Nota de autora: ¡Que hay!… Chicos espero que sigan leyendo y recuerden, las apariencias de los personajes aquí son las apariencias que tienen en Go. No los molestare mucho y solo díganme que les parece.

Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, le pertenece a los malvados Iluminati, Digo, Level 5…


Capitulo 2

La noche sin duda era fría, más cuando estaba en una celda, a la mitad de un invierno. Suzuno no se movía de su posición y no era porque se hubiera desmayado, simplemente se había despertado a la hora de haberse desmayado y estaba repasando en su cabeza todo lo que había pasado. Fue demasiado rápido. Miro la mano que se había lastimado cuando subía las escaleras, sangraba menos que antes, la escondió en la manga de su camisa y se abrazo a su torso poniéndose en posición fetal.

"Me pregunto… Si Hitomiko tendrá su final feliz ahora"

Suzuno no se sentía así de asustado desde hace tanto tiempo, y recordar su tiempo en la granja no ayudaba a que su corazón se calmara. Los primeros días cuando llego a la casa de Hitomiko eran pesadillas mientras dormía y gritos que podrían levantar a todos los caballos del establo. Y Hitomiko siempre estaba allí junto a él. Pero ella no estaba allí ahora. Se abrazo aun mas a su torso y no pudo evitar llorar un poco, era algo que no hacía desde hace tanto tiempo.

Los pasos se incrementaban mientras se acercaban, Suzuno limpio sus lágrimas y se sentó en el piso, y vio como ese hombre entraba otra vez, con la capa negra tapando todo su cuerpo, el hombre lo vio y luego miro hacia la reja.

-¿Quieres salir de aquí?-Dijo viendo hacia la puerta.

-… ¿Te estás burlando de mi?-Pregunto con una voz débil pero firme.- Quisiera estar en cualquier otro lugar que no fuera aquí.

Nagumo suspiro un poco y vio desde arriba a Suzuno quien le miraba con esos fríos ojos azules que brillaban con ira.

-Es bueno que tus ojos mantengan su brillo, no me gustaría que cayeras derrotado tan rápido. Y no me refiero a eso, quiero que vengas conmigo.

Suzuno no se levanto en ese momento, solo cuando el hombre le miro y le dijo muy tranquilamente "Ahora". Suzuno se trago su orgullo y se levanto. Se sentía como si se hubiera encontrado de nuevo con el viejo de la granja, pero eso no le evito inflar un poco su pecho y caminar con una cara de póker detrás del hombre. Bajaron de la torre y caminaron en silencio por el pasillo con las estatuas siguiendo sus movimientos. Suzuno mantenía una distancia aceptable del otro hombre.

-Me llamo Haruya Nagumo. Soy el amo de este castillo y te recomiendo que te dirijas a mí por mí apellido.

Suzuno se sorprendió al ver como ese hombre le hablaba con tanta tranquilidad, tuvo tiempo de escuchar mejor su voz, era un poco profunda, pero tampoco algo sobrenatural y tétrico como él pensaba.

-¿Y tú te llamas Suzuno...?-Dijo sin voltear a verle.

-…Si-Respondió algo molesto.

-Mi pregunta no es si es tu nombre, esa mujer lo grito bastante antes de irse. Me pregunto si tienes un nombre o solo ese apellido.

Suzuno se trago la respuesta sarcástica que le iba a decir solo porque aun seguía temeroso, toco su brazo derecho, donde estaba su mano herida y respondió.-No tengo nombre… Solo mi apellido.

Nagumo se detuvo y volteo a verlo, le reviso de pies a cabeza. Suzuno se detuvo de golpe y sintió que en cualquier momento el iba a acercarse más a él, pero solo le vio con desprecio en su mirada.-Que triste…

Suzuno se lamento de lo que iba a decir.

-Pues discúlpeme por no tener nombre.

Nagumo volvió a voltear, pero esta vez más lento que la ultima.-Acabas de responderme… Al menos si hablas.

La sonrisa de parte de Nagumo antes de continuar caminando confundió a Suzuno. Si él fuera un monstruo y algún humano patético le hubiera respondido así, ese idiota ya estaría muerto. Por eso se puso aun más nervioso. Siguieron caminando hasta que llegaron a una puerta doble blanca a la que se le caía la pintura. Nagumo abrió una de las puertas de la habitación y entro, Suzuno le siguió y observo la habitación. Era grande, una gran cama matrimonial blanca con un dosel de telas blanca en el medio, a un lado había una peinadora con un espejo que reflejaba el gran armario que se encontraba al otro extremo de la habitación. Suzuno vio que había una chimenea con el fuego encendido, por eso la habitación no estaba tan fría como el resto del castillo. Nagumo abrió su capa con su brazo izquierdo en el cual sostenía el bolso terciado de Suzuno, lo puso sobre una mesa frente a la chimenea y lo reviso.

-No le hice nada a tu yegua, no me gusta hacerle daño a los animales.

Suzuno se sintió algo tranquilo por eso, pero no imagino que Nagumo haría lo que hizo. Tomo uno de los libro de su bolso, lo ojeo y luego lo tiro al fuego.

-¡¿Qué estás haciendo?!-Dijo Suzuno corriendo hacia el pero se detuvo al ver como él le veía fijamente.

-Es para mantener el calor-Volvió a sonreír y tomo el otro- "Caperucita roja"… Hubiera sido más divertido si se la hubiera comido el lobo.

Lanzo de nuevo el libro el fuego y vio la expresión de desgracia en la cara de Suzuno pero fue cambiada por una monótona otra vez.

-Está bien…Hazlo.

Suzuno no hizo nada ante él mientras lanzaba los libros al fuego, los vio arder lentamente, junto a una bufanda que estaba en su bolso y termino de vaciar el contenido del bolso en la mesa para luego lanzar el bolso a la chimenea.

-Lees mucha filosofía. ¿Te crees intelectual?-Nagumo rio y lanzo dos libro al fuego.

-¿Por qué haces esto?- Suzuno no pudo callar lo que pensaba.

-Porque quiero ver qué tipo de persona eres. Me pareces bastante creído, niño.

Suzuno solo le siguió el juego-…Soy peor…

Nagumo siguió en lo suyo, tomo un libro y leyó con cuidado la portada, Suzuno vio la ira en sus ojos y lanzo con gran fuerza el libro al fuego. Tomo una pluma y un frasco de vidrio lleno de tinta, la cual exploto cuando Nagumo la lanzo al fuego. Suzuno no podría olvidar lo que acababa de ver. El fuego envolviendo a Nagumo y el parado allí, viendo como si nada mientras que reía.

-Ya…. Ya no hay más libros, ¿Eres feliz?

Nagumo se arrodillo hasta el piso y tomo un libro que cayó mientras vaciaba el bolso. Era azul y Suzuno no recordaba haberlo metido en el bolso.

-"El rio de oro", Solían contarme esta historia. Este final me parece interesante.

Suzuno no temió y solo se lanzo sobre Nagumo, quien no se esperaba que él se fuera sobre él. Lo empujo al piso con un solo brazo pero Suzuno se volvió a levantar.

-Es un libro importante para ti…. Sera más divertido así- Nagumo acercaba el libro al fuego pero Suzuno peleaba para obtenerlo de vuelta. Era tan débil que Nagumo solo ponía su brazo y Suzuno no podía tocarlo. Este jugaba a lanzarlo para asustar al chico pero Suzuno se detuvo y vio directo a los ojos de Nagumo, con sus ojos abiertos y con lagrimas.-No lances eso…

Nagumo lo vio y bajo el libro, empujo a Suzuno al piso y luego lanzo el libro sobre él.- Ya no es divertido…

Suzuno abrazo su libro con su brazo sano, ya casi no podía mover su mano derecha. Nagumo le tomo por la muñeca y le presiono. Suzuno grito un poco pero Nagumo solo veía la sangre en su mano.

-Así que eras tú quien olía a sangre… Alguien vendrá. Por cierto, esta es tu habitación desde ahora. No la dañes.

Nagumo lo soltó y se retiro de la habitación, dejando a Suzuno en el piso frente a la chimenea, viendo como lo último que quedaba de su libertad se destruía frente a él. "Pero al menos salve a Miki", Pensó al abrazar a su libro.

-O-

-¿Por qué no quemaste ese libro?- Hiroto salió de tras de una estatua y vio a Nagumo quien se detuvo y sonrió con melancolía.

-… No soy… Malo.

Hiroto sonrió y toco la espalda de Nagumo- Es bueno que lo sepas.

-Llama a Midorikawa y dile que vaya a sanar sus heridas.

Hiroto bajo un poco su cabeza y se fue por el pasillo dejando a Nagumo solo. Volvió a caminar a lo que se podría decir "Paso fúnebre", aparentaba ser un espíritu en los pasillos. Subió unas escaleras y llego a una gran puerta negra, la abrió y entro a su habitación, encerrándose en ella por el resto de la noche.

-O-

Suzuno no se movió del piso, solo volvió a la misma posición en la que estaba la primera vez que Nagumo lo había dejado solo. Pero ahora tenía a su libro con él. "Desearía que Hitomiko estuviera aquí" Se repetía a sí mismo y varios "Quisiera que Miki estuviera aquí" también estaban en su cabeza. La puerta se abrió pero él no se molesto en ver quién era, lo más probable es que fuera Nagumo que quería burlarse de el un poco más. La mano delgada que se puso en su hombro no era para nada parecida a la de Nagumo. Acaricio un poco su hombro y una suave voz llego a él.

-Me imagino que te hicieron pasar un mal momento.

-Uno horrible…

Suzuno se sintió embelesado de esa dulce voz y respondió sin pensar. La mano paso de su hombro a su frente y luego acaricio con su dorso su mejilla.

-No tienes fiebre, haberte quedado junto al fuego fue buena idea.

-No lo hice a propósito. Solo lo olvide.

Esa voz empezó a reír un poco, una risa que le dio nostalgia a Suzuno y le recordó a Miki.

-Bueno, eso hizo que mejoraras un poco, ahora dame tu mano y déjame vendarla.

Suzuno volteo su cabeza para ver a esa persona que le hablaba con tanto cariño. Espero encontrarse con algo horrible, con algún fantasma o algo que fuera a comerse su cara. No esperaba encontrarse esa sonrisa otra vez.

-¿… Miki?- Suzuno casi no podía hablar de la sorpresa.

-No. Pero mi apellido empieza por M. Ryuji Midorikawa, a tu servicio.

Suzuno no entendía, como alguien podía parecerse tanto a ella, cabello verde claro atado en un bollo tras su cabeza, ojos grandes y lo que los diferenciaban de los de Miki era que estos si eran negros como la noche, pero mantenian un tierno brillo. Su piel era de un leve color moreno, y esa sonrisa, sintió que nunca nadie le había sonreído de esa forma antes.

-Discúlpame...Te confundí con alguien- Se levanto del piso y se sentó frente al otro chico.

-No importa. Si te hizo sentir mejor está bien- El chico siguió sonriendo mientras tomaba unos vendajes de un botiquín de primeros auxilios a su lado.- ¿Me permites tu mano?

Suzuno vio su herida un momento y luego extendió su mano hacia el chico de ojos oscuros. El la tomo con cuidado y puso un liquido incoloro en la herida, la vendo y acaricio su mano.

-¡Y así el dolor se va!- Midorikawa canto esta frase y rió para sí mismo.

-… No soy un niño pequeño-Dijo Suzuno mientras tomaba su mano.

- Bueno, eso no me importa, ¿Ya no te duele?

Suzuno vio su mano, es verdad que el dolor había bajado bastante, así que negó con la cabeza.

-Entonces la medicina y mi canción sirvieron-Midorikawa se levanto y le ofreció su mano a Suzuno para que se levantara. Suzuno la tomo con su mano sana y se impulso hacia arriba. Intento bajar por su libro pero Midorikawa lo tomo antes de que él pudiera.

-Esta historia es tan bonita. Me encantaba leerla cuando era pequeño.

-¿Podrías… devolvérmelo?

-Claro, pero ve a acostarte. Deberías de dormir un poco.

Suzuno vio como Midorikawa puso su libro sobre la cama y lo jalaba hasta ella. Solo al verlo de espalda noto que él era más bajito que él y que llevaba un traje de mayordomo, pero no llevaba guantes puestos. Quito la sabana para que el pudiera acostarse, Suzuno se sentó en la cama, Midorikawa le quito sus botas y las llevo al armario, regreso y arropo con cuidado a Suzuno.

-Si necesitas algo toca la campana que está en tu mesita de noche, yo vendré.

-¿Por qué… me tratan tan bien, si soy un prisionero?-Pregunto con sus ojos cediendo al cansancio.

-Bueno… Eso es un secreto.

Fue todo lo que Suzuno escucho ates de caer dormido en esa cómoda cama.

Midorikawa desato las sabanas del dosel para evitar que la luz de la chimenea molestara al chico. Tomo el botiquín y se retiro silenciosamente de la habitación. Camino por el oscuro pasillo y se acerco a una sombra sentada en los escalones. Se sentó junto a ella y espero a que este hablara.

-¿Esta mejor ahora ese chico?- Hiroto vio a Midorikawa quien solo desato su cabello el cual cayó sobre sus hombros hasta su media espalda.

-Sí, solo está asustado. Dile a Nagumo que se controle para la próxima.

Hiroto rió y se levanto- Me asegurare de decirle.

-O-

El dolor se había ido, pero ahora simplemente estaba cansado de dormir. Rodó en la cómoda cama pero se negaba a levantarse, sus piernas le dolían y quería estirarlas, pero pensaba que si salía de la cama, algo horrible le esperaría fuera de su habitación. Mientras batallaba consigo mismo la puerta se abrió lentamente, casi sin hacer ningún sonido, Suzuno se escondió bajo las sabanas pero lo que había entrado quito las sabanas del dosel, puso su mano en su hombro y quito la sabana que tapaba su cuerpo de golpe.

-¡Es hora de levantarse!-Canturreo la voz conocida.

Suzuno seguía hecho una bola temblorosa en la cama hasta que reconoció la voz, abrió sus ojos y subió la mirada para ver la misma sonrisa que vio en la noche, pero ahora era un poquito más risueña.

-Eres tú…-Dijo algo confundido.

La sonrisa del mayordomo pasó a un pequeño puchero.

-¡Midorikawa Ryuji! ¡Vamos, no es difícil!- Dijo para cruzar sus brazos frente a su pecho.

Suzuno se sorprendió por el regaño que le habían dado, se sentó en la cama y se disculpo viendo hacia la pared.

-No importa, Solo vine para ver si estabas bien…- Midorikawa apoyo sus manos en el borde de la cama y acerco su cara a la de Suzuno, quien se alejo un poco de ella- ¿Estás bien? ¿Todavía te duele algo? ¿Quieres ir al baño?

Las preguntas fueron muy rápido y la distancia se acortaba hasta el hecho de que Suzuno llego al borde de la cama y cayó de espaldas al piso dando un gran estruendo y dejando a Midorikawa sobre la cama.

-¡Demonios!-Maldijo el mayordomo quien salto de la cama y fue a ayudar al chico- ¡Discúlpame! ¡No fue mi intención! Es que de vez en cuando soy algo…Torpe…

Suzuno se sobaba la cadera mientras que Midorikawa le ayudaba a levantarse del piso y dejo salir un "Si, se nota" lleno de molestia. Dejo de sobarse al ver como la mano que sostenía su brazo le soltó, vio a Midorikawa y se asusto al ver como mordía un poco su labio y hacia un puchero extremo como si fuera un niño de cinco años al que le estuvieran regañando-Lo lamento-Dijo para ver al piso sonrojado y apretando sus puños.

-No… No es para que te pongas así, solo estoy molesto por el dolor.-Suzuno evitaba ver a Midorikawa, nunca se sentía incomodo al decirle sus verdades a todo el mundo, sin importarle sus sentimientos. Pero ahora se sentía culpable de no haber pensado en los sentimientos del muchacho antes de hablar. -Cálmate.

Midorikawa aspiro y suspiro para calmarse y sonreír un poco otra vez- No quise acosarte de esa manera, es que ser mayordomo es algo nuevo para mí. Pero cambiando el tema, Ya casi son las 11 de la mañana ¿Quieres comer?

Suzuno lo pensó un poco, dudaba de comer la comida que había en el castillo que era propiedad de una bestia, pero sus tripas gruñendo le hicieron asentir con la cabeza instintivamente. Midorikawa salió un momento y trajo un carrito de madera con ruedas donde habían un florero con una rosa blanca, bandejas tapadas y una jarra de cristal llena de jugo de naranja junto a una copa vacía. El mayordomo destapo una de las bandejas y en el plato había una Omelette de huevo perfectamente doblada junto a pan tostado. Destapo las otras dos, en una había una ensalada de frutas organizadas de una manera que parecía una obra de arte y en la otra se encontraba una servilleta de tela color marfil sobre el plato. Midorikawa vertió el jugo de naranja dentro de la copa y volvió a dejar la jarra en el carrito. Mientras tomaba los cubiertos de plata y los pulía con un pañuelo que saco de la parte baja de la carretilla Suzuno noto que ahora si llevaba guantes blancos, como un mayordomo normal. Midorikawa dejo los cubiertos alineados al lado del plato e hizo una pequeña reverencia mientras que ponía sobre su brazo el pañuelo que acababa de usar.

-Por favor, sírvete y disfruta de tu desayuno. Con su permiso, me retiro.

Suzuno le vio irse y se sentía confundido, ¿Cómo había pasado de aguantarse un berrinche a ser un mayordomo tan educado?.

"Solo lo sabrá la gente de servicio"-Pensó mientras cortaba un pedazo del Omelette con el tenedor y lo probaba. Sabía que de la casa de un noble debería de esperar buena comida, pero nunca espero algo tan bueno llegaría a la boca de un simple campesino como lo era él. Las especias, la sal, la pimienta, ese pequeño toque de picante, todo explotaba en su boca, y tan rápido se dio cuenta, ya se había acabado todo lo que estaba en ese plato. Paso a las frutas, frescas y dulces, las fresas eran lo mejor, pero el melocotón le hacía competencia. Agradeció no está frente a Reina o Saginuma, se burlarían del hecho de que la comida era tan buena que hacía que su cara expresara tanta felicidad.

Pero luego pensó bien que agradecía y se insulto a sí mismo, no agradecía no estar con ellos, desearía estar con ellos, aunque era algo que no podía decir en voz alta tan fácil, tenía ganas de ir hacia las cortinas, abrir las ventanas y gritar el nombre de las personas que consideraba su familia. Apretó con fuerza el tenedor y lo dejo sobre el plato, se acerco a la mesa frente a la ya apagada chimenea y vio que no todo fue lanzado al fuego, sus lentes seguían allí, también una pluma y una notita arrugada. Tomo sus lentes y se los puso para ver que decía la nota. "Regresare en 2 días, dejo esto en tu bolso por que se que lo olvidaras-Hitomiko".

-Si…Pero esta vez no lo olvide- Apretó fuerte su puño con la nota aun allí. La aliso un poco y fue hasta la cama de nuevo, abrió el libro que estaba en la almohada y guardo la nota en la primera pagina. Se dice que los marca libros pueden ser más que solo papeles cortados que pusiste por emergencia en el momento que empezaste el libro, son cosas que llaman tu atención, o recuerdos que estimularan tu memoria cuando abras de nuevo un libro. Saginuma tenía un pedazo de cuero de una chaqueta que le regalaron en su primer cumpleaños que celebro en familia, Reina tenía una tira de encaje blanco y rosado de su primer vestido de fiesta, Hitomiko tenía una margarita seca que Suzuno le regalo la primera vez que salieron a pasear juntos a la pradera cerca de la granja, y ahora Suzuno tenía lo último que le quedaba de su familia, además de sus recuerdos.

Soltó el libro al sentir los golpes en la puerta, dijo un bajo "Pase" Y Midorikawa fue quien entro.

-Tenias mucha hambre, que bueno que comiste- Entro y con su mano libre jalo el carro hasta la entrada del cuarto, en su otra mano llevaba ropa y la dejo en la cama-Debes tomar un baño. Yo lo preparare.

Suzuno pensó en protestar pero aun se sentía cansado, sudado y adolorido, y si veía sus ropas, estaban sucias y algo rotas de todo lo que había pasado ayer. Al haber estado galopando tan rápido a caballo, se rasgo sus ropas con ramas de los arboles. Midorikawa pasó la chimenea y entro a la puerta al lado, era un gran baño, con paredes con decoraciones de oro y pisos brillantes de mármol blanco, la bañera era gigantesca y estaba allí, en todo el medio. Midorikawa toco una de las campanas que estaban al lado de la puerta y en unos veintes segundos de un grifo a un extremo de la bañera empezó a salir un gran chorro de agua. Suzuno nunca había visto nada así antes, pero claro, el era del tipo que debía de ir al rió cercano a la granja y traer el agua para bañarse, comer, lavar la ropa (Aunque prefería escaparse y dejar eso a los demás). Estos lujos le sorprendían cada vez más.

-No puse ninguna esencia o burbujas porque tiene heridas en su cuerpo. Por favor, quítese la ropa.

Suzuno se sonrojo un poco y jalo su camisa con su mano izquierda como si estuviera desnudo frente a él.-… ¿Tengo que hacerlo frente a ti?

Midorikawa le vio y no pudo evitar reírse un poco-Puedo darme la vuelta si eso desea, pero voy a ayudarle con sus heridas.

Suzuno vio al mayordomo ir hacia la puerta blanca, cerrarla y quedarse allí parado viéndola. Suzuno estaba descalzo así que fue rápido para el quitarse su pantalón y ropa interior, lo difícil era el sentir al chico tras de él. Se quito el chaleco y la camisa y entro al agua.

-Cuide de su mano herida.-Dijo Midorikawa.

Suzuno se detuvo antes de terminar de entrar y saco su mano vendada, la derecha, de la tina. El agua estaba caliente, pero no tanto, sus músculos se relajaron al instante, por muy nervioso que estuviera. Midorikawa toco otra vez la misma campana y se dio la vuelta, busco un banquito de madera y lo puso detrás de la tina, Suzuno no podía ver, pero sentía como el mayordomo se quitaba su saco negro y sus guantes, los ponía en una mesita al lado de la tina y sacaba algo que parecía una caja.

-¿Quieres algo en especial?-Dijo el mayordomo mientras que arremangaba sus mangas hasta los codos- Puedo darle un masaje.

-…Solo quiero sentirme mejor-Dijo Suzuno sin pensar mientras se abrazaba con su mano sana sus piernas y el agua incrementaba debido al movimiento.

Midorikawa le vio por un instante, tomo el banco donde estaba sentado y lo puso al lado de Suzuno. Este se tapo avergonzado pero Midorikawa solo le sonrió- Hablemos, ¿Eso le ayudaría en algo?

Suzuno se relajo y volvió a abrazar sus piernas- No lo creo… Y no me trates de "Usted"…No parezco ser mayor que tu.

Midorikawa se hizo un poco hacia atrás y vio a Suzuno-Te sorprenderías si supieras. Por favor, dame tu brazo.

Al estar al lado derecho de Suzuno pudo ver fácilmente su mano herida, le quito los vendajes y Suzuno no pudo creer lo que veía, La herida estaba cerrada y sanada, no quedaba rastro de ella. Abrió y cerró el puño frente a él anonadado, el juraba que se había fracturado la mano al caer en las escaleras.

-¿Sorprendido verdad? Las medicinas de nuestro doctor son las mejores, actúan en una sola noche-Decía Midorikawa con una sonrisa- Ahora si puedes meter la mano en la tina.

Suzuno limpio su brazo en el agua pero luego Midorikawa se lo pidió de nuevo. La cajita que había escuchado era el botiquín de la noche anterior, de allí saco una pinza metálica con la cual tomo un algodón y lo mojo en un liquido morado. Seco la piel de Suzuno con un pequeño paño blanco que tenia es su pierna y luego paso el algodón por los raspones y las cortadas que tenía en el. Suzuno no pudo evitar encogerse de dolor y gemir un poco al sentir el ardor de ese líquido más o menos espeso en sus heridas.

-Discúlpame, esto es lo único malo de nuestro doctor, es algo seco y no piensa en los demás cuando decide hacer medicina dolorosa.

Suzuno se calmo y vio a Midorikawa limpiando las heridas de su brazo, y se decidió a preguntar.- ¿Aquí hay más personas que tu y el monstruo?

"Monstruo", la palabra hizo que Midorikawa presionara la pinza en sus dedos y pusiera una mirada melancólica, aunque en cuestión de segundos volvió al ser el mismo, pero Suzuno lo noto.

-¡Sí!- Dijo sonriente- Aquí hay muchas personas, son buenas personas.

-Lo lamento.

-¿Por qué dices eso?-Pregunto Midorikawa soltando el brazo de Suzuno, levantándose y yendo hasta su pierna. Le pido que la alzara y Suzuno la saco del agua con algo de vergüenza.

- No te gusto que le dijera monstruo a… Nagumo, creo.

Midorikawa sonrió de verdad esta vez mientras que secaba la pierna de Suzuno.

-Sí, el amo Nagumo- Empezó a poner la medicina en las heridas- Nosotros, somos delicados con el tema de su… Bestialidad.

-¿El siempre fue así?

-No, él solía ser… Humano.

-¿Qué le paso?-Pregunto directamente Suzuno

Midorikawa bajo la pierna de Suzuno y la volvió a meter en el agua. Se quedo parado viéndolo de frente y Suzuno vio una nueva expresión en los ojos del mayordomo: Tristeza.

-Lo maldijeron.

Suzuno se sentó recto en la tina y vio a Midorikawa sentarse.

-Como… ¿Eso de verdad existe?-Decía incrédulo al pensar que eso podía pasar. Midorikawa asintió.

-Se que quizás no lo puedas creer, pero el amo Nagumo solía ser un humano. Todavía puedo recordar ese día.

-…Cuéntamelo, si me lo dices, quizás me sienta mejor sobre mi estadía aquí.

Midorikawa le vio y volvió a sus típicas sonrisas.

-Era el cumpleaños número catorce del amo, yo era hijo de una de las sirvientas y mi padre trabajaba en los establos. Pero fue una gran fiesta y los niños del reino podían ir a la fiesta.

-¿Reino? –Pregunto Suzuno confundido.

-El amo Nagumo era el príncipe del reino que estaba antes cercano al castillo. Ese día el amo no acepto ningún regalo de los campesinos, diciendo que eran regalos "Sucios".

-Que idiota-Dijo sin pensar y Midorikawa rió.

-La más anciana del reino era una bruja y no había sido invitada por el rey debido que el príncipe pensaba que alguien tan viejo debía de morir. Pero nunca contaron con que ella atacaría al reino. Los adultos salieron y dejaron a pocos adolescentes, como yo y otros de los que sirven al amo, dentro del castillo, pensando que estaríamos seguros, pero no sabían que la bruja lanzo un hechizo sobre el amo y sobre lo que estábamos dentro del castillo.

-… ¿Qué tipo de hechizo?

Midorikawa se detuvo por un largo rato, viendo al piso, pero se dio cuenta de lo descortés que estaba siendo y continuo- Nadie podría entrar o salir del castillo durante 500 años. El príncipe se convertiría en un demonio, odiado por todos… Y lo peor de todo, La inmortalidad.

Suzuno escuchaba la historia con tranquilidad pero no pudo quedarse tranquilo al escuchar lo ultimo- ¡¿Inmortalidad?!

-Sí, ya sé que suena loco. Nadie lo creía, pero cuando pasaron los primeros 30 años y nadie envejecía, nos dimos cuenta que era verdad.

Suzuno se recostó en la tina y vio a Midorikawa-… ¿Cuánto ha pasado… desde que se hizo la maldición?

Midorikawa suspiro- Si no fuera por el jefe de servicio y su adicción al orden, nadie sabría. Pero ya pasaron mil años.

Suzuno se levanto en la tina y vio directo al mayordomo -¡¿Mil años?!- Grito. Midorikawa vio su cuerpo desnudo y se sonrojo un poco, Suzuno vio su reacción y se volvió a sentar en el agua escondiendo su cara en el agua, para que el mayordomo no viera su vergüenza.

-¡Vamos ¡ ¡No te sonrojes!, Lo que acabas de hacer me subió un poco el ánimo- Dijo entre risas Midorikawa.

Suzuno levanto la cabeza del agua y, aun sonrojado, miro molesto al mayordomo que no dejaba de reír, pero se sentía aun más cómodo con el riendo que a como estaba hace unos segundos.

-Sería difícil… Creer que tienes mil años de edad…

-1.023 para ser exactos, a esa edad fue la última vez que envejecí.

-Pues pareces de 1.016.

Midorikawa solo rió ante el chiste.

-Pero me refiero, que después de ver a tu amo, te puedo creer completamente.

-Sí, pero la maldición es más que solo no morir.

Suzuno vio como Midorikawa se levantaba, sacaba una toalla de un armario y la abría frente a él, cerrando los ojos, Suzuno entendió que era que ya era hora de salir del agua. Se levanto y se envolvió con la toalla. Midorikawa le ofreció su mano y Suzuno salió de la tina y fue hasta el cuarto. Mientras el mayordomo arreglaba su traje en el baño, Suzuno decidió vestirse. Ropa interior, pantalones y camisa, y antes de que pudiera abotonarla, Midorikawa llego, aparto sus manos, y empezó a hacerlo él.

-No me has dicho…La otra parte de la maldición.

-No podemos amar.-Dijo esta frase vacía, carente de emociones, mientras arreglaba el cuello de la camisa blanca de Suzuno- Nos quitaron ese tipo de emociones para que el amo no pudiera romper la maldición.

- ¿Y cómo la puede romper?

-….Llegando al corazón de alguien. No importa si es amor o amistad. Alguien debe de sentir algo fuerte por el amo Nagumo y quizás así… Podamos todos regresar a nuestras vidas. Pero hace ya muchos años que nos rendimos.

Suzuno detuvo la mano de Midorikawa y la soltó, no podía verle de lo miserable que se sentía al escuchar la historia- Discúlpame, por sacar a relucir viejas heridas.

-No te preocupes, nuestras vidas son bastante monótonas desde hace tanto que contar esta historia es como contar un cuento de hadas a los niños.-Midorikawa tomo la ropa sucia doblada de la cama y se retiro, pero antes de salir se detuvo y vio a Suzuno- Aunque… ¿Te digo un secreto?

Suzuno tomo el chaleco azul de la cama y vio al mayordomo.

-Desde que llegaste… Creo que recuerdo cómo es que latía mi corazón. Es emocionante.

Suzuno se sonrojo un poco y Midorikawa sonrió para irse de nuevo.

Suzuno recapitulo, pensó en la historia de nuevo y se sintió culpable."El tampoco ha tenido su final feliz". Pensó en la forma que el manipulaba los finales de cuentos para hacer finales sádicos y recordó lo que Nagumo había dicho antes de lanzar uno de los libros al fuego "Hubiera sido más divertido si el lobo se la hubiera comido". Pensar en eso solo hacía que le doliera el estomago, y pensaba en lo hipócrita que era ya que él hacía lo mismo. Busco sus botas en el armario y lo que vio fue que este estaba lleno de vestidos de gala. Al lado de sus botas había diferentes estilos de tacones y zapatos de mujer. Mientras se ponía sus botas pensó en lo delicada que era la habitación de paredes de un tono rosado palido con decoraciones de oro, el piso tenía una alfombra roja tapándolo por completo y se dio cuenta. Esa habitación era una habitación de huéspedes, pero era para damas de sociedad que se hospedarían en el castillo, y eso molesto a Suzuno.

-Sé que soy algo flacucho, pero no soy tan femenino. -Dijo molesto. Decidió no pensar en el tema y camino hasta la puerta. Se quedo parado frente a ella, con su mano en la manija, apretándola pero no moviéndola. No deseaba quedarse en esa habitación y nunca se le prohibió salir de ella, pero no sabía que le esperaba tras la puerta. Si el castillo estaba hechizado algo extraño podría estar esperándole afuera, ni siquiera sabía si Midorikawa de verdad era tan bueno como parecía ser. Suzuno abrió la puerta y camino por el pasillo "Solo habrá que investigar" Pensó. La diferencia de la noche anterior era que ahora había un gran ventanal que ocupaba toda la pared, la noche anterior esta estaba cubierta por la cortina que ahora estaba recogida en la parte superior del ventanal. Se asomo y vio como su respiración empaño el vidrio al instante, ya faltaba poco para el invierno en su pueblo. Suzuno puso su mano en el frio cristal y vio la parte trasera del castillo, era un gran patio con un laberinto de arbustos muy bien cuidados y varias fuentes. Al terminar el laberinto había un inmenso bosque que posiblemente llegaba hasta la montaña. Suzuno se separo del cristal cuando la nube que tapaba el sol se movió y este le empezó a dar en la cara, aun que el ambiente aun se sentía frió. Siguió caminando y vio que no todo lo que había visto en la noche anterior era tan tétrico como creía, las estatuas no le seguían y lo demostró caminando adelante y hacia atrás frente a ellas varias veces, tanto que se sintió un poco idiota. Los cuadros habían desaparecido y él había jurado que había rasguños en las paredes, pero estas tenían un papel tapiz morada casi nuevo. Este cambio hacia que Suzuno se sintiera intranquilo. Siguió caminando y llego a unas escaleras. Al final de las escaleras había alguien limpiando el barandal de cerámica. Llevaba el mismo tipo de traje negro que Midorikawa pero el poseía un cabello largo suelto, atando una parte de el en una pequeña coleta tras su cabeza y de un color turquesa interesante. Suzuno se escondió detrás de la pared y vio los movimientos del otro, todavía desconfiaba de todos, por muy normal que se viera el castillo. El mayordomo seguía limpiando el barandal con cuidado, limpiando el polvo, después de unas cuantas varias pasadas el polvo desaparecía con facilidad.

-Está limpio, pero estas grietas no se irán. Bueno, con la antigüedad que tienen, no debo quejarme.-El mayordomo se dio la vuelta y Suzuno pudo ver su cara. Empezó a pensar que todos los mayordomos de aquí eran andróginos, primero el que ha estado hablando con él que tenía demasiadas curvas como para ser hombre y ahora este chico con una cara que confundiría a cualquiera, y ambos tenían una voz femenina. "Posiblemente sean mujeres, pero sería grosero preguntar" paso por su mente. Intento regresar un poco pero choco contra algo, una armadura que estaba tras de él, intento detenerla para que no causara ningún ruido pero solo hizo que terminara de caer al piso, quedando él con el brazo en la mano. Suzuno pensó que podía huir y esconderse, pero el sonido de alguien aclarando su garganta tras de él hizo que apretara con más fuerza el brazo de la armadura y volteara a ver al mayordomo, que le veía con su ojo que no era tapado por su cabello y le sonreía.

-Buenos días, ¿Podría darme el brazo?- Dijo formalmente mientras hacia una pequeña reverencia.

Suzuno vio al brazo y luego al mayordomo, le entrego la pieza metálica y se disculpo.

-No debe de preocuparse, entiendo que este nervioso. Solo relájese mientras que yo arreglo esto.

Suzuno lo vio inclinarse y suspiro fastidiado, se inclino el igual y empezó a recoger las piezas de la armadura.

-No me digas que no lo haga-Dijo antes de que el mayordomo pudiera hablar-Yo lo tire… Y no me trates tan refinadamente, me pone nervioso.

El mayordomo rió y asintió- Entonces, ¿Por cuál nombre debo de llamarte?

-Suzuno está bien.

-Mi nombre es Ichirouta Kazemaru, estoy a tus órdenes.

Kazemaru soltó lo que tenía en sus manos y se levanto- No es necesario que lo hagamos, llamare a alguien y quitara esto del camino.

Suzuno se levanto y vio hacia la ventana-… ¿Puedo salir?

Los ojos de Kazemaru se abrieron mas y pestañeo un poco- Discúlpame, pero debería de preguntarle al amo que tipo de restricciones tendrás en tu estadía. Por favor, acompáñame.

Suzuno siguió a Kazemaru que bajo las escaleras hasta el segundo piso del castillo. En el segundo piso siguieron el pasillo principal hasta una puerta medio abierta, Suzuno se detuvo y se escondió tras un pilar blanco al ver el cabello de Nagumo, que acababa de pasar frente a la puerta. Kazemaru le vio con una mirada comprensiva y le pidió que esperara. Suzuno vio al mayordomo entrar y apretó sus puños.

-No puedo creer que sea tan…

-¿Miedoso? Tranquilo, después de lo que pasaste ayer se te entiende.

Una voz tras de él hizo que diera un saltito y se diera la vuelta, retrocedió y se golpeo contra el pilar. La persona que ahora estaba frente a él solo se reía con una expresión algo traviesa mientras le veía desde arriba. Pestañeo con esos ojos turquesa tan… delineados, pensó Suzuno, cabello castaño atado en una cola sobre su hombro derecho y llevaba también un traje de mayordomo. Extendió su mano hacia él y sin borrar su sonrisa de satisfacción, se disculpo. Suzuno la tomo de mala gana y se levanto.

-En serio no quise asustarte… Pero te veías tan indefenso escondido allí que quise hacerlo- Dijo con una voz que demostraba superioridad.

-Entonces… Si querías asustarme- Dijo Suzuno ahora mas fastidiado que antes. El mayordomo no pudo contenerse y empezó a reírse tapando su boca con el dorso de su mano.

-¡Sí, fue muy divertido! Dime Fudou, y no, no uso maquillaje, mis ojos son así.

Suzuno se quedo sin palabras y su expresión solo saco una pequeña sonrisa de satisfacción de Fudou.

-Vi como te quedaste viendo a mis ojos. Pero cambiando el tema, ven conmigo.

Suzuno no pudo responder ya que el mayordomo tomo su muñeca y empezó a correr, los pasos de ambos en el mármol resonaban por el pasillo y luego la sala del segundo piso.

-O-

Kazemaru salió de la habitación junto a Nagumo y noto que Suzuno ya no estaba allí.

-Amo, el estaba aquí… ¿Habrá escapado?-Pensó Kazemaru preocupado.

-No podría, pero no importa, déjalo que ande libre por el castillo. Quizás se relaje un poco.

Kazemaru vio a Nagumo que regresaba a la habitación y sonrió- Intentas que no te odie tanto- Susurro.

-O-

Llegaron al otro lado del castillo y Fudou se detuvo unos metros ante la puerta blanca. Arreglo su saco y estaba tan tranquilo comparado a Suzuno, que estaba completamente agitado de tanto correr.

-Oye, arréglate un poco- Suzuno le vio y Fudou actuaba como si no fuera culpa suya el que se encontrara en ese estado en ese momento.

-¡Es tu culpa que este así!-Grito, ya estaba molesto- Además, ¿Por qué no me tratas con respeto como los demás mayordomos?

Fudou cruzo sus brazos y puso una mirada que tenía algo de desprecio en ella- Porque no quiero.

Fudou se dio la vuelta y entro en la habitación, Suzuno se arreglo, suspiro molesto y entro tras de él.

-¡Fudou! ¡Gracias a Dios llegaste!- Dijo un chico que soltaba una sartén e iba hacia el pero se detuvo y le vio de pies a cabeza-¿Por qué tienes puesto el uniforme de mayordomos?

-Quería ver que tal era, y jugar un rato por ahí.-Fudou se quito la coleta dejando que su cabello desordenado cayeran hasta un poco debajo de sus hombros, se quito el saco negro y la corbata que le hacía juego. También se quito el chaleco gris y sacó la camisa que le quedaba bastante grande del pantalón.

El chico de ojos azul oscuro lo vio con una seria expresión- Si quieres desnúdate.

-No tendría problema en hacerlo si me lo pides así, Toramaru-Fudou rió y el chico solo volteo sus ojos.

-Solo cállate y vuelve a trabajar, necesito que salgas a buscar hongos para el almuerzo, y Dios te salve si Kidou se entera que estuviste jugando con los uniformes del personal.

-El nunca se enterara. Apenas lo tome hace 20 minutos.-Fudou rió un poco y empezó a desordenar su cabello.

-Y otra cosa- Agrego Toramaru-¿Qué hace el fuera de su habitación?

Suzuno se quedo tieso, después de tan larga conversación pensó que no le había notado.

-Lo saque a pasear, hubiera sido desagradable dejarlo morir de aburrimiento. Por eso lo traje a la cocina.-Fudou tomo las partes del uniforme que había dejado en un mesón y antes de irse puso su mano en el hombro de Suzuno- Pórtate bien mientras no estoy.

Suzuno movió su hombro, quitando la mano de Fudou de golpe, volvió a reír y siguió en lo suyo. Toramaru vio al joven que estaba parado en la puerta, aparentando estar serio cuando en realidad estaba incomodo. Toramaru limpio sus manos en el delantal que tapaba sus pierna e invito a pasar a Suzuno.

Suzuno dudo, pero solo se vería como un idiota allí parado, al entrar vio que había más personas dentro de la cocina, un chico de cabello castaño vestido de mayordomo hablando con un chico de cabello blanco vestido con ropas normales, pero encima llevaba una bata blanca. En la estufa había un hombre con una banda blanca en su cabello y una cara de que te podría matar a golpes, y a su lado se encontraba un chico con una bandana naranja que sonreía como idiota. Todos dejaron lo que hacían cuando vieron a Suzuno entrar y el no se podía sentir más incomodo.

Toramaru se paro frente a él y se presento- Me llamo Toramaru, no te molestes en pedir mi apellido, puedes llamarme por mi nombre- El chico le sonrió le ofreció asiento en una silla alta al lado de un mesón de mármol- Soy el chef principal de la mansión. Así que quiero saber, ¿Que te pareció mi comida?

Toramaru apoyo sus hombros al otro lado del mesón y le sonreía a Suzuno.

-Estuvo deliciosa, gracias- Dijo viendo hacia el mesón, quería preguntar algo pero no sabía si estaba fuera del lugar, pero ese muchacho noto su afligida expresión y le pregunto qué pasaba.

- Es que….. ¿Qué edad tienes?- Pregunto con una expresión de duda.

Toramaru abrió sus ojos y los demás callaron para luego empezar a intentar aguantar la risa.

Suzuno noto la indiscreción y se empezó a disculpar-¡Ya sé que fue una mala pregunta, y sé que es tonto porque me dijeron que no pueden morir pero!… Eres bajito.

Suzuno susurro lo ultimo pero debido al silencio Toramaru pudo escuchar con facilidad lo que dijo. Aspiro hasta llenar por completo sus pulmones y luego suspiro tratando de calmarse. Tomo uno de los cuchillos que estaban en la mesa sin quitar su vista de Suzuno y lo clavo frente a él.- Lo que me falta en estatura… Lo tengo en habilidad. Qué bueno que te haya gustado mi comida.

Suzuno no podía moverse, ese chico le había puesto de los nervios con ese severo cambio de personalidad, esa falsa sonrisa con un tic nervioso no le ayudaban a sus nervios y sentía que su vida peligraba aun más, había dos demonios en el castillo.

El hombre que vestía con un delantal igual al de Toramaru y una camisa azul cielo puso su mano en el hombro del más bajito y le dijo que se calmara- Este chico paso por algo espeluznante como para vengas a amenazarlo con un cuchillo.

-Pero… ¡Tobitaka!- Dijo molesto soltando el cuchillo.

-Además… Tu eres menor que todos en el castillo.

Los demás empezaron a reír a carcajadas y Toramaru solo hizo un puchero. Aclaro su garganta y vio a Suzuno- No estoy molesto. Pero no toques ese tema otra vez, por favor.

Suzuno asintió y se sintió un poco más tranquilo.

-¿Así que ya sabes de la maldición?- Dijo Tobitaka- Eso es bueno, al menos entiendes todo bien.

Suzuno vio la tranquila personalidad del chico que parecía que podía dejarte K.O de un solo golpe y pensó, es cierto que las apariencias engañan. Tobitaka se movió hacia un lado de la cocina y regreso dejando una bebida verde frente a él.

-Es de Kiwi, disfrútalo.- Suzuno asintió y vio a Tobitaka quien regreso a la estufa a seguir con su trabajo.

Suzuno tomo el refresco frente a él y saboreo el sabor del kiwi, nunca había probado esa fruta. Noto como el otro mayordomo se acercaba a él al igual que el chico de la bata blanca, ambos se presentaron.

-Shirou Fubuki, soy el ayudante del doctor del castillo- El joven tenía una mirada relajada pero una gran sonrisa- Es un placer

-Yo soy Yuuki Tachimukai. Espero servirte- El joven de ojos azules hizo una reverencia y luego sonrió a Suzuno.

-Soy Suzuno…. Estoy a su cuidado- Suzuno solo tomo otro sorbo del refresco.

Fubuki se sentó en una silla a su lado y Tachimukai al lado de Fubuki. Suzuno vio que ellos le veían y rieron. Se toco la cara y también su cabello, y eso solo hizo que Fubuki y Tachimukai rieran más. Esto solo hizo que Suzuno se molestara.

-¿Qué es lo que quieren?-Su ojos tenían una mirada que congelaría del miedo a cualquiera. Lo logro con Tachimukai pero Fubuki solo siguió sonriendo.

-Pareces un copo de nieve. Tu cabello es bastante blanco.-Fubuki sonrió y Tachimukai asintió un poco.

Suzuno estaba sorprendido por la cantidad de veces que se había sonrojado por culpa de la servidumbre del castillo. Otra vez se sonrojo y solo volteo su cabeza y arreglo un poco su cabello. Un copo de nieve, por lo general le decían que era esbelto, agradable a la vista, que tenía una mirada seductora, aunque siempre esos comentarios terminaban con un "Pero esa personalidad…", aunque él no se molestaba en destrozarse su hermosa cabeza en complacer a los demás cambiando. Pero "Copo de nieve", nunca le habían dicho así, era hasta… tierno, el que pensaran así de él. Pero bueno, su boca de vez en cuando dice cosas que él no quiere.

-Pues tú me recuerdas a un abuelo…- Suzuno apoyo su cabeza en su mano y vio por el rabillo del ojo a Fubuki.

Fubuki se sorprendió y Suzuno pensó que de verdad se conseguiría que el chico dejaría de hablarle, pero el solo empezó a reír tapando su boca con el dorso de su mano y tomando su estomago con el otro. Tachimukai solo veía la escena nervioso.

-¡Al final tenía razón! ¡Endou págame!

El chico de la bandana naranja se acerco y le dio una bolsa con lo que parecían ser caramelos a Fubuki y se presento ante Suzuno.

-Mamoru Endou, soy ayudante en la cocina, y acabo de perder una apuesta…-Decía con una expresión de derrota en su cara.

-¿..Lo lamento?- Respondió Suzuno.

-No fue tu culpa… Juzgue mal a las personas.-Endou volvió a otra mesa donde estaba cortando vegetales.

-¿Qué habían apostado?-Pregunto Suzuno sintiéndose algo usado.

- Nosotros te vimos desde el segundo piso la noche que llegaste, y pues, Endou cree que juzga bien a las personas- Fubuki apoyo su codo en el mesón y su cabeza en su mano, poniendo su relajada mirada en la espalda de Endou, que solo se apenaba.- El dijo que parecías una buena persona en el fondo. Y yo le quise apostar y dije "Quizás sea lindo, pero a lo mejor tiene una terrible personalidad", Y así gane fácilmente una bolsa de caramelos.

Suzuno se mordió el labio mientras sonreía y vio a Fubuki- Eres bastante bueno… Para ser un simple enfermero.

Tachimukai se levanto y se escondió detrás de Tobitaka quien estaba con una expresión atónita. Toramaru y Endou intentaban seguir cortando pero podías ver como sus hombros se alzaban de la risa.

Fubuki y Suzuno tuvieron una guerra de miradas por un momento pero ninguno de los dos parecía desistir, solo dejaron de verse para ver a la puerta que se abrió de golpe dejando entrar a Midorikawa que estaba increíblemente nervioso.

-¡Lo perdí! ¡Perdí al huésped y solo tenía un día de haberle servido y..!- Dejo de gritar cuando noto a Suzuno quien le veía con una ceja alzada- Miren, lo encontré.

Fubuki rió y se levanto- Otro día terminaremos esto, señor huésped.-Y luego se retiro del cuarto.

Midorikawa saludo a todos en la habitación y se sentó donde antes estaba Fubuki- ¿Por qué te fuiste así? Fui a buscarte para invitarte a pasear por los campos del castillo. Me asuste cuando no te vi.

-¿Pensaste que había escapado? No soy tan idiota para hacer eso…

Midorikawa se encogió un poco y le respondió- No es por eso, es que quería saber si estabas bien…

-Esa es mi duda. Si soy un prisionero ¿Por qué me llaman huésped y me tratan de esta manera?

Midorikawa no supo responder y cuando se atrevió a decir algo una voz hablo detrás de Suzuno obligándole a voltearse.

-Porque nuestro amo es una persona muy brusca, que no sabe cómo actuar con otras personas, no eres un prisionero aquí, solo un invitado.

Suzuno lo vio, postura y traje impecables, llevaba una medalla plateada en su saco, lo que demostraba que era el jefe de mayordomos del castillo. Aunque lo interesante de el era su cabello, algo largo hasta casi media espalda, castaño y en arreglado en rastas, atando el que le molestaba la cara en una pequeña cola. Y sus ojos, Suzuno nunca había visto ojos de un rojo tan profundo en su vida. Y aunque él sabía que no le veían con malicia, su seriedad le asustaba un poco. El mayordomo sacó unos lentes redondos de un bolsillo interno en su saco y se los puso, tapaban casi la totalidad de sus ojos, pero aun podías verlos porque eran de un cristal incoloro. Suzuno noto que se los había puesto cuando él se había perdido en sus ojos. Suzuno lo vio y quito su expresión confiada.

-¿Soy un invitado que se quedara aquí el resto de su vida?

El mayordomo le vio y siguió parado recto- Eso dependerá de nuestro amo. Ahora, déjeme presentarme. Yo soy…

-Kidou, ¿Eres el jefe de mayordomos aquí verdad?- Suzuno le interrumpió y su expresión se torno en una sonrisa algo atrevida.

-Sí, soy yo. ¿Necesitas algo en especial?

-Solo tengo… Algo de información. Sobre un uniforme de mayordomo que se perdió.

Toramaru detuvo su cuchillo y volteo a ver a Suzuno, los demás hicieron lo mismo.

-Una gran casualidad- Dijo Kidou- Mis razones para venir a la cocina eran esas.

-Entonces esta fue una gran casualidad- Suzuno sintió como la mirada de Toramaru le decía "No lo harías…" Y Suzuno le vio con una mirada que decía "Mírame".-Lo tenía un chico con cabello marrón muy despeinado… Creo que se llamaba Fudou.

Kidou apretó sus puños que llevaban unos guantes blancos y sonrió un poco- Gracias. Fuiste de mucha ayuda. Ahora me retiro.- Antes de irse vio a Midorikawa, que había estado viendo a otro lado en vez de ver a la puerta, su mirada obligo al chico a voltearse y verle.

-¿Te puedo ayudar?- Dijo algo nervioso.

-No servirá de nada que escondas tus manos, Te quiero con tus guantes antes de la revisión de las tres. Ahora sí, me retiro.

Kidou salió de la cocina y tan rápido cerró la puerta Suzuno noto que todos empezaban a respirar de nuevo. Aunque nunca noto que hubieran dejado de hacerlo.

-¿El es tan malvado que los pone tan nervioso?- Suzuno tenía una pequeña sonrisa y su ceja levantada.

-No es una mala persona.-Respondió Tachimukai- Solo es alguien muy…

-Imponente-Dijo Toramaru.

-Perfecto- Continúo Midorikawa molesto.

-Controlador en todos los pequeños detalles.- Siguió Tobitaka quien solo seguía meneando una gran olla frente a él.

- Pero es una buena persona- Dijo Endou riendo- Con el no me he equivocado hasta ahora.

- Cambiando el tema- Interrumpió Toramaru- En serio delataste a Fudou…

Suzuno sonrió y se levanto- No me gusta que me traten de menos.

Toramaru le vio y suspiro- Que desastre, chicos, tenemos otro Afuro.

Suzuno se encogió un poco y pregunto quién era. Midorikawa le respondió.

-Es un conde que estaba de visitas el día del cumpleaños del amo, así que el también fue afectado por la maldición. De cariño le decimos Aphrodi.- Empezó a ponerse sus guantes y vio sus manos con disgusto.

-Aphrodi… ¿De Afrodita?

-¡Lo entendiste rápido!- Dijo Midorikawa y se levanto junto a él- Cuando lo conozcas entenderás. ¡Hasta quizás te caerá bien!

-Quizás se hagan mejores amigos.-Dijo Toramaru y le sonrió a Suzuno- A menos que sus personalidades choquen y solo tendrás un nuevo enemigo.

-¿Nuevo?- Pregunto Suzuno.

-Solo reza por que Fudou no se entere que fuiste tú quien le dijo a Kidou sobre su travesura- Toramaru llevo los vegetales hasta la olla y Tobitaka los hecho en ella- El es mucho peor de lo que parece.

Suzuno fue hasta la puerta y no se molesto en voltear- Quiero que lo intente.

Midorikawa tomo a Tachimukai y persiguieron a Suzuno. Lo alcanzaron a medio camino y Tachimukai le pregunto por qué le había arrastrado a él también.

-Quiero que hables con Tsunami. Necesito un gran favor. Y ustedes son cercanos.

Tachimukai no lo pensó mucho y asintió, ambos adelantaron a Suzuno y este se sorprendió de lo rápido que caminaban.

-¿Adonde me van a llevar ahora?

Ambos mayordomos se vieron y sonrieron para luego ver a Suzuno quien se sorprendió por su sincronización hasta para hablar juntos.

-¡A hacer algo divertido!

Nota final: Este capítulo fue divertido, pero difícil de escribir. Aunque ya presente a varios personajes todavía faltan algunos, y quizás Nagumo aparezca mas en el próximo… Quién sabe. ¡Suerte y regálenme reviews!