TodoMomo Week
Día 3
"Alchemist of Hearts"
Primera parte: decisiones.
¿Cómo sería tener el poder de ver el futuro? ¿Sería conveniente? ¿Estaría realmente bien ver todo lo que va a pasar antes de que si quiera lo pienses?
Muchas personas van a consultar a los astros para tener una pista de qué les depara el futuro, ¿No?
Pero si le preguntas a cualquiera de aquellos que estudian en la escuela UA, te responderán que para su futuro esperan ser grandes héroes que harán increíbles hazañas para proteger a los débiles, no obstante, eso aún deja algo completamente en blanco.
Algo además de ser héroes.
A Todoroki Shouto le habían estado preguntando sobre su futuro desde hace un buen tiempo (desde niño), pero nunca podía responder con certeza a cada una de esas preguntas. Él no tenía el poder de ver el futuro, ¿Por qué le seguían preguntando?
Habían miles de expectativas sobre él, después de todo, era el hijo del reconocido héroe Endeavor, había sido criado para ser de los mejores, había nacido para ello. Pero había ocasiones en las que Todoroki se preguntaba qué otra cosa le esperaba.
Miraba a su padre y veía sólo una figura de autoridad. Cuando era niño pensó que lo odiaba, pero fue sólo hace poco que comprendió que no podía hacer tal cosa.
Él era un héroe para los demás, pero había cometido muchos errores en el camino. Con su familia, ¿Cómo sería tener una? ¿Él sería mejor?
Fácilmente podía mirar al pasado y darse cuenta de qué es lo que estaba mal ahí, pero el futuro era distinto. Todo dependía de miles de factores y decisiones que tomara a apartir de ahora. Quizá si su padre hubiera tomado otras discusiones las cosas serían diferentes, y de igual manera, esperaba tomar las decisiones correctas para algún día detenerse, mirar atrás y poder sentirse satisfecho con ello.
Si lo veía de una perspectiva así, tomar decisiones ahora era crucial, pero no tenía miedo de ello. Confiaba en su criterio. Él haría lo correcto.
Pero, ¿Qué era lo correcto? ¿Cuando sabe que es crucial tomar una decisión?
—Todoroki-san, ¿Se siente bien? — Le pregunta la muchacha mientras detiene en la hoja de su cuaderno.
—Yaoyorozu, ¿Qué tienes planeado para después de la graduación? —Pregunta directamente, la joven azabache parpadea un par de veces. Era algo inusual que el otro sacará un tema tan aleatorio de la nada.
—Mis padres me han dicho que les gustaría que fuera a Tokio para buscar a alguna agencia que me emplee ahí —, contesta sin pensarlo. Shouto dirige su mirada hasta su propia libreta, Momo ladea la cabeza —, ¿Por qué lo pregunta, Todoroki-san?
—No falta mucho para la graduación —. Le recuerda, Yaoyorozu desliza la mirada al resto de su clase, todos se encontraban sumergidos en sus propios mundos.
Ya estaban a mitad de su primer semestre como alumnos de último año, las cosas habían ido demasiado rápido, era casi inimaginable lo mucho por lo que habían pasado como compañeros y amigos.
Pronto tomarían diferentes caminos.
—Así es —, reconoció la muchacha, el joven pareció pensárselo un poco.
—Lo he hablado con mi hermana, y me ha recomendado con varias agencias en el extranjero, una de las mejores está en China —. Dijo, haciendo que la otra le mirara con sorpresa.
¿Es sólo sopresa? ¿Felicidad, tristeza? Todoroki no es bueno para leer ambientes en el ámbito personal.
—¿Manejas el idioma?
—Si, he aprendido chino, español e Inglés —, comenta, la otra sonrió.
—Yo no se chino, he aprendido coreano—. Rie un poco, el otro eleva una ligera sonrisa.
Ninguno de los dos vuelve a decir nada. El tema queda sin tocar desde aquel día. El tiempo pasa, y el día de decir adiós se acerca. Todo acaba. Cruzan por última vez las puertas de la academia, Todoroki se irá a China cuanto antes, Yaoyorozu debe empacar sus cosas para ir a Tokio.
Todo va conforme a sus planes, no hay ningún inconveniente, pero, Shouto no se siente conforme. Algo no va bien.
Yaoyorozu le dice que irá a despedirse al aeropuerto. Siente algo cuando ella cuelga el teléfono.
Y es que en verdad todo eso estaba pasando. Se iría a volver sus sueños realidad, no se sentía tan bien como esperaba, ¿Por qué? ¿Qué estaba mal?
Aquellos pensamientos le rondaban por la cabeza, no lo dejaron incluso al estar esperando su avión.
—Todoroki-san, ¿Se siente bien?
Shouto siente un dejavú, puede levantar su mirada para ver a Momo a su lado, esperando el avión que lo llevaría a China, donde al fin podría comenzar a cumplir sus sueños, sus ambiciones, para comenzar a trazar su futuro. Aún así, algo faltaba.
Quizá se dio cuenta demasiado tarde de lo que era. No, nunca era demasiado tarde.
—Yaoyorozu —, se voltea rápidamente, la aludida da un pequeño salto sobre su lugar—, Creo que ya lo entiendo.
—¿Entender qué, Todoroki-san? —Cuestiona la chica, pero el otro no dijo más. En cambio, posó una menos en su mejilla, levantó su mentón.
Y la besó.
Ella no parecía poner resistencia al evento, había colocado una mano en el hombro ajeno, le correspondía. Maldición, le correspondía.
El mitad pelirrojo es quien se separa primero, puede mira los sorprendidos ojos de Momo, puede apreciar el color de sus mejillas, y nunca antes había sido tan conciente de la suavidad de su piel.
—Yaoyorozu, quiero tener un futuro contigo.
Y esa, había sido una de las decisiones correctas, en el momento correcto.
