Hola chicos y chicas espero que estén muy bien todos, como siempre tarde en la actualización pero bueno, como siempre una disculpa y ahora les vengo a dejar un nuevo capitulo se que es algo corto, pero principalmente quise enfocarme mas en un aspecto, aun así espero que les guste, quiero agradecer a marati2011 y a Deathlyblossom por sus comentarios que me ayudan a seguir me dan animos y felicidad así que muchas gracias chicas, espero que la narración les guste, como siempre gracias por dejar sus comentarios que siempre me hacen sentir feliz mas que nunca, y gracias a todos por los que se toman el tiempo de leer la historia la cual me ha gustado como ha quedado en base a la primera versión esta me ha gustado mucho mas sinceramente no se que opinan ustedes, como siempre gracias por su gran apoyo así que aquí les dejo el capitulo
marati2011: en parte tienes razón en que la madre de Saya le ha hablado pero también es otra persona, de la cual no se sabe mucho, pero con el tiempo se ira sabiendo un poco mas de ella
Deathlyblossom: I hope you are well, I have not heard from you for a long time, I hope your back is already better and you get better soon, your health is important, thank you for doing me that great favor of the drawings, I will be forever grateful, my friend, I hope to speak With you very soon
Capítulo 23.-VUELVE A MI
Fumito tenía un extraño presentimiento, después de aquel hermoso pero a la vez terrífico espectáculo, la gran cueva la cual había estado bloqueada por la gran roca sellada de la cual una poderosa luz ilumino el firmamento ahora estaba totalmente abierta y lo que el sentía era totalmente diferente a lo que él había esperado encontrar si un día hubiera podido abrirla sin necesidad de lo que había ocurrido hace varios momentos atrás.
La entrada de la cueva lanza una fuerte corriente de agua mezclada con el viento, el olor a agua salada junto con el agua dulce llegaba a sus fosas nasales, pero no solo eso sentía sino un gran poder y energía que le pedía entrar a la cueva con gran fuerza encontrar de su deseo, ahora no sabía qué hacer, su cabeza daba vueltas por la misma fuerza del interior de la cueva.
-¿Qué demonios es este lugar?.-Fumito se preguntó mientras trataba de controlarse a sí mismo de ir a dentro de la misma cueva la cual lo llamaba en susurros los cuales no podía entender, su cabeza le daba vueltas por lo mismo, los susurros iban y venían, no podía entenderles nada de nada, eran muchos, en lenguas que jamás había escuchado antes, aquello le producía ansiedad y terror, pero, ¿Por qué terror?, ¿Qué tenia eso?, seria acaso, ¿terror a lo desconocido?, ni el mismo podía explicarse el miedo y curiosidad que le provocaba aquel lugar, aquella misteriosa cueva en la cual estaba ahora viendo la entrada, aquel sello había sido roto y con suma facilidad, pero aquello fue hecho por el alo de luz que se elevo al cielo hace pocos momentos, aquel hermoso resplandor, era desconocido, pero daba una hermosa paz que nunca había experimentado en su vida, o eso creía el, ya que la única vez que había logrado ser totalmente libre fue cuando estuvo con su amada Saya, su único y verdadero amor, y el cual no había sabido proteger. Fumito mordió sus labios con un claro resentimiento, poco a poco el sintió el sabor metálico de su propia sangre en su boca, el dolor era leve, pero el dolor en su corazón y en su alma era terrible.
-Saya..-Fumito llamo a su amada en un susurro de dolor y arrepentimiento al no haber podido protegerla como era debido, había fallado, había roto su promesa con ella, y peor aun la dejo caer en manos de ese hombre, tanto que se esforzó en que eso no pasara y lo fue lo primero que paso, era la peor de las escorias en la vida, lo que hizo no tenia perdón alguno, ni aunque su propia amada lo perdonara cosa que consideraba en parte imposible el nunca volvería a ser el mismo, había fallado, era igual o peor que Mogari.
Estaba tan concentrado en tratar de impedir aquel misterioso poder de la cueva lo succionase o algo por el estilo, que no pudo distinguir la suave y delicada figura de una luz multicolor que venía hacia ese lugar, se di cuenta cuando sintió el suelo temblar por un tipo de explosión, haciendo que todo lo relacionado con la cueva y sus poderes que lo arrastraba quedara en el olvido, cuando volteo hacia el lugar donde escucho el fuerte estruendo observo que una poderosa luz y energía de color rojiza con dorado envolvía con tenidas y calidez el bosque de los suicidas, incluso la atmosfera que siempre tenía este bosque cambio radicalmente dejando solo sentir aquella energía la cual la cueva en si reaccionaba y aceptaba con fervor en ella, aquella sensación se parecía mucho a aquel hermoso alo de luz que vio cruzar el cielo hace unos momentos, ambos estaban relacionados, o mejor dicho eran la misma cosa pero en diferente lugar y proporción.
-Ve rápido
-Otra vez aquella voz.-Fumito exclamo un poco sorprendido, la voz era suave y muy tenue y fue cuando se dio cuenta de donde provenía, casi le daba un infarto del asombro de donde había venido aquella hermosa voz, suave como la brisa de primavera y agraciada como los cantos de muchas aves en un hermoso campo lleno de flores, aquella representación solo la había hecho con su amada y solo con Saya…..-La cueva
-No pierdas más tiempo
-¿Qué quieres decir?, pero sobre todo, ¿Quién eres?
-No puede decirte eso a ti en este momento, Nanahara Fumito
-¿Cómo es que conoces mi nombre?, no me moveré de aquí hasta que digas ¿Quién eres y que quieres?.-Fumito dio un paso adelante pero teniendo cuidado con la cueva en si temiendo que esta volviera presentar la misma fuerza que antes, el poder que venia desde adentro daba claro que aquella cueva no era una simple cueva o unas ruinas antiguas como el había deducido en su momento, todo era mas extraño aun mientras lo analizaba, ¿Qué era exactamente?, ¿Por qué estaba pasando esto?, ¿Qué tenia ver el en todo esto?, mas y mas preguntas llegaron a su mente, pero la mayoría regresaban a esta cueva con inmenso poder y misterio profundo y aquel alo de luz que cruzo el cielo, pero lo mas impresionante era aquella voz que se había manifestado de nuevo, ¿de quien era esa voz?, y , ¿Por qué le recordaba tanto a su diosa, a su amada?
-Saya, está aquí
Fumito iba a protestar otra vez ante la posible evasión de sus preguntas así como también de mas reclamos por parte de el, pero se detuvo en seco cuando escucho el nombre de su amada, aquello no podía ser posible, la presencia de Saya y esencia en las conocía a perfección en cambio la que ahora sentía era totalmente diferente, pero con todo lo que había pasado su corazón se agito ante la posibilidad de que tal vez si sería ella, retrocedió un paso, retrocedió otro y dio la vuelta completa comenzando a correr en aquella dirección donde aquel objeto había caído.
Se tropezó con varias plantas, rocas y troncos en el camino, lastimándose en el proceso con estas cosas pero aun así no detuvo su paso apresurado aquel lugar, el tiempo parecía ser un eternidad para él, con cada metro que corría con cada lugar que pasaba para el todo parecía repetirse una y otra vez sin tener fin, fue cuando a lo lejos de donde iba pudo vislumbrar una luz fuerte y clara, estaba llegando al centro, empezó a correr con mucha más fuerza y de un salto atravesó el bosque entrando en su parte del centro, sus ojos fueron cegados por la brillante luz que había por el momento, cuando logro acostumbrarse ahí lo vio.
En medio de todo aquel campo despejado se encontraba aquella fuerte y poderosa energía envolviendo a alguien fervientemente, poco a poco la luz o eso creía al, porque de un momento a otro la luz se convirtieron en pequeñas esferas de luz elevándose al cielo donde se desvanecieron, su vista que se había puesto en aquellas esferitas de luz se volvió a concentrar de donde aquella luz se transformó en esferas de luz, sus ojos se abrieron de la sorpresa al verlo que había ahí, parecía un sueño, una ilusión para él, sus pies se movieron por inercia, primero un paso después el otro ahora se encontraba corriendo desesperado, cayéndose en el proceso y levantándose otra vez, se inclinó de rodillas y alzando sus manos temblorosas temiendo de que en verdad todo fuera una ilusión del mismo bosque, llevo ambas de sus manos y la toco con suma suavidad como si de algo frágil se tratara, el tacto sobre su piel, era real, nada era falso, la lágrimas inundaron sus ojos para después caer por las comisuras de su rostro hasta caer al pasto del lugar, la tomo entre sus brazos y la abrazo como si fuera a irse de sus brazos otra vez y volviera aquel infierno, restregó su rostro con el de ella durmiendo, podía ver que a pesar de que parecía sereno el rostro de Saya estaba maltratado ya no tanto como cuando lo vio en aquel maldito vídeo, pero había marcas de lo que una vez fueron horribles cicatrices, paso sus dedos por el rostro de ella tocando con suavidad su rostro, le partió el alma, a pesar de no tener más heridas en su rostro el aun podía ver aquel vídeo recorriendo su mente una y otra vez, volvió a estallar en llanto esta vez apretando más a Saya contra sí mismo, no queria perderla, no otra vez y de la peor forma.
-Saya, que bueno, que bueno.-Fumito decía entre hipos el gran alivio que sentía en ese momento.
La calidez del cuerpo de Saya en sus brazos otra vez era reconfortante, se separan un poco de ella y vio que su vestimenta era totalmente diferente de lo que recordaba, ella traía un hermoso kimono de color rosa pálido y con bordados de color rojo, su cabello estaba atado en forma de media coleta el cual tenía un extraño dije en forma de un sello, fue ahí cuando noto la frente de Saya, el mismo símbolo estaba sobre la frente de ella.
-¿Qué esto?, ¿Un sello o una marca?.-Fumito paso su dedo sobre la frente de Saya tocando levemente aquel sello o marca que había aparecido, no había sido nada pintado mucho menos tatuado, era como si hubiera estado en su frente, desde sus pensamientos recordó las antiguas leyendas y mitos entre los cuales los clanes más poderosos de todo el mundo entre los cuales la magia y hechicería sus más poderosos brujos así como también sacerdotisas poseían una marca de nacimiento enmarcando el poder de su clan así como también adoptaban el mismo símbolo con mucho solo aquellos que pertenecían a una sangre directa de aquellos míticos clanes así como también los principales de aquellos clanes poseían únicamente estos ya sea en alguna parte en donde su cuerpo se viera, entre aquellas partes eran las manos, la espalda, los lados de los hombros pero siempre aparecían mas en las frentes, y aquí estaba un claro ejemplo de ello
Fumito iba a examinar más a fondo, pero vio como Saya iba abriendo sus ojos y se movía con mucha lentitud, fue ahí cuando sobre de sí mismo observo que había una pequeña luz igual que una estrella, la cual venia descendiendo hacia ellos con lentitud, la luz llego hasta la altura del pecho de Saya la cual no parecía acostumbrarse a la poco luz que había ahora, pareciera que hubiera estado en un lugar recóndito tal cual como un sótano o algo mucho más oscuro.
La pequeña luz brillo e ilumino el cuerpo de Saya ante los ojos de Fumito, el asombro de eso era algo muy particular, parecía algo sacado de un cuento de Hadas, poco a poco el brillo que envolviendo a Saya desapareció y la pequeña luz que ante no parecía tener forma poco a poco mostro una, la luz que envolvía a la pequeña luz se perdió por completo para mostrar una hermosa joya de color azul y con dije de plata en forma de media luna, aquella hermosa joya callo sobre el pecho de una desubicada Saya, Fumito observo como Saya trataba de acostumbrarse a su entorno, sus ojos parecían casados, y su cuerpo cuando lo sostuvo entre sus brazos era mucho menos pesado que antes, había estado sufriendo no solo tortura psicológica sino también física, su estado de salud no era el mejor en esos momentos.
Los ojos ya acostumbrados de Saya se enfocaron sobre él, al principio observo como la expresión de Saya cambio de una serena a una de terror absoluto, en su vida había visto esa expresión de Saya, temió que aquello no fue solo una tortura cualquiera, ya que en sus brazos comenzó a temblar, los ojos de su amada habían comenzado a llenarse de lágrimas ante lo que el entendió de desesperación, la pobre parecía querer articular palabras ya que movía su boca una y otra vez pero lo único que salían eran sonidos que lastimaban a Fumito el cual aparte de la tristeza que sentía en ver a su amada de esa forma la furia lo lleno por completo, la sangre le hervía como si fuera un volvían en erupción, aquel hombre, su primo, su última familia, había lastimado y tocado lo que el mas ha amado.
-Fu…mi…to
Él se había mantenido absorto en sus pensamientos que no había notado que Saya había pronunciado su nombre con algo de miedo en su voz, el miro a Saya a los ojos viendo en ellos su temor y nerviosismo.
-Soy yo no te asustes.-Fumito hablo de la forma suave y sutil que podía, no debía asustarla más de lo que la pobre ya no lo estaba, no la abrazo como antes mucho menos la estrecho contra su cuerpo sino que sus manos donde estaban puestas sobre el cuerpo delicado y temblante de Saya apretó levemente su agarre pero ella salto por la acción….-Ya, no te hare daño
-¿Por qué?
-¿Eh?, ¿Por qué qué?.-Fumito pregunto con pesar sabiendo a donde llevaría aquella pregunta que Saya había formulado con dificultad y con sentimiento en su voz
-¿Por qué no viniste ayudarme?, ¿Por qué?, Tú me lo prometiste, Me lo prometiste, espere por ti durante mucho tiempo, y nunca viniste por mí, ¿Por qué?, ¿En verdad no te importo?
Las palabras de Saya se clavaban en su piel y mente como estacas una sobre otra sin el menor remordimiento, pero era verdad, ella tenía razón, había jurado protegerla y el mismo lo había hecho enfrente de ella aunque aquella vez ella lo había ignorado por completo pero sabía que en alguna parte recóndita de su mente sabía que ella lo había escuchado, el bajo la cabeza avergonzado y totalmente decepcionado de sí mismo, sin importarle que podía hacerle Saya en ese momento, la abrazo con todas su fuerzas mientras el lloraba con fuerza, sintió como el cuerpo de Saya se había tensado ante su acción ella puso sus manos sobre su pecho y trataba de apártalo incluso había empezado a golpearlo con mucha fuerza pero aun así el no queria soltarla no ahora, se sentía muy mal y arrepentido por lo que hizo, fallando por completo a su promesa la cual había hecho enfrente de la misma tumba de la pequeña Hiro, había fallado y Saya tenía razón.
-¡Suéltame!, ¡Suéltame!, ¡Jamás debí creer en ti nuevamente!, ¡Jamás fui tan estúpida en hacerlo!, ¡Fue un maldito error!.-Saya lo golpeaba una y otra vez en su pecho y en su espalda para que la soltura pero su agarre era muy fuerte.
-Lo siento, perdóname, lo siento.-Fumito decía totalmente adolorido por las palabras de Saya, los golpes de ella no se comparaban con el sufrimiento que ella había llevado durante tres días enteros
-¡no te creo!, ¡Es mentira!, ¡Eres un maldito mentiroso!, ¡Tú tienes la culpa!, ¡TU LA TIENES!.-Saya había comenzado a llorar mientras golpeaba a Fumito sin querer detenerse
-¡Sé que nada va hacer que error se olvidado, eso lo se perfectamente bien, pero escúchame!.-Fumito lloraba mientras trataba de explicar lo que podía a Saya
-¡No quiero escuchar nada de ti más!, ¡NADA!.-Saya grito con fuerza mientras los golpes sobre él se había detenido por completo y ella oculto su rostro entre su pecho, sintió como las lágrimas de Saya traspasaban su ropa
-¡Por favor Saya!, ¡Te busque por todas partes!, ¡Recorrí todos los lugares que había pensado que ese maldito pudo haberte tenido pero no logre encontrar nada en absoluto, trate de usar el poder del collar que te di pero tampoco ayudo, el collar había sido destruido por completo, incluso el poder de tu espada fue ocultado!, ¡No podía buscarte, todas las formas posibles se habían agotado en mi mente por completo, todo era frustrante para mí!, ¡¿Acaso crees que no me arrepentí el no haber podido llegar aquella vez que ocurrió todo esto?!, ¡¿Crees que no me di golpes el haber permitido tal estupidez?!, ¡Saya me arrepiento de esto más que el haber vuelto a la vida sabiendo el pasado que ambos teníamos!, ¡El daño que te hice en el pasado y el daño de ahora es mucho más irreversible!, pero, ¡Quiero que entiendas que a pesar de todo tu odio a hacia mí de nuevo, si quieres matarme hazlo no me importa me lo merezco por ser el maldito monstruo que más daño te ha causado en todos estos años, pero entiende que a pesar de todo eso el dolor que me provoco perderte de esa manera el verte sufrir de esa manera tan cruel y vil y el ver que no podía hacer nada me partió el alma, la mente y mi corazón!, ¡Tú eres mi mundo y sin ti nada existe para mí!
Fumito dejo salir todo lo que tenía guardado en su interior, Saya no había hecho ademan de moverse mucho menos había dado una señal de querer golpearlo hasta la muerte, se había quedado ahí estática entre sus brazos, seguía temblando en sus brazos y la calidez de sus lágrimas seguía cayendo sobre su ropa hasta humedecerla, el no esperaba una respuesta, solo deseaba que ella lo escuchara y eso hizo, el daño estaba hecho ya no había vuelto atrás.
Fumito había cerrado sus ojos ante aquel pensamiento de odio profundo que Saya ahora le tenía, pero él no podía hacer nada, pero ahora que había expresado lo que su corazón sentía un pequeño peso fuera y el hecho de que Saya no dijera nada lo tenía inquieto, pero no podía decirle nada a ese punto, fue ahí cuando sintió las manos de Saya sobre sus mejillas él se sobresaltó ante aquel tacto suave de las manos de Saya, se separó un poco de Saya y sus ojos se encontraron, los ojos de Saya estaban rojos de tanto llorar su rostro estaba húmedo por las lágrimas, él era el culpable de aquellas lágrimas que su amada había derramado.
-Idiota, te odio
-Saya, perdóname…..
Fumito cerro sus ojos, no podía mirar a Saya, sentía que si lo hacia el odio se incrementaría mucho más, era mejor dejarlo de esa forma, aun con esos pensamientos en su mente algo hizo que todo quedara en el olvido, un suave y tierno rose en sus labios lo saco de sus pensamientos, desconcertado abrió sus ojos y vio algo que no creía posible, su amada había juntado los labios en su suave rose, Fumito no entendía pero al sentir los labios carnosos y suaves de su amada, se dejó llevar él no iba hacer nada, el estaría como Saya se lo permitiera, el contacto entre labios para ambos fue eterno y a la vez efímero así como vino se desvaneció.
-¿Por qué?.-Fumito pregunto esta vez sosteniendo de mejor manera a Saya la cual lo miraba de una forma totalmente diferente…..-¿Por qué haces esto a sabiendas de todo lo que te hice?, Yo no merezco esto, así que, ¿Por qué?
-Ni yo misma lo sé, pero….
Fumito sintió la mano de Saya en su rostro haciendo que lo levantara y la viera a los ojos con aquella mirada que lo tenía a la deriva, ella nunca había mostrado aquella expresión en sus ojos serios
-Alguien estúpido y loco me dijo que reemplazara la emoción del odio con la misma fuerza que esa emoción.-Saya se acercó más a él se levantó un poco junto las frentes de ambos, Fumito estaba que derramaba más lágrimas, el sabia a lo que ella se refería y se sorprendía que aun ella recordara aquellas palabras las cuales él había dicho hace mucho tiempo…-Esa emociones son el amor y la confianza, y eso es lo que estoy haciendo, no me arrepiento del camino que he tomado, fue la mejor opción, es mejor vivir en la oscuridad que en la luz , la oscuridad que nos llevara a la verdadera luz, ¿tú has encontrado ya tu luz?
Fumito sonrió entre llanto, tomo la mano de Saya y la llevo a su labios donde la beso con suavidad y miro a Saya la cual aun mantenía aquella dulce expresión en su rostro
-Sí, esa eres tú, mi princesa.-Fumito abrazo a Saya con delicadeza escondiendo su rostro entre su cuello
Fumito sintió como los brazos de Saya lo rodeaban con sutileza como él lo estaba haciendo, era la primera vez que Saya hacia algo de esa manera, aun así el sentía que no merecía aquel amor de Saya después de todo lo que había pasado pero el calor y suavidad de Saya hacia él lo hacía flaquear y desear aquel amor solo para él aunque fuera por unos simples instantes o sino que fuera para siempre incluso hasta el día de su muerte.
-¿Princesa?, yo no soy eso.-el tono de Saya cambio radicalmente haciendo que Fumito sonriera de una manera sincera.
Levanto su rostro del cuello de Saya y se volvieron a mirar los ojos y esta vez en la abrazo haciendo que ella esta vez escondiera su rostro entre su cuello mientras el tocaba su largo cabello, lo tocaba de una forma suave haciendo que el tenso cuerpo de Saya se relajase un poco pero era algo que a su corazón lo hacía sentir de la mejor manera, beso la cabeza de Saya en un casto y corto beso en donde puso su nariz y aspiro el delicioso aroma de flores de cerezo que ella emitía.
-Aunque digas eso, tú lo eres para mí la primera y la única que en verdad merece ese título.-Fumito hablo con sinceridad
-¿Solo porque soy hija de Nobunaga?
Ante aquella pregunta el abrió sus ojos de golpe y su corazón salto sorprendido, pero si lo sabía no debió haber sido obra de Angelise sino de Mogari, Fumito aguanto una respiración profunda y apretó con fuerza a Saya, él no pensaba de esa manera hacia ella, era totalmente lo contrario a lo que ella decía.
-No claro que no
-¿Entonces?
Fumito sonrió con sinceridad, para él todas las princesas de los cuentos eran débiles nunca escucho de una princesa que en verdad luchara por lo que ella en verdad queria como persona, a pesar de que las princesas de los cuentos de hadas siempre seguían a su corazón la temática era la misma, encontraban el amor con suma facilidad así como la felicidad sus problemas se arreglaban con magia y tenían amigos que las ayudaban, en cambio su Saya era una princesa totalmente diferente así como también el tipo de Mujer, ella había siempre estado sola, había elegido un camino que por razón ella no debió tomar pero era la única opción que ella tuvo, pero en ese camino ella encontró su respuesta, ella siempre lucho por lo que ella queria y deseaba, todo tuvo que obtenerlo con esfuerzo puro.
-No eres una princesa porque seas hija de Oda Nobunaga, eres una princesa por las acciones y las decisiones que has tomado, para mí eso es una princesa, una que lucha por lo que en verdad de desea y lo obtiene de la forma más pura.
-Que mente más loca tienes.-Saya respondió en un tono por demás divertido
-Je, lo herede de mi padre
-Se nota a leguas
-Saya…..
-Mmm
Fumito llamo a Saya de una forma sutil, tomo entre sus manos el rostro de Saya lo observo con detenimiento al tiempo que en el mismo rostro de ella aparecía un hermoso rastro de color carmín en sus mejillas, ella desvió la mirada parecía que no queria verlo a sus ojos directamente eso lo encontró muy tierno, acerco su rostro con lentitud mientras Saya por inercia cerraba sus ojos esperando un beso, un beso que le fue dado en la frente.
-¿Eh?
Fumito escucho la leve interrogación de Saya y se separó de ella lentamente para verla a los ojos directamente, su rostro estaba coloreado en rubor mientras sus ojos habían cambiado de expresión a una de asombro y desconcierto, él sonrió ante tal escena tal dulce y tierna que veía en medio de la noche, la luna ya había salido y los iluminaba tenuemente.
-No te tocare no después de lo mucho que pasaste, quiero ser respetuoso y ganarme otra vez la confianza que tú me tuviste
Saya sonrió por segunda vez en todo ese tiempo, los ojos de Fumito brillaron con esperanza, ahora estaban empezando de nuevo, el camino seria largo pero valía la prensa, Saya valía la pena y esperar no sería el problema tendría toda una eternidad para ello
-Es muy raro viniendo de un pervertido como tu.-Saya toco la mejilla de Fumito y le pellizco con algo de fuerza
-Itte, pero, ¿así te gusto?.-Fumito pregunto con una sonrisa traviesa la cual Saya imito pero con más sutileza
-Es muy raro verte en tu estado de Eros
Fumito tomo de nuevo la mano de Saya llevándola a sus labios y dando un casto beso en ella, mientras daba terminado el beso, el entrelazo sus dedos con delicadeza pero con un fuerte significado para ambos.
-Solo tu logras sacar eso de mi Saya, solo tu.- Fumito sonrió con más ganas y Saya igual, con su mano libre Fumito abrazo a Saya con fuerza y ella se acorruco contra su pecho en el lugar donde estaba su corazón, apoyo su cabeza sobre la de ella y se movió de lado a lado tratando de encontrar más comodidad de la que ya tenía, aspiro de nuevo aquel dulce olor de flores de cerezo proviniendo de Saya cerro sus ojos en el proceso de aquel dulce arroma y se dejó envolver por la calidez que desprendía el cuerpo de su amada…-Has vuelto a mi
-Sí, he vuelto solo hacia ti Nanahara Fumito, mi primer amor…..
