Disclaimer: El mundo de Harry Potter no es mío. Si fuera mío ya habría un juego RPG similar al Dragon Age, con muchas opciones de romance y muchos finales. Rowling, ¿que esperas?.
Capítulo 2: Tengo una nueva queja
Estaba cansada de resistir, escapar, aturdir y de que ese perfume haya seguido la senda contraria, se había alejado. Harry y Ron se veían mas lejanos, las plantas de sus pies dieron sus ultimas pisadas antes de frenar por completo en la esquina de una góndola, junto con los demás. El freno fue causado por el impacto contra el cuerpo de Neville, se habían reunido de nuevo en esa laberíntica sala.
Después de un reconocimiento visual, se oyó y se vio venir una ráfaga a grandes velocidades desde uno de los pasillos, estrechos y obscuros. Mortífago. Ginny lanzó un Reducto, que lo ahuyentó, al mismo tiempo que atrajo una pasarela de orbes hacia el suelo efecto dominó. Las repisas se estaban derrumbando.
— ¡Regresen a la puerta!—. Exclamó Harry mientras comenzó a correr.
Hermione tanto como los demás se movilizaron siguiendo a Harry hacia la puerta más cercana, el cual, a simple vista, era fácil intuir que no sabía dónde estaba ni a dónde iba. Todos volteaban para registrar el espectáculo que tenían detrás, Hermione también lo hizo. No solo para estimar si un orbe iba a impactar en su cabeza, si no que también por encontrarla a ella.
Harry abrió una puerta de un empujón, no había otra salida. Cayó al vacio inevitablemente, dando un alarido, igual que los demás, saltando sin vacilación pero sorprendiéndose al ver que sus pies no tocaban el suelo. La puerta por la que entraron se cerró.
La habitación de ladrillos negros llevaba a un túnel bastante amplio y largo, Hermione atinó a sacar su varita ya que iban de lleno al piso. Todos quedaron congelados un segundo antes de tocar el suelo y cayeron pecho a tierra sin un solo rasguño. Hermione, mientras se paraba, vislumbró la luz de la profecía. Intacta.
Ron hizo una especie de chiste del cuál nadie se rió. Mientras que Harry vio en lo alto una especie de portal, iluminado, del cual brotaba un tipo de niebla densa en su centro.
—Las voces—. Caminó mientras intentaba escuchar algo que no existía para Hermione. — ¿Distinguen lo que dicen?—. Continuó. El pequeño grupo iba a unos dos metros de distancia. Luna se adelantó. Hermione miró a Ron confundida.
— No hay voces Harry—. Giró Hermione de manera nerviosa, sintiéndose observada.— Vámonos de aquí—. Miró a sus alrededores en busca de una salida.
— Yo también las oigo—. Luna ya estaba junto a Harry, los dos mirando hacía lo alto del arco de roca.
— Harry, sólo es un arco vacío.— Hermione empezó a desesperarse, solo quería irse.— ¡Por favor, Harry!—. Su ansiedad aumentó, y para peor, nadie decía nada.
— ¡Pónganse detrás de mi!—. Harry sacó su varita apuntando al cielo, notó que habían regresado. Todos hicieron lo dicho, preparados para lo que se venía.
Hermione sintió un cosquilleo en la boca del estómago, otra vez. Sentía que ella estaba dando vueltas por el lugar, en efecto, una ráfaga de humo negro les pasó por encima. La fragancia de ese perfume embriagador. Hermione juró que si salía con vida iba a averiguar cuál era.
No era de extrañar, todos intentaban apartar la neblina a manotazos aleatorios, cosa que Hermione hizo hasta que la sintió dando vueltas a su alrededor. No duró mucho, para su desgracia, ni siquiera un roce. Otro "olor" rancio, a sangre, materializó ambos brazos. Comenzó a ahorcarla con uno al mismo tiempo que la hacía levitar para aterrizar a unos cuantos metros, en el comienzo de la pequeña colina que llevaba al umbral. Allí sólo quedo Harry.
Se sacudió y estuvo a punto de llorar, pero no. Podía sentir la presión, la mano firme del hombre en su nuca.
Llegó a ver que todos sus amigos estaban sujetados, meditó intentando calmarse. Incluyéndose, eran cinco los que estaban atrapados, creyó haber visto a otros cuatro. Sumando a Lucius habían entonces once mortífagos, de los cuales presentes parecían ser cinco hasta que el último mencionado apareció. Seis.
Este comenzó a hablar con Harry y Hermione se tensó para poder mirar hacia su izquierda donde estaba Bellatrix sonriéndole a Lucius mientras sostenía a Neville por el cabello.
Desde su estomago hacia los ganglios de su cuello sintió un fuego que la consumía. Un calor por todo el cuerpo la obligó a apretar la mandíbula. Estaba tan celosa. Celosa de que Neville este donde está, de que Lucius se lleve una sonrisa de Bellatrix.
—¡No se la des, Harry!—. El grito de Neville generó un eco, seguido de un pequeño golpe de la varita de Bellatrix en su nuez, ejerció presión y lo calló. Chistó. Todos dedicaban atención a Harry, que estaba entregando la mística esfera a Lucius. Hermione no hacía otra cosa que buscarla con la mirada, estaba rogando un segundo de su atención. Sin darse cuenta cuando, la bruja mayor posó su mirada en Hermione. Relamió una sola vez sus labios lentamente, como si acabara de comer un dulce. Hermione inclinó su cuerpo para su dirección, intentando correr hacia ella de manera involuntaria, no podía controlarse. Obviamente el mortífago la sujetó con mas fuerza, no por eso, si no por la aparición repentina de Sirius Black.
Hermione sintió como ese olor amargo se retiraba, una luz que la cegó se instaló a su lado. Alastor Moody. No tuvo tiempo para reaccionar repentinamente la tomaba de la cintura Nymphadora Tonks, llevándola a cubierto.
En este momento Hermione miró a Tonks pensando en las facciones de Andrómeda, su madre. Eso la llevó a Bellatrix. Misma sangre, estaba tan cerca de alguna forma...y ahí estaba la risa de la mujer que torturó a incontables personas. Girando por los aires de ese obscuro lugar.
La joven Gryffindor queria pararse, ser atrapada por ella, conocerla, estudiarla, saber más. Todo si era posible. Bajo cualquier precio, era una obsesión. Y como su espiritu la llevo a tantos lados, decidió aventurarse. Se levantó con cuidado por detrás de una gran roca y ahí estaba.
—¡AVADA KEDAVRA!
El disparo fue directo a Sirius con una velocidad imposible de esquivar si se está distraido. Sirius lo estaba, ya que Hermione pudo ver que él junto con Harry sonreian. Volvió a observar a Bellatrix, que parecía sorprendida de que sigan con una sonrisa en los labios que a Harry se le borró cuando reaccionó.
Tenía una queja, varias, como en toda su vida. No aprobaba casi ninguna de las cosas que Harry y Ron hacían. Siempre podía desaprobarlas y quejarse con ellos. ¿Pero con quién podía ir a quejarse ahora?. Estaba sola, no eran nada, ni siquiera se dirigieron palabra. Se sentía única en el mundo mágico, siendo tan amplio y desconocido, se sentía sola. Realmente infantil, idealizar algo con alguien que no está sano mentalmente. Idealizar, idealizar era algo que no podía permitirse nunca en la vida. Se sentia, en pocas palabras, una mierda que no merecía estar rodeada de la buena gente. Mientras se agarraba la cabeza y caía al suelo con la espalda sobre la piedra recorría un limbo de pensamientos ilimitados.
Bellatrix era un cáncer.
Sirius era toda la familia que tenía Harry.
¿Hay un poco de pegamento para pegar los trozos de mi alma?
No importa, de todas maneras no encuentro esos pedazos porque se dispersaron con el viento de la verguenza.
Necesito inhalar ese pegamento.
¿Realmente podría comerme ese cáncer después de todo?
Autora: ¿Tardé, no? Mis disculpas, si veo que esto tiene buen recibimiento puedo ser mas esquemática con las subidas. No se olviden dejarme un review si no me siento desnuda.
