Después de todo lo que sucedía en su entorno y aun con el celular en mano Mei tomo un gran respiro y ya algo más centrada tomo asiento sobre la cama "así que abuela" decía para si misma, todo era tan confuso, raro y fuera de lugar, su chica ya no era una chica, su abuelo resultaba ser abuela y seguramente la gente que conocía no era la misma, o por lo menos no era igual a como ella los solía conocer.

-Yuzu actúa como siempre – afirmaba con certeza – ¿la abuela de este mundo actuará igual al abuelo que yo conozco?

Esa pregunta la intrigaba bastante, coloco su mano por debajo de su mentón analizando las posibles respuestas, lo más lógico sería llamar y así comprobar para salir de dudas, pero la relación con el abuelo de su mundo no era muy buena, cuando ella rechazo el matrimonio arreglado que tenía con Udagawa y decidió vivir con Yuzu porque la eligió a ella, su abuelo no tomo aquella decisión de buena manera, se alejó de ella y no volvió a hablarle, Mei a veces trataba de visitarlo o llamarlo pero siempre la evitaba, la contestadora era la única que recibía sus mensajes.

-supongo que esta abuela reaccionara igual – dijo finalmente mientras dejaba el celular sobre la cama.

Se puso en pie y estirando los brazos hacia el frente en modo de relajación una leve punzada en la parte posterior de su cabeza se hizo presente, el dolor de cabeza aun permanecía, "como es posible que en un sueño tenga dolores?" pensaba vagamente mientras abría una caja de píldoras.

-¿Aun te duele la cabeza? – una voz detrás de ella la alarmo y giro violentamente.

-un poco – respondió.

Aun no estaba acostumbrada a ese timbre de voz grueso, de hecho aun no podía entender como ese rubio era tan idéntico a su rubia y esos ojos, esos ojos verdes esmeralda de color penetrante la miraban preocupadamente.

-ya prepare el desayuno, vamos a comer – menciono el mientras se acomodaba el cabello y extendía una de sus manos hacia ella

Mei aun con algo de extrañeza sostuvo esa mano que ahora era mas grande que la de ella, una mano mas amplia pero igual de cálida a la que ella solía sostener.

-Estoy algo preocupado Mei, le hablare a los chicos para que no vengan a almorzar – decía Yuzu mientras cogía un gran pedazo de pan y lo untaba con mantequilla.

-¿chicos? ¿Cuáles chicos? – preguntaba ella algo sorprendida mientras veía a la versión masculina de su novia comer en grandes proporciones.

-pero hace unos minutos te dije que Haru, Matsu y Momo vendrían – dijo el mirándola fijamente.

-ah! Ellas…digo ellos, estoy algo distraída – se excusó, la verdad es que aún no podía acostumbrarse a la idea de usar la palabra "chicos" cuando se referían a las chicas que ella conocía.

-sí, es por eso que les dije que no vinieran, te siento algo diferente y creo que es por ese dolor de cabeza, así que para no molestarte mucho les dije que mejor para otro día, además – una sonrisa se dibujó en su rostro – me gusta más pasar tiempo solo contigo.

Una leve sonrisa se dibujó también en el rostro de Mei "ciertas cosas no cambian" se decía para si misma, Yuzu siempre se preocupaba por ella y podía dejar sus planes de lado para acompañarla y cuidarla.

-gracias – fue su respuesta.

El desayuno fue bastante agradable y la conversación que mantuvieron era bastante amena, Mei escuchaba tranquilamente las anécdotas de aquel rubio, le parecía interesante, era como si su novia le estuviera hablando de sus aventuras en su versión masculina, de hecho, teóricamente era su novio, que extraño sonaba eso.

El sonido de un timbre y el golpe de la puerta cortaron aquella conversación, no esperaban visitas, o bueno, al menos Mei no esperaba ni una, miro a Yuzu y como si este hubiera entendido sus pensamientos el se encogió de hombros y negó con la cabeza como diciendo "yo tampoco espero visitas"

-iré a ver quién es – dijo el finalmente mientras se ponía en pie – yo me encargare de lavar los platos – sonreía amigablemente - tu descansa.

Aquel chico alto se dirigió a la puerta con paso lento, tenía mucha pereza y aun se preguntaba quién podría ser, abrió la puerta y un empujón hacia que por poco pierda el equilibrio.

-QUÍTATE TU! – escucho decir al momento que veía a su amigo entrar rápidamente en busca de Mei

-es bueno verte también Momo – Hablaba Yuzu cerrando la puerta con un suspiro, ya estaba acostumbrado a que el lo tratara así.

-Mei Mei – hablaba aquel muchacho acercándose a la pelinegra y abrazándola preocupadamente.

No le costó trabajo a la ojivioleta reconocer a aquella persona, el cabello rizado, la forma de vestir y sobre todo las cejas daban a entender que era su amiga…ahora amigo de infancia Momokino.

-Buenos días Momo – decía Mei mientras se separaba lentamente.

-¿estas bien?, Yuzu me dijo que te sentías un poco mal y que por eso no podríamos almorzar, pero me preocupe bastante y quería asegurarme que estuvieras bien.

La actitud de Momo era la misma que la de Momokino, siempre tan pendiente de ella.

-cejas, ¿y tu no te preocupas por mi? – decía Yuzu alegremente mientras le daba un golpe en la espalda.

Yuzu siempre fue mas alta que Momokino y en esta realidad la diferencia era la misma, Momo era mas pequeño, sin embargo ahora Momo tenía la misma altura que Mei… de hecho ahora la pelinegra se sentía algo extraña, antes solía ser mas alta que Yuzu y Momokino, ahora parecía la mas pequeña.

-ahora resulta que tengo complejos de altura – hablaba por lo bajo, los dos chicos no se percataron de su comentario.

-traje algo para compartir, decía Momo entregando una bolsa con dulces en ella. – me gustaría quedarme más tiempo pero debo ir a solucionar unos problemas en el trabajo.

-¿trabajas los sábados? – decía Yuzu comiendo un trozo de pastel.

-de hecho no, pero a veces se dan ciertos problemas.

-me hubiese gustado que te quedaras – hablo Mei, quería saber un poco mas de la vida de su mejor amigo en este mundo.

-me hubiese encantado, estoy seguro que otro dia sin falta.

La visita duro poco, la verdad es que Mei no sabía si volvería a hablar o verlo, Momo se despidió dejándolos solos nuevamente.

-¿te gustaría salir a caminar? – pregunto yuzu acercándose a la pelinegra.

-si, ire a cambiarme – respondió rápidamente entrando en la habitación.

Si el Yuzu de este mundo era su novio, eso significaba que igual podría quererlo de la misma manera que quería a la Yuzu de su mundo, sin embargo se sentía bastante extraña, sentía como si estuviese engañando a su novia, era un sueño sin embargo no se sentía cómoda siquiera pensando en besar al rubio.

Al salir del edificio Yuzu se subió en una motocicleta negra la cual estaba parqueada al frente del edificio, Mei estaba mas que sorprendida, en su realidad, su novia no conducía una motocicleta, ella conducía un pequeño auto, Mei le dijo que era mejor y mas seguro un vehículo de cuatro ruedas que uno de dos y aunque al principio Yuzu trato de convencerla al final ella termino comprando un auto debido a que tenía más ventajas y al final le resulto más cómodo.

-vamos, sube – menciono el de ojos verdes mientras le acercaba un casco.

Con completa inseguridad cogió el casco y lo acomodo en su cabeza, Yuzu fue el primero en subirse y Mei dando gracias al cielo de haberse puesto pantalón se acomodó detrás de el.

-iremos a un festival no muy lejos de aquí – decía el encendiendo la motocicleta – sostente fuerte

Al decir eso Mei no tuvo opción mas que rodear la cintura del rubio con sus brazos y apoyar la cabeza en su espalda, ligeramente noto que el se ruborizaba y le pareció algo tierno de ver, tal parecía que Yuzu ya sea chica o chico se ruborizaba siempre con su contacto o una muestra de afecto.

La motocicleta se puso en marcha y Mei sentia el viento golpear con ella, era una sensación muy diferente a la acostumbrada, sus cabellos se movían al ritmo del viento y su agarre se hacía cada vez mas fuerte, "quizá si hubiese estado bien dejar a yuzu comprar la motocicleta" Pensaba mientras veía las movilidades pasar junto a ella, pero aun asi no descartaba lo peligrosas que estas podían llegar a ser, nota también que la espalda de su acompañante era mucho mas amplia que la de su novia.

-¿como es posible que esta versión de Yuzu sea tan similar y al mismo tiempo tan diferente? - se preguntaba

-¿dijiste algo? - pregunto el mientras aun tenia la mirada al frente – no puedo escucharte por el casco y las movilidades.

-no es nada – respondió Mei – solo hablaba para mi misma.

Y aun con la cabeza revuelta en ideas y la motocicleta en marcha, la pelinegra deseaba despertar.

…continuara

NOS VEMOS EN EL SIGUIENTE CAPITULO, NO OLVIDEN SUS REVIEWS