Hola chicos y chicas espero que estén muy bien aquí les dejo un nuevo capítulo que se que algunos les va a gustar porque tiene algo de romance, humor, misterio y demás cosas que se que les vas a gustar chicos, como siempre agradezco sus comentarios y vistas son muy buenos conmigo en todo y mas por hacer que la historia tenga un buen recibimiento como antes me hacen muy feliz realmente no se como agradecérselos solo se que puedo decir un gracias sincero de mi parte porque es lo que mas puedo decir y hacer pero sobre todo espero como siempre contar con su apoyo para demás proyectos por cierto quiero anunciar que ya estoy comenzando la continuación de la historia de este Fanfic, el titulo del Fanfic es Revive;The Beginning of Caos que en español quiere decir, Despertar; El comienzo del Caos ya tengo la trama y personajes el personaje principal (alerta de spoler si quieres leer la historia tienes que leer La tragedia inminente; El fin de una Era para que comprendas la continuación de la historia) es la hija de Saya, la cual se llama Nadeshiko como algunos saben ella vuelve a despertar de su invernación impuesta por Watanuki hace mucho tiempo ella despierta 50 años después en un mundo diferente del que conoce, esto es todo lo que puedo decir de la trama en si así que tienen que esperar, como sea un saludo a marati2011 por sus comentarios en verdad un gracias espero les guste a todos el capítulo así que sin mas preámbulos a leer
Los personajes que aparecen aqui no me pertenecen sino a Ranmaru que son los de Bloo Takahiro (guion) Tetsuya Tashiro (dibujo) del manga Akame Ga Kill de donde saque las armas.
Capítulo 9.-ANTES DE LA TORMENTA
Habían pasado 2 semanas desde entonces, no había ocurrido un ataque a gran magnitud como las otras veces, pero eso no quería decir que los ataques hubieran cesado, varios incidentes fueron ocurriendo uno tras otro, la gente empezó a asustarse por lo que el gobierno Japonés implemento más seguridad que antes, incluso habían puesto en revisión la nueva aprobación del toque de queda en toda la capital, pero eso aún estaba en tela de juicio lo único que esperamos todos es que no se llegue a implementar eso sería difícil para todos los usuarios sin excepción aunque mataran a los testigos, los aparatos electrónicos así como las redes sociales estaban a la orden del día y eso era algo peligroso, por lo que uno debía andar con cuidado y más sin los miembros de un equipo venían a tender una trampa al contrincante.
Ahora el sol brilla con esplendor ante todo, aún no había ocurrido un nuevo incidente lo cual esperaba que ocurriera eso sería mejor a que no ocurriera, pero aquello no era algo para lo que uno debía tomarse con delicadeza, con aquellos ataques nos damos cuenta que no tienen un plan listo de contingencia y si dejan de atacar fuera quien fuera, era algo para alarmarse totalmente, la experiencia de los años me había enseñado eso y más lo cual era la paciencia.
Ante la vista de todos, estaba entrenando con una de ellos, la cual insistió mucho y ahora henos aquí practicando ante la mirada atenta de todos, los cuales no dejaban de mirarnos, era molesto aunque algunos solo lo hacían para aprender por medio de la visualización y otros solo por molestar tal era el caso de Kageriki, el cual no había estado muy contento desde la semana pasada y todo como siempre mi culpa, no podía culparlo, pero eso no ocupaba mi cabeza por completo, sino lo que ocurrido durante mi estancia en la casa del señor Oda
FLASHBACK
Había durado aproximadamente una semana en la casa del señor Oda el cual, estaba siempre muy feliz a mi criterio además de que siempre fue muy amable conmigo durante toda esa semana que pase casi todo el tiempo dominada, pero que ya en los últimos 3 días mi rendimiento había vuelto y casi con fuerza.
Durante el tiempo que estuve en cama me dispuse a leer ambos libros, uno el cual fervientemente escondí, era aquel diario, cuando pregunte por el la primera vez todos alegaron demencia, pero luego de dar varias amenazas a todos, lograron devolvérmelo sano y salvo, a lo cual Nobunaga dio sus más sinceras disculpas. Lo que había logrado notar sobre el libro de las Teigus fueron las Teigus que todos mis compañeros portaban.
Rey Animal: Lionelle; Lionelle era un Teigu con forma de cinturón. Cuando es activada, el usuario toma características de un león, entre estas se encuentran el aumento de su cabello, una cola larga, orejas en su cabeza y unas grandes garras afiladas que proporcionan una gran fuerza. A su vez, también aumentan sus 5 sentidos. El aumento de su olfato le permite localizar enemigos específicos inclusive a una gran distancia. Lionelle también otorga la capacidad instintiva de detectar peligros y una variación de intensidad lo cual le permite reconocer posibles enemigos. La Teigu a su vez le permite a su usuario curar mucho más rápido sus heridas u lesiones de lo usual. El límite de esta habilidad es desconocido, esta Teigu le pertenecía a Fuyimura
Manifestación del Dios Demonio: Extracto del Demonio; está Teigu fue creada a partir de la sangre de una bestia de clase Ultra-Peligrosa y que tenía la capacidad de manipular el hielo. Su forma física es la de un cáliz lleno de sangre, que una vez consumido, crea un tatuaje en el cuerpo del usuario. Esta Teigu no puede ser removida una vez que es aplicada, así como también posee un peligroso efecto secundario, causando que el usuario oiga voces malignas que provoca que este se vuelva loco si no tiene la fuerza de voluntad suficiente como para resistir las voces. El usuario es capaz de manipular y crear hielo aunque no tenga agua cerca de él. La Teigu es muy simple, sin embargo con ingenio se podría crear un sin número de técnicas. El Extracto del Demonio tiene como limitación para su usuario que para activarla debe utilizar sus manos, así como para congelar a alguien completamente en hielo debe previamente tocarlo, una Teigu peligrosa pero que fue domada por Korey con facilidad
Omnipotencia de Cinco Miradas: Spectator; Spectator es una Teigu tipo accesorio la cual se coloca en la frente de su usuario y le permite a este utilizar muchas habilidades mentales y de visión, tales como escuchar los pensamientos de los demás, ver a grandes distancias con claridad, ver a través de la ropa del objetivo, o predecir con exactitud los próximos movimientos de sus adversarios, sin embargo, la habilidad más temible era la de transformarse de forma ilusoria en la persona más amada por su enemigo y aprovechar este lapso emocional para asestarle el golpe final, una Teigu digna para alguien como Daisuke
Ahora estaba en el gran patio de atrás practicando un poco con mi Teigu, había estado practicando el arte de evadir y bloquear sin llegar a lastimarme con la Teigu, el primer día que logre sentirme de mejor manera fue cuando empecé a entrenar con el permiso total de Nobunaga, el cual ahora me estaba entrenando.
Nuestras espadas de madera chocaban de manera rápida y con fuerza bruta, el señor Oda era muy habilidoso, apenas si podía leer sus movimientos los cuales eran perfectos en toda la extensión de la palabra, sentía algo en mí corriendo por mis venas, el sonido de nuestras espadas de madera chocar una con otra era interesante.
El señor Oda blandió su espada en un movimiento frontal, el cual bloque con un poco de dificultad, una ventisca de aire se creó con la colisión de nuestras fuerzas, nuestras espadas de madera estaban temblando porque ninguno cedía, o eso pensó el, ya que afloje mi fuerza y di un salto hacia atrás al tiempo que vi como él se tambaleo, en ese momento desde mi lugar me deslice rápidamente, tomando con ambas de mis manos la base de la espada la atraje blandiéndola desde atrás acumulando toda mi fuerza en esta, pude sentir como la presión que hacia sobre el aire era fuerte, estaba cortando el aire con una espada pero con una de madera, iba a terminar con ese encuentro o eso creía.
El señor Oda que había estado enfrente de mi desapareció por completo de mi alce de vista, además no podía parar mi movimiento, me tambaleé en el proceso al tratar de detenerme, en eso sentí como un viento suave se formaba detrás de mí, cuando volteé, unos ojos rojos brillaban con furia y una espada de madera me daba de lleno contra mi abdomen, fue un golpe brutal, ni siquiera me dio el tiempo de detenerlo o mucho menos de imaginar que él se había movido detrás de mí, cuando me si cuenta estaba tira en el duro pavimento del patio trasero de la casa, y estaba tosiendo, me había dejado sin aire, incluso había soltado mi espada de madera, estaba hecho un ovillo en el suelo, lleve mis manos por reflejo ante el dolor, este hombre en serio sería un terrible enemigo si fuera un usuario de las Teigus.
-¡Saya!, ¿Estas bien?, ¿Qué tanto te lastime?
El señor Oda se acercó a mi casi corriendo, se había puesto de rodillas y me estaba sosteniendo en sus brazos, abrí mis ojos y vi su rostro de preocupación, sus ojos habían perdido el brillo de pelea que hace pocos minutos el tenia, era un hombre con muchas facetas
-Ugh…pega muy fuerte.-dije retorciéndome un poco en sus brazos
-Ay cielos, jamás debí excederme.-dijo el poniéndose de pie conmigo en brazos
-¿Qué demonios hace?.-le pregunte toda abochornada
-¿Cómo qué hago?, eso obvio mocosa, estas lastimada y por ende no puedes moverte mucho.-dijo el con un tono de arrogancia
-Perdón, creo que escuche mal, pero, ¿Me llamó mocosa?.-le cuestione toda indignada, ¿Quién se creía este tipo?, ¿Mi padre?, ja, ya quisiera
-Si.-respondió el simplemente haciéndome rabiar más.
Me moví en sus brazos, no me gustaba que alguien me tuviera de esa forma tan sumisa, pero el apretó más su agarre contra mí, imposibilitándome para seguir haciendo lo que estaba haciendo, maldición, por lo que deje de insistir por el momento, además había dañado mi orgullo con aquella palabra, yo ya no era una niña, aunque tuviera la apariencia de una joven de 17 años, no eran las cosas así, ya tenía mi tiempo aquí en este mundo, el cual a mi punto de vista estaba podrido casi en su totalidad, solo muy pocas personas habían logrado mantener aquel balance, pero se estaba perdiendo, en solo pensar en eso me hacía sentir algo pero no sabía que, seria, ¿miedo?, ¿culpabilidad?, ¿empatía?, no lo sabía a ciencia cierta era algo raro, mientras pensaba en ello yo me estaba recargando contra el pecho de este señor, al pegar mi oído contra su pecho, sus latidos del corazón eran palpables lo cual era lo obvio al ser un ser humano como todos lo que estaban ahora viviendo su vida normal, pero por alguna razón, reconocía esos latidos de alguna parte, era algo lejano, muy tierno y…cálido, estaba cerrando mis ojos por el sonido tan acompasado de los latidos de este hombre el cual había aflojado su agarre contra mí y ahora me estaba dando palmadas en mi espalda haciendo que me relajará, parecía que él me estuviera tratando como un bebe.
-¿Tienes sueño?
Su voz llegó a mis oídos haciendo que fijara mi vista hacia su rostro el cual estaba viendo hacia adelante
-Un poco.-respondí en susurro acorrucada en su pecho
-Ya veo, te voy a llegar a la habitación.-dijo el caminando en dirección a la entrada de la casa
-Umm, no.- respondí de la misma forma haciendo que él se detuviera en el acto, su rostro que se había mantenido hacia adelante se posó hacia a mí, mostrándome un rostro preocupado
-Pero tienes sueño según me dijiste, además te lastime.-respondí el con un tono de culpabilidad y preocupación
-Sí, pero ya se me pasará, además no es la primera vez que recibo un golpe de esta magnitud.-dije cerrando mis ojos y bajando mi cabeza para que no viera mi expresión.
-¿no es la primera vez?
El silencio reino después de aquello, el señor Oda no se había movido para nada de donde estaba parado, parecía que el viento disfruta presentarse siempre en estos momentos, su suave briza golpeo mis mejillas y movió levemente mis cabellos sueltos, mis manos las tenía sobre mi abdomen aun, una encima de la otra, apretándolas levemente, el silencio a veces incomodaba, pero en esta ocasión era muy pacifico, no sé cuánto tiempo duramos ahí, sin hablar, sin movernos, lo único que supe y último que vi antes de cerrar mis ojos, fue una silueta escondida entre los árboles que había ahí, estaba observándonos pero no hizo el intenso de aparecerse ante nosotros, podía sentir su miedo y la angustia de hacerlo, o eso creía ya que esta había empezado a salir desde las penumbras de los árboles con paso lento, pero que hizo que el señor Oda se tensará, apretó mi cuerpo más contra el de él, ahora en ese punto había cerrado por completo mis ojos cayendo en un leve sueño.
Desperté varias horas después, ahora todo estaba en penumbras, las ventanas de la habitación estaban abiertas dejando pasar un frió viento, la luz plateada de la luna clarecía poco la penumbra que había en la habitación, me moví poco y lentamente, pero aun con eso, de mi abdomen sentí una fuerte punzada, me tome el tiempo para sentarme y acercarme a la orilla de la cama, baje mis pies hacia el frio suelo, cuando tuve las fuerzas suficientes me levante, lo que traía puesto era algo sencillo a mi criterio y algo revelador, debía evitar quedarme dormida, pero últimamente me pasa muy seguido, me acerque a las ventanas abiertas, las cuales traían aquel viento frió de verano, las cortinas eran ondeadas con suavidad.
El cielo nocturno cubierto de estrellas y de la hermosa luna era algo que nunca me cansaría de ver, era algo mágico, había algunas veces que pensaba que la luna misma emitía leves pulsos ya que al hacerlo esta emitía un brillo mucho mayor, aunque eso era pura fantasía mía, era imposible que algo así pasara.
Mi vista paso del ancho cielo nocturno hacia el gran patio que podía ver desde la segunda planta, la gran fuente había dejado de emitir agua, aunque no descartaba que la luna se reflejara sobre ella emitiendo leves ondas sobre el agua, las hojas de los árboles caían sobre la misma fuente, el silencio que había era leve, varias sirenas de policías y ambulancias se escuchaban a los lejos, había ocurrido otro accidente, últimamente se habían intensificado, mire por un rato más aquel hermoso lugar, para regresar a la cama, di un paso hacia atrás y me di la vuelta completa, camine un poco más, pero tuve la sensación de algo horrible, algo desconocido.
Un rayo de luz idéntico como los rayos producían llego sin previo aviso, iluminando la habitación horriblemente, ante eso, volteé hacia atrás, el viento levemente frió se convirtió en algo incapaz de soportar, el cielo nocturno despejado ahora estaba cubierto por densas nubes de tormenta de las cuales feroces truenos se empezaron a escuchar, la lluvia no tardó en hacerse presente, golpeando duramente el pavimento y las ventanas, provocando un cambio radical, a pesar de aquel ambiente, lo que llamo mi atención fue que había alguien parado dentro de la habitación detrás de mí a pocos centímetros.
La tenue luz de los rayos no me ayudaba a distinguir quien era, pero debía ser alguien poderoso para provocar eso, pero era imposible solo un dios podía provocar un cambio de clima pero los dioses no existían, así como la justicia divina, lo único que pude distinguir bien, fue su gran estatura la cual era idéntica a la Nobunaga así como el físico que podía darse a entender que era alguien fuerte físicamente, tenía algo grande parecía un tipo de pistola la cual brilla levemente desde un punto central de esta, aquel tipo, porque era un hombre tenía el pelo corto y podía decirse que era de un color claro y dentro de aquella penumbra sus ojos brillan como el fuego, eran de un color avellana muy hermoso, pero también intimidantes a lo que podía ver y sentir por la atmosfera.
Retrocedí varios pasos, necesitaba mi espada, pero al hacerlo este hombre me tomo de la cintura atrayéndome hacia su cuerpo lo cual me dejo pasmada, mi cabello se movió ante la repentina atracción en un agraciado movimiento así como aquel vestido de pijama que tenía, se movió ondeándose levemente, mis ojos se abrieron por la sorpresa, las manos de aquel hombre me sostenía con fuerza, sus ojos sobre los míos eran incapaces de separarse, eran hechizantes más que los de los del señor Oda, no podía articular palabras, me dejo sin que decir, incluso estaba temblando y no era de frió, sentía mis piernas como gelatina y estaba nerviosa, no podía moverme, ¿Qué me estaba pasando?, todo fue tan rápido, que no sentí lo que este hombre desconocido hizo.
Sentí algo presionando sobre mis labios tiernamente, mis ojos y nerviosismo se sintieron hasta la punta, el hombre estaba besándome, una de sus manos se posiciono sobre mi cadera atrayéndome hacia el más mientras que la otra se posiciono detrás de mí nuca haciendo que el beso fuera algo levemente profundo, fue tan rápido, no sabía qué hacer ni cómo reaccionar, mis piernas temblaban, sentí como mis mejillas ardían del nerviosismo o de la vergüenza y poco a poco un calor fue recorriendo mi cuerpo, el tiempo se había detenido tanto para bien como para mal, ya que no supe en que momento la tensión de mi cuerpo se fue, así como también comencé a responder al beso, cerrando mis ojos en el proceso y posando mis brazos sobre su amplio pecho, sintiendo como en una de mis manos sentía su pulso acelerado.
Cuando todo ese momento acabo, nuestras bocas levemente separadas por unos cuantos centímetros y nuestros alientos mezclados, el hombre aun sosteniéndome fervientemente, sus ojos sobre los míos sin querer apartarse totalmente, aun sentía mis mejillas sonrojadas y mis piernas aún seguían como gelatina.
-Saya
De sus labios salió mi nombre con anhelo, su voz era suave y calmada, pero también su voz se me hacía muy conocida, hacía mucho tiempo que había escuchado esa voz en alguna parte, pero en ese momento no recordar de donde y cuando.
Lleve mi mano hacia su mejilla, estaba fría debía ser por la fuerte tormenta que ahora azotaba con gran fiereza toda la capital, mi mano sobre su mejilla era algo que no esperaba de mi haciendo esto con alguien desconocido, después él puso su mano sobre la mía en su mejilla, tomo mi mano y la llevo a sus labios, besándola suavemente, haciéndome flaquear más, piel era fría pero sus labios eran cálidos.
De nuevo un rayo cayó detrás de nosotros aun en este momento, aquel rayo como el anterior ilumino horriblemente la habitación, pero también hizo que un dolor punzante en mi cabeza surgiera, dejando caer mi peso sobre el hombre sosteniéndome el con más venencia, mi respiración se volvió agitada, mi visión borrosa y mi cuerpo más agotado de lo normal, mi sentido de la audición también decayó haciendo que solo escuchara ecos, podía echar mi nombre saliendo de los labios de este hombre, reuní toda la fuerza que me quedaba en ese momento, levantando mi cabeza de su pecho y posando nuestras miradas juntas, siendo lo último que vería después de caer de la misma forma que hace ya varias horas.
Cuando volví a despertar, me encontraba de nuevo en la cama arropada totalmente y muy calientita, y ya estaba amaneciendo, me moví de lado a lado en la cama, tratando de pensar de que aquello hubiera sido un sueño, pero había sido tan real, toque mis labios, aun podía sentir aquella calidez de ese hombre, una calidez que al pensar en eso se me hizo conocida, una calidez que se desvanece y que vuelve a revivir.
-¿Fumito?.
….
Al paso de los días siguientes, volví a sentirme como antes, el señor Oda era por demás amable conmigo y con su sobrina Paty con la cual siempre pasaba la mayor parte del tiempo, durante ese tiempo me había puesto a revisar el libro de las Teigus, todo lo que venía escrito ahí, era por demás importante, describía a detalle cómo estaban compuestas las Teigus, sus materiales, los tipos que había, los cuales eran las Biologías y las No biológicas.
Mientras más me adentraba en la lectura de ese libro más iba aprendiendo sobre las Teigus, entre las cuales destacaba que todas tenían una habilidad oculta, pero la cual no estaba descrita en el libro, cuando intente averiguar más sobre eso, el mismo libro tenía una nota escrita sobre eso.
"Solo sus creadores saben sus capacidades especiales, pero también los secretos de los creadores deben ser descubiertos por uno mismo, solo así será un as o una habilidad"
Para que el libro no dijera nada al respecto debía ser algo delicado a tratar, pero también pensé que si no la mencionaban era porque tal vez los mismo creadores querían que los mismo secretos del arma se aprendieran por uno mismo, mas no por instrucciones, aquello era lo más lógico, teniendo en cuenta que las armas fueron construidas para un propósito, pero el cual se perdió en las arenas del tiempo.
Cuando llegue a la parte final del mismo libro, había otra nota igual que la anterior, la cual me dejo con un escalofrió de piel, además de una inseguridad sobre mis hombros.
"Aquellos que posean un Teigu no importa cuál sea, si dos de estos usuarios se llegan a enfrentar, no importa el tipo que sea, o el poder, al enfrentarse, por ley de hierro, uno de los usuarios morirá sin poder prevenirse"
Ahora comprendía el significado de lo que quiso decir Watanuki en su tienda, esto era como él lo describió, pero yo tenía otro significado para eso.
-Un premio para el ganador y un castigo…para el perdedor
Ahora estábamos yo y Paty caminando por el gran patio principal, ella estaba hablando de muchas cosas, a las cuales no prestaba mucha atención, aunque había unas de las cuales llego a tomarme un poco de curiosidad pero nada más, nos detuvimos en una de las tantas bancas que había y nos sentamos y ella comenzó hablar de varias cosas que al caso no iban, para mí, incluso pensaba que tal vez por la que dormía últimamente era porque ella o el señor Oda hablaban de muchas cosas las cuales no me interesaban y por las cuales me causaba aburrimiento total, pero también estaba el hecho de aquel momento, que aún seguía rondando mi cabeza una y otra vez.
Ella seguía hablando despreocupadamente y yo estaba en las nubes pensando en eso una y otra vez, hasta que ocurrido algo que nunca me agradara, ambas dirigimos nuestras vistas al firmamento y nos alertamos, más bien Paty se alertó, porque había una persona que venía descendiendo a gran velocidad con los brazos abiertos, con una gran sonrisa en el rostro y con las lágrimas de la misma felicidad, desde lejos podía imaginarme quien podía ser y más cuando reconocí su grito.
-¡Saya-san!
-Korey.-dije en susurro, además de que tampoco tuve el tiempo de moverme, cuando menos me lo espere Korey me estaba rodeando con sus brazos fuertemente, al tiempo que salíamos despedidas por la fuerza que ella había usado desde que se había lanzado, el duro pavimento fue lo que sentí después de aquella aparatosa caída…-Auch
-¡Saya!
Escuche a Paty gritar preocupada y sorprendida, mientras que Korey me abrazaba eufóricamente, llorando de la alegría, debí suponer que se debía a que ella me encontró, restregaba su cara contra mi pecho, parece que ella no me iba a soltar en un largo tiempo, a lo cual solo lleve mi mano hacia su cabeza y le di varias caricias, teníamos mucho de qué hablar y que compartir.
Cuando Korey logro tranquilizarse totalmente y separarse de mi ella comenzó una batalla campal contra Paty la cual no se dejó intimidar y mucho menos vencer, las palabras subieron de tono, los ataques se estaban incrementando, e iba a seguir así de no ser porque el señor Oda intervino, el salió al ver cuál era el escándalo y se encontró con una discusión de señoritas a la cual yo no estaba incluida, pero aun así el me regaño igual, durante un buen rato él fue el mediador de ambas para aclarar las cosas, fue duro, pero valió la pena, ahora estaban ambas disculpándose.
-Ahora que todo está arreglado, Korey, ¿Cómo diste conmigo?.-cuestione al tiempo que ellas se disculparon, Korey quien se había mantenido al margen se volvió abalanzar contra mí, aquí íbamos de nuevo…-Korey, primero responde
-Pasaron muchas cosas, pero…¡SAYA-SAN!, ¡POR FIN!.-Korey comenzó a gritar, mientras lloraba de alegría, sentía sus lágrimas mojar mi hombro, pero que podía hacer, a Korey no podía decirle o hacerle nada
-Nunca vas a cambiar.-dije en susurro
-No, ni siquiera por tener un piche maromo enfrente de mí que está pero bien pinche buenorro, pero mira nada más que pinche tubos de cañería gigantes tiene y ni me quiero imaginar a su "amiguito".-dijo Korey separándose de mí y señalando al señor Oda el cual se había quedado con la boca abierto, Paty se había sonrojado eufóricamente y yo no sabía dónde meterme…-A ver amigo, enseñe su "Amiguito"
-¡Korey!.- grite totalmente apenada, esta tenía todo su cerebro fuera de si
FIN DEL FLASHBACK
A pesar de todo aquello, agradecí su hospitalidad, incluso me dijeron que podía volver otra vez si lo quisiera, pero eso no sería posible, cuando todo esto terminara, desaparecía, o mejor aún, dejaría que me mataran para no estar aquí más tiempo.
-No te distraigas, Saya
Hiro me hizo una advertencia bastante confiada, su espada de madera se movió rápido pero sin fuerza alguna, un grave error, al igual que ella, eleve mi espada de madera sosteniéndola solo con una mano, desde atrás la sostuve y poniendo un poco de fuerza sobre ella la atraje contra la otra blandiéndola, cuando estas hicieron choques, la mano de Hiro que sostenía su espada se dobló feamente, que incluso ella dio un pequeño grito de dolor que solo yo alcance a escuchar, al tiempo que la espada de madera se rompía, ahora Hiro estaba de rodillas en el suelo sujetando con su otra mano su muñeca de su mano derecha en la cual había traído la espada de madera ahora rota.
-El confiarte te conducirá a la muerte.-le dije mientras le tendía una mano la cual ella acepto inmediatamente
-Lo siento, pero es que yo no soy buena con este tipo de entrenamientos Saya.-dijo Hiro bajando la cabeza
-Ah.-di un suspiro y le hice una seña con mi mano comenzando a caminar fuera de la vista de todos…..-Si no eres buena en el combate mano a mano, ¿Qué demonios haces en una guerra?
-Bueno…puedo ser de apoyo.-dijo ella algo incomoda mientras caminábamos
-¿En qué?.-le pregunte un poco más confiada ya que ahora nadie nos podía escuchar desde donde estábamos
-Tú mejor que nadie sabes que soy buena en el hacker.-respondió
-Y dime, ¿has encontrado algo de relevancia?.-le pregunte sin mirarla y fue ahí cuando cayó un silencio…-Por cómo te quedaste es un no, ¿verdad?
-Es que no lo entiendo, toda la información que he tratado de obtener no existe, ni siquiera en los sitios que jaqueé para obtener información sobre los ataques, nada funciona.-dijo ella con frustración en su voz
-Nada funciona o mejor dicho…nada existe
-¿Qué quieres decir Saya?
-Hiro en las guerras es obvio que la información no siempre se va encontrar en un lugar, desde tiempos inmemoriales, en cada continente había un encargado o varios en conseguir aquella información para obtener ventaja contra el enemigo, ellos buscaban en cualquier lugar que ellos creían que podían obtener algo, pero también utilizaban otros métodos, ¿sabes cuáles son?.-dije haciendo un resumen de lo que sabia
-¿El espionaje?.-cuestiono ella a lo cual me hizo sacar una sonrisa leve
-No eres tan tonta después de todo
-Oye, pero si viste que no soy buena en el combate mano a mano, crees que voy a ser buena en el espionaje y más si este se trata de ver a personas sin que ellos se den cuenta que soy un enemigo.-expreso Hiro con algo de frustración, lo cual yo también haría
-Yo creo que puedes, Hiro, si puedes jaquear algo que para mí es imposible conseguir información directamente sin estar enfrente de un aparato seria pan comido
-Para ti Saya, tú tienes muchas habilidades en cambio yo…me quedo atrás
-No lo creo así Hiro.-respondí con confianza
-¿Cómo puedes estar tan segura?
-Hiro, según lo que me conto Korey sobre tu Teigu, esta tiene la capacidad de hacer que su usuario se transforme en lo que él quiera, ¿verdad?
-Claro, pero no le veo el caso
-Hiro, tu Teigu es eso de lo que te estoy hablando, una Teigu especializada en el espionaje.-respondí viéndola directamente y deleitándome con su cara de sorpresa
-¿Qué?, ¿En serio?, ¡¿En serio?!
-Sí, yo lo creo, además nos sería muy útil, el internet es muy fácil de manipular desde todos los aspectos, en cambio manipular a una personas es algo grande y más si esta tiene la voluntad de fuego en su interior.-dije metiendo mi mano en el bolsillo de mi falda y sacando una gran cantidad de agujas las cuales le entregue a Hiro
-¿Para qué es esto?
-Es tu arma
-¿Qué?, ¡¿Estas agujas?!
-Hiro, cualquier cosa sirve…-dije al tiempo que tomaba una de las largas agujas que tenía Hiro en su mano, poniéndola enfrente de mi la sostuve levemente en mi mano, para después lanzarla y clavarse en un árbol en conjunto con varios insecto en ella, pude ver como Hiro miraba incrédula la escena, miraba el árbol el cual tenía la aguja clavada con varios insectos para después dirigirla hacia mi….-Siempre y cuando la sepas usar claro esta
-¿Cómo fue que?
-Hiro, si quieres ser fuerte y de utilidad, debes dejar aquello que te detiene por completo
-Saya…
-Hiro, hay muchas cosas de las que quiero hablar contigo de suma relevancia
