Día 21. Cena.
Érase una vez, en el siglo XXIII, había un escrito de navidad. Estaba en un Padd con una contraseña muy inusual.
El autor de dicho escrito era un hombre un tanto gruñón. Pero más que eso, era un buen doctor.
La historia que estoy a punto de contar, sucedió un poco después de que comenzaran a cenar.
Reunidos se encontraban, alrededor de una mesa. Exhaustos ya estaban, sin haber comenzado la fiesta.
He ahí el doctor, conversando con sus amigos. Sirviéndose un poco de cerdo cocido.
Una joven morena tuvo una muy brillante idea.
"Cantar villancicos terranos con un instrumento vulcano."
Un jovencito el más pequeño de cabellos enredados, declaró que los villancicos, en su tierra natal, fueron creados.
Esta idea fue aclamada por todos, menos por un ingeniero brillante, decía que tenía muchos dones, pero entre estos no estaba el ser cantante.
Así es como éste quedó de espectador, tomando sorbitos de su vaso con ron.
Todos habían quedado de acuerdo en que iban a cantar algo, pero no contaban con el desconocimiento de uno de los muchachos.
Aquel que traía la lira vulcana consigo, no conocía ningún villancico.
Ahí había un chico rubio y ojizarco, que al escuchar esto, puso sus ojos en blanco.
"Vamos -le dijo- tienes memoria eidética, lee las notas de uno de los temas".
Todos estuvieron de acuerdo, incluyendo al joven alien, quien de inmediato empezó con la búsqueda incesante.
Mientras éste leía y leía, los demás se atragantaban con la comida.
Uno de ellos, el chico oriental, no dejaba de comer un kurisumasu kēki (bizcocho japonés de navidad) que él mismo preparó, apenas dejando un probada para los demás que lo veían con emoción.
Pasó sólo un rato, un poco menos de media hora, cuando el vulcano anunció que estaba listo para la obra.
Ya se había leído más de 20 notas musicales, tanto para villancicos como otros temas de festividades.
Claro que no contaban con un desafortunado inconveniente, uno de los chicos era alérgico a algún ingrediente.
Con un gruñido y un hypospray, el doctor se puso manos a la obra, dejando al pobre muchacho casi desmayado sobre las sobras.
Mientras éste descansaba, tratando de volver a la consciencia, los demás se sirvieron ponche que hicieron sin mucha paciencia.
Pasó el rato y el joven despertó, todos reían y cantaban, pero sin organización.
"¿Quien demonios le puso toda la botella de ron?"
Y eso no era todo, sino solamente el comienzo, pues le añadieron toda la canela sin una pizca de pudor para "darle aderezo"
Al levantar la cabeza, justo para preguntar, alguien le cerró los labios con unos ajenos y fuerza descomunal.
Abrió bien los ojos, obviamente no se lo esperaba. ¡Pues su novio el vulcano en frente de todos le besaba!
Algo andaba mal, él lo intuía, le preguntó al doctor qué es lo que sabía.
"¡La canela es un afrodisíaco para los vulcanos! -explicó con fastidio- ese estúpido duende debió de habérnoslo dicho."
Obviamente sintió la necesidad hacer algo al respecto, así que se llevó a su chico al cuarto de arriba, donde estaba seguro que nadie les oiría.
Mientras tanto en la cena, el ruso bailaba si camisa, siendo aclamado por su mejor amigo y una chica.
Allí en el rincón, hablando a trompicones, se encontraba el ingeniero, hablando con el doctor sobre que ellos eran los mas viejos.
Se quejaba de que no tenía la atención de la chica que él deseaba, el doctor lo miró con una ceja alzada.
"No vuelvas a beber Ron, y menos a embriagarte de éste - le recomendó- tus desdichas no salen cuando es el Whiskey el que bebes"
Él tomó un poco de ponche únicamente, detectando el sabor intruso y fuerte de repente. Pero los demás no lo sintieron y más tarde, al piso cayeron.
Aquel que proclamaba con rabia no ser una niñera, los tapaba con varias mantas, pues era invierno y el frío se colaba por las todas ventanas.
Pero había un error, ¿O estaba contando mal? Iniciaron siendo ocho y son seis al final.
Se le acaban de perder su dos mejores amigos, pero intuía algo y no quería meterse en ese lío.
Lo dejó pasar y se fue a dormir, pero al entrar al cuarto de arriba, cerró la puerta y se devolvió, quizá no sea tan malo que en el ponche haya tanto ron.
Y así el doctor, a sus compañeros en el suelo se unió, olvidando para siempre la imagen que por accidente se grabó.
Aunque los implicados sí se dieron cuenta, estaban tan ensimismados en lo suyo que no fue hasta el dia siguiente que les dio vergüenza.
Todo está escrito en un pequeño cuadernillo dentro de la oficina del médico en jefe, pero lo que falta y nadie sabe es que a Keenser se le derramó la botella de ron por accidente.
Ni tampoco estaba plasmado que la canela se le había echado toda, por falta de comunicación entre todas las personas.
El punto aquí es... esperen.
¿Hay un punto en esto? Quiero decir, ¡Todos se embriagaron en la cena de navidad por un (dos) desafortunados accidentes y los únicos que quizá lo pasaron en grande fueron el rubio y el alien!
Y bueno, así termina esta confusa historia de navidad, pero no significa que siempre pase esto en las festividades, sólo que quizá no son buenos cocinando...
Fin.
Estoy segura que se preguntan, ¿Por qué carajo está en rimas? Bueno, intenté imitar el estilo de algunas películas navideñas, ya saben, como El Grinch XD con esa voz gruesa de narrador hablando en rimas.
Y bueh, este fue el producto (?
Así que... ¿Merece este sensualon One-Shot... O Drabble (no conté las palabras) algún review?
