TodoMomo Week

Día 6

"Alchemist of Hearts"

Cuarta parte: Esperanza.

El viaje había sido largo, las cosas prácticamente estaban listas para la ida de Yaoyorozu hasta la capital de China. En el trayecto, la chica le había mencionado que durante todo el año pasado había tomado clases particulares del idioma.

Momo nunca dejaba de sorprenderlo. Aún se sentía culpable por haber arruinado su más grande y planeada sorpresa de una manera tan estúpidamente impulsiva. Bakugou aún lo seguía molestando por mensajes con respecto a ese tema (y al parecer, por lo que escuchó de Momo, esos rumores también habían causado malentendidos con Kirishima).

Sin embargo, ahí estaban los dos, en un mismo país, en una misma ciudad, en un mismo edificio, en un mismo departamento. Estaban a tan sólo un par de metros, sólo debía darlos para alcanzarla; podía escuchar su voz claramente pidiéndole ayuda con las cajas y de más.

Había anhelado tanto aquello que aún le parecía demasiado irreal.

-¿Todoroki-san? -Escucha la voz de la azabache, sorprendida. Después de todo, no se esperaba sentir al otro rodearle por la cintura y enterrar su rostro en el cuello ajeno, donde la ropa de la muchacha apenas permitía sentir su piel desnuda.

-Lo siento, Yaoyorozu, sólo un rato -pide en un tono cansado, como si aquello fuera lo que necesitaba para recargar sus energías después de todo lo que habían pasado.

La chica sonríe con dulzura, llevando su mano a la cabeza del chico, rozando delicadamente sus cabellos rojizos. Casi pudo sentir a Shouto ronronear, y pensó que podía a llegar a ser muy tierno. Claro que, eso pocos lo sabían, por no decir que sólo ella.

Todoroki no sabía lo mucho que había necesitado aquel tacto, cuánto había querido sentir su calor de esa manera, de su suave aroma a jazmín y del toque tan delicado como una rosa que ella poseía.

-Todoroki-san -inquiere la muchacha como si apenas se diera cuenta de un detalle. Shouto entre abre uno de sus ojos para darse cuenta de qué es lo que estaba desempacando, eran cosas personales y ropa-. ¿No tenía otra habitación para invitados?

Oh, cierto, se le había olvidado mencionar ese detalle. O quizá ya daba por hecho que la muchacha lo sabría, Midoriya se lo había planteado por mensaje y lo había hecho sonar muy normal (ya que Uraraka y él también dormían juntos). Ahora, ¿cómo le decía? ¿Debería imitar a Izuku? No, las circunstancias no eran iguales.

-Pensé que... -su diálogo es interrumpido por una leve risa de parte de la otra. De un momento a otro, con movimientos ligeros la azabache se cambió de posición entre sus brazos.

Fue en ese instante en que pudo apreciar aún mejor el color grisáceo de los ojos de la muchacha y siente como si se estuviera perdiendo en ellos.

-Me lo imaginaba, no mencionaste nada sobre una habitación extra.

Todoroki al irse de Japón había rechazado casi todo el apoyo que su familia, en especial de su padre, le ofrecía en un aspecto económico. No por algún rencor o simple rebeldía, tenía mucho tiempo que esas heridas habían comenzado a cerrar. Él quería que al menos sus comienzos fueran a base de su propio esfuerzo; por ello, vivía en uno de los apartamentos que su agencia le había recomendado, pues estaba cerca del trabajo y era decente. Aunque de eso habían hablado muy poco.

-¿No te molesta? -Cuestiona el heterocromático, mientras siente el toque de la morena deslizarse por su cuello.

-Ya somos adultos, Todoroki-san -comenta mientras un suave sonrojo cubre sus mejillas y la punta de su nariz-. Entiendo estas cosas.

Yaoyorozu tenía razón, ya no debían actuar como si fueran chicos de preparatoria donde se avergonzaban por cosas pequeñas e inocentes. Igual debían enfrentar varias cosas más adelante, no faltaba mucho para que las personas notaran su relación, sin duda sería un escándalo tanto en Japón como en China. Quizá debía comenzar a pensar en el futuro, cuando su relación avanzará más.

Todoroki, mientras aún estaba en Tokio, tuvo la oportunidad de ir a casa de la familia Yaoyorozu para pedirles permiso para estar con su hija, dándole la oportunidad después de responder a unas cuantas preguntas incómodas, pidiéndole que cuidara bien de ella, advirtiéndole que si se enteraban que le hacía daño de alguna forma, tenían influencias en Hong Kong. Por supuesto que Momo le dijo que no se preocupase por ellos, que su padre a veces podía llegar a mostrarse sobre protector, pero que era una muy buena persona.

Shouto sonríe al saber que la familia de Momo era bastante unida.

- No quiero que te sientas incomoda por ello -le responde mientras asienta su mejilla sobre el hombro de la otra y la chica parece reír un poco nuevamente.

- Confío en ti, Todoroki-san -dice ella, levantando el mentón del otro, tomándole de ambas mejillas, rozando levemente aquella característica cicatriz en el rostro de su novio.

Todoroki, cierra momentáneamente los ojos, disfrutando de aquel tacto. Nunca antes había querido y esperado tanto el toque de otra persona.

-Sí -asiente ante aquello. Puede apreciar a la muchacha acercarse para plantear un beso sobre su frente, seguido de uno más para sus labios.

Era dulce, cariñoso, delicado, suave. Palabras muy bien usadas en todo aquel rato, adecuadas para alguien tan amable como Yaoyorozu. Cómo le gustaría estar de esa forma todo el tiempo, en especial para no tener que preocuparse en nada que no fueran las caricias que Yaoyorozu le brindaba y el poder tocar su cabello.

Pero no todo eran ambientes endulzados con brillos rosas al rededor. Ellos no eran una pareja normal, eran una pareja y, por sobre todo, eran héroes.

Los crímenes en aquella enorme ciudad no paraban, al ser uno de los países donde se dio el origen de las particularidades, hubieron varios centros de experimentación ilegales, crímenes con Koseis poderosos y que nunca antes habían visto.

Fue el caso, de un hombre que con sólo un toque podía causar un daño en órganos internos, manipulando a la víctima desde adentro.

Esa mañana, sabía que algo malo pasaría. Todoroki no quería que fueran al trabajo ese día en particular, pero Yaoyorozu le recordó que era el deber de ambos.

Le hubiera gustado haber insistido más en no salir en ese entonces, le hubiera gustado ser más rápido, más fuerte. Nunca era suficiente. Quizá si Momo no hubiera ido a China, eso jamás hubiera pasado.

Le había prometido a su padre que la protegería con su vida, que no dejaría que algo malo le pasara estando con él.

Pero había fallado, le había fallado.

El edificio estaba colapsando, Yaoyorozu había creado redes para que las personas atrapadas pudieran salir del lugar, pero alguien no quería que eso pasara.

Para su suerte, la muchacha tenía reflejos rápidos, había creado una arma metálica con la cual pelear, pero no era fácil mantener la red en su lugar mientras lo hacía.

Todoroki estaba ocupado con otros dos, con particularidades de velocidad y manipulación de la tierra. Estaba contra la espada y la pared y, cuando pudo encontrar una brecha, ya era demasiado tarde.

Yaoyorozu había escupido sangre cuando la palma del villano golpeó contra su vientre, sin embargo había logrado crear una pequeña bomba que había explotado contra el rostro del otro (similar a las de Bakugou). Después de aquello, este había volado a un par de metros de ahí, pero aún así era demasiado tarde.

Logró mantener la red hasta que las personas faltantes lograban escapar y ponerse a salvo, pero ella no estaba para nada bien. Cuando la policía arrestó a los villanos, ella cayó sin más al suelo.

Ese día Todoroki Shouto sintió de nuevo la impotencia, haber visto lo que pasó y no haber hecho nada, en especial cuando sólo estaba a unos metros de distancia. No se había sentido así desde los sucesos del secuestro de su compañero y no le gustaba para nada esa emoción.

Recovery Girl estaba en Japón, pero aún así, las mejores personas con particularidades de parecidas a la de ella hicieron lo posible. Sabía que hacían todo lo que podían, mas no podía evitar sentirse frustrado.

Ella se recuperaría, pero había cosas que eran probablemente irreparables.

-Yaoyorozu -le llama desde la puerta del hospital, llevando un ramo de Iris blancos.

-Todoroki-san, ¿no deberías estar en el trabajo? -Se sorprende al verle. El chico se dirige hasta la camilla para dejar el ramo de flores a un lado, y posar un leve beso en los labios de la otra. Ella se veía bien.

-Pedí unos días -Informa el héroe. La azabache esboza una ligera sonrisa y deciden comenzar una charla tranquila, sobre cómo sus amigos habían comenzado a llamar insistentemente, e incluso le dijo que Jirou había comprado un boleto para estar con ella y llegaría al día siguiente. Por un segundo, se sintió aliviado de ver nuevamente aquella radiante sonrisa.

Pero fue en ese momento en que el doctor le pidió hablar con él, cuando supo que algo estaba muy mal.

Yaoyorozu no podría comer ciertas cosas por un tiempo, tenía que guardar reposo, no podía hacer algunas actividades y había muy escasas probabilidades de que pudiera concebir.

Todoroki siente un enorme peso caer sobre sus hombros, no podía decírselo, aún no. Sólo se limita a ver cómo aquella muchacha se deleitaba con las flores al lado de su cama de hospital.

Curiosamente recordó lo que la empleada de la florería le había dicho. Los iris blancos significaban esperanza.