Undercover Swing
Resumen: Mulder y Scully van de encubiertos como pareja a una misión para atrapar a un criminal atroz, el cual resulta ser tambien el anfitrión de numerosas fiestas sexuales.
DISCLAIMER: Este fic contiene material sexualmente explícito. Si este contenido no es de tu agrado puedes dejar de leer.
Pd: Como siempre todos sus comentarios, dudas, inquietudes, quejas y reclamos pueden dejarlas en un bello review para que se las pasemos a la autora original.
Capítulo 7: "Mascarada".
Sus pequeñas manos temblaban mientras empacaba el bolso con sus pertenencias, atiborrándolo de toallas, protector solar y lentes de sol antes de colgarlo sobre el hombro con impaciencia. Mulder le sonrió malicioso ante su estrategia precipitada, sabiendo cuán metódicamente, en general, le gustaba empacar las maletas. Incluso su cartera estaba bien organizada y despejada, por lo que era interesante (mínimamente) que estuviera tan histérica como para simplemente arrojar sus cosas dentro, sin preocuparse si las toallas estaban dobladas correctamente o las tapas de los protectores solares aseguradas. Él se puso la camiseta, tomando su toalla antes de pasarse los dedos por el cabello para suavizar su aspecto desaliñado.
Ella succionó, con preocupante nerviosismo, la suave carne de su labio inferior entre los dientes. Su estómago se agitaba en anticipación, y su piel se erizó con la conciencia de su cercanía. No podía deshacerse de las imágenes en su mente, y sintió que el calor se arrastraba por su pecho, enrojeciendo su piel.
Investigación sexual.
Eso era todo. ¿Verdad? Sólo un hombre y una mujer "investigando" un caso. Yeah. Eso es exactamente lo que era esto: "una investigación".
Jesús, ¿por qué no podía sólo admitir frente a él que simplemente quería coger? ¿Que "necesitaba" hacerlo? Dos días de Mulder tocándola le estaba pasando factura, y ya no podía negarlo.
Se sintió enrojecer desde las orejas hasta los dedos de los pies.
Sus párpados se agitaron cuando su dedo tocó su pecho. - Te bronceaste algo hoy... Tu piel está un poco rosada. - Dijo. Yeah. Échale la culpa al sol... No admitas que estás caliente como el infierno y que lo necesitas dentro de ti con tanta fuerza, lo deseas tan mal, que estás dispuesta a tirar a la mierda todo su compañerismo sólo por tenerlo.
Y si tenía que usar la excusa del caso para hacerlo, entonces que así sea. Holly y Paul dejarían de existir al finalizar el caso, pero Mulder y Scully no. Era más seguro de esta manera, por su asociación, por su amistad y por sus corazones.
Caminó rápidamente delante de Mulder hasta el coche, haciendo una pausa mientras él desbloqueaba las puertas. Quería regresar al apartamento lo antes posible, antes de perder su determinación. Sin embargo, antes de poder abrir la puerta, Mulder presionó detrás de ella, plantando su mano firmemente sobre el vidrio. - Espera. - Dijo. Scully jadeó sin aliento, y sus pezones se tensaron al sentir sus caderas oprimiendo su espalda. Giró rápidamente para enfrentarlo, su nariz a pulgadas de chocar contra su pecho. Él apoyó los brazos al lado de su cabeza, y se inclinó hasta el nivel de sus ojos. - Antes de entrar al auto, necesito que estemos absolutamente seguros aquí. - Dijo casi murmurando. Dios, ¿podía leerle la mente?
Levantó la barbilla para mirarlo a los ojos, y sintió que el estómago le subía a la garganta. Pasó saliva convulsivamente, mirando su boca. Sus labios cosquillearon por el deseo de besarlo.
- ¿Seguros de qué? - Preguntó, parpadeando rápidamente mientras levantaba los ojos hacia los suyos.
Presionó contra ella, empujándola contra la puerta. Scully recordó la última vez que lo había hecho, su primer día en el caso, el día que hizo que le doliera el clítoris. Él movió una mano por su hombro, arrastrándola por el brazo donde sostuvo su mano en la suya. - ¿Qué es exactamente lo que va a suceder, Scully?
Levantó los ojos nuevamente hacia él, apoyándole la mano libre en el pecho. Dejó que su mano lo recorriera haciendo un camino por el esternón, sintiendo los duros músculos contraerse bajo su palma. Era emocionante ser tan audaz, comportarse como Dana Scully nunca lo haría. A decir verdad, tal vez disfrutaría interpretando este papel. ¿Quién era Holly, finalmente? Holly era alguien que Scully decidió crear. Y ese concepto era apasionante.
- Bueno… - Comenzó, deteniendo la progresión de su mano en la cintura de sus bermudas. Observó su nuez mientras sus dedos jugaban con el cordón. - Tenemos roles que interpretar... y creo que... - Su voz se apagó, dejando que sus uñas rasguñaran ligeramente la línea de vellos bajo su ombligo. - que tal vez sería prudente de nuestra parte, por el bien del caso, por supuesto, descubrir cómo son Holly y Paul cuando están juntos...
Él asintió, bajando el rostro. Sus bocas estaban a centímetros de distancia, y su pene le dio un brusco tirón cuando la lengua de Scully se lanzó a lamer sus labios. - ¿Quieres decir sexualmente? - Preguntó con voz ronca.
Mulder le soltó la mano y la llevó hasta su cadera, donde el pulgar dibujó círculos sobre el hueso. Su piel se incendió bajo su toque, y alzó la barbilla en silencio, desesperada por que sus labios tocaran los suyos, para aligerar el dolor.
- ¿Entonces seremos Holly y Paul esta noche? - Preguntó él, teniendo serias dificultades para hilar una frase coherente con su pene presionado en su cadera. Ella se alzó en puntas de pie, apretando los labios contra su cuello. Sus dedos moviéndose justo dentro de la cinturilla de las bermudas, Mulder gruñó, presionándose aún más contra ella.
- En nombre de la investigación, ¿recuerdas? - Dijo, apretando sus labios en su punto de pulso, sintiendo el rápido golpe sordo contra la lengua.
Asintió y cerró los ojos, empujando suavemente su erección. - Mmm... Me pregunto cómo son juntos. - Expresó en voz baja, dejando que su mano deambulara lentamente, sus dedos dejando un rastro de electricidad por su muslo. Ella jadeó en su cuello, su excitación era tan intensa, que consideró hacer que la cogiera allí mismo, contra el auto. ¿Eso es algo que Holly haría?
Sollozó en su piel, su clítoris dolía más allá del punto de un simple placer. No podía negar el hecho de que ser otra persona era excitante de una manera que no había creído posible. Esta era su oportunidad de explorar partes de sí misma, partes de su sexualidad, sin explotar, frustradas, insatisfechas desde hacía años, tal vez para siempre. Bajo la identidad de Holly, podía hacer cosas que Dana Scully ni siquiera pensaría o se le ocurriría hacer.
Apartando la cara de su cuello, levantó la mirada hacia él. - Holly y Paul, esta noche. - Confirmó. Su voz era espesa, pesada, y se lamió el labio inferior, tirando de él entre sus dientes y luego dejándolo escapar lentamente. Mulder reprimió un jadeo en su garganta. Ahí estaba ese maldito labio de nuevo. No podía soportarlo más, se apretó contra su compañera nuevamente, capturando su boca en un beso feroz.
Ella gimió cuando sus lenguas inmediatamente se encontraron, colisionando por el dominio. El calor de su cuerpo abrasaba su piel, incendiándola, envolvió su pierna alrededor de su cintura, atrayéndolo aún más cerca. La mano de Mulder fue a la deriva por su muslo, apretándole el culo mientras succionaba su labio inferior, su lengua acariciando la suave carne dentro de su boca. Scully jadeó y empujó sus caderas contra él cuando sus dedos se deslizaron por debajo de la tela del bikini, resbalando ligeramente su dedo medio entre su empapada carne hinchada.
Carajo, estaba tan mojada. Presionó su dedo más profundamente, sintiendo su abrumador calor mientras mantenía su toque lento y tortuoso. Empujó sus caderas contra ella y gimió cuando respondió de la misma forma, ese movimiento hizo que su dedo se deslizara totalmente dentro de su compañera. Sus paredes se apretaron alrededor de él, y Mulder gimió contra su cuello, succionando la dulce piel. Ella sacudió sus caderas, gimiendo de frustración.
- Crees... mmmm. - Dijo, apartando los labios de los suyos. - ¿Crees que a ellos les gusta...? - Se calló. La sensación de sus dientes mordiendo su cuello la hizo jadear violentamente.
- ¿Coger en público? - Terminó, murmurando en su cuello. Scully se rió entre dientes, empujando sus caderas contra su mano. Bajó la suya entre sus cuerpos, tanteando el cordón de sus bermudas, necesitándolo dentro de ella tan mal, con tanta fuerza que no le importaba que los vieran o apareciera alguien caminando por ahí.
Tomando hasta la última gota de fuerza que pudo reunir, apartó su mano, agarrándola de la muñeca con fuerza. Y dejó caer la cabeza sobre su hombro. - Sólo... unngh... ah... Probablemente no deberíamos coger contra la puerta del coche. - Su respiración era irregular, pesada. - Se vería muy mal... si... nos arrestaran por indecencia pública. - Sonrió en su cuello, estremeciéndose cuando su aliento le hizo cosquillas en la oreja.
- Entonces llévame a casa, donde podamos coger en privado. - Incluso ella se sorprendió por la audacia de sus palabras, sin embargo, le estaba empezando a gustar cuán envalentonada parecía ser Holly. Sus pezones se endurecieron hasta ser picos turgentes, y gimió mientras caminaba rápidamente hacia su puerta.
El coche estaba en llamas con su energía, y sus manos tocaban toda la piel que pudieran encontrar. Él la acarició a lo largo de su muslo desnudo, y los músculos se Scully se estremecieron bajo su toque. La mano de ella le iba frotando el antebrazo, presionándolo aún más profundamente contra su cuerpo. La mano sobre el volante iba apretándolo firmemente, y tensó la mandíbula mientras se contenía de arrastrar su mano más allá de su pierna donde sabía que estaría caliente, húmeda y lista para él. Su pene estaba tirante, y se removió en el asiento, gimiendo mientras soltaba el volante por un momento con el fin de pasarse la palma sobre el bulto en su pantalón. Sólo unos minutos más, se dijo, sólo unos pocos minutos más.
Echó un vistazo sobre su compañero captando el movimiento, y vio sus ojos brillando bajo las luces que iban pasando. Miró entre su regazo y su rostro, y sonrió maliciosamente. Alzando una ceja, se desabrochó el cinturón de seguridad inclinándose sobre la consola. Mulder dio un violento salto al sentir sus manos sobre su erección.
- Scully... ¡¿qué?! - Casi gritó, siseando cuando su mano acarició su pene sobre el material sintético.
- Shhhh - Lo tranquilizó, liberando su miembro de sus confines. - Y, no soy Scully. - Murmuró, tomando su sexo y acariciándolo ligeramente desde la base a la punta. - Soy Holly.
Se quedó sin aliento, luchando por mantener los ojos abiertos y enfocados en la carretera, cuando sintió su boca caliente cerrarse en torno a él, su lengua dando vueltas alrededor de la cabeza. - No podemos... - Inhaló, gimiendo mientras la excitación lo recorría. - ¿Qué pasaría si... si nos descubren? - Alegó. Podía imaginarse los titulares, "Agentes encubiertos del FBI arrestados por Indecencia Pública tras encontrarlos teniendo Sexual Oral en un auto".
Ella levantó la cabeza de su regazo, su pequeña mano deslizándose arriba y abajo por su longitud endurecida, sonriéndole maliciosamente. - Entonces que no nos descubran, Paul.
Sus palabras fueron directamente a su pene, y dejó caer su cabeza en el reposacabezas.
- Jesús... Mierda... - Estaba hirviendo, aferrándose al volante con fuerza y con las dos manos. Su cabeza le daba vueltas. Scully le estaba dando una mamada... en un auto... Sus labios se movían arriba y abajo de su eje con una precisión experta, sus dientes rozándolo suavemente mientras él crecía dentro de su boca. Zumbaba en torno a su sexo, y él gimió con fuerza, sus ojos se agitaron. - Scully... - Dijo en una bocanada, y rápidamente aulló cuando sus dientes lo mordisquearon no tan suavemente. - Lo siento, lo siento. Holly. - Jadeó. - Mierda... - Se quejó. - Holly... - Dijo de nuevo, rodando el nombre a través de su lengua, suspirando mientras dejaba que la sensación de su boca alrededor de su sexo asumiera el control.
No iba a durar mucho tiempo, lo sabía. Se sentía demasiado, demasiado bien, y había esperado tanto tiempo para sentirlo. Mierda, ella había dado una gran cabezada. Se le pusieron los ojos en blanco. No quería saber dónde había aprendido a hacer esto, ni con quienes lo había practicado, pero estaba agradecido, no obstante. Hasta el momento, estaba excavando en Holly, quienquiera que fuese. Holly era lujuriosa, despreocupada, no tenía miedo de mostrar su deseo. ¿Esto estaba debajo de Scully? Bajo su armadura, ¿esta Dana? Sabiendo que nunca haría algo de lo que sintiera verdaderamente incómoda, tenía que pensar que está era ella, en cierto sentido. Holly o no, Scully era capaz de esto.
Su pene se sacudió cuando el deseo se disparó atravesándolo. Involuntariamente sacudió las caderas, y su boca se movió rápidamente hacia arriba y abajo, chupando su cabeza tan perfectamente, que lo sintió hasta en sus globos oculares. Jesús…
- Sc - uhm... Holly. - Advirtió, cubriendo con ternura su cabeza con la mano. - Tienes que... Voy a... - Inhaló, agradecido que el semáforo le permitiese centrarse completamente en la gloriosa sensación de su sexo en su boca. Resopló mientras sus bolas se tensaban, su liberación era inminente.
Scully zumbó alrededor de él, su sexo se disparó aumentando por el ardiente deseo. Sintiéndolo, saboreándolo dentro de su boca –era poderosa. Lo controlaba en ese momento... Estaba acercándose al borde rápidamente, y quería que lo hiciera. Deseaba que acabara, quería que perdiera el control gracias a ella. Su vientre ardía por la excitación, y su piel se estremecía donde sea que entrara en contacto con la suya. La respiración de su compañero era pesada, desigual, y cada golpe de su lengua contra la parte inferior de su sensible cabeza lo hacían gemir. El vehículo se había detenido - podía darse cuenta de que no se movían - y sus manos descansaban suavemente contra su cabello. Con dos chasquidos finales de su lengua él se sacudió, y sus muslos se tensaron cuando un grito ahogado brotó de sus labios. Su semilla se derramó en su boca, y Scully gimió al escuchar ese sonido, sus paredes internas se contrajeron mientras su cuerpo se agitaba en empatía, deseando que Mulder estuviera profundamente dentro de ella.
Lo lamió y succionó hasta estar segura de haberle limpiado hasta la última gota, y luego se incorporó, alzando la mirada hacia su rostro y sonriéndole a su perfil. Su cabeza estaba echada hacia atrás contra el reposacabeza, la boca semi abierta… Dios, era precioso. Miró por la ventanilla notando que estaban de vuelta en el apartamento, estacionados en su lugar asignado.
- ¿Estamos aquí? - Preguntó, sorprendida por su capacidad de mantener la concentración y no estrellar el auto contra un árbol.
Asintió, lamiéndose los labios. - Yo eh... no me acuerdo haberlo conducido... - Dijo, frotándose la cara. - El coche se dirigió solo. - Se rió entre dientes, con los ojos todavía cerrados.
- ¿Estás bien? - Le preguntó en voz baja.
Bajó la cabeza, abriendo los ojos. Se volvió hacia ella, con una expresión de asombro en su ruborizada piel. - ¿Si estoy bien? - Preguntó, divertido. Ella se rió para sí misma, agachando la barbilla mientras sus mejillas enrojecían. - ¿Qué demonios fue eso, Scully? - Le sonrió.
Frunció los labios, envolviendo su mano alrededor de la manija de la puerta. - Soy Holly... ¿recuerdas? - Cuestionó, levantando una ceja.
Mulder asintió, sus ojos se oscurecieron. - Entonces... aparte de mamadas increíbles en vehículos en movimiento, ¿qué más hay en Holly? - Su voz disparó electricidad directamente en su clítoris.
Se inclinó, apagó el auto y quitó las llaves del contacto. Dejándolas colgar de su dedo, y lo miró con malicia. - Vamos a averiguarlo, ¿sí?
La boca de Mulder cayó, y se quedó observando la puerta mucho tiempo después de su retirada.
Sonrió todo el camino por las escaleras, mirando por encima del hombro a su compañero mientras caminaba con gracia detrás de ella, sin apartar la mirada, ni vacilar. Era constante, incluso depredadora, como un coyote rodeando a su presa a la espera de la muerte.
Y ella era la muerte.
Contuvo el aliento, llevando la mano al cerrojo. Oh, dios... Realmente iba a suceder. Siete años. Siete años esperando este momento, y finalmente estaba aquí.
Oh, Dios.
Oh, Dios.
Sus manos temblaban, y su estómago se revolvió violentamente. ¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Qué había hecho?
Abrió la boca, jadeando, acercándose para apoyarse contra la dura puerta. El aliento de Mulder era caliente mientras se inclinaba a su oído. Al darse cuenta de su mano temblorosa, susurró: - No tenemos que hacer esto. - Sus manos se establecieron en sus caderas, y ella se retorció bajo su toque, su respiración era cada vez más rápida por segundo. Su presencia era al mismo tiempo relajante y excitante. Y no estaba segura de lo que prefería en ese momento. No estaba segura de un montón de cosas. La duda y el miedo se deslizaron en su mente. Necesitaba dejar de pensar.
Deja de pensar, Dana.
- Estoy bien. - Susurró, llevando nuevamente su temblorosa mano a la cerradura, insertando la llave en la ranura. Antes de que pudiera abrirla, la mano de su compañero cubrió la suya, deteniendo su movimiento. Scully se estremeció cuando él envolvió su otro brazo alrededor de su cintura, tirando de ella hacia su cuerpo.
Su jadeo fue audible, y su cuerpo tembló contra él. - Está bien si no quieres hacer esto... - Su voz era tan suave, tan ligera, que le hizo cosquillas en la piel de su cuello, y dejó caer la cabeza de lado ofreciéndolo. Su piel se estremeció, desesperada por sentir su boca contra ella de nuevo. Él apretó el brazo, llevando sus labios a su oreja. - Nadie dice que tenemos que hacer nada... - Susurró, apartando el cabello sobre el cuello con la nariz. Presionó los labios suavemente contra su punto de pulso, acariciando la piel con su barba de un día.
- Yo... - Susurró. - yo quiero... - Finalizó, mordiéndose el labio cuando las palabras salían de su boca. Lo deseaba. - Sólo estoy... - Se interrumpió, bajando la barbilla contra el pecho.
Él presionó la boca contra su hombro, asintiendo con la cabeza. - ¿Estás nerviosa? - Preguntó con suavidad.
Scully asintió, sintiendo en sus ojos pinchazos de emoción. Deseaba esto. Lo deseaba a él. ¡Sólo necesitaba jodidamente dejar de pensar por una puta vez en su vida!
Suspiró profundamente, su corazón latía rápidamente mientras inclinaba la cabeza hacia atrás, dejándola caer contra su pecho. - ¿Qué pasa? - Susurró, acunando sus cuerpos, besándola en la sien.
Sacudió la cabeza y entrelazó sus dedos con la mano que envolvía firmemente su cadera. - No quiero pensar... - Susurró, su voz obstruida por la emoción. Pasó su mano arriba y abajo del brazo de su compañero. - Sólo quiero... - Se calló.
Mulder apretó los labios contra su oreja. - ¿Sólo quieres sentir... olvidar todo lo demás? ¿Es eso, Scully? - Preguntó.
Asintió. - Sííí. Sólo quiero... sentir y pensar después... preocuparme más tarde. - Susurró, el aire silbaba entre sus dientes mientras los labios de Mulder se arrastraban sobre la piel de la oreja. Sintió que chorreaba por el deseo, y sus rodillas se debilitaron.
Se apretó contra ella, dejando que su brazo bajara. Su mano se sumergió en su bajo vientre, deteniéndose en la banda elástica de su bikini. - Bueno, tenemos dos maneras en como esto puede terminar, agente Scully. - Murmuró. - Podemos entrar en ese apartamento como Mulder y Scully - compañeros, mejores amigos - quienes están aquí en un caso, y fingir que nada de esto sucedió...
- ¿O? - Susurró, impulsándolo a continuar. No quería fingir que nada había sucedido. No quería que se detuviera. Aunque no sabía cómo avanzar tampoco.
- O... - Continuó, presionando la boca en su cuello y dejando que su mano descendiera por su vientre... sumergiéndose pulgada a pulgada, hasta detenerse justo en el vértice de sus muslos... podemos entrar en ese apartamento como Paul y Holly - marido y mujer - y puedes dejar que ella piense por ti, se meta en tu cuerpo, y simplemente sentir... - Susurró con voz ronca, dejando que su mano se zambullera entre sus piernas, apoyándola sobre su sexo empapado, hinchado y dolorido de necesidad.
Scully gimió, siseando mientras cubría esa mano con la suya, empujándola suavemente contra sí misma.
- Creo... - Murmuró en su oído. - que Holly quiere esto... quiere ser cogida. - Y ella jadeó casi sin aliento, sorprendida de cómo sus palabras se registraban profundamente en su interior. - Creo que... - Empezó de nuevo, presionando su mano, y sintiendo como su excitación se desbordaba a través de las fibras de su traje de baño.
Sollozó de placer, el desesperante dolor en su interior amenazando con romperla.
- Creo que a Holly le gusta esto... lo necesita... lo anhela. - Con firmeza, movió su mano deslizándola al interior de su bikini, rozando y arrastrando los dedos por su carne resbaladiza. Él gimió violentamente, sujetándose contundentemente a su hombro. Carajo, estaba tan mojada. - Puedo sentir lo mucho que desea esto... Está tan húmeda... ¿Tú... quieres esto, Holly? - Ella gimió y se apoyó contra la puerta, meciendo sus caderas contra su mano desesperadamente.
Mulder presionó su reactivada excitación en su espalda, y su compañera jadeó, sintiendo que le temblaban las rodillas.
Se volvió hacia él, enfrentando sus intensos ojos con los suyos. - Quiero esto. - Susurró, y Mulder la apretó contra la puerta, encontrando su boca, satisfaciendo sus labios con los suyos.
Ambos gimieron ferozmente mientras sus bocas se encontraban. Él abrió los ojos sólo el tiempo suficiente para girar la llave y empujar la puerta, sujetándola contra su cuerpo tropezando en la entrada. Luego los giró oprimiéndola con fuerza contra la pared.
Scully se quitó por el borde su pareo, prácticamente rasgando la vaporosa tela sobre su cabeza. Sollozó cuando él tomó sus pechos, moldeándolos con sus manos mientras sus bocas se reunían. Y fue descuidado, húmedo, sus lenguas encontrándose en el aire, chocando sus cuerpos contra la puerta mientras luchaban por quitarse la ropa, negándose a romper el beso el tiempo suficiente como para eliminar el resto de las prendas. Con un tirón rápido en la parte superior del bikini, las cuerdas se soltaron y sus pechos estuvieron finalmente desnudos, liberados por sus manos hambrientas.
- Lo perdiste. - Murmuró mientras sus manos buscaban a tientas, cada una rasgando en diferentes direcciones la parte inferior del traje de baño. Gruñendo contra su cuello, se aferró a su culo desnudo, presionándola contra su pene duro, siseando al sentir el calor que emanaba de su sexo. - ¿Ella quiere que la saboreé? - Ronroneó en su oído, dejando caer la mano entre sus piernas. Las caderas de Scully se sacudieron cuando la electricidad de sus dedos incendió sus alteradas terminaciones nerviosas. Sus piernas temblaban, y jadeó entre dientes cuando sus dedos comenzaron a rodear su clítoris hinchado, lentamente... atormentándola. - Él quiere saborearla... poner su lengua dentro de ella. - Dijo entrecortadamente, haciéndola gemir, mientras empujaba sus hombros hasta que se arrodilló ante ella. Sus paredes internas se apretaron ante la idea de su lengua allí, ahondando adentro y fuera, imitando lo que su pene no tardaría en hacer.
- ¡Carajo! - Dijo entre dientes, apretando con anticipación. Podría acabar sólo con sus palabras. Él presionó una mano en su vientre, y la otra presionó el costado de su muslo, sosteniéndola mientras su boca descendía sobre su centro. Hizo una pausa para mirarla, permaneciendo inmóvil justo encima del lugar donde más lo deseaba. Su gemido de frustración lo hizo sonreír maliciosamente, y su compañera lo tomó del pelo en señal de advertencia.
- Mantén tus ojos abiertos. Mirando. - Dijo.
La profundidad de su voz hizo que sus pezones ardieran, e involuntariamente empujó la pelvis hacia él. Mulder alzó la barbilla, esperando una respuesta. Sintió el rubor extendiéndose hacia su pecho. ¿Mirar? ¿Verlo bajar sobre ella? Oh, Dios.
- A Holly le gusta mirar... - Dijo, haciéndola jadear, Scully dejó caer su cabeza contra la pared. Cristo... Si no la tocaba pronto iba a gritar. - A Holly le gusta mirar. - Repitió, lamiendo la cara interna del muslo. Ella gimió sin aliento, abriendo la boca, aferrándose al pelo de su compañero con más fuerza, prácticamente tirando de la raíz. - Y a él le gusta verla... observándolo.
Prácticamente sollozó cuando su boca finalmente se cerró sobre ella, su lengua rodeando su clítoris. - ¡Oh, Dios! - Gritó con doloroso alivio.
Sabía a sal y cloro, y él gimió mientras su lengua recorría la suave superficie de sus labios. Encontró innegablemente sexy que sus labios estuviesen depilados, la carne rosada brillaba. Se enterró en ella, presionando la nariz contra el único mechón de pelo en su sexo. Alzó la mirada y la encontró ahí, observándolo. Su pene se estremeció ante la visión.
Tenía la boca floja, los ojos pesados, y levantó las cejas a la espera de donde su lengua ahondaría a continuación. Mulder levantó los labios de su cuerpo, dejándola ver como su lengua le rodeaba el clítoris al aire libre, empujando y tirando de él... rozando su punta antes de bajar de nuevo los labios, succionándola completamente en la boca.
- ¡Oh, Dios! - Gimió, sus piernas se debilitaban segundo a segundo mientras su orgasmo se acercaba rápidamente. Mulder dejó que su dedo se deslizara en ella otra vez, sumergiéndose profundamente en su interior. Scully gimoteó ahogando un sollozo. Era demasiado, demasiado intenso. Sus músculos se apretaron alrededor del dedo, rogándole que se moviese, suplicándole que la liberara. Se balanceó contra su cara, jadeando mientras mantenía los ojos fijos en su boca y en lo que le estaba haciendo.
Vio a su clítoris, hinchado, expuesto, asomándose desde su capucha, y se mantuvo gimiendo cada vez que su lengua se arrastraba a través de ella. Prácticamente podía ver como se hinchaba de excitación ante sus ojos. Verlo darle ese placer... verlo haciéndole eso... era todo lo que siempre había imaginado en esas noches solitarias, cuando su mano se deslizaba entre sus piernas en busca de su descargo. Sólo en sus fantasías Mulder sacaba este lado de ella, el lado que arbitrariamente, desenfrenadamente frotaba su sexo contra su cara suplicándole que la hiciera acabar. Sólo en sus fantasías no se sentía vulnerable y tímida ante sus deseos sexuales.
Hasta ahora.
Él la liberó. Paul, Mulder, o quien quiera que fuese. Le permitía ser de esta manera. Y podía decir, basada en sus ojos oscuros y lujuriosos que le devolvían la mirada que a su compañero le gustaba lo que veía.
A decir verdad, a ella también le gustaba demasiado.
- Háblame, Holly... - Dijo, alzando la boca antes de dejar que su lengua se zambullese entre sus pliegues de un golpe. - Dime lo que le gusta... lo que ella quiere.
- Jesús... - Gimoteó, mientras su lengua reanudaba sus movimientos alrededor de su clítoris, y su dedo embestía lentamente dentro y fuera. Podía sentir como goteaba entre los muslos, y se ruborizó. Sus ojos eran salvajes mientras la observaba, y su vientre se agitó cuando la presionó más profundamente contra la pared, manteniéndola erguida. - Uh... - Comenzó, aclarándose la garganta y balanceando sus caderas contra su cara. - Ella… uh... eso es bueno... ungh. Sí... así... - Exhaló, abriendo los ojos para ver su lengua remolineando alrededor del manojo de nervios inflamados. Estaba justo en el borde, tambaleándose en un acantilado. - No te detengas. - Susurró con voz ronca, su respiración agitada levantaba violentamente su pecho mientras se acercaba al precipicio. - No te detengas. - Exhaló nuevamente, empujando sus caderas al ritmo de su lengua, viendo su clítoris balancearse contra la suave carne.
Sus ojos se pusieron en blanco, y gimió con fuerza, levantando la mano a uno de sus pezones, tan endurecido que formaba un pico tenso. Los ojos de su compañero se estrecharon al observar cómo sus dedos retorcían y pellizcaban el pezón, su pecho, ya enrojecido, subiendo un tono aún más profundo de rojo. El sudor se formó en su frente, y él gimió contra sus pliegues. La visión de ella tan excitada casi lo empujó al borde, endureciendo su pene completamente. Esta era la Dana Scully de sus sueños. Sólo en sus sueños se permitía estar tan expuesta, ser tan libre. Era jodidamente magnífica.
Sintió un nudo en el pecho en admiración, sabiendo lo mucho que le había costado permitirse mostrar ese lado, mostrarse así. Si se sentía más segura como Holly, entonces que así fuera. Para él, era Scully. Siempre Scully.
- Oh, dios... voy a... ella... Ella va a acabar. - Dio una bocanada, incapaz de mantener los ojos abiertos por más tiempo. Él gimió bajo, reprimiendo el sonido en su garganta y mantuvo la mirada en su rostro, sosteniéndose en cuanto sus piernas comenzaron a temblar. - Oh... Oh, Dios... - Gimió, lloriqueando mientras sus músculos internos comenzaban a convulsionar. Jadeó audiblemente mientras acababa, arqueando el torso hacia delante cuando la fuerza de su orgasmo se arrastró a través de ella. Sus pequeñas manos se aferraron a su cara mientras la lengua se movía rápidamente sobre su clítoris tembloroso, desesperada para que no se terminara nunca. Jamás. No se detuviera. No parara. No se detuviera nunca, carajo.
Con un siseo, ella finalmente apartó su rostro mientras bajaba de su orgasmo, jadeante... temblando.
Sus ojos se encontraron, y sin romper un segundo, él se levantó rápidamente, alzándola por la cintura. Ella envolvió las piernas alrededor de sus caderas y llevó la boca a la suya, gimiendo mientras disfrutaba su propio sabor en su lengua.
Mulder movió sus caderas, empujando hacia adelante. Su pene rogaba por entrar, la excitación de su compañera goteaba por su longitud. Sus piernas aún temblaban por las secuelas de su orgasmo, y lo tomó del cuello, jadeando en su oído mientras rápidamente la hacía descender sobre su pene. - SÍÍÍÍÍ. - Gritó cuando entró en ella, estirándola, consumiéndola.
- ¡Carajo! - Estaba hirviendo, enardecido. Scully estaba caliente, húmeda y tan jodidamente estrecha. Sus respiraciones se mezclaban mientras sus labios ligeramente danzaban unos sobre otros, cada uno jadeando cuando las nuevas sensaciones se manifestaban. Mulder se retiró lentamente, recubriéndose con su excitación, y gimió presionando su rostro contra su cuello. Jesús, se sentía tan bien. Ella lloriqueó, moviendo sus caderas, y ambos sisearon cuando él se hundió completamente en su interior. Empezó a moverse dentro de su cuerpo, y Scully se quedó sin aliento, envolviendo sus brazos firmemente alrededor de su cuello, anclándose mientras se movían a través de las olas de su pasión.
Sus largos dedos se deslizaron entre sus cuerpos, y Scully negó con la cabeza, meciendo las caderas en sintonía con las suyas. - No, está bien. Así está bien... Sólo continúa moviéndote... - Jadeó, gimiendo en su cuello con cada embestida que golpeaba su pared superior, deslizándose en sus profundidades resbaladizas, avanzando poco a poco, acercándola sorpresivamente a otra liberación. Ella sonrió, jadeando con incredulidad. Era raro que llegara dos veces durante sus relaciones sexuales. Casi nunca sucedía. Una vez ya le era bastante difícil a veces.
Le encantaba la sensación de él, le encantaba sentirlo dentro. Amaba la forma en que se movía, la manera en que hablaba y gemía, la sensación de su aliento en su cuello. Podría perderse en su compañero... en esto. Y tal vez lo haría.
Tal vez lo haría Holly... sólo por esta noche.
- Cógeme. - Susurró en su oído, y él gimió, presionándola tan profundamente contra la pared, ella pensó que sus cuerpos se fusionarían con la pintura y el yeso.
Levantó la cabeza de su cuello, mordiendo su mandíbula y la barbilla. - ¿A ella le gusta esto? ¿Le gusta cuando él se la coge así? - Preguntó. Sus caderas continuaron su rápido asalto, bombeando dentro de ella, sacudiendo su cuerpo con la fuerza de cada empuje.
- Yeah. - Gimoteó, mordiéndole el labio inferior. Inmediatamente suavizando sus actos, le pasó su lengua por el labio, y gimió cuando su pene golpeó el punto correcto. - Oh, dios... ahí... ahí mismo. - Gimió, jadeando desesperada al sentir su sexo hinchándose, mientras se acercaba a su liberación. - No dejes de... No pares… más rápido... más duro. - Dijo bajo contra su boca, sus labios en duelo por el dominio mientras el momento los consumía.
Scully apartó los labios, y Mulder succionó su barbilla mientras su cuerpo se estremecía, apretando sus piernas alrededor de sus caderas. Le tomó todo lo que estaba en su poder para no acabar. Se había estado conteniendo desde que entró en su cuerpo, queriendo prolongar este momento durante todo el tiempo que pudiera. Aún no había terminado con ella. Todavía tenía mucho más que deseaba ver, quería sentir y probar, antes de que su compañera levantara sus paredes una vez más.
Porque sabía que las iba a construir de nuevo. Siempre lo hacía. Pero estaba decidido a presenciar esto que estaba sucediendo el mayor tiempo posible.
Gimió en su mejilla, siseando mientras ella se tensaba alrededor de su pene, agitándose, sin dejar de apretar y aflojar sus músculos internos, subiendo y bajando mientras acababa violentamente, sus delicados gritos y sus ásperos jadeos llenaron la sala. Todo su cuerpo estaba ardiendo con la intensidad de su liberación. Apretó las piernas alrededor de su cintura, sosteniéndose a él, cabalgando las olas de placer mientras su compañero continuaba moviéndose dentro de su cuerpo, disminuyendo gradualmente la velocidad a medida que el temblor iba menguando.
- Oh, dios. - Suspiró, forzando a su respiración a volver a la normalidad. Él aquietó sus movimientos, gimiendo en su boca, besándola mientras ella bajaba de su alta. Los labios de Mulder eran suaves y cálidos, y suspiró cuando empujó su cuerpo firmemente contra el suyo, corriendo sus dedos a través de su pelo sudado.
Abrió los ojos a una nueva luz, con la sensación de auto liberación, de renovación atravesándola, su piel todavía hormigueaba. Cuando abrió los ojos, ella le sonrió y le besó la punta de la nariz con afecto.
- Hola. - Exhaló, su sonrisa era radiante, una nueva energía aparentemente irradiaba por cada uno de sus poros.
- Hola. - Jadeó, pasando las manos por la extensión de sus muslos, juntando su sonrisa con la suya. Esto era todo lo que siempre había deseado. Poder verla así.
Todavía estaba duro, duro como una roca dentro de ella, y sus cejas se fruncieron al darse cuenta de eso. - ¿Tú... él no...? - Preguntó, sorprendida.
Mulder se rió, inclinándose hacia delante y besándola de lleno en los labios, antes de girar rápidamente apartándolos de la pared.
- Paul no terminó con Holly todavía. - Gruñó mientras los llevaba hacia el dormitorio, dejándola caer sobre la cama. Sus pechos rebotaron cuando su espalda golpeó el colchón, y ella jadeó sin aliento por la pura brutalidad de la caída contra la cama. Extendió lánguidamente su cuerpo, mirándolo con una pequeña sonrisa en su rostro mientras la mano de su compañero le recorría la pierna.
- Bueno Paul, ¿por qué no me dices lo que tienes en mente?
CONTINUARÁ…
