Resumen: Mulder y Scully van de encubiertos como pareja a una misión para atrapar a un criminal atroz, el cual resulta ser tambien el anfitrión de numerosas fiestas sexuales.

DISCLAIMER: Este fic contiene material sexualmente explícito. Si este contenido no es de tu agrado puedes dejar de leer.

Pd: Como siempre todos sus comentarios, dudas, inquietudes, quejas y reclamos pueden dejarlas en un bello review para que se las pasemos a la autora original.


Capítulo 6: "El Método?"

- ¡Soy la siguiente! - Gritó Kathy.

Scully se alejó de la máquina, sin soltar la mano de Mulder, mientras la conducía lejos de la multitud hacia algo parecido a un reducto de privacidad. Cohibidamente se ajustó la parte superior de su traje de baño y se llevó una mano a la frente, respirando lentamente por la boca.

- ¿Estás bien? - Le preguntó de nuevo, cerrando el espacio entre ellos y apoyando las manos en sus caderas, mirando por encima del hombro hacia la multitud. Al parecer, su ausencia había pasado desapercibida, el grupo estaba concentrado viendo cómo Kathy se complacía con el Sybian.

- Yeah, estoy bien... es que... - Respiró hondo, haciendo una pausa momentánea antes de reírse, incómoda. - Eso fue intenso... yo... no estoy muy segura de cómo me siento al respecto, para ser honesta. - Finalizó, sonriendo a sus pies, incapaz de mirarlo a los ojos. Su cuerpo todavía hormigueaba con los remanentes de su intenso orgasmo.

Él sonrió, y con ternura le pasó el pulgar por la mejilla. - Estabas hermosa. - Susurró. Ella levantó la cabeza lentamente encontrándose con sus ojos, su pecho se estrechó por la sinceridad de sus palabras. Sintió que el rubor subía por su piel, extendiéndose por su cuello, y se mordió el labio para evitar sonreír.

- Yo ah... necesito refrescarme. - Dijo, apartándose de él, yendo hacia las escaleras de la piscina.

Mulder la observó caminar, sus caderas meciéndose suavemente mientras se movía, y por mucho que supiera que su propósito en esta fiesta era reunir información, no pudo evitar el deseo de quedarse con su compañera, pasar la noche con ella envuelta en sus brazos. Su respiración se le atoró en la garganta, y suspiró tembloroso. Nunca antes se había sentido tan dividido entre lo profesional y lo personal, especialmente en un caso.

Cualquier indecisión que había albergado fue expulsada de su mente cuando la oyó llamarlo. - ¿Vienes?

El agua era refrescante y suspiró de placer mientras se enfriaba su piel bañada por el sol, esa piel post - orgásmica. Hundió la cabeza bajo el agua y nadó hacia el centro de la piscina, volviéndose hacía su compañero mientras él se introducía en el agua detrás de ella. Se acercó con firmeza, un depredador acechando a su presa. Su vientre ardía con anticipación. Mulder se detuvo unos diez pies frente a ella, con los ojos fijos en su rostro. Flotaban en silencio, a la espera, sin querer dar el primer paso hacia el otro, aunque el precipicio que habían esperado siete años cruzar parecía inminente.

Finalmente, cuando el sol empezó a ponerse detrás de ella, Mulder levantó su mano del agua, sus ojos se suavizaron. - Ven aquí, Scully. - Dijo, su voz era baja y profunda.

Allí estaba su nombre, de nuevo. Su nombre. Se había perdido al sonido de su nombre en sus labios. Su apellido nunca había sonado tan increíble, tan asombroso, especialmente cuando lo pronuncia así. Deseaba escucharlo de nuevo. Deseaba oírlo de sus labios, susurrándoselo al oído mientras su cuerpo se movía encima de ella. Un suspiro tembloroso escapó a través de su boca, y se mordió el labio cuando el deseo erizó su piel.

Se quedó sin aliento ante el tirón enérgico de su brazo, pasándole el suyo alrededor del cuello mientras él abrazaba su cuerpo acercándose. Le sonrió arrepentido al ver su ceja arqueada. - No quería que te ahogaras. - Susurró. Scully rodó los ojos, permitiéndole la indulgencia de su proximidad, y levantó sus piernas, envolviéndolas ligeramente alrededor de su cintura. Jadeó cuando su erección empujó la parte posterior de su muslo.

- Lo siento. - Exhaló, agachando la barbilla, sus mejillas ardiendo mortificadas. Sin embargo, su vientre hervía a fuego lento por algo completamente diferente, algo que no podía nombrar, o admitir, incluso para sí misma.

- ¿Por qué? - Preguntó, su voz era profunda y embriagadora. - Yo no.

Alzó la mirada para encontrarse con la suya, y vio el deseo allí, deseo crudo... por ella. Tragó saliva nerviosa, y sus piernas se apretaron alrededor de sus caderas, acercándolo más a su cuerpo. Tiró su labio entre sus dientes, preocupándose mientras luchaba por algo que decir. Su cuerpo era cálido, caliente, su piel suave contra sus piernas desnudas. Sintió el calor precipitarse por su corazón, y sus latidos se aceleraron anticipadamente.

- Hola. - Susurró, e inmediatamente cerró los ojos, moviendo la cabeza ante la idiota elección de palabras. Parecía tan contrito y equivocado por el momento, pero en verdad era perfecto. Éstos eran ellos. Estaban volviendo a reconectar. Mulder y Scully. No Holly y Paul.

Sonrió, levantando la mano del agua para colocarle las hebras húmedas detrás de la oreja. Era algo que Mulder haría con Scully, y ella cerró los ojos, disfrutando del pequeño momento. - Hola. - Contestó, su voz era suave, ligeramente agrietada, mientras la miraba cariñosamente.

Ella sonrió suavemente y envolvió sus brazos alrededor de su cuello, abrazando su cuerpo al suyo en un abrazo apretado. El pecho de su compañero vibró con un gemido, y sus ojos azules revolotearon cerrándose cuando sus dedos le acariciaron la parte baja de la espalda, trazando pequeños dibujos sobre su piel.

- ¿Qué estás pensando? - Susurró en su cuello. Sus ojos escanearon el jardín, notando que la pareja más cercana estaba bien fuera del rango de audición. Estaban solos. Podían hablar libremente.

Él suspiró, bajando la barbilla para acariciarle el hombro con la nariz. Scully exhaló entre dientes un corto jadeó al sentir los labios presionando la piel suave, donde el cuello se unía con el hombro. - Estoy pensando... - Susurró, haciendo una pausa para besarla de nuevo. - Cuánto te extrañé. - Respiró profundamente y suspiró, el aire caliente de sus pulmones soplando contra la piel fría de su cuello.

- ¿Me extrañaste? Pero si no estuvimos separados durante todo el caso... - Cuestionó. Se apartó para mirarlo, frunció la ceja confundida. Sus manos se enredaron con el cabello suave en su nuca, y él se estremeció ligeramente mientras sus uñas bailaban contra su cuero cabelludo.

Cerró los ojos, lamiéndose los labios. - Te extrañé, Scully. - Susurró. Y abrió los ojos para encontrarse con los suyos otra vez.

No necesitaba explicárselo. Ella lo supo, porque también lo sintió. Lo comprendió. Este caso había ido consumiendo sus pensamientos, sus acciones, sus identidades. La extrañaba a ella. Echaba de menos a Scully, su compañera, su mejor amiga. Bajo la presión y el stress del caso, tras el disfraz de Holly, sólo había visto pequeños destellos de la mujer que conocía y amaba, pero él la había visto. A Dana.

- ¿Lo sabes...? ¿Sabes lo sexy que eres? - Preguntó, y sus manos pequeñas abandonaron su cabeza, para descansar sobre su pecho.

- Mulder. - Murmuró, sus cejas fruncidas, el rubor subiendo por sus mejillas. La mirada de su compañero era intensa, y bajó los ojos, pasando saliva pesadamente bajo su escrutinio.

- Hablo en serio. - Dijo, estrechando su abrazo con el fin de no permitir su huida. Necesitaba decirle esto.

- Stop. - Susurró. - Esto es un caso, ambos lo sabemos, lo que viste fue...

- Te vi a ti. - Habló con firmeza. Ella abrió la boca para hablar, pero antes de que pudiera llegar con una réplica, Mulder continuó. - Sé que esto no fue fácil. Ciertamente, no es tan fácil como parece. Pero sé lo que vi.

- Mulder… - Susurró, apartando la cara de él.

- Mírame, Scully. - Dijo con suavidad, y ella lo enfrentó, su corazón latía rápidamente en su pecho. La piel en su cuello se erizó. - Te conozco desde hace siete años. ¿De verdad crees que no puedo percibir a la verdadera Scully, incluso cuando no quieres que lo haga, incluso cuando piensas que no me doy cuenta?

Sus ojos se llenaron de lágrimas ante la intimidad de sus palabras, parpadeó rápidamente, con la esperanza de que no se diera cuenta de su vergonzosa exhibición de emoción.

Ed Jerse... Phillip Padget... había buscado a esos hombres en episodios de soledad, desesperada por una conexión humana. Había sido halagada por sus atenciones, halagada de que la hubiesen visto como una mujer, y no sólo como una agente del FBI. Pero la atracción del hombre al que más había deseado siempre había quedado tácita, frustrada. Hasta ahora…

Él cerró los ojos y suspiró, susurrando suavemente. - A veces me gustaría tanto que pudieras verte a ti misma a través de mis ojos.

Se sentía como si su mundo estuviera girando a su alrededor, las paredes atrapándola. Sus ojos aún estaban llenos de lágrimas, y estaba agradecida por que el cielo oscuro mantenía sus emociones traidoras ocultas.

- Dímelo. - Dijo en voz baja, y sus dedos se arrastraron por su cabello castaño una vez más, provocando un pequeño gemido de los labios de su compañero.

A ella le encantaba la sensación del agua sobre su piel, la forma en que los rodeaba, cómo el peso y la presión del líquido presionaban sus cuerpos acercándolos cada vez más. Las luces de la piscina los iluminaban mientras la oscuridad se apoderaba de sus facciones.

- ¿No te das cuenta de lo atractiva, de lo sexy que eres? - Preguntó de nuevo, con las manos recorriendo sus suaves muslos, sus pulgares acercándose a sus caderas con cada movimiento ascendente. Ella se retorció inquieta en sus brazos.

- ¿Lo soy? - Curioseó, su voz apenas audible.

Ladró una risa corta, moviendo la cabeza con exasperación. - ¿Lo dices en serio?

- ¿Qué? Mulder, no es posible que pienses que lo que pasó... - Empezó a decir, gesticulando hacia la esquina donde Jessie ahora estaba tomando su turno en el Sybian. Sus ojos se dilataron cuando alcanzó a ver a la mujer sobre el aparato. Su cuerpo se arqueó hacia delante, suaves gemidos escapaban de sus labios, mientras Kevin la acariciaba y la besaba. Mulder notó sus ojos en la escena, y giró sus cuerpos para que ambos pudieran mirar.

Sus ojos parpadearon rápidamente, y se humedeció los labios, sintiéndose cohibida por haber sido sorprendida observando los juegos sexuales. La nariz de Mulder presionó contra su mejilla. - Mírala, Scully. - Susurró. Ella asintió con suavidad, apretando inconscientemente con más fuerza el cabello entre los dedos, cuando los gemidos de Jessie se hicieron más intensos. Él oprimió los labios contra su oreja, estremeciéndola. - ¿Crees que es sexy... lo que está haciendo? - Preguntó.

Contuvo la respiración y pasó saliva convulsivamente. - Es una mujer hermosa, Mulder. - Respondió diplomáticamente.

Él sonrió, y giró la cara para mirar su rostro. - No... Lo que quiero decir es... Imagina una mujer, una mujer reservada, modesta. No conocemos a Jessie. Podría ser una maestra de kinder en la escuela católica por lo que sabemos. Pero aquí... Aquí, se está dejando llevar... - Su voz se apagó. Apretó los labios contra la piel blanda debajo de la oreja, y ella se quedó sin aliento, jadeando, la excitación fresca filtrándose desde su centro. - Es desenfrenado, Scully... salvaje, incluso. - Continuó, su aliento caliente le hacía cosquillas en el interior de su oído, logrando que sus párpados vibraran.

- Está... - Suspiró Scully, lamiéndose los labios de repente secos. - Está permitiéndose sentir... perder el control. - Mulder observó como la comprensión clareaba ante sus ojos, y ella giró para encontrarse con su rostro.

- Exactamente. - Susurró, disparando los ojos entre su boca y sus ojos. - Eso es lo que vi hoy, Scully. Tevi... a ti en tus niveles más básicos; desnudos, en carne viva y pura... y aún así, eres la mujer más fuerte que conoceré. Y fue exquisito. - Ella bajó la mirada, la vergüenza deslizándose a través de su pecho. Le levantó la barbilla con los dedos, negando con la cabeza. - Te vi, Scully... vi algo que nunca me mostraste antes. - Su voz era suave, reverente. - Sé lo difícil que debe haber sido para ti. Gracias por dejarme verlo. - Dijo con ternura, frotando sus piernas con las manos.

Alzó la mirada, sonriendo a sus palabras. - ¿Así que… verme allí fue sexy? - Preguntó.

Mulder negó con la cabeza. - No. Eso no es lo que quería decir. Aunque... - Dijo, acercando más los dedos al límite de la parte baja del bikini. La respiración de Scully se volvió inestable y temblorosa. La voz masculina salió grave al continuar. - Te veías bastante caliente... jodidamente caliente, en realidad. - Terminó con una sonrisa. Ella se sonrojó y agachó la barbilla, mordiéndose el labio. - ¿Ves? - Señaló su boca. - Eso. Cada vez que te muerdes el labio se me pone dura.

Scully jadeó ante su confesión, el calor aumento en sus mejillas. Los ojos verdes se clavaron en su boca, vidriosos. Ella no pudo evitar lamerse los labios, y sintió que su pene se tensaba contra su trasero.

- Ni siquiera creo que te des cuenta de lo que me haces... - Se quejó.

- ¿Qu…Qué te hago?

- Veo que te muerdes ese labio durante todo el día... todos los días y cada vez que lo haces, todo lo que puedo... - Se interrumpió con un largo suspiro anhelante. - Todo lo que quiero hacer es besarte, y sentir ese labio entre mis dientes. Cada. Puta. Vez. - Terminó, finalmente, levantando los ojos hacia ella.

Su pecho subía y caía al agua cada vez con más velocidad. El deseo crudo en su voz la abrumó, y su clítoris vibró por la excitación, hinchándose, dolorido por cada confesión de sus labios.

- ¿Qué es lo que te detiene? - Preguntó en voz baja, mordiéndose el labio desafiante.

Mulder gruñó bajo, presionando su cuerpo toscamente contra el suyo y cerrando la boca sobre sus labios.

Scully se burlaba de su compañero, abriendo la boca sobre sus labios, acariciándolos suavemente con la lengua, sin presionar totalmente su boca en la suya. Mulder gimió cuando su lengua pasó lentamente por su labio inferior, mojándolo, deslizando contra él la carne húmeda y caliente.

Contuvo un jadeo tembloroso cuando sintió su lengua contra la suya, jugueteando, jugando con la suya como si fuera la primera vez. En muchos sentidos, era la primera vez... Inclinó la cabeza, cerrando completamente sus labios sobre los de su compañero profundizando el beso. Envolvió los brazos y piernas alrededor de su cuerpo, tirando de él, atrayéndolo tan cerca de su cuerpo como fuera humanamente posible.

Él gimió bajo en su boca cuando su centro hizo conexión contra su pene, y sus manos se apresuraron a tomarla del culo, apretando y amasando la carne.

Ella gimió, y se aferró a la parte posterior de su cuello mientras sus manos tanteaban debajo del bikini para tocarla mejor. Empujando sus caderas contra él, rompió el beso. - Oh, Dios - Gimió suavemente al sentir toda la longitud de su erección presionando contra su cuerpo. Qué fácil sería tirar y liberarlo de sus bermudas, hacer su bikini a un lado y dejar que la penetrara, pensó. - Jesús... - Aspiró, cerrando los ojos y lamiéndose los labios mientras sus caderas se retorcían y se movían contra él, necesitando sentirlo, incapaz de detenerse en la avalancha de excitación que recorría su cuerpo.

Mulder siseó, empujándola rápidamente a un lado de la piscina y presionándose contra ella.

Sus ojos estaban oscurecidos por el deseo y su piel brillaba en la iluminación nocturna de la piscina y el jardín. Los ojos de Scully estaban entrecerrados, cruzó los tobillos detrás de su espalda, arqueando las caderas contra su cuerpo otra vez. Sus ojos verdes se cerraron brevemente mientras la sensación de su compañera lo invadía, apoderándose de él. Carajo, podía sentir el calor procedente de su sexo, quemando su pene a través de las capas de tela y el agua fría.

Fue dejando un rastro de besos en la mejilla, y por su cuello, amando la forma en que jadeaba y se estremecía cuando sus dientes mordían suavemente su piel. Ella inhaló, y rodó su cabeza hacia atrás, permitiéndose descansar en el borde de la piscina para que su boca pudiera tener un mayor acceso. - Holly y Paul son una gran pareja ¿verdad? - Dijo sonriendo. Su voz era espesa, densa por la excitación. Él levantó la cara de su cuello, acariciando su mejilla con la nariz. No quería detenerse. No quería parar nunca más de hacer esto.

- ¿Qué quieres decir? - Preguntó suavemente. Sus manos vagaban por sus costados, y ella se sacudió al sentirlas, su carne sensible y las terminaciones nerviosas estaban completamente alteradas. Meció las caderas contra su erección y gimió cuando su clítoris rozó su sexo duro.

- Sólo quiero decir... carajo... - Exhaló, su clítoris dolía con creciente intensidad. - Sólo quiero decir que son el tipo de pareja... que... que coge en una piscina... o en una fiesta, por lo menos.

Se inclinó y besó su clavícula, y ella gimió cuando su lengua trazó el contorno del hueso. - Entonces... ¿Cuál es el problema? - Preguntó contra su piel, sus manos rozándola mientras descendían para acariciar su culo.

Giró la cara, acercando los labios a su oreja, susurrando. - Sólo quiero decir... ¿Mulder es el tipo de hombre que se coge a una mujer en una piscina, en una fiesta?

- ¿Scully quiere que Mulder se la coja en la piscina, aquí, en este momento? - Preguntó emocionado, la excitación era evidente en su voz. - Porque si quiere, él le daría todo lo que quisiera... - Terminó, su voz cada vez más suave.

Ella cerró los ojos y se estremeció con la implicación de sus palabras.

- No creo que Scully sepa lo que quiere... - Susurró, sonriendo ante la ironía de aquello.

- ¿No lo sabe? - La presionó.

- Creo que Scully está muy insegura de muchas cosas en este momento. Está sintiendo una gran cantidad de… emociones... y no está completamente segura de qué hacer con ellas. - Murmuró, abrazándolo con fuerza. Él presionó la cara en su cuello. Ella sólo quería quedarse allí, permanecer en ese momento, con sus piernas alrededor de su cintura y abrazándolo. Completamente enredada a él.

Una parte de su ser quería volver a casa, regresar a la soledad y la organización de su vida solitaria. Pero otra parte quería quedarse, quería explorar qué carajo estaba pasando entre ellos. Porque algo estaba pasando... Y ambos lo sabían.

- Yo sólo... ella... se siente muy conflictuada... Tal vez el alcohol la está afectando, entorpeciendo sus sentidos... - Reflexionó.

- Tal vez. - Besó el costado de su cuello, y sus ojos azules se agitaron.

- Tal vez, estuvo demasiado tiempo expuesta al sol, y... está sufriendo un pequeño golpe de calor...

- Tal vez. - Susurró en voz baja. Su lengua acarició sus hombros bañados por el sol, y ella lloriqueó contra su garganta.

- Tal vez ella... - Se interrumpió, sintiendo un nudo en la garganta. Mulder tiró la cabeza hacia atrás mirándola a los ojos.

Su voz fue dulce cuando habló. - ¿Bebiste demasiado? - Scully se mordió el labio y negó con la cabeza. Conocía su cuerpo. El alcohol pudo haberle dado un poco de valor líquido para enfrentar sus temores, pero no estaba tan ebria como para no poder tomar decisiones saludables. Le pasó el pulgar sobre la frente, apartándole el pelo de la cara. - No te ves quemada... ¿Crees que tienes un golpe de sol? - Preguntó en voz baja, frotándole los hombros, ahora salpicados de delicadas pecas. Una vez más, su compañera negó con la cabeza. - Entonces, ¿qué? - Susurró, levantando los ojos hacia ella. Scully se encogió de hombros, incapaz de hablar a través de la emoción repentina que le obstruía la garganta. Tiró de su labio inferior entre sus dientes con nerviosismo.

Tal vez no era el sol o los cócteles. Tal vez era el hecho de que no era Holly, y ya no tenía dónde esconderse. Ella, Dana Scully, quería esto. Lo quería a él. Y sin una excusa para culpar su deseo, se sentía expuesta. Se sentía en crudo.

Mirándola a los ojos, él podía sentir que se estaba frenando, conteniéndose, reprimiéndose. Pero sabía que cuando estuviese lista lo compartiría. Tenía que ser a su tiempo. Asintiendo con empatía, le dio un casto beso en la sien.

- Bien... Mulder tiene algunas ideas, si deseas escucharlas. - Dijo al cabo de unos instantes. La sintió asentir contra su hombro. - Mulder preferiría hacer el amor con Scully en una cama... donde podría tomarse su tiempo… - Rompiendo la oración para besar su cuello. - Explorándola... - Besó su hombro. Sus ojos se cerraron, y su barba de un día le hizo cosquillas a su piel sensible. - Besándola… - Su lengua rodeó el lóbulo de su oreja, y ella gimió, mordiéndose el labio inferior. - Amándola... - Finalizó, deslizando las manos por sus costados hacia la parte inferior de sus pechos. Scully gimió en su cuello, moviéndose contra su pene. Él jadeó entre dientes contra su piel.

- Dios, Mulder. - Suspiró, temblando mientras sus pulgares acariciaban cautelosamente la tela sobre sus pechos, mirándola a los ojos para asegurarse de que su toque fuera bienvenido. Sus dedos le hacían temblar la piel, su toque tan cerca de donde ella deseaba que sus manos estuvieran y sin embargo tan lejos de su alcance. Era enloquecedor. Se sintió chorrear entre las piernas y empujó sus pechos contra sus manos, sus pezones endurecidos rozando sus palmas.

- Mulder no quiere que la primera vez que haga el amor con ella sea en una piscina. - Susurró, y su compañera le acarició el cuello con la nariz, sintiendo que su corazón se hinchaba con la intensidad del momento.

- ¿Quiere hacerle el amor? - Preguntó delicadamente, en voz baja, necesitando estar absolutamente segura de que lo estaba escuchando bien.

- Cada momento de cada día... Tanto que le es doloroso a veces. - Ronroneó, besando su sien.

La piel de gallina corrió por sus brazos y piernas mientras sus manos le acariciaban los pechos, masajeándolos y amasándolos mientras flotaban en el agua casi pegados. Sus pezones estaban erguidos, erectos, y la sensación del agua hacía cosquillas en su carne sensible añadiendo un elemento adicional a su excitación.

- Mmm... ¿Por qué...? - Se humedeció los labios, comenzando de nuevo. - ¿Por qué Mulder no le dijo a Scully nada de esto antes? - Le preguntó sin aliento.

Mulder suspiró con brusquedad, observando sus manos moverse por encima del cuerpo de su compañera. - Porque piensa que nunca podría ser lo suficientemente bueno para ella... Porque sabe que no podría hacerla tan feliz como Scully lo haría a él. - Dijo, haciendo una mueca de dolor mientras continuaba. - Está aterrado, tiene pánico de llegar a hacerle daño. - La miró a los ojos. - Y preferiría morir antes que lastimarla. Ella significa demasiado para él.

Envolvió sus brazos alrededor de su cuello y lo besó en la mandíbula. No tenía palabras que decirle. Se abrazaron, sosteniéndose en silencio durante unos momentos, estrechamente consumidos en los brazos del otro.

- Probablemente es lo mejor si ellos no hacen nada durante un caso. - Susurró Scully.

Él giró la cara a su cuello y gimió de frustración, suspirando profundamente al quitar las manos de sus pechos. - Yeah... Probablemente es lo mejor. - Accedió a regañadientes, tirando de su compañera firmemente contra su cuerpo, no queriendo que el momento terminara. Tenía razón, probablemente sería mejor si no hicieran nada precipitado. Ciertamente, no quería que Scully se lamentara o arrepintiese de algo que pasara entre ellos, y si era honesto consigo mismo, realmente quería hacerle el amor en una cama lentamente, tomándose su tiempo, aprendiéndola, devorándola. Si giraba y se la cogía contra la pared de la piscina, no sería justo para ella... para ellos. Se merecían algo mejor. Pero no pudo detener la imagen mental de sus dientes hundidos en su hombro mientras su pene se movía dentro y fuera de ella. Sus brazos envolviéndola firmemente por la cintura mientras sus pequeños y manicurados dedos trabajaban rápidamente entre sus piernas.

Se sintió endurecer, y movió sus manos a través de la pequeña extensión de su espalda, arrastrando sus uñas a través de su piel. Ella se estremeció, presionando su núcleo en su vientre mientras un suave gemido escapaba de sus labios. Carajo, lo deseaba desesperadamente. Ahogó el gruñido que amenazaba con resbalar de sus labios. No en un caso, no en un caso, su mente le decía.

Mulder levantó la cara de su cuerpo y la besó en la mejilla, acariciando su sien con la nariz. - ¿Scully está de acuerdo con los besos? - Preguntó, dejando caer las manos sobre su cintura, bordeando el elástico de la parte inferior del bikini. Sus dedos dejaron rastros calientes sobre su piel, y ella se retorció en sus brazos.

Elevó la cara, acariciándole la mejilla. - Sí... ella ah... Ella quiere que Mulder la bese. - Susurró, mirando sus labios. Quería que Mulder la besara, la consumiera, la abrazara, la cogiera… Dios, tenía tantas ganas de coger con él. Pero podría conformarse con un beso. Sí, podría. Podría. ¿Verdad? Sólo besarse. Nada más. Besarse estaba bien. Podría hacer eso.

Él se inclinó hacia delante y abrió la boca sobre la de Scully, gimiendo en el profundo beso. El calor entre sus cuerpos quemaba su piel, y su compañera gimió cuando su mano se deslizó más abajo, aferrándose a la carne de su culo. Ella se apartó del beso, sin aliento. Dios, sí. Apoyó la frente contra la de Mulder, tomándole la cara con las manos.

Una de sus manos se movió bajando entre sus cuerpos, y se quedó sin aliento, jadeando, cuando entró en contacto con su sexo grueso y obscenamente duro. Él gimió, sus ojos ardiendo en advertencia. - Jesús, Sc... - Estaba hirviendo. - Estoy un poco uhm... hoy fue... - Balbuceó, haciendo una mueca dolorosa al aferrarse a sus caderas, deteniendo sus movimientos. La apartó de su cuerpo. - Dios... si no vamos a seguir adelante con esto, debemos parar. - Exhaló, la angustia estaba escrita en todo su rostro. Estaba temblando físicamente imponiendo el esfuerzo que le tomaba controlar su deseo.

- ¿Estás bien? - Preguntó, preocupada cuando su compañero se estremeció, acuclillándose en el agua.

- Sólo dame un minuto aquí... mmmm. - Se quejó. No la miró al hablar. - Voy a uh... Tengo que usar el baño. - Dijo en voz baja, volviéndose para nadar hacia los escalones. Scully se estiró alcanzando su brazo, deteniendo su movimiento, cerrando el espacio entre ellos. Cuando llegó al cordón de sus bermudas, él cubrió sus manos con severidad, en señal de advertencia. - Vuelvo enseguida. Sólo necesito… eh... - Comenzó, sus ojos implorando para que le tuviese piedad.

Ella envolvió los brazos alrededor de su cuello, y él reprimió un gemido cerrando los ojos. Sus brazos flotaban junto a su cuerpo sin fuerzas, necesitando distancia entre ellos para disminuir la carga de su erección dura como granito. Su estómago se agitó, y se le dificultó la respiración, cuando sintió su pequeña mano bajar, deslizándose entre ellos, alcanzando y metiéndose dentro de sus pantalones cortos.

El deseo sexual se apoderó de él, y la presionó contra la pared de la piscina de nuevo, gimiendo en su cuello. - Scullyyy... - Prácticamente sollozó mientras su mano se cerraba alrededor de su grueso sexo.

Giró la cara en su cuello. - Shhhh, déjame hacer esto. Tú me ayudaste... cuando tampoco podía soportarlo más... - Susurró. - Lo menos que puedo hacer es devolver el favor. - Dijo con voz ronca en su oído. - Déjame... quiero hacerlo. - Ronroneó. Él gimió en voz alta, sujetando con fuerza su cuerpo apretándolo al suyo.

Sus respiraciones se mezclaban en el aire de la noche, sus labios rozándose suavemente cuando la mano de Scully comenzó a moverse lentamente arriba y abajo sobre su erección. Mulder siseó, tirando de su labio inferior en la boca. - Mmmm, carajo... - Gimió suavemente. Su mano se enredó en su cabello, sujetando la parte posterior de la cabeza con tal fuerza, que ella casi deseó gritar de dolor. La sensación de su sexo en su mano, esa suavidad aterciopelada enfundada en una robusta dureza hizo que su cuerpo temblara de deseo.

Su otra mano se movió entre ellos, sumergiéndose entre sus piernas para tocarla tentativamente sobre el bikini. Scully jadeó en su boca, arqueando las caderas contra sus dedos. Sus labios se encontraron mientras las manos se batían a duelo por el espacio, la de él fue avanzando poco a poco en su traje de baño, y la de ella acariciaba y bombeaba su pene, buscando aliviarlo finalmente de los reprimidos deseos del día. Ella gimió en su boca, deslizando la lengua a lo largo de su labio inferior. Mulder movió su rostro y gimió en su cuello.

- Cristo... - Exhaló, embistiéndola con sus caderas mientras el pulgar de su compañera frotaba la sensible piel de su cabeza.

Scully se humedeció los labios, dejando caer la cabeza en su hombro. Carajo, él se sentía tan bien en su mano. Su otra mano lo sujetó con fuerza por la nuca, estrechando su carne con una intensidad que no sabía que poseía. Cuando lo sintió embistiendo firmemente en sus manos, gimió en voz alta, mordiéndolo suavemente en el hombro, saboreando la sal y el cloro de su piel en la lengua.

- Pensé... uhngh. - Jadeó. - Pensé que habías dicho nada de sexo... en un caso. - Jadeó con voz ronca en su oído, y ella se estremeció, sujetándolo con mayor firmeza, alimentando su longitud. Scully alzó la cabeza para mirarlo a los ojos.

- Esto no es sexo. - Exhaló, sus aletargados ojos mirándolo con atención a través de sus párpados cargados de deseo. - No entre Mulder y Scully, de todos modos...

Su pequeña mano se movió en serio, necesitando... queriendo verlo perder el control. Pensamientos secundarios sobre la higiene de eyacular en el agua cruzaron su mente, pero se recordó a sí misma que esa piscina probablemente había visto una multitud de pecados.

La intensidad de su verde mirada envió una sacudida de excitación a su sexo, y ella balanceó sus caderas contra su mano inmóvil. Mulder mantuvo los ojos centrados en su compañera mientras sus dedos avanzaban lentamente, paseando dentro del elástico de la bikini. El cuerpo de Scully se estremeció contra su contacto, tensándose en la anticipación de sentir sus manos sobre su piel desnuda.

Abrió la boca, jadeando, y al sentir su dedo penetrándola hábilmente, gimió en voz alta, su palma presionaba deliciosamente contra su clítoris. Se estremeció, involuntariamente empujó sus caderas contra la mano, frunciendo las cejas con intensa concentración. - Oh, Dios mío. - Sollozó, cerrando los ojos.

- Por lo tanto, si esto no es sexo, entonces ¿qué es? - Interpeló, con voz ronca jadeando contra sus labios. Ella no dejó de mecer las caderas contra su mano, reprimiendo un gemido en la garganta cuando su clítoris rozó la gruesa carne de su palma.

- No... No me importa una mierda lo que es... pero si te detienes, voy a asesinarte. - Exhaló, con los dientes apretando el labio inferior de su compañero.

Continuó moviendo su mano alrededor de él, la respiración de Mulder era pesada, densa contra su cuello haciendo que su piel hormigueara y se le erizara. - Dios... - Gimió, sintiendo que sus bolas se tensaban.

A medida que sus dedos trabajaban dentro de ella, apretando y golpeando contra su pared frontal, Scully supo que estaba lista, que todo acabaría. Era el fin. Cada presión contra su carne resbaladiza la llevaba cada vez más y más alto, arrollándola con tanta fuerza, que sabía que iba a desmoronarse.

Volvió la cara hacia su cuello, desesperada por la liberación, gimiendo y lloriqueando mientras sus músculos internos continuaban apretando a su alrededor. - Oh, dios... - Sollozó suavemente contra su hombro, meciendo sus caderas al ritmo que marcaba su compañero. Dio un tirón final en su pene, y lo sintió endurecerse exponencialmente, su cuerpo se estremeció contra el suyo. Su doloroso grito fue amortiguado por la carne de su cuello. Continuó moviendo la mano, exprimiéndolo mientras se sacudía contra ella a través del desenlace de su liberación, besando su cuello suavemente.

Levantó la mano de sus bermudas, y tomó su muñeca firmemente, retirando su mano. Si tenía un orgasmo más sin él dentro iba a gritar. Esto era ridículo. Mulder abrió los ojos y la miró, la preocupación era evidente en su rostro. ¿Por qué lo detenía? Sabía que estaba cerca, tan cerca que le temblaban las piernas contra sus caderas.

Ella cerró los ojos, esforzándose por controlar su respiración. - ¿Qué pasaría si... - Comenzó. - tenemos sexo? - Terminó, pasando saliva con fuerza al encontrarse con sus ojos. Cuando él no dijo nada, continuó. - Todavía tenemos la fiesta final, ¿verdad? Una fiesta en la que… - Se detuvo, su cuerpo temblando por la excitación desatendida corriendo por sus venas. - la gente va a tener relaciones sexuales, ¿verdad?

Sus ojos verdes se estrecharon. - Cierto... - Aceptó lentamente, inseguro hacia dónde iba la conversación. - Pero pensé que habías dicho... - Se interrumpió, y ella negó con la cabeza.

- No, escúchame. - Le dijo lamiéndose los labios y respirando lentamente por la boca. - Holly y Paul supuestamente están muy en sintonía con el cuerpo del otro, ¿verdad? Quiero decir están casados y todo.

- Me imaginaría una cosa así, indudablemente.

- Entonces… ¿no sería prudente… como investigadores… que nos familiaricemos con el otro? - Sus palabras eran lentas, cuidadosamente seleccionadas. La verdad era que deseaba cogerlo. Con desesperación. Y si era más fácil bajo el disfraz de Holly y Paul, bienvenido sea.

Considerando sus palabras, una pequeña sonrisa creció en los labios del agente. - Yeah… Quiero decir… Odiaría que el caso se jodiera porque, nosotros dejamos "Fumbled the ball" ("escapar la pelota" Meter la pata), por así decirlo.

Su barbilla se alzó, lo miró a los ojos con una ceja alzada. - Nunca, jamás dejé "flumbed de ball" en la cama, Mulder. - Dijo intencionadamente, manteniendo su voz baja y controlada.

- Bueno, eso deberás demostrarlo. - Se burló, sonriendo ante su falsa indignación.

Sus ojos se estrecharon, y arqueó una ceja. - Independientemente de eso, Holly y Paul están acostumbrados… habituados al cuerpo del otro… Supuestamente. - Presionando su mejilla contra la suya, girando los labios a su oído. - Holly y Paul podrían ser grandiosos en la cama. - Susurró, dejando que su lengua acariciara suavemente la piel de su rostro. Él se estremeció, aferrándose a sus caderas con las manos otra vez.

La excitación de Scully no había disminuido, y empujó sus caderas contra su estómago, esperando aliviar algo del dolor que moraba profundamente dentro de ella. El rumor de un gemido en la garganta de su compañero indujo que girara la cara a la suya.

- Entonces… ¿Qué opina, agente Mulder? - Dijo, en voz baja y profunda. La excitación en los ojos de su compañero coincidía con la suya, y él tiró de sus caderas para que chocara contra la nueva evidencia de su deseo. Sus ojos azules se agitaron hasta casi ponerse en blanco, y se mordió el labio. Estaba llegando a un punto de no retorno, y no quería realmente tener que suplicarle.

Presionó sus labios contra los suyos delicadamente, jugando despacito con el grueso labio inferior de su Mulder.

- ¿Crees que nos convendría, como investigadores, estudiar y aprender todo lo posible acerca de los roles que estamos interpretando, incluyendo los deseos y necesidades sexuales de dichos roles?

Él se inclinó para presionar la boca contra su clavícula. - Mmmmm… Como método de actuación. - Gimió, considerando su propuesta. - Desde luego que en esto no queremos hacer el ridículo. Ciertamente queremos destacarnos.

Fue lamiendo hasta llegar a su cuello, succionando la suave carne entre sus labios. Ella gimió. La sensación de su lengua trabajando en su cuello le hacía doler los pezones. Bajó la mano entre ellos para poder tocárselos, frotándoselos, tratando de aliviar algo de sus ansias, de sus ganas.

Susurrando contra su piel, él le preguntó. - ¿Qué clase de amante es Paul?

Ella hizo una pausa ante su pregunta, su cabeza dio vueltas sobre un deseo tan intenso que literalmente podría saborearlo en la boca.¿Qué clase de amante era Paul? ¿Qué clase de amante quería que fuera Paul? Se imaginó a Mulder como un amante, imaginó sus manos sobre ella, su cuerpo cubriendo el suyo. ¿Qué clase de amante sería Mulder? ¿Sería tierno y dulce, besándola delicadamente, cariñosamente y acariciando su piel con dedicación? ¿O sería intenso, duro y veloz, imperante, dominando la situación embistiéndola con fuerza una y otra y otra vez? Oh, Dios… su clítoris palpitó ante la imagen mental.

- Él es… uh… es intenso… enérgico pero cortés, deferente. - Susurró, su respiración se iba haciendo más rápida a cada segundo. Dios, lo necesitaba, lo deseaba.

- ¿A ella le gusta cuando es enérgico? ¿O le gusta más cuando es delicado y tierno? - Le preguntó suavemente, besando su pecho.

- Ambos. - Exhaló, peinando con los dedos el cabello de su compañero.

Lo sintió sonreír contra su piel, y movió sus caderas, arqueándose y embistiendo para encontrarse con su sexo erecto, desesperada por la estimulación en su clítoris.

Mulder movió la cara subiendo por su cuello, finalmente alcanzando sus labios, besándola apasionadamente. Su lengua vagaba por su boca y por la parte interna de sus mejillas, antes de retirarse arrastrando su labio entre los dientes. Los ojos de su compañera se veían densos, cargados de deseo, y esto sólo lograba que su sexo se tensara. Jesús, era hermosa.

- ¿Qué clase de amante es Holly? - Preguntó sin aliento.

La comisura de su boca se alzó al pensar en una sola palabra. - Desinhibida.

La boca de Scully se aflojó, y un tembloroso aliento escapó de ella.

Él la observó un par de segundos, completamente perdido en la belleza de una excitada Dana Scully. - Entonces, agente Scully… Dime lo que sucederá después. - Sus dedos largos se deslizaron por su pecho, prolongando su estadía justo al límite de la parte superior de la bikini. La piel de ella se ruborizó bajo sus ojos, y él respiró enérgicamente.

- Creo que deberíamos continuar nuestra investigación… - Dijo, presionando sus labios contra los suyos en un casto beso. - Cuando regresemos al apartamento. - Lo besó de nuevo, gimiendo cuando su lengua se lanzó contra sus labios.

- ¿En nombre de la investigación? - Preguntó él mientras su boca se arraigaba en la de su compañera.

Ella asintió, desenvolviendo las piernas de su cintura. Nadó hasta el borde de la piscina, empujándose fuera del agua. Mulder se limpió la cara con las manos, su piel estaba enrojecida y caliente incluso bajo el cielo nocturno.

La observó pasándose una toalla por el cuerpo para secarse, y su estómago repentinamente ardió de deseo.

Él y Scully iban a coger. Todo en nombre de la investigación, por supuesto.

Investigación sexual.

Era apropiado. Sólo ellos usarían la excusa de la investigación, de la ciencia, de encontrar la verdad, para coger. Jesús, estaban realmente jodidos. Pero no le importaba…

Porque en menos de veinte minutos iba a estar dentro de ella.

¡Mierda! ¡Gracias Dios!

Continuará…