Un Bello Odioso y Un Bestial Idiota

Nota autora: ¿Qué tal?, en este capítulo busque mostrar algunas otras cosas e introducir un poco mas de los demás personajes para…. Cosas… ¡Así ya no los molesto!

Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, todo le pertenece a Level 5, si, los mismo que no pusieron a Nagumo y a Suzuno en GO!

Capitulo 6

El día paso rápido para Tachimukai, y muy tranquilo a la vez, hizo sus quehaceres diarios, ayudo a Kidou con la jardinería en el invernadero y le quedo tiempo para visitar a Kazemaru y a Tsunami y tomar una taza de té en los jardines del castillo mientras observaban al sol ocultarse tras las montañas que rodeaban al valle.

-Hoy fue un buen día.- Dijo Kazemaru antes de darle un sorbo a la taza de porcelana azul con bordes dorados.

-Si lo fue- Le secundo Tsunami- Uno bastante tranquilo.

Tachimukai noto una mirada de parte de Tsunami y le sonrió, consiguiendo una sonrisa del otro. La paz seguía en ese grupo hasta que se escucharon los gritos de Endou que corría hacia ellos.

-¿Qué tienes ahora Endou?- Pregunto el moreno mientras comía una galleta.

-Necesito a Kazemaru en la cocina.- Dejo de ver a Tsunami y vio directo a Kazemaru con una pequeña sonrisa- Quisiera que me ayudes a hacer ese budín de chocolate y fresas que solo tú sabes hacer.

Kazemaru se sonrojo y solo empezó a jugar con su cabello para no tener que seguir viendo la linda sonrisa que le dedicaba Endou.

-No… Podría… Cada vez que lo hago Toramaru se molesta conmigo- El tono de su voz iba bajando mientras escondía su cara tras su cabello.

-¡No se molesto contigo!- Todos empezaron a reír pero Endou volvió a hablar- Solo se siente frustrado porque no puede prepararlo igual que tu. El tuyo es el mejor.

Ambos se vieron fijamente, durante tanto tiempo y sin hablar que Tsunami tuvo que interrumpirlos mientras se aclaraba la garganta con fuerza. Ambos chicos dieron un pequeño brinco, hasta Tachimukai ya que estaba distraído.

-Bueno, ya casi es hora de la cena, y si no hay ningún problema espero que vengas.

Endou sobaba la parte trasera de su cabeza para intentar esconder sus nervios, sobre todo cuando esos grandes ojos color terracota le miraban con algo de admiración y lo que Endou creyó que era deleite, no sabe cómo, luego de tantos años, en ese momento se dio cuenta de lo hermosos que eran los ojos de Kazemaru.

-Sí, sí quiero ir-Se levanto y se disculpo con sus amigos mientras iba al lado de Endou, ambos se fueron juntos y dejaron al mayordomo y al joven que cuidaba de los establos solos bajo el ahora estrellado cielo.

-Bueno, solo somos tú y yo…

Tachimukai asintió y miro al cielo.

-Que lindas están las estrellas hoy. ¿No lo crees?

Tsunami vio al chico con su mirada perdida en la inmensidad del cielo, estaba lo suficientemente cerca como para ver como las estrellas se reflejaban en sus ojos de un azul cristalino, haciéndole ver como si sus ojos se llenaran de brillantes lagrimas. Su sonrisa iba hacia el cielo y se perdía en la amplitud del espacio, era pequeña pero cálida, con sus pequeños y delicados labios formándola, o al menos eso es lo que el escribiría en una carta o poema y eso era un problema. Tsunami no se consideraba un romántico, pero si logro aprender un poco del amor antes de que la maldición cayera sobre él, después de todo el era mayor que todos en el palacio, y el haber leído tanto libros de con hermosas historias y poemas quizás le ayudaba y le daría ventaja por sobre los demás. No sabe muy bien porque, pero cada vez que ve a Tachimukai, de esta manera cuando están solos los dos, no puede dejar de pensar en las características físicas del muchacho, en lo sedoso de su cabello castaño, lo delicadas que eran sus manos, tan pálidas que parecían porcelana fina, sus grandes ojos que cuando no estaban ocupados expresando nerviosismo y ansiedad dejaban ver la inocencia de un niño pequeño y a veces la tranquilidad de una persona que ya vivió una buena vida. Si Tsunami se pusiera a enumerar todas las cosas que ha notado de Tachimukai y que ha llegado a pensar a escribir sobre ellas, bueno, me gastaría un capítulo entero hablándoles de eso, pero hace un tiempo tenía una inquietud que hace una semana se había aclarado, quizás no era el termino más apropiado para un hombre, pero Tsunami sabía que había encontrado a su Musa en ese pequeño chico.

-Sí, están preciosas esta noche- Con su cabeza hacia el cielo pero viendo hacia Yuuki, esta era solo una noche más en la vida de un chico que no podía amar a la persona que más quería.

-O-

Las noches en el castillo son iguales para Sakuma, preparar la sala del comedor desde que Suzuno había llegado al castillo fue lo más emocionante que había pasado, pero ahora que el chico no podía bajar a comer debido a su estado lo mismo de siempre pasaba en las noches en el castillo. Quizás hablar con Fudou le quite ese deje de melancolía dentro de él, pero hasta el chico anda mas irritable de lo normal en estos días, todos los demás estaban ocupados y la platería no se podía pulir tantas veces así que quizás ir a dormir luego de cenar no sería una mala idea.

-¿En qué piensas tanto?- La voz de Genda mientras entraba al balcón lo saco de sus pensamientos y le obligo a dejar de ver los jardines del palacio.

-Nada en especial, solo… Que estoy muy aburrido.

-Qué extraño de tu parte que digas eso.- El cazador se acerco al apoyabrazos de mármol y apoyo su espalda en el.- ¿Ya te cansaste, después de tantos años?

-No es eso… O a lo mejor si… No sabría explicarme en estos momentos, me siento melancólico y estoy distraído.

Genda suspiro y puso su mano en la mejilla del lado de donde estaba el parche de Sakuma.

-Esta repentina depresión no será una excusa para no ponerte tu medicina ¿Verdad?

Las miradas decían mucho, y cuando Genda hacia eso, lo tocaba de esa manera y le dedicaba una mirada fuerte e imponente en el pasado no le pasaba nada, pero ahora esa mirada y el calor de su mano en su cara se metían en su cerebro y avispaban sus sentidos. Toco la mano de su amigo y con lentitud hizo que lo soltara.

-Siempre uso mi medicina, ¿Tu estas usando la tuya?

Genda aparto su cabello de su frente y le mostro a Sakuma las cicatrices de garras que se sobreponían sobre su ceja y una que atravesaba su ojo izquierdo. Tomo la mano de Sakuma e hizo que acariciara su herida, siempre lo hacía, ambos se preocupaban el uno por el otro como si fueran hermanos, pero esta vez que sintió los delicados dedos de Sakuma en su ojo fue muy diferente a las usuales cosquillas que sentía cuando alguien tocaba su cicatriz. Sakuma veía aun con su ojo sano al ojo que Genda mantenía abierto, quito su mano de la cara de Genda y acaricio su cabello.

-Te vez diferente cuando llevas el cabello hacia abajo.

Genda despertó de su trance al ver los labios de Sakuma moverse, soltó la muñeca del mayordomo y empezó a sobar su cabeza, rio un poco y se excuso diciendo que debía ir a dormir temprano ya que debía salir temprano.

-Es que, mañana es temporada de patos.- La cara de Sakuma se ilumino y Genda rio debido a la dulce reacción- Cazare el más grande para la cena de mañana.

Genda se despidió de él y entro de nuevo al castillo, el mayordomo apoyo su mano en el apoyabrazos y con la otra levanto el parche, abrió con cuidado su ojo pero la luz de la luna fue demasiado para él, cerro el ojo para acariciar con cuidado su parpado y decidió entrar de nuevo, pero antes de llegar a la puerta de cristal del balcón se vio reflejado en ella. Mantuvo la vista fija en la imagen reflejada en el cristal y quito la mano de su ojo, la esclerótica- O la parte blanca del ojo- seguía completamente negra y su Iris de color naranja, abrirlo era doloroso y verlo aun más. Se puso rápidamente el parche de nuevo y salió del balcón para detenerse abruptamente debido a que Nagumo estaba allí, parado frente a él.

-Amo…

-¿Cómo está tu ojo?- Fue todo lo que dijo con ninguna expresión en su rostro.

-Está bien, solo necesito ponerle un poco de medicina y estará mejor aun- Sakuma sonrió un poco, pero eso no ayudo a que Nagumo no pusiera una mirada de dolor cuando le veía.

-…Esta bien, cuídate. Y lo lamento.

Nagumo se despidió bajando su cabeza y siguió caminando por el pasillo, Sakuma quito esa sonrisa de su rostro y puso su mano en su parche de nuevo.

-Enserio, no importa cuántos años pasen, no te perdonas.

-O-

Ya había pasado la hora de cenar y Suzuno enserio agradecía que alguien hubiera llegado a rescatarle.

-Pudiste haber llamado, no debiste haberte arrastrado- Kidou saco el carrito con los platos sucios al pasillo y Haruna ayudaba a Suzuno a recostarse de nuevo.

-No pude, la campana estaba muy lejos y realmente no tengo fuerza para gritar- Haruna término de esponjar la almohada de Suzuno y le sonrió.

-Es que encontrarte en el piso fue…-La chica no aguanto la risa así que intento disimularla con su mano en su boca.

-Haruna cálmate- Dijo Kidou pero hasta el encontró graciosa la situación.

- ¿Van a quedarse a burlarse o qué?

-Discúlpanos-Kidou aclaro su garganta y junto a Haruna hicieron una reverencia frente al chico- ¿Necesita algo más?

-No realmente, ya estoy bien.

-Entonces nosotros nos…

-¡Ya llegue mejor prepárate!

Nagumo entro gritando a la habitación y asusto a los presentes.

-¡Amo, ya sabe lo que pienso de estar gritando a estas horas!-Kidou le hablo con el tono severo en su voz.

-Ya cálmate, es que el enfermo me ayudara a hacer algo.

-¿Y qué piensa hacer?- Insistió Kidou.

-Voy a leer para él, no es gran cosa.

Levanto la mirada de golpe al escuchar como una bandeja de plata cayó al suelo, Haruna la había soltado pero oculto su cara y la recogió mientras se disculpaba por su impertinencia.

-Lo mejor será que los dejemos solos, pasen buena noche- A diferencia de su hermana, el seguía con la misma actitud de siempre. Ambos hicieron una pequeña reverencia y salieron de la habitación, dejando a ambos hombres solos.

-¿Qué le paso a esa chica?- Suzuno se mantenía intrigado.

-Nada, quizás nostalgia- Nagumo se sentó en el piso justo donde se había sentado esa mañana, saco un libro de bajo de su capa y lo lanzo a la cama, al lado de Suzuno.- Lee ese.

-Sabes, sería más agradable si lo dijeras por favor.-Se mordió el interior de su mejilla para no lanzarle el libro a la cabeza.

-¿Por qué debería? No creo que tú lo harías.- El comentario acompañado de esa risita socarrona molesto más al pobre chico.

Suzuno se trago su comentario y tomo sus lentes de la mesita junto a su cama, pudo leer la portada gracias a la vela en la mesita de noche, "Las mil y una noches". Sonrió, era de sus favoritos cuando niño, leía el único ejemplar en la biblioteca del pueblo cada vez que iba, pensar en tener ese libro tan antiguo en sus manos era increíble, y era una de las pocas traducciones que había hasta el momento.

-¿Te gusta? Te ves como el tipo de persona que gusta de las cosas singulares.

-… ¿Me estás diciendo raro?

Las risas de Nagumo solo le causo dolor de cabeza a Suzuno.

-Realmente, ¿Crees que una bestia que vive en un castillo desde hace 1026 años es el más indicado para decirte que eres raro? –Se señalo a sí mismo y aun seguía sonriendo.

-¿Tienes 1026 años?- Aun si no hubiera una brecha de 1000 años, Nagumo sería mayor que el por 2 años, y eso le inquieto por alguna razón que luego se cuestiono.

-Si, pero no tiene que ver con lo que vas a hacer. Lee el de Alibaba y los 40 ladrones.

Abrió el libro pero en vez de buscar la historia que Nagumo le había pedido tan amablemente- a su manera- prefirió quedar maravillado por los bordes de las paginas, eran de oro, estaban puesto en todo el borde de cada página y las imágenes eran las mejores que el haya visto en su vida. Luego de la muy disimulada tos de Nagumo, llego al cuento que le había pedido.

-Al llegar la noche, el rey le dio permiso a Sahrazad para contar el relato que había quedado pendiente. "¡Oh rey feliz! Que por allí se cuenta pero Dios conoce mejor los sucesos que acontecieron en la cuidad de Jurasán y la historia de los dos hermanos, Kasim y Alibaba..."

Dándole inicio a su relato Suzuno leyó con un tono neutral, pero se cuestiono si debía usar el mismo tono que usaba Aki cuando leía para los niños del pueblo en esa fuente que tanto le gustaba, como si fuera una madre cariñosa para todos ellos. Claro, la bibliotecaria le pidió una vez a Suzuno ese favor, pero termino con la mayoría de los niños llorando, ¿Quién diría que Dracula y los poemas de góticos no eran apto para niños de 4 a 10 años?, no fue culpa de Suzuno que no pudieran dormir durante una semana, no, fueron los niños que ahora eran demasiado sensibles. Cuando él era pequeño esas eran sus narraciones favoritas por la profundidad de la trama, la capacidad de hacerte pensar y los grandes personajes, pero parece que ahora los niños solo se preocupan por llorar de temor con los cuervos y los monstruos chupa sangre. No sabía si debía seguir con el mismo y aburrirlo hasta la muerte así que decidió ir por el tono dulce.

-"Alibaba, a diferencia de su hermanos Kasim, se caso con una mujer pobre y con el tiempo perdió todas su riquezas,-Su voz sonaba algo dulce, como le leía Miki antes de ir a dormir- pero no se dio por vencido, se dijo : Si compro con el poco dinero que me queda un hacha y un asno….

-¿Qué estás haciendo?-Nagumo lo interrumpió y cuando Suzuno le vio este tenía una expresión de asco en su cara.

-Leyendo…

-Eso es obvio, me refiero a tu voz, suena del asco, ya sé que pareces dama pero me preocupa que quieras actuar como una.- Jugo con un mechón de su cabello y mantenía una expresión creída- Me comentaron que eras bibliotecario pero eres un terrible cuenta-cuentos.

Suzuno suspiro, cerro el libro, lo vio y acaricio la portada antes de lanzarlo directo a la cara de Nagumo y maldecirlo a él y a todas las generaciones anteriores a él.

-¡Como puedes ser tan malagradecido!- Grito mientras intentaba levantarse de la cama- ¡Eres un imbécil! ¡¿Por qué debo malgastarme leyendo para ti si vas a tratarme de esa manera?!

Logro pararse pero de nuevo cayó, solo que esta vez fue sobre el pecho de Nagumo que se había movido lo suficientemente rápido como para atajarlo. Suzuno lo empujo con toda la fuerza- que era poca- y se golpeo la espalda contra la cama, con su corazón acelerado por la rabia solo quiso seguir insultando a Nagumo aunque se detuvo al darse cuenta de que esta vez era muy diferente a la primera pelea que tuvo contra él, en la primera ocasión se respondían cada vez con argumentos más tontos, peleaban como perros y gatos, esta vez era una pelea de una sola persona.

-¿Te molesto que te tocara?

-¡Me molesto que me insultaras! ¡Idiota!- Vio a Nagumo tomar sus lentes, que quedaron en su pecho y entregárselos.

-Disculpa, no siempre tengo tacto, acostúmbrate- Nagumo miro a otro lado y con una sonrisa de medio lado le lanzo sus lentes a Suzuno.

-Pues quizás no quiera acostumbrarme, quizás tú debas aprender a ser un individuo perteneciente a la sociedad- Puso sus lentes en la mesita de noche y desvió su mirada.

-¿Cómo hago eso cuando ni siquiera soy humano?-El tono agridulce en la voz de Nagumo hubiera alarmado a cualquiera, pero Suzuno estaba muy ocupado pensando en lo molesto que estaba como para notarlo.

-¡Pues te ves como algo parecido a un humano, actúa como tal!-Su brusco tono hubiera hecho que cualquier persona saliera corriendo, mas con esos ojos que congelarían a cualquiera, pero estaba demasiado molesto como para ver a Nagumo que estaba bastante sorprendido por el comentario.

-¿Qué piensas de mí?-La pregunta fue algo desconcertante para Suzuno, más cuando Nagumo tomo su muñeca y su barbilla y le obligo a verlo a los ojos.- Se honesto.

-¿Quieres saber?- Mantuvo las vista en esos ojos dorados que le veían expectantes- Te lo diré, pienso que eres extraño, que eres malcriado y bastante egoísta, aun si no he tenido la "dicha" de tener una conversación contigo que no termine en una discusión puedo sentir que eres un completo idiota y que estarías perdido sin tus mayordomos. Eres un niño de 1026 años de edad.

El apretón en su muñeca se aflojo y Nagumo termino soltándolo, por primera vez en su vida la bestia del castillo pensó como iba a responder, y se tardo su tiempo en eso, impacientando a Suzuno.

-Si vas a decir algo dilo.

-Ya se, es que después de ese argumento quiero decir algo inteligente.

Suzuno rio- Mejor di lo que piensas, ni que espere 1000 años dirás algo inteligente.

Nagumo suspiro, se levanto y cargó a Suzuno para ponerlo con cuidado en la cama, lo arropo y fue hasta la puerta.

-Si quieres quédate con el libro, se nota que te gusto. Podemos intentar leer de nuevo mañana. Y gracias.

Dio una reverencia algo forzada y se fue de la habitación. Suzuno repaso lo que había pasado, paso muy rápido y fue inesperado, bostezo y recostó su cabeza en su cómoda almohada. Era tarde y ya había pasado muchos disgustos como para seguir pensando en eso.

-El es tan raro….

-O-

Las caricias en su cabeza, delicadas y cálidas, lograron hacer que Suzuno despertara. Abrió sus ojos y era Midorikawa, justo como creía, empezó a pensar que era la única persona en el palacio que le trataba con tanto cariño.

-¿Cómo te sientes hoy?- Le dedico una linda sonrisa mientras arreglaba un mechón de su cabello tras su oreja.

-Me duele un poco la cabeza pero nada que me vaya a matar- Bostezo y logro sentarse solo en la cama, se sentía mucho mejor que ayer- ¿Qué hora es?

-Las 8:10- Suzuno termino de abrir sus ojos al escuchar una voz que no era la de Midorikawa, volteo a ver a su lado y era el pequeño chef del castillo, con un reloj en su mano y sus piernas montadas en la silla.

-¡Así que tu tenias mi reloj!- Midorikawa rio un poco, pero no como siempre, y se lo quito- ¿De casualidad tendrás mis guantes?

-Están en tu chaleco- Toramaru le devolvió la sonrisa y luego vio a Suzuno- Que bueno que te sientas mejor.

Se levanto de la silla, busco el carrito y lo llevo hasta la cama- Si te preguntas que hago aquí, es porque hoy hice algo especial para ti-Levanto la tapa de metal y sobre un plato dorado había algo que desconcertó a Suzuno.

-¿Es una tortilla?

-No, no es una simple tortilla, es un Quiche. Es…

-Es parecido a la tortilla pero más elaborado y con crema de leche.-Midorikawa interrumpió a Toramaru mientras empezaba a cortar una porción para Suzuno, la puso en un plato en una bandeja que estaba sobre el regazo de Suzuno y le entrego los cubiertos.

-¡No es solo crema de leche!- Soltó molesto Toramaru- Este es un Quiche de champiñones, tocino y puerro. La crema de leche hace que el huevo tome textura y…

-¡Esta rico!- Suzuno ya había terminado con un pedazo y Midorikawa le estaba sirviendo otro.

- …Me gusta que te guste- El pequeño chef se sonrojo un poco y olvido todo lo que iba a decir mientras miraba a otro lado y sonreía como un tonto.- Me esforcé.

-Tienes bastante apetito.

-Tú también lo tendrías si tuvieras casi una semana sin comer- Suzuno siguió comiendo y se sintió un poco mejor luego de que Midorikawa riera ante su comentario.

-¿Qué se te apetece hoy?- El mayordomo tomo la jarra de cristal y vertió jugo de manzana en un vaso de vidrio y se lo entrego a Suzuno.

-¿Podrías dejarme algunos libros cerca antes de que te vayas?- Suzuno termino su desayuno y le entrego la bandeja a Midorikawa- No me siento con ánimo de hacer algo especial.

Toramaru se le adelanto a Midorikawa y tomo 4 libros del librero que estaba al fondo de la habitación y luego los puso en la mesita de noche junto a la cama de Suzuno.

-Este me gusta mucho- Toramaru tomo en sus manos un libro azul y se lo mostro con una sonrisa a Suzuno- Los tres mosqueteros.

-Las aventuras del joven D'Artagnan….

-Junto a Athos, Porthos y Aramis –Termino Midorikawa mientras se llevaba a Toramaru- Te dejaremos solo y regresare en una hora.

Toramaru le sonrió junto a Midorikawa y se despidió con su mano antes de salir corriendo de su habitación siendo seguido por Midorikawa.

-En serio parece un niño…- Abrió el libro y se dedico a leer, y así se le fue una hora.

Midorikawa llego y entro junto a Gouenji para luego dejarlos a ambos solos.

-¿Cómo te has sentido?

-Cansado, y no puedo mover mis piernas.

-Sí, es culpa de la medicina- Saco de su maletín un franco marrón y de allí saco unas pastillas las cuales se las entrego a Suzuno- Esta es la última vez que te de esto.

Suzuno dudo pero decidió tomarlas igual, el agua que Gouenji le ofreció le ayudo a bajarlas y sintió como todo su cuerpo se relajo de golpe, la cama ahora era mas cómoda y el doctor solo se hizo un borrón antes de caer dormido.

-Solo un día mas y estarás como nuevo- Tomo su maletín y salió de la habitación para encontrarse a Midorikawa recostado en la pared junto a la puerta.- Tú también, ¿Cómo estás?

-Podría sentirme mejor- No le quiso ver a los ojos así que se escondió tras su cabello.

-Con tu cabello recogido se te ves mas la cara al igual que tu sonrisa- Gouenji intento hablar con un tono calmado para intentar que el mayordomo se abriera con él, aunque logro lo contrario.

-Quizás solo no quiero sonreír y ya- Susurro esto y luego Midorikawa se fue por el pasillo.

El doctor suspiro pesadamente y se regaño a sí mismo por no haber pensado en algo mejor que decir.

-Genial, soy un asco de psicólogo.

-O-

-¿Estás seguro de esto Fudou?- Decía Kazemaru nervioso

-No creo que lo este, todo lo que hace le sale mal- Dijo Genda.

-¡Gracias por la confianza!- Fudou empezó a reír de forma sarcástica- Es bueno contar con ustedes.

-No te molestes, pero sabes que esto es una mala idea- Siguió Genda.

-¿Y cómo sabes tú que esta es una mala idea?

-Por qué Tsunami esta aquí, esperando a limpiar tu desastre.- Genda señalo al hombre que estaba recostado del marco de la pared y este sonrió.

-Estoy aquí para ver el caos y la destrucción, y claro, calmar a Kazemaru antes de que de verdad le dé un ataque.

-¡Es una mala idea! ¡Lo sabia!- El mayordomo se puso aun más nervioso, tanto que sentía que no iba a poder respirar.

-¡Cállense los tres!- Fudou tomo a Genda y lo puso al otro lado del mueble que interrumpía la vista hacia la ventana de una habitación del piso deshabitado- ¡Cuando diga 3 empuja!
Fudou empezó a contar, Kazemaru quería cerrar sus ojos pero estaba demasiado ansioso, Tsunami hizo que el mayordomo retrocediera un poco por si algo pasaba.

Y algo paso.

Una de las ruedas del mueble fue en la dirección equivocada y atravesó el gran ventanal, cayó desde el cuarto piso hacia el patio trasero del castillo. El estruendo de la madera destrozándose contra el piso sonó el todo el castillo, y el cuerpo de Kazemaru cayendo desmayado sonó casi igual de fuerte.

-Felicidades Fudou, rompiste la maldición, mataste a Kazemaru- Genda le aplaudió lentamente con una sonrisa falsa y Tsunami solo se encargo de poner a Kazemaru cómodo mientras lo cargaba en su espalda.

-No le vas a echar la culpa a él, lo llevo con Gouenji- Tsunami empezó a retirarse pero regreso y sonrió con algo de miedo- Ojala Kidou tenga piedad contigo.

Fudou solo podía ver la ventana destrozada y los vidrios rotos en el piso, cayó en sus rodillas y empezó a temblar.

-G-Genda- Tartamudeo, pero cuando volteo a ver se encontró solo en la habitación, se levanto y tomo una sabana que tapaba uno de los sofás e intento tapar el hueco que era mucho más grande que el.

-Así quería encontrarte, Akio.

La sábana blanca simplemente se resbalo de sus manos al escuchar la voz de Kidou, ¿Cómo es que siempre sabia donde estaba el centro de los problemas?, esa maldita intuición lo había condenado a Fudou varias veces en todos esos años. Lo volteo a ver y la vena en su frente iba a explotar e iba a arrastrar a todo el castillo con ella.

-Lo lamento…- Su voz salió bajita.

-No hay nada que lamentar- Empezó a caminar hacia él y cuando se paro frente a él puso su mano en el hombro de Fudou- Pero me lo vas a pagar. Desde hoy eres mi ayudante.

Fudou lo miro a los ojos incrédulos, si, estaba molesto, no lo veía así de molesto desde que destruyo el acuario de Tsunami hace 40 años matando a todos los pececitos. Además de que el moreno no le hablo durante 6 meses, Kidou había hecho la misma expresión que estaba haciendo en ese momento, toda esa calma camuflajeaba a una bestia que lo usaría de saco de boxeo. Pero nunca, NUNCA, pensó que le diría que sería su ayudante.

-Tu primer trabajo será limpiar los vidrios rotos y luego desacerté del mueble que destrozo el jardín de camelias de Haruna. Y lo harás todo tu solo.

-¡¿Por qué yo….?!- Tapo su boca con su mano cuando Kidou lo volvió a ver fijamente a los ojos, en esos momentos deseo nunca haber roto esos feos lentes verdes que le tapaban casi toda la cara.

-Cuando termines, por favor ve a buscarme en el invernadero.

Kidou le dio una palmada en la espalda y lo dejo solo en la habitación. Fudou se mordió el labio y se puso a recoger los vidrios del piso.

-O-

Los sonidos eran confusos, no sabía quien hablaba sobre el o si le estaban hablando a él, pero después de un rato pudo escuchar la voz de Tachimukai.

-¿Crees que este bien?- Su voz sonaba preocupada.

-Últimamente se desmaya más que antes, quizás si este enfermo- Ahora era Midorikawa quien hablaba, con un tono preocupado.- ¿Qué piensas?

- No debemos saltar a conjeturas, primero debo tomar una muestra de sangre….

-¡No me toques!-Kazemaru se levanto de golpe asustando a todos los presentes e interrumpiendo a Gouenji.

-…Para ver si tiene anemia- Gouenji termino lo que quería decir y tomo a Kazemaru por los hombros para recostarlo.

-¡Ya me siento bien! ¡Como si nada hubiera pasado!

-Tú y yo sabemos que eso es una mentira Kazemaru- Antes de poder hacer algún movimiento Fubuki estaba del otro lado de la cama sosteniendo su brazo- Así que quédate quieto.

Midorikawa se acerco a su cabeza y le puso su mano desnuda en la frente- Ichirouta, tienes fiebre. Quédate tranquilo y veras que estarás bien.

-Sabes que odio las agujas….

-Confía en mí, no sentirás nada, te lo prometo.

-¿Y cómo lo sabes?-Los ojos de Kazemaru se aguaron un poco mientras hacia una pequeña mueca de dolor.

-Porque Gouenji ya termino.

Kazemaru vio a su lado y Gouenji estaba dejando una gota de su sangre en un pedazo de vidrio del cual siempre olvidaba el nombre, puso la muestra en el microscopio y luego de un rato volvió a ver a Kazemaru.

-Tenía razón, estas algo anémico. La fiebre es consecuencia del cansancio.

-Te dije que descansaras- Midorikawa volvió a ponerse su guante- así que yo y Tachimukai nos encargaremos de tu trabajo por unos días. No te atrevas a moverte.

Acaricio su cabello y luego, con una pequeña sonrisa, se despidió de los demás.

-Gouenji… ¿El estará bien?- Fubuki fue el primero en romper el tenso ambiente.

-Ya ha pasado mucho tiempo, alguien debería hablar con Midorikawa- Le continuo Kazemaru antes de toser un poco y Fubuki le acerco un pañuelo.

-¡Yo sé quien le podría ayudar!- Tachimukai se levanto de su asiento y se despidió mientras salía corriendo eufórico de la habitación.

-Quizás debería ayudar…-El chico intento levantarse de la cama pero la mirada penetrante del doctor hizo que se volviera a acostar rápidamente- Y mejorar lo más rápido posible, buenas noches.

Gouenji volvió a su escritorio y Fubuki solo sonrió ante tan divertida escena.

-O-

Tachimukai se encontraba nervioso, ni siquiera sabía si podía hacerlo, pero el solo recordar la triste expresión en la cara de su amigo le dijo que debía hacer algo. Toco la puerta y en cuestión de segundos se abrió dejando ver a Hiroto, se encontraba con una chaqueta larga verde.

-Tachimukai… ¿Necesitas algo?

-Joven Hiroto… Es que, debo pedirle un favor…

-No me trates de usted Yuuki- Puso su mano en el hombro del chico y lo meneo un poco- Solo dime que necesitas.

-¿Podrías hablar con Midorikawa?- Hablo luego de respirar muy profundo- Por favor…

-Está muy afectado aún… Intento hablar con él todos los días pero solo me saluda y luego me evita.- Hiroto arreglo sus lentes con una expresión derrotada.

-Por favor inténtalo otra vez, ustedes siempre están juntos y hablan de cosas de las que él nunca hablaría con nosotros, o con Kazemaru, y ellos son muy unidos…

-¿Nos ven cuando hablamos?- Hiroto miro hacia otro lado con un pequeño sonrojo.

-¡No lo hacemos de esa manera!- Tachimukai decidió multiplicar el pequeño sonrojo de Hiroto por mil- ¡Debes en cuando los vemos, ya que siempre parece que hablan de cosas importantes!

-No realmente… Casi siempre hablamos de cosas triviales como comida, o lo que hicimos en el día.

-Pero aun así, se ve más concentrado cuando habla contigo que con los demás. Y el siempre tiene una expresión cálida y divertida- Tachimukai cada vez hablaba más lento –Solo inténtelo una vez más…

Salió corriendo antes de que Hiroto pudiera seguir hablando o siquiera responderle. Ahora solo eran el joven pelirrojo y sus pensamientos sobre como animar a Ryuuji.

-O-

Nota final: Lo sentí algo corto y rápido, pero esto abrirá la puerta a los problemas de los demás (Aprovecho que Suzuno está drogado y en cama :3), espero que les haya gustado y dejen sus reviews, vamos, háganlo, eso alimenta mi imaginación….

¡Bye Bye!