Un Bello Odioso y Un Bestial Idiota

Nota autora: ¡Aquí estamos de nuevo! Realmente espero que les guste este capítulo, honestamente, a mi me gusto este capítulo. Como ya vieron en el anterior ya es hora de darle paso a otras parejas así que poco a poco vendrán nuevas cosas. ¡Disfruten!

Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, todo le pertenece a Level 5, los que nunca se deciden si matar o no matar a Kageyama.

Capitulo 7

Mientras un bello día aparecía, los habitantes del castillo despertaban de su agradable sueño para volver a la rutina diaria. Para algunos era fácil salir de la cama y empezar a trabajar- Como Sakuma o Kidou- pero a otros le costaba un poco… Demasiado.

-Tachimukai, tienes que levantarte, no podemos hacer esto todas las mañanas.

Midorikawa pasaba sus dedos por su cabello para arreglarlo un poco, pero empezó a considerar el cepillo, y el chico de cabello castaño solo rodo en su cama y abrazo más su almohada.

-En serio Yuuki, ya es un mileno y tú actuando así- El mayordomo se acerco al oído del chico y empezó a soplarle un poco, pero no causo nada más que unas cuantas risas en el chico así que decidió susurrarle algunas cosas.

"Ahora que Kazemaru está enfermo debemos colaborar". "Apuesto que Toramaru hizo el mejor desayuno hoy". "Voy a hacerte cosquillas hasta que despiertes"- Y muchas cosas mas pero solo consiguió respuestas vagas.

-No… Mido… Eso es mucho- El chico reía mucho en sueños para su edad pero aunque eso le causaba gracia todas las mañanas a Ryuuji, debían apurarse así que saco su mejor arma.

-Si no te levantas llamare a Haruna y a Genda para que vean tu vestido.

Tachimukai salto de la cama al piso y se levanto para confrontar a Midorikawa.

-¡Es un camisón no un vestido!- El chico apretó las mangas largas y la falda de su camisón blanco en sus puños-¡Es mas cómodo que dormir con pantalón!

-Si tú lo dices…

-¡Oye eso no es…!- Antes de que pudiera seguir discutiéndole a su amigo graves golpes se escucharon en la puerta de la habitación que ambos compartían. Midorikawa abrió y se asusto al ver a Fudou lleno de polvo, con las manos mal vendadas y unas ojeras como si no hubiera dormido en meses.

-¿Dónde guarda Genda el queroseno?- Su voz sonó tan tétrica que ambos mayordomos se asustaron.

-El más cercano está en la cocina.- Respondió Ryuuji pero Fudou lo interrumpió con su mano antes de poder preguntar algo.

-Gracias. Y lindo vestido- Señalo a Yuuki antes de irse encorvado y con paso lento hacia la cocina.

-¡No es un vestido!

-No creo que eso sea lo importante- Midorikawa se asomo en el pasillo y luego volvió a entrar – Debió haber hecho algo malo.

-O-

No durmió en toda la noche, su cuerpo le dolía por haber estado moviendo pesados tablones y sus manos no estaban mejor que su espalda, estaban cortadas ya que tomo los vidrios con sus manos, además de que cayó varias veces al suelo, ensuciándose completamente . Siguió arrastrándose hasta la cocina y su suerte le sonrió ya que esta estaba vacía, así nadie más tendría que verle en ese estado tan deplorable, tomo una jarra de vidrio tapada por un corcho y salió por la puerta trasera, luego de caminar un rato y pelear con la nieve que no le dejaba caminar llego a donde había juntado toda la madera en una pila. Vertió el queroseno sobre la madera y el vidrio, se quito el vendaje de la manos y saco de su bolsillo un pedazo de vidrio, se alejo lo suficiente de la pila y luego de ver al suelo y al cielo después de un rato se posiciono en el lugar que parecía más adecuado, alzo el vidrio y gracias al pequeño rayo de sol aumentado la pila de madera se prendió en fuego.

-Creo que así esta…

Pero pensó que hecho demasiado queroseno y como el acelerante que es una explosión no fue nada raro, pero si logro sorprender a Fudou, ya era la segunda cosa que destruía- Aunque prácticamente estaba destruyendo lo destruido- Y solo logro causar otro gran estruendo.

-¡Es que mi maldita suerte es la mejor!- Se lanzo al suelo y empezó a golpear la nieve con sus puños- ¡Solo trabaje demás para no tener que ir y encontrarme con Kidou, pero solo logre cometer otra estupidez!

- Si, una gigantesca esta vez.

-¿Cuándo voy a tener un descanso?-Fudou hundió su frente en la nieve mientras seguía discutiendo con esa voz interna que decidió molestarlo.

-¿Cuánto tiempo estuviste trabajando?

-Toda la noche… No he dormido nada.

-¿Quieres descansar ahora?

- Si lo hago Ki…- Fudou levanto su cabeza y se sentó en el piso para ver que la voz que le hablaba era Kidou quien lo veía desde arriba- ¡¿Qué haces aquí?!

-Venia a buscarte. Lo que tomaste de la cocina era gasolina no queroseno.

-¿Qué? ¡¿Para qué Toramaru necesita gasolina?!-Seguía alarmado por la presencia de Kidou pero aun así se levanto.

-Para cosas, no te preocupes por eso, muéstrame tus manos.

-¡No te mostrare mis manos! ¡Raro!- Fudou quiso correr pero Kidou lo tomo de las muñecas demasiado rápido y levanto sus manos para poder verlas mejor.

-¿En serio no pensaste en usar protección?- Kidou vio esa delgadas y pálidas manos llenas de cortadas y moretones con sangre seca, le soltó y le dijo que lo acompañara.

-¡No creo que esa hubiera sido mi principal preocupación con tu sutil amenaza de muerte!- apretó sus manos entre sí pero solo logro causarse dolor.

-¡En ningún momento te amenace de muerte!- Kidou seguía caminando y Fudou le perseguía.

-¡Claro! ¿Qué crees que entendí por ese "Pero me lo vas a pagar" tuyo?- Fudou tomo su cuello y siguió gritando- ¡Lo primero que pensé fue que querías mi cabeza!

-¡No seas ridículo! ¡Aun si te corto la cabeza seguirías fastidiándome porque no te morirás!- Kidou se detuvo cuando entraron al invernadero y llegaron a un banco en el jardín de rosas-¿De qué me sirve una cabeza quejona?

-¡Así que admites querer mi cabeza!- Jalo su brazo para señalar a Kidou, pero un tirón en su costilla lo obligo a ponerse de cuclillas en el piso mientras abrazaba su torso y ahogaba un grito en su mano.

Kidou se alarmo un poco y ayudo a Fudou a levantarse y sentarse en el banco, este se recostó en el espaldar lentamente y vio a cualquier cosa que no fuera Kidou.

-Ya estoy bien, gracias

-No mientas- Kidou saco de bajo del banco de madera un pequeño botiquín de emergencias y se quedo arrodillado en la grava.- Ya sabía que estabas herido… Solo que no pensé que había sido tan grave. Dame tus manos, por favor.

Sus manos le ardían y las estaba escondiendo en la mangas de su camisa terracota de lana, pero la forma en la que el otro chico le veía hizo que extendiera con cuidado una. Kidou le sonrió y se quito los guantes, saco una pinza y tomo un algodón que remojo en un liquido marrón, tomo la mano de Fudou y este apretó el puño clavándose las uñas.

-Vamos, es Yodo, No te dolerá… Solo va arder.

-¡Es lo mismo!- Kidou paso el algodón por las heridas de Fudou y este chillo un poco debido a lo mucho que ardía pero luego de unos segundos ya no le dolió tanto, Kidou siguió tratando las heridas y luego vendo con cuidado la mano, tapando cada dedo por separado.

-Fue mi error- Kidou fue el que rompió el silencio mientras que trataba la otra mano- Mi ira me cegó y no te advertí que usaras ningún tipo de protección, lo lamento.

Se levanto cuando termino de vendar la otra mano de Fudou y le vio directo a los ojos, lo que solo logro que el otro le evitara la mirada.

-Ya que importa… Gracias por ayudarme.

-No he terminado, quítate la camisa.

Y allí la comodidad que Fudou había sentido se había desvanecido completamente, se alejo de Kidou mientras le miraba nervioso.- Yo estoy bien gracias.

-Claro que no estás bien, casi ni te puedes doblar. Déjame ver si es una cortada o un moretón- Kidou extendió su mano pero Fudou se deslizo hasta el otro extremo del banquillo.

-No te molestes, ya estaré bien.

Fudou no se pudo levantar ya que Kidou le tomo por los hombros y se arrodillo para tomar con su mano la camisa del chico y toco con cuidado el moretón morado en su costilla.

-No está rota pero si te golpeaste muy fuerte aquí. ¿En qué pensabas…?- Levanto un poco su mirada para regañar a Fudou pero este estaba viéndole con ira, pero parecía otra cosa debido al sonrojo que se apodero de toda su cara.

Kidou lo soltó y se levanto, se dio la vuelta para ocultar su propio sonrojo y aclaro su garganta- Lo mejor será que vayas con Gouenji, se ve grave.

-Sí, es lo mejor- En su voz no había nerviosismo alguno, pero si algo de enfado. Se levanto y ni se molesto en despedirse.

Ahora solo eran Kidou, sus pensamientos, y la mano temblante que toco el costado de Fudou.

-O-Veía lo mismo con lo que soñaba siempre, la pradera en el atardecer, la canción que Kidou había tocado le hacía acompañamiento al cálido viento de verano y al sol escondiéndose tras las montañas, subía la pequeña colina y cuando llegaba al árbol en el tope y veía a Miki la canción llego al Crescendo. Se veía tan tranquila allí arrodillada leyendo bajo el árbol, tan sonriente y feliz, aun mas cuando Hitomiko aparecía de tras del árbol con una cesta llena de manzanas y le ofrecía una, ahora ambas le llamaban pero él no sabía si debía ir, dio unos cuantos paso y cuando sintió la música incrementar como el latido de su corazón sintió un gran sonido estruendoso que le obligo a abrir sus ojos, se levanto de golpe cuando escucho una explosión aun mas grande y se dio cuenta de que algo de verdad había pasado. Se levanto y corrió hacia las cortinas y abrió la puerta de cristal que daba hacia su balcón, solo olio el fuerte olor a gasolina y humo mas solo veía la entrada al castillo.

-Parece que ya estas mejor- La voz de Midorikawa que entraba en la habitación fue la que hizo que Suzuno notara que se había levantado por su cuenta sin ningún inconveniente.

-Sí, eso parece- Se acerco a Midorikawa y lo saludo al igual que a Tachimukai, quien estaba algo nervioso por el gran sonido- ¿Sabes que habrá pasado? Huele a humo.

-Fudou iba a quemar algo… Creo que tomo la gasolina- Midorikawa se dirigió a Tachimukai y esto sonrió con pena.

-No podemos culparle, estaba muy adormecido- Yuuki siguió riendo.

-¿Gasolina? ¿Qué paso mientras dormía?

-Algunos sucesos divertidos, pero debes ir a asearte, ya que estas mejor, el amo demandara que vayas a desayunar con el- Midorikawa empujo al chico hasta el baño y lo dejo solo, lo cual extraño a Suzuno.

-¿No me vas a ayudar?- Pregunto confundido.

-… Hoy no, lo lamento- El mayordomo hizo una reverencia- Debo de encargarme de algunas cosas. Tachimukai estará aquí afuera si necesitas algo.

Midorikawa dio otra reverencia y se fue, mientras recogía el cabello que le molestaba detrás de sus orejas.

Tachimukai se asomo en el baño y compartió una mirada con Suzuno.

-¿Esta muy deprimido?

-Aun se echa la culpa de lo que te paso, solo que no quiere que nos preocupemos.-Tachimukai luego sonrió y salió del baño- ¡Pero ya sé cómo vamos a animarle! ¡Disfrute su baño!

Suzuno solo se confundió algo más, pero no evito sentir algo de confianza en esa honesta sonrisa.

-O-

-Tienes que ser tu- Aphrodi sonreía mientras que daba palmadas en la espalda de Hiroto- Solo tú podrías planear algo tan perfecto. Te amo a ti y a tu cabeza.

-Sí, ella también te ama.-Hiroto se sentía algo incomodo mientras caminaba y hablaba con Aphrodi, pero solo estaba nervioso- Aun no sé si…

-¡No te atrevas a echarte para atrás!- Le grito con su tono más iracundo mientras se frenaba de golpe- ¡No vas a malgastar tan buena idea!

-¿Y si fallo?- Hiroto tomo la muñeca de Aphrodi y la apretó- Podría causarle más daño aun.

-Hiroto, Tienes lo que le pediste a Yuuki, y lo arreglaste, solo necesitas hablar con Ryuuji.-Aphrodi le sonrió y le arreglo sus lentes- Confía en ti

-Pero ahora me evita cuando me ve.

-Eso lo arreglo yo- El joven noble tomo desprevenido a su amigo y lo empujo hacia los arbustos al lado de ellos y le silbo al mayordomo que estaba regando las flores del otro lado del jardín.

Ese chico, gracias a la suerte de Hiroto, era Midorikawa, quien se acerco a Aphrodi pero antes de preguntarle que había pasado este salió corriendo, dejando a Midorikawa confundido viendo al chico de la gabardina purpura alejándose de él.

-¿Me das una mano?-La voz de Hiroto asusto a Midorikawa quien lo ayudo tan rápido lo vio atorado en el arbusto. Cuando tuvo al hombre frente a él le ayudo a quitarse las hojas y la nieve de su chaqueta larga de color esmeralda y de su cabello.

-¿Qué hacías allí? ¿No te hiciste daño?-El mayordomo solo empezó a dar vueltas alrededor de Hiroto para asegurarse de que de verdad no se hubiera hecho daño y el chico solo reía.

-Solo sabes preocuparte por los demás. Eso es muy bueno- Hiroto detuvo a Midorikawa frente a él y lo miro justo a los ojos- Pero hay momentos en los que debes preocuparte por ti.

El mayordomo supo a donde iba esta conversación así que solo jugó con su cabello y se excuso diciendo que debía ocuparse con sus deberes, pero eso no detuvo a Hiroto.

-Sabes que no me gusta usar mi poder de noble sobre nadie- El chico sonrió y camino un poco alejándose de Midorikawa- Pero no me molestaría ordenarte que me hicieras compañía esta tarde.

-Eso es bajo de tu parte- Dijo con una sonrisa incomoda mientras se acercaba a Hiroto.

El hombre sonrió y siguió caminando, siendo seguido por Midorikawa, quien mantenía una distancia de Hiroto, este se detuvo y el mayordomo, que estaba más ocupado en ver hacia el piso choco contra su espalda.

-No me refiero a eso- Hiroto se dio la vuelta y se puso junto a el mayordomo para seguir caminando junto a él- Sabes que me gustar caminar junto a ti.

Midorikawa dio otra pequeña sonrisa pero casi no se podía ver debido a la forma en que su cabello tapaba su cara. Siguieron caminando en silencio, con el sonido del viento helado acompañándoles, Hiroto estaba pensando en que debería decir, en cómo abordar el tema pero un pequeño estornudo lo saco de su concentración.

-¿Tienes frio?

-Solo un poco, no te preocupes.

Midorikawa no hizo más que sorprenderse cuando sintió la caliente chaqueta de aquel hombre puesta sobre sus hombros, estaba cálida y olía como a Hiroto, pero aun así eso no lo distrajo mucho antes de empezar a quitársela diciendo que no era necesario y que este no debía.

-Pero quiero, y no puedes decir que tu nariz enrojecida no se debe al frio.

Hiroto apretó la fría nariz de de Midorikawa con su guante negro de cuero y luego sonrió para seguir caminando. El mayordomo volvió a esconder su cara tras su cabello y apretó entre sus manos la chaqueta color esmeralda de Hiroto, que era tan cálida y olía como él, a colonia de hombre que era endulzada con un poco de vainilla. En serio era un olor tan agradable, pero Midorikawa no quería ser tachado de raro si el dueño le encontraba oliendo su chaqueta.

Siguió a Hiroto quien no decía nada y se encontraba ocupado en sus pensamientos, pensaba que quería hablar con él, como intentaba hacerlo todos los días hasta que peleo con él hace como una semana. Hiroto había notado como Midorikawa no podía dejar el pasado atrás e intentaba animarlo, el pensó que intentarlo con fuerza lograría algo, pero solo logro que Midorikawa le gritara, y recordaba muy bien lo que le dijo.

"No puedes ayudar a tu primo, ¡¿Cómo piensas ayudarme a mí?!"

Le grito eso y luego salió corriendo, y tan rápido lo dijo se había arrepentido, pero aun si quisiera disculparse, cada vez que se acercaba a Hiroto solo pensaba "El nunca aceptaría unas disculpas de mi parte". Porque Hiroto pensaba en su primo más que cualquier otro en el castillo, al igual que los demás sirvientes del castillo, pero el lazo de sangre entre ellos era pesado, aun cuando Nagumo fuera una bestia, Hiroto solo se había preocupado durante estos 1000 años en que su primo estuviera al menos cómodo, por que hace muchos años se había resignado a que vivirían una eternidad en ese castillo y que la bestia envejecería y moriría. Y Hiroto tendría que ver al último familiar que le quedaba morir.

Y Midorikawa solo le había recordado eso.

Antes de que pudiera seguir discutiendo consigo mismo sobre sacar el tema o no volvió a chocar contra la espalda de Hiroto, levanto la cabeza y vio donde estaban, estaban muy adentrados en el bosque en el cual había nevado recientemente y frente a él estaba ese árbol de manzanas detrás de una pequeña lapida cubierta de nieve donde el nombre "Hiromu" resaltaba.

-Lo lamento, quizás esto no ayude, quizás lo empeore, pero no puedes seguir culpándote y estar escondiéndolo detrás de sonrisas toda la eternidad.- Midorikawa, atónito, levanto su cabeza para ver directo a los ojos de Hiroto, empezó a tartamudear pero Hiroto lo interrumpió.

-¿Cómo lo supe?, fue obvio, tu nunca te perdonaste no haber alcanzado a Hiromu en ese momento. Todos creyeron en tu felicidad todos estos años, pero siempre noto como de vez en cuando tu mirada se pierde cuando ves en dirección a la montaña. Y desde el accidente de Suzuno todo empeoro- Hiroto se arrodilló frente a la lapida y detrás de ella saco un ramo de flores- También se que no vienes aquí desde el funeral.

-Su cuerpo no está allí… A él lo enterraron en el pueblo de su familia.- Hablaba como si el aire se escapara de sus pulmones.

-Pero sabes que a él le encantaban las manzanas de este árbol, y amaba jugar en este bosque- Hiroto puso las flores, las margaritas mas lindas que pudo encontrar, en la mano de Ryuuji- Y también sabes que tu siempre venias aquí para embarcarte en aventuras junto a él. Y que él no quiere que te eches la culpa.

El mayordomo apretó el ramo de flores en su mano, sintió muchas cosas tan solo viendo esa lapida, y más el árbol donde él jugaba con su mejor amigo a ver quien llegaba más alto. Pensó que era muy fácil salir corriendo de allí, soltar las flores, darse la vuelta e ignorar a Hiroto mientras seguía escapando de él, de Hiromu y de sus propios sentimientos, por eso se sorprendió cuando se arrodillo en la nieve y puso las flores frente a la lapida para luego abrazarla. Quizás Midorikawa había llorado cuando no pudo ayudar a su mejor amigo, pero uno nunca llora lo suficiente.

-¡Lo lamento!- Grito mientras pegaba su cabeza de la lapida, el llanto en realidad no le dejaba hablar, pero Hiroto si podía entender todo lo que decía-¡Lo lamento por no poder ayudarte! ¡Por no haber encontrado a los guardias a tiempo! ¡Por que Haruya ya no puede acercarse al rio sin pensar en que tu deberías vivir y no el!

La chaqueta empezó a resbalarse de sus hombros y Hiroto la volvió a poner en su lugar pero el abrazo de Midorikawa lo impresiono.

-Lamento… Haberte dicho que no podrías ayudar a Haruya.

El corazón de Hiroto solo se acelero violentamente, lentamente regreso el abrazo e intento calmar al chico. Después de estar un rato tirados en la nieve Hiroto decidió que ya era hora de regresar al castillo. El y Midorikawa se levantaron y este solo se sintió avergonzado.

-No sé si debo preguntar esto… ¿Te sientes mejor?

Y la sonrisa en la cara de Ryuuji lo dijo todo, la sonrisa era diferente a las que había estado viendo desde hace mil años. Esta es la misma sonrisa que un pequeño niño de 4 años, hijo de sirvientes del palacio le regalo a Hiroto cuando se conocieron y le invito a jugar con el príncipe y su mejor amigo. Hiroto sonrió también y le dijo que debían regresar al castillo, pero Midorikawa lo persuadió para que lo acompañara a otro lugar, luego de caminar un poco, casi saliendo del bosque, se encontraron el rio que caía de la montaña, y un pequeño puente rojo que lo atravesaba.

-¿Estás seguro de querer estar aquí?- Hiroto hablo preocupado.

-Siempre quise regresar aquí, aunque en estos momentos el rio esta casi congelado con el frio que hace.- Se dirigió hacia el puente y se apoyo de la baranda de madera y vio su reflejo en el agua estática.

-Podemos regresar en verano.- Hiroto se apoyo en la baranda junto a Ryuuji y decidió que era el momento de la segunda parte de su plan- Pero debo confesarte algo.

-¿Qué cosa?

-Te robe….- Midorikawa se confundió ante tal comentario pero Hiroto saco algo del pequeño bolsillo de su chaleco negro y lo apretó con su mano - Te robe, pero quiero devolvértelo.

Midorikawa iba a preguntar exactamente que le había quitado pero Hiroto tomo su mano y puso el objeto en su palma para luego cerrarla. Ryuuji vio su guante y abrió su mano, allí estaba, la liga negra con la que se había aguantado el cabello todos esos años, estaba como nueva, tenía un pedazo de metal que aguantaba los extremos que se habían roto. Ryuuji vio su mano y luego a Hiroto, y luego a su mano para volver a ver a Hiroto con una sonrisa en su cara y ese típico brillo en sus ojos.

-Qué bueno que te guste- Dijo Hiroto apenado debido a esa mirada que le dedicaba el chico.

-¿Cómo la obtuviste? ¿Cómo la reparaste?

-Digamos que Tachimukai y Haruna también merecen las gracias.- Hiroto sonrió se rasco la cabeza algo incomodo- M gusta cómo se te ve el cabello suelto, pero se nota que no es muy cómodo mientras trabajas.

-Para nada- Ryuuji empezó a reír mientras ataba su cabello en una cola de caballo que le llegaba hasta un poco más abajo del cuello, pero quiso quitársela cuando Hiroto empezó a reírse de él.

-¡No me estoy burlando!, Es que… En serio te ves como cuando tenías 12 años.

Midorikawa se sonrojo ante el comentario y empezó a refunfuñar mientras escondía su cabeza en el amplio cuello de la chaqueta esmeralda, y allí el olor de Hiroto lo ataco de nuevo, ahora estaban charlando como lo hacían siempre, de cosas triviales. Pero eso no evitaba que Midorikawa empezara a pensar en cosas en las que no había pensado antes, como lo pesado que se siente su cabello en una cola de caballo y no en su usual bollo, en lo lindo que se veían las copas de los arboles cubiertas de nieve, en lo bien que huele Hiroto o en cómo se perdía en sus ojos mientras le hablaba.

-Si te sientes mejor, creo que deberíamos regresar para que te quites las lagrimas de la cara- Hiroto se quito uno de sus guantes y puso su mano tibia en la mejilla algo fría de Midorikawa, acaricio con su pulgar la zona enrojecida debajo del parpado y luego lo paso por la lagrima seca, causándole cosquillas al chico y una risa inocente.

-¿Puedes tener cosquillas allí?-Hiroto se impresiono por haber descubierto algo nuevo del cuerpo humano.

-Tonto, es por el contacto y las diferentes temperaturas- Midorikawa se quito su guante y tomo la mejilla del más alto logrando que este se sonrojara un poco- ¿Ves?

Ambos se quedaron así por un rato, sintiendo el calor del otro que paso de sus mejillas a sus labios cuando empezaron a besarse, algo normal, un pequeño contacto que casi se detiene pero Hiroto lo profundizo rodeando a Midorikawa por la cintura con su brazo libre y tomando al chico por la barbilla. Ambos se sentían en completo deleite mientras hacían lo que hacían, Midorikawa decidió abrir un poco su boca y fue la mejor idea que haya tenido cuando Hiroto decidió lamer un poco el labio inferior de Ryuji y profundizar aun más ese beso. Ambos estaban muy ocupados aprendiendo a besar, lo que fue un éxito inesperado, pero cuando notaron el hecho de que estaban APRENDIENDO a besar fue que notaron lo que estaban haciendo. Ambos abrieron sus ojos de golpe y –Aunque fue contra sus deseos- se separaron de alarmados, se alejaron el uno del otro hasta que ambos cayeron sentados. Se vieron fijamente a los ojos, Midorikawa apretó aun más la chaqueta que estaba en sus hombros con sus manos y Hiroto estaba pensando en qué demonios había pasado y que era lo que iba a decir.

-¿Qué fue eso?- Midorikawa le quito la oportunidad de decir alguna tontería.

-Realmente no lo sé…

-¡C-Como no vas a saberlo! ¡Tu fuiste el que me beso!- Midorikawa se levanto alterado y empezó a respirar agitadamente- ¡Oh Dios, Hiroto me besaste!

-¡Tú me besaste a mí!- Se levanto con la idea de confrontar a Midorikawa pero el chico estaba muy alterado como para discutir quien beso a quien.

-¡Fue entre los dos!- Ryuuji grito y puso sus manos en su cabeza- ¡Y ese no es el mayor problema Hiroto! ¡El problema era que no podíamos parar! ¡Y…!

Midorikawa no acabo su oración, empezó a notar aun mas su aliento frio saliendo una y otra vez de su boca. Aun si el chico no hubiera acabado su oración, Hiroto sabía lo que iba a decir.

-Y que se sintió increíble… ¿No?- Hiroto vio como Midorikawa levanto su mirada y solo cuando vio sus ojos el más bajito se sonrojo completamente, contagiándoselo a Hiroto quien sintió todo su cuerpo hormiguear y luego dejo salir un suspiro frustrado el cual creó una gran nube frente a él, así que tomo la muñeca de Midorikawa y empezó a correr de vuelta al castillo.

-¡¿Qué estás haciendo ahora?!-Grito molesto Midorikawa.

-¡Te lo explicare! ¡Pero debemos buscar a Gouenji y a Aphrodi!

-O-

Suzuno realmente no hallaba que hacer, ya se acercaba la hora del almuerzo así que prefirió bajar a que siguieran llevándoselo a la cama, ya se sentía bien y lo que más odiaba era provocar lastima. Mientras caminaba por la sala principal del castillo se dio cuenta de que él nunca había logrado recorrer todo el castillo, y si iba a quedarse allí por el resto de su vida quizás debería al menos conocerlo. El salón de la entrada era amplio, sin muebles, con el mármol de un blanco nacarado que había sido pulido hace poco, muy diferente al mármol destruido que piso la primera vez que llego al castillo. Se paro frente a la gran puerta de entrada que estaba pintada de negro, que no combinaba mucho con el exterior blanco y dorado del castillo, y reviso la sala con la vista, si tuviera que decir un término para explicar la arquitectura diría que tenía un aire renacentista, al igual que las habitaciones en las que había estado. Lo que más llamaba la atención de la sala eran las grandes escaleras que estaban en frente de la puerta, hechas del mismo mármol que el piso, solo que los bordes de los escalones estaban decorados con granito de un mismo tono. En serio era una bella sala.

-¿Suzuno? ¿Necesitas algo?- La voz que llamo su atención fue la de Sakuma, quien se encontraba yendo en dirección a la cocina.

-No, simplemente estaba aburrido y baje a dar unas vueltas.

-Si necesitas algo solo dime- El chico hizo una reverencia y Suzuno pensó en algo que quería saber, pero lo pensó mejor y se detuvo.

-Dímelo- El mayordomo levanto su cabeza y le sonrió al chico- Se que hay algo que quieres preguntar.

-Como… ¿Cómo perdiste tu ojo?

-Bueno, es una larga historia…

-Si no quieres no me la cuentes, solo era un capricho- Suzuno se avergonzó por tal pedido.

-Realmente no tengo ningún problema- Sakuma sonrió y le pidió que le acompañara- Es mejor si vamos a un lugar mas cómodo.

Sakuma llevo a Suzuno a una de las pequeñas salitas de estar de la primera sala, preparo un poco de té y puso la taza de porcelana azul frente al joven que estaba sentado en un sofá de terciopelo rojo, Sakuma se sentó en una silla frente a él, al otro lado de la mesita del café y se quito si parche con cuidado. Suzuno se asusto un poco por qué no sabía que vería pero solo vio el ojo cerrado del chico, el suspenso lo mataba pero Sakuma lo noto y se disculpo.

-Discúlpame, es que hoy no lo he abierto así que será algo lento- El chico de cabello turquesa se quito un guante y se acaricio lentamente el parpado y al final pudo abrirlo.

Para sorpresa de Suzuno, el ojo no era falso, era su ojo, pero era muy diferente a su otro ojo, su iris seguía siendo del mismo color pero la parte blanca era completamente negra, intento no hacer ninguna mala cara, pero estaba sorprendido, nunca había visto algo así.

-Eso es…

- Heterocromía. Es una enfermedad que puede ser congénita, heredada o formada por una lesión- Sakuma vio su parche descansando en su regazo y subió con cuidado su cabeza- Yo la adquirí debido a una lesión. El amo me hizo esto.

Suzuno puso la tasa en la mesa y se recostó del sillón, no entendía muy bien, sabía que el chico era una bestia violenta, pero nunca le había visto hacerle daño o tratar mal a ninguno de sus sirvientes. A sus sirvientes los trataba mejor que al mismo Suzuno.

-Se te ve en la cara que quieres saber. Y te lo diré, cuando la maldición cayó sobre nosotros solo un pequeño puñado de nosotros estaba aquí adentro en el castillo, y nosotros nos quedamos encerrados con la verdadera bestia. Nagumo… El amo, al principio no podía controlarse, no entendía lo que le había pasado y estaba alterado.

-¿Alterado? ¿A qué te refieres?- Suzuno estaba escuchando la historia, pero también tratando de descifrar esa monótona pero al mismo tiempo sentimental mirada en la cara de Sakuma.

-Solo te puedo decir, que una bestia en época de caza es peligrosa, sobre todo cuando tiene hambre. Durante la primera semana todos nos escondíamos para que el amo no nos atrapara, pero yo no fui tan bueno en esa misión.

-¿El intento...?- Hablo bajito, el tono de voz tan tranquilo de Sakuma se sentía como si le contaran una historia de terror.

-Me ataco- El mayordomo levanto su cabeza un poco y luego vio hacia la ventana- No fue tan duro ya que Genda logro lanzarse sobre él, pero no fue tan suertudo.

-Por eso tiene esa cicatriz en su ojo…

-Y otras en su abdomen-Bajo un poco el tono de voz y Suzuno noto como el ambiente empeoraba- Pero el evito que me hubiera pasado algo peor… Muchos aquí tienen sus propias cicatrices por tratar de detener al amo. ¿Quieres saber por qué el quinto piso no se utiliza?

Suzuno asintió levemente.

-Como te dije, el amo entro en un estado de bestialidad total y debido a que no podíamos salir de aquí acordamos que lo mejor era… recluirlo- Sakuma pensó muy bien antes de decir esa palabra- Logramos sedarlo gracias a una droga que Gouenji consiguió en el consultorio de su padre y lo encerramos en el quinto piso e hicimos una barricada en el cuarto piso.

-¿Y cuanto tiempo estuvo allí?

-Un año. Un año entero desasiéndose de su ira destruyendo todo lo que había allí arriba. Fue algo increíble verlo bajar por esas escaleras, caminando como si fuera un humano de nuevo.

Suzuno noto que estaba muy inclinado hacia adelante así que se recostó del espaldar lentamente, fue una gran historia, casi no podía creerlo, pero era verdad que estaba en el castillo de una bestia que no actuaba como tal. Quizás toda la rabia y la desesperación de Nagumo había muerto en el quinto piso, o al menos la suficiente como para poder fingir que estaba "bien".

Sakuma volvió a ponerse su parche y tomo la taza de té vacía de Suzuno.

-Ya es la hora del almuerzo, y el amo me pidió que le avisara que quería comer con usted.

-Claro, no hay problema.

Ambos jóvenes salieron de la agradable sala de estar y Sakuma le indico la dirección al salón comedor donde había desayunado hace algunos días. Suzuno entro por la puerta y pudo ver a Nagumo al otro extremo de la habitación, frente al gran ventanal que ocupaba toda la pared, lo veía mientras jugaba un poco con su capa roja y mordía con ansiedad la garra de su dedo índice. Aun no había notado la presencia de Suzuno.

-¿Llego tarde?- Suzuno se quedo en la puerta y, por alguna razón espero ser juzgado, así que arreglo él cuello de su camisa blanca de lana y jalo un poco hacia abajo el chaleco dorado de satín para luego darse cuenta de lo que hacía y recordó que cuando era pequeño, tras cometer alguna travesura junto a Reina, siempre terminaban arreglando sus ropas para verse impecables y explicarle-Mentirle- a Hitomiko que lo que hacían no era lo que pensaba.

-No, para nada, solo estaba pensando.-Nagumo se sentó y Suzuno lo siguió pero este se confundió debido a la mirada que el otro le dedicaba.

-¿Qué tengo ahora?- Hablo de manera cortante.

-Nada. Esperaba tu comentario sarcástico como "¿En serio tú piensas?"- Nagumo tomo el tenedor de plata y jugó con el clavándolo en la mesa.

-Me sorprende. ¿Pensabas en cómo responder mis comentarios hirientes?- Suzuno dio una sonrisa picara mientras apoyaba sus codos en la mesa y su cabeza en su palma- ¿No sabes responder rápido?

-Claro que no ocupo mi tiempo pensando en eso- Nagumo sintió la ira subir a su cabeza pero prefirió calmarse- Puedo responderte con facilidad. No es que digas cosas muy profundas.

-Pues entonces….

-Deténganse ahí –Ambos vieron a la puerta detrás de Suzuno y allí estaban Sakuma y Haruna, trayendo en sus manos cada uno una bandeja tapada, Sakuma le sirvió a Nagumo y Haruna a Suzuno.

-No estábamos haciendo nada…

-Con su permiso amo, estaban a punto de empezar a discutir- Sakuma toco el hombro de Nagumo y le pidió que no se hundiera en la silla de esa manera- No es bueno discutir con el estomago vacio.

-Es verdad- Haruna sonrió y ambos destaparon los platos. -Disfruten su Codorniz al horno bañado en salsa de vino blanco y trufas. Luego pueden discutir.

La pequeña ave estaba dorada y el aroma que desprendía era simplemente delicioso, los vegetales horneados a un lado se veían exquisitos y se podía sentir el dulzor del vino en el aroma. No pudo seguir maravillándose viendo al plato ya que las risas de Nagumo lo sacaron de sus pensamientos.

-¿Qué te causa gracia?-El tono de su voz puso nerviosa a Haruna y le causo gracia a Sakuma, mas no lo mostro.

-No mucho, solo es divertido ver cuando tratan a un plebeyo como príncipe- Nagumo dio un sorbo al vino tinto de su copa y luego miro de manera atrevida al chico- Disculpa, como una princesa.

Haruna termino de servir el vino en la copa de Suzuno y regreso con una sonrisa incomoda al lado de Sakuma que estaba, por fuera, serio como la muerte, por dentro, igual de serio. Suzuno tomo la copa con delicadeza y la levanto hacia Nagumo.

-Toda princesa necesita mascota. Buen provecho, Animal.

-O-

Midorikawa iba de lado a lado, de un extremo del gran consultorio de Gouenji a otro, y realmente deseaba que Kazemaru estuviera allí para calmarle y aconsejarle.

-Ryuuji, por favor cálmate por un momento- Hiroto estaba sentado junto Gouenji quien leía rápidamente un libro rojo y sonreía para sí.

-Esto es simplemente increíble.

-¡Claro que no! ¡Es raro! ¡No debería estar pasando!- Midorikawa se detuvo frente al doctor y lo vio directo a los ojos, por muy intimidante que fuera Gouenji, eso no le afectaba ahora- ¡Dinos que está pasando!

-Siéntate junto a Hiroto y cálmate para poder explicarte.

Midorikawa vio al chico pelirrojo ofreciéndole asiento junto a él en el sillón al lado del escritorio de Gouenji, pero ver a Hiroto solo le hizo recordar lo pasado haciéndolo sonrojarse, así que prefirió sentarse en la cama, al otro lado del escritorio.

-No es que te evite- Tartamudeo mientras cruzaba sus brazos- Solo quiero saber que está pasando.

Antes de que Gouenji pudiera explicarlo la puerta se abrió dejando pasar a Aphrodi y a Tsunami a la sala.

-Disculpa la tardanza, es que no encontraba a Aphrodi, y aquí esta lo que me pediste- Fubuki entro detrás de los otros y dejo una bandeja con una tetera con agua hirviendo y una taza en el escritorio de Gouenji.

-Gracias Fubuki- Gouenji se levanto y empujo a Fubuki de nuevo hasta la puerta- Puedes tomarte el día libre.

-¿Qué? ¡Pero soy tu ayudante! ¡La idea es que este aquí cuando haya problemas!- Fubuki estaba confundido y disgustado por las acciones del doctor mientras este lo empujaba fuera de la habitación.

-Sí, pero esta es una reunión de hombres.-Dijo Gouenji mientras veía la pared detrás de Fubuki.

-¡Yo soy hombre!-Fubuki se sintió indignado

-Una reunión de Hombres altos….

-Midorikawa y Aphrodi no son tan altos.- Los mencionados hicieron una queja y Tsunami se burlo.

-Es una reunión de hombres altos y/o con cabello largo.-Gouenji noto que al fin le había ganado a Fubuki y le sonrió- Ahora, por favor ve y cuida de Kazemaru, debe sentirse solo.

Fubuki no pudo molestarse mucho con Gouenji, era extraño que eso pasara, así que siguió las órdenes del doctor y se retiro. Gouenji cerró la puerta y se recostó en ella, observo a los presentes por un momento y hablo

-Los reuní aquí por una situación de suma importancia.

-¿No era por una reunión de hombres altos con cabello largo?-Dijo Tsunami causándole risas a los demás.

-Yo no sé mentir, fue lo único que vino a mi mente. En realidad los llame aquí porque son los únicos con los que he logrado discutir sobre el tema de la maldición.

-¿Paso algo con Suzuno?- Dijo Tsunami agarrándole más interés al tema

-¿Suzuno? Mis predicciones dicen que primero será Nagumo-Aphrodi estaba decidido a formar un debate con Tsunami pero Gouenji los interrumpió.

-No fue nada que afectara a ninguno de esos dos. Pero si a estos dos-Gouenji miro a Hiroto que veía hacia la ventana frente al escritorio junto al sillón donde estaba sentado para no sentir la mirada desvergonzada de Aphrodi y la sorprendida pero al borde de las risas de Tsunami. Midorikawa solo empezó a jugar poniendo y quitándose su guante derecho.

-No me lo esperaba, o quizás si- Dijo Tsunami con una gran sonrisa- ¿Entre ellos dos hubo algo?

Gouenji asintió.- Un beso.

-¡Esto es tan perfecto!- Aphrodi se lanzo hacia Hiroto y lo jalo hacia Midorikawa-¡Ustedes dos lo empezaron todo!

-¡¿Empezar qué?!-Midorikawa logro que Aphrodi soltara su mano y se escondió detrás de Tsunami- ¡Esto no debería estar pasando!

-¡Sí!- Hiroto también perdió la paciencia-¡Se supone que lo que siento no debería sentirlo!

-¿Entonces si sientes algo?-Aphrodi volvió a poner esa mirada atrevida en sus ojos y Hiroto sintió que la había embarrado.

Vio a su alrededor, Aphrodi tratando de sacarle las palabras a la fuerza con su mirada, Gouenji ansioso por la respuesta y por tener una de sus libretas para archivar lo sucedido, Tsunami se mordía el labio inferior mientras sonreía y Midorikawa, asomando su cabeza de tras de Tsunami algo sonrojado pero esperando lo que diría el joven. Y Hiroto sabía lo que debía hacer.

-Si, Aphrodi, si siento algo por él, ahora noto que desde hace un tiempo lo siento- Hiroto puso firmeza en sus palabras mientras veía directamente a Midorikawa. Los ojos del mayordomo cogieron un brillo de sorpresa y aunque su sonrojo se incremento era más delicado que el de la vergüenza.

-Ok, esto es mucho mejor de lo que esperaba. –Aphrodi soltó la mano de Hiroto, tomo a Tsunami y lo arrastro hasta Gouenji.

-Eso significa que la maldición se está rompiendo- Susurro el moreno.

-Sí, y es como Aphrodi predijo- Hablo el doctor- Todo empezó esa noche en la que Suzuno regreso al castillo luego de que la manada de lobos atacara a Nagumo.

-Ya lo sé, soy increíble- Rio bajito el chico junto a los otros dos y el puso sus brazos alrededor de los hombros de ambos-¿Ahora qué hacemos con esos dos? ¿Les ayudamos o dejamos que lo descubran ellos solos?

-¿Saben que podemos escucharlos?-Dijo Hiroto

Los tres se vieron entre si y levantaron un poco la cabeza para ver a Hiroto, quien se veía cansado, como si lo hubiera golpeado un ejército entero, y a Midorikawa quien peleaba para decir algo.

-Mejor los ayudamos un poco-Tsunami sonrió y se acerco a Midorikawa. Acaricio la cabeza de este y le sonrió a Hiroto.

-No tienen por qué preocuparse- Volvió a hablar- Solo tienen que relajarse y hablar. Hacer lo mismo que hacen cuando están juntos. Ya eran buenos amigos, no habrá muchos cambios en su relación.

-¿Y la cuestión del beso?-Hablo Midorikawa nervioso.

-No me preguntes a mí, yo no sé qué tan bien besa Hiroto.-El comentario hizo que Hiroto sonriera incomodo pero logro sacarle un buen par a de risas a Midorikawa.

-Besarse solo es otro agregado a la relación.-Gouenji entro a la conversación.

-Pero es mejor que ustedes vayan descubriéndolo.- Aphrodi los tomo a ambos y los saco del consultorio- Ahora vayan a hacer que el sentimiento crezca.

-Y no le digan nada a nadie sobre esta conversación o lo que paso hoy- Gouenji se paro junto a Aphrodi y este asintió.

-¿Por qué no?- Pregunto Midorikawa.

-Por que Gouenji tiene interés en esto, y quiere experimentar.-Hiroto sonrió

El doctor intercambio miradas con Hiroto, sonrió y luego les cerró la puerta en la cara. Ambos decidieron que quedarse allí, viendo a la puerta, esperando que el otro empezara lo conversación pero ninguno se atrevía a hacerlo.

-Yo… quiero que esto continúe.- Midorikawa hablo y mientras veía al piso extendió hacia el costado de Hiroto- Si es verdad lo que dices, si lo quiero.

Hiroto pudo ver el perfil del mayordomo, había ansiedad clavada en su mirada, un fuerte sonrojo que era parecido al de la fiebre y su mano, que no tenía guante, temblaba, así que Hiroto la tomo y cuando Midorikawa sintió los dedos de Hiroto entrelazarse con los suyos vio la sonrisa del pelirrojo.

-Sabes que nunca te mentiría, Ryuji.


Nota Final: Si… No tengo mucho que decir más que disculpas por tardar tanto en montarlo…¡Pero lo logre! . Como siempre dejen Reviews ya que me alimento de ellos y disfruten.