Bueno, han pasado muchas cosas pasaron en este pequeño lapso de ausencia de esta historia, y ante ustedes el final.
Se ha visto la baja de historias, de fan arts, de euforia por kung fu panda en los últimos dos años... tanto que este fandoom parece estar muriendo, pero, mi amiga Little tigress y yo pensamos mucho y analizamos mucho estas cuestiones por lo que convocamos a todos aquellos autores que aun siguen activos en este fandoom que pongan en su siguiente historia el hastag #kungfupandasiguevivo, cómo una señal de que aun hay esperanza...
Sin más preámbulos comencemos...
Capítulo 5
Día veintiocho: una despedida y un viaje…
Tres días pasaron días desde aquel trágico acontecimiento, el Valle estaba de luto. Ya no se miraba gente por las calles cómo antes. Parecía un lugar fantasma, cambios significativos ocurrieron a raíz de ese suceso: Tai Lung fue exiliado y encerrado, nunca dijeron a dónde lo mandaron. El Palacio de Jade cerró sus puertas a alumnos nuevos por el temor de que se desatara algo parecido en un futuro. Shifu ya no volvió a bajar, Oogway de vez en cuando, pero era raro verlo.
Cerré el restaurante en ese lapso en honor a Jang y su honorable sacrificio, mi padre se recuperó de su enfermedad. Todo tomaba un buen rumbo, a paso lento, pero yo confiaba en que las cosas mejorarían enormemente. "Después de la tormenta viene la calma"
El pergamino estaba lleno de una historia, un poema con una despedida, cómo si Jang hubiese presagiado el final de su vida. Mis lágrimas fluyeron al terminar de leerlo, puesto que en parte había sido mi culpa, pero también ignoraba el hecho de que un suceso de ese calibre ocurriría, así que en parte no estaba del todo mal.
—¿Ping? —preguntó mi padre preocupado, yo solo seguía mirando esa lápida —. Creo que lo mejor será que honres su recuerdo, no que te tortures con ello.
—Puede ser padre —pero recordando lo escrito me hacía más daño —, pero eso es inevitable.
—O puede ser sanado —mencionó haciendo que yo volteara a verlo.
—¿Cómo? —él sonrió y me abrazó —. Sigue a tu mente y tu corazón, y en ellos hallarás la respuesta de manera más rápida.
Sus palabras detonaron algo en mí, una sensación extraña, ¿una epifanía?, pero visualicé un paisaje de enormes árboles, unas cabañas y unos niños jugando por doquier.
—Ya sé que debo hacer —respondí finalmente, miré la lápida una vez más y me reverencié —. Padre debo hacer un viaje, no tardaré en regresar.
—No hay problema hijo —me sonrió con orgullo.
…
Se miraron fijamente, esperando que alguno de los dos hablara, pero ninguno decía algo, ni siquiera un leve suspiro, sólo estaban congelados.
—Te ves muy bonita sería, ¿lo sabías? —Tigresa se sonrojó y Po al darse cuenta de lo que dijo también, Tigresa levantó su brazo, y Po se cubrió la cara —. ¡Perdón!, ¡en la cara otra vez no!
Pero fue sorprendido por la felina al abrazarlo y darle un beso en la mejilla.
—Gracias, sigamos leyendo —tomó el pergamino dejando a Po inmerso en el espacio tiempo de su habitación.
…
Medio día: La epifanía se vuelve realidad… el destino está de mi lado.
Parecía un viaje largo, pero fue todo lo contrario; la ruta estuvo tranquila, los paisajes impresionantes y los comerciantes que de vez en cuando pasaban por ahí fueron muy amables conmigo. Incluso me di la libertad de comprarles unos alimentos y unos utensilios de cocina de madera y metal.
El destino era caprichoso, a veces cruel y a veces muy bondadoso y gentil. Esta vez lo segundo me acompañaba. La brisa fresca del aire me relajaba. Solo faltaban dos kilómetros para llegar. Estaba muy nervioso: ¿qué le diría?, ¿cómo iniciaría?, ¿qué reacción tendría al enterarse?, sencillamente era difícil de imaginárselo, todo podía pasar. Pero aguardaba la fe en que eso me sanaría de cualquier manera la culpa.
El Valle de la flor invernal.
Era más pequeño que De La Paz, pero no por eso menos bello. Tanta tranquilidad aguardaba, los niños jugaba, de algunas cabañas salía humo. La mayoría de los habitantes eran gansos como yo, pero, increíblemente, también lobos y cerdos. Sí era el sitio que visualicé y el cual Jang me indicó. Ahora debía buscarla, no parecía tan difícil. Pregunté por ella y casi todos los ciudadanos me dijo que no la conocía, hasta que un anciano agricultor me dio la dirección.
Una cabaña casi en medio de la nada arriba de una planicie, a las afueras del Valle. Rústica, con un pequeño jardín y unos cultivos a un lado. La chimenea estaba prendida, tragué grueso, los nervios me invadieron, pero me acerqué a la puerta y toqué.
Se abrió.
—¡Jang! —gritó emocionada; portaba un shen-i dorado con detalles negros de flores su pelaje castaño brillaba con el sol y sus ojos bicolor hipnotizaban, dejando a un lado su figura. Al darse cuenta que no era él su sonrisa desapareció —. Discúlpeme, ¿qué se le ofrece? —su voz era delicada y dulce, me congelé, las palabras que tenía en mi boca simplemente no salían, me estaba acobardando, pero una pequeña voz me hizo reaccionar.
—¿Papá? —un lobo, bueno apenas una cría, se puso a un lado de ella.
—Necesitamos hablar señorita —dije firme tratando de ocultar mi culpa, ella asintió algo confundida.
Pasé y la puerta se cerró.
Túneles de luz, las flores que adornaban aquel pasto sobre el que estaban acostados. Miraban los cientos de nubes que tapizaban el cielo ese hermoso día. Paz, nada más allá de eso. El vientre de ella sumamente ancho, él se lo acariciaba y besaba de vez en cuando.
—Va a ser alguien fuerte y decidido —ella sonreía por sus palabras que acompañadas de ternura alegraban su ser en esos momentos —, parecido a su padre —fue cuando su gesto fue sustituido por una mueca de tristeza.
—Jang, ¿por qué lo haces? —pidió una explicación.
—¿Hacer qué? —ella frunció el ceño.
—Eso —refutó con enojo —, ¡sabes que el hijo no es tuyo! —lloró intensamente al exclamar, agachó la mirada y se acurrucó en su pecho. Pero unos dedos le levantaron la barbilla y lo miró directamente a los ojos.
—No necesariamente tiene que venir de mi sangre para ser mi hijo —ella se congeló por esas palabras —, el amor es más importante para un hijo que ser de la misma sangre.
Ella no procesaba nada, se encontraba perdida, hundida en sus pensamientos. Era alguien excepcional, sumamente sabio y comprensivo, contrario a aquel que la abandonó, con una criatura en su interior.
—Te amo —la besó tiernamente y con suma delicadeza —, nunca lo olvides.
—Jamás —volvieron a besarse sin importarles el tiempo en absoluto. Pues solo eran ellos.
Me quedé pensativo y reflexivo sobre dicha historia, un acto tan noble cómo el criar un hijo que no es tuyo y amarlo cómo tal para mí era muy sorprendente, jamás lo entendí. Ahora me era más difícil darle la noticia. Sentía una presión en mi pecho, pero de alguna manera tenía que enfrentar la situación de todas formas, no se podía ocultar por más que quisiera.
Bebí un poco del té que ella me ofreció.
—Ika debo decirte…
Narré toda la historia, desde mi encuentro con Jang hasta su desafortunado destino, me sentí miserable al verla llorar, la abracé tratando de consolarla. Y no contuve las lágrimas más y deje que fluyeran sin límites. Nunca antes experimente tanto dolor.
—Él me pidió que te diera esto —le extendí el pergamino.
—Por favor léelo —yo asentí.
Con cada palabra que leí de ese escrito, pequeñas agujas se clavaban en mi cuerpo… Terminé de leerlo.
—Es hora de irme —La abracé por última vez, ella me dio un beso en la mejilla. Me regresé al Valle.
…
El acontecimiento respondía varias cuestiones, incluso empatizaban con las decisiones del ganso a lo largo de los años. Se miraron nuevamente.
No dijeron nada, solo sonrieron.
…
Tarde: Noche… una cena y una nueva etapa en mi vida
Después del viaje de regreso, todo transcurrió normal en el día, casi ya para finalizar, mi padre ya cocinaba. Era gratificante verlo con la vitalidad que lo caracterizaba.
—Hijo, que bueno que ya llegaste —sonreí.
Nos sentamos a platicar.
Le conté todo lo que pasó, le entregué los cubiertos recién comprados, algo que alegró. Me sirvió un plato de fideos y cenamos con tranquilidad, pues mañana volveríamos a abrir.
—Llegó esta mañana, es para ti —me extendió un pergamino, se me hizo extraño. Era de color dorado con líneas rojas. Lo abrí.
Al ver lo que estaba escrito sonreí a más no poder, salté de alegría:
Por su gran dedicación y empeño al reto, contando la habilidad y experiencia que has adquirido a lo largo de este trayecto, te otorgo el puesto de cocinero.
Ahora eres el dueño del restaurante.
—Gracias papá —y con eso una nueva etapa en mi vida.
…
Finalizaron el pergamino, con un buen sabor de boca, la historia fue entretenida y con giros impredecibles en muchas ocasiones.
—Eso… ¡fue bárbaro! —exclamó levantando un brazo con orgullo.
—Bueno, regresando a lo que vinimos.
—Aquí está —se lo entregó en un abrir y cerrar de ojos. Algo que le pareció raro.
—¿Lo tuviste todo el tiempo? —él sonrió nervioso asintiendo al mismo tiempo —. ¿Por qué?
—Tenía que tener una excusa para que vinieras y pudiéramos pasar el rato juntos —ella se sonrojó por dicha explicación.
—Po, no era necesario que hicieras eso para poder estar conmigo —eso solo lo sonrojó más —, puesto que yo con gusto pasaría el tiempo contigo.
—Te quiero Tigresa —dijo al mismo tiempo que la abrazaba y ella correspondía el abrazo.
—Yo también —pero entonces una ligera tos los hizo separarse.
—¿Qué ocurre aquí? —preguntó en tono pícaro el señor Ping. Ellos fueron hacia él y lo abrazaron —, ¿y eso por qué?
—Por ser una gran persona y un gran cocinero —dijo Po.
—Quisiera que me enseñara a cocinar señor Ping, usted que es todo un chef —él sonrió y salieron directo a la cocina.
Fin
Espero que les haya gustado los invito a que dejen sus reviews y su hastag de igual manera. También lo invito a leer mi historia más reciente: Al alba.
Sin más que decir me despido; su amigo y escritor:
CARPINTERO IMPERIAL
