TodoMomo Week

Día 5

"Alchemist of Hearts"

Tercera parte: Sorpresa.

La cabeza de Todoroki no dejaba de dar vueltas en aquella nota periodística, la leía y volvía a leer, así fue como pasó la mayor parte de su vuelo, hasta que le dijeron que apagara el teléfono, pero eso no impidió que pensara en ello.

Al parecer, ante la prensa y cierto grupo de fans, habían "notado" ciertos roces entre el "duo complementario" (apodo recibido por sus habilidades y papeles en misiones de rescates), alegando que ambos harían una buena pareja y que eso incluso podría mejorar sus desempeños en combate juntos si era de ese modo.

Entre más leía, más volvía a recordar los mensajes que Yaoyorozu le había mandado, nunca se había percatado de lo mucho que mencionaba a Katsuki, por lo menos hasta ahora. Nunca le pareció extraño, era su compañero después de todo.

Durante el viaje no pudo dormir o descansar, pese al confort que la primera clase le daba.

No le había dicho a nadie sobre su vuelta a Japón, ni siquiera a la misma Momo. Sabía que sus acciones fueron precipitadas, pero no podía evitarlo, ¿era esto a lo que llamaban celos?

Al llegar a Tokio llamó a su hermana, ella se vio sorprendida al saber que ya estaba en el aeropuerto, pero igualmente le dio mucho gusto poder ver a su hermano menor. Ella le comentó que su madre ya había salido del hospital, e incluso se había comenzado a acostumbrar a su nueva casa en esa ciudad. A Shouto le dio gusto saber y ver a su familia; lo primero que hizo fue ir a ver a su madre, claro.

Pero Fuyumi sabía que ese no era el motivo de la repentina presencia de su hermano menor en el país, sobre todo en Tokio, en específico. Durante el camino a la casa de su madre le pregunto sobre ello. Shouto no tuvo más opción que contarle todo.

—Espera, ¿tú y Yaoyorozu Momo? ¡Wow! Shouto, tienes buen gusto por las chicas. Me he topado con ella en esa agencia, parece que es una persona muy gentil y educada —Le comenta la mayor con alegría, no obstante, el problema principal seguía ahí—. Pero, ¿tú piensas que es posible?

—He dejado a Yaoyorozu esperando por mí, fui egoísta y ella está en todo su derecho de ser feliz con quien quiera, creo que merece ser feliz —contesta sin tacto, la mayor hace una mueca de incomodidad, mientras no apartaba su vista de la carretera.

La visita fue corta. Su hermana se ofreció a llevarle a ver a la otra chica, pero este se negó. Sabía que ese era uno de los días libres de Momo, estaría cerca de su casa en dado caso.

Todoroki toma un taxi, la residencia temporal de Yaoyorozu era una de las más cómodas de la ciudad, incluso tenía un jardín que pertenecía a ella y sus vecinos. No esperó ver por primera vez en mucho tiempo aquella coleta tan característica en ese mismo jardín.

El problema es que no estaba sola.

— Bakugou-san, creo que debería confiar un poco más en usted mismo, ayer se veía muy decidido en comprar ese anillo —Fue lo primero que logró escuchar y sintió una punzada en el pecho.

—Ya lo sé, carajo —Se escucha maldecir al rubio que se sienta al lado de la morena en un banca al borde de aquel jardín de hortensias—, es más difícil de lo que pensé.

—Creo que sería bueno que... —el diálogo de Momo se corta en ese instante. Su mirada se fija en una cabellera particular e inconfundible— ¿Todoroki-san?

Rápidamente se levanta de la banca, por instinto él da un paso hacía atrás; ella se acerca a pasos lentos con una vista incrédula y es que no lo podía creer. Apenas ayer por la noche estaban tan lejos, y hoy por la tarde lo tenía enfrente. No dudó en abrazarlo fuertemente, pero él no le correspondió.

—¿Todoroki-san? —Se aparta un poco, el semi pelirrojo observa al rubio a un par de metros a distancia.

—Asi que era verdad —dice con desgano, metiendo las manos dentro de sus bolsillos, los otros dos no parecen comprender a lo que se refería—. Lo de tú y Bakugou —suspira—, Yaoyorozu, lamento no poder haber sido el mejor para ti, sólo quería asegurarme de que serías feliz aún si lo nuestro termina para que eso pase. Bakugou —se dirige al otro, el cual le mira desconcertado—, espero que la aprecies de verdad.

—¿Eh? —Dijeron al unisono los otros dos.

La cara de la muchacha era un enigma, había abierto los ojos al completo, parecía impactada al igual que el rubio temperamental a unos metros. Pero fue entonces cuando algo pasó, las lágrimas comenzaron a salir, Momo había comenzado a llorar. Todoroki rápidamente entró en pánico.

—¿Q-Quieres dejarme? ¿Tú ya no quieres que...? —Fueron las palabras temblorosas y quebradizas de la muchacha.

—Oh, metiste la pata, idiota —se burla Bakugou sin tacto, sin temor a reírse de la situación.

Todoroki intenta hacer que se calme, comienza a desesperarse, y es que se ha equivocado otra vez.

Después de haber llamado la atención de los vecinos por el estado de la muchacha, haber respondido incómodas preguntas y al final, haber entrado al departamento de esta, posteriormente de que se calmara y limpiará sus lágrimas, las cosas comenzaron a aclararse.

Sí, la prensa se había enterado de que ambos habían estudiado juntos en UA, por lo que eso dio pie a rumores sin sentido. Todo había sido peor por aquella foto, pero al contrario de lo que la prensa decidió inventar, Momo había ido a esa joyería con Bakugou para ayudarle a buscar un anillo, sí, era cierto, pero el anillo era para Kirishima, la actual pareja de Katsuki, con la cual pronto cumpliría tres años de un feliz noviazgo (lo que quería decir que en la escuela ya tenían algo, que por lo menos él, jamás notó).

Todoroki se sentía como un verdadero estúpido idiota, ingenuo, malpensado, un mitad-mitad inseguro y tantas cosas más que le había dicho Bakugou en el transcurso del poco tiempo al explicarle la situación.

Al final, el rubio tuvo que irse, y el silencio de quedó entre los otros dos.

—Todoroki-san, ¿cómo pudiste llegar a tal conclusión? ¿En verdad estabas tan decidido en terminar conmigo que hasta viniste a Japón? —se lamentó ciertamente entristecida. La joven aún mantenía sus hombros caídos y la mirada al suelo.

—Yo... —No sabía que decir, sólo quedaba la verdad—, no es por eso. Sé que fui muy egoísta al pedirte que esperaras por mí, no creo que te merezcas algo así, pensé que merecías algo mejor, lo lamento —hizo una breve pausa—. En verdad no quería hacerte sentir mal.

Yaoyorozu lo pensó por un momento, eran pocas las veces en que Shouto elegía correctamente sus palabras, ya que salían de su corazón. Momo simplemente suspira y decide esbozar una de sus más cálidas sonrisas.

—Entonces no vuelva a considerar algo como eso, por favor —implora, llevando una mano a su pecho, mientras sus mejillas se coloreaban—, si quieres que sea feliz, déjeme estar a tu lado, Todoroki-san.

Shouto la mira con incredulidad, tuvo que apartar de igual manera su mirada, se veía realmente linda. Mucho más linda de lo que recordaba, las fotos no le hacían justicia.

—Entiendo—asiente con suavidad, se sentía realmente bien al saber todo eso. Ya quería que esos años pasarán rápidamente para no tener que estar más lejos de ella. Aunque hubo algo raro, no lo había notado hasta entonces—. Yaoyorozu, ¿para qué son esas cajas?

La joven miró a lo que se refería, tapó su propio rostro con las manos.

—Era una sorpresa —menciona y busca algo en su bolso y Shouto le mira con atención—. Todoroki-san —dice para llamar su atención.

—¿Sí?

—¡Conseguí un contrato por dos años en Hong Kong! —Le dice emocionada, mostrándole una copia del contrato, y un boleto de avión.

Esta vez, viajarían juntos.