Hola chicos y chicas como estamos espero que bien ahora les vengo a traer un nuevo capítulo jejeje, ahora actualice mas rápido y eso me gusta por alguna loca razón todos los capítulos me han salido mas largos de lo normal y no se porque?, tal vez sea porque ahora me puse a leer mas libros y me vino la inspiración tal vez sea eso, jajajajaja, como quiera muchas gracias por leer el fanfic en verdad me alegran mucho con las vistas que le dejan y los que dejan comentarios mil gracias (se pone a llorar como magdalena y se inunda toda la casa). No tengo palabras para explicar lo que siento en mi KOKORO, solo es pura felicidad, y se que he fallado en escribir el fanfic de la continuación de esta historia pero la escuela no me deja solo puedo estar concentrada en la re-escritura de este y nada mas espero conseguir un poco de tiempo tan siquiera un poco, bueno sin mas preámbulos les dejo un nuevo capítulo y un saludo a marati2011.
Capítulo 7.- EL LIBRO
Las calles de Shibuya como siempre estaban totalmente llenas de personas, que iban y venían como cualquier día, era normal nadie de estas personas tenia preocupación alguna como nosotros la tenemos.
Me detuve en medio de la calle principal, y mire al gran cielo iluminado por el astro rey, su luz era cálida, no había viento molestando, ni nubes en el firmamento, la calma siempre adjudica peligro, deje de mirar el firmamento al ver que la luz de los semáforos estaban parpadeando por lo cual me di prisa en cruzar, cuando llegue al otro lado del cruce de la calle, el sonido de los autos nuevamente en movimiento lleno el lugar.
-Ah.-di un suspiro de cansancio
En los últimos días no ha vuelto a ocurrir un ataque por parte de uno de los contingentes, por lo que esta vez, todos los demás se pusieron a entrenar con mayor fuerza, y más porque ahora ellos sabían dónde estábamos, durante el tiempo que se acordó de entrenar yo me exceptúe como siempre, recibí varios reclamos, por parte de Kageriki, Daisuke y Fuyimura, todo el día me reclamaban, las demás trataban de calmarlos, pero se molestaron mucho conmigo por mis decisiones.
-Qué más da, ni que me fuera a pasar algo porque ahora este sola.-dije volviendo a retomar mi camino con la intención de ir con Watanuki, necesitaba algo de información que solo él podía darme…-Ahora tengo algo de que ocuparme, el trabajo en equipo como supuse no es para mí.
FLASHBACK-(varias horas antes)
Un vaso, un plato hasta una mesa fueron hecha añicos, en el comedor principal de casa se había iniciado una nueva guerra campal, Kageriki se había encolerizado conmigo, eran las misma razones y motivos, Daisuke y Fuyimura lo sostuvieron para que no hubiera heridos, Korey y Hiro también me estaban sujetando o eso aparentaban ya que solo cada una tenía una de sus manos sobre mi hombro, mientras que Mana estaba en medio para impedir que nos lanzáramos a los golpes, pero yo no me rebajaría a tal nivel, yo había dado mi punto de vista sobre el grupo y como acabaron las cosas no fue de la mejor forma como yo hubiera deseado.
-¡Eres una tonta!.-me grito con furia en su voz moviéndose drásticamente para que Daisuke y Fuyimura lo soltaran…-Me importa un reverendo pepino si no te gusta trabajar en equipo, tenemos que hacer esto para defendernos, mejorar e impedir que nadie muera.
Me mantuve callada ante lo que decía, siempre las mismas palabras una y otra vez, ya hasta me las sabía de memoria, me relaje en el lugar donde estaba, Korey y Hiro pareciera que ellas habían sentido mi cambio por lo que ellas dejaron de sujetarme de los hombros, cerré mis ojos unos momentos, necesitaba pensar un poco más, cuando tuve una respuesta un tanto concisa, los volví abrir y mire seriamente a Kageriki.
-Tú sabes mejor que nadie que no soy buena trabajando en equipo, no importa que tanto me esfuerce siempre es lo mismo.-le respondí
-¡Esas son puras excusas!.- contesto Kageriki mas enojado incluso sus ojos ya se habían vuelto color rojo.
-¡Ya basta por favor!, esto no llegara a un resultado positivo.- Mana grito levemente mirándonos a ambos preocupada
-¡Ella es el problema!.-Kageriki contesto señalándome descaradamente con el dedo de su mano…-¡Ella siempre se impone reglas sin tomar en cuenta nuestra opinión!, ¡Ella es el maldito problema, por eso fuimos humillados por aquellos tipos!
-¡No le eches la culpa a Saya!.- Korey se puso enfrente de mi reclamando con voz firme a Kageriki…-Ella fue la que enfrento de mejor manera a nuestros oponentes, ella se dio cuenta de ellos en el primer instante, ella incluso peleo contra dos de ellos en cuanto a ti, no hiciste nada en comparación con los demás, gracias a ella fue que salimos con vida, ¡Tú eres el pendejo del grupo no Saya!
-¡¿Qué mierda dices Korey?!
No íbamos por buen camino teniendo esta conversación realmente, echarle la culpa a alguien era siempre fácil pero admitir algo era lo difícil, no lo negaba, pero yo nunca le he echado la culpa a nadie en mi vida, di un suspiro, los gritos seguían y venían todos estaban peleando, y todo por una sola cosa.
Nuevamente di un suspiro, esto tenía que resolverse y ya, Kageriki tenía razón no podíamos seguir así, y de ser así todos moriríamos, parpadee un par de veces, me di la vuelta para tomar a Murasame, con mi espada en mano, camine hacia la salida del comedor principal, ante la mirada de todos detrás de mí, incluso las discusiones se detuvieron, solo por unos segundos
-¡Ven ahí está siempre haciendo lo que ella quiere!.-escuche gritar a Kageriki mientras cruzaba el pasillo de la estancia que daba a la salida de la gran casa.
Seguí caminando sin escuchar algún ruido o reclamo desde donde ahora me encontraba, baje el mini escalón de la entrada, tome mis zapatos de la pequeña estantería que había en la entrada para ponerlos, acomodándolos sobre mi pies bien, tome el picaporte de la puerta de madera, abrí la puerta y salí de la casa, el gran patio principal de casa se alzaba enfrente de mí, la luz que ahora estaba saliendo iluminaba poco a poco, cerré la puerta detrás de mí, y comencé a caminar esta vez dirigiéndome a la última entrada de la estancia, el gran portón de hierro, había tomado una decisión y la cual era la mejor a mi opinión solo así se solucionaría el problema.
Estaba a pocos metros de distancia del gran portón cuando escuche los pasos apresurados de alguien detrás de mí, lo cual por inercia volteé completamente para ver quién era, me sorprendí al ver que todo los miembros del equipo estaban a fuera, pero la que había corrido a detenerme o mejor dicho las que habían venido a detenerme o a cuestionarme de mi acción habían sido Korey y Mana, ambas respiraban entrecortadamente, muestra de que en verdad necesitaban mucho entrenamiento.
-Saya-san, ¿A dónde vas?.-Korey me cuestiono cuando estuvo más repuesta
-Es más que obvio me voy para no regresar.- le respondí seria
-¡¿Qué?!.- Mana exclamo sorprendida y se acercó un poco más a mí a lo cual retrocedí…-Pero, ¿Por qué?
-Kageriki dijo que yo era la culpable de todo lo que ha pasado hasta ahora, además las constantes peleas entre nosotros afecta en sobremanera a todos ustedes, si queremos seguir con vida dentro y fuera en lo que la Guerra concluye, lo mejor es que lo problemas sin resolver se vayan.-explique de manera detallada
-¡Pero es no es cierto!.-Korey corrió a hacia mí y me tomo de las manos apretándolas levemente…..-Usted no es culpable de nada y eso yo lo aclare hace poco, además siempre en los equipos hay descontentos entre integrantes, así que no tiene que ir, usted puede estar en peligro
Mené la cabeza en negación, agradecía la preocupación, pero Kageriki y yo, no tenemos buena relación, la cual está afectando a todo el equipo, y de seguir de esa manera todo podía acabar para todos nosotros en cuestión de segundos, mire a Korey y a Mana, ellas esperaban una afirmación por mi parte, pero no podía hacerlo, no por ahora, por lo que era tiempo de partir, las manos de Korey apretaron con fuerza las mías casi hasta lastimar, no la volví a ver a los ojos, si lo hacía podía doblegar y eso era lo que no quería, mis manos que habían estado como gelatina desde que Korey las tomo en sus manos las endurecí, y me solté del agarre de las manos de Korey, podía jurar que la había lastimado un poco, con mis manos libres y mi pensamiento firme así como mi decisión, volví a retomar mi camino, pero no había avanzado 4 pasos cuando sentí como alguien se me había lanzado en mí y me hizo perder el equilibro, la persona estaba totalmente abrazada a mí, mire atrás sorprendida por la acción, y vaya que fue cuando caí en cuenta quien había sido, era Korey, tenía sus brazos alrededor de mí y con sus piernas rodeadas en mi caderas, estaba totalmente sobre mí, y por si fuera poco era un tanto pesada.
-¡¿Qué haces?!.-cuestione aun sorprendida
-¡No se vaya!.-grito ella como niña pequeña al tiempo que sus ojos se cristalizaban cual bebe y hacia un puchero…-Prometemos que no volveremos a cuestionar sus acciones, prometemos callarle la boca a Kageriki con una mendiga papa, incluso lo podemos amordazar para que se calle, pero, por favor, ¡No se vaya que yo sin usted me muero!, ¡Y bien morida!
En verdad a esta chica le faltaba un tornillo en su cabeza, forcejeé para quitármela de encima, nadie venía a quitármela, así que tuve que usar mi fuerza bruta para quitármela, después de unos minutos estando forcejando fuertemente, la tire al suelo, y volví a emprender mi camino, pero ella nuevamente se abalanzo hacia mi tomándome del pie y haciendo esta vez caer de cabeza al suelo.
-Auch, ¡Korey!.-le grite levantando mi cabeza del pavimento para verla a ella totalmente sujeta de mi pie
-¡No se vaya!.-grito lloriqueando aun y con su puchero aun en su cara
-Ugh, ¡Suéltame!.-grite enojada
Me pare sin importa que la llegara a lastimar en el proceso, con Murasame logre quitármela, y nuevamente volví a emprender mi camino, y volví a escuchar el sonido de algo moviéndose rápidamente, era ella de nuevo, por lo que, flexione mis rodillas levemente, sentía su presencia muy cerca detrás de mí ahora, por lo que sin perder tiempo di un gran salto, me había elevado a una gran altura la suficiente para llegar al techo de una de las viviendas un poco lejos de aquí, mire debajo de mí y vi como Mana había corrido ayudar a Korey la cual había caído sobre el pavimento y como los demás se acercaban para ayudarla, cuando Korey se incorporó pude ver que aún tenía la misma expresión, sus lágrimas corrían por sus mejillas estrepitosamente, su rostro estaba cubierto por la tierra, y su puchero seguía en el mismo lugar, deje de mirarlos para concentrarme en mi camino, pero antes de alejarme más, escuche a la misma Korey gritar
-¡No importa si se va, yo iré por usted Saya-san y me la voy a traer de las greñas!
-Ella debería ir al médico.-dije cerrando mis ojos al tiempo que me daba un tic por su actitud tan animada, pero a pesar de su actitud y la personalidad que tiene Korey conmigo era algo de admirar…-Ella no me desagrada
FIN DEL FLASHBACK
Al tiempo que me adentraba a los callejones, toque mi frente la cual había recibido el daño por la caída que Korey me provoco, estaba punzándome mas no me sangraba, ese momento de torpeza que tuve fue muy inusual
-Sé que eres fuerte, pero sigues siendo una mujer, no quiero que tu rostro a esta edad se llene de cicatrices…Saya
Me detuve abruptamente en el camino, aquellas palabras resonaron en mi cabeza, era un recuerdo lejano así como la voz con la que eran pronunciadas sin malicia, sin malas intenciones, no era actuación, todo era natural, mi corazón se comprimió ante el recuerdo de esas palabras, sentí mis ojos arder pero no por la muestra de mi poder, mi visión se estaba volviendo borrosa, mi labio empezó a temblar levemente al volver a recordar el rostro de ese hombre amable conmigo en todo momento, el que sufrió desde el principio desde el fondo de su corazón, luchando contra el mismo si lo que hacía estaba correcto o no, aquel hombre amables y fuerte y el cual le tengo un profundo aprecio.
-Padre.-dije con voz entrecortada casi en susurro, mi propia voz me estaba abandonando, mi garganta se sentía oprimida, de mis ojos sentí algo cálido cayendo en mis mejillas, me pecho comenzó a dolor, lleve ambas de mis manos a mi cabeza soltando en el proceso a Murasame, mis rodillas perdieron fuerza haciéndome caer fuertemente sobre el pavimento en la callejón desolado, abría y cerraba mi boca rápidamente, aquel cálido liquido seguía cayendo de mis ojos hasta caer al pavimento, no podía articular palabra alguna, apreté las uñas sobre mi cuero cabello, sentí el dolor correr a través de mí, apreté mis dientes fuertemente, mordiéndome la lengua en el proceso, para después volver abrir mi boca y sentir aquel cálido liquido entrar…-¡Padre!
Grite con fuerza, me empecé a lastimar, los recuerdos de Ukishima, los recuerdos falsos de mi padre, de mi falso padre me lastimaban, me dolían en lo más profundo de mi ser, lloré después de mucho tiempo, había jurado no volver a llorar pero, mi padre, el delegado, aquellas personas, nunca las podía olvidar, a pesar de haber sido un engaño, una trampa, ellos olvidaron todo y se esforzaron por impedir que recordara mi verdad, mi pasado manchando de sangre desde tiempos antiguos, me recargue en la pared del callejo haciéndome bolita abrazando mis rodillas, ocultando mi rostro entre ellas, sollozando a escondidas.
-¿Por qué me siguen atormentando, Padre…Delegado?.-cuestione entre sollozos en medio del callejón desolado.
Un extraño palpitar sentí al mi alrededor, mas no le preste atención con todas estas emociones llenándome completamente, el palpitar siguió, no sabía que estaba pasando, pero sentí como algo o alguien me abraza desde detrás, un refrescante y nostálgico olor a flor de Sakura invadió mis fosas nasales, sentí que el tiempo se había detenido por completo, un viento suave soplo, ondeando mi largo cabello, estando aun recarga en la pared y hecha aun un ovillo, levente mi cabeza lentamente, mi visión no era muy buena por lo que había estado llorando, cuando esta empezó aclararse mi campo de visión había miles de pétalos de flor de Sakura, los cuales parecían espectrales, me sorprendí al ver aquellos pelitos aun sabiendo que no era época de eso, estábamos en pleno verano, pero eso no le tome mucha importancia, aquello pétalos eran muy hermosos, su aroma una dulce y relajada, su color era único, eran mi flor favorita, así como aquella otra que vi en la tiene de Watanuki, me mantuve un rato de esa forma, hasta que estire mi mano y alzando uno de mis dedos, toque suavemente aquel pétalo, el cual explotó en pequeñas chispas de luz, eso debía haberme sorprendido, pero no fue así de nuevo, lo encontraba normal, además aun sentía que alguien me estaba abrazando desde detrás, pero cuando volteé no había nadie eso ere raro, aunque a pesar de que no había nadie detrás de mí.
-¿Qué demonios está pasando?
Después de un largo rato de estar en aquel trance, retome mi camino, aunque durante este me sentía de una forma diferente a como había venido hasta aquí, sentía mi cuerpo un tanto pesado por lo que tarde mucho más tiempo en llegar a la tienda.
Media hora me había tomado llegar hasta la tienda, fue mucho tiempo perdido, incluso ahora debería estar caminando por ahí, pero no, sin más preámbulos camine esta vez apresurando un poco mi paso hacia la tienda, ahora enfrente de la entrada la cual se abrió sola y entre siendo recibida por Watanuki junto a su perrito teniendo una sonrisa en su rostro, su perrito que estaba en el suelo aun lado de él, bajo el escalón y se dirigió hacia mí, quedándose enfrente de mi parado viéndome.
-Está preocupado.-dijo Watanuki atrayendo de mi atención
-¿De qué?.-le cuestione a lo que él dijo, sabía que los perritos eran el mejor amigo del hombre por naturaleza, y la preocupación por su amo está en su naturaleza, pero este perrito tenía que preocuparse por su dueño que era Watanuki no yo
-Parece que él no te sintió de la misma manera cuando te venias acercando.-explico el mientras descendía el escalón para acercase y tomar a su perrito en brazos
-¿Cómo que diferente?.-cuestione confundida
-Tú aura es diferente.-respondió el dándose la vuelta, para volver a subir aquel escalón y mirar sobre su hombro…-Entra has venido por algo o no
Asentí a su respuesta a lo cual él sonrió con más ganas, su sonrisa me molestaba un poco pero no podía reclamarle ahora, no me sentía bien en condiciones de reclamar y mucho menos de empezar a enojarme.
Como la vez que volví a poner el pie en esta tienda Watanuki me llevo por los amplios y grandes pasillos de la tienda aunque no recorrimos mucho ya que él me llevo a aquella sala en donde habíamos tenido aquella conversación sobre los chicos, me invito a tomar lugar lo cual obedecía, necesitaba descansar para reponerme por lo que cuando tome asiento puse mi espada aun lado de mi recargada sobre el sillón, me sirvió una taza de té caliente, la cual rechace amablemente por primera vez, mientras estaba sentada su perrito se acercó y se puso en mi regazo.
-¿Qué es lo que deseas Saya?.-Watanuki me pregunto al tiempo que le daba un sorbo a su té
-Libros.-respondí a lo cual el arqueo una ceja…-Necesito información sobre la Teigus y por lo que nos platicaste a mí y a Kageriki aquel día tú debes tener uno de los libros
-Y no te equivocas.-respondió el dejando su taza en la mesa para verme
-¿Podías prestármelo?.-le pregunte
-Claro por mí no hay ningún problema Saya.-respondió el con una sonrisa
-¿Cuál será el precio?.-cuestione, aunque me lo preste necesito pagarle de la misma forma además aún estaba el precio de la espada que vine buscar aquí hace buen tiempo
Watanuki meneo su cabeza de un lado al otro, cerrando sus ojos en el proceso para después abrirlos cuando dejo de hacer aquel movimiento, su mirada se volvió amable.
-Por esta vez hare una excepción.-respondió el haciendo que me sorprendiera, que aquello no traería consecuencias.
-Pero, ¿tienes permitido hacer eso?.-le cuestione
-No, pero como dije hare una excepción solo por ti, sé que puede traer consecuencias no cumplir con las normas impuestas desde hace mucho, pero todos desobedecemos las reglas una vez en nuestra vida, esa la naturaleza del ser humano Saya.-respondió el poniéndose de pie…-Nada puede parar la naturaleza humana, ni siquiera un dios.
A lo lejos de aquel lugar, en los grandes y nuevos edificios puestos alrededor de la torre de Tokio, se encontraba mirando desde la gran altura el gran movimiento que la ciudad tomaba todos los días, era algo de lo que nunca se cansaría, pero aunque no se cansara, eso tenía que cambiar, apoyando su barbilla en su mano derecha puesta sobre la mesa de color negro, pensar en un cambio sobre la ciudad lo hacía imaginarse cientos de cosas que no estaban totalmente bien, mejor dicho no eran buenas, él se imaginaba la gran ciudad de Tokio cubierta de en llamas, cadáveres por todo lugar, el miedo, la muerte y la frustración siendo impregnada en aquel lugar totalmente destruido, una gran sonrisa sádica adorno su rostro el solo pensarlo y mas que se haga realidad lo hacía sentirse deseo, pero debía ser cuidadoso, ahora que tenía varios problemas en medio, él pensó que solo aquel se involucraría mas no pensó sentir más de uno como ella, aquello lo complicaba de muchas formas.
-Permiso.- dio un pequeño salto al escuchar como la puerta se abría dejando pasar a una mujer de 35 años, pero los cuales no se acentuaban a ella, era bella en toda la extensión de la palabra, pero cuando la analizaba con aquel monstruo, la belleza de esta mujer se quedaba muy atrás de la de aquel monstruo.
-¿Qué deseas?.-le cuestiono a la mujer
-He venido a traerle los reportes que ha pedido, además de conseguir más información sobre nuestros enemigos.-le respondió la señorita con mucho respeto al hombre el cual asintió y tomo los papeles que la señorita traía en sus manos
-Esta vez fue más rápido que la otra vez, se han vuelto muy eficientes más de lo que esperaba.-respondió el hombre sonriendo ampliamente por la nueva información que ellos consiguieron
-Pienso lo mismo señor.-respondió la señorita haciendo una reverencia en agradecimiento
El hombre solo asintió para después leer aquellos informes detalladamente, vaya que al leerlos se encontró con información poco relevante pero ya era algo, las últimas veces siempre era lo mismo, por lo que estaba leyendo con calma, con cada palabra, línea y párrafo lo hacía sentirse feliz, tenían información básica sobre sus enemigos detalladamente y de quienes menos se esperaba para que hubieran sido tan descuidados en pelear y mostrar sus técnicas de pelea, ahora ellos tenían ventaja sobre ellos y vaya fue la casualidad saber que aquellas información obtenida había sido del equipo de aquel monstruo o mejor dicho Kisaragi Saya, ella siendo cuidadosa como siempre, él sabía que ella tenía fuertes conocimientos de artes marciales, el arte de la espada así como ser casi completamente inmortal, las heridas de ella se cerraban de un momento a otro sin que nadie se diera cuenta de eso, eso sí había sido una sorpresa, incluso se puso a reír de manera sádica totalmente asustando a la señorita por dentro pero por fuera estaba totalmente tranquila.
-Excelente trabajo.-dijo el hombre poniéndose de pie sosteniendo aquella información en sus manos….-Esta vez sí que se esforzaron los demás.
-Sí que lo fueron.-respondió la señorita
-En ese casi ya es hora de poner aprueba el plan.-dijo el hombre parado y con una gran sonrisa en su rostro , la balanza se inclinaba en su favor
-Entendido, pero no piensa cambiar un poco el plan.-dijo la señorita a lo cual el hombre la vio un poco confundido….-Mi señor, si vamos rápido se saldrá de las manos y seremos descubiertos, ahora que sabemos que unos de los contingentes no tiene buena química como equipo pero eso no quiere decir que sus integrantes sean débiles, y más si "ella" esta entre ellos
El hombre se quedó pensativo, ella tenía un punto a su favor, bueno a pesar de que él había iniciado la Guerra de las Teigus con el único propósito de tomar al mundo bajo su poder y con las Teigus junto a otras armas legendarias que mientras implementaban su plan empezarían a buscar sin ser descubiertos, aunque primero tenían que tener una pista de donde buscarlas y en cuanto a la señorita le había dado un poco más de poder así como moverse como él quisiera por las sombras desde hace mucho tiempo, gracias a ella todo estaba resultando, pero para el ella solo era un peón más por lo que al hacer ella aquella proposición le había dado un punto a favor y eso era totalmente cierto, tenían que ir con más calma, ellos solo habían visto a tres de sus miembros de equipo, así que ellos estaban fuera del plan primordial por ahora.
-Tienes mucha razón mi quería Yuuka, presidente reelegida de Tokio.-respondió el hombre
Yuuka Amino la actual y reelecta presidenta de Tokio Japón la tercera potencia mundial, sus primeros años en el gobierno logro grandes cambios en todo Japón haciendo que la economía se duplicara al doble de lo que antes era, estaba aún paso de revocar a China de ser la segunda potencia, cuando llego al poder quito todas las reglas impuestas por Nanahara Fumito ganándose más apoyo del que ya tenía, además de haber sido una personas bastante sociable con todos los distritos del gran país, su ayuda a fundaciones fue primordial y agradecía por todos, había logrado casi acabar con la hambruna del país, por eso cuando termino su periodo de gobierno no dudo en lanzarse de nuevo como presidenta logrando que todo el país nuevamente la reeligiera y volviéndose a establecer nuevamente como presidenta, aquello nunca fue antes visto en toda la nación, por sobre todas las cosas ella no había contraído matrimonio por estar totalmente apegada su puesto de trabajo pero también por tener mayor disponibilidad con su nación, por lo cual su apariencia no había decaído en nada, a pesar de tener 35 años seguía siendo muy hermosa, su piel levemente blanca y suave al tacto, hermosos ojos azul rey, su cabello azul rey era algo largo esta vez, el cual le llegaba arriba de los hombros, su antiguo peinado lo cambio para traer su pelo totalmente suelto amarrado en forma de media coleta haciéndola ver un poco más joven, sus labios estaban pintados con un labial de color rojo claro haciéndola ver atractiva, su estilo de ropa era totalmente formal, su expresión siempre era seria y llena de confianza.
-Se lo agradezco.-dijo Yuuka haciendo una reverencia…-Señor Mogari
Mogari sonrió complacido, después de siete largos años por fin tendría su venganza con su primo y contra aquel monstro, contra Saya, la princesa de la longevidad
…
Salí de la tienda de Watanuki con el libro que él me dio prestado así como otro el cual me dijo que no le servía para nada ya que este no era un libro informático sino un diario, el diario de una princesa, al principio trate de negarme ya que aquí estaban escritas cosas totalmente personales de aquella personas, pero él me hecho casi a patadas de la tienda diciendo que no habría porque preocuparse ya que aquella princesa ya estaba en un eterno descanso.
-¿Qué tipo de hombre es Watanuki?.-cuestione molesta caminando por el parque de la ciudad, eran las 3 de la tarde y había gente por todos lados a esta hora.
En el tiempo que fui recorriendo aquel parque, encontré una banca cerca de un gran lago y en donde tome asiento, dejando a Murasame a un lado de mí, y poniendo ambos libros sobre mis piernas, mi vista se perdió en el inmenso lago, había patitos nadando, pequeños pajaritos revoloteando por todo el lugar, las voces de las personas los gritos animados de los niños llenaban el lugar de vida pura, la naturaleza se sentía mucho más pura que antes, el estar en un parque de esta manera tan tranquila me hacía recordar aquellos días falsos.
-Tonterías.-dije susurrando…-Debo olvidar eso ya, eso ya es cosa del pasado
Mi mirada se dirigió esta vez ambos libros sobre mis piernas, alce mi mano para tomar el libro de las Teigus, pero el diario que Watanuki me dio a fuerzas me hacía sentir demasiado curiosa, cerré mi mano en un puño, no podía leer cosas personales de alguien y menos de una princesa alguien de la realeza, pero aun así mi fuerza de voluntad flaqueo, el diario era hermoso en su totalidad, el diseño era de un color rosa pálido que tenía dibujados pétalos de rosas de Sakura y también aquella hermosa flor que vi, ambas rosas estaban plasmadas en aquel diario, el cual era grueso pero pequeño era compacto, sonreí un poco, mi mano que la había detenido la volví a mover dejando de hacer el puño que había formado, tomando el diario en mi mano alzándolo levemente, para después tomarlos con ambas manos, estaba muy bien cuidado, tome el borde de la pasta protectora del diario y lo abrí, la primera página tenia los dibujos de ambas flores en la cabecera así como sus nombre sonreí al saber el nombre de aquella hermosa flor
-Nadeshiko.- susurre…-Hermoso nombre, y más para una niña
Seguí mirando la página principal, hasta encontrar los datos de aquella princesa, al ver su letra sentí envidia, por primera vez en mucho tiempo sentía celos, la letra de esta princesa era impecable, sin errores, las kanjis estaban hermosamente escritos incluso parecían apenas a ver sido hechos.
-Motokami Midori Sayuri Princesa de la Longevidad.-dije el nombre de la princesa, en verdad era un nombre bastante largo, pero bello, su apellido derivaba de dos componente, el componente Moto significa Origen, el componente Kami significaba Dios, por lo cual su apellido significa El Origen de Dios, en cuanto a ambos de su nombres, Midori significaba Verde y su primer nombre Sayuri significaba Pequeña flor de Lirio, su nombre completo junto con el apellido tenía un significado de misterio…-El Origen de Dios de la Pequeña flor de Lirio Verde
En verdad algo enigmático, ahora entendía porque era La princesa de la Longevidad, su apellidos y nombres encajaban a la perfección, la página principal aparte de tener el nombre de las flores y el nombre de su dueña, tenía escrito el año en que le fue dado, mas no tenía el año en que ella dejo este mundo, pero si las fechas de los años en que fue escrito respectivamente , a ver las fechas abrí mis ojos en asombro.
-Año de inicio, 501 a.c,año de nuevo inicio 1467 período Sengoku
Estaba por analizar más el diario hasta que escuche una fuerte explosión a unos cuantos kilómetros de distancia, los gritos de las personas no se hicieron esperar, lo niños llorando y las aves alejándose de ahí despavoridas, el humo se alzó fieramente en el firmamento, reflexivamente había volteado, pero aquello no era lo me asusto, de nuevo un miedo que hacía mucho yo había sentido pero que había quedado en el olvido, en ese momento sentí un fuerte dolor en mi cabeza, cerré levemente mis ojos sin poder rastro de lo que estaba pasando, aun con el dolor en mi cabeza me levante y tome mi espada, sosteniendo ambos de los libros con mi otra mano puesta en mi pecho, el humo reflejaba aquello que me hizo doler la cabeza y logro hacer que el miedo que había ocultado volviera y con la misma intensidad con la que lo había sentido cuando era una niña, una niña sin tener a nadie en el mundo, sola, completamente sola
Un color rojizo tiño el humo, y con horror la imagen de un dragón feroz de ojos rojos apareció en el firmamento y su rugido hizo temblar la tierra, destruyendo lo que estaba cerca de él, rocas volaron hasta el parque en el cual aún tenían personas y las cuales lo tiñeron de color rojo, el rojo de la sangre fresca.
Los edificios alrededor estaban totalmente destruidos, las personas corrían despavoridas tratando de salvarse de lo que estaba ocurriendo antes su ojos, muchas de ella no tuvieron tiempo de reaccionar, un lago de sangre se estaba convirtiendo aquel lugar, manos, piernas, órganos todo eso venia de cuerpos despedazados o eso creería uno al ver que estaban siendo devorados, las personas que se quedaron al ver el panorama desde lejos, miraban con horror y miedo aquellas horripilantes criaturas, haciendo que no voltearan atrás nuevamente y corrieran hasta salvar sus vidas, pero lo que no sabían aquellas personas es que aquellas feroces y peligrosas criaturas estaban siendo eliminadas por un guerrero en una armadura de color plateado junto a una fiel lanza de color plateado la cual en la orilla del filo era de color rojo intenso.
La criaturas rugieron fieramente hacia aquel guerrero el cual no espero a nada, tomo su lanza en medio aquel terrible lugar cubierto ahora por la muerte y destrucción y de un solo movimiento, corto aquellas criaturas de un solo tajo, aquello era solo una pequeña muestra de su poder, él no era humano desde la vez que lo dieron por muerto, la furia lo carcomió al recordar lo que provoco su supuesta muerte, pero si la muerte de un ser amado para él, así como la más dolorosa separación de una pequeña parte de él, con la furia llenándolo totalmente hasta la médula, las pocas criaturas que quedaban fueron hechas trizas de un momento a otro, fueron segundos lo que le tomo acabar con todos, su armadura estaba totalmente mancha de sangre, de su lanza la sangre fresca caía sobre el destruido suelo cubierto por sangre de ambas especies de humanos y de Furukimonos.
El fuego creado por la repentina aparición de estos seres, el humo le había difícil de distinguir se había mas de estos en algún lugar escondido o algo por el estilo, la máscara de su armadura lo complicaba todo, por lo que de un movimiento de su mano, hizo desaparecer por completo la armadura que lo protegía de todo, con la mano que hizo aquel movimiento apareció su espada, una de las Teigus más eficientes y poderosas, su capacidad de adaptarse a todo tipo de ambiente y de guerra era excepcional, pero no todo era color de rosa para él, la Teigu que portaba era poderosa y era porque fue creada por una poderosa bestia que seguía una fuerza de voluntad enorme incapaz de hacerla doblar el brazo no por nada en el libro antiguo de las Teigus fue apodada como "Armadura del Demonio".
-Hmph, pero eso lo que la hace interesante y especial.-dijo Nobunaga con una sonrisa aun con su mano estira y en ella su Teigu la cual vibro al escuchar las palabras de su dueño, el cual sonrió complacido…-Oh, que honor que una Teigu como tú le agraden mis palabras me siento honrado de verdad
Armadura del Demonio: Incursión, es una Teigu de tipo armadura, creada a partir del procesado y refinamiento de la carne de una Bestia Peligrosa de clase "ultra" conocida como Tyrant. A pesar de los innumerables procesos llevados a cabo por los artesanos de la época para otorgar a la Teigu una estabilidad en su composición, la voluntad y el poder de esta Bestia Peligrosa eran tan inmensos que su carne aún continuaba viva dentro de la Teigu, manifestándose cuando esta era activada, el poder de esta era y es tan inmenso que aquellos que fueron escogidos como portador de esta arma, fueron asesinados, ya que la armadura es inmensamente pesada no solo físicamente sino también mentalmente, los deseos sanguinarios de la bestias son inmensamente grandes que la personas que la porte tiene que ser fuerte de mente y fuerte en físico.
La Teigu tuvo pocos portadores, y los pocos que tuvo la misma arma los mato, por años vago hasta encontrar un legítimo portador el cual fue el padre de Nobunaga, Nobuhide, el gobernante de Owari el cual al morir le dejo a su hijo mayor Nobunaga el poder de la Teigu para pelear y defender a Owari con vida, sudor y lágrimas, muchos no creían que Nobuhide hubiera dejado tan valiosa arma bajo las manos de lo que era un tan mal terrateniente, toda la gente de su prefectura lo odia con Clemencia, lo creían un tonto un don nadie, ellos siempre quisieron a su hermano menor Nobuyuki como regente, pero Nobuhide dejo claras sus intenciones y deseos, lo cual hacia encolerizar, pero un día todo cambio cuando varios Guerreros que portaban Teigus atacaron la nación de Owari a diestra y siniestra , le gente no confiaba en su regente por lo menos hasta ese día, el cual el mismo tomo la Teigu de su padre y sin entrenamiento en cómo usarla, logro ser totalmente compatible con la Teigu, la primera vez que se la puso, la tierra tembló, la silueta de la bestia con la cual fue creada apareció detrás de él intimidando a los atacantes así como a sus ciudadanos, jamás esperaron eso y menos de ese Don nadie, pero más fue su sorpresa al ver que el mismo acabo con aquellos guerreros en cuestión de segundos, la armadura había dejado de protegerlo, el cual miraba todo sin expresión alguna cubierto de sangre, lo único que dijo antes de regresar calmadamente a su castillo era un funeral y el resguardo de aquellas valiosas armas.
-¿Estas ansioso?.-cuestiono Nobunaga al sentir que la espada estaba vibrando más de lo normal, o eso creía al sentir la espada vibrar de esa manera, él podía sentir casi muy bien las emociones que emitía la espada, pero en esta ocasión el vibrar que emitía era preocupante , nunca había pasado eso.
Cuando estaba dispuesto analizar de mejor manera la reacción de su espada, el grito de una mujer joven llego a sus oídos, olvido por completo el demás perímetro, había un parque cerca por lo que debía haber algunos Furukimonos ahí.
-¿Con que eso era lo que te inquietaba?.-cuestiono Nobunaga empezando a correr para tomar vuelo y dar un gran salto para ir a aquel parque en donde escucho aquel grito que hizo vibrar más a su espada
Corrió y salto por los pocos edificios que había en la zona hasta llegar al parque en donde al ver desde las alturas, busco por indicio de donde previno aquel grito de hace unos momentos, su oído era muy bueno debía decir, el parque también está destrozado por obvias razones, no había ningún alma ahora o eso creían cuando vio como uno de los Furukimonos se aceraba peligrosamente a una chica de 17 años , la cual temblaba, tenía el rostro cubierto en lágrimas y una expresión de horror y terror, sin dudarlo iba a matar al Furukimono desde esa distancia, sabía que podía herir a la chica, pero los humanos eran fuertes, cuando iba poner en forma para atacar al Furukimono que estaba a pocos metros de distancia, se detuvo abruptamente al ver de mejor manera aquella chica, el alma se le fue al piso al verla de mejor.
-¡¿Qué mierda iba a hacer?!.-grito Nobunaga enojado consigo mismo aquella chica era su hija
Sin pensar en nada mas, salto desde el alto techo, cayendo directamente al suelo destruyéndolo mucho más de lo que estaba, su furia volvió a recorrerle, saco su Teigu la cual vibro ante el sentimiento de su dueño, la piedra que Incursión tenia entre el comienzo de la espada y la base, se abrió a cual ojo dejando ver un hermoso ojo de bestia color rojo el cual brilla intensamente, su poder aumento, y Nobunaga lo siento mejor que nadie, de un movimiento rápido se abalanzo hacia el Furukimono listo para atacar a su hija la cual no reaccionaba y así como lo hizo con los que estaban en el otro tramo, hizo lo mismo con este, ahora sin su armadura se manchó totalmente de sangre, ensuciándose fogosamente, su espada goteaba de sangre, pero lo que más resalto fue el escuchar el rugido lastimero del Furukimono siendo partido en dos, dejándolo completamente muerto.
Nobunaga al ver que ya estaba muerto, se acercó a su hija tirando en el proceso su espada, se incoó ya que ella parecía que había caído al suelo del susto, su visión no tenía el mismo brillo que el vio aquella vez, parecía perdida, seguía temblando incluso su labio inferior lo estaba y parecía que no solo el necesitaba un cambio de ropa, también ella, ella fue el que recibió el baño de sangre, pero eso era lo de menos, el tomo los hombros de su hija con ambas de su manos y empezó agitarla para que reaccionara, pero no había resultado, se estaba asustando.
-¡Despierta!, ¡Pequeña, despierta!.-Nobunaga gritaba desesperado al ver que ella no reaccionaba
Su espada estaba casi desenvainada la cual estaba tirada aun lado de ella, así como dos libros, el cual al examinarlos se dio cuenta de cuales eran, el los creía perdidos, pero parece que su sobrina había estado en lo correcto cuando hablo con ella en la mañana, las cosas habían empezado a moverse, y no de la manera que él quería.
-¡Maldición!.-grito, no podía hacerla reaccionar.
Sin más que hacer la tomo entre sus brazos, lo cual provoco un susto por parte de ella , pero aun así no reaccionaba, la sujeto firmemente, tomando también el proceso los libros, guardándolos en su chaqueta y tomando ambas espadas, las cuales sujeto con una mano, cuando vio que no faltaba nada, así como también no dejaba rastro de que ellos fueron los que pelearon, se fue de ahí como sombra.
Corría rápidamente saltando desesperado por llegar a su casa, esperaba que Fumito no estuviera ahí, sino todo se vendría abajo, debajo de él las sirenas de los autos de policía , de bomberos y de ambulancias pasaban una tras otra, los murmullos de la gente asustada y horrorizada de la cual habían comenzado hablar sobre lo que paso en Osaka hace buen tiempo, así como de la información sobre la asesina, parece que la prensa no cumplió lo que él había pedido.
-Parece que tengo matar a alguien.-dijo Nobunaga con seriedad
Mientras seguía corriendo por los edificios a la distancia él pudo divisar su casa, por lo que podía ver desde donde estaba, la casa parecía vacía, por lo que sin perder más tiempo de lo que estaba haciendo di un gran salto desde donde estaba.
-¡A la mierda!.-Nobunaga grito asustado al ver que había dado un salto muy imprudente y eso le costaría
Mientras tanto en la casa Saru se había despertado y no había encontrado ni a Nobunaga ni a Fumito, él sabía que Nobunaga pudo haber salido por cosas de la empresa que había comprado hace buen tiempo, así que no era para preocuparse tanto, no hasta que fue llamado por la secretaria de Nobunaga diciendo que este no se había presentado y que era preocupante ya que en ese momento había ocurrido una catástrofe.
Saru temió lo peor, sin más preámbulos se vistió a prisas y tomo su Teigu L'Arc Qui Ne Faut (El arco que nunca falla), su Teigu tiene un poder desconocido tanto por el cómo por el mismísimo Nobunaga, solo sus ancestros conocían su poder, pero nunca lograron pasar la verdadera información por temor a que ese poder fuera usado para él, aun si saber en su totalidad sus habilidades, la Teigu la cual pronunciando el nombre del objetivo y si dicho objetivo permanece dentro de su rango, las flechas ya arrojadas lo perseguirán por la eternidad hasta dar en el blanco, Saru a sus perspectiva sentía que aquellas flechas tenían un tipo de parecido con la Teigu de Fumito, ya que ya había usado una de ellas y persiguió a su objetivo como el mismo presencio, habían en total 4 flechas por lo que pensó que todas se reutilizarían, pero no fue así ya que cuando cazo a su presa en su caraj, se había incluido una flecha más, para cuando volteo a ver su presa esta tenía un la flecha, aquello le dejo una nueva deducción, el arco y el caraj estaban unidos por energía vital de su portador y cuando este acertaba una fecha se incluía ya que una de las otras había cumplido su objetivo.
Salió de la casa apresurado hacia el portón principal y salir por completo, pero algo lo detuvo fue una extraña presencia, miro a sus alrededores, pero no había nadie, ni siquiera los muchachos jóvenes los cuales salieron en busca de más información, a excepción de Fumito, y su sobrina estaba en su cuarto meditando, así que, ¿de dónde venía aquella presencia?, fue ahí cuando miro hacia arriba, pero fue muy tarde, algo grande y pesado callo arriba de él aplastándolo igual que una tortilla, su Teigu salió volando hacia algún lugar así como también su caraj, había caído boca abajo se sentía mareado, se lo que fuera que estaba sobre él le estaba quitando el aire peligrosamente.
-¡Eso fue peligroso!.-exclamo Nobunaga aun asustado, eso había sido el segundo peor susto de su vida
Mientras tanto Saru aun desconcertado al escuchar esa voz, todo se aclaró, por lo que con un sobresfuerzo alzo su cara del pavimento y miro sobre su espalda, la molestia combinada con la alegría se formó en su ser al ver que era cierto, su voz siempre se le haría conocida.
-¡Nobunaga!.-exclamo molesto y a la vez alegre Saru
-Ah, ¡Oh!, Eres tú Saru, ya se había hecho raro que la caída hubiera sido tan cómoda.-dijo Nobunaga con una sonrisa pícara en su rostro mientras sostenía de mejor manera a una bella joven, la cual parecía estar en shock, su visión estaba perdida, estaba manchada de sangre, temblaba mucho y su boca se movía y de la cual parecían salir palabras o eso creía Saru
-Si claro, pero quítate de encima de mí, pesadas.-dijo Saru molesto
-Sí, si no te enojes
Nobunaga al ver el semblante serio de su amigo, se movió con cuidado, no quería moverse mucho temía asustar mucho a su hija o algo peor, la pobre no había reaccionado, ahora él estaba de pie al igual que Saru el cual había tenido problemas al levantarse, los dolores de sus músculos le durarían mucho días, solo esperaba no ser una carga, pero a pesar de eso, Saru dirigió su vista nuevamente sobre la bella muchacha y la cual al verla de mejor manera, su pecho se oprimió, no podía ser verdad o si, ¿acaso eso era de lo que Nobunaga iba hablarle por fin?, habían pasado días cuando Nobunaga le había prometido contarle sobre algo sumamente importante, pero no se imaginó que sería esto, al fin la habían encontrado.
-Nobunaga, ¿Cuándo fue que tu….?.-Saru estaba por demás sorprendido estaba feliz y preocupado.
-Es un poco larga la historia Saru, pero ahora tenemos que llevarla con mi sobrina, ella no ha reaccionado y me tiene preocupado, pero también hay algo mucho más que me preocupada.-dijo Nobunaga el cual con algo de dificultad saco el diario de su chaqueta y se lo extendido a Saru el cual no compre dio al principio de su mayor preocupación.
Miro aquel bello diario bien conservado, tomo la pasta y la abrió dejando ver la primera página, fue ahí cuando comprendió la inmensa preocupación de Nobunaga, si ella llegara a leer esto…
-¿Cómo fue que ella lo obtuvo?.-cuestiono Saru
-Eso lo averiguaremos después, vamos tenemos que llevarla con su prima ahora, podría ser tarde si tardamos mas.-dijo Nobunaga seriamente
-Bien, ella está en su cuarto está tratando según yo de averiguar algo.-dijo Saru
-Me alegro que este aquí, te voy a pedir un favor Saru, encárgate de hablar a la compañía y reportar formalmente mi ausencia y que mis subordinados se encarguen de todo así como otra cosa más, busca a Fumito y mantenlo lejos de esto.-dijo Nobunaga con firmeza absoluta
-Cuenta conmigo, ahora ve.-dijo Saru
Sin más tiempo que perder, Nobunaga corrió hacia la puerta de su casa y abrió de una fuerte patada, ahora tenía que correr, hacia la planta del segundo piso al fondo.
…
Lo que veían mis ojos eran recuerdos dolorosos y traicioneros, eran una maldición, había fuego por todo el lugar, así como cadáveres de todo tipo de personas, niños, niñas, mujeres y hombre jóvenes así como bebes y personas de tercera edad, todos habían sido devorados, la aldea en la que ella había estado viviendo en donde todos absolutamente todos la trataron como un monstruo, las golpeaban diariamente, ya sea con piedras, con varas, e incluso los mismos adultos la golpeaban a diestra y siniestra con puño cerrado y patadas, ella lloraba todos los días, quería morirse, no tenía a nadie quien la cuidara y protegiera, incluso habían llegado a decirle que sus padres la habían sido asesinados por pecado y que ella debió haber tenido el mismo destino y ella lo quería, no soportaba estar en un lugar de esa manera, quería morir, pero sucedió todo lo contrario.
Aquel día en donde estaba hambrienta, y fui a robar algo, tenía hambre, sabía que eso estaba mal, pero tenía hambre, solo por haber robado una fruta casi en descomposición todos los aldeanos se enfurecieron como si de un dios se trataran todos, tomaron cualquier cosa que tuvieron enfrente y fueron a matarme, y casi lo consiguieron, me habían clavado ramas de árboles en mi pequeño cuerpo, así como también dagas, me habían dejado ciega, todo me dolía, lloraba, les rogaba que pararan, pero nadie me escucho, nadie, fue ahí cuando sentí una gran ira hacia estas personas, ¿Qué se creían a juzgarla?, ¿Qué culpa había tenido ella el haber nacido?, ¿Qué culpa tuvieron sus padres al amarse y haber tratado de periquear una familia?, ¿Todo eso estaba mal?, ¿Estaba mal para los que son diferentes condenados a ser infelices?, ¿Por qué?, ¿Quién decidió eso?, ¿Estos seres viles? o ¿fueron los mismos dioses?.
Apreté mis dientes, así como mis puños, estaba hecha un ovillo tratando de protegerme, al principio había dejado que me golpearan para matarme, pero la furia y aquellas preguntas que surgieron en mi cabecita, se convirtieron en algo dentro de mi interior, sentía mi sangre correr por todo mi cuerpo a una velocidad de vértigo y la cual la sentía caliente, sentía sed, una sed insaciable, mi vista que supuestamente había perdido, mis parpados estaban cerrados cubiertos de mi sangre y sentía como de mis ojos caían lágrimas de sangre, las cuales cesaron, los gritos de los aldeanos y exclamaciones de alegría llegaban a mis oídos sintiéndose felices de haberse deshecho de mí, aquello que corría por todo mi cuerpo como vértigo, hizo que todas mis heridas sanaran rápido, ahora no sentía tanto dolor, mis ojos que los había tenido cerrados, los abrí sin lentitud y vi como todos los aldeanos se sorprendieron y retrocedieron, sentía mis ojos arder como el fuego y como una extraña luz me envolvía protectoramente, era de color azul, así como mis ojos ardieron su frente se sentía de la misma manera, algo se estaba formando en mi frente, y le dolía, cerré levemente mis ojos por el dolor y observe como los aldeanos corrían despavoridos, habían visto algo, no solo yo había provocado la huida de los aldeanos había algo detrás de mí, pero no tuve las fuerzas suficientes para voltear, ni siquiera para mantenerme despierta, por lo que caí en un sueño profundo y para cuando desperté va aquel caótico lugar, nada quedaba vivo, aquello fue lo que más me asusto, ¿esto era la muerte?.
Retrocedí, no quería estar en ese lugar, pero me detuvo y me lamente de haberlo hecho, en medio de todo aquel caótico lugar, había una mujer, la cual no pudo distinguir su rostro, ella parecía ser un tipo de sacerdotisa o diosa ya que esta era iluminada por la misma luz que la envolvió a ella, salvo que su luz era fría e ira, aquella mujer era esbelta tenía un hermosa cabello dorado el cual le llegaba más debajo de las rodillas, vestía una fina falda la cual estaba atada su cintura y la cual tenía una abertura en forma de v en medio de sus piernas de la parte delantera pero de la cual la obertura era leve mientras que detrás estaba bien cubierta hasta la falda arrastraba y en medio de la falda había unos largos listones de la misma tela del color de la falda y los cuales estaban hecho un tipo de moño y del cual varios extremos salían y eran sujetados por sus manos y otros caían sobre su falda, su pecho y abdomen estaban descubiertos, pero levemente tapados por un fino trozo de tela fina, la cual cubría sus bien proporcionados pechos, la razón por la cual ella no podía ver el rostro de aquella mujer era porque había un hermoso manto el cual llegaba casi al mismo nivel que su cabello y cubría parte de su rostro así como ornamentos de oro los cuales tenía en su cuello solamente , pero aparte de ella en su mano resaltaba una hermosa lanza la cual era de un tamaño considerable y estaba escurriendo de sangre, ¿ella acabo con ellos?.
Tenía que huir de ahí, no quería estar ahí, no más, necesitaba estar segura, me moví lentamente para no llamar su atención, pero fue en vano tire un par de rocas, las cuales provocaron un estrepitoso ruido, palidecía ante eso, para cuando voltee aquella mujer estaba inclinada y enfrente de mí, ahora podía ver de mejor manera su rostro, su aura aquella luz que era fría y cubierta por la ira, ahora estaba impregnada por la tristeza, , sus rostro era por demás hermoso, su piel era levemente pálida la cual contrastaba hermosamente con su hermoso pelo así como sus ojos, los cuales eran lo más bonitos, era de un hermoso color dorado y sus pupilas tenían una forma totalmente diferente, casi como los de una bestia, pero lo que más me sorprendió fue ver como sus ojos se cristalizaban y caían lágrimas sin parar, aquella enorme lanza se descompuso en miles de brillos los cuales nos cubrieron a ambas, en un tipo de barrera, miraba todo sorprendida, para cuando volví mi vista hacia ella, sentí unos cálidos brazos sobre mí y me atraían hacia ella, abrí los ojos ante eso, nunca nadie me había abrazado, era extraño, pero cálido, sentí como una de sus manos la puso en mi cabeza y empezó a darme leves caricias, mientras que con la otra hacia lo mismo pero en mi espalda, y en mi manchado rostro sus lágrimas caían, ¿Por qué lloraba?.
-Perdóname.-dijo aquella hermosa mujer
-¿Eh?.-de mi voz escapo un murmullo ante lo que dijo, ¿Por qué se disculpaba?, alce mi rostro hacia esa mujer que me apretó más contra ella
-Es mi culpa, todo, todo es mi culpa, si hubiera defendido lo que por ende me importaba más que mi vida, nada de esto estuviera pasando y menos a tu familia, menos tu familia, pequeña.-dijo la mujer sollozando con más fuerza, ¿de qué estaba hablando?
-¿Quién es usted?.-le pregunte con mi voz de infante
Ahora que veía de mejor manera este recuerdo, era el del que más dudaba, pensaba que era falso, algo que Fumito había implantado, pero supuestamente no, lo sentía real y a la vez falso, esto era raro en toda la extensión de la palabra
La mujer se separó un poco de mí y me miro con una ternura la cual hizo me corazón latir velozmente, nunca nadie nuevamente me había visto de esa forma, todos los aldeanos me miraban con horror y con miedo, pero en cambio ella, me miraba como una madre o alguien cercano a un hijo lo vería.
-Mi nombre es…
En eso aquel recuerdo o sueño que había detenido se desvaneció de un momento a otro, y más cuando sentí como alguien estaba tocando mi rostro, aquello me puso en alerta, desperté de inmediato, sentí mis ojos arder por furia, tome con violencia la mano de la persona que había tocado, escuche un gemido de dolor por su parte, mientras con mi otra mano apreté su cuello.
-Due…le
-¿Dónde estamos?, ¿Quién eres? y ¿Qué quieres de mí?.-cuestione, la persona que me había tocado era una muchacha, muy bonita
Cuando sus ojos se encontraron con los míos, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo de manera muy abrupta, su rostro, era casi idéntico al mío, ¿Qué demonios estaba pasando y en un solo día?.
Afloje mi agarre sobre su mano y sobre su cuello, no tenía palabras, esa chica tenía el mí mismo rostro, casi era idéntico al mío, pero ver casi una copia exacta de mí, era para morirse del miedo, la muchacha se alejó un poco de mí y empezó a tomar aire, para después verme y pude ver preocupación en sus ojos aunque también emoción.
-¿Quién eres?, ¿Qué piensas hacer conmigo?.-comencé a preguntar no sabía cómo había llegado aquí y quien me había traído
-Por favor tranquilízate.-dijo la muchacha la cual trato de hacer noción de acercárseme lo cual yo evadí, me levante de la cama poniéndome en el otro extremo, busque con la mirada mi espada la cual estaba puesta en la cómoda de la cabecera de cama al ver donde estaba no dude en tomarla y desenvainarla casi, lo cual puso la muchacha en alerta
-Contesta mi pregunta primero mocosa.-le dije enojada…-¿Quién eres y que quieres de mí?
-Ella no quiere nada, ella te ha estado cuidando desde que caíste en shock hace pocas horas señorita
Ambas volteamos hacia la entrada de la habitación en donde estaba parado un hombre, uno muy apuesto, su expresión era por demás divertida , su porte daba a entender que él era de alguien de dinero, estaba recargado en el marco de la puerta cruzado de brazos, mirando todo divertido.
-¿Quién es usted?.-le cuestione desenvainando mi espada por completo y apuntándole a lo cual el parecía no importarle, solo sonrió con más ganas
-Tío, por favor salga, yo me hare cargo.-dijo la muchacha asustada
-¿Dejarte sola?, no pequeña mía, no después de lo que vi, aunque ella recapacito rápidamente, pero eso no me deja del todo convencido.-dijo el para después dejar de recargarse y caminar hacia nosotros aun con sus brazos cruzados
-Pero…ella…esta alterada tío, solo eso, aquello…fue…porque está asustada, cualquiera haría lo mismo y usted mejor lo sabe.-dijo la muchacha desesperada
-Sí, lo sé, pero no confió.-dijo el viéndome, para después caminar hacia mí, a lo cual retrocedí, pero ahora sentía mis fuerzas irse…..-No estás en condiciones para manipular tu arma jovencita
-¿Quién te crees que eres?.-le cuestione temblando levemente por la pérdida de fuerzas
-Mira pequeña, si te digo esto es por tu salud, además de ser la persona que te salvo la vida.-respondió el dejando de caminar hacia mí para después sentarse en la cama la cual era grande
-¿Salvo mi vida?, ¿Usted?.-cuestione bajando levemente mi espada a lo cual el asintió cambiando su expreso...-Pero yo no recuerdo nada, ¿Qué sucedió?
-Algo horrible pequeña.-respondió el dejando de verme para ver a muchacha….-Mi niña puedes ir por los paños, por favor, yo me quedare aquí con ella
-Sí, claro.-respondió ella segura y salió de la habitación.
-Ahora ven.-dijo el extendiendo su mano hacia mí a lo cual retrocedí…-No te voy a hacer nada jovencita, si te traje aquí es porque no encontré nada para poder llevarte con tu familia
Dude, este hombre tenía un aura peligrosa, pero no lo demostraba por completo, tenía un buen control y no solo eso, lucia confiando, y no parecía totalmente asustado al ver que alguien lo esté amenazando con una espada y en sus propias narices, pero no tenía fuerzas, y por otra parte, debía escucharlo, no debía juzgar eso era un mal habito que tenía.
Por lo que baje mi espada, tome la funda y la guarde, y me senté en la cama, no iba dejar que alguien que no conocía lo tocara y menos si es un hombre mayor como el, a lo cual el al ver que no acepte su invitación a través de su mano dio un suspiro y la bajo.
-¿Quién es usted?.-le cuestione otra vez sin confianza total, pero el aun así sonrió
-Soy Oda Nobunaga, mucho gusto pequeña
