Un Bello Odioso y Un Bestial Idiota.

Nota de Autor: ¡Regrese!. Lamento la tardanza, pero empecé clases de nuevo y mi tiempo se reduce a estudiar-ver Kamen Rider. Pero conseguí algo de tiempo para hacer este capítulo, y aunque sea más corto que los demás, ¡Ojala lo disfruten!

Disclaimer: Como siempre, Inazuma Eleven le pertenece a Level 5, aunque sería divertido ver qué pasaría si fueran míos.

Aquí está el Link de la canción que toca Kidou en la sala de música: watch?v=2wGzDFbjFko


Capitulo 4

La hora del té había terminado y Suzuno se dedico a ver como la nieve se acumulaba de nuevo en el techo de cristal del invernadero mientras estaba sentado en la silla.

-No tienes que esperarnos- Midorikawa se había ido del lado de Suzuno y ayudaba a regar las rosas- Puedes andar libre por el castillo.

-No importa, me gusta aquí adentro.

Sakuma lo vio y llamo su atención.

-No te recomendaría mucho andar libre por ahí, Fudou se entero que regresaste al castillo y busca venganza-La expresión de Sakuma era de completo fastidio-Podrá ser un tonto pero es muy molesto cuando se decide a hacer algo, porque lo cumple.

Suzuno sonrió- Yo no le tengo miedo.

-Pues deberías temerme- La voz salió tras de él, de los arbustos detrás de la silla, y Suzuno solo se lanzo al piso. Miro a ver quien le había asustado y solo vio esa sonrisa molesta que salía de los arbustos y esos ojos turquesas que lo seguían viendo de la misma manera que la primera vez.

-¡Fudou! ¡¿Qué haces aquí?!-Grito Sakuma mientras ayudaba a Suzuno a levantarse.

-Hable con Genda y sin querer me dijo que el niño bonito estaba aquí, así que vine a molestar.

-Ni siquiera mientes- Dijo Tachimukai- De verdad debes de estar molesto.

-¡Pues claro que lo estoy! ¡No es divertido que te delaten y tener que soportar los regaños de Kidou!- Fudou Grito mientras se sentaba en la silla libre frente a Suzuno y tomaba un panecillo- ¡Me obligaron a trabajar limpiando el piso con el señor "Odio usar mis guantes"!

-¡No los odio!... Pero me dan calor- Midorikawa intento no ver a Fudou quien solo tenía rabia en sus ojos.

-Estamos en invierno-Fudou no aguantaba nada- Y es molesto que tararees tanto mientras trabajas…

-No tienes por qué ser tan grosero…-Dijo bajito para no tener que seguir peleando con Fudou.

-Cambiando el tema ¿Qué debería hacerte?-Fudou señalo a Suzuno quien se hizo un poco hacia atrás- Como eres un invitado dejare que elijas, ¿Prefieres que te afeite las cejas mientras duermes o despertar en la comida de los cerdos?

Suzuno apretó sus puños y sonrió-¿Y tú qué? ¿Quieres que te golpee aquí o espero a estar junto a los demás?

Fudou vio esa gélida mirada que en verdad asustaba, pero el solo se sintió reconfortado. Se levanto mientras golpeaba la mesa con las palmas de sus manos y grito.

-¡Esto se puede arreglar aquí y ahora!

-¡Pues no puedo esperar!- Suzuno también se levanto y golpeo la mesa, asustando a los demás.

Midorikawa soltó la regadera y junto a Tachimukai tomaron a Suzuno por su cintura mientras que entre Sakuma y Kazemaru tomaban a Fudou por ambos brazos.

-¡Dejen de pelear!-Grito Sakuma-¡Voy a llamar a Kidou si sigues comportándote de esta manera Fudou!

-¿Para que llamarme si estoy aquí?

Fudou y Suzuno dejaron de verse con rabia e intentar golpearse para ver como Kidou se acercaba por el camino de grava. Veía fijamente a Fudou aunque cuando se detuvo junto a ellos saludo con respeto a Suzuno.

-Hola…

-No me saludes Fudou, ya me has visto 7 veces hoy en lo que va de la mañana-Kidou mantenía la calma, pero todos los presentes se sentían algo atemorizados.-Sabes que deberías estar puliendo platería ahora.

Fudou intento buscar ayuda en las personas que lo retenían, pero tanto Kazemaru como Sakuma estaban haciendose los tontos pero expectantes de lo que pasaría atrás de Suzuno. Vio de nuevo a Kidou a los ojos y se sintió tan estúpido y cobarde, después de tantos años y sentía pánico por esos ojos.

-¡Yo iba hacia allá!-Sonrisas falsas se plasmaron en su rostro-¡Pero vine a saludar y descansar un rato!

-Llevas descansando desde que te escapaste de tu castigo ayer-Kidou podría verse tranquilo, pero un leve tic en su ojo apareció. Esas eran malas noticias.

Tanto Sakuma como los demás mayordomos y Fudou notaron el tic y Suzuno vio como las caras de todos empalidecieron de golpe. Sintió como Midorikawa lo tomo del brazo y empezó a jalarlo.

-¡Es tan tarde y debo limpiar la sala de música!-Dijo Midorikawa viendo a su reloj y casi corriendo fuera de allí sin ver hacia atrás.

-¡Yo debo limpiar las cortinas!-Dijo Kazemaru nervioso

-¡Yo tengo que alimentar al gato!-Siguió Sakuma

-¡Y yo debo…! ¡Se llevaron todas las excusas creíbles!-Tachimukai corrió junto a los demás y de ellos no se volvió a saber dentro del invernadero.

Fudou vio a todos partir y les tildo de traidores en su cabeza, pestañeo un poco mientras procesaba lo que habían dicho y frunció el ceño.

-¡Aquí no tenemos gato!-Grito hacia la entrada pero ninguno de los mayordomos se veía ya.

Kidou aclaro su garganta y cuando Fudou se dio la vuelta él estaba tras de él, el era más alto que él y era fácil de notar, 5 centímetros no es tan poco cuando te pones a pensarlo, se separo de el al ver como se puso mas pálido de lo que ya estaba y le invito a tomar asiento en la pequeña mesa blanca. Fudou trago seco e intento no verse nervioso, el era valiente, un chico sin igual, y nunca dejaba intimidar por nadie, pero en estos dos días la presencia de Kidou le ponía nervioso y eso le molestaba y le intrigaba, por eso escapaba mas de este castigo que de los anteriores. Y por alguna razón Kidou insistía aun mas en este castigo se cumpliera. Fudou se sentó y Kidou se sentó frente a él, arreglo sus guantes y arreglo el saco su traje.

-¿Estoy molesto?- Kidou se dedicaba a ver como arreglaba sus guantes, y ese desinterés en su cara preocupaba a Fudou.

-Ahora no creo estar seguro…

-Pues no lo estoy-Fudou sintió que podía respirar cuando Kidou dijo eso y le dedico una mirada-Pero tengo una pregunta, y luego podrás volver a ser el vago que eres.

-Dispara- Dijo de forma casual al notar algo de tranquilidad en el ambiente, se recostó en el espaldar de la silla y vio al techo.

-¿Por qué huyes de mi?

Casi cae de su silla por que se balanceaba sobre ella. La arreglo y vio a Kidou a los ojos, no pensó en su respuesta, porque era algo que también le incomodaba.

-No lo sé.

-¿Estás jugando conmigo?-El tic de Kidou regreso.

-¡ Es enserio! Realmente no lo sé…-Ambos se vieron a los ojos y luego hacia diferentes direcciones.

-Está bien, ya no importa. Deberías de ir con Gouenji, quiere que le hagas un favor

-Claro…Hasta luego.

Fudou se levanto y no miro hacia atrás, Kidou le vio irse, caminar despreocupado como siempre, su cabello estaba más ordenado que otros días y aun si se hubiera sentido inquieto y ansioso, en cuestión de segundo volvió a su actitud relajada como siempre. El hecho de que Kidou ahora se fijara en esas cosas le molestaba demasiado.

-O-

Manteniendo la frente en alto, viendo hacia cualquier esquina, hasta la cosas más insignificante en la habitación, para no tener que ver su brazo herido y como le sanaban.

-La persona que te ha vendado es realmente cuidadosa, parecería que hasta lo hizo una dama-Decía un hombre de cabello rubio corto atado en una coleta que se levantaba de la silla en la cual estaba sentado.

-Pero lo hizo un chico-Dijo Fubuki con una expresión sencilla, pero Nagumo pudo sentir algo de malicia en ella.

-Me gustaría conocerle-Dijo el doctor.

-Debe de estar dando vueltas por el castillo siendo arrastrado por los mayordomo-Aphrodi se levantaba de su asiento en un sofá, dejando el libro que leía en una mesa y se acerco a Nagumo-Esos chicos le agarraron cariño, Gouenji.

-Debe ser un gran chico entonces- Gouenji tomo lo que sobro de las vendas que había cambiado del brazo de Nagumo y se las dio a Fubuki quien refunfuño un poco.- ¿Me equivoco, Fubuki?

-No deberías de preguntárselo a él…-Dijo Nagumo que acomodaba la manga de su camisa y tapaba los vendajes.-Siento como lo odia.

-Amo, no diga esas cosas, yo no podría odiar a nadie-Fubuki seguía sonriendo como siempre, pero eso inquietaba Nagumo.

Nagumo lo vio y solo volteo sus ojos-No confió.

-¡No diga eso!-Fubuki apretaba los vendajes en sus manos y se sentía algo insultado pero se calmo cuando Aphrodi puso su mano en su hombro.

-No pelees con él, recuerda que los perros pueden sentir las verdaderas emociones.-Aphrodi dejo salir una gran risa -¡El dice muchas cosas de todos los que están aquí!

-¡Cállate Aphrodi!- Cada vez perdía más su paciencia, Nagumo se levanto de su silla y se fue de la habitación despidiéndose con una voz casi inaudible.

Los presentes esperaron en silencio hasta que Nagumo se hubiera marchado, pero Gouenji estaba sorprendido.

-Solo me fui por dos días y regreso para encontrar a Nagumo completamente relajado.

-¿Eso es estar relajado?-Dijo Fubuki incrédulo mientras ponía los vendajes en una cesta de basura.

Gouenji sonrió un poco- De tanto tiempo siendo su doctor, puedo notar como sus hombros están más relajados. Algo bueno debe estar pasando al fin.

Gouenji se despidió de Aphrodi y junto a Fubuki salieron de la habitación. Aphrodi se volvió a sentar en el sofá, con un libro de tapa dura roja y letras negras que decían "La Bella y La Bestia".

-Algo increíble va a pasar.

-O-

La tarde era bastante fría, esa brisa que había golpeado su cuerpo quizás hubiera sido desagradable, pero él llevaba un abrigo de terciopelo azul y unos guantes de cuero negro que protegían su cuerpo y sus manos.

-¡Hiroto!-Una voz conocida le llamaba e hizo que dejara de ver el lago que empezaba a congelarse y observara al mayordomo que venía corriendo hacia él, resbalo un poco debido a la nieve pero logro mantener el equilibrio y siguió caminando algo apenado hacia él.

Hiroto tapo esa pequeña sonrisa en su boca con su mano y saludo- Midorikawa, ¿Necesitas algo de mí?

El mayordomo empezó a jugar con los guantes que sostenía en su mano derecha y miraba a todos lados mientras balbuceaba un poco.

-Si me hablas de esa manera no puedo entenderte- Hiroto no podía dejar de reír.

-Es que… Realmente me avergüenza pedirte esto…-Midorikawa bajo su cabeza, no podía ver a Hiroto a los ojos, y solo bajar la cabeza hacia que esa gran diferencia de estaturas se hiciera más grande.

-Vamos, dime lo que necesites- Hiroto podía notar ese sonrojo en las mejillas del mayordomo y también en la punta de sus orejas, su nariz y sus manos también estaban rojas, "Debe ser por el frio", fue lo que pensó, pero no podía evitar pensar que se veía bastante adorable de esa manera, y ese pensamiento hizo abriera sus ojos como platos y viera a otra dirección mientras repetía lo que había pensado y buscaba el significado.

-Hiroto, perdí una apuesta debido a que no me puse mis guantes, ¡Y debía tenerlos puestos porque esa vez de verdad lo intente!-Midorikawa hablaba rápido y movía sus brazos tratando de explicarse- ¡Pero lo olvide y Kidou me castigo y tuve que limpiar el piso con Fudou y el se queja y molesta mucho y…!

-Midorikawa, ve al punto- Dijo Hiroto tratando de unir todo lo que el mayordomo le había dicho.

-Necesito que me des una botella de tu Whiskey…Por favor-Le vio directo a los ojos y Hiroto se sintió algo incomodo.

-Si eso necesitas, está bien-Asintió con una sonrisa en su cara y tomo los guantes de la mano de Midorikawa.-Ahora solo ponte tus guantes y no perderás otra apuesta, además, no sentirás tanto frio.

Hiroto tomo las manos de Midorikawa y les puso sus guantes blancos los cuales rosaron con delicadeza su piel e hicieron que Midorikawa sintiera algo de alivio en sus manos.

-Pasa antes de la cena por mi habitación y te daré una botella.

Midorikawa vio sus manos y luego a Hiroto, y apareció de nuevo esa sonrisa, cálida, llena de vigor y felicidad, en ese momento Hiroto juro que su corazón se acelero por un momento.

-¡Muchas gracias! ¡Siempre puedo contar contigo!-Midorikawa no dejo de sonreír y se fue del lugar dejando a Hiroto confundido, tratando de calmar su corazón.

-O-

Luego de correr un rato y casi caer 4 veces Midorikawa llego a la entrada trasera del castillo y fue hasta la sala de música en el tercer piso. Abrió la puerta y con una expresión de victoria hablo.

-Tengo el Whiskey. ¡Ya no pueden molestarme!

Tsunami y Suzuno se vieron entre si y sonrieron un poco.

-Eso está muy bien.-Dijo Suzuno- Pero el reto aun no ha terminado.

-¡¿Qué más quieren?!-Grito Midorikawa mientras apretaba sus puños-¡¿Acaso quieren que me desvista y corra desnudo por todo el castillo?!

Tsunami y Kazemaru no podían dejar de reír por la idea, Tachimukai estaba apenado pensando en su amigo desnudo y Sakuma le pedía amablemente que no lo hiciera.

-Bueno…No sería tan mala idea-Suzuno hablo haciendo que todos callaran, excepto Tsunami que empezó a reír de nuevo, aun mas fuerte que antes.

-En serio… No lo hagas- Dijo Sakuma.

-No me harías hacer eso… ¿Verdad?-Suzuno vio como a Midorikawa le temblaban las piernas y sonrió con malicia.

-No te obligare a hacer eso. Pero quiero que te bebas la mitad de la botella, si terminas corriendo desnudo es tu culpa.

-Oh Dios, eres malvado-Dijo Sakuma con una pequeña risa- Y astuto.

Midorikawa se sentó en una esquina, alejado lo más posible de Suzuno y de su malvado plan.

Suzuno se burlo del mayordomo y solo siguió viendo los instrumentos de la sala. Todos estaban guardados en vitrinas de cristal y se veían muy bien conservados. Y en el medio de la sala estaba un gran piano de cola negro, recién pulido por Sakuma hace unos momentos y que te llamaba para que pasaras tu mano sobre él, lo cual Suzuno hizo.

-¿Tocas?- Tsunami noto como veía con tanta emoción, o al menos la poca que mostraba, al piano.

Suzuno quito su dedo de una de las teclas blancas antes de presionarlo lo suficiente como para que sonara y vio a Tsunami.

-No, pero los pianos son elegantes. Siempre llamaron mi atención.

-¿Y no tocas nada?- Pregunto Tachimukai mientras pulía las boquillas de las trompetas y trombones.

-No soy alguien de clase alta, nunca lo fui, así que lo he aprendido en mi vida es leer, escribir y trabajar. Aunque se supone que solo debería saber trabajar.

-…Oh, disculpa por preguntar-Dijo Tachimukai bajando su cabeza un poco, apenado por su indiscreción.

-No debes preocuparte, al final si aprendí a tocar algo- Suzuno se paro junto a Tachimukai y vio detenidamente los violines colgados a la pared- Hitomiko se esforzó y cuando cumplí diecisiete me regalo algo.

-¿Un violín?- Tsunami entro de nuevo a la conversación.

-No… Una flauta. Aunque no la toco mucho desde hace un año.

-¿Por qué?- Sakuma se intereso en la conversación y dejo de trabajar.

-Se daño una parte y es muy caro comprar un repuesto.

-Qué triste-Tachimukai se sorprendió al ver como Suzuno estaba tan tranquilo contando esa historia como si no le afectara, y Tachimukai sentía que en verdad sí.

Midorikawa dejo lo que hacía y fue hasta uno de los gabinetes de madera en una esquina de la sala, tomo una caja larga de terciopelo azul que servía de estuche y lo puso en una mesita de café que estaba al lado de Suzuno.

-¿Qué haces ahora?-Pregunto Suzuno mientras el chico habría con dificultad el candado de la caja.

-Dándote un regalo- Midorikawa logro abrir el candado dorado con sus manos debido a que estaba algo oxidado y cuando abrió la caja Suzuno retrocedió un poco.

Era una flauta transversa plateada, brillante y parecía nueva, cosa que sorprendió mucho a Suzuno viniendo de un castillo embrujado. Midorikawa le sonrió y le dijo que la tomara.

-No sé si tocabas este tipo de flauta pero…

-Es igual… Es igual a la mía- Suzuno la tomo en sus manos y la armo. Podía ver su reflejo frente a la vitrina que protegía a los violines y sintió algo de nostalgia. Cuando el tocaba, tenía a Hitomiko tras de él, sentada, relajándose y escuchando las notas que salían armoniosamente del instrumento.

-¡Si te gusta!-El mayordomo sonrió aun más, pero esta vez su sonrisa era algo que Suzuno pensó que era… Maternal- Me alegro mucho.

-¿En serio podemos dársela?-Kazemaru se acerco a Midorikawa y le hablo preocupado- Se que esa flauta te pertenece pero que diría Kidou si…

-Quiero que se la quede-Midorikawa puso su mano en el hombro de Kazemaru y este se calmo- Es mejor a que este guardada allí por la eternidad.

-¿Es tuya?- Interrumpió Suzuno la conversación.

-Algo así… Era de mi padre, fue un regalo del rey hace tiempo y el tenia permitido venir a tocar con los músicos del palacio.

-No puedo aceptarla- Suzuno intento devolvérsela a Midorikawa.- Es… Un recuerdo de tu padre. No puedo.

-Pues… No sirve de mucho conmigo ya que yo toco violín.-El mayordomo rio y le volvió a sonreír de la misma manera que calmaba a Suzuno- Quédatela, yo tengo mis recuerdos. Y ahora puedes revivir los tuyos.

Suzuno no tenía palabras e intentaba mantenerse serio. Dio un pequeño gracias y todos los presentes sonrieron.

-Espero que Kidou no note que algo falta porque…

-Creo que ya lo note- Kidou entro silenciosamente por la puerta e interrumpió a Kazemaru quien dio un pequeño grito y se escondió tras Sakuma.

-¡Si estas molesto!-Midorikawa grito y vio a Suzuno-¡Devuélveme la flauta y no la vuelvas a tocar!

Suzuno tartamudeaba un poco pero apretó la flauta entre sus manos.

-Por el amor de Dios- Kidou puso su mano en su cabeza y acaricio donde dolía- No vine a quitarle nada a nadie. Venía a ver cómo estaban pasando el rato. Ustedes limpiaron esta sala ayer.

-¡Por eso el piano estaba tan brillante!- Grito Suzuno saliendo de una duda.

La excusa no había servido y los mayordomos entraron en pánico, con Suzuno observando y Tsunami muriendo de la risa.

-¡Teníamos que usar la excusa del gato como dijo Sakuma!- Grito Kazemaru.

-¡Como si no tenemos uno!-Le respondió Tachimukai.

-¡Contrólense todos!- Kidou perdió la compostura y con solo alzar la voz todos los mayordomos se encontraban en una fila, uno al lado del otro, parados más rectos que una regla. Suzuno se intimido por el grito y Tsunami empezó a reír con su mano tapando su boca.

-No me importa que hagan, hoy no tenían tantos deberes-Kidou se calmo y arreglo sus lentes sobre su nariz- Solo no hagan nada imprudente, y menos pulan tanto el piano que lo terminen destruyendo.

Sakuma aclaro un poco su garganta-¿Quieres probarlo y ver que sigue en perfectas condiciones?- De los cuatro mayordomos, Sakuma era el mejor escondiendo sus emociones.

Kidou vio al piano y pensó que ya había pasado por varios problemas en lo que iba del día y su reciente estrés con Fudou no ayudaba, así que acepto. Se acerco al piano y se sentó en el banco frente a las teclas. Se quito sus guantes y los dejo sobre la tapa del piano y con sus dedo índice toco un Sol 4 que sonó tan maravilloso para Suzuno, ese piano estaba como nuevo.

Suzuno se sentó en una silla junto a Tsunami y cuando vio a la habitación, los demás se habían sentado en un sofá de terciopelo frente al piano, en medio de la sala. Kidou vio hacia la ventana por un momento y se quito sus lentes. Suzuno pensó que en verdad se veía joven por que ahora tenía una expresión bastante relajada.

-¿Qué quieren escuchar hoy?

-Algo tranquilo-Dijo Sakuma

-Pero feliz-Continuo Tachimukai.

-¡Ya se!-Midorikawa se acerco a un gabinete de cedro detrás de Kidou y saco una partituras de el cajón más alto.-Toca esta, por favor.

Kidou tomo la carpeta de cuero negro y la reconoció al instante, Suzuno vio por primera vez a ese joven sonreír. Kidou abrió la carpeta y vio las partituras de una canción que le gustaba mucho, tanto tocar como escuchar. Las puso en el atril del piano, puso su puño en su boca para aclarar su voz un poco y luego empezó. Suaves notas empezaron a empujar al silencio que se había formado, fue un inicio lento, como si fuera una persona conociendo a alguien, en un momento el sonido empezó a incrementarse para luego callar y dar paso a una gran mezcla de sonidos, como si hubiera llegado el mediodía y estuvieras paseando con tus mejores amigos por un campo. El sol empezaba a esconderse mientras la música se apagaba un poco, ya todo el cielo estaba naranja y los amigos se iban cada uno a su hogar, solo una persona se quedo sentada en la colina, con el viento moviendo el pasto y desprendiendo su aroma, terminando de ver el atardecer y con una sonrisa recordando su agradable día.

Solo esa canción de 2 minutos hizo que Suzuno se sintiera de esa manera.

Estaba sentado en su silla, los aplausos de los mayordomos, los veía, pero para el no hacían ningún ruido. Apretó la flauta fuerte entre sus dedos, el nunca había tenido la oportunidad de escuchar un piano tan de cerca, y se había sentido tan bien que Suzuno no hallaba que hacer para regresar a tierra, solo el aplauso de Tsunami frente a su cara le hizo reaccionar.

-¡Te perdiste un largo rato!- Las risas del chico llenaron la habitación-¿Te encuentras bien?

-Si… Eso, fue increíble.

Kidou escucho el comentario y sonrió.

-Me alaga que te haya gustado.

-¿Cómo se llama?-Pregunto Suzuno.

-Dime tú que sentiste al escucharla.

Suzuno se extraño por tal respuesta e indago por un momento. Pensó bien su respuesta y hablo- Se sintió cálido, como un atardecer de verano.

-Y ahí tienes tu respuesta-Kidou se levanto de su asiento y se puso de nuevo sus guantes- Atardecer. Así se llama la canción. Ojala puedas tocar un día conmigo.

-Bueno… Necesito practicar.

Midorikawa se acerco a Suzuno y tomo la flauta-Esta algo vieja pero la arreglare para ti. Espero escucharte.

Suzuno se preguntaba cada vez mas como ese chico pasaba de hacer bromas y ser algo infantil a tener una mirada que expresaba paz en su cara. Eso le intrigaba bastante.

-Ya es hora de almorzar-Sakuma se levanto del sofá y vio en su reloj de bolsillo, daban las 4 de la tarde.

-Deben prepararse- Kidou volvió a ponerse sus lentes y su expresión volvió a ser la misma de siempre- No podemos dejar a nuestro invitado esperando.

Todos salieron del la sala, excepto Suzuno, quien se quedo esperando mientras observaba como Kidou guardaba las partituras de nuevo en el cajón y organizaba todo. Se dio de cuenta de cómo el chico no le quitaba los ojos de encima y le hablo.

-¿Hay algún problema?

-No… Nunca antes había escuchado un piano tan de cerca. Fue… Sorprendente.

Kidou se acerco a él y le agradeció.

-Gracias, me siento halagado.

Suzuno se sintió realmente cómodo, veía esa imagen de Kidou de un hombre que si no hacías lo que te decía te daría el regaño de tu vida, y a lo mejor si era así, pero sintió que podía hablar con él sin muchos problemas.

-Mira qué lindo, hiciste un… Amigo.

Fudou interrumpió el momento, Suzuno y Kidou lo vieron apoyado en la puerta, pero aunque tuviera esa sonrisa llena de superioridad de siempre, Suzuno sintió algo de ira muy bien disimulada en su mirada.

-Deberías de estar trabajando.

-Vine a decirte que Toramaru necesita que lo ayudes. Solo eso- Fudou se dio la vuelta y se fue de la habitación. Kidou se disculpo con Suzuno y siguió a Fudou.

Suzuno se quedo pensativo por un momento, no conocería de lo mejor a Fudou, pero si podía entender un poco a ese tipo de personas, bastantes seguras pero llenas de sí mismas y con la tendencia a meterse con los demás. Pero actuó algo diferente en ese corto momento que lo vio, y sintió algo de rabia y amargura en cada una de las palabras que dijo. Dejo de pensar en él cuando sintió como su estomago gruñía y así salió de la habitación.

Camino un poco por el castillo hasta que se encontró con Kazemaru, quien le había estado buscando. Le aviso que el almuerzo estaba listo y le pidió que lo acompañara. Ambos hablaron durante el camino, aunque Kazemaru hablaba mas y Suzuno respondía con "Si" "No" y algunos sonidos. Llegaron a la sala donde Suzuno había desayunado y noto que solo un lado de la mesa estaba arreglado.

-¿Y Nagumo?- Fue lo único que dijo Suzuno

-El doctor le reviso y le dijo que lo más aconsejable es que se quedara descansando en su habitación

-¿Está muy mal herido?- Suzuno no entendía por qué preguntaba estas cosas.

-No realmente, pero lo importante es su salud.

Suzuno vio a Kazemaru jalando la silla e invitándole a sentarse en ella pero Suzuno se negó.

-No me sentiría cómodo comiendo solo en esta sala tan grande. ¿Puedo comer en mi habitación?

Kazemaru pensó durante un rato y luego sonrió mientras que arreglaba la silla en su lugar.

-Mejor aun, ¿Quieres comer con nosotros en la cocina?

-No, lo mejor es que no… No querría interrumpirles y…

-¡Te aceptarían sin lugar a duda!- Kazemaru le sonrió y puso mano al lado del brazo de Suzuno- No te preocupes por los demás, solo piensa en la comida.

Suzuno en verdad solo pensó en el hambre que sentía y acepto la invitación. Ambos fueron hasta la cocina y Kazemaru abrió la puerta para ver el desorden que Suzuno confundió con una pelea, pero la sonrisa en cara de Kazemaru le decía que eso era algo normal.

Los empleados del castillo iban de un lado al otro, arreglando la mesa y poniendo en ella la comida, o al menos la que estaba lista. Toramaru estaba corto de tiempo haciendo la comida del personal y usaba su cuchillo como todo un maestro, y Tobitaka le ayudaba, pero aunque Suzuno solo viera la espalda de Toramaru podía notar que estaba increíblemente tenso e incomodo, mientras que la espalda de Tobitaka se veía igual que siempre.

-¡Por favor mantén la regla de los 5 metros!- Grito Toramaru sonrojado y furioso a Tobitaka quien no se inmuto en ningún momento.

-Es una regla tonta que inventaste esta mañana durante el desayuno-Tobitaka seguía cortando las zanahorias y no notaba el que Toramaru estaba tan molesto.

-¡Pues es una regla importante! ¡Yo necesito mi espacio para cocinar bien!-Toramaru clavo el cuchillo en la tabla de madera junto a los trocitos de cebolla y todos en la cocina se detuvieron.

-Y te lo estoy dando, no estoy tan cerca de ti- Tobitaka dejo de cortar y vio a Toramaru, Tobitaka seguía con la misma expresión de siempre y eso molestaba mas a Toramaru- Otra cosa es si quieres que me vaya de la cocina…

-¡Cállate y cocina!- Toramaru saco el cuchillo de la tabla y lo uso para echar las cebollas de la tabla a la olla y mientras dejaba el cuchillo y la tabla de picar en el fregadero fue hasta la puerta y dejo su delantal en un cesto junto a ella.- ¡Hazte cargo hasta la cena y no me busques!

Toramaru pasó junto a Suzuno quien solo vio como toda su cara estaba roja a lo que le llamaría una combinación muy fuerte de vergüenza y furia, además de que estaba murmurando muchas cosas y posiblemente una que otra eran obscenidades. Cuando ya Toramaru estaba fuera del campo de visión de Kazemaru este se tranquilizo.

-¿Qué demonios fue lo que paso?- Dijo el mayordomo completamente confundido mientras entraba a la cocina.

-Pregúntale al nuevo Chef- Dijo Genda que estaba sentado en la mesa tragándose un pedazo de pan- Desde que traje la carne hace como 3 horas Toramaru ha estado así de raro.-Amigo, ¿Qué hiciste?

Tobitaka puso las zanahorias en la olla con agua hirviendo y condimentó el estofado con un poco de sal para luego tapar la olla.

-¿Me creen si les digo que no se?

Los presente estaban algo atónitos, Toramaru no era temperamental, para nada, siempre era una persona diligente y dispuesta a escuchar. Solo si te burlabas de su estatura podrías hacer que se molestara, pero nunca algo grave, como hoy. Lo que acababan de ver era un berrinche de niño pequeño al que su hermano mayor le estaba fastidiando con ese truquito de poner un dedo cerca de él y decirle "No te estoy tocando", ese chico estaba tan confundido por lo que sentía que no sabía si se estaba molestando bien.

-Desde que desperté y baje a la cocina esta así, no deja que me le acerque y casi ni me dirige la palabra.

-No en serio, ¿Qué le hiciste?- Dijo Fudou que comía unas uvas sentado junto a Genda.

-Ya dije que nada-Tobitaka se mantenía calmado, pero hasta el se preguntaba que había hecho.- Pero lo mejor es que vaya a buscarlo.

Se quito el delantal que tapaba su pantalón negro, hoy llevaba una camisa manga larga arremangada hasta los hombros, que se veía bastante fresca. Le dio el delantal a Kazemaru y este solo se puso se inquieto mas.

-Pero te dijo que no lo buscaras.

-Eso dicen las personas cuando quieren que las busquen. ¡Fudou encárgate del estofado mientras regreso!

Un animado "Si señor" Sonó al fondo de la habitación y Tobitaka salió de la cocina pensando en donde se habría metido ese chico. Suzuno vio bien la cara de Toramaru antes de irse y pensó "Esa es la cara de una persona enamorada", pero descarto rápido esa idea, al fin y al cabo, allí nadie podía enamorarse.

Suzuno entro a la cocina y fue hasta una gran mesa al fondo de la cocina, con un ventanal que daba a la parte trasera de castillo y se tenía una clara vista del invernadero cubierto de nieve. En la mesa estaban las otras 2 partes del trió maravilla, Midorikawa y Tachimukai, junto a Sakuma que regañaba a Genda por poner los pies en la mesa, ninguno de los mayordomos llevaba su saco y se veían aun más pequeños así. Suzuno se sentó junto a Midorikawa y este se sorprendió.

-No preguntes. Voy a almorzar con ustedes.

-¡Qué bien! Pensaba invitarte ya que el amo no se sentía bien como para ir a acompañarte.

La comida estuvo lista y entre Fudou y Kidou la sirvieron, Fudou puso un plato con arroz y estofado de carne frente a Suzuno que se veía apetitoso, pero la sonrisa de Fudou solo le causaba escalofríos.

-Buen provecho…-Dijo casi cantando.

-No soy idiota, y no me voy a dejar matar tan fácil-Dijo empujando un poco el plato tratando de no verse maleducado.

-Cálmate, no le echó nada- Dijo Kidou mientras volteaba a ver a Fudou- Me asegure de eso.

Suzuno confió ciegamente en las palabras de Kidou y probó el estofado el cual estaba delicioso. Fudou vio de nuevo las miradas entre Suzuno y Kidou y solo chisto con la lengua y se sentó a comer junto a Sakuma. Al rato llego Tsunami que olía como a pasto recién cortado y traía consigo una botella de vino. Kidou le sirvió su comida y se sentó a la mesa junto a todos.

Este era un cuadro poco familiar para Suzuno, un gran grupo al que se le podría decir familia, todos juntos comiendo y disfrutando. El tuvo eso en la granja donde creció con Miki, pero casi siempre terminaban mal debido a que el viejo se emborrachaba y decidía que era hora de golpear niños. Las tuvo de nuevo con Hitomiko, pero estas no duraron mucho cuando adoptaron a Reina y a Saginuma. Y ahora la tenía de nuevo, frente a él, se sentía tan cálido, pero deseaba que su familia estuviera allí.

Paso poco tiempo de la llegada de Tsunami para que Tobitaka regresara, con la misma expresión relajada y tras de él un Toramaru mas rojo que antes, pero ahora solo de vergüenza.

-Me disculpo por ese arrebato…. Estaba algo estresado.

-No importa, a Kidou le dan de esos una vez al día-Dijo Fudou bromeando.

-No me darían arrebatos de ira si alguien hiciera su trabajo cuando le dicen-Dijo Kidou mientras seguía comiendo.

-No se vayan a poner a pelear ustedes, conseguir que Toramaru saliera del closet en el consultorio de Gouenji fue bastante difícil.-Tobitaka se recostó del mesón y Toramaru había creado un nuevo tono de rojo con su cara.

-¿Te escondes allí?-Pregunto Genda riendo un poco- Y me imagino que Gouenji te deja… Ese consentidor.

Toramaru no respondió y solo se acerco a Tobitaka- No tenias que decirles-Tartamudeo.

-Vamos, no importa, lo que importa es el delicioso estofado que hiciste-Tobitaka puso su mano en el hombro de Toramaru y le sonrió, haciendo que el otro se sonrojara mas si es que se podía.

Suzuno vio la conversación y solo pudo pensar en una cosa.

"Esta maldición esta algo defectuosa"

-O-

Nota Final: Y aquí esta…. Tarde bastante pero luche para conseguir tiempo para escribir. ¡Ojala lo hayan disfrutado!

P.D: ¡Escuchen la canción que toca Kidou! ¡Es hermosa!