Dahlia esperaba impacientemente la decisión del consejo y su conclusión, algunas veces odiaba no estar ahí, no poder tomar las decisiones más indicadas cuando se necesitaban. Ella misma se veía capaz de lograr ser alguien que puede ser líder o tomar el mando cuando se le necesita. Su antiguo maestro, que la Fuerza estuviera con él, siempre le decía: "Dahlia eres muy impaciente, tranquilízate, tomate las cosas con calma y verás como todo empieza a ir mejor" con su sonrisa afable y paternal que solía darle a la que en ese entonces era una chiquilla. Su muerte le había afectado mucho, y aún más por las extrañas circunstancias que le habían rodeado. Una misión para investigar al infame Hutt que dominaba el Borde Exterior y nunca se supo de él. Recordaba cómo se había despedido de ella y como la mujer, todavía más inmadura de lo que seguía siendo, no le correspondió la acción por el enojo de no poderlo acompañar y demostrar de lo que era capaz. Quizás él sabía lo que estaba por sucederle, era algo que siempre pensaba la mujer, y por eso tomó la decisión de no llevarla consigo. Los Jedi no debían mostrar emociones pero pensar en su maestro siempre le resultaba duro… Lo extraño fue que luego de eso, fue ascendida a Caballero Jedi y tuvo la opción de no volver a tener de nuevo a un maestro. Ella misma aprendería todo lo que debía saber, y así, cinco años después lo ha hecho.
Las puertas del consejo se abrieron en señal de que Dahlia podía pasar, y así fue, se levantó cuidadosamente acomodándose la túnica larga color negro que usaba y entró al gran salón que mostraba la gran vista de parte de Coruscant.
Se colocó en el centro sin dejar de observar al maestro Kovac, el zabrak que encabezaba la Orden. —Caballero Symmetria— se dirigió directamente a ella, usando su apellido. —Nos resulta muy curiosa la información que se hallaba dentro del holopad que rápidamente nos hiciste llegar… — suspiró profundamente. —Pero de la misma forma que eso, nos gustaría saber… ¿De dónde sacaste esto?— le preguntó entrecerrando los ojos esperando la reacción de Dahlia. Esto la molestaba siempre, todo era una prueba, parte de algún plan para seguir demostrando que si podía estar acá.
Pero a pesar de sus pensamientos la mujer pudo sonreír de medio lado. —Gracias a un contacto, un viejo amigo que lleva un bar no muy lejos de acá. Es una persona que conoce muy bien todo lo que acontece en Coruscant y cuando ve situaciones que le llaman la atención, a él una persona que lo ha visto todo, se la hace llegar a autoridades… Casi siempre ante alguno de los capitanes de los Hijos de la Fuerza, pero esta vez fue la excepción, me la hizo llegar a mí…— respondió con voz neutral sin dejar de ver a Kovac. —Asumo, maestros, que efectivamente la información encontrada es valiosa, ¿no?— intuyó esperando la respuesta del consejo.
—Así es— dijo Joy. Una maestra humana. —Me parece bien que tengas contactos e información sobre el bajo mundo por amigos como este, pero solo ten cuidado… Uno nunca puede saber cuándo la información que proviene es totalmente fiable y segura, por lo mismo tenemos que asegurarnos que sea así— volteó a mirar a Tukar, otro maestro del consejo.
Tukar, el alto maestro solamente sonrió ante la palabra de la otra mujer que le había proporcionado a él. —Sí, hay que asegurarse de que sea fidedigna— tomó aire y tomando el holopad con sus manos comenzó a explicar que contenía. —La trata de esclavos. Uno de los temas más infames que existen en el Borde Exterior. Poblaciones de cualquier especie es forzada a muchos tipos de cosas. Indistintamente de los crímenes, es un hecho que lo es. Por lo mismo: hay una nueva droga que afecta las actitudes de la gente. Los hace actuar de una forma totalmente distinta a lo que son, ya sea para obligarlos a asesinar, torturar u otras cosas que preferimos no plantearnos todavía. Imagínate, querida Dahlia, lo que sería esa arma biológica dentro del palacio o dentro de una Caballero Jedi como tú, sería algo catastrófico. Pueden hacer máquinas de matar… y lo más preocupante— bajó la mirada con tristeza. —Es que parece que cada vez aumentan los casos. En Tantooine ha habido una serie de asesinatos a nuestros contactos, como tú llamas a este tipo de gente— acotó con una pequeña sonrisa, al mismo tiempo que la mujer también lo hacía. —, y nos hemos quedados ciegos en cuanto a los movimientos que hay en el planeta árido. Necesitamos que vayas, identifiques y, si puedes, detengas al principal sospechoso de regar esta plaga— Dahlia asintió sin dudarlo. Detendría a ese sujeto ella sola.
—Por supuesto, para evitar accidentes diplomáticos irán sin que nadie se entere de ustedes— Dahlia supuso que se refería a los Hijos de la Fuerza pero no, al ver una figura masculina entrar se sorprendió. ¿Con quién iría? —Uno de nuestros Padawan mas prodigiosos te acompañará en esta misión y será quien esté contigo en todo momento durante la misión— ella no lo reconocía, ¿quién era? —Luxem, ella es la Caballero Jedi llamada Dahlia Symmetria, seguro has oído hablar de ella— el joven sonrío con un poco de arrogancia y bajó la cabeza en señal positiva ante el maestro Kovac. —Será quien te de las ordenes durante toda la operación y como compañeros en armas, se apoyarán el uno al otro en todo momento, recuerden que allá estarán solos. Estoy convencido de que podrán congeniar bien y finalizarán lo más rápido posible la misión encargada, la cual, antes que lo preguntes joven Symmetria, ya Luxem sabe… Sin más que decirles. Que La Fuerza esté con ustedes. Pueden retirarse— y así ambos salieron de la habitación. Dahlia no podía dejar de pensar en que nunca había conocido a este chico. ¿Cómo es que sabía sobre todo si ella estuvo fuera del lugar sin que nadie más entrara a la antesala? Decidió no pensar más en eso y sin más, volteó a ver a Luxem quien no se había molestado en verla.
—Luxem, un gusto poder conocerte. Lástima que no nos hayamos visto antes— dijo con amabilidad la mujer. Fue apenas en ese instante que el hombre volteó y pudo prestarle toda la atenció. —Estoy segura que podremos llevarnos bien y terminar esto de la mejor manera posible—. Y en ese momento detalló al muchacho: con el cabello rebelde sin ser corto ni largo y un poco rojizo, bastante alto, superando a Dahlia y además, con una contextura atlética que demostraba lo fuerte y ágil que podía ser. La Jedi se admitió a si misma que se impresionó con el aprendiz, parece que no le quedaba mucho para que tuvieran el mismo rango.
En ese momento el joven sonrió, con un atisbo de arrogancia. —Un gusto igualmente, Caballero Dahlia… ojalá pueda aprender mucho con usted— a pesar de los buenos modales, a Dahlia le parecía aun sospechosa la actitud del joven Padawan, pero decidió dejarla pasar. Ella simplemente le devolvió la sonrisa y bajando un poco la cabeza como gesto de cortesía continuaron ambos caminando cada uno para recoger sus cosas y prepararse para lo que venía.
Buenas a todos :) acá tienen el segundo capítulo de "El ascenso del mal". Puede parecer que los capítulos son un poco tranquilos, sin que esté sucediendo exactamente nada, pero poco a poco vamos a llegar a la acción, primeramente debo presentar a los personajes protagonistas y sus puntos de vista, los cuales aun faltan (puedo dar la pista que serán cuatro o cinco, aun me estoy decidiendo con este último). Evidentemente Dahlia es la protagonista principal de esta historia pero eso no significa que otros no puedan tomar en algunas ocasiones las riendas de la historia. Pero les prometo que al final les gustará (o eso espero jajajaja).
Un saludo.
PD. Siento que el capítulo sea mas corto, es algo que aun estoy mejorando, hacerlos todos medianamente igual en cuanto a cantidad de palabras o que contengan más.
