Un Bello Odioso Y Un Bestial Idiota

Nota de Autora: Bueno, aquí estamos otra vez, más rápido que el segundo creo, pero espero que lo disfruten.

Disclaimer: Sip, Inazuma Eleven sigue sin pertenecerme, todos sus derechos son para Level 5. Si fuera mío tendría una serie de OVAS sobre las aventuras de Genda….


A ambos mayordomos se les había olvidado su profesión, por que actuaban como niños mientras arrastraban a Suzuno corriendo por los pasillos del castillo. Suzuno intentaba detenerse pero ambos chicos eran sorprendentemente más fuertes que el. Corrieron tan rápido que en un momento Suzuno sintió que ya ni estaba corriendo y estaba siendo alzado en el aire. Todo termino cuando salieron por la parte trasera del castillo hacia el jardín. Se detuvieron y Suzuno cayó al piso.

-¡Sean más cuidadosos!- Decía jadeando mientras se levantaba.

- Lo lamentamos…-Volvieron a hablar al mismo tiempo.

- ¿Para qué me querían traer aquí?-Vio como el jardín era gigantesco, el césped era tan verde como en las montañas luego de una gran lluvia y todos los capullos de flores estaban abiertos. Aunque hacia ese característico frió de inicios de invierno.

- Solo pensé… Que quizás querrías ver a la yegua que te trajo.- Hablo Midorikawa.

Suzuno se acerco al mayordomo y lo tomo por los hombros- ¿Dónde está Alice?

-¡Si quieres verla!- Midorikawa sonrió y no se intimido ante la cercanía de Suzuno con el- Solo síguenos, está en los establos.

Suzuno soltó a Midorikawa y junto a Tachimukai los tres caminaron por el camino de grava del jardín. Mientras caminaban Midorikawa se detuvo y Tachimukai y Suzuno hicieron lo mismo.

-Tengo que decirte algo, por favor no lo olvides- Midorikawa vio a Suzuno que estaba sorprendido a ver tanta seriedad en ese chico- El amo me dijo que quería cenar contigo hoy.

Suzuno se sorprendió pero su mirada fue hacia un arbusto- ¿Qué pasaría si me niego?

El mayordomo se le acerco y le hablo- No te recomiendo que lo hagas. Solo… No lo olvides.

Suzuno no quiso decir más nada y solo pidió que siguieran caminando. Se acercaron hasta la granja que estaba tras una pequeña arboleda y cuando pasaron junto a ella, Midorikawa y Tachimukai no pudieron seguir caminando sin preguntarle a Suzuno.

-¿Por qué los animales te persiguen?- Pregunto Tachimukai viendo como una vaca olía a Suzuno por encima de la valla de madera y varios animales le veían y lo seguían.

Suzuno vio a los animales de su alrededor pero en ningún momento cambio su expresión- Yo he sido granjero… Toda mi vida, creo.

-¿En serio?- Dijo Midorikawa.

-Si… Bueno, al menos hasta hace poco. Era bibliotecario.

Tachimukai vio a Midorikawa que dejo de jugar con los pollitos que seguían en fila a Suzuno.

-Entonces después deberíamos de ir a la biblioteca.- Tachimukai siguió caminando, saco un reloj plateado del bolsillo de su chaleco y llamo a su amigo- Tenemos que apurarnos, falta poco para que sea la revisión.

Midorikawa hizo una mala cara y se levanto, Suzuno los siguió y en cuestión de 3 minutos ya habían llegado al establo. Suzuno vio a un hombre de piel morena que llevaba un saco en su espalda, cuando vio al mayordomo lo saludo emocionado.

-¡Tachi! ¿Qué te trae por aquí?- Dijo el chico mientras dejaba el saco lleno de manzanas recostado en una pared y se quitaba el polvo de las mangas de su camisa Vino tinto y arreglaba la tela negra que usaba como cinturón.

-Vine para ver a la yegua que trajiste anoche. ¿No habrá ningún problema?- Tachimukai sobaba su cabeza y se veía algo apenado por pedirle el favor. Aunque el chico solo sonrió.

-Si es para ti y Midorikawa, no hay ningún problema. ¿Y me imagino que el chico a quien Mary le está comiendo el cabello es el dueño de la yegua no?

Tachimukai volteo y vio a Midorikawa tratando de quitar una vaca que había gustado del aroma del cabello de Suzuno y empezó a lamerle. Suzuno solo estaba parado con una expresión de muerte en su cara. Tachimukai estuvo a punto de ir a ayudarles pero el chico fue más rápido y ya estaba junto a la vaca, dándole un poco de heno en la boca, logrando que se fuera a otro lado.

-Discúlpela, a ella le gustan las frutas y tu hueles como a durazno.- Dijo el chico sonriendo- Soy Tsunami.

-Suzuno. No importa, ya estoy acostumbrado a que me pasen estas cosas. ¿Podría ver a Alice?

-¿Alice? ¿Así se llama tu yegua?- Tsunami le prestó un pañuelo a Suzuno para que limpiara su cara- ¡Que nombre para un caballo!

-Bueno… Mi hermana adoraba ese caballo. Por eso quiero saber si está bien.

Tsunami acepto cuando Suzuno le devolvió el pañuelo y le sonrió- ¡Entonces no nos quedemos aquí parados!

Tsunami tomo del saco tres manzanas y los cuatro entraron en el establo, pasaron por el pasillo con todos los caballos a ambos lados y al final estaba Alice. Suzuno corrió y la tomo en sus manos. Alice le reconoció de inmediato y empezó a relinchar de felicidad. Suzuno sonrió y pego su cabeza con la de la Yegua.

-¿No te hicieron pasar un mal momento verdad?- Dijo Suzuno.

-Me asegure de que estuviera bien cuidada- Tsunami se acerco y puso una manzana en la boca de Alice- Así que creo que está bien. ¡Pero me ha metido en problemas!

-¿Qué clase de problemas?- Pregunto Suzuno.

- Cuando fui a buscarla en la entrada del castillo estaba muy nerviosa y no dejo ni que Genda ni yo la tocáramos, así que intente darle de comer, pero no quiso comer ni heno, ni hojuelas de avena.-Tsunami se sentó sobre una paca de heno y se recostó de la pared- Probé a la suerte con una manzana y cuando se la mostré se tranquilizo. Y al final vino a dormir aquí. ¡Pero se comió todas mis manzanas!

Suzuno sonrió mientras veía a Tsunami- Si, ella suele hacer esas cosas. Pero me alegro que este bien.

Midorikawa toco con el hombro a Tachimukai y puso su mano frente a él- Págame.

Tachimukai suspiro un poco y saco una bolsa llena de almendras de chocolate bañadas en caramelo de diferentes colores y se las dio a Midorikawa.

Suzuno se molesto.

-¡¿Qué apostaron ahora?!- Grito asustando a Alice y a Tsunami- ¡¿Y por qué siempre apuestan conmigo?!

-Cálmate- Dijo Midorikawa nervioso- Solo aposte a que tú de verdad sonreías. ¡Algo bueno!

Suzuno se sintió aun más usado e insultado. No quiso decir nada ofensivo o que llegara a herir a Midorikawa, pero tenía una lengua muy afilada como para no aprovechar esa oportunidad.

-Entonces, yo apuesto a que vas a fallar tu revisión de las tres.

Midorikawa vio a Suzuno sorprendido y el solo sonreía.

-¡Yo lo secundo!- Grito Tsunami- Igual, siempre te regañan porque no llevas tus guantes y te mandan a limpiar el piso.

-¡Eso es mentira! ¡Hoy si los llevo puestos!-Midorikawa levanto sus manos y solo se sorprendió porque en verdad… No llevaba sus guantes.

-¡¿Cuándo me los quite?!- Grito asustado.

-¿En serio no te diste cuenta de que te los quitaste cuando veníamos hacia acá?- Tachimukai no podía creer que Midorikawa fuera tan despistado.

Suzuno y Tsunami empezaron a reír mientras veían a otro lado. Midorikawa respiro para calmarse y salió del establo, diciendo que los iba a buscar, aunque Tachimukai le detuvo por el hombro y le mostró su reloj, que daba las 2:50. Midorikawa casi se desmaya pero Tachimukai lo atrapo.

-¡Se nos hace tarde!- Dijo Tachimukai mientras cargaba a Midorikawa con su brazo- ¡Por favor no hagan ningún alboroto hasta la hora del almuerzo!

Tachimukai arrastro a Midorikawa fuera del establo y ambos se fueron. Suzuno vio como se iban ambos y siguió acariciando a Alice.

-Parece que ganamos nuestra apuesta- Tsunami se levanto y empezó a caminar fuera del establo- Ya casi es hora del almuerzo, ¿Te piensas quedar?

Suzuno se despidió de Alice y salió junto a Tsunami. Ambos caminaron hasta la granja pero allí Tsunami se despidió de él. Le indico como volver al castillo y Suzuno le hizo una pregunta.

-Si en verdad ganamos… ¿Que tendremos a cambio?

Tsunami puso su mano en su barbilla pensando y luego chasqueo sus dedos y sonrió- ¡Podemos hacer que nos dé una de las botellas de whisky de Hiroto! ¡Créeme es el mejor licor!

Tsunami se despidió y volvió a su trabajo. Suzuno camino y vio que el sol se ocultaba, cuando levanto su cabeza al cielo vio una gran nube que tapo el sol por completo, y una fría ventisca hizo que sacudiera completamente todo su cuerpo. "Falta poco para que empiece a nevar" Pensó mientras entraba al castillo. Por alguna razón estaba cansado y evito realmente ver a alguna otra persona y solo subió a su habitación, pero se perdió un poco antes de llegar a ella. Cuando llego cerró la puerta y sin pensar se quito las botas con los pies y se lanzo a la cama. No sabía porque estaba tan cansado, quizás porque durmió poco, pero no pudo evitar que sus ojos se cerraran y caer dormido tan fácilmente.

Pasaron las horas y nada despertó a Suzuno excepto unos grandes golpes a la puerta. Sabía que Midorikawa no podría estar tan molesto por haber perdido una apuesta como para golpear así la puerta. Se levanto y antes de que pudiera acercarse mucho a la puerta esta se abrió.

-¡Amo déjelo tranquilo!- Escucho la voz de Midorikawa que intentaba detener a Nagumo, pero este no le hizo caso y entro a la habitación. Suzuno no se movió de su puesto y solo le mantuvo la mirada a Nagumo. No se había dado cuenta antes, pero él era de su misma estatura. Lo tenía cerca, viéndole directamente a sus ojos. Suzuno no se hizo a un lado en ningún momento.

-¡Amo deténgase!- Dijo otro mayordomo que acababa de llegar.

- Kazemaru, cállate y llévate a Midorikawa de aquí. Ahora.

Ninguno de los dos mayordomos se atrevió a pelear contra Nagumo, Kazemaru tomo la mano de Midorikawa y se lo llevo a la fuerza cerrando la puertas tras de él.

-¿Por qué no bajaste a cenar?

Suzuno estaba cansado de haber estado huyendo de Nagumo y simplemente podía enfrentarlo en ese mismo instante.

-No tenía hambre- No titubeo en ningún momento.

-Por mi puedes morir de hambre, pero te ordene que bajaras a hacerme compañía.

Nagumo seguía viéndole con los mismos ojos dorados que habían logrado casi matar del miedo a Suzuno cuando lo conoció, pero ahora ya no arriesgaba nada, Hitomiko no estaba tras de él y ahora si podía decirle lo que le diera la gana.

-Yo no recibo tus órdenes.

Nagumo se hizo un poco para atrás y su ceño se frunció mientras veía a la pared- ¿Aun si te hubiera invitado formalmente?

-Nunca hubiera aceptado la invitación de un monstruo como tú.

Nagumo tomo el brazo de Suzuno y lo jalo hacia el, obligandole a verlo directo a los ojos- ¡Eso está muy bien! ¡Tú no debes de ir a la boca del lobo!

Suzuno se logro soltar y se alejo de Nagumo, la sonrisa con la que decía todo le asustaba, porque dejaba ver aun mas sus colmillos. Noto que la cortina estaba abierta y daba a ver a la luna, ¿Tanto tiempo había dormido? Pero aun si se hubiera quedado dormido o no, el no hubiera bajado de ninguna manera a cenar con él. Nagumo vio como se alejo y empezó a reír.

-Aun si quieres enfrentarme, sigues escapando de mí, justo como esta mañana.

Suzuno cambio un poco su expresión y Nagumo lo noto.

-Sí, te vi cuando Kazemaru vino a preguntarme que podías y que no podías hacer en el castillo. Vi como te escondiste, como el cobarde que eres.

-¡Cállate!- Grito Suzuno- ¡Sí! ¡Estaba asustado! ¡No lo niego!- Respiro un poco y volvió a ver a Nagumo- Pero si de verdad voy a estar aquí hasta que muera, prefiero pelear y que me mates de una vez antes que seguir esperando.

La tensión en la habitación se elevo y Suzuno de verdad pensó que Nagumo lo iba a matar allí, aunque no cerró sus ojos, quería morir valiente al menos. Nagumo se dio la vuelta y abrió la puerta.

-Entonces vete de aquí. Prefiero a la gente sumisa.

Nagumo apretó la perilla y solo se fue. Suzuno se recostó de la pared y se deslizo hasta el piso. No entendía muy bien que acababa de pasar, pero si entendió que esa misma noche se iba a ir del castillo.

-O-

-¡Amo! ¡Por favor déjeme ir a hablar con él!- Midorikawa perseguía a Nagumo y Kazemaru le rogaba que no lo molestara más de lo que ya estaba.

-No hay necesidad de eso… Le dije que se fuera.

Midorikawa se detuvo y vio confundido a Nagumo.- ¿Cómo… Que se fuera? Si usted me dijo que quizás el…

-¡Ya sé lo que dije! ¡Pero sería imposible para mí tratar con alguien que me deteste tanto!

Nagumo se detuvo y ambos mayordomos solo le pudieron ver con tristeza en sus ojos.

-No me vean así… Solo déjenme solo.

Nagumo siguió por el pasillo y se encerró en su habitación, Kazemaru y Midorikawa se quedaron en silencio hasta que escucharon pasos que se acercaban.

-Nosotros nos encargaremos de él- Dijo Hiroto mientras ponía su mano en el hombro de Midorikawa.

-¿El estará bien ahora? Nadie había hablado de esa forma sobre él hace tanto…- Dijo Kazemaru, aun preocupado por Nagumo. Un hombre joven vestido con un traje vino tinto algo extravagante y su cabello rubio atado solo puso su mano en su cabeza y le sonrió.

-Esto no es nada, solo está teniendo malos recuerdos de su pasado. Ahora ustedes váyanse a arreglar el comedor. Nagumo solo destrozo todo otra vez.

-O-

Suzuno espero que ya fuera tarde en la noche y fue lo más sigiloso que pudo, fue aun mas sigiloso que cuando tenía 14 y se escapo de casa para ir con Reina y Saginuma a un baile en el pueblo. Aunque esperaba que no lo atraparan como lo hizo Hitomiko esa noche, si lo atrapaban ahora, quizás si moriría. Con una sabana negra que estaba doblada en el closet hizo una capa y una capucha, cortándola con una navaja que estaba en uno de los cajones del escritorio. Se la había puesto y había tomado su libro y sus lentes. Recorrió como una sombra el castillo y logro salir de allí sin ser notado. Recorrió con cuidado los jardines con el suelo lleno de nieve y luego fue hasta la granja, todos los animales dormían tranquilos dentro de los corrales y Suzuno rezo para que se quedaran así. Llego a los establos y noto que estaban vacios, Tsunami no dormía ahí después de todo. Entro y el único caballo que estaba despierto era Alice. Cuando vio a Suzuno casi relincha emocionada pero Suzuno tomo su trompa con ambas manos para que hiciera silencio.

-Nos vamos de aquí… O al menos vamos a intentarlo.

Saco a Alice de su corral y luego del establo, la llevo por bajo los árboles hasta la entrada del castillo y luego se monto sobre su caballo. Vio hacia atrás, al castillo y se mordió el labio, "Hay personas que se merecen su final feliz" pensó, pero en ese momento el solo pensaba en su vida. Pateo el costado de Alice y se fue del castillo aun en la oscuridad, recordó que así es como había llegado, y esperaba poder llegar vivo a casa.

-O-

Nagumo se mantuvo pegado a la ventana desde que entro en su habitación.

-Deja la ventana y ven hacia acá Nagumo.- Dijo Hiroto.- Ayúdanos a Aphrodi y a mí a limpiar este desastre.

-Déjenlo así, igual, siempre rompo todos los muebles que ponen aquí adentro- Dijo sin quitar la vista del ventanal junto al que estaba parado.

-Haruya, tu dejaste que se fuera, no puedes lamentarte ahora.

-Cállate Aphrodi.- Respondió Nagumo. Todos se callaron en la desordenada habitación y Nagumo vio hacia el camino, hace unos minutos Suzuno se había largado del castillo. Nagumo sintió un sonido familiar y vio a la luna.

-Hoy hay luna llena- Dijo pensativo.

-Sí, esta hermosa está noche llena de nieve- Aphrodi se acerco al ventanal y vio al cielo- Es la noche que adoran los lobos.

Nagumo abrió sus ojos con sorpresa y salió corriendo de la habitación. Hiroto y Aphrodi lo persiguieron hasta que Nagumo hablo.

-¡Hoy es noche de caza! ¡Escuche los aullidos!

-¡Ese chico acaba de entrar al bosque!- Grito Aphrodi.

Nagumo necesito más rapidez así que empezó a correr con sus manos frente a sus piernas. Sintió como Aphrodi le gritaba que odiaba verlo correr así, de esa forma tan anti-estética y eso lo hubiera hecho reír, pero ahora se preocupo por salir a buscar a Suzuno.

-O-

Suzuno siguió el camino que había hecho ayer pero ahora este estaba cubierto de nieve y su Yegua estaba algo confundida y asustada.

-¿Qué te pasa Alice?- Pregunto Suzuno mientras que daba golpecitos en la cabeza de la yegua para calmarla.

Pensó que solo estaba algo nerviosa porque era una noche muy extraña iluminada por la luna llena. No se imagino que tendría que frenar de repente cuando frente a él, de un árbol de pino, cayó un lobo gris que le veía con sed de sangre. Suzuno intento que Alice diera la vuelta pero en cuestión de pocos segundos estaba rodeado por una manada de lobos. Alice saltaba e intentaba golpear con sus herraduras a los lobos, pero falló en cada intento, en uno de sus intentos Suzuno no se sostuvo bien y callo de la silla de montar a la nieve. Abrió sus ojos y vio que tanto el cómo Alice estaban rodeados por lobos, ella estaba aun peleando contra ellos, y el estaba sentado, arrinconado contra un árbol mientras 4 lobos se acercaban lentamente, gruñéndole y con espuma en sus hocicos. Suzuno puso su mano en su cadera y recordó que la espada que había traído de su casa se había quedado en su celda en el castillo. Recogió su pierna antes de que uno de los lobos saltara hacia ella, vio a los lados y noto un tronco en el suelo. Aun que tuviera el corazón a mil seguía viendo directamente a los ojos del lobo frente a él. Empezó a respirar con dificultad y cuando se decidió a arriesgarlo todo para al menos vivir un poco más, se lanzo a la pequeña abertura que había entre el lobo y el árbol y no sabe cómo pero escapo.

Tomo el tronco y volteo a ver a los lobos que debían de haberle atacado, pero solo vio a una mancha negra que los atacaba a todos. Uno por uno caían, se levantaban y se lanzaban de nuevo hacia esa mancha negra, los lobos que atacaban a Alice la dejaron tranquila y fuero a atacar a la mancha negra. Suzuno estaba algo mareado y no entendía que pasaba, pero vio como la tela negra se rompió un poco y pudo ver la cara de esa persona. Era Nagumo. Era Nagumo quien estaba atacando con garras y dientes a los lobos, era él quien tomo a uno de los lobos y como si estuviera lanzando una bola de papel lo lanzo hacia un árbol para que luego escapara. Suzuno estaba muy sorprendido y no sabía qué hacer, aunque uno de los lobos dejo de atacar a Nagumo y salto hacia él. Suzuno abanico el tronco frente a y golpeo en la cabeza al lobo que cayó desmayado frente a él.

-¡Vete de aquí!- Grito Nagumo mientras que el jefe de la manada, el más grande de todos, se aferraba con sus dientes a su brazo e intentaba bajarlo a su nivel para poder rasguñarlo con sus garras.

Suzuno no podía ni hablar, estaba demasiado impactado como para poder producir algún sonido, solo se quedo allí, viendo como Nagumo logro quitarse el agarre de ese lobo que era casi de su tamaño y morderlo él. Cuando el jefe de la manada salió corriendo hacia la montaña, los pocos lobos que seguían conscientes se fueron con él. Nagumo volteo lentamente a ver a Suzuno.

-Debiste… haberte ido.- Nagumo no tenía fuerza suficiente para hablar y menos para seguir de pie. Cayó al suelo con la nieve frenando un poco su golpe.

Suzuno corrió hacia donde estaba el y se arrodillo en la nieve, estuvo a punto de tocarlo pero sus manos se detuvieron por un momento, era Nagumo, el demonio que lo había alejado para siempre de su familia, quien casi destruye su ultimo recuerdo de Miki, quien le había hecho pasar cosas horribles. Y también fue la persona que acababa de salvarle la vida. Suzuno lo tomo por los hombros y le dio la vuelta. Tenía sangre en sus colmillos y saliendo de su boca, posiblemente del jefe y de otros lobos. Su camisa estaba llena de rasguños que dejaban ver las heridas en su abdomen. Y su brazo era el que estaba en peor estado, desgarrado por los dientes del jefe de la manada.

-No te puedo dejar aquí- Suzuno llamo a Alice, que se había quedado esperándolo todo este tiempo y con dificultad tomo a Nagumo por el brazo. Se quejo de lo pesado que era pero al final lo monto acostado horizontalmente sobre la silla de montar y él se sentó frente a él.

-Alice, tenemos que regresar rápido al castillo, confió en ti- Volvió a patear los costados de la yegua pero esta vez con más fuerza, quiso disculparse pero no era momento para eso.

Cabalgo y sintió que Alice nunca había ido tan rápido en su vida. En Diez minutos ya habían llegado al castillo. Suzuno bajo del caballo y luego bajo a Nagumo, paso su brazo por detrás de su cuello y empezó a arrastrarlo dentro del castillo. Sintió los jadeos de Nagumo que pareció haber despertado pero no se detuvo.

-¿Dónde hay una chimenea?- Pregunto Suzuno mientras veía a su alrededor.

Nagumo levanto un poco su brazo herido y señalo a una pequeña sala en una esquina. Suzuno se apresuro y pateo la puerta, entro y reviso rápidamente la sala con la vista, era una pequeña sala de estar, tenía un piano de cola cerca de una pared, la cortina abierta, la chimenea estaba encendida para la suerte de Nagumo y Suzuno lo sentó en el sillón frente a ella. Nagumo tomo su mano herida y vio en silencio a Suzuno que iba de un lado a otro. Vio que se quitaba la sabana con la que se cubría y salió de la habitación.

-¡Alguien ayúdeme!- Trato de llamar la atención gritando varias veces y el primero que apareció fue Midorikawa, llevaba una camisa holgada blanca y unos pantalones iguales además de tener su cabello suelto. Se notaba que se estaba despertando ya que iba descalzo y estaba bastante agitado.

-¡Suzuno!- Midorikawa corrió por las escaleras y fue hasta donde estaba el chico- ¡Regresaste!

-¡Si, puedo saludarte luego! ¡Paso algo y necesito que traigas rápido agua caliente y algo con que tratar heridas!

-¿Para quién?- Suzuno hizo que Midorikawa entrara en la habitación y viera a la persona que estaba en el sillón.

-¡Nagumo!- Dijo asustado y salió corriendo a buscar todo lo que le habían pedido dejando a Suzuno y a Nagumo solos.

Suzuno se acerco a Nagumo y le pidió que le mostrara su brazo, a lo que Nagumo se negó.

-Ya sé que es tonto, que tú no puedes morir. Pero…

-Si puedo.

Suzuno hizo silencio.

-Yo si puedo morir. La maldición de los demás es diferente a la mía. Yo solo soy longevo por… La bestia que soy.- Nagumo aparto la vista y antes de que Suzuno pudiera decir algo Midorikawa llego junto a Tachimukai y Kazemaru, trayendo un botiquín, vendas y una batea con agua caliente. Detrás de ellos entraron Kidou, Hiroto y Aphrodi

-¡¿Qué le paso al amo?!- Grito Kidou mientras sacaba sus lentes de su bata color vino tinto y se los ponía.

-Lo ataco una manada de lobos- Dijo Suzuno mientras que se arrodillaba frente a Nagumo y sacaba un paño de la batea y lo exprimió.- Dame tu mano.

Nagumo había estado lamiendo su herida y solo consiguió que Suzuno le regañara por lo que hacía.

-No quiero…- Dijo sin seguir viendo a Suzuno.

-¡Amo… Por favor, coopere!- Decía Kazemaru preocupado-¡Sabe que con esas heridas de verdad podría morir!

-¡Pues quizás eso sea lo mejor!

Nagumo solo pensó el ardor que empezó a sentir en su mejilla, no podía creer que Suzuno se hubiera levantado y le hubiera abofeteado con la suficiente fuerza como para hacer que volteara la cara. Toco con su mano sana la mejilla que se había puesto muy roja muy rápido, paso sus largas uñas tratando de acariciar un poco la herida, pero solo dolía mas.

Todos en la sala estaban callados, atónitos por lo que acababan de ver, los tres mayordomos estaban sorprendidos y asustados como para hablar, Kidou no pudo mantenerse completamente serio pero mantenía la compostura tratando de adivinar que pasaría ahora. Solo tres personas presentes estaban expectantes de lo que fuera a pasar.

-Ellos… ¡Ellos vinieron hasta aquí! ¡¿Y tú te atreves a decir qué prefieres morir?!- Suzuno gritaba apretando sus ojos cerrados. Nagumo solo lo veía sorprendido.

-¡Estas personas están aquí porque se preocupan por ti! ¡No puedes decir qué prefieres morir en frente de ellos con tanta felicidad! ¡¿Acaso no tienes respeto por las personas que han cuidado de ti por tantos años?!- Suzuno dejo de gritar y su voz resonaba por toda la sala, era muy extraño que el gritara, solo cuando de verdad estaba molesto. Abrió sus ojos y vio como todos le veían, solo el chico pelirrojo y el rubio sonreían un poco. Vio a Nagumo y de verdad no esperaba verle… Asustado. Nagumo rodó sus ojos para ver a varias direcciones y luego extendió su brazo herido hacia Suzuno.

-Haz lo que quieras.

Suzuno aclaro su garganta, se volvió a arrodillar y tomo el brazo herido de Nagumo. Con el paño aun húmedo y caliente limpio la sangre del brazo lo que saco un grito de dolor de Nagumo y Suzuno juro que se escucho como un rugido por un momento. Todo los presentes se hicieron hacia atrás excepto Suzuno.

-¡No hagas eso!- Grito Nagumo apretando con su mano libre su brazo herido.

-¡No seas llorón! ¡Ahora aguanta hasta que vende esto!

Nagumo dejo de gritar al ver como Suzuno le veía con esos ojos penetrantes y… Helados.

Siguió limpiando el brazo y vio que las heridas en su brazo no eran tan profundas y no necesitaban de sutura. Le pido a Tachimukai el botiquín y cuando lo abrió solo se confundió al ver tantos frascos de vidrio marrones que tenían nombre raros.

-¿Qué es esto? ¿"Caerula Adamite"?- Suzuno leyó el papel pegado a uno de los frascos.

-Nuestro doctor hace su propia medicina-Tachimukai le paso un frasco que decía "Mimulus"- Este es el mejor para el dolor y la cicatrización.

Suzuno le agradeció y abrió el frasco, olía como a flores con canela, pero intento no perderse con el olor y decidió tomar un poco de la crema blanca en sus dedos y la puso con cuidado en las heridas de Nagumo, pero eso no evito que pusiera su mano libre en el posa brazos del sillón y clavara sus uñas en la parte suave. Suzuno veía su cara de dolor y casi se ríe de la desgracia de Nagumo.

-Kidou, tengo una duda- Hablo Suzuno-¿Donde está su doctor o su enfermera?

-¿Enfermera?- Pregunto Kidou confundido.

-Habla de Fubuki.- Respondió Tachimukai- Están fuera, en la montaña.

Kidou continuo- Si, el doctor saca su medicina de las extrañas plantas que se encuentran en la montaña que está a unos kilómetros tras el castillo. Así que discúlpanos por dejarte este deber a ti.

Tanto Kidou como los otros tres mayordomos hicieron una reverencia y Suzuno les pidió que no lo hicieran.

-Solo hago esto para agradecerle…-Suzuno vio a Nagumo a los ojos, ya no sentía tanto miedo como la primera vez.- Gracias por salvarme. Estaría muerto si no fuera por ti.

Nagumo se sonrojo un poco y volteo a ver a la pared- No fue nada…-Susurro.

Hiroto y Aphrodi se vieron entre ellos y sonrieron. Aphrodi se acerco a Suzuno cuando termino de vendar el brazo de Nagumo y se presento.

-Soy Terumi Afuro. Un amigo de Nagumo, un placer.

Suzuno choco la mano de Afuro y hablo por intuición- Aphrodi…

-¿Ya me conoces?- El chico tomo su cabello que estaba suelto y empezó a jugar con él entre sus dedos-Eso está bien, gracias por cuidar al tonto.

Detrás de Aphrodi apareció el chico pelirrojo y también le dio la mano.

-Hiroto Kira, Puedes llamarme por mi nombre, soy un primo de Nagumo.

Estaba confundido, vio a Hiroto directo a la cara, con sus ojos verdes tras unos lentes y con una expresión de completa paz, lo único que tenían de parecido era el cabello rojo. Suzuno vio a Hiroto y luego a Nagumo que le veía un poco incomodo y luego de nuevo a Hiroto- ¿Cómo?

Hiroto y Aphrodi rieron al igual que los demás mayordomos, Nagumo solo frunció el ceño.

-Sí, es cierto que Hiroto es el lindo de la familia- Aphrodi acaricio el cabello de Hiroto y el solo arreglo sus lentes.- Pero Nagumo lo intenta, pobremente, pero lo intenta.

-¡Ya cállense!- Dijo Nagumo, pero no logro quitarle su sonrisa a Aphrodi.

-Ya es bastante tarde- Dijo Kidou para intentar evitar una posible pelea- Lo mejor es que escolten a Suzuno a su habitación.

-Yo lo haré- Se ofreció Midorikawa.

Suzuno se levanto y se despidió de todos los presentes. Kidou y los otros mayordomos se fueron, dejando a Nagumo al cuidado de Aphrodi y Hiroto.

-¿Qué me van a hacer?- Nagumo se sentía intranquilo cuando esos dos sonreían entre si y luego lo veían a él.

-Nada malo. Solo te llevaremos a tu cuarto- Hiroto se puso al lado de Nagumo y le ayudo a levantarse.

-Y planearemos tu día de mañana.-Continuo Aphrodi.

-Hoy…No me dejaran dormir.

-O-

Midorikawa caminaba frente a Suzuno quien estaba cayendo del sueño, bostezo bastante fuerte y Midorikawa lo noto.

-Fue una larga noche.

-Y ruda- Respondió Suzuno, se detuvo un momento y luego estuvo a punto de devolverse pero Midorikawa tomo su mano.

-Tsunami llevo a Alice de nuevo al establo. Y sé que también quieres esto- Midorikawa termino de entrar al cuarto junto a Suzuno y en la cama estaba el libro. Suzuno lo abrió y adentro seguía la nota de Hitomiko.

- Gracias por buscarlo.

-No, gracias a ti. Salvaste a Nagumo aun con todo por lo que te ha hecho pasar.-Midorikawa fue hasta Suzuno y lo abrazo- Es como dijiste, el amo es muy importante para nosotros.

Suzuno se sintió algo incomodo pero devolvió el abrazo- El… Me salvo a mí. No fue nada.

Midorikawa se despidió y le deseo buenas noches mientras salía por la puerta. Suzuno se sentó en la cama y observo la portada del libro por un rato. Vio hacia el techo mientras se lanzaba a la cama. Se acomodo sobre la almohada y cerro sus ojos, esa noche no fue tan mala como la primera.

-O-

Pequeños golpes a la madera sonaban en el sueño de Suzuno, abrió sus ojos y noto que seguía en el castillo, pensó que todo lo de la noche pasada fue un sueño, pero aun tenía ese dolor del rasguño que le habían dado en el cuello. Volvieron a tocar y Suzuno se levanto, fue a la puerta y casi se cae del susto al ver a Nagumo parado frente a él.

-¿Necesitas algo?- Intento ser respetuoso.

Nagumo vio a la pared y aclaro su garganta, Suzuno lo vio y Nagumo estaba más alto que el por 5 centímetros.

-¿Quisieras…. Ir a desayunar conmigo?- Alguien a lo largo del pasillo tosió con gran fuerza y Nagumo termino de hablar- Por favor…

Suzuno estaba algo confundido, Nagumo aun mantenía su aura de "Peligro: No Tocar", pero estaba actuando algo inquieto y evitando verle directo a los ojos. Suzuno solo se quedo allí parado y pensó por un momento, vio que Nagumo estaba empezando a perder la paciencia y respondió.

-Si tanto lo deseas, iré- Dijo con una pequeña sonrisa de superioridad.

-Bien, sígueme enano- Nagumo se dio la vuelta y empezó a caminar.

Suzuno le grito y se regreso al cuarto a por sus botas y salió de allí corriendo mientras se las ponía tratando de no caer y poder seguirle el paso a Nagumo. Vio bien a Nagumo y noto que estaba menos lúgubre que de costumbre, llevaba una capa roja y si recordaba bien, cuando abrió la puerta tenía unas botas negras puestas, y eso que el andaba siempre descalzo, quizás por eso estuviera más alto. También llevaba una camisa blanca y un chaleco de terciopelo rojo con botones dorados que combinaba con su pantalón negro. Hasta podía notar que tenía su cabello mas organizado de lo usual, y ya no olía a tierra y miedo, ahora olía a jabón y a limpio.

-¿Qué te hicieron?- Pregunto Suzuno algo burlón.

Nagumo no se detuvo y siguió caminando- Nada en especial…

-¿Nada? Te ves completamente diferente- Suzuno logro alcanzarlo y se puso tras de el- Es como si te hubieran lanzado a una bañera todos tus mayordomos y te hubieran bañado a la fuerza.

Nagumo solo hizo silencio y Suzuno hablo sorprendido-¿En serio hicieron eso?

Nagumo se detuvo y vio molesto a Suzuno, quien ahora estaba 2 centímetros más abajo- Cállate y camina.

Nagumo hizo silencio pero esta vez esa mirada de ira no lo asusto tanto, más bien, le dieron ganas de seguirlo molestando, pero él no tentaría al destino. Llegaron rápido a una pequeña sala de comedor con una mesa para 5 personas, Nagumo invito a Suzuno a sentarse y Nagumo se sentó al otro extremo. Después de que se sentaron llegaron Kidou y una chica de cabello azul corto con un vestido de sirvienta empujando un carro lleno de platos. La chica puso dos platos frente a Suzuno y Kidou dos platos frente a Nagumo

-El desayuno de hoy será el usual plato de frutas que pide el amo- La chica y Kidou destaparon un plato cada uno dando a ver las frutas frescas de las que Suzuno se enamoro la mañana anterior- Y el otro plato será… Avena.

-¿Avena?- Pregunto Nagumo molesto.

-El Joven Aphrodi le dijo a nuestro chef que hiciera esto- Dijo Kidou mientras que destapaba el otro plato, al igual que la chica.- Y tiene que comer con los cubiertos. Disfrute.

Mientras que Kidou hablaba con Nagumo, la chica de cabello corto se presentaba frente a Suzuno.

-Soy Haruna, la hermana menor del jefe de mayordomos, estoy a tus servicios- Hizo una pequeña reverencia y le sonrió a Suzuno.

-Gracias por traer mi desayuno.- La chica se veía alegre y hasta agradable. Suzuno noto que fue la primera chica a la que veía en el castillo, claro, obviando a los mayordomos andróginos y al miedoso con cara de bebe.

Suzuno la llamo antes de que fuera junto a Kidou y le pregunto susurrando-¿Cómo hicieron para que él se viera… Decente?

Haruna rió tapando su boca y se acerco al oído de Suzuno- Solo le puedo decir que se necesito de la ayuda de mi hermano y cuatro mayordomos mas, solo para meterle en la tina. Ni se imagina cuando tuvieron que vestirle.

Suzuno tapo su boca y le agradeció a Haruna quien fue al lado de Kidou, tenía razón en lo de los mayordomos, y no podía evitar reír al pensar en eso

Kidou y su hermana salieron de la habitación dejando solos a Nagumo y Suzuno, junto a un silencio demasiado incomodo. Suzuno dejo de comer su avena y vio a Nagumo, tenía en su mano la cuchara llena de avena, temblaba un poco y cuando noto que Suzuno lo veía la metió en su boca haciendo una expresión de completo disgusto. Suzuno intento no verlo para que no se sintiera incomodo y siguió comiendo. La canela y el azúcar se combinaban con la leche y las hojuelas de avena haciéndole sentir cosas agradables en sus papilas gustativas. Intento no sonreír para mantener su seriedad pero una pequeña sonrisa se puso en su cara. Suzuno abrió sus ojos de golpe y vio que Nagumo lo veía fijamente por encima del arreglo de rosas que estaba en medio de ambos, bajo su cabeza y siguió comiendo su avena y la termino para pasar al plato de frutas. El silencio se hacía agobiante y Suzuno sabía que no era el único que se sentía así, aunque no hallaba de que hablar con Nagumo. Que se le podría decir a la persona que le había secuestrado y maltratado, quizás "¡Hola, das más miedo que ayer!" O tal vez "¿Tienes algún plan para causar mal a la hora del té?"

-¿Tu brazo esta mejor?- Fue lo único que salió de su boca.

- Si, ya no duele-Nagumo dejo de comer y le vio-¿Tu cuello está bien? No vi que trataras tu herida.

Suzuno toco su cuello y movió su cabeza un poco- Te diste cuenta, no pensé que alguien lo notara… Está bien, no es tan profundo como tus heridas.

Suzuno no sabía porque estaba sonriendo, si el casi no lo hacía, pero aun si él hubiera sentido un gran miedo por el hombre frente a él hace solo un día, no se sentía tan mal el compartir un desayuno con él.

-O-

-¡Ahora si están hablando!- Grito bajito Midorikawa pero Tachimukai le pidió que hiciera silencio.

-Seria un problema si nos escuchan….

-Escuchando su conversación- Termino Kazemaru lo que el otro iba a decir.

Los tres estaban pegando sus orejas a la puerta de la sala tratando de escuchar lo que pasaba adentro. Junto a ellos estaba Aphrodi sosteniendo un vaso de cristal y Hiroto los veía mientras reía.

-¿Qué escuchas?- Pregunto Hiroto mientras se acercaba a Aphrodi.

-No mucho, Suzuno le pregunto sobre sus heridas.

-Es atento, aunque no lo parezca- Dijo Hiroto.

-Sí, y Nagumo le pregunto cómo estaban sus heridas.

-¡¿Estaba herido?!- Grito Midorikawa logrando que Kazemaru y Tachimukai taparan su boca con sus manos. Midorikawa se disculpo y vio a sus amigos- No me di cuenta… Soy un terrible mayordomo.

Aphrodi puso su mano en su cabeza y lo acaricio- Eres bueno, Suzuno acaba de decir que no pensaba que alguien lo notara, ahora ayúdame a seguir escuchando.

Midorikawa volvió a pegar su oído a la puerta pero aun no oía nada, las voces se escuchaban difusas, y de vez en cuando se detenían pero volvían al retomar el tema.

-El amo tenia tanto tiempo sin hablar con alguien de esta manera…- Kazemaru sonreía.

-Sí, aunque le está costando un poco mantener la conversación- Dijo Aphrodi- Habla más que con nosotros Hiroto, me estoy poniendo celoso.

Hiroto volvió a sonreír, vio a la puerta y por un momento poso su vista en el cabello de Midorikawa, se le quedo viendo por un largo rato hasta que se dio cuenta de lo que hacía, pestañeo rápidamente y luego se quedo con la duda de que era lo que buscaba en la cabeza de ese mayordomo.

-¡Quizás ahora se puedan hacer amigos!- Dijo Tachimukai emocionado.

-Si- Dijo Aphrodi algo ilusionado- Eso sería un sueño.

Pasaron 5 minutos y Aphrodi empezó a escuchar golpes y el tono de ambas voces que se incrementaban, se separo de la puerta e hizo una mueca de confusión, los gritos se escucharon tan fuertes que todos podían escuchar el sonido fuera de la puerta y Aphrodi suspiro.

-Y parece que solo será un sueño.

Aphrodi hizo que todos se alejaran de la puerta y la abrió de golpe empujándolas con sus manos en ambas perillas. Pensaba en alguna escena de terror, que Nagumo no aguanto, se arranco el traje quedando desnudo y salto por la ventana que estaba al lado de la mesa hacia el jardín cubierto de nieve, además de un Suzuno traumado por ver a Nagumo en pelotas. Aunque lo que veía era como ambos estaban parados uno frente al otro al lado del ventanal, gritándose como si fueran los peores enemigos. O una pareja de novios, ambas situaciones son muy parecidas.

-¡Nadie te mando a que fueras por mi!- Grito Suzuno con furia en sus ojos.

-¡Si te dejaba morir allí solo tendría que mandar a los demás a que quitaran tu cadáver del medio! ¡Me estaba ahorrando un problema!- Nagumo le devolvía la mirada

-¡Pues discúlpame, pero fuiste tú quien me dejo ir!- Suzuno se acerco más a Nagumo.

-¡Y tu eres un tonto por no saber que la luna llena del mes significa noche de caza!- Nagumo se acerco a Suzuno con ira en su mirada.

-¡No creo tener cara de perro para saber algo así!

-¡No de perro, pero sí de estúpida dama en apuros!

-¡Al menos no tengo cara de animal como tú!

Nagumo estuvo a punto de responderle pero sintió como lo jalaron hacia tras por su capa y lo tomaban por el cuello, era Aphrodi quien le susurro al oído "Sigue así y te pondré una correa" con una horrible expresión en su rostro. Midorikawa tomo de la mano a Suzuno y lo empezó a jalar fuera de la habitación.

-¡Es hora de hablar con Sakuma!- Canturreo nervioso, Tachimukai y Kazemaru empezaron a empujar a Suzuno por la espalda pero el daba pelea e intentaba regresar a donde estaba Nagumo, quien también intentaba continuar aquella pelea.

-¡Esto no se va a quedar así, cara de mono!- Fue lo último que grito Suzuno antes de que lo sacaran de la habitación.

-¡Digo lo mismo, princesa!- Nagumo fue arrastrado por Hiroto y Aphrodi quienes lo sentaron a la fuerza en una de las sillas y lo sostuvieron allí hasta que se calmara.

-¡¿Qué demonios te pasa ahora?!- Aphrodi se puso frente a él y le vio indignado-¡La idea era que pudieras relacionarte con él! ¡No que empezaran a insultarse como un par de niños de 5 años!

-Iban tan bien…- Dijo Hiroto decepcionado.

Aphrodi estaba listo para seguir regañando a Nagumo y Hiroto para detenerlo si intentaba golpearlo, aunque ambos se quedaron asombrados al ver a Nagumo reír. Reír a carcajadas, doblando su cuerpo y sosteniendo su estomago con sus brazos, reír de una manera en la que no lo hacía desde hace muchos años. Se detuvo cuando sentía que ya no tenía aire y limpio las pequeñas lágrimas de sus ojos.

-¿De verdad tengo cara de mono?- Dijo con una expresión algo relajada.

Aphrodi se quedo sin palabras pero aclaro su garganta y hablo- Si, sobre todo con esa tonta risa en ella.

Hiroto sonrió y se acerco a Nagumo, lo tomo por los brazos y le vio a los ojo-¿Qué se siente reír así otra vez?

Nagumo paso sus uñas por su cabello y saco un pedazo de fresa, en un momento del desayuno Suzuno le había lanzado unas cuantas frutas antes de ir a enfrentarlo, la vio y la dejo en la mesa mientras se levantaba, tomo las manos de su primo y le devolvió la mirada.

-Se siente bien.

-O-

Suzuno caminaba por los pasillos con los tres mayordomos persiguiéndole con dificultad de lo rápido que caminaba, murmuraba muchas cosas para sí y Midorikawa le pregunto que le pasaba.

-¡Me dijo princesa! ¡¿Te parezco una princesa?!-Se dio la vuelta e hizo que los tres mayordomos se detuvieran en fila, chocando entre ellos y con Midorikawa enfrentando la rabia de los ojos azules de Suzuno.

-Eres delgado, y tienes unas cuantas curvas… ¡Pero no es que seas una dama delicada!- Midorikawa titubeaba e intentaba decir la verdad para ver si eso hacía sentir mejor a Suzuno, solo empeoro las cosas.

-¡Pues tú tienes una cintura muy pequeña y un trasero demasiado grande como para de verdad ser hombre!- Respondió molesto.

Midorikawa sintió como si le hubieran atravesado el pecho con una flecha y no pudo responder.

-¡Por favor no peleen entre ustedes!- Dijo preocupado Kazemaru.

-¡Tú no hables, cara de Reina!-Suzuno siguió caminando y al igual que Midorikawa, Kazemaru alentó el paso. Suzuno señalo a Tachimukai y lo fulmino con la mirada-¡Y tú no intentes decir nada, bebe adulto!

Tachimukai no pudo responder, solo se lanzo a correr mientras lloriqueaba un poco y se lanzo sobre Kazemaru, quien estaba un poco impactado como para cuidar bien a su amigo. Suzuno se detuvo y mordió su labio, regreso hacia donde estaban los tres mayordomos, cada uno con una expresión diferente. Tachimukai lloraba como un niño al que le habían contado un cuento de terror antes de dormir, Kazemaru empezó a tocar su cara con la mano que no abrazaba a Tachimukai y Midorikawa estaba tirado en el piso, con una expresión de completa derrota golpeando el piso con su puño. Suzuno era experto en insultar a las personas, pero el remordimiento lo estaba matando.

-Oigan, lo lamento. No fue mi intención decirles eso….

-¿Qué está pasando aquí?- Un hombre alto con una cicatriz de garras que empezaba en su frente y atravesaba el parpado de su ojo izquierdo se acercaba a paso rápido junto a un mayordomo que Suzuno no conocía.

-¡Genda!- Dijo Midorikawa mientras levantaba su cara del piso-¡No está pasando nada!

-¡Claro que sí! ¡Si no pasara algo no estuvieras tirado en el piso, Kazemaru no estaría teniendo una revelación y Tachimukai no estaría llorando!... Otra vez.

-¡No lloro tanto!- Dijo Tachimukai para limpiar sus lágrimas y aparentar más madurez.

Genda se detuvo al pasar al lado de Suzuno y le vio como si fuera menos-¿Tu eres Suzuno verdad?

Suzuno no entendía porque estaba algo intimidado por ese hombre que no parecía malo, pero algo en el le hacía sentir que debía mantenerlo a cierta distancia.

-Sí, soy yo.

Suzuno se mantuvo serio en esa guerra de miradas que mantuvo con el hombre hasta que el mayordomo que venía con él le dio un pequeño golpe en la cabeza con la bandeja de plata que llevaba en sus manos y que luego dejaría dentro de un carrito que estaba en una esquina.

-Cálmate, no debes de pelear con los demás.-Dijo el mayordomo y luego vio a Suzuno con el único ojo sano que poseía. Era un chico joven, de tez morena y cabello de un turquesa claro, aunque lo que llamaba la atención era que tenía un parche en un ojo.- Me disculpo por mi compañero. Mi nombre es Jirou Sakuma, estoy para servirte.

Genda miro hacia otro lado mientras que Sakuma hacia una reverencia frente a Suzuno, Suzuno vio a ese hombre, se veía algo imponente, pero se debía a lo alto que era, llevaba una camisa marrón claro y unos pantalones marrón oscuro, además de un chaleco y botas de piel que era especiales para evitar el frió, en ellas había nieve que no se derretía aun.

-Mi compañero, demasiado testarudo como para presentarse, es Koujirou Genda, es el cazador del castillo- Genda hizo un gesto con la cabeza mientras que Sakuma lo presentaba.

-¿En serio el no les hizo nada?- Genda evito a Suzuno y fue a ayudar a Midorikawa.

-No fue nada importante- Midorikawa reía pero se detuvo y se dio la vuelta viendo hacia su espalda-¿En verdad tengo el trasero grande?

-Sí, que bueno que te diste cuenta, era algo difícil decírtelo- Midorikawa no supo que era más molesto, el hecho de que era verdad, o que Genda hubiera respondido con tanta tranquilidad. Genda volteo a ver Suzuno y le hablo-¿En serio te burlaste de eso? Eres malo…

-¡No lo hice a propósito! ¡Solo estaba molesto y me desquite con ellos y lo siento!... Lo lamento, en serio- Suzuno vio al piso y sintió la mano de Midorikawa en su hombro.

-Ya no importa, ahora solo debemos de encontrar a Sakuma.

-Estoy aquí- Dijo el chico de parche.

-Ya encontramos a Sakuma-Dijo Midorikawa sin quitar su vista de Suzuno.

-Eso no te salió muy bien Mido-Tachimukai reía un poco junto a Kazemaru, vio su reloj que daba las 2- Es hora del té.

Sakuma dejo de pensar en que de verdad había pasado desapercibido y reviso también el reloj de su bolsillo- Es cierto, vamos afuera.

Suzuno volvió a ser arrastrado pero esta vez fuera del castillo, en el jardín trasero, después de un pequeño paseo por el camino lleno de nieve llegaron a un invernadero. Al entrar te encontrarías con varios caminos que daban a diferentes direcciones en el invernadero, pero todo el lugar estaba lleno de diferentes tipos de flores y plantas. En todo el medio del invernadero, rodeado de grandes arbustos de rosas había una mesa blanca con 2 sillas y el té servido, esperando por el chico.

-¿Cómo lo arreglaron si estabas conmigo?- Suzuno se sentó a la mesa y Midorikawa tomo la tetera de cerámica blanca y decoraciones azules.

-Hable con Sakuma para que tuviera todo listo.- Vertió el té en la taza que le hacía juego y acerco unos panecillos hacia Suzuno- Disfrútalo.

-Otra pregunta… ¿Por qué las manchas de sangre en el piso?- Suzuno veía las grandes pisadas rojas que Tachimukai intento esconder parándose frente a ellas pero eran varias regadas en el piso.

-Esas son de Genda…-Midorikawa no se pudo contener y le gritó al hombre.

-¡Acababa de llegar de la montaña! ¡No molestes!- Genda dijo eso y se fue, dejando a Suzuno con los cuatro mayordomos.

-No importa realmente, gracias por todo.

Los mayordomos dejaron a Suzuno solo y empezaron a hacer diferentes trabajos a su alrededor. Sakuma tomo una regadera azul y empezó a regar las orquídeas que no estaban muy lejos de las rosas, Tachimukai y Kazemaru tenían unas pequeñas tijeras y empezaron a quitar la maleza de las rosas mas rojas que Suzuno haya visto, pero Midorikawa se quedo parado a su lado, con un pañuelo blanco en su brazo, y ahora si llevaba sus guantes, esperando para servirle. Sakuma se detuvo y se acerco a Suzuno.

-Me entere de lo que pasó esta mañana, y me disculpo por mi amo- Suzuno tomo otro sorbo de su taza de té y miro hacia las rosas a su lado- Pero me encontré con el joven Hiroto quien me dio un mensaje del amo para usted.

-¿Qué quiere ahora?

Sakuma trago un poco y hablo con dificultad- El quiere continuar su… "Discusión" durante la cena, si acepta su invitación.

Suzuno puso la taza en su plato en la mesa y Midorikawa observaba la situación algo ansioso de la respuesta de Suzuno.

-…Esta bien, iré-Midorikawa sintió que podía respirar pero no pudo evitar meterse en la conversación.

-¿Iras pero no a pelear verdad?- Le pregunto mientras se acercaba un poco a él, Suzuno lo vio a los ojos y le dio una sonrisa con algo de soberbia.

-Ya veremos en qué termina, pero sé que será divertido.


Nota final: Cuantas cosas para un solo capitulo, pero quise hacer algo y avanzar un poco más. Como siempre, por favor dejen Reviews, vamos, háganlo, es para recoger firmas, ¡Si llegamos a 50.000( Si claro T.T) me darán los derechos de autor de Genda y Fudou y les daremos más tiempo en pantalla! ¡Y no dejaremos a Fudou calentando banca!