"Papá".
Esa fue la primera noche donde lo volvió a ver, tenía un recipiente... No, ese era su cuerpo, parecía ser que él mismo se lo había creado.
"Gabriel, hijo mío". Escucho las palabras de su padre con maravilla, quiso abrazarlo, pero fue su padre que lo atrajo a si mismo y le abrazó.
"Pensé que jamás volvería a verte." Murmuró con su cara oculta en el hombro de su padre.
"Lo sé, hijo. Lo sé." Este le dio unas palmadas en la espalda y lo alejó un poco, no estando acostumbrado a darle amor a sus hijos.
"Estoy muerto."
"Lo estás, allá en esa realidad".
"¿A que te refieres con eso?"
"Te saqué de tu cuerpo en el momento justo en el que Lucifer te mataba y te traje aquí, no podría permitir que uno de mis arcángeles muera."
"Entonces me mandaste a otro universo." Ese tono de reproche era demasiado.
"En un futuro podrás volver, pero ahora disfruta tu tiempo en esta realidad."
.
Y se despertó, escuchando de fondo el sonido de una alarma.
