaba, pero que Saya lo creía muerto ya que ella misma lo asesino con sus propias manos hace 7 años, el aún no se explica cómo fue que el mismísimo Oda Nobunaga logro revivirlo, pero lo agradecía ya que tenía una segunda oportunidad de enmendar el daño que le hizo al amor de su vida, pero sabía que eso sería duro de conseguir sin mencionar que ahora con Nobunaga presente sería más difícil, la razón era simple, Oda Nobunaga el primer unificador de Japón y el nuevo presidente de Seven Heaven y propietario del Banco más grande a nivel mundial, era nada más y nada menos que el Padre Biológico de Saya.

La apariencia de Fumito era por demás diferente, era un poco más alto ahora, su cabello que era de un rubio café, era de un color más claro que cuando el mismo sol daba sobre su cabello este daba un color entre plateado y blanco, su musculatura había aumentado un poco por el poco entrenamiento que el mismo se dio, su piel era levemente pálida y sus ojos eran de un miel verdoso claro ahora, fue un gran cambio.

-Se lo dije, ella es igual que una rosa.-respondió Fumito con una sonrisa a la cual Nobunaga no correspondió he hizo que se molestara

-Una rosa a la cual tu lastimaste.-le contesto Nobunaga molesto, el odiaba a Fumito por lo que le hizo a su hija hace 7 años ½.

-No crea que no lamento mi error.-respondió Fumito de inmediato bajando su rostro levemente, los ojos rojos de Nobunaga eran penetrantes e intimidantes

Nobunaga por su parte estaba que sacaba humo por los oídos, seguía indignado con Fumito, casi lo volvía a matar al descubrir aquello, pero opto por no hacerlo, aun no se explicaba muy bien la razón principal, pero cuando descubrió que su clan es el que controla a los Furukimonos en su totalidad, pues, era obvio que sería un gran compañero y ahora más, la Guerra ha vuelto a comenzar.

-Aun que te disculpes conmigo eso no cambia nada Nanahara Fumito, el daño que le hiciste a mi hija Saya, fue a gran escala.-le dijo Nobunaga con enojo aun

Fumito solo asintió levemente, Nobunaga tenía toda la razón, pero él decía la verdad él quería enmendar su error de alguna forma, por Saya el haría lo que fuera, incluso perdería su vida por ella.

-De cualquier forma, no puedes volver a desobedecer las reglas que te impuse.-Nobunaga retomo el tema al cual había venido a recatar…-No puedes acercarte a mi hija, no por el momento

Fumito al escuchar esa regla impuesta dio un suspiro entre cansancio y diversión, él no iba a obedecer por nada, si tenía que ir a ver Saya el iría de todas formas, y Nobunaga aun lo sabía, que hombre era el padre de Saya, pero él tenía sus razones para a verle impuesto aquella estúpida regla que para su punto de vista no afectaba en lo absoluto sus planes de estos momentos, el si había ido a ver a Saya la madruga en la que ella volvió a Tokio, así como también la vigilo de cerca aquella vez en la que Saya recibió su Teigu, la había visto mas no se había acercado, esas palabras Nobunaga las confundió con facilidad a su punto de vista.

-Bien no lo haré "de nuevo".- le respondió Fumito mirando directamente a Nobunaga sonriendo sinceramente aunque por dentro fuera todo lo contrario…..-Cambiando no totalmente de tema, quisiera hacerle una pregunta, ¿puedo?

-Claro, pregunta.-Nobunaga acepto su propuesta bajando un poco su enojo

-Siguiendo hablando de Saya, ¿Por qué no busco a Saya desde hace mucho tiempo?.-Fumito le cuestiono

Nobunaga al escuchar aquella pregunta su enojo se esfumo como el viento, su semblante se entristeció, su corazón se oprimo por el sentimiento, un recuerdo de dolor, felicidad pero sobre todo tristeza cruzo su mente, aquel recuerdo el cual aun en estos días lo atormentaba, incluso el mismo recuerdo lo sentía tan lejano ya que no lograba recordar cosas de aquel día con claridad, pero había otras que aun las sentía en piel expuesta, no quería hablar de ello y mucho menos recordar aquello.

-Eso es porque nosotros creíamos que había muerto cuando ella apenas era una recién nacida

Ambos dirigieron su vista hacia al invitado que no habían sentido venir, estaban tan sumido en su conversación que se olvidaron a sus alrededores, eso estaba mal, no sabían cuando podían ser atacados, pero se tranquilizaron al saber quién era.

-Toyotomi-sama.- Fumito le llamo con mucho respeto más del que le tenía a Nobunaga lo cual siempre terminaba molestando a Nobunaga, pero eso ya era otro cuento

-¿Cuánto escuchaste?.-Nobunaga le cuestiono a su amigo el cual se encogió de hombros

-No mucho, yo iba llegando aquí cuando Fumito-san hizo su pregunta la cual yo respondí.-contesto Saru poniéndose a un lado de su amigo cruzándose de brazos

-¿Muerta?, ¿Por qué consideraron aquella opción?.-Fumito cuestiono con curiosidad el no conocía el pasado de Nobunaga

-Eso fue porque…

-No tengo porque decirte algo como eso Nanahara Fumito.-respondió con tono molesto nuevamente dándoles las espalda a ambos…-No te tengo la suficiente confianza para contarte algo de esa magnitud

Sin más que decir Nobunaga abandono el patio trasero sin voltearlos a ver o volver advertirle a Fumito, la figura de Nobunaga en la noche se desvaneció con cada paso que daba hasta ya no estar visible y mucho menos ser capaz de oír desde donde estaba en estos momentos, el silencio que dejo fue tenso, ambos habían tocado un tema delicado, Saru dio un suspiro de culpabilidad, no debía intervenir, hubiera sido no mejor comenzar con aquello de nuevo.

-Perdón por eso Fumito-san.- se disculpó Saru con Fumito el cual no se esperaba eso…-Nobunaga es delicado en ese tema en especial, para él es algo muy duro de hablar.

-No, yo soy quien debería disculparme Toyotomi-sama.- dijo Fumito haciendo una reverencia

-Umm, aun así lo siento mucho, en parte tiene razón, él no puede contar eso por varias razones personales, pero aparte de sus razones personales esta lo que puede causar el que se sepa aquel secreto.-explico Saru

-¿Eh?, ¿es algo tan grave?.-cuestiono Fumito, había entendido poco por lo que había dicho Saru cuando llego.

-Claro que lo es Fumito-san, este es el mayor secreto de Nobunaga, es por eso que te ha impuesto aquellas reglas de ver a su hija, él sabe que si ella te ve podría cuestionarte y no quiera dios tú le dices que su padre ósea el, está vivo.-explico Saru pasando una mano sobre su pelo

-¿No han considerado que Saya tal vez ni me crea que su padre biológico está vivo?.-cuestiono Fumito…..-Ella ha estado sola desde que era una bebe según lo que entendí, ella siempre ha crecido con el pensamiento de que sus padres están muertos.

-En eso tienes razón.-le dijo el asentimiento Saru a la respuesta de Fumito…-Pero la otro que preocupa es que ese secreto se filtre en la filas enemigas, aunque Saya no te crea en absoluto eso, nuestros adversarios pueden usar esa información y extorsionar a Nobunaga, aunque como ambos sabemos él no se va a dejar hacer eso, pero poniendo en medio a su hija, ahí cambia la cosa, incluso pueden llegar a secuestrar a Saya y torturarla, ese es el temor principal de Nobunaga, usar a su hija para que él se doblegue y quedar totalmente vulnerable, y si eso llega a pasar lo que tratamos de proteger desaparecerá.

-No imagine que eso podría ser tan grave.-respondió Fumito bajando su mirada

-Por eso contamos con tu discreción Fumito, ahora que sabes algo más del pasado de Nobunaga, mantén tu boca cerrada, tus ojos y oídos muy atentos, puede que incluso ahora haiga alguien cerca y nosotros ni en cuenta.-dijo Saru mirando a sus alrededores

-Pero según usted, hay trampas dispersas en los alrededores de la casa e incluso en la misma casa.-respondió Fumito

-Sí, pero no creo que eso detenga al enemigo sea quien sea.-le respondió Saru dándose también la vuelta para irse, pero antes…-Mañana mismo te quiero aquí a primera hora, tenemos mucho que practica Nanahara Fumito

Y así como Nobunaga él se retiró a descansar, ya que mañana seria otro largo día de entrenamientos y estrategias.

Fumito vio la silueta de Saru desaparecer por el mismo sendero que Nobunaga hace unos momentos, quedándose completamente solo, lo cual agradeció, ahora podía respirar de mejor manera, el ambiente fue tenso para su punto de vista en algunos puntos, pero aun así debía hacer lo que amablemente le pidió Toyotomi, y lo haría, pero eso no iba a impedir que el fuera ver a Saya las veces que él quisiera, sonrió como niño pequeño haciendo una travesura, y vaya que le gustaban, ahora había vuelto a tomar asiento aun lado de la fuente en la que estaba, dejando de lado su Teigu.

La Teigu que el portaba era La Artillería Romana: Pumpkin; la cual es una Teigu tipo arma de fuego la cual puede recoger la energía del espíritu de su usuario y dispararla en una onda expansiva concentrada. Su poder destructivo aumenta en proporción al nivel del peligro en el que se encuentra su usuario. Cuando las emociones de su usuario están al límite de colapsar, Pumpkin es capaz de hacer que la energía espiritual tenga filo, aunque esta hace que el arma se sobrecaliente y se vuelve inútil durante un cierto período de tiempo después de usarlo.

Hacía tiempo que le habían dado su arma y había logrado acoplarse totalmente a ella, aunque fuera un fracaso aun en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, ahora no tenía opción tenía que ir a esos entrenamientos, moriría si siempre dependía de su Teigu, además aquellos entrenamientos le servirían para controlar su nuevo poder como ser no humano.

Sintió como sus ojos ardían como fuego ardiente, sus ganas de mancharse de sangre y destruir todo llegaron cuando sintió aquellos deseos oscuros, mas no sintió el deseo de saciar su sed de sangre, él era un espécimen raro, el primer hibrido sin sed de sangre por comerse, pero si con sed de sangre por derramar, sin duda un extraño pero interesante espécimen.

La luz de la luna era su acompañante en todo el tiempo que estuvo en el patio trasero de la casa, cuando sintió que ya era la hora de entrar se movió y camino a paso lento hacia la casa, no había caminado mucho cuando el volteo hacia atrás de el mismo, y vio en dirección al oeste, sus ojos volvieron arder pero de menor forma que antes, enterró poco sus ojos, los cuales lo llevaron aun velocidad de vértigo, su vista era especial, podía ver a grandes distancias e incluso ver ataques a grandes distancia, eso era algo que el mismo Nobunaga no sabía, por lo que cuando supo de su poder de visión decidió callar totalmente para después entrenar a escondidas de estos su visión, que al poco tiempo que empezó con el enteramiento finalizo por su gran control sobre esta.

Su visión se detuvo al lugar que él quería encontrar con su vista más potente que un halcón, el sello seguía en su lugar tal y como lo había dejado hace mucho tiempo, los grandes y frondosos árboles cubrían a la perfección aquella entrada protegida por el sello, aquel sello que había estado averiguando desde hace mucho tiempo , era diferente del que usaba su clan, además de que tenía escrito una extraña lengua, casi asemejaba a la escritura de los míticos dragones, las letras del sello fueron escritas con sangre que incluso para el viéndolo aún no podía creerlo, del sello aun caían gotas de sangre de este.

No pudo mantener la vista sobre ese lugar mucho tiempo, esa era su debilidad, la cual no pudo resolver por ahora, cerro sus ojos un momento y la imagen previa, se presentó vívidamente en su memoria, abrió sus ojos nuevamente y lento, sonrió débilmente, uso parte de su poder y solo en su mirada, tal vez no debió dejar sus entrenamientos de la vista, aunque pudiera controlarla a voluntad ya, no era suficiente para lo que él quería hacer.

-Uff, bueno no queda otra opción.-dijo Fumito volviendo a retomar el camino yendo al mismo paso que antes.

Antes de entrar a la casa nuevamente la cual estaba ya totalmente a oscuras, miro hacia la luna, la cual brillaba vívidamente, el tiempo que durara la guerra seria el tiempo en que la luna cambiara de fase, tendrían una larga luna llena, era beneficioso para su equipo, una de sus compañeras tenía una Teigu guida por las fases de la luna, su poder se regía en base a estas y estando en luna llena seria alguien peligroso.

Sonrió por aquel pensamiento, sus compañeros eran peligrosos con sus Teigus incluso sin ella en mano, solo él lo era, dejando de ver a la luna, sus ojos se posaron sobre la gran puerta de madera que daban al interior de la casa, tomo el picaporte de la puerta y la abrió lo cual provoco un leve chillido por parte de esta, la penumbra de la casa era inmensa y aterradora, todo en soledad, su rostro sereno que siempre mantenía se transformó a uno de molestia y enojo, su estado de relajación cambio a los sentimientos oscuros que reinaban ahora en la casa solitaria, dio varios pasos al frente, el suficiente para que mano alcanzara el picaporte, la luz de la luna no alcanzaba a llegar totalmente era poca la luz que se lograba proyectar, con su mano en le picaporte, atrajo la puerta detrás de sí, la puerta estaba casi al cerrarse, y sus emociones totalmente cambiadas por el ambiente o eso creería cualquiera que lo viera, pero esa no era la razón por la cual estaba así, aquel sello y entrada volvieron a cruzar su mente, frunciendo levemente el ceño cerro por completo la puerta detrás de sí, dejándolo totalmente a oscuras, pero en medio de toda esa oscuridad sus ojos brillaron con fuerza, haciéndolo que sea capaz de ver en la penumbra.

Tomo las escaleras que lo llevaron al primer piso, después las escaleras al segundo piso, tercer piso y el último piso, camino por el pasillo totalmente a oscuras del último piso en el cual estaba su cuarto y en el cual estaba el mismo Oda Nobunaga, su habitación estaba a 5 puertas de la habitación de Nobunaga, tomo el picaporte de la entrada de su habitación, pero antes de abrirla su vista viajo a las 5 puertas de adelante, la puerta que daba a la habitación de Nobunaga, su mirada se transformó a una de desconfianza hacia Nobunaga, la razón para él era casi obvia, aquello que lo hacía desconfiar adjudicaba sangre y secretos.

¿Por qué después de tanto tiempo él busco nuevo a Saya, si desde hace tiempo él la creyó muerta?

A pesar de tener aquel pensamiento desconfiado sobre Nobunaga, debía dejarlo de lado, ahora importaba averiguar a ciencia segura si aquel hombre fue el que inicio con todo nuevamente, por lo que retomo su camino y llego a la puerta de su cuarto, tomo el picaporte le dio la vuelta para abrir la puerta, entro a su cuarto dando un bostezo en el proceso y estando ahora dentro, cerró la puerta detrás de sí.

Ajeno a todo lo que estaba pasando, en la planta del segundo piso de la vivienda, en una de las habitaciones al fondo del pasillo, en el interior de esta la luz de luna entraba de una manera suave sobre esta, la gran ventana estaba abierta completamente y el viento entraba libremente balanceando consigo cortinas blancas cual transparencia, en medio de aquella gran habitación en la cama, se encontraba una joven sumamente bella y de un corazón puro como el cristal, vestida con una pijama de estilo vestido color rosa claro apegándose firmemente sobre su esbelta figura, su piel levemente morena pero suave como la pluma contrastaba, su hermoso y ondulado pelo de color café claro totalmente suelto llegando a la mitad de su espalda, su rostro estaba finamente tallado, sus labios tenían un leve color carmín que provocaba besarlos, sus ojos que habían estado cerrados por su suave sueño se abrieron lentamente, sus ojos eran hechizantes, eran del mismo color que su cabello salvo que estos eran un poco más oscuros, pero no quitaba el hecho que estos reflejaban el alma pura y el noble corazón que esta doncella tenia, ella se movió levemente en la cama hasta darse la vuelta y quedarse viendo hacia la ventana abierta de su habitación, su bella mirada observa la luz de luna bañar su habitación así como el leve viento ondeando las cortinas.

Aquella doncella estaba perdida en sus pensamientos, sentía una opresión en su corazón, haciéndola estremecer y apretando las mantas de su cama con una de sus manos, la preocupación la invadió, tenía miedo y no sabía porque, desde tiempos inmemoriales su raza fue la más peligrosa pero en su caso ellos eran especiales y más ella como había dicho su tío, su don de poder ver el futuro a partir de sueños, era algo que nadie tenía ni siquiera los humanos, pero el miedo que sentía era raro, hacía tiempo que se había acostumbrado a su poderes de predecir, pero el miedo que sentía no podía encontrarle respuesta, salvo que ella tenía una misión que solo ella pero con algo de ayuda debía cumplir, al recordar eso, una sonrisa apareció en su rostro, cerrando sus ojos en el proceso, el solo imaginar que aquello podía llevarse a cabo, la hacía querer saltar de alegría o mejor dicho eso haría ella si todo se llega a realizar como ella espera, la visión de una hermosa mujer de largo cabello negro, hermosos ojos grises como la luna, piel pálida cual porcelana, hermoso rostro detallado por los mismísimos dioses griegos, hermosos labios carmín, figura esbelta, con una gran sonrisa palpable en su rostro, junto a un hombre al cual estaba uniendo su vida, en medio de un hermoso campo lleno de flores, ambos felices, ella conocía perfectamente a esa mujer, desde pequeña siempre la había soñado así como su madre y sus antepasados, desde hace menos de 500 años, abrió sus ojos nuevamente sin quitar su sonrisa de su rostro.

-Prima.-dijo en susurro la hermosa doncella…-Saya