Tengo bastante para decir después de un año sin continuar la historia, pero creo que con tanto tiempo que ha pasado lo mejor es dejarles disfrutar un poquito de este capítulo, al final nos leeremos.


El sol golpeaba su rostro sin piedad, obligándola a despertarse de ese pequeño trance llamado sueño, el cual en esos momentos ni si quiera recordaba, pero aún así estaba muy segura que no sería muy distinto a el de los días anteriores, aquellas pesadillas le habían creado una cantidad de ojeras que ya ni se esforzaba en disimular.

Tampoco es como si tantas personas pudieran ver su demacrado rostro, hacía días que no veía a Mai, aunque esta última insistiera, llegó un momento en el que Natsuki dejó de abrirle la puerta, intentando aparentar que no se encontraba en su departamento. Al principio no funcionaba del todo esta táctica, pero la peli naranja, como cualquier persona, tenía un tope de paciencia, y no había duda, que con la peli azul había llegado a su límite.

¿Te encuentras bien?

Deberías hablar de nuevo con Shizuru, no podéis distanciaros ahora.

Con el tiempo todo volverá a estar bien.

Estaba realmente cansada de esos intentos por consolarla.

No… no estaba cansada, estaba harta, fatigada, realmente ya le sacaba su peor lado con solo escuchar un pequeño tono de compasión hacia su persona, ya que si antes odiaba que se apiadaran de ella, en este momento, realmente lo detestaba.

Sin mucho ánimo acabó saliendo de su cama, recorriendo su desordenada casa hasta la cocina, esquivando en el proceso algunos envases de comida rápida usados y ropa sucia que recogería después si encontraba ganas de hacer algo productivo. Abrió sin mucho reparo el frigorífico, encontrando una gran escasez de comida en su interior.

-No hay nada para comer.- instintivamente se rió, recordando que esas mismas palabras las había dicho el día anterior, pero aún así no fue a comprar nada para intentar remediar el problema de su frigorífico. -Imagino que tomaré lo mismo que ayer.- acabó sacando un bote de mayonesa casi vacío, cerró de un golpe la nevera para acercarse a unas lejas y sacar unas rebanadas de pan.

-Estoy segura que no le haría ninguna gracia verme comer esto.- por un momento visualizó en su mente a Shizuru regañándole por su pobre alimentación. -Estaba hablando de Mai.- se contestó a si misma, intentando eliminar la imagen mostrada y reemplazarla por una de Mai en su modo maternal.

Obviamente fue inútil, como las doscientas veces más que lo había hecho en ese tiempo, aunque quisiera no podía borrar a la castaña de su mente.

-Soy una estúpida, tener que darme cuenta ahora de esto...- con un chasquido de lengua se maldijo a si misma por lo que sentía en ese momento.

Era un sentimiento increíblemente doloroso, el saber que una persona que siempre estuvo para ti de diferentes formas ahora no estuviera, era muy molesto, ya que en el fondo ella sabía que no tenía un gran numero de amigas, por lo que el perder una de esa forma le dolía.

-Deberías dejar de engañarte, Natsuki, ya lo has hecho por demasiado tiempo.- su corazón se estrujaba en su pecho sin compasión, sus propios sentimientos chocaban frenéticamente con su racionalidad, era una batalla con la que llevaba desde que habló por última vez con Shizuru, ese fatídico momento en el que descubrió la verdad, ya fuese la que salió de los labios de Shizuru y Kruger como la que su corazón le reveló en ese momento de debilidad.

-Maldita sea.- apretó la bolsa de pan al igual que sus dientes. -¡Maldita sea!- repetía con mayor fuerza, realmente odiaba esa situación.

De un momento a otro miró al frente decidida a llevarse algo al estómago, pero al hacerlo notó que su habitación se veía borrosa, algunas cosas ni si quiera lograba visualizarlas, por lo que sin mayor reparo, entendió su situación.

Había vuelto a llorar, era la primera ocasión en ese día que sus lágrimas se manifestaban, pero sabía por experiencia que no sería la única vez. Con rabia por su sentimentalismo se secó el lamento con su manga del pijama de una sentada, quizás de una forma algo violenta.

Pero era normal, estaba harta, realmente harta.

Se sentó en su sofá mientras encendía la televisión y se preparaba su improvisado bocadillo de mayonesa. Ni si quiera sabía que canal es el que estaba encendido, solo se concentraba en que información insignificante se adueñara de su mente por unos míseros segundos, dándole así el descanso que tanto buscaba, aunque fuera por poco tiempo.

Pero por desgracia la mente no es tan inocente, sabe muy bien lo que quiere pensar, lo que su portador más desea, su mayor anhelo. De este modo, una castaña volvió a las andadas, esta vez acompañada de una sonrisa, una hermosa y coqueta sonrisa que haría derretir a cualquiera que se atreviera a verla.

Suspiró resignada, sin duda no podía luchar constantemente contra ella misma, por lo que abatida miró un pequeño calendario de propaganda que le dieron a principio de año en un supermercado.

-Dos semanas...- ese era el tiempo que hacía desde que no se veían.

En realidad no era tanto, cuando conservaban su extraña amistad había ocasiones en las que pasaban más tiempo sin verse, después de todo Natsuki estuvo mucho tiempo ocupada investigando la muerte de su madre, al igual que Shizuru arreglando papeleos en el consejo estudiantil.

Pero por alguna razón, estas dos semanas se le había hecho eterna, era como si todo el rato fuera consciente del tiempo que pasaba, sabía cuando pasaban los segundos, los minutos, las horas, absolutamente todo.

Y no podía hacer nada para evitarlo.

Pensó en muchas ocasiones en llamar a Shizuru, quizás disculparse de nuevo fuera un buen inicio, pero por otro lado el miedo a escucharla de nuevo la paralizaba, cada vez que cogía su teléfono y veía su número en la pantalla recordaba cuando se reunieron, las expresiones de la castaña, el rostro molesto de Kruger, su propio pulso frenético por la situación, la culpa… sin duda, no sentía suficiente coraje como para volver a escucharla, al menos no en ese momento.

Natsuki seguía enfrascada en sus pensamientos hasta tal punto que no se dio cuenta de que el recipiente de mayonesa se había acabado y aún ni si quiera había rellenado la mitad del pan con su maravilloso manjar. Contempló la idea de ir a comprar más mayonesa por un segundo, pero no sentía ninguna gana de salir de su vivienda.

-Podría pedirle a Mai que me comprara más, no creo que dijera que no.- una segunda idea, quizás esta sonaba más alentadora que la anterior, pero recordó su tono de lástima, su rostro preocupado por la peli azul además de las frías palabras que le había dedicado Natsuki en varias ocasiones hacía pocos días, siendo el desencadenante de que la peli naranja dejase de insistir. -No, sin duda no es una buena idea.- volvió a chasquear su lengua molesta ya que no tendría más opción que salir, tampoco podía morirse de hambre.

Con un rostro enojado se metió a la ducha, secó su cabello y se puso las primeras prendas que encontró en su dormitorio, preocupándose prácticamente nada el cuales fueran, después de todo solo bajaría al pequeño supermercado familiar de la esquina, compraría algo para rellenar su nevera y volvería a su cueva a seguir viendo la televisión.

El chirriante sonido de la puerta le dio la bienvenida al exterior al igual que unos molestos rayos de sol como los que la habían despertado esa mañana, la obligaban a cerrar levemente sus verdes ojos unos segundos, intentando acostumbrar su visión al inoportuno resplandor.

-Tenía que haber salido de noche.- dio unos pasos hasta las escaleras para comenzar su pequeño recorrido hasta su destino. -Así también habría menos gente, a esta hora todo el mundo se encuentra por las calles.- un semblante malhumorado volvió a apoderarse de su rostro.

Escuchó como algunas personas del vecindario la saludaban, pero no le devolvió la educación a ninguna de ellas, simplemente continuó con las manos en los bolsillo de su chándal mirando al frente, visualizando al fin el supermercado.

Un bote de mayonesa, algunos fideos instantáneos, bebidas y comida precocinada, no necesitaría nada mas de momento, y si llegase a necesitarlo, sin duda saldría de noche, no quería volver a toparse con ese ambiente por un tiempo.

-Serán 1.740 yenes.- el dependiente, con su sonrisa de plastilina, le indicó el precio por su compra.

Sin si quiera contestarle, le sacó un manojo de monedas que casi lanzo al mostrador, contando rápidamente con la mirada, dándose cuenta que había sacado un poco de dinero de más, pero le daba igual, solo quería irse de ahí, por lo que sin esperar la vuelta, se alejó a la salida del local.

-Ara, no sabía que habían tantas variedades de té.- un acento de kyoto que conocía excesivamente bien la hizo encogerse mientras que al mismo tiempo, un escalofrió recorrió su piel y heló su sangre.

-No puede ser… ella vive muy lejos de esta zona.- susurró aún encogida, no negaría que estaba asustada, pero por suerte no lo mostraba.

-¿Qué significa esto?- de nuevo ese característico acento retumbó por los tímpanos de la peli azul, pero esta vez no quedó tan noqueada, consiguiendo enfocar todos sus sentidos en la persona de la que provenía la voz.

Quizás si sabía donde se encontraba, podría esquivarla con éxito y salir de ahí sin ser vista.

Si bien había escuchado… la primera vez que habló hacía referencia a que estaba mirando los tipos de esa bebida tan insípida que tanto le gusta a ella. Su mirada se posicionó a gran velocidad a la zona de infusiones y otros derivados, topándose con una melena castaña que reconoció de inmediato, por suerte para ella, esta parecía no haberla notado, por lo que a paso apresurado salió del local.

-¡Disculpe, se olvida su cambio!- elevó la voz el dependiente cuando la puerta corrediza por fin se abría para la peli azul, mostrándole la salida de ese incomodo lugar.

Maldijo al joven que le dirigió esas palabras, puesto que por su culpa toda la atención de los clientes fue dirigida a ella, aún así, Natsuki no miró atrás, simplemente salió a gran velocidad de ese lugar para dirigirse a su departamento, siendo esta huida todo un éxito.

Un suspiro bien cargado salió de los labios de la peli azul cuando se vio dentro de su vivienda con la puerta cerrada. Miro la bolsa de la pequeña compra que le había hecho a ese molesto dependiente para a continuación, guardar cada cosa en su respectivo lugar.

-Quizás Shizuru estaba demasiado atenta a los tipos de té y no se dio cuenta de que estaba ahí.- se dijo a si misma la peli azul, intentando darse esperanzas de que todo seguiría el rumbo que hasta ahora se había adoptado por ambas partes.

Ya más tranquila, hizo una bola con la bolsa vacía donde estaban sus conservas y la lanzó a algún lado de la cocina para finalizar tumbada en el sofá con el mando de la televisión, preparada para otra tanda de programas absurdos.

Pero antes de que si quiera le diera al botón, el timbre de su departamento resonó por cada una de sus paredes, terminando en un ensordecedor sonido dentro de su cabeza, el cual por unos segundos, parecía no tener fin.

-Imposible...- acto reflejo dirigió sus verdes ojos hasta la puerta, deseando que nadie se encontrara al otro lado. -Esto tiene que ser una maldita broma.- casi pudo sentir como su corazón la asfixiaba, saliendo todo su aire con esas palabras.

Muy poco segura se acerco hasta la puerta, quedándose mirándola como si no se creyese que siguiera ahí para a continuación, resonar el odioso sonido por todo el lugar.

Habían vuelto a tocar el timbre, pero nadie decía nada al otro lado.

Por un momento pensó que ese comportamiento era extraño, recordó las incansables palabras de Mai para que la abriera, al igual que los descarados coqueteos que le dirigía Shizuru al otro lado de la puerta para la misma finalidad tiempo atrás, aunque rara vez surtieran efecto.

Natsuki sonrió sin querer por un segundo involuntariamente, recordando los gritos que la peli azul le contestaba por las indecentes insinuaciones de la castaña, consiguiendo que más de una vez sus vecinos le llamaran la atención, pero poco le duró ese gracioso recuerdo, ya que volvió a la realidad.

-Tal y como están las cosas ahora, no es tan raro que no se diga nada.- razonó

Su mirada seguía dirigida a la puerta, parecía que estaba a punto de enfrentarse a un enemigo, el cual estaba siendo escaneado minuciosamente. Natsuki de dio un golpe mentalmente, se sentía una verdadera estúpida por esa actitud tan poco propia de ella, sus inseguridades la estaban haciendo dudar de ella misma, conseguían que se sintiera frágil y miedosa. Era un sentimiento realmente molesto.

Intentando demostrarse a ella misma que no era nada de eso, abrió la puerta de golpe, pero para su sorpresa, lo que la esperaba al otro lado no era lo que en un principio pensó encontrarse.

-¿Sh-Shizuru?- sin saber muy bien porque, dudó de llamarla así.

-Ara, a quién tenemos aquí.- una carismática sonrisa, adornada con un toque de mano muy femenino a sus propias comisuras fueron su respuesta. -Parece que no estaba del todo equivocada.-

Natsuki no entendía que pasaba, simplemente elevó un poco más de lo que estaba acostumbrada la vista para de ese modo, intentar mantener sus esmeraldas fijas en los rubíes de la persona que tenía enfrente. Pero sin duda no era lo mismo que siempre.

La chica que tenía delante era Shizuru, pero al mismo tiempo no lo era..

-Casi podría jurar que te robó la lengua un gato.- la castaña rió por la expresión desconcertada de la menor. -Parece ser que por aquí no eres tan habladora.- volvió a reír de una forma delicada.

-¿Quién eres?- en ese momento no se le ocurría nada más para decir, aún seguía procesando su situación.

-Ara, menudos modales.- con un semblante de asombro totalmente fingido, acompañó sus palabras, para a continuación, cambiarlo por uno muy característico suyo, volviendo a mostrar sus finos modales, se agachó levemente para hacer una pequeña reverencia. -Me llamo Shizuru Viola.- poco a poco, la neblina que se había formado en la mente de Natsuki se fue disipando. -Y he venido a buscar a Natsuki Kruger.-


Siento que os debo una gran disculpa a todos, pero que una inmensa disculpa, ya que ha pasado más de un año desde que subí el último capítulo.

No voy a excusarme, es cierto que he estado ocupada y he tenido mis propios problemas, pero excusar un año sin publicar nada me parece estúpido, pero si diré un poco el progreso que fui tomando respecto a este capítulo en este tiempo.

La verdad, este creo que es el sexto manuscrito de todos los que hice para este capítulo, ninguno me convencía, sabía como quería continuar pero no el como hacerlo, habían ocasiones en las que sentía que no transmitía nada, luego en otros momentos me iba por las ramas o no conseguía establecer el hilo de la historia que quería, pero ahora mismo lo he conseguido… ¡esto era lo que quería escribir!, pero no había manera, la verdad fue muy frustrante, creo que nunca lo pasé tan mal con un capítulo.

Espero que os haya gustado, no voy a pedir apoyo de parte de los lectores ya que creo que con todo lo que he tardado, no puedo pedir tanto, incluso podría recomendaros que no siguierais leyendo hasta que lo terminase, imagino que esto en parte es porque ahora mismo estoy insegura de cuanto pueda tardar en el siguiente, aunque ya sepa como continuarlo.

Por otra parte si que estoy muy disgustada con lo que dura este capítulo, 2,5k es muy poco, normalmente me pongo de mínimo 3k, pero bueno… no quería seguir porque en mi cabeza está ideado de este modo y quizás, si cambiaba algo, lo acabaría tirando y comenzando el séptimo y… eso hubiera sido muy malo…

Quería agradecer de corazón al usuario "Cobalto585", de verdad, si no fuera por él/ella quizás que hubiera tardado muchisimo más, pero desde que compartimos mensajes por esta plataforma, me devolvió las ganas de continuarlo, al igual que la página de fb de "* YURI * "SHIZNAT" Anime/manga y más... ", de verdad, muchas gracias a todas/os, si he conseguido subir un nuevo capítulo en gran parte a sido por vosotras/os.

Para finalizar este largo discurso (creo nunca hice uno tan largo), decir que aún si no continuas la historia hasta que la termine, no hay ningún problema, solo dejaré claro que sin ninguna duda, voy a finalizarla tal y como he querido hacerla.