Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Craig McCracken.

Leve mención de algunas obras literarias/canciones/series/etc. (eso incluye referencias o escenas similares a las de otras obras) y algunos personajes extras inventados por mí. Espero y disfrutes la lectura.

*NOTA: La linea horizontal al terminar un párrafo significa que se esta haciendo un cambio de escenario o de tiempo -no se aplica en los flashback-.

Capitulo 4

Brick.

Brick logro dormir, más sin embargo despertó algo adolorido del cuerpo. Era normal, y no era la cama precisamente la causa de su dolor. Le sucedía siempre que no dormía bien, se despertaba adolorido y con los músculos algo tensos. ‹‹Sabía que no debía leer esa historia antes de dormir›› pensó Brick al incorporarse y sentarse en la esquina del cómodo colchón, que lamentablemente Brick no pudo disfrutar aquella noche. Tomo su celular que yacía tirado en el piso; posiblemente lo había dejado caer al piso cuando se durmió, contemplo la hora, ‹‹siete de la mañana con diez minutos. Carajo››. No era que le molestara levantarse temprano, el problema era que, más tarde le agarraría la manía de estar bostezando como loco y eso lo irritaba bastante.

Con algo de dolor en sus rodillas, se levanto y fue a ducharse. El agua estaba fría y su cabello largo le pesaba debido a la gran cantidad de líquido que era capaz de absorber. Eso lo molestaba un poco. Pero después de secarlo y peinarlo le gustaba como se veía. Largo y brillante. Justo como el de su madre.

Se puso unos pants grises; y aunque no hiciera frio, se puso una sudadera roja que ya era algo vieja. Se recogió su cabello en una alta coleta de caballo, y se coloco unas pantuflas grises que su padre había olvidado al mudarse a la otra ciudad. Bajo a la cocina a preparar el desayuno, sabía perfectamente que si preparaba unos buenos Hot cakes"edición súper especial" sus hermanos se levantarían como si sus camas tuvieran tachuelas.

Y como siempre, tuvo razón. Al poco tiempo que los Hot cakes comenzaron a inundar la casa con un fuerte olor a masa y mantequilla derritiéndose, sus hermanos ya estaban sentados en las sillas del comedor.

— ¡Brick, yo los quiero con arándanos!—exclama Boomer desde la otra habitación.

— ¡Yo con cajeta!—exclama igualmente Butch.

Brick se sentía más como una esposa, o incluso como una madre. No se sentía como si fuera el hermano mayor de un grupo de trillizos. Inclusive le parecía raro que él y sus hermanos lo fueran. Eran en su mayoría muy diferentes el uno del otro. Sin duda, no era como lo pintaban en las películas. Cuando él y sus hermanos eran pequeños, la gente se sorprendía cuando sus padres decían que eran trillizos, simplemente no se lo creían; y Brick no los culpaba, normalmente los trillizos son idealizados como los gemelos. Totalmente iguales en todo.

— ¡Brick!—grito Butch con un claro tono de desesperación.

— ¡Voy!—le contesto a su hermano. Brick llevo los platos con Hot cakes de sus hermanos a la mesa, y sucesivamente el suyo.

Al momento de sentarse, se percato que sus hermanos ya estaban comiendo y atiborrándose con sus bebidas, que Brick también sirvió. No le molestaba prepararles el desayuno, de vez en cuando alguno de ellos también lo hacía, aunque solo pasaba eso cuando Brick quería un respiro de la cocina. Brick ya había comenzado a desayunar, le gustaban los Hot cakes con mermelada de fresa que se había hecho. Escuchaba como Butch decía "¡mmm!" , a la par que veía como Boomer degustaba los Hot cakes con miel de agave y arándanos que le preparo.

—Viejo eres un excelente cocinero—le dijo Butch con la boca llena de Hot cakes con cajeta—. Tu esposo, sin duda, estará muy feliz.

— ¿Por qué dices "esposo"?—pregunta Brick tapándose la boca con una mano, pensaba que era feo hablar con la boca llena.

—Por qué es lo más probable que pase—contesta burlonamente a la par que traga fuertemente—. ¿Acaso ya te has mirado en el espejo? tu apariencia dice que eres ¡súper gay!— exclamo Butch abriendo los ojos de par en par; cosa que a Brick le pareció exagerado, luego la mirada de Butch se posa en el cabello recogido de Brick—. Por cierto, linda coleta.

—No soy gay—dice gélidamente Brick; odiaba que sus hermanos lo tacharan de gay, no tenía nada en contra de los homosexuales, pero definitivamente él no lo era—. Además tu también usas una coleta—le señalo a Butch.

— ¡¿No lo eres?!—interviene en la conversación Boomer; que al igual que Butch, abre los ojos sorprendido luciendo como grandes platos blancos.

—No—contesta Brick un poco más enojado al escuchar que su hermano rubio lo cuestiona de manera sorprendida; casi como si le estuviera diciendo que la ciudad fue amenazada de un ataque terrorista.

—Sí, pero la mía no me llega a la mitad de la espalda—le contesta Butch sobre el hecho de la coleta.

— ¿Y qué hay del niño tímido de cabello castaño?, ya sabes, ese al besaste en cuarto de primaria—vuelve a intervenir Boomer, a la par que se lleva el tenedor a la boca. Brick pudo observar que Boomer había untado con miel uno de los arándanos.

Butch comienza a reírse y a asentir con la cabeza, al parecer había recordado ese accidente que tuvo su hermano en la primaria. Y con una sonrisa burlona vuelve a llenarse la boca unos pedazos de Hot cakes remojados en cajeta.

— ¿Te refieres a Nike? No fue un beso, fue más como un cabezazo; y él fue el que me lo dio a mí, no yo a él—dijo apuntando amenazadoramente a Boomer con el tenedor.

—Lo que tú digas—fue lo único a lo que Boomer se limito a decir, y continúo desayunando.

Brick tuvo un deja vú. Rápidamente recordó aquel vergonzoso accidente que tuvo en cuarto de primaria.


Flashback.

Era la hora del recreo. El día estaba soleado, más sin embargo, no hacía calor. Era uno de esos pocos días en el que el clima era perfecto. Soleado pero fresco. Brick se encontraba en una de las esquinas del jardín, sentado sobre el brillante césped. No hacía nada en especial. Tampoco pensaba en nada en especial. Solo se encontraba ahí sentado, apreciando desde lo lejos, como los demás niños pisaban, pateaban e inclusive arrancaban el delicado y fino césped.

— ¡Brick!—grito una voz desde lo lejos.

Brick al girar su mirada hacia donde provenía el grito, pudo observar como su pequeño hermano de ojos azules corría hacia donde él se encontraba.

—Brick…—lo llama Boomer con su respiración un poco agitada. Boomer había corrido casi desde la otra punta del jardín—. Voy a jugar con Robín a la pelota, ¿quieres venir?—le pregunta sonriendo, a la vez que apunta hacia una niña de cabello castaño que se encuentra a lo lejos.

Brick mira como Robín lleva una pelota de plástico color azul, la sujetaba rodeándola con un brazo, y con el otro hacia un gesto que prácticamente los incitaba a que se dirigieran a donde estaba ella. A Brick nunca le ha caído del todo bien Robín. Le parece muy escandalosa y a veces llorona; aunque la mayoría de los niños actúan así. Pero no le agradaba porque en general era muy chismosa, mentirosa y se dejaba influenciar muy fácilmente por otros, y no eran precisamente influencias de las buenas. ‹‹Qué patética›› piensa Brick al verla.

—No, ve a jugar tú—contesta Brick sin interés.

Brick observa como la sonrisa de su hermano pequeño se desvanece.

— ¿Entonces quieres ir a jugar con Butch?—le sugiere nuevamente Boomer.

Brick dirige su mirada hacia donde estaba su otro hermano. Butch se encontraba practicando sus movimientos de futbol. Brick sabía que su hermano de cabellos negros quería entrar al equipo de futbol de la escuela, e ir a jugar partidos con los chicos de los cursos mayores. Si los demás veían que Butch jugaba con el raro de la escuela le rogarían al entrenador; que en realidad solo era el maestro de educación física, que no lo dejaran entrar jamás al equipo. ¡Jamás!

—No—respondió Brick una vez más.

Los ojos de Boomer comenzaron a brillar y pequeñas gotas de lágrimas comenzaron a asomarse por sus ojos. Brick sabía que eso era una especie de chantaje que su hermano utilizaba; pero de todas formas, Brick no podía negarse una vez más. Aquellos ojos azules y llorosos le encogían el corazón.

Finalmente ya chantajeado, Brick aceptó ir a jugar con Boomer y con Robín. La chica tenía una voz dulce, era bonita y algo inocente. Brick simplemente pensaba que todo eso se iría al caño un día, y que la inocencia de la chica pasaría de hacerla ver tierna a hacerla ver estúpida. Su hermano y Robín disfrutaban mucho jugando con la pelota de plástico, pero Brick no disfrutaba para nada el juego. Ahora estaba aburrido completamente. Prefería ver el césped siendo pisado que jugar con otros niños.

De la nada Brick sintió un escalofrío corriendo por su espalda.

Brick se sentía observado. Sentía como una mirada se le clavaba en el cuello y como su mejilla derecha era tocada por una mano fría e invisible. Y sobre todo, sentía que quería vomitar. Odiaba esa sensación. Empezó a sentir como el aire se volvía más y más frio. Sus piernas comenzaron a temblar un poco debido al tal repentino cambio de clima. Ya preocupado; o mejor dicho asustado, comenzó a girar la cabeza hacia todas direcciones; rápidamente supo quién era el que le había provocado tal susto, se relajo por completo al cruzar miradas con un niño de su aula.

Era Nike. Un niño tímido y callado. No tenía ningún amigo. Excepto Robín, que de vez en cuando le dirigía la palabra. ‹‹Se parece un poco a mí››, pensó Brick para sí mismo. Nike que se encontraba recargado en uno de los arboles del patio; al percatarse de que Brick lo observaba, giro su mirada hacia otro lado de manera brusca. ‹‹Tal vez estaba mirando mis ojos. No sería de extrañar››, pensó una vez más Brick. Era bastante común que los demás niños sintieran curiosidad por sus ojos…y también tuvieran algo de miedo al verlos.

Sin darle mucha importancia a Nike, Brick continuo "jugando" con su hermano pequeño y la chica de cabellos castaños. Unos segundos después, volvió a sentir ese horrible frio y como una mirada se posaba en él. Volvió a repetir lo que había hecho anteriormente, y se encontró una vez más con la mirada de Nike. Brick tenía miedo. Si bien el chico no era la causa de su temor, odiaba con toda su alma ser observado.

—Brick—dice Boomer captando su atención—. ¿Qué te sucede?, estas temblando mucho. ¿Viste algo malo?—pregunta de manera angustiada.

—Es que ese niño no deja de mirarme—contesta Brick susurrando, cosa que no entendió porque hiso. Nike se encontraba lo suficientemente lejos como para no escucharlo.

Brick mira como Robín escucha atentamente la conversación y luego con curiosidad gira su mirada hacia Nike. La chica esboza una gran sonrisa.

— ¡Nike!—grita la chica de cabello castaño. Brick escucha como la dulce voz de Robín se vuelve algo chillona—. ¡Ven a jugar con nosotros!

Brick observa como el chico la piensa más de dos veces; y al final ya decidido, se dirige hacia donde se encontraban él, su hermano y Robín. Brick ahora veía a Robín más feliz de lo normal, y la sonrisa de la chica se le hacía similar a la del "Joker". Al imaginarse a Robín de ese modo, Brick no puede evitar soltar una pequeña risita. Fue casi inaudible. Excepto para Nike, que observo como Brick se reía de su compañera. A Brick le dio vergüenza y se llevo una de sus manos a su boca. Brick observo como de igual forma Nike se sonrojaba.

— ¿Quieres jugar a atrapar la pelota?—le pregunta esta vez Boomer a Nike.

— ¡A la pelota ya no!—interrumpe Robín—. ¡Hay que jugar a los piratas!, ¿quieres jugar Nike?—pregunta mirando al chico de cabellos castaños que solo asiente.

Los cuatro chicos comenzaron a jugar. A medida que pasaba el tiempo y avanzaban en el juego, Brick empezaba a disfrutar más de la compañía de Nike. Siempre pensó que Nike era distante, pero al convivir con él, sentía que inclusive tenía un hermano más. Sentía que por fin tenía un amigo.

— ¡Vamos tripulación!—gritaba Boomer parado en una gran roca—. ¡Hay que atrapar al "sumsum galacticum"!

— ¡Pero capitán!—gritaba Robín, que yacía parada en el césped—. ¡El "sumsum galacticum" es invencible!, ¡¿cómo espera derrotar a un monstro marino de más que dos millones de años de vida?!

— ¡Todo tiene solución en esta vida marinera Robín!—responde Boomer. Luego gira su mirada a Nike que se encontraba sentado en una roca más pequeña—. ¡Investigador Nike!, ¡dígame todo lo que sabe sobre este espécimen!

— ¡Es una especie de tiburón prehistórico capitán!—grito Nike—. ¡Come de todo y su cuerpo está cubierto de grandes heridas, sobresaliendo así algunos huesos y partes de tejido interno, esto debido a las peleas que tuvo con otros seres prehistóricos en la antigüedad!

Brick que yacía en cuclillas en el césped a un lado de Nike, se sorprendía de lo que el chico era capaz de inventar.

— ¡¿Conoce alguna forma de derrotarlo?!—vuelve a preguntar Boomer.

— ¡Solo alguien de corazón puro, salvaje, y libre de espíritu puede dominar a la bestia capitán!

— ¡Cuidado!—grito Robín mientras apuntaba con su dedo índice al cielo—. ¡Es el "sumsum galacticum"!

Brick y los demás simulaban estar luchando contra el tiburón gigante. Después de un tiempo, Boomer y Robín habían simulado ser "comidos" por el tiburón –aunque en realidad se habían cansado de tanto correr- decidiendo sentarse en una esquina del jardín, quedando solamente Nike y Brick.

— ¡Vamos indio! ¡Ambos vamos a sobrevivir y luego le contaremos nuestras hazañas a tu tribu!—le exclamo Nike a Brick.

Brick era una especie de indígena que había sido reclutado de una tribu, debido a falta de tripulación. Robín sugirió al personaje de Brick. A Brick en un principio no le gusto la idea, pero prefirió no quejarse y aceptar el papel que le estaba dando la chica. Ambos continuaron jugando. Al final Brick derroto al tiburón.

—Me sorprende su destreza para controlar bestias salvajes, pero eso fue muy peligroso—comento Nike mirando a Brick, que se encontraba enfrente de él.

—Yo crecí entre el peligro señor—dijo Brick esbozando una pequeña sonrisa. De verdad le gustaba jugar con Nike.

—En tal caso, regresemos con tu tribu y festejemos este día ¡Un día que será recordado hasta el fin del universo! —Nike tomo por hombros a Brick mientras daba su discurso. A Brick le pareció que Nike estaba muy cerca de su rostro pero no le importo mucho.

—No creo que el universo tenga un fin señor—le respondió Brick riendo. Brick observo que Nike quiso decirle algo más pero de la nada el rostro de Nike se estampo contra el suyo.

Brick sentía los labios de Nike en los suyos, blandos y suaves. Duraron así por unos cortos segundos. Nike fue el primero en separarse. Brick de la sorpresa ni se inmuto.

— ¡P-pe-perdón!—tartamudeo Nike.

A los pocos segundos de haberse separado, Brick escucha como suena la campana para entrar a clases.

Fin del flashback.

Brick recuerda como todos los demás niños los estaban mirando. Algunos se estaban riendo a carcajadas, otros simplemente permanecían en silencio o murmuraban entre ellos; y aunque Brick no les haya dirigido la mirada a sus hermanos, sabía que tenían los ojos como platos. Brick pudo escuchar a Robín llorando, y a otro niño gritando ‹‹ ¡diablos!››

‹‹ ¡Carajo!, ¡si me beso!›› pensó Brick irritado al terminar de recordar.


Ya eran la una de la tarde y Brick se encontraba en clase de inglés. Odiaba el inglés. Sobre todo por tres razones:

1. No lo entendía. Para Brick, las matemáticas y el inglés era cosa de sabios. Además siempre le tenía que copiar las cosas a sus hermanos en esas clases –por que cuando lo llegaba a comprender, a las tres semanas lo volvía a olvidar-.

2. La mayoría de los libros que deseaba leer los sacaban primero en inglés –y obviamente solo en lugares donde se habla inglés-.

3. Los mejores fanfics –o por lo menos la mayoría- que trataban de sus personajes favoritos, son en inglés.

Brick aborrecía que el inglés fuera uno de los lenguajes más hablados en el mundo, pero él no era nada ni nadie como para poder cambiar eso, así que se conformaba –a veces- usando solamente el traductor.

Brick escuchaba a sus espaldas las risas de sus hermanos. Ellos se encontraban sentados en unas butacas al fondo del salón; mientras que él, se encontraba literalmente en el primer asiento cerca de la pizarra. La mayoría de los chicos de la clase eran más altos y fornidos que Brick, y si se sentaba atrás con sus hermanos no vería ni un carajo el pizarrón –además de estar aguantando a los escandalosos chicos que Brick tenía como compañeros de clase-.

Él y sus hermanos llegaron tarde a clases debido a que Boomer no encontraba su libreta de ciencias sociales. ‹‹Igual nunca trabajas en la clase de ciencias sociales, así que ya vámonos›› le dijo Brick irritado cuando se percato de la hora. Al llegar a su salón de clases le agradeció a dios por el hecho de que aun no llegaba su profesora de inglés, la señora "Anne Bubbier", el primer día que les dio clases la profesora, Butch estallo de risa en medio del salón al escuchar el extravagante nombre de la mujer. Cosa que le costó un punto menos a su calificación final.

— ¡Buenas tardes clase!—exclamo una mujer que entro al aula. Llevaba una bolsa de piel y una pequeña maleta negra consigo, posiblemente ahí guardaba una laptop o algún equipo electrónico.

Brick observo detenidamente como entraba la profesora Anne. Una mujer no muy alta, pero el hecho de que usara tacones hacían que aumentara a una estatura considerable. Poseía unas grandes caderas, piel acaramelada y cabello rizado a la altura de los hombros, estaba teñido de rubio y se le podía apreciar fácilmente la raíz oscura de su cabello, pero igualmente se veía bien. Brick siempre al recordar el apellido "Bubbier" de su profesora, pensaba que no era por nada. Brick se sonrojo al darse cuenta que se encontraba mirando; aunque por unos pocos segundos, el escote del uniforme de Anne; haciéndole beneficio a su gran pecho. Lo admitía, le parecía atractiva, ¡esa si era una mujer!, aunque a su vez le parecía incorrecto mirar con esos ojos a una dama mayor… y más si esta era tu profesora.

—Hoy veremos cómo formar preguntas con el "do" y el "does"—informo Anne a la clase mientras colocaba sus pertenencias en un gran escritorio al lado de la pizarra.

Y así fueron las primeras clases de Brick, relativamente fáciles a su parecer –aunque sabía que se le iba a olvidar todo en cuestión de dos a tres semanas-. Aunque fueran fáciles, se volvía agotador ver dos horas y media, como la profesora explicaba lo mismo una y otra vez. A un no podía creer que sus compañeros fueran de preparatoria, parecían niños de primaria; pero aun así, eso era un placer culposo suyo. Anne cada vez que volvía a explicar el tema a sus distraídos alumnos, se recargaba en la butaca donde se encontraba Brick, y este de vez en cuando miraba; o bien por error o a veces por curiosidad, el escote de la profesora.

Brick se daba asco a sí mismo por eso.

Sonó la campana de salida, ahora su siguiente clase era matemáticas. Brick odiaba de igual forma las matemáticas, así que no tenía prisa de que Anne se marchara. Brick observo como la profesora Anne le era difícil recoger sus pertenencias y volverlas a meter en su bolso. No era de sorprender, si llevabas cinco libros diferentes –y de los grandes-, un portafolio, tres libretas pequeñas y demás de sus pertenencias personales; todo en una sola bolsa, era natural que las cosas fueran a dar al suelo. Brick pensaba que las bolsas de las mujeres eran mágicas, ‹‹ ¡¿cómo rayos pueden tener tantas cosas ahí?!››.

—Carajo—susurro de manera quejumbrosa Anne al agacharse a recoger sus pertenencias del suelo.

Al observar a la maestra, Brick decidió que era buena idea ayudarla para que se fuera de una buena vez y de paso no escucharía el típico "Buenas tardes jóvenes, ¿cómo les fue el fin de semana?" de su profesor de matemáticas. Sin preguntarle a Anne, Brick se levanto de su asiento y se puso en cuclillas a un lado de la profesora, él observo que ella solo se limitaba a mirarlo mientras ambos recogían las pertenencias del suelo.

Brick llevaba varias de las pertenencias de la profesora en sus brazos. Le tuvo que pedir permiso a su maestro de matemáticas para que lo dejara marcharse por unos minutos de la clase, y así ayudar a Anne a llevar las cosas a otra aula. Podía observar de reojo a la maestra caminar a un lado de él, ella llevaba la maleta negra que Brick había visto anteriormente; y debido a que no estaba completamente cerrada, Brick podía apreciar fácilmente parte de un cargador de computadora.

Al llegar a la otra aula donde impartiría clases la maestra, Brick podía sentir como sus piernas comenzaban a temblar. Era normal, estaba en un aula donde no conocía a nadie. Se limito a no girar a ver a los demás estudiantes que se encontraban charlando y gritando por el lugar, y Brick simplemente dejo todas las pertenencias en un escritorio de madera. La maestra le dio las gracias. Brick ya se iba a retirar del aula cuando la profesora Anne le toma del hombro.

—Brick, quiero que me hagas un favor antes de retirarte.

Brick desde el primer momento que escucho la voz de la profesora, pensó que la maestra tenía un lenguaje demasiado culto; o por lo menos correcto, aunque la idea de que la profesora fuera culta se esfumo por completo al recordar como Anne susurraba "carajo" cuando se le cayeron sus pertenecías al suelo en la otra aula.

—Quiero que vayas a mi oficina; que se encuentra en el cubículo de inglés, y dejes esta libreta en mi escritorio—dijo Anne a la vez que le extendía una pequeña libreta negra a Brick—. Por favor.

Brick miro la libreta negra, era muy bonita. Al momento de extender su mano para tomarla, escucho como una voz femenina gritaba su nombre desde el fondo del aula.


Bombón.

‹‹No sabía que aquí se encontraba él ›› pensó Bombón al notar la presencia de Brick.

Bombón contemplaba como Brick hablaba con la famosísima –y bien dotada-, profesora Anne. Bombón que unos segundos antes, se encontraba sentada en una de las butacas al fondo del aula, a la par que charlaba con las amigas de Burbuja –que había insistido que intentara hacer más amistades, aunque Bombón pensaba que ella tenía las amistades suficientes-. Estaba muy tranquila conversando, claro, eso fue hasta que a lo lejos escucho como alguien pronunciaba el nombre de "Brick", y al girar su mirada contemplo al apuesto chico de largo cabello rojizo.

— ¡Brick!, ¡hola!—grito Bombón. Y levanto el brazo en señal de saludo, esbozando una sonrisa al chico.

Bombón se percato de que Brick la miraba de una manera extraña. Al principio de una manera confundida y sucesivamente de una manera asustada. ‹‹ ¿Qué le pasa?›› se pregunto para sí misma. Al mirar mejor al chico, contemplo como sus piernas comenzaron a temblar. ‹‹Mierda›› pensó Bombón al darse cuenta que su grito había llamado la atención de el resto de la clase.

— ¡Señorita Utonio! ¡Luego puede conversar todo lo que usted quiera con el joven, pero por favor, sea más reservada!—le dijo la profesora Anne de una manera muy fría.

‹‹Maldita›› pensó Bombón. Odiaba que la llamaran "Utonio", no era que odiara el apellido de su padre pero simplemente no le gustaba que se dirigieran a ella de ese modo.

—Brick, por favor lleva esta libreta a mi oficina—dijo la profesora Anne. Bombón observa como Anne le entrega una pequeña libreta negra a Brick, que procede a salir del salón.

—Ni siquiera me devolvió el saludo—susurro para sí misma Bombón, con un tono de voz algo decepcionado.


Brick.

‹‹ ¡¿En qué estaba pensando?!››. Era lo único que podía pensar Brick al salir de aquel salón. Se dirigía a la oficina de la maestra Bubbier y aun sentía como el corazón le latía a mil por segundo.

Se tambaleaba un poco al caminar; sus piernas aun no le respondían del todo bien, incluso tenía que agarrarse de las paredes para no dar contra el suelo. A veces de los nervios, a Brick le solían temblar las piernas –como si no fuera suficiente con tartamudear-. Con dificultad llego a la oficina de su profesora de inglés. Entro, y procedió a dejar la libreta en una de las esquinas de un escritorio de madera; que Brick noto que estaba muy bien acomodado y limpio. Brick al darse la vuelta para salir de la oficina, escucha como a sus espaldas se cae la dichosa libreta.

Brick pone los ojos en blanco, y con algo de fastidio gira a recoger la libreta. Eso mismo hace, y la vuelve a colocar en el escritorio. Ya estaba a punto de marcharse, cuando vuelve a escuchar cómo se cae una vez más la condenada libreta. ‹‹Que ver..›› piensa con frustración.

—Ni modo, así es la vida—dijo Brick para sí mismo, y repitiendo el mismo procedimiento otra vez.

Brick a punto de dar un paso fuera de la oficina; una vez más, escucha como la libreta vuelve a caer al suelo de mosaico blanco que hay en la habitación. ‹‹ ¡¿La libreta esta endemoniada o qué?!››, Brick pensando que podría ser obra del demonio; o simplemente por flojera, decidió valerle un comino la libreta y dejarla tirada en el suelo.

Cuando regreso a su salón el maestro ya llevaba más de la mitad del tema explicado, y como siempre Brick tuvo que copiarles las respuestas a sus hermanos.


Burbuja.

Burbuja miraba con el ceño fruncido la espalda de Bombón, que se encontraba de espaldas asomando la cabeza por una de las estanterías de la biblioteca. No le gustaba fruncir el ceño; pero no lo podía evitar, pensaba que le terminaría saliendo una arruga espantosa de tanto que lo hacía.

—Bombón ya vámonos—se quejaba Burbuja mirando como su amiga de ojos cafés seguía asomando la cabeza y no movía ni un musculo.

‹‹Parece un tigre de véngala al acecho esperando a su presa››, pensó Burbuja al ver la determinación de su amiga.

— ¿Y si no viene?—le pregunto a Bombón—. Dijo, puede que tenga otras cosas que hacer.

—Brick siempre viene—le contesto Bombón sin moverse o inclusive girar la cabeza para hablarle a Burbuja de enfrente.

Burbuja pensaba que Bombón estaba actuando de manera estúpida. Si simplemente quería invitar a salir a ese tal "Brick", que lo haga como una persona normal. Aunque claro está que su amiga nunca admitirá que quiere algo romántico con el chico, simplemente dirá "es que me parece interesante". Burbuja aun recuerda la expresión tan extraña de Bombón al ver por primera vez al pelirrojo.

Flashback.

Burbuja se encontraba sentada en una de las sillas de la biblioteca. Estaba muy aburrida. Bombón la había convencido de ir con ella a la biblioteca a buscar un libro llamado "La pimpinela escarlata", que no hallaban por ningún lado. Burbuja que se había cansado de buscar desde hace ya unos minutos, solamente miraba a Bombón buscando por una de las estanterías más cercanas el dichoso libro.

Después de un rato, Burbuja contemplo que Bombón se había dado por vencida y se sentó en una de las sillas que había al lado de ella.

—Carajo, no lo encontré—dijo enojada Bombón.

Burbuja supuso que Bombón realmente se encontraba fastidiada. Ella normalmente solo utilizaba su lenguaje obsceno cuando se enojaba o la llamaban "Utonio". Nunca comprendió del todo porque le molestaba tanto.

De repente Burbuja escucha como Bombón hace un sonido extraño; como una especie de respingo, o tal vez de impresión, de miedo u alguna otra cosa; no lo sabía, solo podía contemplar como los ojos cafés de Bombón se iluminaban con tal intensidad que parecían focos fluorescentes. Burbuja pensaba que tal vez su amiga había visto al mesías o algo por el estilo, pero lo único que pudo apreciar fue a un chico de largo cabello pelirrojo que se encontraba caminando por uno de los pasillos del lugar.

Tenía el cabello largo, rojizo y brillante como el de su amiga. A decir verdad a Burbuja le pareció que se veía muy similar a Bombón.

— ¿Qué?—le pregunto Burbuja algo confundida por tal expresión que hiso su amiga.

— ¡Ese chico es muy interesante!—dijo Bombón. Burbuja pensó que Bombón había dicho eso más para sí misma que para ella.

Burbuja solo observo confundida a su amiga.

Fin del flashback.

Burbuja aun no podía creer que pasaron solo unos pocos meses desde que Bombón había visto por primera vez a Brick, y su amiga ya estaba hablándole a ese chico como si fueran amigos desde hace tiempo. Cuando vio como el chico hablaba con Bombón en la biblioteca el día de ayer, pensó que por fin ella y Bellota se librarían de las típicas rutinas que Bombón las hacia realizar para espiar al chico. Se sentía como una especie de sicario o como un espía secreto.

Pero aun no lograba comprender porque su amiga estaba como loca por ese chico. Bombón era guapa, lista y bastante popular, solo que ella era muy cautelosa con respecto a formar amistades. Sabía que su amiga tenía gustos exóticos, extraños e inclusive raros; pero no lograba entender que vieron los ojos de Bombón ese día en la biblioteca. Definitivamente no lo entendía.

—No lo entiendo. Ese chico es muy raro—le dijo Burbuja a Bombón.

—Por eso es que me gusta tanto—contesto Bombón girando a ver a Burbuja con una gran sonrisa.

Burbuja seguía sin comprenderlo, solo podía apreciar la sonrisa de su amiga.


Brick.

Definitivamente Brick hoy no sentía ganas de ir a la biblioteca. Sentía una extraña sensación. Como si en cualquier momento fuera a ser comido por un tigre o algún gran felino si entraba a aquel lugar. Si que ese pensamiento era extraño e ilógico, pero aun así decidió hacerle caso a su sexto sentido por una vez. Debido a que no iría a la biblioteca, asistiría a su segundo lugar favorito en la escuela, el sexto piso del último edificio.

Brick observaba la soledad del pasillo. El ambiente se sentía tan tranquilo que Brick soltó un gran suspiro.

‹‹Por fin algo de silencio›› pensó Brick al momento de sentarse en el suelo y recargarse en uno de los muros de las aulas vacías. Brick saco una pequeña libreta donde solía anotar las tareas y trabajos de la escuela. Al leerla solo pudo contemplar que tenía que comprar una cartulina para mañana, el profesor de la clase de "comunicación oral y escrita" dijo que la necesitarían para trabajar. Despreocupado, dejo la pequeña libreta y saco su teléfono celular. El solía descargar capítulos de las historias que solía leer en "Ficción Fantástica para Fans". Abrió una de las historias que estaba leyendo; de una escritora llamada "Pamela Hawsk", que también (aunque no de igual forma que Bombón) era muy reconocida por sus historias en la pagina. Brick estuvo tranquilamente leyendo un capitulo de "lo oscuro". Le sorprendía como la chica escribía con gran detalle las escenas de desmembramientos y muertes de los personajes. Claro, la paz que había tenido Brick le duro poco. Como si fuera alguna especie de deja vú, escucho como una voz femenina proveniente del otro extremo del pasillo –que reconoció inmediatamente- gritaba su nombre.


Bombón.

Bombón al ver como Burbuja se marchaba irritada de la biblioteca, pensó que sería buena idea rendirse. Tal vez Brick no iría a la biblioteca ese día. Tal vez; como dijo burbuja, tenía otros asuntos que atender.

Bombón subía por unas grandes, aunque algo estrechas escaleras de la escuela hasta llegar a un oscuro pasillo. No quería ver a nadie más, así que simplemente se limitaría a ir al sexto piso del último edificio, y esperar a que acabara el receso. Nadie iba al sexto piso, los estudiantes preferían hacer "relajo" en los pisos de abajo –además que les daba flojera subir tantos escalones-.

Realmente quería conversar con Brick. Quería ver como sus piernas temblaban; a Bombón le dio mucha gracia cuando lo vio hacerlo por primera vez –el día que logro entablar una conversación con él por primera vez en la biblioteca-, quería escuchar como tartamudeaba; o por lo menos ver como el chico se sentía incomodo e inclusive nervioso cuando ella estaba cerca. Burbuja y Bellota; aunque sobretodo Burbuja, le solían decir que no entendían que era lo que le veía a ese chico. Bombón tampoco lo sabía. Cuando se encontraba en la biblioteca, lo único que diviso al principio fueron unos largos destellos rojos que bailaban entre los aires, después su vista se concentro totalmente en unos brillantes ojos de color carmín. Y al contemplar aquellos suaves y gruesos labios rosas, pudo sentir como el éxtasis de la fuerte corriente eléctrica que recorrió en ese instante su cuerpo la iba a volver loca. Solamente pudo soltar un respingo al contemplar de pies a cabeza al chico. Aun recordaba la expresión confusa de su amiga rubia al verla a la cara.

Bombón ya volviendo en sí, por un momento pensó que dios le había mandado un regalo. Al otro extremo del pasillo yacía Brick.

— ¡Brick!—grito Bombón. Ella se sintió como si estuviera en una especie de "deja vú".

Bombón no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver como los ojos rojos de Brick la miraban con sorpresa. Aun no podía creer que fueran sus ojos naturales. Al principio creía que el chico usaba alguna especie de pupilentes, pero al verlo de cerca en la biblioteca por primera vez; cuando ella iba a leer "Romeo y Julieta", los ojos del chico mostraron cierta…¿intensidad?. Después de comentarles a Bellota y a Burbuja sobre la extraña mirada del chico –y a su vez de lo gracioso que se veía al temblar-, Bellota dijo que eran sus ojos naturales; Bombón no sabía cómo su amiga de cabellos negros conocía esa información, y ni se lo pensaba preguntar. Normalmente Bellota conseguía información u cualquier otra cosa de un tal Mitch. Bombón no conocía de cerca a Mitch, pero al verlo de lejos le daba cierto…miedo.

Bombón fue corriendo hacia donde estaba Brick.

—Ho-Hola—dijo Brick de manera suave e inclusive de una manera casi susurrante, aunque Bombón lo podía escuchar muy bien. Bombón agrando su sonrisa, era una gran satisfacción escuchar como el chico tartamudeaba. Por alguna extraña razón cada vez que Brick tartamudeaba se acordaba de "Bill Tartaja Denbrough".

— ¿Qué pasa?, ayer no tartamudeabas—le insinuó Bombón de manera burlona.

Bombón contemplo con una gran satisfacción como el chico mostraba una ligera expresión de irritación a la vez que gruñía un poco. Posiblemente ese gruñido fue causado por el comentario que ella había realizado sobre su tic nervioso.

—Era broma Brick—dijo de forma cantarina a la vez que se sentaba a un lado de él—. ¿Y qué haces?—dijo intentando establecer una conversación con el pelirrojo.

—Leer—se limito a decir Brick.

Bombón al agachar su vista hacia el teléfono de Brick, contemplo que estaba leyendo una historia de la pagina "Ficción Fantástica para Fans". Bombón se acurruco apoyándose en el hombro de Brick, cerró los ojos y prácticamente le ordeno al chico con voz relajada:

—Léeme la historia.

Bombón escucho como el pelirrojo al girar su cabeza su cabello largo rozaba con la tela de su uniforme, para después aclararse la garganta y comenzar a leer.


Brick.

Brick se sentía como una especie de cojín o una almohada humana. La chica pesaba un poco, pero no le iba a decir que se quitara de encima. Brick pensaba que tal vez Bombón se ofendería. Debido a que Brick estaba leyendo una historia de terror algo fuerte; y aprovechando que la chica tenía los ojos cerrados, rápidamente desde su teléfono táctil, cambio la horrible y espeluznante historia a una que escogió al azar; y que suponía él, era más calmada y agradable.

Se aclaro la garganta –ya que rara vez leía en voz alta-, y comenzó a leer.

Tarde.

John contemplaba como los profundos ojos negros de Mica se iluminaban con la luz del celular. John se sentía como un topo debajo de la oscura tierra. Sin duda Michael tenía muy buena vista para desplazarse por el dormitorio con solo la luz de la luna y la poca luz que le brindaba su teléfono.

Sin querer, John suelta una pequeña risa al acordarse del nombre completo del chico de ojos rasgados. Le provocaba mucha risa el nombre de "Michael", pero su amigo de descendencia asiática no pensaba lo mismo.

¿Qué da tanta risa?—pregunto Mica apartando la vista del celular, y girando a ver a John, que se encontraba plácidamente acostado en la gran cama de Michael.

Tú me das risa, ¡Mi-cha-el!—contesto de forma burlona el chico de cabellos rizados.

Vete al infierno Jonathan—dijo Mica con algo de irritación y frunciendo fuertemente el entrecejo.

John al ver como los ojos rasgados de Michael parecían cerrarse casi por completo; debido a la expresión de enojo por parte del chico, no pudo evitar reír a carcajadas.

Solo me iré al infierno si tú vienes conmigo, mi ángel—contesto Jonathan, esbozando una sonrisa picara a Michael.

Jonathan se levanto de la cama de Michael. A paso lento se dirigió hacia el chico de cabellos negros, que yacía sentado en la silla giratoria a un lado de la gran ventana.

¿Cuándo dejaras de ser tan molesto?—pregunto Michael girándose en la silla, para así quedar enfrente de la ventana.

Jonathan al ver como Michael giraba hacia el lado contrario; tomo los reposa brazos de la silla, girando a Michael hacia la dirección donde se encontraba él.

Dejare de ser tan molesto, cuando ¡tú! me digas que me quieres—dijo seriamente Jonathan; mientras se inclinaba un poco, acercando su rostro al de Michael.

Jonathan no veía muy bien entre la oscuridad, pero sabía que las mejillas del chico habían cambiado a un color rojo tenue.

Eso nunca pasara—Michael volvió a fruncir el entrecejo.

Yo no creo eso—se limito a contestar Jonathan.

Jonathan sabia que Mica lo quería, y mucho. Pero el orgullo del chico asiático; proveniente de su familia que pertenecía a una larga generación de hombres con ideas patriarcales y algo machistas, no le permitía revelar aquel sentimiento. Aquel sentimiento que sus antecesores hubieran tachado de débil, asqueroso y horrible. Pero Jonathan poco le importaba eso. Él solo quería que su amor le dijera por una sola vez en la vida: "Te quiero".

Aprovechando la cercanía de sus rostros, Jonathan tomo con una de sus manos el mentón de Michael; levantando su rostro, para hacerle más fácil su dichoso plan. Michael no movió musculo alguno, solo se limito a entrecerrar sus profundos ojos negros, aquellos que volvían loco a Jonathan.

John…te quiero—dijo Mica de manera susurrante; para después simplemente cerrar por completo sus ojos, y ser besado por Jonathan.

Brick detuvo la lectura. Se quería dar un golpe. No se había dado cuenta que le estaba leyendo a Bombón un fanfic "yaoi", sobre los personajes de un libro que él había leído hace tiempo. Se había olvidado por completo de que descargo esa historia porque la autora tenía muy buenas críticas, pero a decir verdad, nunca le había llamado por completo la atención ese género.

Brick no volteaba a ver a Bombón por la vergüenza. Ella no movía ni un musculo o hacia siquiera algún ruido. ‹‹ ¿Qué estará pensando?›› se preguntaba así mismo Brick mientras sudaba frio.


Bombón.

Bombón quería llorar.

‹‹Pobre Michael. Pobre Jonathan. Cuando llegue a casa le diré a Burbuja que me haga un dibujo de ellos››,pensaba Bombón evitando llorar en el hombro de Brick.


Brick.

Brick se encontraba plácidamente acostado en su cama, más sin embargo el aburrimiento lo estaba matando. Se encontraba mirando al techo de su recamara. No le apetecía hacer nada. No tenia libros nuevos y los viejos no los quería releer por quinta o sexta vez, no actualizaron los fanfics que él solía seguir y no quería seguir alguno nuevo. Él no pensaba estar matándose horas con el traductor o esperar a encontrar uno en español, y que de paso le agradase.

Brick simplemente suspiro hondo y fuertemente. Sus hermanos estaban plácidamente dormidos en sus habitaciones; hace algunas horas habían llegado de una salida con Mitch, que por alguna extraña razón, los trajo temprano a casa.

¡Así es! Brick veía como Mitch recogía y traía de regreso a sus hermanos pequeños a casa ¡todos! los días. Siempre en su carro deportivo negro; que si bien no era último modelo, no estaba nada mal. O incluso a veces llevaba una moto negra con detalles plateados. Pero no era cualquier moto, ¡era la moto más increíblemente cara del año!, aun no podía creer que Mitch, un adolecente de 18 años, pudiera darse tales lujos. Brick no confiaba para nada en Mitch. O una de dos:

1. Mitch era narcotraficante y trabajaba en la mafia (explicando cómo el chico podía tener tanto dinero)

O bien…

2. ¡Mitch era narcotraficante, trabajaba para la mafia y quiere engañar a Butch y a Boomer para vender sus órganos en el mercado negro de china!

Brick agrego una cosa más a su lista mental.

3. Brick simplemente estaba teniendo una de sus paranoias, y se estaba comportando como un completo imbécil.

Brick estaba nervioso y preocupado. Él tenía un horrible pavor a dirigirse hacia las demás personas, y el que sus hermanos menores pudieran hablarle a cualquier desconocido con cara de asesino serial como si nada, simplemente lo mantenían con la presión arterial excesivamente alta todo el maldito tiempo. Brick no se sorprendería que de viejito muriera de un paro cardiaco o de estrés. Rápidamente, sus instintos de supervivencia desaparecieron al escuchar un sonido proveniente de su celular. Brick lo tomo. Era un mensaje de Bombón.

Brick.

No olvides que puedes hablarme cuando quieras para comenzar a escribir la novela, ¿okey?

Buenas noches.

Bombón.

Aun no entendía como accedió tan fácilmente a entregarle su número de teléfono a la chica de ojos cafés.

Justo después de que Brick terminara de leerle aquella historia a Bombón; sonó la campana de entrada a las aulas, y Bombón algo apresurada le pidió su número de teléfono. Al parecer la chica quería conversar un poco más o bien que Brick le leyera un poco más; no lo sabía, el punto era que la chica pelirroja quería tener una forma de comunicarse con él ¡y rápido!

Simplemente volvió a suspirar, pero esta vez de un modo más pesado. Por alguna extraña razón a Brick le rugió el estomago, sonó casi tan fuerte como los ronquidos de Butch. Ese era un defecto de su hermano de ojos verdes. Solía roncar. Brick miro la hora del teléfono, eran las once de la noche. No era temprano pero tampoco muy tarde; así que Brick pensó que no era mala idea bajar a la cocina a cenar algo, normalmente él no cena o come sobras del desayuno en cuanto llega a casa.

Al salir de su habitación podía escuchar con más intensidad los ronquidos de su hermano pelinegro, Brick estaba convencido de que Butch tenía unas muy buenas cuerdas vocales como para hacer semejantes sonidos. Ya que había comprobado que Butch estaba dormido, fue a revisar a Boomer a su habitación. Brick odiaba tener la costumbre de levantarse algunas veces por las noches, y ponerse a checar la casa de punta a punta simplemente porque tenía el presentimiento de que alguien había entrado al lugar. Desde que cumplió los siete años no se le quitaba esa manía. Al abrir cautelosamente la puerta de la habitación de su hermano rubio, Brick contemplo que Boomer estaba durmiendo plácidamente en su cama. Eso alivio a Brick. Boomer cuando era pequeño normalmente solía levantarse dormido por las noches; y hacia un sinfín de cosas, corría por los pasillos de la casa, jugaba, e inclusive hablaba solo. Así es, Boomer sufría de sonambulismo. Según su padre; Boomer había heredado eso de su abuelo paterno, pero ya no importaba, Boomer hace años que no se levantaba por las noches a estar riéndose consigo mismo o estar corriendo por los pasillos.

De repente Brick se percato de que había algo a un lado de la cama de su hermano. Era una cartulina.


Definitivamente era un idiota. Eran las once de la noche, y Brick estaba como vagabundo deambulando por la ciudad en busca de una papelería abierta. Al parecer no se había acordado de la cartulina que tenía que comprar para trabajar en la clase de mañana. Ya se estaba enojando de no encontrar ninguna papelería; ¡era el colmo!, pero era natural, después de todo, ¿quién saldría a buscar una cartulina a las once de la noche? ‹‹Las mamás luchonas con hijos de primaria››, pensó Brick esbozando una pequeña sonrisa divertida debido a la respuesta que le había dado a su pregunta mental. Un poco preocupado de que sus hermanos se levantaran en plena noche y no lo encontraran, decidió enviarle un mensaje a Butch.

Fui a comprar la cartulina que nos pidió el profesor. Se me olvido comprarla.

No tardare mucho.

Brick.

Cuando Brick termino de enviar el mensaje, al volver su vista hacia donde caminaba, se percato que estaba en una calle que no había visto nunca. Se había parado justo en la acera de un cruce de autos. Brick giro su mirada hacia los lados, pero nada le parecía familiar. Iba a llamar a alguno de sus hermanos o utilizaría el GPS para saber donde se encontraba, pero para su mala suerte, el mensaje que le había enviado a su hermano hiso que se le acabara el saldo de su celular. Algo enojado y desesperado volvió su mirada al frente otra vez y vio que había una pequeña tienda de víveres que se encontraba aun abierta. Lleno de felicidad al saber que su vida estaba salvada, se dispuso a cruzar la calle.

Brick sentía que el diablo estaba jugando con él. Justo en el momento que decidió cruzar, el semáforo que se encontraba para que cruzaran los peatones, se ilumino de color rojo y una oleada de carros comenzó a pasar a toda velocidad.

—Carajo—se lamento Brick.


Quería darse un tiro. Ya habían pasado varios segundos, y los carros no dejaban de cruzar y el semáforo no cambiaba de color. Brick sabía que todo esto no le estaría pasando si no hubiera sido tan tonto. Brick se sentía un verdadero estúpido. No pensaba salir en la mañana a comprar una cartulina; ¡él era Brick y no pensaba desperdiciar así su tiempo!, y se le ocurrió la brillante idea de salir a comprarla en la noche. Y ahora simplemente estaba perdido, con hambre y sin saldo en su teléfono para buscar alguna ayuda.

—Gracias cerebro—se dijo a sí mismo de forma sarcástica.

De repente, Brick miro de reojo como un hombre muy alto y fornido, con un aspecto bastante intimidador se paraba a su lado. Lo peor, era que el sujeto llevaba consigo un Bull terrier enorme y sin cadena, solo collar. El hombre no hacia ningún movimiento o ruido, solamente se limitaba a respirar y exhalar muy profundamente. El can estaba del mismo modo que el sujeto, si mover ningún musculo. Brick comenzaba a sufrir sus ataques de paranoia al estar con un desconocido, se arrepentía de haberle dicho a su padre que no necesitaba ir con algún psicólogo antes de mudarse a Náinari por su propia cuenta.

‹‹ ¿Y si trae una navaja? O ¿una pistola?››, ‹‹ ¿si le ordena al perro que me muerda?››, ‹‹ ¿qué me va hacer?››, ‹‹ ¡tal vez me secuestrara, violara y venderá mis órganos al mercado negro!››, ‹‹ ¡peor aún, me llevara a un prostíbulo y me explotara laboralmente!››, ‹‹ ¿y si me mutila y da de comer a su perro con mis partes cortadas? o ¿solamente me secuestrara y torturara hasta que cometa suicidio?››

Y así duro Brick otros cuantos segundos sudando en frio, agarrándose las manos como si fuera una vil mosca, mientras imaginaba su posible destino.

— ¡Sentado!—ordeno con voz gruesa y varonil aquel sujeto que yacía a un lado de Brick.

Brick aterrado cerró los ojos fuertemente, dio un grito o una especie de chillido (Brick no lo sabía bien), se sentó en el piso y se llevo sus brazos a la cabeza, como si intentara protegerse de algún posible golpe.

Brick abrió sus ojos al momento de escuchar como el hombre comenzaba a reírse a carcajadas.

— ¿Eh?—fue lo único que pudo pronunciar al momento de girar hacia donde yacía el hombre, y ver que su can anteriormente de pie, ahora se encontraba sentado en la acera. Al parecer el tipo le estaba dado una orden al perro y no a Brick.

Ya harto de ser la burla de aquel sujeto; de un pequeño brinco se paro del suelo, y aunque el semáforo no hubiera cambiado de color, se cruzo la calle velozmente antes que el camión que venía a lo lejos lo atropellara. Fue a aquella tienda que había visto anteriormente, le puso saldo a su celular y utilizo el GPS para regresar a casa.


Brick se encontraba en la clase de comunicación oral y escrita. Boomer le regalo la mitad de su cartulina.

¡HOLA!

Se que a pasado mucho tiempo desde que actualice, y probablemente estén enojados conmigo o me dirán mentirosa -eso porque dije que pondría empeño en esta historia-, y de hecho lo estoy haciendo. La razón de que deje este fanfic en "Hiatus"; no sé si se considere Hiatus, fue porque surgieron problemas personales y tuve que mudarme de casa. Lo malo fue que en el sitio en donde me mude no hay señal de internet. Y apenas mi hermano mayor compro un pequeño modem que nos esta proporcionando internet. Intente actualizar por otros medios posibles, pero simplemente o no me cargaba la pagina, el capitulo era muy largo, etc.

Lo bueno es que a partir de ahora seguiré actualizando. Pero eso si, las ideas tardan en fluir y probablemente algunos capítulos tarden en actualizarse -pero no tanto como lo fue este caso-. Adiós fieles lectores-