Buenas noches o días... No merezco perdón de nadie, ni tampoco lo pido... Lamento el mes de tardanza, pero había momento de está historia en lo que me hacía dudar si continuarla o dejarla pausada. Al final, y después de mucha reflexión terminé este ansiado capítulo. La universidad me exprime todo el jugo creativo, así que espero no se molesten por lo corto que ha resultado a final de cuentas.
Sin más preámbulos comencemos...
Capítulo 4
Día veintitrés: mañana, mis plumas por alguna extraña razón se erizaron, mi garanta ardió levemente, el restaurante estaba a reventar y recibió una visita inesperada…
Rebanaba los vegetales mientras los fideos se cocían al fuego, Jang acomodaba las mesas, ponía los manteles y las servilletas sobre las que se colocaban los platos, las cuales contenían algunos de sus versos y habían cobrado notoriedad al restaurante y les eran atractivos a los comensales. Tanto que muchas jóvenes bellas iban solo por verlo a él y comprarle algunos, incluso "más que eso". Mi habilidad fue desarrollándose y perfeccionándose con el tiempo. La enfermedad de mi padre fue curándose, pero pasada la semana todavía tenía ligeros síntomas que le impedían cocinar, cosa extraña ya que dichos síntomas no se podían alargar de tiempo.
Aun así él estaba feliz de verme llevar el negocio de buena forma, incluso sorprendiéndose por la sopa de ingrediente secreto, todo marchaba sobre ruedas, el restaurante estaba a reventar. Jang iba y venía entregando platos y platos de sopa. El día era hermoso, la tranquilidad reinaba y la paz estaba a la orden del día. Miraba como la gente degustaba mi comida, el comprender que esa sería mi vida y estaba feliz por ello. Me di la vuelta para seguir cortando vegetales, pero algo ocurrió, se produjo un silencio extraño, cosa rara debido a su repentina aparición.
Me volteé y pude contemplarlos; todos estaban reverenciados y ellos caminaban entre la multitud devolviéndoles el gesto; dos figuras que a simple vista eran dos límites en cuanto altura: uno de mi tamaño y el otro un gigante, incluso más alto que Jang. Llegaron hasta la barra, la simple mirada de ambos imponía a pesar de la sonrisa que tenían dibujada.
—Buenos días maestro Shifu —saludé amablemente y me reverencié, él se reverenció de igual forma devolviéndome el saludo —, veo que su discípulo ya creció, buenos días Tai Lung.
—Bueno días señor Ping —y se reverenció, mis plumas por alguna extraña razón se erizaron al pronunciar esas simples palabras y mi garganta ardió levemente.
—¿Qué los trae por aquí? —pregunté con mucha curiosidad, pues no era común que maestros de kung fu bajaran al Valle al menos que fuera por emergencias o que estuviéramos en peligro.
—Vine a premiar a este muchacho por su gran desempeño y progreso en este tiempo, y que mejor que venir a comer en el mejor restaurante de este Valle: Los fideos del señor Keng… por cierto, ¿dónde está tu padre? —preguntó con cierta amabilidad.
—Estuvo enfermo, ya se está recuperando y mientras eso ocurre yo lo he suplido durante una semana.
—Muy bien joven Ping, voy a pedir dos platos de sopa picante y un tazón de dumplings grande para comer aquí —pidió su orden y se fueron a sentar.
—Buena elección maestro —empecé a cocinar, haciendo el proceso delos fideos agregándole el picante.
—Algo me dice que ocurre algo mal con ese leopardo —me dijo Jang en un tono casi imperceptible, yo negué con la cabeza.
—Solo es un guerrero de kung fu, así son casi todos, no sientas temor, entrenan para protegernos, resguardan este Valle desde hace muchísimo tiempo.
—No, es un felino, eso no me da buena espina, de dónde yo vengo los felinos no son más que mercenarios, viles, desalmados y traicioneros, ellos no protegen a nadie más que a sí mismos, no sientes compasión por nada ni por nadie —eso me puso a pensar todo el rato que estuvieron comiendo hasta que se fueron.
…
Tragó grueso, miró a su derecha, Tigresa tenía la mirada perdida, ni siquiera estaba parpadeando, Po sintió empatía con ella pues esa última línea encerraba un prejuicio demasiado dañino. Ella se levantó de ahí y se dirigió a la ventana.
Se recargó en la pared cruzada de brazos y miró el callejón; pasaron corriendo dos niños jugando, ella sonrió. La mirada de Po brilló al presenciar ese gesto sincero. Se levantó y se acercó, lo miró a los ojos.
—Jamás traicionaría al Valle, porque aunque no lo demuestre del todo, aprecio a toda esta gente —eso le dolió, desvió la mirada y se rascó la nuca tratando de pensar en algo. Alguna palabra de aliento o siquiera una reflexión que pudiera equilibrar el peso de la situación —. Note esfuerces Po, no es necesario —dijo sensatamente, Po suspiró con pesadez. Tomó su pata con delicadeza, ella volteó a verlo sintiéndose algo extraña con la situación.
—No debes si quiera decir lo que yo y mucha gente sabemos —sus miradas se conectaron —, porque aunque tú no lo creas yo te conozco perfectamente, más de lo que imaginas —él sonrió con ternura y ella le acarició su mejilla, un lazó los estaba uniéndose justo en ese instante. No sabían porque, y simplemente se dejaron llevar por la situación acercando sus rostros al punto de sentir su respiración. Pero una pata en su pecho se interpuso, él miró hacia abajo, era ella.
—Te estás precipitando al igual que yo Po —dijo secamente rompiendo así la chispa.
—Bueno —dijo con pena y nerviosismo rascándose la nuca —, ¿quisieras continuar? —ella asintió y él le pasó el pergamino. Lo desenvolvió.
…
Tarde: una buena noticia, un acontecimiento que marcaría la historia de China…
Mis plumas nunca habían durado tanto tiempo erizadas, no entendía el por qué, pero decidí ignorar esas reacciones de mi cuerpo y ocuparme de comprar las medicinas que mi padre requería aún. La gente estaba un poco más festiva que de costumbre. Las casas y la plaza estaban llenas de faroles, papeles de colores, mesas de comida en abundancia. Y eso me resultaba muy raro puesto que no era una fecha importante ni siquiera el natalicio de algún personaje histórico y de relevancia.
Fui hasta dónde vendían las medicinas comprando las esenciales.
—Oiga señor Meng—le hablé al vendedor de frutas. Un cerdo de unos cincuenta años de edad, muy amigo de mi padre.
—¿Qué ocurre Ping?, ¿cómo sigue tu padre?
—Él ya va mejorando, de hecho estoy comprando las últimas medicinas que ingerirá.
—Qué bien —dijo con una gran sonrisa —. ¿Qué se te ofrece muchacho?
—Quisiera saber, ¿por qué la gente está adornando sus casas cómo preparándose para un festival? —escupí finalmente mi inquietud.
—Ah, eso se debe a que el maestro Shifu nos pidió que nos preparáramos para recibir un acontecimiento que marcará la historia de China para siempre —eso me interesó un poco.
—¿Y qué es? —el señor levantó sus hombros ignorando la respuesta —. Bueno, gracias señor Meng —tomé las medicinas y me fui de ahí para dárselas a mi padre.
…
Po puso su puño en la frente, adoptando la pose del pensador, su mirada se clavó en un punto fijo Tigresa arqueó una ceja por detenerse tan repentinamente.
—¿Qué ocurre Po? —pero no hubo respuesta —, ¿estás bien? —solo producía su respiración, movió su pata frente a él para que reaccionara pero ni así lo consiguió.
—Sí Shifu les dijo a los aldeanos que prepararan todo para una celebración por un acontecimiento que marcaría la historia de China, ¿se refería a la entonces posibilidad de la elección del Guerrero Dragón? —habló de forma tan rápida y fluida cómo si no pensara en nada más que eso.
—Eso es algo obvio, ¿no? —expresó ella algo incrédula por las palabras del panda —, ya te lo había comentado, Shifu entrenó a Tai Lung al grado de hacerlo un maestro casi completo en la rama. Tanto que lo mimó de más, engrandeciéndolo y con ello inflando su ego en vez de que desarrollara su humildad, teniendo como resultado que su corazón se contaminara con oscuridad.
—Cierto, pero nunca había imaginado que a esa magnitud Shifu llenara no solo la cabeza de Tai Lung, sino también la suya —ese era un punto a favor de Po, Tigresa tomó el pergamino y continuó leyendo.
Sus ojos se expandieron a más no poder, el simple título era el detonante para tal asombro e intriga, estaban expectantes a lo que se narraría a continuación. No podían esperar ni reflexionar, solo querían seguir.
…
Noche: La bestia fúrica: ojos que derramaban sangre y un espíritu consumido por la ambición… el amigo sincero.
Los últimos rayos del sol se apagaron dando la bienvenida a la noche, había pocos comensales, eso debido a los acontecimientos de la tarde, mi mirada se encontraba en la montaña, exactamente en el Palacio de Jade, el sonido musical producido por una flauta de bambú podía oírse en todo el Valle, producía una sensación de paz… Terminó de lavar las grandes ollas. Jang enrollaba los manteles y ponía los platos sobre la barra al igual que las propinas, se habían juntado a lo mucho cincuenta yuans en un día, sí, no era un gran día, pero tampoco malo, la tranquilidad estaba reinando.
—Creo que ya debemos cerrar, no habrá más gente Ping —se sentó sobre una de las mesas y limpió el sudor de su frente.
—Yo suponía que te habías dado cuenta desde antes —me burlé de la ironía y el también soltó una carcajada.
El sonido de la flauta paró en seco, volteé otra vez por reflejo hacia la montaña, pero ningún sonido se escuchaba. Jang murmuró algo que no recuerdo exactamente, pero me dejó algo intrigado.
Tan solo tres respiros más tarde un estruendo gigante se oyó, provenía del Palacio de Jade, una gran nube de tierra se levantó, no encontraba alguna razón lógica para todo ello, fue cuando un gran rugido surgió y recorrió cada parte del Valle. Salí rápidamente del restaurante afuera para ver lo que estaba pasando…
…
Ambos no tenían palabras para describir el texto, un acontecimiento cómo ese narrado desde una perspectiva ajena, pasado de otra persona a otra era una cosa, pero leer la perspectiva personal, que vivió ese suceso tenía un peso demasiado grane para su comprensión.
—No puede ser —dijeron ambos al unísono.
—Nunca imaginé que…
—¡Cállate Po y continua leyendo! —interrumpió Tigresa impaciente por el relato.
…
La gente estaba estática por ese estruendo y el posterior rugido, no comprendían lo que ocurría, en esos momentos yo tampoco, los ojos miraban para todos lados, pero la mirada de la mayoría seguía clavada en el Palacio.
—¿Qué ocurre? —me dirigí al señor Meng.
—No tengo idea Ping, pero presiento que algo no está bien —y esas simples palabras hicieron que una parte de mi sintiera temor por lo desconocido y lo que se ignoraba en ese instante.
—Por cierto, si mal no recuerdo Shifu les pidió que arreglaran todo para un acontecimiento importantísimo, ¿no es así? —él asintió sin dejar de ver cómo la nube de tierra desaparecía.
Fue cuando un ligero temblor hizo acto de presencia en medio de la plaza, Tai Lung en cuatro patas estaba mirando para todos lados, la gente gritó de felicidad.
—Felicidades por haber obtenido el título de Guerrero Dragón —dijo uno de los ciudadanos, yo no entendía nada de lo que ocurría
Los ojos de Tai Lung expedían algo muy extraño, su iris cambió de color de uno amarillento a rojizo, era diabólico, sacó sus garras y embistió contra el ciudadano decapitándolo en el proceso y devorando el cuerpo con sadismo, todos empezaron a gritar y huir lo más rápido que pudieron, yo traté de volar pero él con sus garras me detuvo, pero no logró hacerme nada, porque el señor Meng se interpuso sacrificándose siendo desmembrado por la bestia fúrica, cuyos ojos derramaban sangre. Un dolor nació dentro de mí, una extraña sensación de angustia y poca esperanza.
Llegué al restaurante, no pensaba en nada más que salvar a mi padre de ese monstruo. Jang dijo algo que nunca oí porque mi mente estaba centrada en una cosa; la seguridad de mi papá.
—¡Ping reacciona! —alcancé a oír al tiempo de sentir un fuerte ardor en casi toda la cara —. ¿Qué ha ocurrido? —exigió saber con desesperación.
—¡Tai Lung se volvió loco! —exclamé horrorizado, él frunció el ceño molesto —, mató a dos ciudadanos y está destruyendo las casas de los alrededores, es imparable.
—¡Te dije que se debía confiar en los felinos! —un fuerte rugido se oyó detrás; en la entrada del restaurante, encorvado y en cuatro patas, Jang se puso recto aun dándole la espalda, yo grazne de miedo ocultándome tras la barra.
Tai Lung se impulsó hacia él con la intención de rebanarlo con sus afiladas garras, pero sorpresivamente lo esquivó redondeándolo y tomando el bastón con el que me amenazó el día en que lo conocí.
—Vamos a ver gato —extendió el bastón frente a él de manera diagonal apuntándole a su cara —, muestra tus habilidades.
Tai Lung gruñó y corrió hacia él, pero Jang giró sobre sí mismo y elevó el bastón golpeándolo en la nuca desorientándolo, después lo impulsó hacia adelante picándole la cara, el pecho y el abdomen sofocándolo, corrió y utilizándolo cómo resorte saltó, propinándole una patada directamente al cuello dejándolo inmóvil. Tai Lung se levantó con más furia, pero cada golpe que daba, Jang lo bloqueaba con una facilidad nunca antes vista.
Un chorro de sangre salto, el bastón cayó al suelo con algunas manchas. Se puso de cuclillas, mirando al suelo y tocándose con ambos brazos el estómago perforado, des cual salían borbotones de sangre.
—¡No! —grité sin importarme que Tai Lung siguiera ahí. El cuerpo cayó completamente boca abajo mientras la pata de Tail Lung salpicaba.
—Eso te pasa por creerte el héroe —dijo en última instancia antes de irse. Volteé el cuerpo boca arriba, él vomitaba sin parar.
—Jang, debo llevarte a que te curen y… —pero él hizo un ademan indicando que me detuviera.
—Ya no hay posibilidad de hacerlo Ping, no te engañes —dijo en un tono crudo y muy frío, pero sobretodo tranquilo.
—Pero…—volvió a negar con la cabeza.
—Solo quiero pedirte un favor amigo mío —dijo débil ya casi sin fuerzas —sacó de su bolsillo un pergamino —. Entrégaselo y dile que siempre la amé, y qué lamento no haber podido cumplir mi promesa —mis ojos lloraron.
—¿Pero a quién y en dónde? —acercó su hocico a mi oído y me susurró, yo en ese momento jamás comprendí lo que me dijo, pero asentí de todas formas.
Los ojos del amigo sincero terminaron por cerrarse yéndose de este mundo terrenal.
…
Estaban estupefactos, no podían reaccionar, y aún faltaba un último pergamino por leer.
Espero que les haya gustado este capítulo, nos vemos en la parte final de esta corta historia, espero no tardarme tanto cómo esta ocasión.
Se despide su amigo y escritor:
CARPINTERO IMPERIAL
