Undercover Swing

Capitulo: 2: "Beso…. Pezón".

Resumen: Mulder y Scully van de encubiertos como pareja a una misión para atrapar a un criminal atroz, el cual resulta ser tambien el anfitrión de numerosas fiestas sexuales.

DISCLAIMER: Este fic contiene material sexualmente explícito. Si este contenido no es de tu agrado puedes dejar de leer.

Nota de traductora: Esta historia es una traducción del fanfic en ingles "Undercover Swing" con permiso de la autora 2momsmakearight. Es un fanfic supremamente hot y muy bien contado, y no seria posible sin la grandiosa labor de mi pilota-copilota Marisu alias Dana Scully quien fue la que se encargo de su traducción en su totalidad. Yo solo vine para publicarlo y llevarme el credito xD jajaja mentira! para que todos los x philos del fandom en español lo puedan disfrutarlo como lo disfrutamos nosotras, asi que a LEER!

Pd: Como siempre todos sus comentarios, dudas, inquietudes, quejas y reclamos pueden dejarlas en un bello review para que se las pasemos a la autora original.

...

Dana Scully se enfrentó al caso de la misma manera que enfrentaba la mayoría de las cosas en su vida: Leyendo e investigando todo lo que podía caer en sus manos. Había pasado la mayor parte de esa semana indagando en todo lo que pudo. Pero, después de innumerables horas de desconcierto buscando en la web, se dio cuenta, muy a su pesar, que no tenía idea qué esperar. Todas las fiestas eran diferentes. Algunas eran temáticas, otras tenían reglas. Unas tenían cover charges, o estipulaciones BYOB (Bring Your Own Bottle - Trae tu propia botella). Se tranquilizó al leer que las parejas no estaban obligadas a participar en todos los casos. Algunos simplemente disfrutaban del enfoque voyeurista como estilo de vida, para después usarlo para aumentar su propia experiencia sexual con su pareja.

Con sus compañeros...

Por cuadringentésima quincuagésima vez en esa semana, Dana Scully cuestionó su resolución.

Mulder y Scully, ahora Paul y Holly, respectivamente, entraron en la gran casa de su sospechoso, de la mano. Scully podía sentir como sus palmas sudaban por los nervios. Como si pudiera leer su mente, Mulder le apretó la mano suavemente, menguando algunos de sus miedos. Se preguntó si él también podía sentir sus manos temblar.

Sus labios todavía ardían por el beso que compartieron junto al coche, hormigueando cálidamente. Con la sensación de su miembro fantasma aún contra su cuerpo, se humedeció el labio inferior, recordando la forma en que sus labios llenos se sentían sobre los suyos. Suspiró temblorosa, y él apretó su mano nuevamente, tirando de ella para adentrarse más en la casa, acercándose a la mesa de inscripción ubicada en una pequeña sala junto a la puerta principal.

- ¡Que tal! - Una alegre voz se hizo escuchar cuando entraron en la pequeña sala. - ¿Nombres?

Scully echó una mirada hacia Mulder, y él dio un paso adelante. - Holly y Paul. - Dijo. La joven se movió en su asiento, mascando su chicle ruidosamente, comprobó la lista y tachó sus nombres.

-Bien, son $100 por la garantía y demás gastos adicionales. - Mulder asintió y metió la mano en el bolsillo. Le entregó el dinero y ella le escribió un pequeño recibo. - Ok. - Dijo, entregándole una hoja de papel. - Aquí está el contrato para la fiesta de esta noche.

Dieron un paso adelante leyéndolo mientras la joven recitaba las reglas y condiciones del evento.

- Su cargo les da derecho a alimentos y bebidas ilimitadas, aunque si alguno está particularmente ebrio se les pedirá que se retiren. No se permiten fotografías o algún dispositivo de grabación de vídeos. Las habitaciones son privadas, y sólo para participantes. Los baños están equipados con todos los materiales de limpieza e higiene necesarios. Los condones se encuentran en cuencos por toda la casa y son de uso obligatorio, independientemente de la pareja. Si están de acuerdo con estos términos, por favor firmen abajo. - Finalizó, sentándose a la espera de sus respuestas.

Scully lanzó una mirada de soslayo hacia Mulder, y garabateó su nombre falso a lo largo de la línea de la firma. Mulder hizo lo mismo.

- ¡Que se diviertan! - La chica sonrió, tomando su hoja y colocándola en un archivador.

Mulder la tomó de la mano, manteniéndola dentro de la suya, mucho más grande. Caminaron por el pasillo, que conducía a una gran sala donde se mezclaban las parejas, bebiendo, hablando, riendo. Nada diferente a cualquier otra fiesta. Los grandes ventanales de la parte trasera suministraban una perfecta vista del opulento jardín decorado con terminaciones de piedra, de la piscina y del gigante jacuzzi. Con todo eso, aún parecía increíblemente normal.

Le apretó la mano tranquilizándola, y ella soltó el aliento que desconocía que estaba conteniendo. - No está mal, ¿eh? - Susurró, poniéndose frente a su cuerpo para examinar la escena.

Scully miró por encima del hombro y vio a unas cuantas personas mirándolos, analizándolos. Se preguntó si era así como se sentía el ganado en una subasta. - ¿Cuál es el plan, Paul? - Preguntó, posando los ojos en su compañero.

Él llevó las manos a sus hombros, sus pulgares acariciando las correas de su sujetador. - No estoy muy seguro. - Dijo mirándola. Y se encontró con la mirada de una morena sobre el hombro de Scully, le sonrió amablemente.

Scully no pudo evitar girarse y mirar a la mujer en cuestión. La morena le hizo un guiño, acurrucándose más cerca de su pareja. Se volvió nuevamente para mirarlo a los ojos.

- Ok, así es como va a ir esto. - Murmuró, sintiéndose un poco nerviosa y territorial, de repente. - Voy a tomar una copa y mezclarme. Tú vas a hacer lo mismo. Mantendremos los ojos abiertos, y tomaremos notas mentales de cualquier cosa fuera de lugar. - Susurró, dando un paso hacia él. Su nariz estaba prácticamente presionada contra la piel de su cuello y luchó contra las sacudidas nerviosas del estómago cuando el perfume del aftershave de su compañero abrumó sus sentidos. - Somos Paul y Holly, esta noche, una pareja amateur investigando el estilo de vida swinging.

Alzó la vista hacia su rostro encontrándose cara a cara, y su corazón dio un vuelco en su garganta. Era el momento perfecto para empezar a jugar sus papeles, pensó. Se elevó, rozando sus labios rápidamente con los suyos, luego, tiró de su mano hacia la barra.

- ¿Quieres algo? - Le preguntó, frente a la ponchera. Él se volvió hacia ella, con la boca abierta. Su corazón le latía rápidamente dentro del pecho, constriñendo sus cuerdas vocales. Pasando saliva con fuerza, deseó que su pene dejara de tensarse dentro de sus jeans. Pregunta peligrosa, Scully. Había tantas cosas que él quería.

Él sonrió maliciosamente al recordar sus roles. - Yeah, tráeme una cerveza, nena. - Dijo, dirigiéndose al sofá. Ella arqueó una ceja y rodó los ojos.

Después de elegir una cerveza, comenzó a servirse el contenido de la ponchera en un vaso rojo.

- No bebería del ponche ese si fuera tú. - Dijo una voz de mujer detrás de ella.

Scully giró para mirar a la mujer en cuestión. Sin lugar a dudas era hermosa y muy voluptuosa, era más alta que ella, llevaba una blusa negra sin mangas y unos jeans ajustados. Su cabello castaño era largo y rizado, y sus ojos verdes brillantes y vibrantes.

- ¿Por qué? - Preguntó Scully, mirando la ponchera con recelo.

- Es muy fuerte. No sé cómo lo hacen, pero… ah... - La mujer sonrió y se rascó la cabeza, haciendo un gesto hacia el líquido rojo. - Te sentará de culo antes de saber qué te golpeó.

Las cejas de Scully se le dispararon a la frente y dejó el vaso rojo sobre la mesa. Observando el ponche con ojo de investigadora, hizo una nota mental sobre averiguar la manera de analizar el contenido. ¿Era así como Harold drogaba a sus invitados, a través del ponche?

- ¿Qué hay en él? - Preguntó Scully, inclinando la barbilla hacia un lado para mirar el líquido rojo.

- No estoy segura, exactamente. Una gran cantidad de alcohol, sin duda. Lo bebí la primera vez que vinimos, y no recuerdo mucho después. - Dijo. Scully elevó las cejas.

- ¿No te acuerdas?

La otra mujer se encogió de hombros. - Yeah, pero eso no es algo fuera de lo normal para mí si bebo demasiado. Pero tú eres más pequeña que yo, así que sin duda me alejaría de él.

Sus ojos azules se estrecharon, observando de cerca a la mujer. - ¿Qué recomendarías entonces? - Preguntó.

La mujer más alta entró en el espacio personal de la agente estirándose hasta llegar detrás de ella, apoyando sus pechos contra el hombro de Scully. - Optaría por cualquier cosa conocida, o que me informara sobre sus ingredientes. - Habló suavemente, vertiendo vodka en uno de los vasos rojos. - Soy Kathy, por cierto. - Dijo, sonriéndole mientras añadía jugo de arándano al cóctel.

Scully sonrió, observándola mezclar la bebida con intriga. - Soy Holly. Con mi eh... mi marido somos nuevos en esto. - Dijo, moviendo sus pies, su incomodidad era evidente.

- Ooooh, carnada fresca. - Bromeó Kathy, su voz cayendo una octava. Los ojos de Scully se agrandaron, y la mujer la empujó con el hombro, sonriendo. Agitó la bebida, mezclando el jugo con el alcohol antes de pasárselo a Scully. - Estoy jodiéndote, no te preocupes. - Dijo riéndose. - Mi marido... - Giró la cabeza, buscándolo por la habitación, señalando a un hombre alto de color sentado junto a Mulder. - y yo éramos los nuevos el año pasado. No tengas miedo. - Le sonrió, palmeándole el brazo. - Me di cuenta de que eran "chicos nuevos" apenas pusiste un pie dentro. Todos los novatos tienen esa mirada de "venado encandilado" (deer in the headlights) la primera vez. - Declaró, llevándose el trago a sus labios.

El esposo de Kathy se puso detrás de ella y besó la parte superior de su cabeza. Scully tuvo que doblar el cuello hacia atrás para mirarlo. El hombre debía medir más de 1,90, y su cuerpo casi duplicaba al de su esposa.

- Holly, este es mi marido Rod. - Los presentó, y Rod extendió la mano hacia Scully. Su piel era oscura como la noche en comparación con su pálida tez, y su mano envolvió la de ella, llevándola a su boca donde colocó un casto beso en sus nudillos.

Ella se sonrojó, agachando la barbilla mientras sonreía amablemente. - Es un placer conocerte. - Dijo en voz baja.

Mulder se acercó a Scully, colocando su mano en la parte baja de la espalda, casi posesivamente. La tensión en su mandíbula era clara y ella se preguntó si había visto al tipo besar su mano.

- ¿Haciendo amigos, Holly? - Preguntó, sonriéndole. Ella le devolvió la sonrisa y se echó hacia atrás, recostándose contra su mano. Mulder se acercó más a su cuerpo, envolviendo el brazo alrededor de su cintura mientras la atraía a su lado.

- Ellos son Kathy y Rod. - Dijo, haciendo un gesto hacia la pareja. - Kathy me salvó del ponche. - Expresó, mirando a Mulder. Las cejas masculinas se elevaron en reconocimiento.

- ¿Primera fiesta? - Preguntó Rod, envolviendo con sus grandes brazos a su esposa.

El pulgar de Mulder dibujó círculos contra la cadera de Scully, y su piel sensible se retorció bajo su mano. - ¿Es tan obvio? - Dijo, sonriendo.

Rod negó con la cabeza. - No, hombre. Todos estuvimos en ese lugar. Pero Harold da las mejores fiestas.

Mulder miró a Scully. - Yeah, él es el que nos invitó, pero curiosamente nunca lo conocimos. Es algo así como el amigo de un amigo. - Se rió.

Kathy sacudió la cabeza. - Oh, y no lo harás. - Sentenció. - Emite todas las invitaciones, pero nunca hace acto de presencia en las fiestas. Su esposa, la pequeña señorita "Spandex Rosa" de allá... - Dijo, señalando a Alisha, que estaba en el jardín hablando con un pequeño grupo. - es la que dirige y anima las fiestas. Harold es... - Se interrumpió, movió los ojos buscando la palabra correcta.

- A Harold le gusta mirar. - Rod terminó por ella.

Las cejas de Scully se elevaron. - ¿Mirar?

- Yeah, hay cámaras por todas partes... A él sólo le gusta... mirar. - Repitió Kathy, una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

Scully se rió nerviosa, y Mulder tiró de ella acercándola más a su cuerpo. - Eso no me tranquiliza en lo más mínimo. - Susurró, cruzando los brazos delante de su cuerpo.

- No recuerdo haber sido notificados de que usaran cámaras en la propiedad. - Dijo Mulder, forzando una sonrisa.

Kathy y Rod se dirigieron entre sí miradas cómplices. - Oh, pero está ahí. En la letra pequeña. Algo sobre que "el dueño de la propiedad se reserva el derecho de supervisar a los huéspedes en todo momento". - Informó Kathy, acariciando los brazos de su marido.

Mulder echó una mirada sobre Scully, tranquilizándola a través de su contacto visual.

- Estás nerviosa, ¿verdad? - Preguntó Kathy, y Scully la miró por encima del vaso.

Bajó la barbilla. - Un poco. - Murmuró, arqueando la ceja. Mulder tiró de su cadera más hacia a él y su pulgar le acarició la cintura.

- Eso es pura mierda. - Dijo Kathy, una pequeña sonrisa apareció en sus labios. Sus ojos verdes centelleaban ante el profundo hielo azul de Scully.

- ¿Qué? - Preguntó Scully, ambos sorprendidos por las palabras de la mujer, y preocupados de haber sido, posiblemente, descubiertos.

- No estás "un poco" asustada. Estás aterrorizada. - Dijo ella, saliendo del abrazo de su marido y entrando al espacio de Scully. Con esos tacos, Kathy era sólo unas pocas pulgadas más bajas que Mulder, y le regaló un pequeño guiño a él antes de inclinarse para mirar a la pelirroja a los ojos. - Estás aterrorizada... - Comenzó, la voz suave en su oído. - Pero también hay una parte de ti que está excitada, ¿tengo razón?

- No sé lo que quieres decir. - Habló Scully, con voz temblorosa, mientras trataba de fingir valor.

Kathy la miró profundamente a los ojos, y la agente sintió un ardor extraño en su bajo vientre. Expectativa, miedo, ansiedad... No podía identificar sus sentimientos.

- Claro que sí. - Afirmó Kathy, sonriendo suavemente. - Estás asustada porque es algo totalmente nuevo, pero estás excitada porque sabes lo que hay en la tienda… sabes lo que hay en el juego.

Mulder contuvo el aliento y observó la interacción frente a él. Sus cuerpos estaban prácticamente tocándose, la subida y caída gradual de sus pechos era algo hipnotizante, algo fascinante de ver. Su mano se tensó alrededor de la cintura de su compañera, y observó cómo sus ojos azules se agitaban. ¿Esto la excitaba? se preguntó. Eso sería algo muy hot para ver, de eso estaba absolutamente seguro.

Kathy inclinó la cabeza y habló al oído de Scully. Mulder lanzó una mirada a Rod, quien observaba esa interacción con una sonrisa, y los brazos cruzados delante de él. No podía oír lo que estaba diciéndole, pero dio un paso más cerca de su compañera, presionando aún más su cuerpo. Los dedos de Kathy rozaron ligeramente su mano en la cadera de Scully, y él contuvo el aliento al contacto. Su pene se tensó en sus jeans ahora ajustados, movió la pierna ligeramente para acomodarse.

- Está bien estar nerviosa. - Kathy dijo suavemente, sus pulgares delicados acariciando la piel de Scully. - Es difícil imaginar las manos de tu marido en otro cuerpo que no sea el tuyo. Es duro imaginar dándole a otra el mismo placer que te da cuando succiona tu clítoris... - Prácticamente le ronroneaba al oído, y Scully no pudo evitar el pequeño estremecimiento que la recorrió, su clítoris latía. La imagen de la boca de Mulder entre sus piernas no era algo nuevo para ella, pero la idea de que él se lo hiciera a otra mujer mientras lo observaba era algo casi imposible de soportar. ¿Cómo podía esa gente soportar los celos? Tomó aliento y pasó saliva, acariciando su labio inferior con la lengua. - Confía en mí. - Dijo la mujer, apartándose, echando una mirada sobre ambos. - Es increíblemente excitante ver a tu pareja coger con otra persona, poder observarlos cuando acaban... O bien, cuando hacen que la otra persona acabe. - Kathy dio un paso atrás y envolvió sus brazos alrededor de su marido.

Mulder se rió incómodamente entre dientes, mirando sus zapatos mientras se mordía el labio inferior. Por supuesto que había fantaseado con Scully. Incluso había fantaseado con ella teniendo relaciones sexuales. Pero nunca había fantaseado con su compañera teniendo relaciones con otra persona, y esa idea hizo que su corazón deseara explotar. Cerró los ojos, moviendo la cabeza ligeramente para enfocarse.

- Nosotros ah... - Comenzó, lamiéndose los labios y dando un vistazo hacia Scully. - Realmente no discutimos los detalles específicos.

Rod se rió de él. - Paul, déjame decirte algo, acostumbrarse ver a alguien cogiéndose a tu esposa toma algo de tiempo. - Le dijo, y Mulder asintió, agradecido por la validación. - Sin embargo, cuando ella te mira, te da esa sonrisa y luego BAM, la pija de ese otro tipo está acabando sobre ella… es jodidamente espectacular.

Las cejas de Scully se dispararon hacia su frente y respiró lentamente por la boca, su corazón latía rápidamente en el pecho. Mulder sintió náuseas a pesar de que lo excitaba la imagen mental, su pene se endureció aún más. En el fondo de su mente, podía ver el cuerpo de su compañera, moviéndose enérgicamente arriba y abajo sobre el colchón, sus hermosos senos rebotando con cada embestida cuando el hombre sin rostro entraba en ella. Sus penetrantes ojos azules se clavaban en los suyos, densos, entrecerrados, con la boca y la cara contorsionada en dichosa agonía mientras se arqueaba sobre la cama cuando el poder de su orgasmo la invadía, estremeciéndola. No podía negar lo jodidamente caliente y excitante que era esa imagen, pero la sola idea le hizo doler el corazón. Tiró de ella, atrayéndola delante de su cuerpo, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura, de repente desesperado por sentirla cerca.

Sus brazos descansaron debajo de sus pechos, y ella entrelazó sus dedos con los de él, haciendo rodar la alianza de oro de la mano de su compañero entre el pulgar y el dedo índice.

Mulder se inclinó y le susurró al oído. - ¿Estás bien? - Y le dio un suave beso bajo la oreja. Sus ojos azules aletearon levemente y se humedeció los labios, tratando de mantener la compostura.

Asintió y pasó las manos a lo largo de los suaves vellos de sus fuertes antebrazos. Él presionó la boca en su hombro, su aliento caliente sobre su piel. Apoyándose contra la barra, la atrajo hacia su cuerpo, y ella arqueó la ceja cuando su espalda entró en contacto con su erección. No era de extrañar que la hubiera colocado delante. La evidencia de su propia excitación estaba húmeda entre sus piernas, y agradeció que las mujeres pudieran ocultar su deseo con mayor facilidad que los hombres.

Kathy se soltó del abrazo de su marido y tomó a Scully del codo. Las cejas de Mulder se dispararon cuando alejó a su compañera de su cuerpo, uniendo sus brazos. - Vamos, Holly... Vamos a conseguir un buen lugar antes de que comience el juego. - La invitó, tirando del brazo de Scully y guiándola desde la cocina.

Scully nerviosamente estiró su mano buscando alcanzar nuevamente la de Mulder, y él la tomó con una sonrisa, tranquilizándola con su presencia. Siempre ahí. Siempre.

- ¿Qué juegos? - Preguntó Scully mientras se acercaban al sofá. El enorme cuerpo de Rod ocupó un cojín entero y Kathy se sentó sobre su regazo. Mulder eligió un lugar al lado de Rod, mientras Scully se sentaba junto a su compañero, y él le pasaba el brazo alrededor, envolviendo sus hombros. El gesto la hizo recordar su última misión encubierta en Arcadia Falls. Pero su comportamiento la desconcertó entonces, poniéndola nerviosa con su rutina forzada de yuppie, completando el cuadro con los polos Lacoste y un jodido suéter atado alrededor de su cuello. Pero ahora, se sentía cómoda en su abrazo, segura, especialmente si tenía en cuenta la naturaleza incómoda de su asignación. Era curioso cómo un año podía cambiar las cosas...

Kathy hizo un gesto hacia Alisha que estaba en la cocina revolviendo un poco de ponche adicional en el recipiente. - Ok, la primera noche de la serie, Alisha siempre arranca con algo de diversión, juegos atrevidos. - Comenzó, sonriendo con entusiasmo.

Scully ladeó la cabeza hacia un lado. - Espera, ahora estoy aún más confundida. ¿Serie?

Rod colocó su mano en el muslo de su esposa y se movió en el sofá, levantando el cuerpo de Kathy, junto con el suyo. - Sí, cada fiesta es parte de una "serie". Tres fiestas por cada serie. En la primera fiesta por lo general sólo hay juegos subidos de tono... tal vez algo en la pileta... o cualquier cosa adicional en la que las parejas quieran participar. A medida que la serie avanza, también lo hace nuestra intervención. - Dijo sonriendo, una risa profunda emanó de su pecho. Le dio un codazo en el brazo a Mulder. - Confía en mí, la última fiesta de la serie es donde está la diversión. La Sala Mágica, y todo eso. - Murmuró, volviéndose hacia su esposa. Arrastró la mano por su muslo mientras acercaba la boca para encontrarse con la suya. Se besaron profundamente, y Mulder y Scully se encontraron mirando atentamente esa exhibición junto a ellos.

Se separaron, y Kathy continuó. - Cada fiesta también es una suerte de nivel... Me sorprende que Harold no mencionara esto cuando los invitó. - Dijo, moviendo la cabeza ante sus expresiones sorprendidas. - Como sea. - Habló displicente. - Es por eso que a Harold le gusta mirar. Observa a cada pareja. Toma notas. Al final de la noche, sabrán si están invitados a la próxima fiesta. Si le gusta lo que ve, estarán dentro. Y confía en mí, querrán ser invitados de vuelta. - Sonrió. - La Sala Mágica es la mejor. Siempre es en la última noche de la serie, y ahí es cuando Harold trae a todas esas hermosas mujeres, y hay toneladas de bebidas alcohólicas y todo el mundo acaba cogiendo con todos. Seamos realistas. - Se rió.

Mulder dirigió una mirada cómplice a su compañera. "Hermosas mujeres" significaba "prostitutas menores de edad". Un escalofrío recorrió la espalda de Scully al recordar lo que decían los informes del caso. Menores de edad, sin hogar, abusadas y traumatizadas jóvenes relatando sus agresiones sexuales, las violaciones y el uso forzado de drogas tras asistir a las fiestas de Harold, ahora aún más complicado por una potencial operación de trafficking sexual internacional. Tenían que hacer todo lo necesario para llegar a la tercera fiesta, para salvar a esas chicas, por lo menos.

Pero, si Kathy y Rod decían la verdad, significaría un alto grado de contacto íntimo, contacto sexual. Mucho más que el beso que habían compartido antes. Scully no sabía si el pozo nervioso en su vientre estaba relacionado con los matices oscuros del caso, o con el hecho de que deberían ejercer sus roles... todo mientras eran filmados, nada menos.

- Entonces, ¿qué tenemos que hacer para ser invitados nuevamente? - Preguntó Mulder.

La pareja se sonrió uno al otro. - Participar. Ese es el truco. Las parejas que nunca vuelven a ser invitadas son tímidas o deciden no jugar. Y está bien. - Dijo ella, extendiendo su mano en defensa. - Es absolutamente aceptable si alguien no quiere jugar. Pero no se lo invitará de nuevo. - Explicó.

- Mencionaste juegos. - Dijo Scully, con voz espesa. Se aclaró la garganta al escucharse.

Kathy se encogió de hombros. - Estos difieren. A veces son juegos de cartas con preguntas sexuales. A veces "Verdad o Consecuencia". El juego de dados es muy divertido, también.

Scully cerró los ojos. - Explícame el juego de dados. - Hizo una mueca al estremecerse, temiendo escuchar lo que eso implicaba.

La mujer se movió sobre el regazo de su marido, gesticulando con entusiasmo. - Ok, básicamente son dos grandes dados que debes rodar. Uno tiene un verbo, y el otro un sustantivo. Pero el sustantivo es una parte del cuerpo, y por supuesto el verbo…

- Algo sexual. - Respondió Mulder. Scully le lanzó una mirada nerviosa.

- ¡Ding Ding! El novato está aprendiendo rápido. ¡Mírate! - Bromeó Kathy, inclinándose y frotándole el brazo.

Scully observó la interacción con curiosidad, y se inclinó hacia adelante para romperla. - Ok, así que... si lo entiendo correctamente, un dado podría decir "Beso"... y el otro podría decir... - Giró la muñeca buscando una palabra.

- "Pezón". - Rod intervino, y Mulder carraspeó. Scully se echó hacia atrás en el asiento, y tomó una respiración profunda. - ¿Estás bien, Holly? - Preguntó, y el agente echó un vistazo a su compañera, quien estaba pálida y sonrojada a la vez.

Ella asintió y juntó las manos sobre el regazo para evitar que alguien las viera temblar. - Necesito otro trago. - Afirmó mientras se levantaba, caminando de vuelta a la cocina.

Rod inclinó la barbilla en dirección a Scully, notando la mirada preocupada de Mulder. - Estará bien, hombre. Todos se ponen nerviosos. Estamos aquí para pasar un buen rato. - Explicó. Mulder asintió. - Además. - Añadió. - Tu esposa es toda una "smokin' hot". Una hembra tremendamente sexxxy. No tiene nada de qué preocuparse. - Sonrió, moviendo las cejas. Los ojos de Mulder se estrecharon brevemente ante la sugerencia del tipo.

Sin embargo, se recuperó pronto, e inclinó la cabeza hacia la cocina. - Debería... ah... - Se interrumpió, movió la cabeza en dirección a Scully. Rod asintió comprensiblemente.

Se reunió con su compañera en la cocina, donde la observó verter una considerable cantidad de vodka en su vaso. Su ceja se elevaba más con cada gorgoteo de la botella. - Háblame, Holly. - Dijo, apoyándose en la barra para encontrarse con sus ojos. - ¿Cómo te sientes con esos juegos? - Preguntó, estremeciéndose con una mueca al verla tomar un largo trago de una vez.

Tragó duramente, y lo miró directamente a los ojos. - Bien, después de que me meta uno o dos vasos más de esto.

Puso su mano sobre la de ella. - Holly... - Comenzó, su nombre sonó tan suave en sus labios que casi podía oír su nombre real. - Ven aquí. - Dijo, tomándola de la mano y llevándola hacia el pasillo, que comunicaba la cocina con el baño.

La empujó contra la pared y apoyó las manos sobre sus hombros, inclinándose para mirarla a los ojos. - Mul... um, Paul, estoy bien. De verdad. Sólo tengo que hacerme a la idea de todo esto, y centrar la cabeza, es todo. - Explicó en voz baja.

Posó un dedo en sus labios, y ella lo miró a los ojos. Se inclinó acercándose para poder susurrarle al oído. - Cámaras... está mirando. - Scully asintió con la cabeza comprendiendo. Volvió a mirarla a los ojos. - No tenemos que jugar. Podemos ir a casa ahora mismo. - Ofreció, y ella negó con la cabeza.

- No. Está bien. Quiero jugar. - Sentenció, levantando la barbilla desafiante.

Se humedeció los labios, empujando levemente sus hombros para apartarse, quedando parado en ángulo recto frente a ella.

- Ok. - Dijo pausadamente, sabiendo que no estaba siendo completamente sincera. - ¿Cuáles deberían ser las reglas?

- ¿Reglas? - Preguntó, arqueando la ceja.

- Yeah, Holly, reglas. ¿Qué pasa si ruedo esos dados y sale "beso - pezón"? ¿Qué pezón voy a besar? - Dijo dulcemente, dando un paso adelante dentro de su espacio, dando un vistazo leve a la cámara al final del pasillo. Podría también convertir esto en un show.

Ella sintió el calor irradiando del cuerpo de su compañero, y su respiración se aceleró, su pecho subía y bajaba agitadamente. Notó que sus ojos danzaban sobre el amplio escote de su blusa, e involuntariamente elevó sus pechos, presionando sus pezones contra su ropa.

- ¿Holly? - Preguntó en voz baja. Sus manos se posaron a cada lado de su cabeza contra la pared. Ella sintió que su piel se ruborizaba, pero no estaba segura si se debía al alcohol o a su proximidad. Mulder se inclinó hasta que su rostro quedó junto a su oído. - ¿Qué pezón voy a besar, Holly? Necesito saberlo. - Murmuró, su voz ronca envió ráfagas de humedad a su centro. Desplazó una mano de la pared colocándola sobre su cadera, moviéndola hacia abajo lentamente, hasta rozar su muslo, sus dedos produciendo que se le pusiera la piel de gallina a lo largo de su carne suave. - Holly... - Repitió, la rápida respiración de ella invadía cualquier palabra que pudiera haberse formado. - Como tu marido - Dijo, dándole un suave beso en la frente. - necesito conocer tus límites aquí. ¿Te sentirías cómoda si tuviese que tocar el cuerpo de otra mujer, si me lo piden? - Preguntó en voz baja, su mano arrastrándose por su suave estómago, haciendo que su piel temblara despertándose a su paso. - O, ¿preferirías que te tocara a ti… sólo a ti? - Ronroneó mientras su mano la acariciaba subiendo por su cintura. Arrastró su pulgar a lo largo de la parte inferior de su pecho, y sus ojos le pidieron permiso.

Su mente estaba borrosa, su cabeza enloquecida dando vueltas entre el deseo y el consumarlo. - ¿Por qué...? - Susurró con voz ronca, aclarándose la garganta. - ¿Por qué me preguntas eso? - Preguntó Scully, sus manos se elevaron aferrándose a su camisa. El grueso y áspero material de los jeans contra la suave piel de sus muslos la distrajo, y empujó sus caderas hacia él.

Mulder presionó su torso contra el de su compañera, su recién afeitada mejilla presionada contra su suave rostro.

- Mul… - Comenzó, y él gimió deliberadamente en su cuello, impidiendo que su nombre escapara de sus labios. Levantó la cara para mirarla, y ella cerró los ojos, moviendo la cabeza, reconociendo su error.

Volvió a mirar hacia el pasillo, notando que el ángulo de la cámara se había desplazado en su dirección. - ¿Confías en mí? - Dijo con voz áspera, sus narices se tocaban, sus respiraciones se mezclaban. Su cadera la embistió involuntariamente, y ella se quedó sin aliento, clavándole las uñas. Mulder reprimió un gemido, la sensación de su pequeño cuerpo contra el suyo, encendiendo terminaciones nerviosas que había olvidado por completo que existían. El aire estaba cargado de una densa electricidad, y su frente comenzó a sudar. - Respóndeme, Holly. ¿Confías en mí? - Su voz era rasposa, su pesada respiración le hacía cosquillas en el rostro a su compañera.

- . - Susurró, su voz más un jadeo que un sonido.

- ¿Recuerdas por qué estamos aquí? - Susurró, inclinando la cabeza hacia abajo, presionando los labios suavemente contra su hombro. Ella cerró los ojos, y ladeó la cabeza.

Sabía lo que quería decir al preguntarle eso. "Tenemos un trabajo que hacer. Recuerda tu papel". Elevó las manos a su rostro centrándolo frente de ella, sus manos acariciándole las mejillas.

- Sí... pero confío en ti, Paul. - Dijo, mirándolo fijamente a los ojos. - Sólo tengo una regla para esta noche. - Agregó, su mirada danzaba entre su boca y sus ojos verdes.

- ¿Sí? - Exhaló, con la vista fija en su boca. Su lengua salió para mojar los labios.

- Lo que sucede aquí se queda aquí. - Sentenció, pasándole los dedos por el pelo. Sus ojos verdes se cerraron, y presionó aún más su cuerpo contra el suyo. - Estamos aquí para aprender... - Dijo suavemente, rozando sus labios contra su mejilla. - e investigar. - Susurró, sus labios bordeándole la comisura de la boca.

Su mensaje era claro: nadie en la oficina debía saber lo que ocurría aquí, aunque estuviera bajo la premisa de sus puestos de trabajo.

Zumbó su aprobación, inclinándose sobre ella, y envolvió sus brazos alrededor de su cintura, mirándola a los ojos. Scully lo contempló profundamente, implorándole que comprendiera lo que estaba tratando de decirle, que estaba aterrorizada, nerviosa como el infierno, y asustada por quedar expuesta, no sólo frente a perfectos desconocidos, sino a él, sobre todo frente a él.

Pero también estaba excitada. Su cuello se ruborizó, sus pliegues se hincharon en anticipación. ¿Qué estaba haciendo con ella? ¿En qué la estaba convirtiendo? ¿Cómo era posible sentirse tan nerviosa, tan asustada... y tan increíblemente encendida al mismo tiempo?

- Tengo mis ojos puestos en la tercera fiesta. - Mulder dijo mientras sus manos le frotaban la espalda, acariciando sus costados, sus muslos y volvían a subir.

- Yo también. - Exhaló, sus labios suaves contra su mejilla.

- ¿Estás dispuesta a hacer lo que sea necesario para que nos inviten de nuevo? - Preguntó, sus manos corriendo contra la suave piel de su muslo desnudo, los dedos jugando con el borde de su falda. Sus ojos le decían: "Confía en mí, Scully. Nunca te haría daño".

- . - Respondió, su voz pesada de excitación mientras se movía directamente contra su pene. El siseó, presionando su cuerpo contra ella. Iba a matarlo, estaba seguro de ello. Si estaba la mitad de caliente que él, seguramente estaría goteando a través de sus bragas. Salivó ante la idea de tocarla, sus dedos deslizándose a través de su humedad. Podría pasar su pequeña pierna por encima de su cadera con tanta facilidad, bajar su bragueta y cogerla ahí mismo.

La mejor parte era, que a nadie le importaría ni se extrañaría.

Scully notó la excitación en sus ojos verdes, más oscuros a cada segundo. - ¿Lo que sea necesario? - Cuestionó, con la respiración entrecortada. Él afirmó con un movimiento de cabeza, su boca entreabierta mientras miraba fijamente sus labios. Había pensado en momentos similares muchísimas veces. Mulder presionándola contra una pared mientras la poseía...

Cerró la distancia entre ellos y presionó sus labios rojos contra los suyos, abriendo la boca inmediatamente cuando ambos inclinaron las cabezas, profundizando el beso. La sensación de su lengua dentro de la boca la excitó tanto que sintió como se desbordaba su deseo. Estaba inflamada por la necesidad. Él se apretó más a su cuerpo, lloriqueando en su boca mientras Scully sorbía su lengua. Frotó las caderas contra ella, su erección dura como el granito presionando dentro de sus jeans.

Hasta que de repente, la puerta del baño se abrió, y Scully se enderezó sorprendida, y la realidad cayó sobre ellos.

Él apoyó su rostro junto a su cuello y posicionó los brazos contra la pared, retrocediendo hasta que sus caderas ya no estuvieron en contacto con su cuerpo. - ¿Crees que le dimos un buen espectáculo? - Susurró sin aliento. Las cámaras. Harold estaba observando.

El corazón de Scully se hundió al recordarlo. Su pequeña seducción había sido por Harold. Esto era un trabajo.

Se lamió los labios rojos y evitó sus ojos, al ver la puerta abierta del cuarto de baño. - Voy a refrescarme. - Dijo, caminando hacia ahí, necesitando un momento para escapar del calor de su cuerpo y recuperar la compostura.

Pero antes de cerrar la puerta, echó un vistazo hacia atrás, su mirada fue inmediatamente atraída por el evidente bulto en sus pantalones. Tal vez su pequeño encuentro no había sido enteramente por montar un espectáculo. Parecía haberlo afectado tan intensamente como a ella.

- Puede que desees ocuparte de eso antes de que volvamos ahí. - Sonrió, con la cara enrojecida por la excitación.

Su compañero la observó cerrar la puerta tras ella y se pasó las manos por el pelo.

Los juegos estaban por comenzar.

Continuará...