Volví, nos vemos al final del capítulo.
Natsuki, en ese preciso momento sentía que podría ser la inspiración de cualquier pintor, después de todo, la confusión que mostraba su rostro era sin duda una verdadera obra de arte. Notaba como le temblaba una de las cejas, al mismo tiempo un tic nervioso se revelaba en uno de sus parpados al igual que en uno de los costados de sus labios, no sabiendo que tipo de mueca hacer.
-¿¡Quién diablos eres!?- consiguiendo por fin salir de su trance, esbozó un rostro serio, o al menos eso intentó durante unos segundos, pero fue inútil, su semblante seguía tenso de una forma poco sana.
Por otro lado, su mente era algo casi más incierto que lo que intentaba mostrar físicamente, era como si una neblina que en un principio pensó disipar, se volviera más densa, nublando completamente todos sus pensamientos, olvidando por unos segundos el como respirar. Estaba segura que si diera un paso hacia cualquier lugar se caería, no conseguía sentir sus extremidades, era una sensación completamente desagradable, como si los pocos sentidos que conseguía mantener despiertos estuvieran solamente destinados a la persona que tenía enfrente y a las palabras que acababa de pronunciar.
He venido a buscar a Natsuki Kruger.
Esa simple frase resonaba en su mente como si un fuerte golpe se le hubiera propinado.
-Ara, Natsuki-san no está atenta cuando hablan los mayores.- dramáticamente colocó una de sus manos en su barbilla y la otra rodeando su abdomen, sirviendo de apoyo para la anterior. -Mi nombre es Shizuru Viola.- sonrió
La peliazul abrió los labios, soltando una muy pequeña cantidad de aliento, pero las palabras que quería pronunciar no conseguía expulsarlas, no había forma de tirárselas a la mujer que tenía delante. Respiró, debía de calmarse, no podía seguir temblando, esa no era una forma para llevar bien esta situación, se estaba comportando como una maldita niña asustadiza.
Sin disimulación alguna, cogió una gran cantidad de ese aire cargado que las rodeaba a ambas para mantenerlo unos segundos en su interior, sintiendo de este modo como su cuerpo volvía a funcionar, como si una pequeña cantidad de combustible hubiera hecho reaccionar a una máquina. A continuación lo expulsó, dirigiendo su mirada por fin decidida a aquella esbelta mujer, la cual, le dirigía una sonrisa burlona, como si fuera consciente de lo que le podía hacer sentir a la peliazul.
-Lo volveré a preguntar por ultima vez.- Natsuki levanto uno de sus dedos decidida, mostrando de este modo que no daría más oportunidades. -¿Quién eres?-
Entendiendo por donde iba la conversación, a la castaña no le quedó de otra que ponerse seria también, bajando en el proceso la mano que mantenía en la parte inferior de su rostro, miró con sus orbes carmesís aquellos esmeraldas y contestó a la pregunta.
-Mi nombre es Shizuru Viola, no soy de este mundo, he venido a por Natsuki Kruger para llevarla a donde realmente pertenece.- La peliazul, tras esa revelación, no pudo remediar esbozar una pequeña sonrisa.
Natsuki entendió rápido que aquella conversación seria larga, o al menos eso esperaba, tenía una gran cantidad de preguntas que hacer y esperaba que Viola pudiera contestarlas todas. La ojiverde dejó de mirar a su invitada para contemplar su departamento, el cual estaba en unas pésimas condiciones, consiguiendo de ese modo que un pequeño sonrojo se dibujara en sus facciones, por suerte Viola no pareció notarlo, o si lo hizo, no contempló la opción de comentarlo.
La anfitriona se dirigió hacia su sofá para quitar las prendas de ropa que encima de este había, además de algunos envoltorios de comida, haciendo lo mismo con los alrededores. Cuando ya tenía un quizás demasiado grande montón de ropa sucia, la lanzó a uno de sus cuartos y cerró la puerta para a continuación tirar la basura que sin ningún éxito intento esconder. Finalmente con un gesto le indicó a Viola que se sentara en el sofá, la cual no parecía muy convencida después de todo lo que había sacado de este.
-Estás segura que no saldrá nada vivo de ahí.- señaló divertida la castaña el mueble.
-Si sale algo, no creo que esté vivo ya.- se sinceró Natsuki, después de todo ya era inútil hacerse la pulcra.
-Ara, eso no es que me deje muy tranquila exactamente.- Viola se quedó mirando el sofá esperando que algo se moviera, pero parecía seguro. -Imagino que tampoco estoy en una posición donde pueda oponerte, después de todo soy la invitada.- acabó sentándose.
La peliazul hizo lo mismo, dejando una distancia entre ambas, creando de este modo un panorama quizás algo incomodo, pero no era momento para preocuparse por esas cosas, debían hablar, no podía remediar tener unas ganas enormes por saber todo aquello que no quisieron contarle en su momento. Jugó durante unos momentos con sus propios dedos, enredándolos y desenredándolos, intentando de este modo ordenador sus propios pensamientos.
-Pareces tener un gran dilema en tu cabeza, Natsuki-san.- la nombrada levantó su vista de su pequeño juego para enfocarla en aquellos ojos rubís que tanto bellos momentos la hacían recordar. -¿Ha sucedido algo?- por un momento notó como la máscara que siempre mostraban ambas castaña se rompía y mostraba un pequeño deje de preocupación.
-Simplemente no he tenido unos buenos días.- no quería hablar de eso, la peliazul estuvo intentado evadir durante días esos pensamientos como para tener que expresarlos con alguien que ni si quiera conocía.
Sin previo aviso, Viola se levantó de su lugar, poniendo nerviosa a la anfitriona por tan repentina acción.
-Ara, yo creía que Natsuki-san quería hablar.- se dio media vuelta, dándole la espalda a la otra chica. -Debí de haberme equivocado.- canturreó mientras caminaba hacia la puerta.
-¿¡Qué dices!? ¡Claro que quiero hablar!- como un resorte, Natsuki también se levantó.
-¿Entonces por que evades mi pregunta? ¿Acaso Natsuki-san solo quiere interrogarme y no soltar prenda?- ante aquellas palabras, la ojiverde cerró sus propios puños con fuerza, llegando al punto de que sus nudillos se pusieran blancos.
Sabía perfectamente porque decía esas palabras, después de todo Viola era igual que Shizuru, no podría mentirle a ella, aunque quisiera, esa astuta mujer la descubriría y tal como se mostraba ahora, no le dejaría margen de error.
Si ella quería resolver sus propias dudas, también debería resolver las de aquella mujer.
-Hubieron varios problemas relacionados conmigo y con Shizuru.- ante mi sinceridad, Viola dejó de caminar hacia la puerta para a continuación, girarse y juntar sus miradas, esperando a que continuara. -Shizuru Fujino, así te llamas en este mundo.- una pequeña sonrisa se asomó en los labios de la mayor.
-Shizuru Fujino.- silabeó cada una de las partes. -Me gusta, tiene clase.-
-Entre esos problemas, de algún modo, también está involucrada Kruger.- con esto último dicho, el gesto de Viola se endureció, borrando de ese modo aquella pequeña sonrisa y volviendo a poner un rostro serio.
-¿De qué modo está involucrada? Natsuki-san.- el rumbo de la conversación iba como la castaña quería, pero a Natsuki eso no le molestaba, después de todo, ya tendría ella su momento de aclarar sus dudas.
Finalmente la invitada tomó asiento donde anteriormente estaba, quedando en la misma posición que al comienzo de la conversación.
-Kruger y Shizuru comenzaron a salir.- cuando pensó en esas palabras le afectaron, pero lo tenía tan presente en su día a día que de cierto modo, no le parecieron difíciles de decir, pero se dio cuenta en seguida de la gravedad de lo que había dicho en cuanto contempló el rostro sorprendido de Viola, pareciese que acabara de soltar una bomba. -Shizuru ha estado enamorada de mi durante bastante tiempo, me lo confesó cuando hubieron algunos problemas en nuestra academia.- Natsuki no estaba muy segura de explicar todo lo relacionado con el festival de las Himes, su impaciencia por saber que se traían aquellas dos copias de ellas la hacían querer aligerar al máximo aquellos momentos hasta llegar a su meta. -Pero...- por un momento sus palabras no quisieron salir de su garganta, agarrándose a esta de una forma que parecía que fuera a dejar marcas.
-¿Pero…?- intentó ayudarla la castaña.
-Por una parte siento, que lo sabía incluso antes de que me lo dijera.- cuando finalmente consiguió que saliera la frase, un leve golpe se hizo de notar en su cabeza, como si inconscientemente, ella misma se hubiera abofeteado.
-Ara, parece que realmente estás en un aprieto.- una galante mano se posicionó en la cabeza de la menor para acariciarla, como si hubiera podido notar el dolor que sentía después de sincerarse de ese modo, lo que la mayor no sabía, era que esas simples sílabas no iban a ser lo que más le dolería a la peliazul, después de todo había una verdad aún más abrumadora.
Natsuki se alejado por acto reflejo de ese contacto para continuar hablando.
-Durante esos problemas en la academia que nombre anteriormente, hubo un día realmente negro para mi.- la garganta de la anfitriona se comenzaba a secar mientras su corazón parecía querérsele escapar. -Ese día descubrí que mi madre no era quien creía ser, acabé en una especie de trance donde no sentía ni pensaba nada, incluso perdí los recuerdos de parte de ese día.- Natsuki carraspeó, intentado ayudar a su maldito cuerpo a que se tranquilizara y la dejara continuar. -Me acabé acostando con Shizuru.-
-Ara...-
-Más tarde no lo recordé y… me distancié de ella.- la peliazul no quería tener que decir de lo que acusó a Shizuru, el simple hecho de pensarlo la hacia sentir una verdadera estúpida, encogiéndosele el pecho al instante mientras le temblaban las piernas. Sin ninguna duda se había portado como una idiota en ese momento.
-¿Ahí es cuando apareció Kruger-san?- Viola no necesitó de mucho tiempo para poder ir encajando las piezas, entendía perfectamente a su Natsuki, sabía que tenía un fuerte sentimiento de la justicia, y si además juntaba lo que le habían dicho en su mundo de los planes de su peliazul…
-Así es.- afirmó mientras bufó de una forma poco femenina, consiguiendo que de este modo, una pequeña risa saliera de su invitada.
-Parece que la historia no termina ahí.- dejó de reír, incitando a su acompañante a que terminara.
-Cuando ya todo el malentendido se resolvió, comprendí que no estaba siendo sincera conmigo misma.- después de pronunciar esas palabras, Natsuki no pudo remediar carcajearse en sus adentros, después de todo, hacía tan solo unas semanas su orgullo no la hubiera dejado sincerarse de esa forma, estaba segura que simplemente se cerraría en banda, escondiendo sus sentimientos. -Estaba enamorada de Shizuru, pero el mismo día que lo comprendí ya la había perdido.- no quería llorar, ya lo había hecho durante esas semanas, por lo que simplemente cogió una porción de aire para a continuación, soltarlo.
Viola no podía dejar de mirarla, pero aunque Natsuki se esforzó por descifrar lo que intentaba trasmitirle, le era completamente imposible.
Esta mujer es un misterio, igual que Shizuru, pero pronto dejará de serlo.
-Ya he terminado mi historia.- con feroces palabras finalizaba su relato. -Ya sabes todo lo que ha pasado.- con fuerza en su rostro, encaró a su invitada. -Ahora va siendo hora de que tú me digas que sucede aquí.-
-Ara, ¿ya se terminó el cuento?- Viola intentó aligerar ese cargado ambiente, pero fue inútil, la mirada decidida de la menor no le dejaba escabullirse. -De acuerdo, hablaré, pero ¿podrías prepararme un té antes?- aún con sus refinados modales a flote, se acomodó de mejor forma en el sofá. -Va a ser una larga historia.-
Un gruñido salió de los labios de la anfitriona, quien se levantó con muy poca elegancia y caminó encorvada hasta la cocina, parecía un pequeño perrito rabioso. La castaña escuchó como el agua corría en la cocina, aprovechando esos momentos para refrescar su memoria, sin duda iba a ser una historia bastante larga. Finalmente Natsuki se acercó a donde estaban llevando a cabo su conversación, sorprendiendo a la mujer de ojos carmesí por su rapidez, hasta que se dio cuenta de que en vez de un té, simplemente le había traído un vaso de agua y lo había dejado en la mesita que se encontraba delante del sofá.
-Mou, que tipos de modales te han enseñado Natsuki-san, una anfitriona no debería ser tan cortante con sus invitados.- habló la mayor con una voz juguetona, pero al igual que antes, no surtió ningún efecto, Natsuki la seguía mirando con un rostro completamente decidido, llegando incluso a intimidarla por unos breves momentos.
-¿Por qué vino Kruger a este mundo? ¿Por qué fue a por Shizuru si tu seguías viva en tu mundo?-
-Ara, ¿Natsuki-san me daba por muerta?- una pequeña expresión de tristeza totalmente fingida se mostró en su rostro.
-Seguramente no fui la única que lo pensó.- la peliazul lo decía con tanta sinceridad que haría sentir erizar el bello de cualquiera.
-¿Qué razón te dio Kruger-san cuando le preguntaste eso?-
-Pensé que ahora responderías tú, no yo.- la peliazul mostró una gran mueca de molestia que no trató por ningún medio de disimular.
-Natsuki-san, si continuas así, cuando llegues a mi edad tendrás el rostro arrugado.- otro gruñido fue dirigido sin piedad hacia la persona que no dejaba de soltar burlas.
-Ni que fueras mucho más mayor que yo.- ella solo se rió por el comentario, pero no desveló su edad. -En cualquier caso, hay algo de toda esta situación que no entiendo.- sin mucha gana se reacomodó en el sofá, se le empezaban a agarrotar las piernas por mantener siempre la misma posición.
-¿De qué se trata?- con unas facciones suaves, incitó a la anfitriona a que continuara hablando.
-Kruger consiguió venir a este mundo gracias a la conexión de la estrella Hime, pero actualmente ya no existe, no deberías haber podido venir.-
Al principio su cuestión no fue respondida, creando de ese modo un ambiente mucho más misterioso, se podía decir que hasta escalofriante, pero no duró mucho tiempo, después de todo, una castaña riéndose lo más elegantemente posible había destrozado completamente el drama del momento.
-Ara, no me esperaba una pregunta tan fácil.- ante esas palabras, Natsuki la escrutó con la mirada como si la acabasen de insultar. -En mi mundo tenemos una tecnología mucho más avanzada que la que tenéis vosotros, una vez que se descubrió que se podían traspasar ambos mundos, consiguieron grandes avances, actualmente el portal que utilizó Kruger-san es una simple maqueta comparado con lo que hay actualmente.- finalmente, consiguió poder dejar de reír.
-Realmente tiene que ser increíble...- para Natsuki, todo eso era como si le estuviesen contando una película de ficción, no podía imaginarse en un mundo donde la tecnología avanzase tan rápido.
-Hablando de Kruger-san… creo que hay una pregunta que no me has contestado aún.- con una voz cantarina retomó el tema por el camino que ella quería.
-Kruger me dijo que vino buscando a alguien, le contesté que si se trataba de Shizuru y me lo afirmó.- un poco incomoda, se removió en su propio asiento.
-Parece ser que Nao-san no me mintió...- con una mano en su barbilla, Viola parecía razonar lo que acababa de escuchar.
-¿Pero por qué?- Natsuki no podía dejar de sentir que esa conversación daba vueltas alrededor de Viola, como si ella en todo momento llevase el rumbo de las palabras que salían por ambas partes, consiguiendo de ese modo, que la poca paciencia que había podido conservar la peliazul hasta que llegase su momento de revelación, tocase fin. -¿¡Por qué vino Kruger aquí teniéndote a ti allí!?- la anfitriona acabó elevando de más la voz, escapándose de ese modo un grito molesto de su garganta.
-Es sencillo.- la castaña movió su dedo indice de un lado a otro, como si estuviera dando una lección de clase. -Kruger-san no me tenía en nuestro mundo, aunque lo quisiera.- intentó que su propia voz sonara sincera y fuerte, pero acabó en un pequeño hilo de voz, sorprendiendo a Natsuki, ya que no era una cualidad muy particular de las ojirubí el no poder controlar sus acciones.
-¿Qué significa que no te tenía? ¿¡Entonces para que has venido a buscarla!?- de un salto volvió a ponerse de pie, frustrada por la situación.
-Deberías tranquilizarte, Natsuki-san.- Viola se acercó a la mesa que tenían delante, cogió el vaso de agua que su tan amable anfitriona le había dado, bebió un sorbo, humedeciendo de ese modo sus labios para finalmente dejarlo en su lugar. -Te lo explicaré todo enseguida.-
Como si esas palabras fuesen un hechizo, Natsuki se calmó, viendo por fin una luz en toda aquella oscuridad, como si aquel rompecabezas que tanto tiempo estuvo en su cabeza fuera a ser resuelto.
-Habla.- la peliazul se volvió a sentar, mirando sin piedad a aquella mujer que sentía, solo estuvo jugando con ella esa hora que estuvieron ahí.
-Kruger-san, como la llamáis aquí, me tuvo durante un tiempo, cuando estuvimos estudiando, al igual que yo la tuve a ella.- la ojiverde pudo apreciar un hermoso brillo asomarse en aquellos orbes carmesís. - Pero allí las reglas no son como aquí, allí existen las Otome.- la castaña no pudo remediar reír por lo bajo por la tan evidente confusión en su acompañante.
-¿Qué son las Otome? ¿Son cómo las Hime?- un pequeño escalofrió le recorrió el cuerpo cuando las comparó, realmente esperaba que ellas no tuvieran que pasar por el destino que tuvieron.
-Es bastante distinto, lo nuestro es como un camino que tu puedes escoger.- por unos segundos la castaña no habló, intentando pensar en como explicarle a la joven chica que tenía delante un tema tan complejo. -Las Otome se podrían ver como unas guerreras, están para ayudar a la gente y a las naciones.- complacida por su explicación, la mayor hizo una pequeña afirmación con la cabeza. -Disponemos de unos trajes especiales. Cuando estás en fase de aprendizaje, son trajes de entrenamiento, con los cuales se pueden volar y dan funcionalidades especiales para una batalla, además de un arma. Llega un momento que finalizas ese básico entrenamiento, cuando eso sucede, se te asignan unas responsabilidades según tus calificaciones al igual que un traje propio, los cuales se activan con un pequeño pendiente.- instintivamente se llevó su mano a la oreja, donde se podía apreciar un arete plateado con una enorme amatista.
-Realmente tu mundo parece una película de ficción...-
-Ara, ¿es tu turno de burlarte de mi, Natsuki-san?-
-Continúa.-
-Durante ese tiempo que estuvimos estudiando, Kruger-san y yo estuvimos saliendo.- Viola acercó uno de sus dedos y lo apretó contra una de las mejillas de Natsuki.- Fuiste tan dulce cuando te confesaste… Onee-sama, me gustas, por favor sal conmigo.- lo último lo pronunció con un tipo de voz que la peliazul imaginaba, sería la de Kruger.
-¡Yo no fui! ¿¡Y como diablos te podría llamar Onee-sama!?- un pequeño rubor inundó sus facciones, sin duda no se esperaba eso.
-Ara, pero cuando Kruger-san se confesó tenía cerca de tu edad.- la mayor cortó el contacto con la menor, ya que esta no paraba de lanzarle unas miradas a su dedo como si se lo quisiese arrancar de un bocado solo por haberla tocado. -Kruger-san siempre me llamaba así en esos tiempos, era una gran fan mía.- sin ninguna duda Viola se estaba divirtiendo mucho por las tan exageradas expresiones de su acompañante.
-¿¡Fan!? ¡Qué diablos! Tendré que hablar con esa maldita Kruger más tarde...- cada palabra la pronunciaba con un mal sonante chirriar de dientes, como si estuviera conteniendo una parte homicida que solo la propia Natsuki conocía.
-En cualquier caso...- Viola continuó con la conversación anterior. -Fue agradable, Kruger-san era realmente buena conmigo, fueron unos hermosos momentos.- un suspiro de nostalgia escapó de tan bello rostro.
-¿Y por qué terminaron?- sin ningún rastro de pudor, Natsuki soltó la pregunta más explosiva, pero a la castaña parecía no sorprenderla.
-Como te dije antes, se te asignan unas responsabilidades cuando terminas de estudiar para convertirte en una Otome según tus calificaciones.-
-Déjame adivinar, eras la mejor de tu curso.- levantó una ceja esperando la respuesta.
-Ara, ¿cómo lo sabes? ¿Quizás debería preocuparme?- sonrió.
-Imagino que da igual en que mundo estés, eso no cambiará...- un suspiro de derrota quizás demasiado evidente escapó de los labios de Natsuki.
-Gracias a eso, conseguí un gran puesto dentro de mi círculo, mientras tanto, tú te convertiste en la directora de la academia.- la peliazul pareció sorprenderse por lo último.
-¿Era la mejor de mi curso?- un pedacito de esperanza se dejó asomar, quizás ellas no eran tan parecidas, después de todo, en este mundo, no se podría considerar con muy buenas calificaciones.
-La segunda, la primera era Mai-san.- las esperanzas de Natsuki se rompieron de una forma tan brusca que juró haber escuchado el ruido de algo quebrarse.
-La segunda...- otra derrota por parte de su mejor amiga.
-Llegar a ser la directora de la academia no es tarea fácil, Natsuki-san, Kruger-san se esforzó mucho para conseguirlo, realmente es lo que quería.- de nuevo, ese hermoso brilló se posiciono en aquellos orbes carmesís. -Aunque actualmente ha dejado a su más estimada secuaz al cargo mientras venía aquí.-
-¿Su estimada secuaz?-
-Se llama Nao-san.- en cuestión de micro segundos, el rostro de Natsuki se transformó en uno de asco, como si le hubiera dicho algo completamente desagradable. -Ara, parece que aquí no es muy apreciada, en mi mundo ella es de las mejores y sois buenas amigas.-
-Dejemos eso de lado.- poniendo la palma de la mano delante de Viola, le indicó que no hacía falta indagar en ese tema.
-Como Natsuki-san quiera.- graciosa por la interacción, la castaña volvió a tomar el vaso de agua, tomó un sorbo y lo dejó en su sitio.
-¿Qué responsabilidad tenías tú, Viola?- por un momento pudo escuchar como la mayor se atragantaba con el agua, pero poco duro, ya que sus modales la hicieron ver esplendida de nuevo. Parece que tocó el tema más delicado.
-Existen varios lugares a los que puedes ser destinado, es bastante normal el separarse cuando terminas de estudiar, ya que te mandan a otras naciones.- volvió a carraspear delicadamente, consiguiendo por fin volver a poner su voz normal. -Lo más habitual, es estar con los altos cargos y ser su compañero o servirles.-
-No suena muy bien.- levantó una ceja.
-Como te dije anteriormente, las reglas de ambos mundos son distintos, allí toman muy en cuenta las fuerzas militares, sin quererlo, existen unas presiones entre naciones, como si en cualquier momento se fueran a traicionar entre si.- un rostro apenado se dejó asomar. -En cualquier caso, cuando me refiero a altos cargos, hablo de generales, reyes, reinas o presidentes, no es muy habitual que se traten de otra cosa.- al percatarse que se estaba entristeciendo, volvió a disimular una sonrisa. -A mi me asignaron una presidenta, bastante alejada de donde estaba Kruger-san.-
-¿Por eso dejasteis de veros?-
-No exactamente.- con una mano en su mentón, pensó en como explicar lo que ahora venía. -Allí hay una regla especial para cuando una Otome va a servir a un alto cargo.- sin quererlo, recordó los incontables problemas que tuvo su compañera Akane por esta estricta ley. - Una Otome que le sirva a un alto mando no puede tener pareja, tiene que estar plenamente enfocada en su trabajo como guerrera y acatar las ordenes que se les dan...- excepto si eres Haruka-san, pero esto último no lo dijo, simplemente lo pensó.
-Parece que te cases con la otra persona.- volvió a levantar una ceja. A Natsuki le parecía demasiado extravagante esa regla, por un momento se imaginó lo tensas que deberían estar las cosas allí como para tener que llegar a esos extremos.
Viola se rio por lo bajo, tapándose los labios con una mano.
-La verdad es que la ceremonia es parecida, hay un anillo de por medio y un beso.-
-¿¡Un beso!?- ante la mención de esa acción, Natsuki no pudo hacer otra cosa que alarmarse.
-Al anillo...- finalizó Viola sus palabras, consiguiendo el propósito que esperó desde un principio, reírse un poco de su anfitriona. -También acaban viviendo juntos, en mi caso, vivía en una gran mansión.- contó con una sonrisa socarrona.
-Pero sin Kruger.- dijo la peliazul, consiguiendo que de golpe, aquella sonrisa se borrara.
-Pero sin Kruger-san.- contestó la castaña, afirmándolo.
-¿Por qué?- preguntó en un tono un poco molesto.
-¿Qué cosa, Natsuki-san?- esa estúpida sonrisa que ponía Viola estaba empezando a cabrear a la ojiverde, sintiendo como la mujer que tenía enfrente solo se reía de ella.
-¿Por qué la dejaste sola?- sin ninguna piedad, acusó a la castaña, sorprendiéndola un poco en el proceso, pero no lo mostró.
-Las reglas son las reglas, Natsuki-san, yo terminé de estudiar y eligieron mis responsabilidades, es lo que hacen con todas las estudiantes.- se defendió Viola, no podía negar que una parte de ella se había sentido atacada.
Natsuki estaba molesta, esa maldita excusa no resolvía nada, era una defensa tan poco construida que la enfermaba, pero las cosas no se iban a quedar así.
-¿Y tu presidenta no te estará echando de menos? Después de todo, estás aquí.-
-No sabe que estoy aquí, cree que fui a visitar a mis padres a mi ciudad natal.-
-¿Podrías dejar de sonreír así? Me pones enferma.- escupió esas palabras, su paciencia había llegado al límite por segunda vez.
-Ara, cuanta sinceridad.- dejó de mirar directamente a la menor, enfocando su mirada al frente, contemplando rigurosamente los muebles que allí se encontraban.
Ninguna habló.
-Cuando te lleves a Kruger-san, si es que lo consigues, ¿la volverás a dejar sola?- un hilo de voz se dejó escuchar en la habitación, rompiendo el silencio que se había creado por las rudas palabras de la peliazul.
-No estará sola, están Nao-san y Mai-san con ella.-
-Sabes a lo que me refiero.- esta vez elevó más la voz.
-Tengo mis propias responsabilidades, Natsuki-san, no puedo simplemente dejarlas de lado.- la peliazul la juzgó con la mirada.
-Quizás yo sea demasiado sincera, pero tu no lo eres en absoluto.- volvió a acomodarse en su asiento, cruzándose de brazos.
-Creeme, Natsuki-san, si pudiera, estaría con ella.- ante estas palabras, Viola volvió a juntar sus miradas, ya que Natsuki no la había dejado de contemplar. -Pero no puedo.-
-Con esa actitud, seguro que no.- molesta, la peliazul se levantó de su asiento, cansada de ese sofá, se acercó al vaso vacío de la mesa y se dirigió a la cocina. -Si te la vas a llevar para dejarla sola, deberías irte ahora mismo y dejarla aquí.-
-Ara, ¿acaso no quieres estar con Shizuru?- sin duda se le hacía aún un poco extraño decir su propio nombre, pero ahora era más importante convencer a su anfitriona y que se retractara de esas palabras.
-Shizuru estará bien con Kruger-san, yo me recuperaré de esto y encontraré mi propia felicidad.- se volvió a escuchar el agua correr en la cocina. -Yo se la cedí, ¿recuerdas?- unos pasos se acercaron a la castaña, viendo de nuevo a la menor delante de ella, dejándole el vaso lleno de agua enfrente.
-Ara, que contestación más madura.- intentó reírse por enésima vez en ese día de Natsuki, pero no surtió efecto.
-Cada uno es responsable de sus errores.- suspiró pesadamente, en realidad esas palabras le estaban costando mucho decirlas, después de todo estaba renunciando a una segunda oportunidad, pero tenía que hacer cambiar de opinión a Viola. -Tú también.-
Por un momento, la castaña notó como esas palabras la tocaban más profundamente de lo que hubiera querido, después de todo, sabía que tenía razón, ella había cometido errores, en buena parte, por sus decisiones y acciones, Natsuki Kruger había ido a otro mundo para poder estar con ella.
Solo de pensarlo la ponía celosa y por otro lado, la hacia quererla más.
-Sólo existe una forma de que pudiéramos estar juntas.- la ojiverde, ante el cambio tan brusco en la voz de la castaña, se sintió intimidada, ya que ese tono tan amable se había transformado en uno que no tenía misericordia. -Tendría que renunciar a ser una Otome.-
-¿¡Y a qué estás esperando!?- de nuevo, Natsuki gritó a su invitada.
-Ara, que contestación tan rápida, reconozco que no me la esperaba.- de nuevo ese tono juguetón. -Es un tema serio Natsuki-san, no se puede tomar tan a la ligera.- hizo un pequeño puchero.
-¿Por qué no renunció alguna de vosotras?-
-¿Eres tan directa todo el tiempo?- rió
-Viola...- advirtió.
-Y con tan pocos modales… ¿dónde está el "-san"? Aunque podrías decirme "-sama" también.- con un dedo en su mentón, volvió a juguetear.
-¡Viola!-
La nombrada rió.
-Si ella hubiera renunciado no hubiera servido de nada, no hubiera podido ir a donde yo estaba destinada, para poder estar juntas, tendría que renunciar yo.- la peliazul abrió la boca para decir algo, pero sabiendo que tema sacaría a coalición, la castaña se adelantó. -Me lo pidió, en varias ocasiones, pero no es tan sencillo.-
-¿Por qué?-
-Vengo de una familia bastante importante, siempre se ha esperado de mi lo que estoy haciendo, no puedo tirarlo todo por tierra por un amor pasajero.- por culpa de las últimas palabras, un dolor se hizo notar en el pecho de la mayor. Sin duda, minimizar tanto su amor hacia la persona que quería cuando en verdad se trataba de un sentimiento enorme, no era bueno para nadie.
-Dices eso, pero has venido a otro mundo para buscarla.- dijo duramente Natsuki, consiguiendo dejar sin habla a su invitada, se sentía acorralada.
Muchas veces la verdad duele más cuando te la dicen otras personas a cuando la ajustas a tus pensamientos.
-Pero no sé por donde buscarla, solo se que se encuentra en esta isla.- intentó cambiar de tema, consiguiéndolo, al parecer la peliazul no quería seguir peleando contra ella. -Espero puedas ayudarme, Natsuki-san.- de nuevo esa fingida sonrisa adorno su rostro, pero en esta ocasión, la ojiverde si descifró lo que en verdad sentía, sus orbes carmesís que se encontraron tan vivos cuando estuvo hablando de Kruger, se encontraban oscuros, como si estuviera reteniendo un gran pesar, una enorme responsabilidad.
Está sufriendo.
Pensó Natsuki. No había duda, era la misma mirada que ella misma se devolvía en el espejo todas las mañanas, era la misma profundidad, se podría decir que tenían los mismos sentimientos negativos.
No, los de Viola son más oscuros, ella lleva más tiempo reteniéndolos.
-Ahora es demasiado tarde.- cuando terminó su frase, pudo ver como la boca de la castaña se mantenía un poco abierta, como si quisiera protestar mientras que sus ojos tenían un gran malestar, como si ya no hubiera vuelta atrás y realmente hubiera perdido a Kruger. -Mañana iremos a buscarlas, seguramente sepa donde están.- y con esto dicho, Viola mostró instintivamente un deje de esperanza en esa mirada tan llena de emociones.
-Gracias, Natsuki-san.- después de toda esa conversación, por fin lo vio, aquella sonrisa que de verdad portaba algún sentimiento, ya no se trataba de una mueca vacía.
Sin darse cuenta, Natsuki también sonrió, como si acabase de recordar algo muy preciado para ella.
Shizuru…
Con este he quedado mucho más complacida, bastante más largo, estoy contenta, pienso que ha quedado muy bien. Quería llevar la conversación de una forma suave y que no fuera completamente lineal, con esos toques graciosos de Shizuru y el lado borde de Natsuki, aunque por una parte, como hace un tiempo que no leo nada de Mai Hime y me he enfocado mucho en Love Live, siento que no tienen la misma personalidad que al principio, no se si esto es verdad o son imaginaciones mías, pero me gustaría que me dieran su opinión respecto a eso, para mi es importante. Gracias ^^
.
No se si alguien lo notó, pero esta parte:
-Ara, ¿Natsuki-san me daba por muerta?- una pequeña expresión de tristeza totalmente fingida se mostró en su rostro.
-Seguramente no fui la única que lo pensó.- la peliazul lo decía con tanta sinceridad que haría sentir erizar el bello de cualquiera.
Lo puse aposta, ya que mucha gente creía que Shizuru Viola estaba muerta, está dedicada para todos aquellos que lo pensaban, hehe xD
.
Nos vemos en el siguiente capítulo, hasta otra.
