Hola chicos y chicas , ¿Cómo están?, espero que bien la razón por la que no actualice la otra semana fue porque estaba en época de exámenes de la universidad y tenia que estudiar y saben que para mantener una buena calificación uno tiene que estar estudiando mucho y eso, pero ahora estoy desocupada y tuve el tiempo suficiente para terminar el capitulo el cual espero les guste como siempre si tengo mas tiempo actualizare con un nuevo capitulo de esta historia se los prometo aquí en el capitulo, Huyyy, tiene mucho que decir jajajaja, como sea espero les guste como siempre chicos y chicas un saludo a marati2011 por sus comentarios tan alentadores además de que la historia ya tiene un favorito, TTnTT lloro de felicidad y eso es bueno por cierto la nueva historia la continuación de La tragedia inminente; El fin de una Era ya esta con el capitulo 1 con 90% terminado así que puede que en dos semanas no mejor dicho en 1 semana publique mi nueva historia chicos y chicas, sin mas preámbulos a disfrutar la lectura

marati2011;Hiro es una chica que a cualquier persona que llegara a conocerla le caería muy bien de eso ni se diga

Los personajes que aparecen aqui no me pertenecen sino a Ranmaru que son los de Blood-C Takahiro (guion) Tetsuya Tashiro (dibujo) del manga Akame Ga Kill de donde saque las armas

Capítulo 10.-SECRETO ENTRE MANOS

-¡No puede ser!.- Hiro exclamaba sorprendida y asustada mientras retrocedía, tenía que ir y avisarle a los demás y tenía que ser rápido, Saya tenía que saberlo.

Tomando una de las múltiples agujas que en ese momento traía, coloco varias bombas de humo, tomando solo 4, las sujeto entre sus dedos y moviendo su mano, las lanzo hacia aquel hombre, el cual bloqueo aquellas agujas con lo que parecía ser una pistola de gran tamaño, las agujas al hacer contacto con una dura superficie, las bombas de humo flaquearon y ocurrió la explosión, el hombre quedo medio aturdido, lo cual Hiro aprovecho, para darse la vuelta y comenzar a correr por el bosque de los suicidios, el viento golpeaba fuertemente su cara así como las ramas que estaban inclinadas de los árboles lastimándola en el proceso su rostro, la adrenalina era lo que la impulsaba, sus emociones ayudaban en sobremanera.

Corrió sin sentir el cansancio en su cuerpo, cruzo por varios caminos para perderse en proceso de aquel hombre, el cual según Saya debía estar muerto, junto con el señor Mogari, pero no era así, sus pensamientos eran un caos, ella no podía acomodar sus pensamientos e ideas de manera congruente, trataba de no voltear atrás, si lo hacía podría ser su fin, siguió corriendo hasta perderse y no reconocer más los distintos camino que tomo, cuando llego a un gran cúmulo de árboles se detuvo, puso su manos en uno de los grandes troncos y empezó a respirar rudamente, fue ahí cuando no sintió sus piernas, estaba temblando por la falta de energía, hizo todos sus esfuerzos para mantenerse de pie, pero sus rodillas flaquearon y cayó fuertemente la sobresalida raíz del árbol la cual tenía varias famas levantadas, las cuales se clavaron directamente en las rodillas de Hiro

-Itte.-exclamo Hiro mientras sentía como algo cálido salía de sus rodillas y se deslizaba por sus piernas hasta caer en el pasto…..-Maldición no tengo fuerzas

Hiro se dejó completamente, volteo su cuerpo quedando sus rodillas de frente y su espalda recostada sobre el tronco, tratando de volver a retomar el aire que perdió, el sudor corría desde su frente hasta su barbillas, incluso sus piernas las sentía sudorosas, abrió sus ojos lentamente y se perdió en el firmamento que había encima de ella, ahora estaba respirando con mayor lentitud, se estaba recuperando lentamente.

Cuando se sintió con una mayor estabilización atrajo su Teigu poniéndola sobre su estómago, abriéndola ya estando en su estómago se dispuso a ver si tenía algo para curarse, lo único que encontró fue una venda, aparte de sus cosméticos y de sus agujas de presión, había varios dulces, solo eso, maldecía en no haber traído algo más en casos como estos.

-Tan siquiera lo perdí de vista

Cerrando levemente sus ojos de nuevo, se concentró en analizar la situación desde su punto de vista, abriendo de nuevo sus ojos tomo la venda que traía y de dispuso a curar sus rodillas lastimadas, hizo una mueca de desagrado, tenía muchas tiras de madera incrustadas en su rodillas, la sangre no paraba, y se preocupaba al no sentir el dolor sobre esto, le quedarían marcas imborrables, las tiras de madera estaban incrustas de diferentes formas, casi como si hubieran cocido algo en sus rodillas, era horrible, ante eso ella volteo hacia otro lado, no quería ver eso, incluso habían empezado a darle nauseas, llevo su mano por reflejo, soltando en el proceso la venda.

-Mierda.-exclamo levemente disgustada

-Si creías que corriendo a lo idiota escaparías de mí, estas muy equivocada Hiro Tsukiyama, usuaria de la Teigu de espionaje

Hiro se paralizo por completo sus ojos que los había vuelto a cerrar los abrió abruptamente, su cuerpo esta rígido, su mano que se había mantenido en su boca la alejo lentamente de ella, sus ojos que veían hacia ningún lugar en específico, siguieron el origen de aquella voz, comenzó a temblar en el proceso, ella quería creer que nada de eso era real, que era un mal sueño, que era una ilusión por el mismo bosque pero no, cuando sus ojos se enfocaron en el punto del cual provino la voz su aliento la dejo, su alma se vino al piso, fue un tremendo susto, sentía que sudaba frío y ahora estaba temblando con más fuerza, eso no era ilusión ni mucho menos un mal sueño como ella quería que fuera realmente.

A varios metros de distancia de ella, sentando sobre las ramas altas de uno de los árboles, miraba con una seria pero divertida mirada a ella, su mirada era tal y como ella pensaba que sería al tenerla en persona, un miedo indescifrable, comenzó a menear su cabeza de lado a lado lentamente, aquel hombre la miraba divertido, mientras que una de sus manos estaba la venda que ella había dejado caer hacia unos momentos, maldecía internamente haber ido sola al bosque de los suicidios sin compañía como Saya y Korey incluso Mana le advirtieron y una advertencia viniendo de Saya era mucho que decir, se arrepentía, no tenía el valor de tomar su Teigu y sacar las agujas para intentar huir convirtiéndose en una ave, pero sabría que eso tendría una consecuencia mucho mayor de lo que podía esperar, si fue capaz de encontrarla de esta forma tal fácilmente, convertida en un ave seria pollo frito, su miedo creció al ver aquella enorme pistola la cual estaba brillando desde su puntos abiertos, pero había uno que brillaba con más intensidad, ella podía jurar que la energía del bosque se estaba acumulando sobre aquella enorme pistola en lo que parecía ser un núcleo de energía, aquella pistola, la había visto en el libro que Saya le había mostrado a escondidas de todos, era una Teigu de energía espiritual, era La Artillería Romana: Pumpkin, una de las Teigus con mayor poder, a su criterio y lo peor de todo es que ese hombre las tenía en sus manos, él debía ser uno de sus enemigos, esto era malo.

-¿Te comieron la lengua los ratones?.-cuestiono al tiempo que jugaba con la venda que traía en su mano

Su voz no denotaba emoción alguna, era incomprensible, a pesar de que sus ojos tenían aquella chispa de diversión su voz era todo lo contrario en su tono, era frió como el hielo, lo hacía ver más aterrorizante, trato de articular palabras pero no podía, el miedo la tenía paralizada o eso era lo que ella creía.

-Debo suponer que si, por tu expresión y tu actitud debo ameritar que sabes, quien soy yo, ¿verdad, Hiro Tsukiyama?, la hacker más joven y más habilidosa que me ha causado problemas desde hace buen tiempo.-dijo el hombre deteniendo el movimiento de su mano y frunciendo levemente el ceño

Aquello incremento la tensión sobre Hiro, la pobre ya no sabía qué hacer y donde meterse, había echado a perder todo lo que había aprendido, Saya le pidió que entrenara mas ya que sus habilidades serian ultramente necesarias y eso le vio el buen visto, pero hizo caso omiso a la petición de Mana, le pidió de la manera más maternal que sus habilidades las utilizara primero en lugares pequeños, para después ir mejorando en su habilidad, pero desobedeció, había empezado a entrenar de esa forma pero se aburrió por lo que siempre que todos estaban distraídos o eso creía ella, ya que siempre sentía la mirada de alguien detrás de su espalda al escabullirse de ahí, sus habilidades las utilizo de forma no tan incorrecta pero irresponsable, en un día había acabado con más de la mitad de su energía por haberse mantenido más 3 horas transformada, y todo fue por ir al centro comercial, ahora debía entender a no desobedecer a Mana, pero eso ya no podría hacerse.

Hiro dio un salto al ver que ese hombre descendió de la gran rama del árbol y camino con paso lento hacia ella, Hiro trato retroceder pero no tenía lugar a donde esconderse, detrás de ella grandes troncos de árboles se apilaban unos contra otros sin dejar lugar alguno para que alguien quisiera escapar, lleve sus rodillas hacia ella, sus brazos se movieron rápidamente de un lado al otro tratando de alejarlo, pero imposible él no se detenía para nada, sus ojos se humedecieron y lágrimas cayeron de sus ojos surcando sus mejillas, hasta su barbilla y cayendo al pasto, su labio inferior comenzó a temblar, quería que él se detuviera, que no avanzara más, que se quedara ahí, quería irse, quería regresar, quería avisarle a Saya, quería…¡Alejarse de este hombre!

-¡Aléjate!.-grito Hiro totalmente en pánico, cubriéndose con sus brazos en el proceso buscando protección, esperando algún ataque o algo por el estilo, pero no fue así, escucho los pasos de aquel hombre los cuales se detuvieron en seco, ella aún seguía temblando el silencio la estaba matando lentamente.

Al que no venía ningún golpe o ataque de la Teigu de ese hombre, se descubrió lentamente bajando sus manos quedando levemente suspendidas en el aire y levemente lejos de su visión, cuando abrió sus ojos se pegó una fuerte sorpresa así como susto, sus ojos estaban enfocados en aquel hombre que se había quedado inmóvil a un metro de distancia y con una de sus manos estiradas hacia ella, su Teigu la había dejado en el tronco del árbol que había estado sentado, en su otra mano había una pequeña bolsa la cual era transparente en la cual podía observar varios medicamentos para aliviar el dolor muscular, pomadas para lo mismo, vendas, agua oxigenada, alcohol, algodón, agujas, jeringas, hilo y tijeras, Hiro dejo de temblar al ver eso y más cuando vio la mano extendida del hombre hacia ella, su visa ahora viajo de la mano del hombre hacia su rostro el cual estaba igual de inexpresivo cuando lo vio desde las alturas, pero ahora no estaba de la misma forma que antes, no sabía cómo explicarse ese cambio tan abrupto sobre ese hombre, sus ojos que antes habían tenía el ceño levemente fruncido así como un brillo de diversión en sus pupilas no estaba, ahora estaba totalmente sereno, normal sería la palabra adecuada. Su vista viajo de la mano del hombre hacia su vista varias veces sin creerse lo que tenía enfrente, ¿Qué demonios quería ese hombre?.

-Vamos, si te quedas con esas heridas se van a poner de peor forma y no querrás ser asesinada por los verdaderos enemigos.-dijo el hombre hiso aparecer una sonrisa leve

Las palabras enemigos en la cabeza resonó en la cabeza de Hiro con mucha fuerza, haciendo olvidarse del miedo por completo, pero la sorpresa se incrementó más, acaso aquel hombre, ¿no era su enemigo?, ¿Qué demonios?, eso no podía ser cierto, la misma Saya le había dicho que había muchos enemigos, demasiados eran en total 14, de los cuales solo 3 lograron enfrentar pero no lograron descubrir su identidad, de la sorpresa paso a la furia.

-¡No me jodas!.- exclamo Hiro molesta…-¡No me estés mintiendo!, Claramente nosotros sabemos que hay en total 14 enemigos, y ahora con lo que hice sé que tú eres uno de ellos, no te hagas el mendigo santito que eres uno de los buenos, porque no es así, yo sé quién era y que eres.

El hombre escucho lo que la pequeña niña, bueno no tan pequeña ya era toda una dama, pero que nunca superaría a la mujer que él amaba con locura, y que hace varias semanas compartió un hermoso momento, la sonrisa que se había formado en su rostro levemente se incrementó, para después dejar salir una carcajada en gran volumen, Hiro se había quedado sin palabras al ver que ese hombre se estaba riendo y con ganas sobre lo que ella dijo hacia él, ¿Pero quién se creía ese tipo?

-¡¿De qué te ríes maldito?!

El hombre no podía aguantarse la risa por completo, le hacía completa gracia ver este tipo de juventud hoy en día, pero era algo bueno, mujeres de ese tipo quedan muy pocas, poco a poco se fue tranquilizando para cuando lo hizo, miro con una ceja alzada a la muchacha la cual estaba hecha una pequeña fiera, meneo su cabeza de lado a lado, esto le iba a tomar mucho tiempo y paciencia, pero esperaba cumplir con su objetivo fuera de los ojos de Nobunaga.

-Pequeña en parte tienes mucha razón en lo que dices, hay enemigos y en gran cantidad, pero no siempre los enemigos están del lado contrario como tú lo apuntas, también están de tu lado cuando menos te lo esperes estos se darán a conocer de la manera más dolorosa.-dijo el hombre sonriendo sugestivamente

-¿Lo dice por su maldita experiencia?.-cuestiono Hiro furiosa aun

-Si lo digo por mi maldita experiencia, pero tú también lo has vivido

-¿De qué demonios está hablando?

-Vaya así que ella no te lo dijo como es realmente, he de suponer.- dijo el hombre inclinándose para quedar a la altura de Hiro la cual se tensó al ver que el hombre estaba un poco más cerca de ella de esa forma.

-¿Decirme que?, ¿Y quién?.-cuestiono Hiro sabiendo la respuesta a la segunda pregunta, en cuanto a la otra, era algo que estaba inconcluso.

-Saya, Kisaragi Saya, la mujer mitad humano mitad Furukimono que se vio envuelta en esta Guerra

-Sí, la conozco, pero, ¿Qué tiene que ver Saya en todo esto?.-cuestiono Hiro con desconfianza no le iba a gustar el rumbo que la conversación pudiera dar, pero era una perfecta oportunidad para obtener información sobre el enemigo y más si era de este hombre…-Nanahara Fumito, ¿Qué es lo Saya no me ha dicho?

Fumito sonrió complacido por aquella respuesta y pregunta de la chica, desde sus adentros se felicitaba, su plan dio frutos, ella había mordido el anzuelo, ahora era tiempo de sacar un poco de la verdad que lo estaba carcomiendo y quien mejor que nadie una chica ajena a todo tipo de problemas, Hiro Tsukiyama, la hacker más joven y la primera en hacerle guerra por medio de los aparatos electrónicos.

-Solo espero que lo tomes como algo de información, para eso es que estas entrenando, ¿verdad?, para no morir

Desde tiempos inmemoriales, mucho antes de que el hombre pisara el suelo terrenal y los dioses se dieran cuenta, nosotros el Clan Motokami, hemos estado en la tierra desde tiempos ancestrales, hemos visto la tierra evolucionar con el paso de los años, somos conocidos como el Clan de la Longevidad, mi padre y mi madre quien ahora está descansando en paz, han mantenido a todo nuestro clan lejos del contacto humano, antes de que el hombre comenzara andar las cosas no eran así, desde que era pequeña siempre tuve mucha libertad, pero con el paso del tiempo todo cambio, mi vida de tranquilidad se fue haciendo añicos, mi prima pensaba lo mismo, fueron milenios en que nuestra tranquilidad se convirtió en un encierro, aunque mi padre el líder del clan haga esto por protección es mucho.

Nuestro Reino está escondido de la vista y el conocimiento del humano, mi padre desde pequeña siempre me dijo que yo no era un humano, pero tampoco era un monstruo como yo a veces pensaba al hacer el uso de mis poderes, él siempre me decía que era alguien especial tal y como mi madre una vez lo fue, el nombre de mi madre era Mikoto, era una sacerdotisa guerrera como mi padre trataba de describírmela, ella creo los sellos más poderosos que jamás había visto, nuestro Reino estaba escondido y resguardado gracias a estos sellos hechos por mi madre y controlados por mi padre , desde milenios y que no han ayudado a mantenernos seguros de todas las guerras que han sucedido.

Nuestro gran reino era esplendoroso, tengo muchos hermosos recuerdos de él, un gran castillo sobre una gran montaña con otros más sobre pequeñas montañas de las cuales grandes cascadas cristalinas caían en un abismo sin fin creando todos los días arcoíris, una gran naturaleza lo abordaba, grandes árboles que se extendían hasta el firmamento, sus hojas cambiaban con la estación de cada año y caían junto al agua, puentes de roca tallados perfectamente y con grandes pilares tanto al principio como al final marcando el símbolo de nuestro clan sobre los pilares, bestias corrían por doquier felices, eran muy traviesos y los majestuosos dragones blancos que servían solo a los líderes del clan surcaban los cielos infinitos atrayendo consigo los vientos del norte y la lluvia, canarios, hadas, águilas y hermosos halcones acompañaban a los dragones sobre el firmamento, un gran campo de rosas de todo tipo se esparcían por todo el lugar, pequeñas, grandes eran de cualquier tipo y la armonía que había entre nuestros pobladores era igual de magnifica, creo que nuestra gente y las bestias eran lo que daba vida a nuestro gran reino oculto, todos eran iguales en todo aspecto, mujeres y hombres, bestias y no bestias, todos eran seres vivos tratados igual, era la esencia de nuestro reino, pero lo que más me gustaba eran las hermosas melodías que la gran naturaleza creaba, el sonido del viento, del agua, el canto de las aves todo sonido era hermoso, incluso había veces que la misma luna cuando aparecía ante nosotros cantaba junto a su hermano el sol y la naturaleza se le unía al igual que yo, recitando nuestra canción milenaria creada por mi madre y solo usada por los descendientes

A pesar de haber guerras, continúe mi vida como futura hereda del clan Motokami, a mi corta edad fui entrenada personalmente por mi padre en el arte de la pelea, pero que desastrosamente falle completamente decepcionando a mi padre y a los miembros de la familia, más no el respeto, todos eran comprensibles, decían que mi poder no radica en lo físico sino en lo interno, toda la gente incluso podía escuchar el murmullo de las bestias acordando lo mismo, pero aún recuerdo como de pequeña lloraba hasta que el sol salía, había veces en que quería morir al no ser alguien suficientemente buena para manejar el poder del clan, con el paso de los años, trate de perfeccionarme en el arte de la pelea, ya sea con espadas, lanzas u otra cosa, pero nada, siempre salía lo mismo, fracaso y más fracasos, incluso en el arte de los sellos era pésima, nada me salía bien, mi padre jamás me presiono había veces en las que él me detenía en aquellos duros entrenamientos que yo me ponía, diciéndome, "Que no necesitaba ser alguien igual al resto, que yo tenía lo propio y que eso era lo que importaba lo único que faltaba era descubrir que era eso", siempre con una sonrisa en su rostro níveo y un brillo especial en sus ojos azules como el cielo nocturno.

Aun con aquellas significativas palabras eso no me levantaba el ánimo, siempre estaba alejada de los demás, deje de lado los entrenamientos por no ser buena, por no ser digna de usar una espada o cualquier arma, aquello me lastimaba no importaba que pensara o tratara de hacer no podría encontrar ese algo para lo que era buena, siempre cada noche al no poder conciliar el sueño, salía del palacio e iba a un gran risco de donde se mostraba una gran cascada más grande que las pequeñas pero no tan grande como la que castillo tenia, me sentaba sobre el frio pasto y miraba hacia el firmamento , cerraba mis ojos y ponía toda mi concentración en mis oídos, los sonidos siempre podía escucharlos con claridad, hasta escuchar una hermoso melodía y comenzar a entonar la canción de mi madre, en la penumbra de la noche.

La canción sagrada, Towagatari no Uta; Kaze no uta (Historia Eterna: Canción del Viento), era el nombre de aquella canción, la luna siempre brillaba de manera intensa cuando la cantaba ,mi padre una vez me conto que mi madre la gran creadora de nuestro clan y primera Reina la solía cantarla para mí cuando yo aún estaba en su vientre y todos se regocijaban cuando la escuchaban cantar mi padre siempre decía, que mi madre tenía algo sumamente especial cuando cantaba esa canción sagrada una canción dedica para todos pero sobre todo para los dioses, esa canción me fue enseñada por mi madre cuando aún era muy pequeña, de mi madre no recuerdo como era ni nada lo único que tengo de ella fue esta canción sagrada, no había día o noche que no cantara esta canción para todos o solo para mí, pero toda nuestra paz fue corta y vilmente destruida.

La mayor parte de nuestro clan había sido asesinado, obligándonos a levantarnos en armas contra los seres humanos, los cuales robaron parte de nuestro poder, lo que creamos y resguardamos en memoria de mi madre, fue usurpado por ellos, y lo estaban utilizando de la manera más cruel y vil, 48, un numero bajo, pero muy poderoso en manos de seres como ellos, la muerte y destrucción estaba causando en todo el planeta, nosotros no éramos capaces de detenerlos por completo, nuestro número era de 7 armas conocidas como Teigus, éramos hormigas comparados con ellos, fue un periodo de guerra horrible, nuestro Reino Rites, fue destruido, y con ello fue el despertar de una maldición que se había mantenido dormida, gracias al poder de mi madre en el palacio nuestro pueblo, todo se vio convertido en algo monstruoso, con la destrucción de todo, nuestro tiempo de mantenernos ocultos como el primer Clan sobre la tierra fue solo el principio de todo, el poder que antes era solo nuestro y que solo nuestra sangre podría controlar también nos fue arrebatado y todo gracias a la ambición humana, las nuevas amenazas no solo nos afectaron a nosotros sino también a los seres humanos, los cuales aun con el poder de casi dioses en sus manos lograron prevenirlo, lo único que lograron ellos fue la muerte y destrucción con el paso de los milenios, el gran mar de sangre que se fue creando con la primera guerra ancestral y continuo su curso el cual nunca tendría fin, gracias a ellos por iniciarlo y a nosotros por existir…

Esto era lo primero que estaba escrito en el diario de la princesa Sayuri, en mi memoria podría decir que no era el tipo de recuerdos escritos que esperaba de una princesa, la manera en lo que escribía y redactaba, era algo duro, incluso las hojas en las que escribió estaban manchadas, debían haber sido sus lágrimas, había partes inconclusas y otras difíciles de entender, tal como esto, no me podía creer lo que este diario decía, un clan que existo mucho antes de que el hombre empezara a evolucionar, en el mismo diario en las hojas aparte de aquellas manchas, había dibujos de criaturas míticas, entre ellas los dragones, quimeras, grogonas, sirenas etc. tal y como la misma princesa lo describía, todo tipo de criaturas bien dibujadas y cada una en un espacio especial debía decir.

Mire hacia la ventana y me di cuenta que el sol estaba por ocultarse, había pasado un buen rato leyendo algo ajeno era algo fuera de lugar en mí, deje el libro en la cómoda que tenía en el cuarto que me habían asignado, el cual estaba más lejos muy al fondo, esto lo había hecho por la cuestión en cuanto a Kageriki, el cual no se había mantenido con una actitud muy buena que digamos.

Me pare del asiento en el que estaba, y me encamine a la ventana, tomo los seguros de la ventana deslizándolos, y subiendo la ventana hasta una altura determinada en donde solté los seguros de esta la cual no cayo quedándose en el lugar que quería, dejando entrar aire en el proceso, el cuarto estaba ardiendo por la misma razón de estar totalmente encerrado, pero era para mí concentración la cual quería fuera de lugar por un buen rato había leído algo totalmente inesperado y privado.

-Ahora que lo pienso, Hiro no ha vuelto desde la mañana.-dije frunciendo mi ceño un poco, habían pasado más de 9 horas y Hiro no había vuelto desde entonces…-¿A dónde fue esa mocosa?

Baje mi vista, dejando que una briza suave golpeara levemente mi rostro y moviera un poco mi cabello, sentí como algo en mi pecho se estremecía, incluso dolía, ¿Qué era lo que tenía para que algo así me pasara?, la última vez que me estremecí de esta manera fue aquella vez en la casa del Señor Oda, en donde aún seguí tratando de averiguar cómo ocurrió eso, apreté mis labios en solo recordarlo, ¿Por qué siempre tenía que recordarlo?, eso no era normal en mí, y menos cuando sentía mis mejillas arder.

-Pero solo fue una vez, dudo mucho que vuelva ocurrir.-dije en susurro levantando mi vista y enfocándola en el firmamento el cual estaba cubierto de hermosos colores carmín y pocos rayos del sol…-Y si llega a ocurrir, entonces no sería un sueño tal y como había planteado.

Sonreí levemente al tiempo que sacaba un suspiro, me aleje de la ventana y me acomode en la cama, aunque fuera temprano trataría de dormir, mañana mismo saldría a buscar una presa, hace varios días que no como como mi dieta está marcada, y tal vez eso sea lo que me ha mantenido totalmente débil, me moví levemente en la cama restregando mi rostro contra la suavidad de esta, cerraba y abría mis ojos, aun lado de mi estaban los dos libros así como Murasame, la cual hace buen tiempo no había sentido de nuevo su sed de derramar sangre, varias cosas de Murasame no estaban escritas en el libro, lo que quería saber no venía y lo poco que venía era irrelevante en todo el sentido de la palabra, solo mostraba las características, lo que hacía y lo que podía hacer, eso me lo sabía de memoria, lo que quería saber era sobre aquellos deseos asesinos las veces que pensaba en ello, lo adjuntaba a que la espada tenía un aura negativa y tal vez se debía a su maldición de la asesina de un solo corte, pero eso los descubriría tal y como el libro decía, con tiempo y practica y si tenía tiempo y suficiente fuerza crearía mi propia habilidad, así tendría dos as bajo la manga, solo esperaba descubrir el as que la misma espada para después crear el mío como era conveniente.

-Solo espero que no sea tarde para cuando llegue ese momento

Mis ojos se volvieron pesados poco a poco, mi visión se volvió opaca hasta tornarse oscura, mi cuerpo floto en un tipo de nube, en donde estaba muy cómoda y de donde tampoco me quería ir y mucho menos mover.

La noche era ahora la ocupante del tiempo que reinaba en la zona, Hiro había vuelto después de estar más de todo un día fuera, cuando ella volvió nadie estaba despierto lo cual ella agradecía internamente, no quería hablar con nadie por el momento, pero si alguien llegaba a preguntar de su ausencia deseaba con todo su corazón que fuera Saya la que preguntará, en ella podía confiar por el momento, este asunto era de importante relevancia, solo esperaba que mañana fuera ella quien preguntará, solo esperaba, pero si no lo era solo, ignoraría o evadiría el tema, pero si Saya llegaba a preguntar, ¿sería lo correcto en decir esta información?, la duda empezó a invadirla.

Nanahara Fumito estaba vivo y era un tipo de aliado a como ella había entendido, que así como ellos buscaban al culpable de todo esto su equipo también lo hacía, así que si eran aliados, pero aparte de ser aliados por los mismo propósitos también había algo en medio de todo esto y ese era su principal conflicto si decirle a Saya o no, el mismo le había pedido que no dijera nada hasta que llegara el momento, pero aquello no podía esperar para nada, era algo especial y significativo, no podía esperar, pero la duda era la que la detenía en ir ahora y decirle.

-Saya.- Hiro dijo el nombre de Saya entre sus dientes era difícil la decisión que ella tenía que tomar.

Se pasó un tiempo dándole vueltas al asunto que estaba en su cabeza y no había llegado a nada en particular, por poco faltaba para que ella misma se golpeara contra lo pared, estaba entre la espalda y la pared, en ambas opciones eso traería consecuencias, pero ambas tenían un camino diferente el cual no se podía especular absolutamente nada, ya que ella no era adivina y mucho menos tenía el poder de ver el futuro.

-Maldición.- dijo Hiro con frustración ahora tirada en su cama sin cambiarse y con vendas en sus rodillas y su Teigu a un lado, el tema no dejaría de darle vuelta por un buen rato incluso ella pensaba que soñaría con el tema …-Maldito Nanahara Fumito, ¿Por qué viniste a complicar las cosas demasiado?

Y todo fue porque ella se quedó a escucharlo detalladamente, al principio ella no creyó nada de lo que él decía, hasta que el mismo haciéndola tomar a la fuerza vio todo a través de sus ojos lo que Fumito le había dicho y con mayor detalle de lo que Fumito había descrito, sintió la furia y la indignada agobiarla, aquello no se lo espero por nada, ahora entendía porque Saya odiaba que pronunciaran el nombre de Mogari ante ella, ahora entendía el odio y el sufrimiento de Saya, entendía las razones que la llevo abandonar Tokio por periodo indefinido, le dolió ver a Saya llorar por algo que para ella sería algo sin sentido, pero ella tuvo una vida normal desde que nació en cambio Saya, fue algo muy triste e innecesario, era muy triste y desolador, lo que Saya ha vivido y experimentando era casi el mismo infierno, un infierno que siempre ha estado alrededor de ella y que no había notado, el dolor recordar un poco de eso la sangre le hervía del coraje , pero trato de tranquilizarse, enojado nadie gana nada y mucho menos en su situación.

Dio varias vueltas en la cama, tratando de olvidar todo lo que vivió gracias al poder de Fumito, pero era imposible, solo suspiro con pesadez ante eso y cuando lo hizo, había decidido una opción que para ella no era algo bueno, pero todo era por mantener a todo a salvos y más a Saya a la cual le debe mucho, mucho más de lo que ella había podido pensar, di de nueva cuenta un suspiro, y miro con ojos culpable a la dulce luna llena, la cual parecía brillar con intensidad.

-Lo siento.-decía Hiro en susurros…-Perdóname Saya, pero es por tu seguridad, no puedo decirte que tu padre, tu verdadero padre está vivo, y mucho menos que has tenido ya contacto con él, no ahora, no por el momento

Hiro cerro sus ojos con culpabilidad en su elección, no era propio de ella mentir, pero esta vez lo haría, y lo haría por proteger a Saya de todo peligro, ahora que ese secreto estaba en sus manos, debía mantenerse al margen y siempre atenta ante lo que pudiera ocurrir en un momento a otro, tal y como Fumito se lo pidió.

-Oda Nobunaga, es el padre biológico de Saya, el líder de uno de los contingentes