TodoMomo Week
Día 4
"Alchemist of Hearts"
Segunda parte: Maldita distancia.
Shouto acomoda su bufanda, el invierno era especialmente frío en China. Había salido para comprar algo para cenar.
Un año entero había pasado desde que había llegado a aquel país, un año desde su graduación, un año desde aquel beso en el aeropuerto que se atrevió a darle a Yaoyorozu.
Sabía que era egoísta de su parte, pero no podía quedarse sin hacer nada y desperdiciar su última oportunidad. Además, ella le había dicho que si.
Momo le confesó sobre los sentimientos que tenía, y se había sentido como un verdadero idiota al no darse cuenta de ello antes.
Sin embargo, los dos tenían planes, no era sensato tirar todo por la borda, las cosas no eran tan simples. Ella le dijo que iba a esperarlo, lo que fuera necesario, fue como un último consuelo antes de tener que subir a aquel avión. Desde entonces se mandaban mensajes casi diarios, videollamadas cuando se podía, pero vida de dos héroes era ajetreada, había días en que no podían si quiera mandar un mensaje de buenas noches, al tocar su cama caían rotundamente dormidos.
Una relación a larga distancia no era para nada fácil. A veces Todoroki siente que perdió muchas oportunidades tiempo atrás, para estar con ella. De haber sabido por lo que pasaba ahora, hubiera apreciado cada momento más que nunca.
La distancia hacía muchas cosas, pero más que nada, hacía que él anhelara. Anhelaba estar a su lado, poder tocar su mano, sentir el calor de su tacto, escuchar la suavidad de su voz sin necesidad de algo electrónico. Anhelaba probar sus labios una vez más, abrazarla, poder acurrucarse en aquel frío invierno y darle calor con su lado izquierdo si era necesario.
La distancia era una fiel traicionera, le había hecho darse cuenta de lo mucho que había dejado ir, de lo mucho que podía llegar a extrañar. Incluso podía fomentar inseguridades. Odiaba ser inseguro, no iba para nada con él.
Nunca dudaría de la palabra de Yaoyorozu, ella era la persona más honesta y buena que conocía, pero también merecía ser feliz.
Felicidad que ante la distancia, él no podía darle directamente.
No podía evitar vagar por su mente, alejándose, pensando en cómo ella debería buscar a alguien que no fuera tan egoísta como él. Aún le faltaban dos años más de contrato en Hong Kong, ambos sabían eso.
Todoroki suspira, llega a la puerta de su apartamento, entra y cierra saludando cortamente a la anciana de la puerta de al lado.
Un mensaje llega a su celular, lo sabe gracias a aquella luz que estaba encendida. Deja las cosas en la mesa del centro y abre el mensaje. Ya sabía de parte de quién era.
«Buenas noches, Todoroki-san, ¿Qué tal tu día hoy?» Lee en el chat. Yaoyorozu le mandaba mensajes después de cenar y antes de dormir. En Tokio tenían una hora más que ahí. Momo siempre fue disciplinada en sus horarios de sueño (si es que no tenía pendientes).
No puede evitar sonreír al imaginarse las expresiones de la chica al escribirle, le contaba sobre que había hecho ella también ese día. Al parecer a ella le iba mejor, incluso daba la coincidencia de que comenzó a trabajar junto a uno de sus antiguos compañeros, Bakugou. ¿Quién se lo habría imaginado?
Tal parece que habían encontrado una manera de que sus particularidades se complementaran en el campo de batalla, sobre todo en los rescates en medios de alto riesgo.
Esa vez, Momo decidió dormir algo más temprano, Todoroki se dedicó a preparase algo de cenar, incluso la muchacha le dio unos pequeños consejos para ello antes de despedirse.
Durante su comida, Shouto decide ver las noticias sobre Tokio en su Smartphone, en especial las relacionadas con Yaoyorozu. Ella siempre le hablaba de sus cosas, pero a él le encantaba ver las fotos de la prensa, su sonrisa no había cambiado en todo ese año (aunque ciertamente le disgustaban varios comentarios con respecto a su físico y los que tenían dobles intenciones con su traje de héroe), había crecido rápidamente en su profesión. No importaba qué imagen diera a los fans, su profesionalismo era impecable.
Sin embargo, algo era diferente ese día. La foto de Momo estaba en una noticia, pero no era exactamente sobre alguna acción heroíca.
En esa foto estaba vestida con sus ropas normales, en medio de un día común fuera de su horario laboral. Ella reía, Bakugou a su lado parecía molesto, pero ciertamente se podía apreciar el rojo en su rostro. Ambos iban tomados de los brazos, saliendo de una tienda de joyería.
"¡¿Posible compromiso del duo complementario?!" Lograba leerse en el titular. Esa noche Todoroki perdió tanto el sueño como el apetito.
Siempre supo que la distancia fue un obstáculo demasiado grande, pero no dejaría que la distancia le quitara algo que tanto amaba.
El día siguiente, pidió un periodo vacacional en su agencia y compró un boleto directo a Tokio, maldiciendo la distancia una vez más.
