Un Bello Odioso y Un Bestial Idiota.
Nota de autor: Tarde, lo sé, pero ya puedo escribir de nuevo ya que estoy de vacaciones. Al fin podre avanzar y darle inicio a mas cosas en esta historia que ha ido tanto lento como rápido…
Disclaimer: Nada relacionado a Inazuma Eleven me pertenece, todos sus derechos van a Level 5
Capitulo 5
El almuerzo acabo y casi todos se habían retirado de la cocina, excepto Suzuno ya que Midorikawa y Kazemaru le retenían en la cocina.
-Tenemos que esperar a Endou, y te mostraremos algo interesante.- Kazemaru estaba apenado por hacer esperar a Suzuno mientras Endou comía.
-Si ustedes tres son los que siempre están en la cocina, ¿Por qué comen ahora?
Endou y Tobitaka dejaron de comer, pero Toramaru se limito a seguir jugando con el tenedor y una zanahoria.
-Leyes de Toramaru- Endou se limpio la boca con un pañuelo y hablo- Debemos servir bien para poder estar complacidos y comer bien.
Endou volvió a poner esa sonrisita positiva y tonta en su cara y Suzuno recordó a Aki. Endou se levanto y llevo sus platos al fregadero.
-Después regresare para ayudar con la cena Toramaru- El chef no le prestó atención a Endou, quien lo llamo varias veces y al final se acerco y le termino gritando su nombre en el oído.
Toramaru reacciono y cayó de espalda al suelo, todos se le acercaron pero este solo estaba más avergonzado que antes. Vio a Tobitaka sobre él, preguntándole si estaba bien pero Toramaru rodó para salir debajo de Tobitaka, se levanto y salió corriendo de la cocina.
-Está actuando demasiado raro…- Dijo Kazemaru
-Esta todo nervioso y tembloroso-Continuo Endou.
-¿Estará enfermo?- Finalizo Midorikawa viendo a Tobitaka quien se sorprendió.
-¡Eso explicaría el por qué fue a ver a Gouenji! - Dijo Tobitaka al entenderlo todo y los demás entendieron igual. Excepto Suzuno.
"¡Son idiotas!"-Pensó Suzuno viendo a los demás con su tonta teoría, era lógico que ese chico estaba desarrollando un fuerte-Demasiado fuerte- enamoramiento en el Sub-chef del castillo, y parece que todos son demasiado ciegos para notarlo. Empezó a tratar de entender como todos eran tan ciegos a esos sentimientos tan visibles y lo recordó. La maldición. Una de las partes era que nadie podía amar, y eso conllevo a una pregunta de parte de Suzuno.
-Midorikawa, ¿Nunca te has enamorado?
El mayordomo vio a Suzuno y puso su mano enguantada en su barbilla, acomodo un cabello que salía del bollo de su cabeza, aun tenía esa expresión pensativa y luego se rindió.
-No que recuerde.
-¿Ninguno aquí se ha enamorado?- Siguió preguntando Suzuno.
-¡Que preguntas son esas!- Midorikawa sonreía- Es obvio que no, recuerda las circunstancias que nos afectan.
Midorikawa salió junto a Kazemaru y Endou de la cocina, y Suzuno despertó. Nadie allí sabia como se sentía el amor- O al menos el romántico- y quizás después de tantos años una parte de la maldición perdía su fuerza, al menos esa era la razón lógica para Suzuno. Y por ende, como ninguno sabía lo que era enamorarse, no entendían lo que les pasaba, y el primero en pagar el precio de la ignorancia era el pequeño chef. Suzuno quería librarse de dudas y decidió hacer un pequeño y dulce experimento, y ya tenía a dos conejillos de indias.
Suzuno se despidió de Tobitaka que pensó que también estaba enfermo ya que se había quedado parado viendo a la nada, alcanzo a los demás y se acerco a Endou.
-Endou, hay algo que me molesta y quiero saber si podrías ayudarme.
Endou se hizo todo oídos, una de las cosas que más le gustaba al chico de la bandana naranja y camisa de lana verde era ayudar.
-Sin querer deje que mi lengua afilada lastimara a Kazemaru, le dije que tenía cara de Reina…
-¿Cara de Reina? ¿Qué es eso?-Pregunto el joven mientras arremangaba las mangas de su camisa.
-Que tiene facciones femeninas, en fin, se lo tomo a mal y creo que está un poco molesto, pero yo quería decirle que es un chico lindo- Si Hitomiko lo viera mentir de esa manera estaría castigado por 7 años, sin comida y sin libros- y me gustaría que le dijeras lo que piensas de él, para que no crea que lo quería insultar.
Endou entendió lo que Suzuno quería que hiciera y se acerco a Kazemaru.
-¿Qué pasa Endou?- Kazemaru no entendía por qué se le había acercado de tal manera.
-No quiero que te sientas mal, no deberías. ¡Kazemaru, tú en realidad eres realmente lindo!
La expresión de Kazemaru se mantuvo igual, pero ahora su cara estaba de un tono de rojo como el de Toramaru antes de almorzar y podías ver humo saliendo de su cabeza. Suzuno pensó que iba a golpear a Endou y a salir corriendo de la vergüenza pero solo… Agradeció.
-¿En serio lo crees? ¡Es lindo saberlo!-Solo estaba ahí parado, con la cara más roja que un rubí, pero con una expresión sencilla.
"¡Te sonrojas y avergüenzas por cualquier cosa pero no te das cuenta de lo que sientes ahora!"- Grito Suzuno en su cabeza viendo la escena entre Endou y Kazemaru pero Midorikawa decidió interrumpir.
-¿Endou mi trasero es grande?- Midorikawa actuó serio ante la situación.
-…Si- Dijo Endou nervioso.
-¿Podemos dejar este tema?- Suzuno estaba cansado, y se lamento el sacar a relucir ese tema, pero al menos ya sabía lo que estaba pasando. Y descubrió algo con lo que entretenerse.
Observar el desarrollo de la situación actual.
-Sí, pero me siento algo mareado, y no sé por qué estoy nervioso- Kazemaru vio como sus manos temblaban un poco- ¿Estaré enfermo?
-¡Quizás tienes lo mismo que Toramaru!-Dijo Endou- ¡Lo mejor será que te lleve con Gouenji!
Endou le tomo de la mano y el color rojo se volvió a intensificar, Kazemaru se dejo arrastrar y dejaron a Suzuno y Midorikawa solos.
-Y se acabo la sorpresa…
-¿Qué me querías mostrar?- Suzuno se acerco a Midorikawa Y este lo jalo por todo el pasillo, ya se estaba haciendo una desagradable costumbre.
-¡Ya verás! ¡Le quite la llave a Endou antes de que se fuera!
Esa emocionante sonrisa de parte de Midorikawa inyecto algo de emoción en Suzuno, una que otra sorpresa no estaba mal.
-O-
El consultorio de Gouenji era una de las salas de estar del castillo pero que había sido modificada para el uso médico, se encontraba en el tercer piso y era un lugar bastante tranquilo donde Gouenji y Fubuki pasaban con tranquilidad sus días, claro, hasta que Endou llego gritando.
-¡Kazemaru está muriendo!- Grito nervioso Endou.
Gouenji hizo una gran raya con su pluma en el cuaderno donde estaba anotando algo al voltear de golpe a la puerta, Fubuki soltó los cuadernos que estaba guardando en el librero que cayeron de forma estruendosa al piso y Kazemaru se asusto.
-¡¿Me estoy muriendo?!
Gouenji vio a los dos parados en la puerta y se aguanto las ganas de lanzar un cuaderno a la cabeza de ambos, se levanto, invito a Kazemaru a sentarse en la camilla y luego metió una patada en la rodilla a Endou.
-¡No mates gente de esa manera!-Dijo furioso mientras se acercaba a Kazemaru y le pidió a Fubuki que le ayudara.- ¿Kazemaru que sientes?
-No me siento realmente mal ahora, pero me puse muy rojo de golpe, empecé a temblar y mi corazón se acelero, ¡Casi sentí que se detuvo!
-¡Te estás muriendo!- Interrumpió Fubuki preocupado mientras ayudaba a Endou a sentarse en una silla junto a la camilla. Kazemaru se volvió a poner nervioso y Gouenji rezo pidiendo paciencia
-Fubuki, no me ayudas. Kazemaru, ¿Hiciste algo que te haya causado eso?
Kazemaru pensó y pensó pero nada le vino a la mente, el había estado perfecto, fresco como lechuga, y luego Endou se le acerco y casi le da un paro. Allí le vino una idea.
-Estaba hablando con Endou y de repente me sentí así.
-¿Te dijo algo en especial?- Gouenji había agarrado un cuaderno de tapa negra y con un bolígrafo negro tomaba notas
-Me dijo que era lindo.
Gouenji se detuvo y frunció el ceño, llamo a Kazemaru y lo vio directo a los ojos. El mayordomo estaba petrificado al tener esos ojos tan oscuros sobre él, quiso ver otras cosas, su rubio cabello atado en una coleta, su tez bronceada, el traje gris que usaba bajo su bata, pero volvió a ver a sus ojos. Además de los ojos de Gouenji también tenía a Endou viéndole confundido y a Fubuki viéndole como siempre, pero con unos ojos tan fríos que solo aumentaban los nervios de Kazemaru.
-Kazemaru- Le llamo Gouenji- Eres lindo.
Endou se confundió mas, Fubuki apretó el termómetro en sus manos con cuidado de no romperlo y Kazemaru solo se sonrojo un poquito.
-Gracias…Creo.
-Interesante- Fue lo que dijo Gouenji mientras se levantaba de su asiento y anotaba en otro cuaderno algo de una forma veloz.- Endou, quiero que lo hagas tu.
Gouenji llevo el otro cuaderno, uno rojo, consigo y dejo el negro en el escritorio, se paro frente a Kazemaru que veía a Endou y le dijo que lo hiciera
-Eres lindo.
Fue una reacción completamente diferente de cuando se lo dijo Gouenji, se puso increíblemente rojo, sintió que sus manos sudaban y se quería quitar sus guantes, sus piernas temblaron y no pudo decir bien gracias, solo pudo balbucear. Y Gouenji, como buen doctor, veía todo en el ambiente, y pudo notar que Endou también se altero un poco, sus pupilas se dilataron un poco, se sonrojo casi tanto pero no más que Kazemaru y tuvo que ver hacia otro lado, al igual que Kazemaru.
-¡Que reacción tan interesante!- Anoto en su cuaderno rojo y luego vio a Fubuki, que estaba distraído hasta que la llamada del doctor le llamo.
-Fubuki, tu eres muy lindo.
Fubuki tuvo el mismo tipo de reacción violenta que Kazemaru, solo que el mantuvo la misma expresión relajada y se excuso saliendo de la habitación. Gouenji dijo de nuevo que era interesante y se disculpo con Kazemaru.
-No tienes nada, pero descansa un poco.
Kazemaru le agradeció y se disculpo por las molestias, aunque el doctor solo pudo agradecerle el que fuera al consultorio. Gouenji salió de la habitación y vio a Fubuki sentado abrazando sus piernas recostado de la pared.
-Te he dicho que no me gusta que me uses de conejillo de indias.
Gouenji vio como levanto su cabeza y le miraba con su cara aun roja y un intento de ceño fruncido, pero para Fubuki es demasiado difícil el molestarse con su doctor. Gouenji también sintió algo de calor en su cara y su pulso acelerado, anoto en la libreta y acaricio la cabeza de Fubuki mientras se disculpaba.
-Luego te invitare uno de los dulces especiales de Toramaru, pero ahora debo hablar con Aphrodi. Por ahora ayuda a Endou con su pierna.
Gouenji le sonrió y se fue del pasillo, corriendo hacia la escalera. Fubuki golpeo sus mejillas y decidió dejar de pensar en ese extraño sentimiento y hacer lo que mejor le salía, ayudar heridos.
-O-
Suzuno quería matar a Midorikawa, quería olvidar que se parecía a Miki y ahorcarlo por hacerle subir los cinco largos pisos de un castillo donde solo se usaban tres. Ahora estaba tirado en la alfombra, tratando de respirar y Midorikawa no estaba mejor que él.
-Ahora…. Ir…..Torre- Decía las palabras entrecortadas mientras apoyaba sus manos en sus rodillas, levanto la cabeza de golpe para agarrar fuerzas y deseo no hacerlo. La ligua negra que sostenía su cabello se rompió, soltando ese lacio cabello verde que le llegaba hasta más de la mitad de la espalda. El mayordomo maldijo bajito y volteo a ver a Suzuno, pero el solo podía ver al mayordomo como si viera un fantasma.
Suzuno seguía arrodillado en el piso, con sus manos aguantándolo en el piso y viendo directamente a Midorikawa. Esa figura, esos ojos, ese cabello, hasta las sonrisas y la personalidad se parecían demasiado a Miki, y Suzuno solo quería lanzarse a llorar.
-¡¿Te sientes mal?! ¡Puedo ponerte en mi espalda y cargarte hasta el consultorio!-Midorikawa se quito sus guantes y puso una mano en la mejilla de Suzuno, estaba frio y pálido y Midorikawa solo se ponía cada vez más nervioso.
Suzuno reacciono violentamente al sentir la otra mano de Midorikawa acercarse, la golpeó y se hizo hacia atrás, lo cual fue una muy mala idea porque estaba en el borde de la escalera. Midorikawa intento tomarle del brazo y Suzuno quiso agarrarle, pero lo último que vio fue la expresión de terror en la cara del mayordomo antes de sentir un golpe en la cabeza.
Sintió que lo movían, pero no escuchaba nada, abrió sus ojos y estaba en su cuarto, en su casa. Se levanto rápidamente y bajo la escalera, choco contra las paredes y confirmo que si era la casa de la granja Kira. Salió de la casa y era el atardecer, la canción de piano que había oído hace poco resonó en su cabeza mientras veía como la brisa movía el césped, camino por el prado solitario y consiguió una colina, la subió y allí estaba ella, arrodillada en el césped, tranquila como siempre, usando su vestido más bonito, ese azul cielo con el cual dejo el mundo. Miki volteo a verle y le sonrió como siempre lo hacía, Suzuno quiso correr hacia ella, pero los sueños siempre se acaban.
-¡Miki!- Grito Suzuno mientras se levanto de golpe de la cama y lo primero que sintió fue el fuerte abrazo de Midorikawa.
-¡Lo lamento! ¡No debí de haberte llevado allá arriba! ¡Fui un tonto!
Suzuno estaba bastante tranquilo pero le dolía demasiado la cabeza, el mayordomo solo le abrazaba con fuerza pero Gouenji se acerco a él y le dijo que soltara a Suzuno. Solo cuando Midorikawa le soltó Suzuno pudo notar aquella cara del chico, llena de lagrimas, aun seguía con su cabello suelto, y la expresión de dolor y miedo en su cara llegaron a preocupar a Suzuno. Fue lo único que noto debido a la oscuridad del cuarto.
-¿Qué me paso?- Fue lo que dijo mientras tocaba su cabeza, alejo su mano al sentir el dolor y sentir la venda que tapaba un golpe.
-Caíste por la escaleras y te golpeaste la cabeza- Gouenji sentó a Midorikawa en una silla junto a la cama y Gouenji se paro al lado de Suzuno- Te golpeaste con uno de los escalones justo en el lóbulo occipital Y parte del parietal.
-No estoy entendiendo- Suzuno vio como Gouenji se acerco a un maletín en el pequeño mueble pegado a la cama de Suzuno y saco una cosas.
-Casi… Mueres- Dijo con dolor Midorikawa.
-Pero no fue así, gracias a ti- Gouenji sobo la cabeza de Midorikawa, pero el solo mantenía la misma expresión triste. Suzuno noto la manera en la que escondía su cara con su cabello, no llevaba su traje de mayordomo, simplemente una camisa azul marino manga larga de lana que le quedaba grande y uno pantalones negros. Temblaba un poco y evitaba ver a Suzuno a la cara.
-¿Cómo gracias a él?- Siguió preguntando Suzuno.
-El se lanzo hacia ti para evitar un golpe peor en la columna o cualquier otro lado.- Gouenji se arrodillo con una pierna frente a Midorikawa para poder verle la cara - Ya despertó, por favor, deja que sane tus heridas.
-No…- El mayordomo rechazo la mano del doctor que se había puesto sobre la suya- No hasta que el sane- Midorikawa se levanto y fue hasta el ventanal, la luna ilumino su cuerpo por completo y Suzuno pudo ver las heridas en su cara que no han sido tratadas aun, se sostenía débil en sus piernas, y como estaba descalzo pudo notar unos moretones en sus pies.
-Está bien, respeto tu decisión.
Gouenji se acerco a Suzuno y encendió un fosforo frente a él, le pidió que lo siguiera con la vista lo cual hizo y Gouenji respiro menos tenso.
-Estas bien del occipital, pero debemos esperar más para poder hacer las pruebas del parietal.
-¿Eres el doctor del castillo?- Pregunto Suzuno.
-Shuuya Gouenji, a tu servicio.
-¿Cuánto tiempo estuve dormido?
Gouenji bajo las mangas de su camisa beige y las abotono- 4 días. Pero fue lo mejor, así sanaras más rápido. Todos estábamos muy preocupados ya que estuviste muy grave los primeros dos días.
Suzuno se recostó y volteo a ver a Midorikawa, pensó lo que quería decir, pero antes de poder hablar lo hizo el chico.
-Voy a decirle a Nagumo que despertó.
Suzuno nunca había visto a Midorikawa actuar tan serio, actuaba tan herido y evitaba verlo. Suzuno sabía manejar la indiferencia, sobre todo porque esa era su mejor arma, pero debía admitir que estaba desarrollando un punto suave por aquel mayordomo.
-Sé que me vas a preguntar por qué actúa así, tan diferente a lo usual. Lo mejor es que se lo preguntes tu mismo. Pregúntale por Hiromu.-Gouenji le quito las palabras de la boca, tomo su maletín negro y le dejo para que descansara.
La razón por la cual cayó de la escalera, fue el ver a Midorikawa y pensar en cosas que dolían. Pensar en que ese chico estaba tan lastimado y se rehusaba a ser tratado, eso también le dolía. Si fuera en otra situación, Suzuno diría que ese no era su problema, aun cuando el causo las heridas, pero en solo tres días que estuvo consciente en el castillo, donde dos fueron de terror y uno fue ameno y agradable había aprendido cosas, y sabía que iba a aprender más de su estadía en el castillo. Suzuno se levanto un poco y soplo la vela para poder quedar en completa oscuridad.
A la oscuridad le siguió la mañana pero Suzuno no despertó en ningún momento, solo abrió sus ojos cuando empezaba la noche. Se levanto con cuidado y bostezo, vio que no era el único en su habitación ya que a su lado, sentado en el piso y con su cabeza en la cama estaba Midorikawa, respiraba con dificultad en momentos así que Suzuno decidió despertarlo. Lo toco con cuidado en el hombro, pero Midorikawa grito de dolor y se despertó. Vio a Suzuno a los ojos y aparto la vista mientras se sentaba en el piso.
-¿Te sientes bien?- Suzuno vio a Midorikawa en el piso con algo de culpa.
-Eso no importa. ¿Tu estas bien?- Midorikawa se acomodo y se sentó recostado de la cama.
-Yo me siento bien. Pero me preocupa…. Me preocupa tu actitud hacia ti mismo.
-No voy a morir.
-Pero si te duele. Apenas te puedes parar bien. ¿Quién es Hiromu?
La tez morena del mayordomo empalideció y sus ojos recobraron un poco de emoción mientras se alejaba un poco de Suzuno-¿Quien te…?
-No te voy a decir. Solo dime quien es….
Midorikawa mordió su labio y se sentó en la silla al lado de Suzuno. Arreglo su cabello detrás de su oreja y Suzuno vio un moretón cerca de su oído, una cortada en la ceja y en su labio inferior.
-Hiromu era mi mejor amigo. Cuando teníamos 6 años estábamos jugando cerca del rio junto a Nagumo, al amo no le gustaba mucho salir cuando era pequeño pero lo convencí de jugar fuera del castillo. Los guardias reales cuidaban desde lejos, pero ellos no notaron que en la montaña estaba lloviendo. Una gran ola nos ataco mientras pescábamos en la rivera, yo logre llegar a un tronco y tome a Nagumo…. Pero Hiromu nunca me alcanzo, no importa que tanto hubiera estirado mi mano.
Suzuno estaba sorprendido, no sabía que decir hacia una historia como esa, el lograba sentir empatía por la historia del chico y lo único que supo fue seguir hablando.
-¿Quieres que te diga quién es Miki? Fue por ella que caí por la escalera.
Midorikawa limpio lagrimas de sus mejillas con la manga de su camisa y asintió. La historia de Suzuno era una historia larga y dudo de contarla toda, pero cuando empezó por el "Mis padres me abandonaron..." ya no pudo dejar de hablar, ni siquiera con su familia había sido tan abierto, quizás el desahogarse después de tanto tiempo fue lo mejor, pero el dolor que eso conllevaba no era lo que Suzuno quería.
Midorikawa Nunca pensó escuchar una historia como la que escucho en ese momento, no imaginaba el dolor por el cual Suzuno paso a tan corta edad, todo por estar en el lugar equivocado, nunca que pensó que el también había perdido a alguien importante en su vida de esa forma.
-¿Qué miserable verdad? Cuando te vi pensé en ella. Ella está muerta y yo no hice nada.
-No podías…
-¡Si podía!- Alzo el tono de voz apretando la sabana en sus puños-¡Pude haberla arrastrado conmigo! ¡Pero solo corrí!-Puso su mano en su cabeza, el hecho de que empezó a llorar solo le causaba vergüenza dolor de cabeza.
-Solo eras un niño…
-¡Tu también y has llevado ese dolor y culpa contigo por tanto tiempo!- Suzuno perdió la razón y solo lloraba-¡¿Por qué te echas la culpa?! ¡No lo fue!
El mayordomo se sentó junto a Suzuno y lo abrazo, acaricio su cabello e intento calmarle.
-Ninguno de los dos podía hacer nada. Me doy cuenta de eso.
Suzuno intento calmar su llanto pero no podía. No lloraba de esa manera desde que tenía 16 años, cuando recordaba a Miki y a todas las cosas malas que le hicieron desde que era un bebe. Le daba rabia verse tan débil ante otra persona, pero recordar esas cosas, recordar el cómo se sentía el cuero y los golpes contra su piel, el miedo de ser abusado de pequeño y el no poder proteger a la persona que más quería. Pensó que había enterrado todo esto en lo más profundo de su ser y que esa mascara de antipatía lo ocultaría para siempre. Nunca supo como se le hizo tan fácil el abrirse a Midorikawa.
-No te vayas. Por favor.- Rogo Suzuno mientras Midorikawa le limpiaba sus lágrimas con sus manos.
-No lo hare.
-O-
La mañana entro en la habitación y golpeo a Suzuno en la cara, se levanto y lo primero que vio fue a Midorikawa acostado junto a él. Se sonrojo y se levanto tan rápido que le dolió la cabeza. Intento despertar a Midorikawa pero este no se dejaba. Aparto las manos de Suzuno varias veces y casi lo golpea. Suzuno se canso y decidió patearle en el trasero.
-¡Ten cuidado!- Fue lo que grito el chico a despertar de golpe.
Suzuno estaba sonrojado viendo directamente al chico frente a él. Midorikawa lo noto y recordó la noche anterior, sonrió y acaricio la cara de Suzuno.
-¡No te avergüences! ¡Todos nos sentimos solos de vez en cuando!. Si te vuelves a sentir solo antes de dormir puedes llamarme.
Midorikawa se levanto pero Suzuno lo llamo.
-¿Iras a tratar tus heridas?
-Sí, iré, mandare a alguien para ayudarte mientras te bañas y que te traiga el desayuno. Por cierto, Nagumo en serio quiere verte- Midorikawa le sonrió de nuevo y termino de cerrar la puerta, mordió su labio con una mirada complacida y hasta traviesa- Aunque te estuvo viendo todo este tiempo mientras sanabas.
Dejo salir una risita que tapo con su mano y camino por el pasillo, estuvo bien los primeros pasos, pero no importa cuánto hubiera dormido, sus heridas seguían sin ser tratadas, no pudo dormir ni la primera ni segunda noche después del accidente y no acepto ningún medicamente de parte de Gouenji. Sus piernas le fallaron y tuvo que recostarse de la pared. Empezó a caer hacia el piso pero alguien lo tomo por la cintura antes de eso.
-¿Necesitas una mano?- Hiroto puso su brazo alrededor de la cintura de Ryuji y el brazo de él alrededor de sus hombros para poder levantarlo del piso.
Midorikawa solo le sonrió y asintió.- Gracias, necesitaba eso.
Hiroto empezó a caminar hacia el consultorio de Gouenji pero Midorikawa lo detuvo y le dijo que se diera la vuelta.
-Antes de ir al consultorio… ¿Podrías ayudarme a tomar un baño? Necesito uno.
Midorikawa no aceptaba el que lo quisieran alejar de Suzuno en ningún momento, y creo que de esos 5 días solo se baño dos veces, y ahora solo olía a sudor. Aunque a Hiroto eso no le molestaba, el pelirrojo sonrió y se dio la vuelta para buscar la habitación de Midorikawa, llegaron a ella y el chico se alejo de Hiroto e intento llegar solo a su habitación pero en verdad no tenía fuerza en su cuerpo. Hiroto lo tomo por los brazos y lo llevo hasta el baño de su habitación, Hiroto cerró la puerta tras de él y toco una campana que avisaba que querían agua en esa habitación mientras le decía a Midorikawa que le esperaría. El mayordomo agradeció y cuando vio que la bañera estaba llena empezó a quitarse la ropa, al menos quería hacer eso sin la ayuda de Hiroto.
Hiroto había estado muerto de preocupación, tanto por Suzuno como por Midorikawa, el chico no despertaba y Ryuji solo se culpaba, tanto que se privo de medicina, descanso y comida, y Hiroto estuvo allí, intentando que él se sintiera mejor, que volviera a sonreír como siempre lo hacía, porque si Midorikawa no sonreía al menos 5 veces al día, una maldición peor que la ya tenían caería sobre ellos. Y aunque Hiroto ya podría dejar de preocuparse por el estado de ánimo del chico, actualmente tenía otro problema.
El había estado pensando en algo que Aphrodi le había dicho desde que Suzuno llego al castillo, que ese chico rompería la maldición, pero el verlo a él y a Nagumo pelear hacía que Hiroto dudara de la siempre acertada intuición de Aphrodi, aunque era cierto que su primo actuaba diferente, y que ha habido ciertos cambios en todos en el castillo, Endou y Kazemaru pasaban más tiempo juntos, Toramaru paso de evitar a cada rato a Tobitaka a intentar llamar su atención, y hasta el mismo Hiroto estaba en ese tipo de situación, solo que ahora su problema era gigantesco.
Sabía que se había ofrecido a ayudar a Midorikawa a bañarse, y claro, ambos eran hombres, aquí no había por qué pasar vergüenza. Pero Hiroto no podía dejar de ver la espalda de Ryuji mientras se quitaba la camisa, lo hacía lentamente debido a sus heridas, pero para Hiroto se sentía como si estuvieran montando un espectáculo solo para él. Ese chico no podía ser hombre, no con una cintura como esa, no con esa piel bronceada que se veía tan suave, simplemente no. Cuando empezó a bajarse los pantalones el corazón de Hiroto le dijo que no podía mas y que quería vacaciones pagas, era demasiado para el seguirlo viendo, pero en ningún momento quito la vista del cuerpo de Ryuji.
-¿Me ayudas a entrar?- La voz del chico hizo que Hiroto dejara de ver sus partes bajas y le viera a los ojos, Midorikawa actuaba como si nada y Hiroto estaba demasiado nervioso como para responder bien, tartamudeo un poco y solo asintió.
Se acerco a Midorikawa mientras arreglaba su chaleco marrón, las manos le temblaban pero aparento que no sentía nada, tomo por los hombros a Midorikawa y le ayudo a levantar sus piernas, este se sentó con cuidado en la bañera y le sonrió. Para Hiroto, ese corto momento en que toco la piel del mayordomo duro como un año. Solo el que Ryuji le hablara hizo que volviera a tiempo real.
-Hiroto, ¿Podrías decirle a Nagumo que Suzuno ya despertó? Eso lo haría feliz.
-Claro, tu solo ten cuidado- Hiroto acerco su mano a la barbilla del mayordomo y con su pulgar limpio las lagrimas secas en su mejilla- No te hagas más daño innecesario.
Hiroto y Midorikawa cruzaron miradas y ambos al mismo tiempo apartaron la vista, ambos sonrojados. Hiroto salió del baño algo nervioso y Midorikawa sintió que quería tapar su cuerpo, y ahora se sentía avergonzado por haberse desnudado frente a él.
-O-
Suzuno dio varias vueltas en la cama, no tenía fuerzas para salir de ella y su cabeza aun le dolía. Espero de verdad que viniera alguien con comida pero ya estaba ideando un plan de cómo lanzarse al piso y arrastrarse hasta la cocina, el hambre que sentía valía la pena como para ir arrastrándose para pedir comida, y todos estarían igual si no hubieran comido durante 5 días. Delicados golpes en la puerta sonaron y Suzuno se emociono, la puerta se abrió y Haruna entro con una sonrisita empujando un carrito con comida y eso hizo que la emoción de Suzuno incrementara.
-¡Despertaste!- Haruna dejo el carrito y tomo la mano de Suzuno.- ¡Estábamos tan preocupados pero ahora estamos tan felices!
-Disculpa los problemas que haya causado. ¿Eso es comida?- No pudo evitar preguntar, el olor a harina y leche hizo que le gruñera el estomago.
Haruna sonrió y acerco el carrito hacia Suzuno, destapo una bandeja de plata donde había un plato con panqueques cubiertos en rebanadas de fresa y crema chantilly, tenia frutas rodeándolas y en dos jarras de cristal más pequeñas que la que llevaba el jugo de manzana llevaban lo que Suzuno reconoció como chocolate y miel. Se veía tan bien que quería saltar hacia el carrito, pero eso solo serviría para asustar a la chica.
-¡Vamos come! ¡Tienes que estar hambriento después de estar tanto tiempo durmiendo!-Haruna le sonrió y le toco con cuidado la espalda.
Suzuno movió un los pocos los hombros y la criada supo que estaba aguantando una pequeña risa. Se sentó en la cama e invito a Suzuno a sentarse junto a ella, le pregunto a Suzuno que quería, si miel y chocolate, Suzuno le respondió que chocolate y Haruna sonrió.
-Compartimos gustos.
Suzuno se apeno ante el comentario y se sentó, se pregunto qué era lo que esa chica pensaba hacer mientras cortaba el panqueque con los cubiertos. Haruna puso el tenedor frente a Suzuno y este se negó.
-Puedo comer solo, gracias.
-No lo creo, ¿No te has visto tu brazo?- Haruna señalo al brazo del chico y este se sorprendió al ver que tenía el brazo derecho completamente vendado.
-¡¿Qué me paso?!- Dijo tocándose la mano derecha pero Haruna lo detuvo antes de que hiciera presión.
-¡No hagas eso! Cuando caíste de la escalera te golpeaste el hombro con uno de los escalones y te hiciste daño en un nervio. O al menos eso fue lo que entendí de todo lo que explico Gouenji.
-… Casi muero.
Suzuno estaba sorprendido, sabía que un golpe a la cabeza era algo grave, pero ya entendía que Midorikawa no pudo cuidar completamente de él mientras caía. Haruna tomo de nuevo el tenedor y lo puso frente a Suzuno y lo invito a comer. Suzuno acepto la comida y cuando la probo, sintió que sabía aun mejor que la primera vez que había comido la comida de Toramaru, y él pensó que eso sería difícil. No pensó tanto en el sabor, pero si en el hambre que sentía, en cuestión de minutos ya había terminado de comer y Haruna se estaba retirando de la habitación.
-Me iré, A menos que quieras que te ayude con tu baño.
Suzuno se volvió a acostar y se cubrió con su sabanas-¡No gracias!- Dijo avergonzado de si quiera pensar que ella le ayudaría a bañarse.
Haruna empezó a reír y salió de la habitación dejando a Suzuno solo de nuevo y este tomo una corta siesta, aunque esa siesta no duro mucho. La respiración de alguien le despertó, además de que podía sentir a ese alguien como si estuviera pegado junto a él. Suzuno volteo hacia el otro lado de la cama solo para ver a Nagumo sentado en el piso, viéndolo directo a los ojos.
-¿Te sientes mejor?
La forma en la que Suzuno se sentó en la cama fue tan brusca que le dio una fuerte jaqueca, iba a poner su mano sana en su cabeza pero Nagumo lo detuvo.
-No toques tus heridas, solo te vas a hacer más daño.
La mano de Nagumo apretaba suavemente la muñeca de Suzuno, estaba fría y cuando la soltó tuvo cuidado de no herir el brazo del chico con sus uñas. Se aseguro de que Suzuno se volviera a recostar y luego se sentó de nuevo en el piso, en el mismo lugar donde se encontraba antes. Suzuno trato de mantener la calma mientras veía el techo de madera de la cama, pero no podía debido a la incomodidad de los ojos de Nagumo sobre él.
-¿Necesitas algo?- Tenia un tono algo molesto en su voz.
-No en realidad. Y no tienes por qué hablar, solo quería verte dormir.
"¡Que directo!" Fue lo que pensó Suzuno, y solo se puso más nervioso. Suzuno se quedo callado como le había dicho Nagumo, lo vio por el rabillo de su ojo y el tenia su mirada fija en el, en su cuerpo, en los movimientos que hacia al respirar. Era una situación demasiado incomoda. Suzuno se dio la vuelta con cuidado para poder ver a Nagumo a los ojos.
-Como se que no sales mucho de aquí te daré un dato, decir que vas a ver a una persona dormir no es algo normal que un hombre le diría a otro hombre.
Nagumo se sorprendió un poco y sonrió un poco, dejando ver sus colmillos.
-Lo entiendo, por eso es que estoy viendo a la princesa mientras descansa.
Suzuno escucho el comentario y se mordió el labio-¿Así que solo viniste a pelear conmigo?
-Estaba preocupado.-Nagumo había relajado un poco su expresión, la mantenía monótona mientras seguía viendo el pecho de Suzuno.- Cuando me contaron que tuviste un accidente vine a verte, en verdad estabas muriendo. Toda tu habitación olía a muerte.
Actuaba como si le importara, pero ninguna emoción se colaba entre sus palabras. Suzuno pensó bien lo que iba a decir, pero se atrevió a decir lo primero que le vino a la mente.
-¿Recordaste a Hiromu?-Tan rápido nombro a Hiromu Nagumo estaba junto a él, con su mano reposando con cuidado en su cuello.
-No menciones a esa persona. No frente a Midorikawa.- Los ojos de la bestia que Suzuno conoció el primer día habían regresado, pero eran más apacibles que la última vez.
Suzuno se asusto debido a que no noto cuando Nagumo se paró a su lado, era demasiado rápido para la vista de un simple humano. Trago saliva e intento mantenerse tranquilo y dejar el tema, pero era demasiado terco y curioso como para hacerlo.
-Ya hable con Midorikawa. ¿Te sientes culpable como él?
La mirada de Nagumo seguía siendo vacía, pero su mano tembló antes de que la quitara de su cuello, se dio la vuelta y tomo la capa azul que llevaba puesta, vio hacia la puerta y luego hacia la ventana antes de volver a acercarse a Suzuno.
-Culpable, sí, pero no tanto como Ryuji, ten cuidado con ese tema, por favor
Fue la primera vez que escucho a Nagumo hablarle de una manera tan respetuosa y cortes. Suzuno se sentó en la cama y vio directo a los ojos de Nagumo.
-No quise tocar ese tema, lo lamento.
-Y yo me disculpo por haberte amenazado, fue grosero.
-Yo diría que fue algo extremista, no grosero…- Hablo susurrando pero Nagumo pudo escucharlo.
Nagumo no pudo aguantar la risa así que puso el dorso de su mano contra ella.-Yo soy algo extremista de vez en cuando.
-Yo diría todo el tiempo.
-Prefiero demostrar mis emociones en acciones, en vez de molestar a los demás con palabras.
Ambos se vieron, con miradas retadoras y pequeñas sonrisas cada uno. La mirada de cada uno expresaba el mismo sentimiento pero a su manera. Los ojos de Suzuno eran azules y tan helados, como si el mar se hubiera congelado, los de Nagumo eran dorados, sentías que de ellos emanaba fuego, una pasión ardiente que nunca podría ser apagada, y todo hielo se derrite. La mirada de Suzuno, su mejor arma, empezó a fallarle y al final termino apartando la vista de golpe, con su corazón acelerado. Nagumo solo sonrió más.
-Gane yo. Qué bien se sintió.
Suzuno no podía creer que había perdido, esos ojos no le causaron pánico, pero si otro sentimiento que le hizo sentir ansioso y molesto. Respiro para poder calmarse, cosa que no pudo ya que cuando abrió sus ojos vio a Nagumo frente a él, demasiado cerca, quizás el nunca comprendió el concepto de "Espacio personal".
-¿Te sientes mal porque te gane? Porque yo me siento muy bien.
-Aléjate. Por favor.
-¿Qué están haciendo?
Ambos vieron a la puerta y allí estaban Midorikawa y Fubuki, observando confundidos la escena, tratando de decidir si se quedaban o los dejaban solos. Suzuno empujo a Nagumo fuera de la cama y se volvió a recostar.
-No me siento bien, por favor déjenme descansar.
-Midorikawa, le gane en un juego de miradas.
Suzuno fue ignorado por todos y tanto Fubuki como Midorikawa estaban felicitando a Nagumo por su victoria en ese juego que tanto entretenía a su amo. Suzuno se levanto e intento llamar la atención de los demás, pero solo consiguió ver como Midorikawa acariciaba la cabeza de Nagumo como si el fuese un perro que aprendió un nuevo truco. Y la sonrisa de Nagumo hacia que de verdad creyera que era un perro.
-¿A que vinieron?- Nagumo se aparto de la mano de Midorikawa para volver a actuar como el mismo.
-Vinimos a cambiar los vendajes de Suzuno y ayudarle a tomar un baño.-Fubuki se acerco al ignorado Suzuno y este se puso a la defensiva- ¿Quiere mi ayuda, mi bella durmiente?
El ayudante del doctor estaba cobrando venganza, y Suzuno no lo iba a dejar así.
-Claro, si tengo una enfermera como tú a mi disposición, todo saldrá bien.- Nagumo tomo la mano que Fubuki le había acercado y la apretó.
Fubuki devolvió el apretón y mantuvo su expresión calmada como siempre. Suzuno no descansaba de una guerra para lanzarse a otra, o más bien, no lo dejaban descansar. Midorikawa tomo los brazos de ambos y los obligo a soltarse. Suzuno observo el largo cabello de Midorikawa suelto, cayendo sobre sus hombros, aun con su traje de mayordomo se veía muy casual y en su frente tenía una pequeña venda cuadrada tapando la herida más grande mientras que la de su labio y las demás parecían casi sanas .
-No vinimos a eso Fubuki, y amo, por favor retírese.
Nagumo bufo y salió de la habitación mientras se despedía con su mano. Midorikawa ayudo a Fubuki a quitar las vendas de la cabeza y del cuerpo de Suzuno y lo que el chico vio le sorprendió. Sentía dolor, pero no había heridas allí, al menos ninguna visible.
-¿Por qué…?
-¿No hay heridas?- Fubuki sonreía- Las medicinas que nuestro doctor prepara son especiales, cerro tus heridas superficiales para que no hubiera ninguna infección, pero aun tienes dolor por qué no te has curado completamente.
-El es increíble, falta poco para curar mis heridas y las de Midorikawa pareciera que nunca hubieran estado allí.
-Si, Gouenji es increíble- Fubuki tomo los vendajes y se los llevo- ira a cenar contigo y el amo esta noche, quiere conocerte mejor. Ten cuidado mientras toma su baño mi lady.
Suzuno quiso levantarse para ir y confrontar a Fubuki pero Midorikawa lo detuvo. Fubuki salió de la habitación con una sonrisa complacida, ya le habían ganado a Suzuno dos veces en un solo día, y eso lo iba a volver loco. Midorikawa le ayudo a levantarse y lo llevo al baño, le ayudo a desvestirse por mucho que este se quejase y luego lo metió en la bañera.
-¿Cuándo lo preparaste todo?
-Mientras dormías después de tu desayuno. Tienes el sueño pesado.
-Claro que no, la respiración de Nagumo me despertó.
Midorikawa se reía nervioso y Suzuno le pregunto por qué. Midorikawa quiso evitar el tema pero sobre el si funcionaba la fría mirada del chico.
-El llego conmigo y cuando salí del baño…. Te estaba oliendo.
-¿Qué?- Suzuno dejo de tocar su cabello para ver con incredulidad al mayordomo.
-¡El lo hizo porque quería saber si estabas bien! ¡Lo hace por instinto! ¡También lo hizo conmigo cuando estaba herido!- Midorikawa veía a los lados y movía sus manos tratando de explicarse.
-¡Eso no le quita lo raro! ¡¿Es que acaso es un perro?!
-Bueno, en cierta manera si lo es…
-Eso no me ayuda.
Ambos se quedaron callados y Suzuno planeaba todo lo que le diría a Nagumo cuando lo viera. No se decidía entre "Perro bastardo" y "Perro pervertido" , ambas eran lo suficientemente tentadoras como para gritárselas en medio de la cena mientras le lanzaba un plato.
-El… No sabe cómo es estar con otras personas, ni siquiera nos dejaba acercarnos a nosotros que vivimos con el- Midorikawa puso su cabello tras su oreja- Siempre se aisló de los demás por cosas que hizo ya que no se podía controlar. Pero ahora es diferente.
-¿Estas feliz porque te quiere oler?- Suzuno no entendía hacia donde iba la conversación.
-Estoy feliz porque está actuando como una persona otra vez. Aun si es de una forma extraña, me gusta ver a Haruya sonreír así de nuevo.
La sonrisa de Midorikawa de verdad curaba males, Suzuno no conocería a ese chico desde hace mucho, pero el que haya sacrificado su cuerpo y sonrisas hasta verlo mejorar, el que sonriera otra vez calmaba a Suzuno.
-Lo llamaste por su nombre.
-Sí, que irrespetuoso de mi parte.
-Su nombre… No combina con él, significa primavera. Prefiero su apellido.
El mayordomo tomo una toalla y ayudo a Suzuno a envolverse en ella- Si, es más fuerte y combina con su apariencia.
Ambos salieron del baño y en cuestión de minutos Midorikawa ya habían ayudado a vestir a Suzuno y lo había acostado a en la cama. Lo dejo recostado mientras que arreglaba algunas cosas en la habitación, Suzuno veía como sus dotes de mayordomo volvían a salir a la luz, limpiaba con cuidado la mesa y el librero que Suzuno aun no había revisado al fondo de la habitación, abrió el armario y Suzuno pudo ver que en vez de vestidos ahora si había ropa masculina en el. El mayordomo se acerco a Suzuno mientras veía su reloj de bolsillo y se sentó en la silla junto a su cama.
Midorikawa seguía sorprendiendo a Suzuno, pero este no lo diría en voz alta, saco unas pastillas de un recipiente de vidrio translucido y las puso en la boca del chico mientras que le ayudaba a tomar del vaso de agua que estaba en la mesita de noche. Lo recostó de nuevo y esta vez no pudo evitar pasar una mano por la frente del chico.
-¿Por qué llevas tu cabello suelto?- No pudo con la curiosidad y pregunto.
-La liga que tenia se rompió, -Se recostó del espaldar de la silla y se relajo mientas jugaba con las puntas de su cabello- No me gusta tenerlo suelto, interfiere con mi trabajo.
-¿Por qué no consigues otra?
-Esa liga me la había regalado Hiromu
El chico se sorprendió y luego pensó en como una liga podía durar más de 1000 años sin haberse roto antes.
-Lamento que…
-No lo lamentes, ya estaba vieja después de todo, aun así aquí la tengo- Del bolsillo de su chaleco gris saco la liga negra rota y la puso en su mano- No quiero otra liga, y puedo soportar la eternidad con el cabello suelto.
Suzuno volvió a ver hacia el techo de dosel de la cama y sus ojos se empezaron a cerrar. Quizás esa medicina era para seguir sedándolo.
-Tengo sueño. ¿Cuánto tiempo más seguiré así?
El mayordomo se levanto y cerró la cortina de la habitación para luego ir hacia la puerta.
-Solo dos días más y estarás como nuevo.
Cerró sus ojos y volvió a dormir, su cabeza ya no le dolía tanto y su cuerpo mejoraba, esa habitación se hacía cada vez más cómoda y hogareña y le recordaba a como se sintió cuando llego a casa de Hitomiko, a esa habitación lo suficientemente grande para una persona y cálida en las noches. Las primeras noches no podía dormir o sentirse a salvo después de todo por lo que había pasado, pero al cabo de un mes y de varias noches durmiendo junto a Hitomiko logro sentirse en su hogar, y él no quería eso de nuevo. No quería que la mansión de una bestia fuera su hogar.
Despertó con el sonido de pisadas en la habitación, yendo de un lado a otro, sintió más fuerza en sus brazos y pudo levantarse y sentarse en la cama por su cuenta. Cuando su vista se aclaro pudo ver que la persona haciendo ese calmado alboroto eran Midorikawa y Fudou.
-Despertaste. Tendré que pagarle a Tobitaka.-Fudou hablaba con fastidio mientras sostenía una pila de libros que Midorikawa tomaba y los arreglaba en el librero.
-¿Qué apostaron ahora?- Suzuno realmente se despertó al sentir las ganas de saltar de la cama y correr a ahorcar al chico, pero sus piernas seguían débiles.
-Que te moriste.-Lo dijo con una pequeña sonrisa en sus labios y Midorikawa lo regaño.
-¡Deja de decir esas cosas!-Midorikawa bajo de la pequeña escalera en la que se encontraba y después de dedicar una severa mirada hacia Fudou fue a ver a Suzuno.
-¿Te encuentras mejor?- El mayordomo acerco un vaso de agua hacia las manos de Suzuno y este lo acepto.- Veo que ya te levantas por tu cuenta.
-Sí, pero aun no siento mucho las piernas.
-Es normal, no cualquier persona puede aguantar la medicina de Gouenji-Risas calmadas se plasmaron en su cara mientras apartaba un poco el cabello de su cara con sus manos enguantadas.
-Es cierto- Fudou, que había empezado a sentirse dejado de lado, dejo los libros en la mesa cerca de la chimenea y se paro junto a Midorikawa- Allí hay algo para respetar. Felicidades por no morir tan rápido.
-Gracias, hago mi mejor intento- El sarcasmo en la voz de Suzuno causo pequeñas risas en Fudou pero este se calmo al instante.
-Vamos a ayudarte a asearte y luego podrás seguir descansando.
-Quiero salir. No quiero seguir durmiendo
Quito la sabana de sus piernas y se sentó en el borde de la cama, respiro lentamente y se levanto. Sus piernas temblaron y casi cayo, pero Midorikawa y hasta Fudou le sostuvieron por los brazos y le ayudaron a sentarse de nuevo.
-Vamos, no te fuerces.- Dijo el mayordomo con el tono más cariñoso que pudo sacar.
-En serio, ya es suficiente con el que te pararas. Sigue descansando como la bella durmiente que eres.
-No puedo creerlo- Suzuno se recostó en la almohada y Midorikawa le arropo- Pensé que eras amigable por un momento.
-¡Si lo soy!- Fudou se sintió algo indignado por la acusación- ¡Dile que soy un buen chico Mido!
Midorikawa estaba en la puerta a punto de irse- No me metan en sus problemas por favor.
Fudou corrió tras de él y Midorikawa empezó a correr para escapar del chico. Suzuno los vio y sintió aun más ganas de salir, estar acostado sin estar cansado daba asco. Por muy calentita que estuviera esa habitación a principios de invierno, por muy cómoda que fuera la cama, no podía relajarse. Si, quizás sea por el hecho de que era un "Invitado" que no se iría del palacio hasta que muriera, pero aunque aún no se resignaba al hecho de que nunca más vería a su familia, estaba empezando a tratar de hacerse la idea de que tendría que conseguir formas de entretenerse mientras estuviera dentro del castillo. Sentarse ya era fácil, pero cuando intento poner fuerza en sus piernas para levantarse cayó de nuevo al piso. Se arrastro hasta la mesa, no se quería rendir.
-Te ves… Patético.
Y para mejorar el ambiente llego Nagumo, pero Suzuno no tuvo suficiente tiempo para voltear a verle de mala manera y decirle alguna grosería ya que este le levanto por los brazos y lo sentó en la silla.
-Listo, yo no te ves tan mal.-Se sentó en la silla al otro extremo de la pequeña mesa redonda y recostó su cabeza de la mesa.
-Gracias- Fue todo lo que dijo Suzuno.
-No hay de que, ¿Qué buscabas en el piso?
-No buscaba nada en el piso- Esa pregunta le molesto un poco- Solo… Estaba aburrido y se me olvido pedirle a Midorikawa que me acercara algunos libros.
-¿Y por qué no te levantaste y ya? Te veías tonto en el piso.-Nagumo jugaba con un mecho de su cabello, enrollándolo y luego alisándolo con sus uñas.
Suzuno hizo pequeños gestos con su cara y respiro profundamente para tranquilizarse y no golpear a Nagumo con la botella de tinta que se encontraba en la mesa junta a una pluma y papel.
-No fue por que quisiera arrástrame por el piso, simplemente estoy agotado y mis piernas sigues cansadas.
Nagumo vio hacia un lado y se sonrojo un poco- Si, claro, era lógico.
El chico hizo caso omiso a esa equivocación y se levanto de la silla, tomo 4 libros de librero y los puso en la mesa frente a Suzuno.
-Ten, ya no tendrás problemas.
Suzuno asintió agradeciéndole a Nagumo y tomo sus lentes que estaban en la mesa, al ponérselos pudo ver como Nagumo empezó a reír y le pregunto el porqué con un tono fastidiado.
-Te pareces a Kidou, pero con lentes mucho más grandes. Me recuerdas a una mosca.
-Sí, pues los necesito para leer así que si no te molesta cállate o vete.
-Vamos, no seas tan delicado, estaba aburrido y tanto Hiroto como Aphrodi están ocupados.- Suzuno iba a acercar su mano a la pila de libros pero Nagumo puso la suya sobre la de él y le dedico una mirada picara.- Entretén un rato al amo del castillo.
Suzuno quito su mano y atrajo los libros hacia él con ella.
-No soy ninguna atracción para entretenerle, amo.- La forma con la que dijo esa palabra, retadora y algo atrevida, solo emociono mas a Nagumo- Además, deja de tocar los libros, eres capaz de volver a lanzarlos al fuego.
Nagumo vio tras de el al fuego, era una pequeña llama bebe que lograba mantener cálido el cuarto. Volvió a ver a Suzuno y le sonrió con lo que el chico denomino como algo de vergüenza.
-Sí, sobre eso, lo lamento, fue muy malo de mi parte haber hecho eso. Kidou me regaño como nunca por haber quemado esos libros.
-Espero que entiendas que eso es un pecado. ¿Acaso nadie leyó para ti de pequeño?
-Sí, mi madre.
Ahora había un silencio incomodo y Suzuno sabía que era el culpable. Se le trabo la lengua cuando intento disculparse y tartamudeo, lo que hizo reír a Nagumo.
-No tienes que preocuparte hasta el grado de tartamudear.- Se acerco a la mesa, tomo uno de los libros y leyó el titulo con algo de nostalgia en sus ojos, "La isla del tesoro"- Este era de mis favoritos, es una gran aventura.
Suzuno leyó el titulo y sintió la emoción recorrer su cuerpo. El adoraba ese libro, pero hace mucho tiempo había perdido el único ejemplar que poseía al irse de la granja y nunca consiguió uno en el pueblo donde había vivido. Se calmo y sonrió un poco.
-¿En serio leíste un libro? Me sorprende que un ser como tu lea.- La reacción más rápida de parte de Suzuno al sentir emoción y felicidad era insultar a los demás.
Nagumo apretó el libro entre sus largas uñas.
-No soy un total idiota.
-¿En serio? Entonces lee una parte para mí.
Suzuno vio a Nagumo con una gran sonrisa de burla en su rostro, el otro puso su puño frente a su boca y aclaro su garganta, abrió el libro y empezó a leer.
-"Y nos dejo plantados….Ye…Yendo…Yéndose en p…pos del… Facón"
-Faquín.
-Aja si eso-Nagumo miro con molestia a Suzuno por interrumpirle y continuo- "Hosco y…. altivo, como un verdadero… capitán de fra…fra….fraga….ta"…. Si se leer.
-Sí, eres el mejor en eso- El sarcasmo de esa frase casi logra que Nagumo le lanzara el libro que tenía en sus manos.
-Simplemente tengo tiempo que no lo hago… Leer me recuerda a mi mama, y la única persona que lee para mí cuando no está ocupado es Ryuuji.
Suzuno llego a sentir algo de pena por el chico pero no se sentiría cómodo después de haber sido él quien provoco la situación, aunque debería de arreglar lo que causo.
-Bueno… Puedo leer contigo mientras estoy en cama.-Aparto la mirada y se pregunto por qué hablaba con pena- Es que no soportaría que fueras tan idiota.
Suzuno espero que Nagumo se negara rotundamente o que dijera algún comentario estúpido que saliera de su cerebro de mono, volteo al ver que este estaba callado y solo pudo verle, con sus ojos cerrados y tapando su boca con su mano. Estuvo tentado a preguntarle qué pasaba pero el amo del castillo hablo antes que él.
-Gracias, vendré en la noche.
Y sin más que decir el hombre salió de la habitación, cerró la puerta tras de él, no pudo ver más su cara y sintió curiosidad por la expresión que estaría haciendo en ese momento, aunque ahora su preocupación era que la medicino volvía a hacer efecto y quería dormir, así que tendría que arrastrarse a la cama.
-O-
Fudou caminaba tranquilo por los pasillos del castillo, con la despreocupación de siempre, buscando en que ocuparse o a quien molestar para entretenerse. Kazemaru no podía entrar a esa lista, había estado demasiado cercano a Endou últimamente, Toramaru parecía ser el hermano siamés de Tobitaka, cuando tenía la oportunidad, se le pegaba para hablar de cualquier tontería y como siempre, Tobitaka respondería siendo amable y entablando una conversación con el chico, dejando al pobre Fudou solo, Hasta Tsunami le había dejado solo para ir a hacerle favores al niño llorón de Tachimukai. Todos le estaban dejando solo o actuando extraño, y ya ni siquiera podía molestar a Midorikawa que había estado actuando aun más serio que cuando entraba en "Modo trabajo", el accidente con Suzuno le había afectado y no quería hablar con nadie de eso.
El hecho de que cayó al piso tan repentinamente fue lo único que lo saco de sus pensamientos. Empezó a golpear al que- o a lo que- se le había lanzado encima, a proferir maldiciones junto a golpes y patadas, hasta arañazos. Solo se calmo al ver la cara de la persona sobre él.
-¡¿Amo?! ¡Sabe que no debe correr en los pasillos! ¡Y menos lanzarse sobre mi!- De un golpe aparto al hombre, lo que lo sorprendió, el amo era extremadamente fuerte como para que el empujón de un tipo tan delgado como Fudou lo lanzara al piso. Solo cuando vio a la cara de su amo supo que algo había pasado.
-Su….Su…
-¿Su…zuno?- Fudou le continuo lo que trataba de decir, Nagumo respiraba con dificultad, sus cabello estaban despeinados, y Kidou y Haruna habían batallado mucho esa mañana para dejarlo decente.-¿Qué paso con él? ¿Tuvo una recaída?
-¡No! El….. El va a leer para mí, Fudou.
-¿Qué? ¿Ese niño malcriado se ofreció o lo obligaste?
-El se ofreció… Es… Es increíble.
Fudou vio la pequeña sonrisa que se formo en la cara de Nagumo mientras miraba con emoción al piso y jadeaba un poco, quizás sería una reacción extraña para la situación, pero nadie se ofrecía a leer para el amo, solo Midorikawa ya que él era quien soportaba ver la melancolía y tristeza en la cara de Nagumo mientras le leía los cuentos favoritos que antes le leía la reina.
-¿Estás seguro de que es una buena idea? La última vez que Midorikawa leyó para ti lloraste como un bebe.
-…No llore- Nagumo se sintió ofendido, pero sabia como tratar con la burlas de Fudou.
-Quizás no, pero si gimoteabas bastante, e hiciste llorar a Ryuji.
Nagumo se levanto del piso y con una mano levanto a Fudou por la espalda de su camisa, lo miro a los ojos tratando de atemorizarlo pero el chico solo se rio.
-Eso no sirve conmigo cachorro, además, no estás molesto.
Soltó a Fudou y se retiro dejando al chico riendo solo en medio del pasillo. Mientras caminaba intentaba calmar sus pensamientos y emociones, pero lo que no podía quitar era esa sonrisa de idiota esperando que llegara la noche
Nota final: Quise poner más cositas pero tarde mucho en actualizar, para el próximo intentare hacer algo mejor y más divertido
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