Un Bello Odioso y Un Bestial Idiota
Nota de autora: Oveja aquí, como lamento haber tardado tanto, empecé mi último año en secundaria y hacemos un trabajo de investigación y mis clases de música se mesclaron con todo y no podía escribir. ¡Pero como quería hacerlo!, Tarde más por que vinieron a mi cabeza un One-shot y un Short-fic (Ambos de Inazuma) que quizás los vean en FF dentro de poco. Sin más preámbulos, ¡Disfruten!
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, le pertenece al Level-5, ya saben, de los que me quejo en todos los capítulos.
Capitulo 8
Fubuki estaba molesto, molesto porque Gouenji no quería dejarle ayudarle, y también porque estaba curioso de lo que fueran a discutir en la sala, pero mientras se acercaba a la habitación donde reposaba Kazemaru mas se decía que debía calmarse. Mientras más se angustiara cerca del chico peor se sentiría. Su fiebre ya se había ido pero una gripe y dolor muscular cobro factura en el cuerpo del mayordomo trabajador. Toco a la puerta y un débil "Pase" le aviso que Kazemaru estaba despierto. Kazemaru se estaba quedando en una habitación de huéspedes, Nagumo había dicho hace mucho que si algo le pasara a cualquiera en el castillo debían de ser cuidados como si fueran nobles, además, alguien debía darle uso a esas grandes y cómodas camas de vez en cuando. Fubuki entro y vio a Kazemaru, que se veía demasiado pequeño en esa gran cama, cubierto hasta el cuello por una colcha dorada y con su cabello desparramado por toda la almohada. Fubuki rió al verlo así.
-¿Qué tal estas?
-Algo de tos y me duele el pecho- Tosió un poco pero aun así sonrió un poco- Pero ya pasara.
-Sí, vine a hacerte un poco de compañía y cuidarte.
-Muchas gracias.
-También quería decirte que parece que el asunto con Midorikawa se arreglo.
Los ojos de Kazemaru se abrieron con emoción y sonrió- Eso me alegra. ¿Pero cómo?
-Fue algo que hizo Hiroto pero Gouenji me saco antes de que empezara su tonta reunión de "Hombres altos y con cabello largo"-Se sentó molesto en una silla junto a la cama. Kazemaru volteo su cabeza para verlo con su cara sonrojada por la gripe y una expresión confundida.
-¿Una qué?
-Sí, yo me pregunte lo mismo. Gouenji, Aphrodi y Tsunami tienen desde hace tiempo algo entre manos y ahora incluyen a Midorikawa y a Hiroto-Fubuki cruzo sus brazos y vio a la ventana junto a el para luego volver a ver a Kazemaru.- En serio, soy su ayudante, pero últimamente Gouenji actúa como un idiota
-¡Qué raro verte hablar mal de tu preciado Gouenji!
Esa voz conocida entro por la ventana y asusto a Fubuki mas tanto él como Kazemaru sonrieron cuando vieron al chico que entraba por la ventana con su gran sonrisa traviesa.
-¡Kogure!- Grito Fubuki y abrazo al más bajito quien solo se sintió incomodo pero seguía sonriendo- ¿Qué haces aquí?
-Si- Kazemaru empezó a reír mientras veía al chico- ¿No habías sido desterrado?
-No creo que Kidou siga molesto conmigo. Además, ya que vi el mundo un rato, decidí que era más cómodo estar aquí.-El chico que venía vestido con ropas llenas de polvo jalo una gran bolsa de tela y una un poco más pequeña y las puso junto a la cama.
-¿Qué traes allí? ¿Y por qué tienes tus ropas así?- Kazemaru hablo mientras que Fubuki le ayudaba a sentarse en la cama.
-¿Te hicieron algo mientras estabas fuera?-Tanto Fubuki como Kazemaru pusieron una mirada preocupada en sus rostros pero Kogure se burlo de lo tontos que se veían.
-¡Claro que no! Simplemente traje una que otra cosa para ustedes y…-Kogure abrió la bolsa más grande y una sonrisa malvada característica de él se puso en su rostro- Vine a dejarle un regalo a Haruna.
Dentro de la bolsa había ranas, sapos y saltamontes. Tan rápido los vieron Fubuki y Kazemaru supieron que planeaba hacer el chico.
-En serio. ¿Algún día dejaras a Haruna en paz?
-Fubuki, tenemos una eternidad para pasarla en la tierra y no me voy a quedar jugando al amo de casa.
-Pero fue por tus bromas en primer lugar que Kidou te saco de aquí- Kazemaru empezó a toser de nuevo.
-En realidad me fui por que quise, no porque le tenga miedo a Kidou o a su súper poder de leer la mente y destruir esperanza alguna de salvarte de él.-Kogure iba bajando poco a poco la voz y tanto Fubuki como Kazemaru entendían muy bien a qué se refería.
-¿Y qué piensas hacer con todo esto?- Fubuki no sabía si acercarse a la bolsa sin que alguna de esas cosas le saltaran encima.
-Pues, mis queridos compañeros, tengo planeado darle a Haruna el susto de su vida. Tomare todo esto y los pondré en el jardín de Camelias de Haruna...-Kogure siguió riendo y planeando. Hasta podías ver como su cabello se levantaba en dos cuernos en su cabeza.- No le harán nada a las flores o a ella. ¡Pero se va a asustar!
Ambos chicos se vieron y luego a Kogure quien sintió las miradas tristes de Fubuki y Kazemaru así que pregunto por qué lo veían así.
-No lo sabes porque paso ayer…-Fubuki se sentó de nuevo junto a Kazemaru.
-Fudou sin querer destruyo el jardín de Camelias de Haruna. Tuvo que sacarlas todas y ya no queda nada más que tierra.-Kazemaru tosió un poco pero manteniendo su triste mirada- La pobre estaba tan deprimida. Hasta Fudou esta triste por haberlo causado, aunque no lo quiere admitir.
Kogure soltó la rana que tenía en su mano y esta se escapo por la puerta. No sabía que decir. Ese jardín era la mayor distracción de Haruna y las camelia eran las flores favoritas de su madre. A Kogure le encantaría fastidiarla, jalarle su cabello cuando eran niños y Kidou no los veía, subirle la falda para apenarla y huir de ella y su furia- que era parecida a la de Kidou. Pero más violenta- pero nunca se metería con su jardín de camelias, quizás pondría cosas allí, pero ninguna cosa que destruiría su jardín. Lo que le recordaba a su madre. Kogure no sentiría la mayor empatía ya que él fue abandonado y criado como sirviente en el castillo. Pero si podía sentir el cariño que había en sus ojos cuando ponía las camelias de su pequeño jardín en la mesa del comedor de la cocina.
-Ya entiendo-Kogure suspiro y luego sonrío- ¡Ya sé que hacer!
El chico salió de nuevo por la ventana, ya que si se atrevía a pasar al castillo Kidou lo sentiría y sería el fin de Kogure. Antes de irse grito "Tengan cuidado con la serpiente", lo que Fubuki no entendió y tropezó con la bolsa llena de animales. Todos cayeron al piso y Fubuki se asusto, pero realmente sintió como se le ponían los pelos de punta cuando una serpiente de más de 3 metros se salió de la bolsa. El chico salto a la cama y se abrazo a Kazemaru que posiblemente se había desmayado. Fubuki tenía que pensar y hacerlo rápido, su prioridad era su amigo enfermo así que lo cargo en su espalda para sacarlo de la habitación, piso varios puntos del piso, dando zancadas para evitar los insectos y anfibios, pero el gran problema era pasar la serpiente que parecía lo suficientemente grande como para engullirlos tanto a Kazemaru como a él. Fubuki juraba que, aunque estuviera usando botas altas y sus pantalones dentro de ellas, algunos de esos bichos estaban dentro de el, mas de una vez casi soltó a Kazemaru. Decidió gritar para pedir ayuda lo cual sirvió por que al cabo de un rato Endou, Sakuma y Kidou llegaron, pero los tres se hicieron para atrás al ver a esa cosa parecida a una anaconda mezclada con una cascabel siseando en la puerta.
-¡¿Cómo llego esto aquí?!-Endou empezó a temblar y tartamudear pero cuando vio a Kazemaru desmayado sobre Fubuki lo primero que quiso hacer fue ir y ayudarlo. Y sintió que no era solo por ayudar a un amigo.
-¡Fue Kogure!- Fubuki tenía los nervios de punta porque gracias al grito de Endou los sapos empezaron a saltar- ¡Sáquennos de aquí!
-Kogure… Me las va a pagar cuando lo encuentre- Dijo bajito Kidou hacia Sakuma que realmente estaba de diferentes colores.
-Yo no… No creo que pueda.-Sakuma odiaba a ese tipo de animales, y todo empezó cuando Toramaru hizo ancas de rana por primera vez y Kogure decidió poner un kilo de ranas muertas en su cama mientras el mayordomo dormía. Ese chico era el diablo.
-Tranquilo- Dijo Endou con una sonrisa- Nosotros entraremos.
Endou y Kidou entraron a la habitación, la serpiente estaba recostada, pero eso no le inspiraba confianza a ninguno de los dos. Siguieron caminando y Endou llego antes que Kidou y con cuidado tomo a Kazemaru en sus brazos y lo cargo en sus brazos con cuidado de no golpear su cabeza con la pared mientras caminaba pegado a ella.
-Toma la sabana- Susurro Endou y Kidou entendió a lo que se refería. Tendría que atraparla con la sabana y entre Fubuki y el tomaron dos extremos de la sabana y a la cuenta de tres saltaron hacia la serpiente. Fue una larga pelea de ambos hombres contra la serpiente pero logró escapar.
Sakuma se aparto rápidamente y la serpiente lo evadió, los bruscos movimientos de la serpiente antes de salir de la habitación lograron alborotar aun más a las ranas, sapos, saltamontes y una que otra cucaracha. Ahora había una horda de anfibios y bichos guiados por una serpiente come-hombres escapando de la habitación. A donde irían a llegar ya que tan rápido aparecieron Sakuma los perdió de vista, nunca pensó que fueran tan rápidos. Sakuma estaba a punto de tener un ataque de pánico pero el grito de Fudou lo distrajo, el chico apareció corriendo por encima de los bichos confundido.
-¡Sakuma! ¡¿Qué está pasando?!- Se acerco a él pero Sakuma se hecho hacia atrás mientras que señalaba a su hombro y balbuceaba.
Fudou no comprendía lo que el chico decía así que vio a su hombro y en el reposaba una pequeña rana que saco su lengua y se comió un grillo que había saltado al cabello de Fudou. Ahora Fudou tenía el ataque de pánico. Empezó a dar vueltas y Sakuma a gritar mientras se levantaba e intentaba ayudarlo. Los demás salieron de la habitación y no hallaban como ayudar a Sakuma y a Fudou que se perseguían el uno al otro pero, en cuestión de un rato, chocaron entre ellos.
-¿Ya no lo tengo verdad?- Dijo Fudou mientras levantaba la cabeza del suelo.
-¿No me lo paso a mi verdad?-Sakuma tapaba su cara con sus manos.
-Ninguno de los dos lo tiene- Endou rio, recordando lo que había pasado simplemente no podía evitarlo.
-Ahora si quiero matar a Kogure- Fubuki ayudo a Fudou a levantarse.
-No puedes matarlo- Dijo Sakuma mientras Kidou le ayudaba a levantarse del suelo y luego se dirigió a él- Pero si podemos encerrarlo en un cuarto sin comida ni agua durante 40 años y ver que pasa ¿Verdad?
-Deja que lo piense un poco- Kidou le sonrió a Sakuma y todos se sorprendieron.
-Kidou sonrió…-Los ojos de Fubuki se abrieron con sorpresa.
-Rápido. Pidan un deseo- Kazemaru despertó por un momento y hablo con un tono mareado logrando que Endou riera.
Kidou quito la sonrisa de su rostro con algo de vergüenza y Sakuma lo noto. Fudou vio como intercambiaron miradas entre ellos y solo gruño. Se disculpo de mala gana y se fue del lugar dejando a todos algo confundidos.
-¿Y ahora que le pasa?-Fubuki hablo cuando vio que Fudou desapareció del pasillo.
-Esta amargado, como siempre- La sonrisa de Endou bajo un poco mientras que veía a Kazemaru en sus brazos- Pero creo que debemos preocuparnos por este chico ahora.
-Tienes razón- Kidou arreglo sus lentes y se paro firme de nuevo- Endou y Fubuki se encargaran de Kazemaru, llévenlo a una habitación en el segundo piso. Sakuma, ve a advertirles a todos que hay una Anaconda en el palacio y busca a Genda. Y vayan preparando el té.
Todos asintieron y se fueron del lugar excepto Kidou. El jefe de los mayordomos vio a su reloj que daba las 2 de la tarde, había sido un día de lo más estresante. Decidió que merecía un descanso de media hora.
.O.
Fudou refunfuñaba y maldecía por lo bajo mientras caminaba con pisadas bruscas por uno de los pasillos del castillo, busco cual era el mejor lugar para dormir la siesta que había postergado por culpa de las ranas y la serpiente y se encontró con su lugar favorito. El sofá de la sala de música. Era de terciopelo rojo y tenía grandes almohadones que siempre eran arreglados por Midorikawa, Fudou pensaba que para ser tan distraído e infantil ese chico si sabia como arreglar una almohada y hacerla cómoda. Se lanzo al sofá y pensó un poco en lo que había pasado, fue muy divertido ver a Sakuma entrando en pánico-Aunque el también fue un miedoso, pero no le digan que lo se- y la horda de anfibios y bichos que estarán dando vueltas por el castillo de seguro causarían muchos problemas.
-Debo felicitar a Kogure, esta ha sido de las mejores.
Aunque su gran sonrisa se fue desvaneciendo cuando recordó la sonrisa de Kidou, la forma en que ayudo a Sakuma, tomándolo con cuidado, sonriéndole como solo le sonríe a su hermana, a la única que persona que él quiere, o al menos recuerda como era quererla. Eso causo en Fudou un sentimiento de ardor en su pecho y mucha rabia, puso su mano en su pecho y apretó su camisa. Le dolía y no sabía por qué. Quizás lo de Kazemaru era contagioso.
-¿No te he dicho que no duermas aquí?- La voz de Kidou hizo que el chico abriera sus ojos. El estaba parado junto a él, viéndolo por el rabillo de los ojos, como siempre.
-¿Ahora qué? ¿Vienes a tocarme de forma indebida otra vez?- Fudou se dio la vuelta en el sofá y ahora tenía su cara hacia el espaldar.
-Nunca te he tocado de forma indebida- Kidou chasqueo la lengua antes de hablarle con desagrado - No es como si lo quisiera- Fue hasta el piano sintiendo que había dicho una mentira.
-Esta mañana parecía otra cosa…
Fudou, para su mala suerte, pensó en voz alta y Kidou no supo cómo responderle. Se quedaron en silencio hasta que Fudou se levanto y fue hasta la puerta.
-No te he corrido aun.
-No tengo ganas de escuchar tus canciones melodramáticas en mis sueños.
No se despidieron y cada uno fue a hacer lo que debía hacer. Kidou empezó a tocar y Fudou a vagar por el castillo. Quizás ir a cazar a la serpiente le distraería y no le haría pensar en lo caliente que sentía su rostro.
.O.
Haruna salió de la habitación que estaba limpiando y vio la hora en un reloj que estaba en la pared, ya eran casi las tres, su hora de descanso ya llegaba. Por lo general bajaba a su pequeño jardín de camelias, les hablaría y las regaría, pero ahora tendría que buscar un nuevo pasatiempo. Suspiro más triste que molesta y siguió caminando por el pasillo hasta que choco con un pedazo de papel, lo recogió y vio que tenía algo escrito.
-"Ve al patio trasero", ¿De quién será esto?- Vio a ambos lados pero ella era la única en ese piso.
Bajo las escaleras y casi cae al ver una rana saltando frente a ella, su sexto sentido ya le decía de quien era la carta. Fue rápido hasta uno de los armarios de limpieza y tomo una escoba.
-Quizás hace un año te escapaste, pero esta vez me las va a pagar- Dijo con malicia y poniendo una mirada casi tan penetrante como la de su hermano.
Llego rápidamente al patio trasero y, aunque se vería como cualquier otra mucama, estaba lista para cualquier cosa. Sus sentidos estaban extremadamente desarrollados luego de tantos años cayendo en tantas bromas. Hace un año casi logra atraparlo luego de que pintara su cabello de rosa, pero Kidou lo atrapo antes que ella y lo mando en un "Destierro eterno", aunque en realidad el escapo de la furia de Kidou y todos pensaron que nunca iba a regresar.
Sacudió su cabeza ya que estaba pensando en otra cosa que no fuera capturar a su presa, digo, a Kogure. Sintió como algo se acercaba y sin pensarlo dos veces blandió la escoba tras de ella consiguiendo golpear algo. Aunque ese algo fue un pobre pájaro. Haruna soltó la escoba y fue a ayudar al pobre animal.
-¿Por qué golpeaste a ese pájaro con una escoba?
-¡No fue mi intención! ¡Quería darle a…!-Haruna se levanto con el pequeño pájaro azul en sus manos y se dirigió a la voz tras de ella.- ¡Kogure!
-¿Me querías golpear a mi? Eres cruel- Se dio la vuelta y empezó a alejarse de Haruna.
Haruna empezó a seguirlo y a preguntarle cosas como donde estuvo durante este año, o porque había vuelto a traer sus bromas al casi- pacifico castillo, pero Kogure solo seguía caminando y dándole excusas.
-¿No deberías molestarte en ayudar a ese pajarito?
Haruna vio al pequeño azulejo en sus manos, se movía lentamente, tenía un ala lastimada y ella solo se sintió culpable. Siguió caminando, ocupada con sus pensamientos pero cuando choco con la espalda de Kogure fue que vio adonde estaba. Era su pequeño jardín de camelias, esta mañana estaba completamente destrozado pero ahora parecía como si nada le hubiera pasado, las camelias azules mas lindas que haya visto estaban allí plantadas y un lindo camino de piedras blancas rodeaba el jardín.
-Me entere que habían destrozado tu jardín.
Haruna vio a Kogure a los ojos, era fácil ya que ambos eran de la misma altura, y le sonrió. Puso al azulejo con cuidado en su mano izquierda y con su brazo derecho abrazo al chico confundiéndole.
-¡Aun con lo malo que eres, no puedo decir que no te extrañe!-Haruna lo apretó más fuerte y Kogure le devolvió el abrazo- Y te recomiendo que no pongas eso en mi espalda.
Kogure empezó a reír y quito el papel que decía "Soy una tonta" de la espalda de Haruna cuando se separo de ella.
-Tu detector de bromas ha mejorado.¿ Qué piensas hacer con el pájaro?
El pájaro en sus manos no podía moverse muy bien y Haruna se preocupo de no haberle hecho daño no solo al ala sino a algún órgano interno.
-Se lo llevare a Tsunami, él sabrá que hacer.
-Te acompaño, todavía no lo he visto a él o a los demás.
Haruna vio a Kogure mientras caminaban hacia el establo y decidió preguntar.
-Anda dime. ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo fuera del castillo?
Kogure no se detuvo pero pensó muy bien lo que iba a decir, al final mintió.
-Pasearme por ahí, ver más el mundo. Apúrate si no quieres que el pájaro muera.
Haruna frunció el ceño, su amigo actuaba diferente.
-No tienes por qué actuar así.
Se detuvo y Haruna choco contra el tratando de proteger al pajarito.
-Te prometo que te lo explicare todo después.-Una sonrisa honesta y siguió caminando.
Haruna acaricio al pájaro con un dedo. Kogure estaba extraño y definitivamente averiguaría porque.
.O.
A Tobitaka le encantaba estar en la cocina, cortar los vegetales, el sonido de la carne cuando tocaba la sartén caliente, el olor, todo le gustaba. Le encantaba cocinar junto a Endou y a Toramaru pero ambos han estado actuando muy raro últimamente. Endou solo se quedaba viendo a diferentes puntos del techo y por estar tan distraído pensando en que sabe que cosa, sonriendo y sonrojándose por quien sabe qué ya se había lastimado varias veces con el fuego de la cocina y con los cuchillos, y Toramaru, Toramaru era el peor. Cuando lo conoció era un niño de 6 años que se asustaba por la apariencia de ese chico 4 años mayor que él, aun si sus padres fueran amigos de su madre él no sabía cómo acercársele, mientras crecían se fueron entendiendo entre los dos, algo los unía y era la pasión por la cocina. Después de la maldición, cuando todos decidieron que era mejor tratar de vivir la vida con la mayor normalidad posible, Tobitaka se convirtió en el sub-chef de ese pequeño al que respetaba por su fuerte actitud y cariñosa personalidad, los dos lados de la moneda, pero ahora era diferente, tartamudeaba y se confundía en las cosas más sencillas, antes le veía siempre a los ojos y actuaba sin dudar pero ahora evitaba verlo, no podía ni ver su cuerpo mientras hablaban, y eso que ya no lo hacían tanto como antes, Tobitaka ha tenido que comunicarse con él a través de Endou por su estúpida regla de 3 metros de separación o cuantos estúpidos metros sean.
-¿Sera que lo moleste?
-¿Por qué hablas solo?- Tsunami apareció a su lado y le quito un pedazo de zanahoria de la tabla de cortar.
Se sorprendió al notar que no estaba solo pero la persona más adecuada para darle un consejo apareció-Creo que Toramaru está molesto conmigo.
Tsunami recordó la actitud de Toramaru hacia Tobitaka en este último mes y pensó en la "Reunión súper-híper-mega-ultra-secreta"-Según Aphrodi- De la cual recién había salido y todo hizo click. Tsunami pensó lo que iba a decir, no podía venir y simplemente decir "Es porque esta perdidamente enamorado de ti, no te estreses por eso". No, tenía que ser sutil.
-No lo creo, aunque si, últimamente actúa nervioso.
-Actúa como si fuera un conejo y yo un cazador.-Lanzo con algo de enfado los trocitos de zanahoria a la sopa de pollo.
-¡Vamos amigo! ¡Si fuera así le tendría pánico a Genda!-Tsunami no pudo evitar reír-Y mira que los dos causan terror.
Frunció el ceño y le pidió seriedad a su amigo-En serio Jousuke, necesito un consejo. No puedo trabajar bien así.
El sexto sentido de "Míralo, creo que esta flechado" de Tsunami se encendió, así que fue más insistente.
-¿Y por qué te preocupa tanto? Tu comida aun sabe increíble.
-Es que…-Dejo el cuchillo y se limpio las manos en el delantal de su cintura- Simplemente no se siente bien, me gustaba que alguien como el tratara como un igual a alguien como yo.
El chico del establo entendía muy bien a qué se refería , Tsunami se encargaba de ir a buscar los recados en el pueblo que quedaba al pie de la montaña, a una hora de viaje en caballo, Tobitaka decidió acompañarle una vez y solo una vez basto para que el no quisiera volver a salir del castillo. Todo el mundo lo veía como si fuera un ladrón y lo juzgaban por su apariencia que él consideraba perfectamente normal, pero los demás no. Hasta el día que llego al castillo con sus padres que eran ayudantes de la cocina de la madre de Toramaru, los demás niños lo veían con miedo pero aun así, después de mucho tiempo, Toramaru fue el primero en acercarse para preguntarle si quería probar un pastel de arándanos que había hecho con su mama, de allí en adelante pudo hablar con los demás y lograron conocerle mejor. Toramaru se había convertido en un gran amigo y Tobitaka siempre estaba orgulloso de que fuera su Chef.
-Solo quisiera saber que hice para que actué así- Fue hasta una alacena y tomo algunos condimentos.
-Pregúntale.- Fue todo lo que respondió Tsunami.
-Lo intente y se escapo con la excusa de que debía degollar unas gallinas… Por dios, ese es el trabajo de Endou.
Tsunami rio y puso su brazos en los hombros de su amigo, que lindo era ver ese tipo con pinta de que podría romperte todos los hueso del brazo con tan solo darte la mano a punto de caer enamorado. Y de un niño completamente adorable.
-No te rindas, y se un poquito más brusco.
Le dio unas palmadas en la espalda y se fue de la cocina dejando a Tobitaka reflexionar. Vio el burbujeo de la sopa de pollo con fideos y el olor era increíble, se quito el delantal y lavo sus manos en el lavaplatos, Tsunami tenía razón, era arreglarlo ahora o nunca.
.O.
-Hiroto. ¿En serio te sientes bien?
El pelirrojo avispo y vio al moreno a los ojos, estaba algo cerca y se alejo
-Claro que estoy bien. ¿Por qué la pregunta?
-Porque hace 1 hora entre a limpiar tu habitación y sigues leyendo la misma página.- Midorikawa se acerco al sofá y señalo la pagina- Tengo derecho a preocuparme.
Hiroto cerró el libro y casi piso el dedo de Midorikawa quien lo retiro rápidamente.
-Es que estaba tratando de entender por qué la señorita Elizabeth no termina de notar el amor que le profesa el señor Darcy.
-Hiroto… Estas leyendo la cenicienta.
Volteo el libro azul y sin duda alguna decía "La cenicienta" con grandes letras plateadas en la portada, se quedo un rato pensando en cómo salirse de esa pero Midorikawa se sentó en el sofá junto a él y llamo su atención.
-Llevas en silencio todo este tiempo desde que salimos del consultorio. ¿Hice algo mal?
-¡No! ¡Tú nunca haces nada mal!-Hiroto se quito sus lentes y apretó el puente de su nariz- Es que… No sé qué hacer en esta situación.
-… Hemos leído de esto en libros, no puede ser tan difícil.-Intento ser optimista y Hiroto agradeció eso, pero aun seguía preocupado, Ryuuji podía notarlo- …Dime que sientes.
-¿Qué?
-Quizás así sea más fácil. Dime que sientes en este momento y veré como poder ayudarte- Hiroto le agradece a Dios siempre por que Midorikawa tenga esa sonrisa tan bonita que siempre le levantaba el ánimo.
Volteo a verle sin sus lentes, directo a los ojos, Midorikawa se veía completamente nítido y todos lo demás era borroso, nada mas importaba.
-Siento… Ganas de protegerte y de que no llores nunca más, tengo ganas de que este sentimiento siga en mi por el resto de esta eternidad que estaremos juntos y que nunca se haga más pequeño- Alzo su mano y tomo la mejilla de Midorikawa quien recostó su cabeza un poco de ella- Quiero abrazarte.
-Entonces hazlo, ya que yo siento lo mismo por ti.
Paso sus brazos por la cintura del mayordomo y este paso los suyos por los hombres del Lord, Hiroto nunca se había percatado de lo bien que olía Midorikawa, como a el helado de té verde y hierbas que hacia Toramaru de vez en cuando. Su cabello era increíblemente suave, lo supo cuando paso sus dedos por él y lo soltó, acaricio su cabello y se separo por un instante para sentir como Midorikawa le besaba la mejilla y luego los labios de nuevo. No se iba a cansar de eso nunca, los suaves labios de el en los suyos, no era cuestión de que movimientos hacían o a que sabía, solo sentía que su corazón se aceleraba y que hasta se agrandaba, una presión agradable en el pecho que lo emocionaba. Por un momento se pregunto si así se describía la fisiología del amor.
Midorikawa se separó y ambos aún tenían sus ojos cerrados, los abrieron lentamente y se sonrieron entre sí.
-No podemos hacer esto en público.-Dijo lentamente recuperando el aire y con algo de dolor el mayordomo.
-Sí, pero no estamos frente a los demás- Intento acercarse de nuevo y Midorikawa lo esperaba pero el sonido de leves golpes en la puerta los espantaron de tal manera que Midorikawa se lanzo al piso a tomar el paño con el que estaba limpiando el vidrio atrás del sofá azul y Hiroto siguió con su libro.
-Joven Hiroto, el amo Nagumo lo llama- Sakuma entro sin sospechar nada de nada.
-Gracias Sakuma, iré en unos minutos.- El chico hizo una reverencia y le dijo a Midorikawa que Kidou les había dado un descanso a todos por el resto de la tarde.
-Tiene que ver con una caza de…. Animales. Tengan cuidado cuando salgan a los pasillos.
Midorikawa le agradeció y Sakuma cerró la puerta, pasaron dos minutos y ambos pudieron respirar tranquilamente.
-Eso estuvo cerca.
-¡Demasiado!-Midorikawa estaba asustado pero no pudo evitar las risas, Hiroto rio junto a él y se le acerco para darle un beso en la frente.
-Ve a descansar, veré que quiere mi primo- Fue hasta la puerta pero Midorikawa le llamo.
-¿Crees que Haruya se enamore?... He descubierto que se siente maravilloso.
Compartieron una sonrisa honesta.
-Creo en que sentirá el más lindo enamoramiento de todos.
.O.
Ponerlo a cazar una serpiente que guiaba una horda de insectos, cada vez Kidou le salía con nuevas rarezas y no sabía si quejarse y volver a pelear o simplemente ser otro sumiso. Genda siempre quedaba en el medio, se peleaba con el pero siempre terminaba haciendo lo que Kidou le decía, todos los días de ese milenio se había dedicado a analizar como su amigo de la infancia se había convertido en un hombre tan… amargado, claro, no siempre lo era, pero han habido momentos donde tanto el cómo su amigo han estado al borde de una pelea. Pensaba seriamente en esto hasta que dicha serpiente (que era mucho más grande de lo que le habían dicho) se cruzó frente al cazador e intento morderle, algo que agradecía Genda de hecho de ser tan inteligente fue ese año que paso en las montañas, cazando y mejorando sus reflejos, dichos reflejos le salvaron cuando su mano tomo a la serpiente que había saltado directo a su cara. Fue una pelea que pudo haber terminado antes si Genda no hubiera estado distraído viendo el techo, apretó con fuerza a la serpiente, era tan gruesa que necesito usar ambas manos, el reptil se estiraba he intentaba morderlo ya que su vida dependía de eso, Genda sabía que una mordida no le mataría pero si le causaría un gran daño, una vez lo pico un escorpión que, quizás mataría a un mortal en cuestión de segundos, pero a Genda lo enfermo durante un mes. Que inservible que era esa maldición en algunos aspectos. No sabía si arrojar al animal a una esquina del pasillo y tomar su cuchillo o pegarla contra la pared e intentar asfixiarla con sus manos, solo tenía en cuenta que se le había enrollado con fuerza en la pierna y ya no la sentía. Cayó sobre su rodilla y creyó que podría alcanzar su cuchillo así que libro una mano pero en cuestión de micro segundos el reptil se soltó y logro envolverse en el cuello de Genda, ahora sus manos estaban ocupadas tratando de quitársela del cuello. Golpeo su cuerpo contra la pared pero no se liberó de la serpiente, escucho a alguien gritando su nombre y se desmayó.
No soñó, no tuvo esa experiencia cercana a la muerte donde ves todo lo que amaste frente a tus ojos por dos cosas, porque no puede morir y por qué no puede amar. Escuchaba voces distantes que poco a poco fue reconociendo.
"¿Esta bien? ¿Despertara pronto?"
Ese era Sakuma. A lo mejor fue el quien grito.
"Claro que está bien Jirou, solo está vagueando"
Ese era Gouenji el que hablaba y estaba seguro que fue el que le golpeo en la frente. Genda abrió los ojos y se sentó de golpe asustando a Sakuma y confrontando a Gouenji.
-El golpe fue innecesario.
-El que te dejes ahorcar por una serpiente también lo es. Gracias al cielo Sakuma llego y la mato antes de que se comiera tu cabeza.
El doctor se levantó del sillón al lado de la cama y fue a la puerta.
-Descansa por hoy… También tu Sakuma. Cuídense.
Los dejaron solos y Genda interrumpió al mayordomo antes de que le preguntara como se sentía.
-Gracias por matar a la Serpiente, me salvaste.
-No te salve Genda.
-Claro que si- Volteo a ver a Sakuma con una sonrisa- Salvaste mi cabeza de ser engullida por un reptil. ¿Qué hubiera pasado si me hubiera quedado sin cabeza?
-Lo más probable es que tu cuerpo estuviera rondando el castillo por la eternidad ¿No?
Las risas llenaron la habitación el pensar le daba mucha gracia a ambos aunque Genda se detuvo cuando vio a Sakuma recoger su cabello tras su oreja y ver su mano derecha temblar un poco mientras lo hacía. Se sentó en el borde de la cama y tomo el brazo derecho de Sakuma asustándole, en contra de su voluntad subió la manga y vio el brazo vendado con varias manchas de sangre.
-Lo sabía.-No quiso hacerlo, pero apretó sin pensar la muñeca herida de Sakuma causándole un dolor que recorrió todo los nervios del mayordomo.- ¡¿Dejaste que te mordiera?!
-¡Estoy bien! ¡Deja de tratarme como un niño!-No pudo soltarse, ya lo sabía, Genda es más fuerte que él, y lo es aún más cuando está molesto.
-¡¿Por qué Sakuma?! ¡Ya viste lo que me paso a mí, no somos inmunes a todo!-Intento levantarse pero el dolor en la pierna que había atrapado la serpiente se lo impidió así que jalo a Sakuma para que se acercara a el.- ¡Y te mordió varias veces!
Logro calcular al menos tres mordidas por la cantidad de sangre que había en las vendas, Sakuma no quería verlo a los ojos, cuando Genda enfermo por la picadura de escorpión todos creían que en verdad iba a morir, que al menos él se libraría de esa pesadilla de ser inmortal, pero en vez de terminar con el dolor de un solo golpe fue un sufrimiento de 30 días seguidos, sabía que Genda no quería para nada que el pasara por lo mismo, pero no iba a ver a un reptil sofocando a su amigo.
-Recuerda que Gouenji hizo un antídoto con tu sangre cuando enfermaste. Me lo inyecto y estoy bien.
-Pero era veneno de escorpión… Ni siquiera pude identificar qué tipo de serpiente era.-El silencio de parte de Genda puso nervioso a Jirou, más aun cuando se tocó la frente y la apretó, alzo la mirada y toco con su mano libre la cara de Sakuma, en el lado donde estaba el parche.-No quiero que te hagas daño.
Sakuma y el estaban acostumbrados a hacer eso entre ellos, pero ahora esa mejilla que Genda tocaba se había calentado. Sakuma toco con la mano que Genda no jalaba la cicatriz en el rostro del cazador.
-Tampoco quiero que te hagas daño.
Era diferente, ambos lo notaron, más aun cuando necesitaron separarse por que no podían respirar, lo hicieron en cuestión de unos segundos, Genda sintió su corazón latir aún más rápido, como cuando estaba cazando un oso en verano, sentía la sangre correr por todas su venas y la emoción de querer lanzarse al ataque, solo que no iría a ese tipo de ataque. Sakuma se sentía sofocado, como si le hubieran sacado todo el aire de los pulmones, su cara estaba caliente y se preocupó de que en verdad fuera un efecto del veneno, logro calmarse pero volvió a ver a Genda y sintió que sus piernas le iban a fallar, tenía que salir de allí.
-Voy a traerte un poco de té.
-Discúlpame, sé que no eres un niño, pero no quiero que te pase nada malo.
Sakuma no volteo, solo respiro hondo y movió su cabeza antes de salir del cuarto. Genda se acostó de nuevo, disimular era algo que sabía hacer muy bien, pero no podía evitar sonreír como lo estaba haciendo en ese momento, esa emoción de tener a Sakuma tan cerca fue mejor de muchas cosas que hubiera sentido en el pasado, y quería más.
.O.
El almuerzo estuvo bien, perfecto como siempre excepto por la casi discusión con Nagumo que pudo haber ganado, la hora del té paso tranquila y Suzuno converso un largo rato con Tachimukai sobre libros, quien diría que ambos se caerían bien, al grupo del invernadero se había unido Toramaru que se veía algo nervioso mas no quería hablar del tema, los tres estaban en el invernadero, Tachimukai y Toramaru charlaban más que nada entre ellos pero siempre intentaban sacarle conversación a Suzuno, esto le provocaba gran nostalgia, en momentos se distanciaba y se preguntaba que estarían haciendo Saginuma y Reina en esos momentos.
-¿Y qué tal tú?- Tachimukai fue el que le hizo regresar a tierra.
-¿Yo que?
-¿También te gusta el retrato de Dorian Gray?- Toramaru continuo la pregunta.
-Sí, me pareció muy interesante el anhelo del protagonista por la eterna juventud.
-Pero al final tanta juventud… Para siempre… Simplemente no consigues nada-Toramaru hablo pausadamente, no pensó antes de hablar, solo dijo lo que le vino a la mente. Los tres se quedaron en silencio y Suzuno en serio tenía que preguntarlo.
-¿Es tan horrible ser inmortal?
Tachimukai le dio la palabra a Toramaru, nunca le gusto hablar de ese tema.
-Simplemente te sientes diferente al resto, sobré todo a la humanidad- puso su brazos en la mesa y recostó su cabeza en ellos viendo a Suzuno- Muchos de nosotros no salimos del castillo, el saber que eres diferente y no ser capaz de sentir nada…
-Nos convierte en fenómenos.-Tachimukai se levantó y tomo uno de los regadores e intento distraerse con las rosas.- Simples rarezas que viven aisladas en el castillo de la montaña.
-Tachi no digas eso…
Suzuno empezó esto por curiosidad y ahora sentía que quería un puñetazo en la cara.
-Pues, yo también era llamado rareza en mi pueblo, porque según ellos era demasiado odioso como para convivir con los demás. Nunca se molestaron en conocerme.
Ambos chicos vieron a Suzuno y este solo miro hacia el techo de cristal.
-Me refiero a que no importa las circunstancias, solo el hecho de que se tienen los unos a los otros y no importa lo que piensen los demás… Creo.
Silencio. Los tartamudeo resonaron aún más en la cabeza de Suzuno gracias al silencio y luego las risas de ambos chicos llenaron el lugar.
-¡Que divertido eres!
-¡No aparentas ser tan chistoso!
Suzuno insulto a ambos chicos que seguían burlándose de su sensibilidad y rezo porque alguien lo sacara de allí.
-Déjenlo tranquilo, solo quería evitar que se entristecieran.- Midorikawa llego al rescate mientras que arreglaba su cola de cabello en una bollo en su cabeza como siempre lo usaba.-No se burlen de el por tratar de ser empático.
Los tres lo vieron mientras recogía otra regadera con una pequeña sonrisa y ese brillo estaba otra vez, los chicos sintieron como el estrés se iba, ninguno sabia como Midorikawa volvió a ser el mismo y no les importaba, lo he dicho varias veces y lo volveré a decir, si Midorikawa no sonriera, este castillo sería más tétrico de lo que parecía el primer día que Suzuno estuvo allí. Yuuki fue el primero que cayo y pregunto.
-¿Te sientes mejor?-Su preocupación era obvia para el otro mayordomo que puso su mano sin guantes en la cabeza castaña del chico.
-Claro que sí.
-¿Pero bien… Bien?-Toramaru se arrodillo en la silla y se inclinó en el espaldar causándole gracia a Midorikawa.
-¿Cómo puedes estar "bien bien"?-Suzuno frunció el ceño ante tal frase.
- Suzuno. ¿Nunca te has sentido simplemente muy bien?
La mente de Suzuno trabajaba rápido y recordó su algo olvidado juego de "Ver a los idiotas enamorarse", recordó el extraño comportamiento del chef del castillo y simplemente tenía que aprovechar la oportunidad.
-Quizás si me das un ejemplo tuyo podría entenderlo, como alguna experiencia junto a alguien o algo así.
Apoyo sus codos en la mesa del té y observo como Toramaru explotaba por dentro, aposto a que la persona en la que pensé fue ese ayudante suyo. Que descarado el niño, enamorándose de un hombre mayor y sinceramente hacia que todo pareciera un cliché.
-Suzuno deja a Toramaru tranquilo.-Midorikawa lo regaño y le sirvió un poco más de té al chico para que se calmara, estaba seguro que a cada rato se le acelerara el corazón de tal manera no era sano, Ryuuji lo sabía, ya lo había sentido y después dolía mucho, pero lo valía.
-Yo solo hice una pregunta- Suzuno se relajó en el espaldar de la silla preguntándose como Midorikawa entendió lo que trataba de hacer.
-¿De qué hablan?- Tachimukai los interrumpió en un buen momento porque cuando los cuatro quedaron en completo silencio el sonido de pisadas en la grava se hizo notar y Tobitaka entro en escena.
-Aquí estas Toramaru, necesito hablar contigo.
Saludo rápidamente y se disculpó por no haberlo hecho antes pero en verdad necesitaba hablar con Toramaru en ese momento. Toramaru lo vio fijamente con la mirada perdida, llego a asusta a sus amigos, excepto Suzuno, el maldito se regocijaba con lo que veía. El chef reacciono cuando Tachimukai le llamo, se tomó de golpe su taza de té de manzanilla y miel y se levantó de la silla, se despidió y camino junto a Tobitaka fuera del invernadero.
-¿Listo? ¡¿Tan rápido?!- Suzuno se levantó molesto y decidió calmar su furia viendo los rosales.
-¿Te molesta que Toramaru se haya ido?- Tachimukai no entendía nada de lo que pasaba y Midorikawa suspiro debido a que entendió el jueguito de Suzuno.
-Eres malo Suzu….
-… No me digas Suzu, ¿Eres un niño?-No pudo evitar el sonrojo, en serio que ese apodo se lo decían Reina y Hitomiko cuando era pequeño y no tenía ganas de pensar en eso ahora así que como siempre le dio la vuelta al asunto.- Veo que estas muy feliz de nuevo, me alegro. ¿Alguna razón en particular?
El mayordomo soltó la regadera de metal y esta soltó toda el agua en el piso, Suzuno era demasiado astuto pero nadie podía saber de lo que había pasado, según Aphrodi había que dejarlo fluir naturalmente.
-¡Me tomaste desprevenido Suzu!- Sonrió y recogió la regadera del piso- No ha pasado nada.
-¿Y todo este tiempo desde que te fuiste en la mañana? No te vi en ningún lado.
Tachimukai Yuuki lo pregunto inocentemente pero es como si hubiera clavado un cuchillo en la espalda de Ryuuji.
-Estuve con Tsunami, sabes que el da buenos concejos y después hable un rato… Con Hiroto antes de regresar a trabajar.
Tachimukai se alivió al escucharle pero un sentimiento de amargura lo invadio.
-Que bien Ryuu, pero eso me molesta- Inflo un poco sus mejillas cuando su amigo le pregunto porque- Tsunami me ha estado evitando y tu pudiste hablar con él.
Otra oportunidad que Suzuno tomo.
-Ve y háblale- Dijo rápido antes de que Midorikawa pudiera- Todo se arregla hablando.
-… ¡Suena raro viniendo de ti pero gracias por el consejo!- Le dejo la regadera a Midorikawa y salió corriendo del invernadero. Midorikawa sonrió al ver al chico correr a por su amigo, no le sorprendería que allí pasara algo, ahora que sabía cómo era el amor, entendió un poco como las personas lo demuestran.
-Tú… ¿Qué buscas?
-Yo nada. ¿Y tú?
Se sonrieron entre ellos hasta que Midorikawa le jalo la oreja y lo regaño.
-No sé qué quieres pero actúa más como tú, das miedo así.- Mintió, sabía que quería lograr para entretenerse pero no dejaría que afectara a los demás, además, el mismo Suzuno era el plan para que Nagumo se enamorara, no dejarían pasar esta oportunidad.
-Simplemente me estoy divirtiendo un rato. No pasara nada malo.
Nota final: Algo cortó pero se debe a que quiero terminar unos cuantos one-shots para montarlo antes de navidad. Gracias por leer y ojala sigan disfrutando, que ya se viene el desenlace amoroso.
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