Un Bello Odioso y Un Bestial Idiota

Capítulo 9

Nota de autor:¡Aquí estoy! Logre hacer este capítulo antes de entrar a clase y volver a las responsabilidades, ya llegamos a la mitad de esta historia y espero que la estén disfrutando. ¡Al menos yo lo hago!

Disclaimer: Todos los personajes excepto unos cuantos inventados por mi pertenecen a Level-5


Toramaru caminaba sin pensar frente a Tobitaka, el chico era mucho más bajito pero a Tobitaka se le estaba haciendo difícil seguirle el paso. El chef caminaba erguido y con un estilo que Tobitaka empezó a notar en ese momento cuando se frenó de repente frente a la escalera principal y casi logra que su amigo chocara con él.

-Lamento haberte tratado así estas semanas, sé que odias sentirte rechazado y fue egoísta de mi parte el actuar de tal manera.

-¿Acaso escuchaste mi conversación con Tsunami?

-¿Qué?- El chico volteo a ver a Tobitaka con una mirada confundida- No, solo… Me siento terrible por darme cuenta tan tarde y… No sabía cómo disculparme.

- No tienes que disculparte, todo está bien- Le sonrió a Toramaru y luego empezó a sobar su cabeza incomodo- Me prepare para nada, siempre eres tan inteligente.

Golpeo la barbilla del chico de forma afectuosa y le dijo que debía regresar a la cocina, Toramaru lo vio irse y toco con sus dedos su barbilla justo donde Tobitaka lo toco, su amigo se perdió de su vista y su cara se enrojeció mientras que sentía que flotaba, que recordaba su sonrisa y como le había dicho un cumplido, que afuera no había nieve sino un día soleado de primavera.

-Toramaru… Tenemos que hablar.

El chef volteo a ver a la escalera y pudo ver a Gouenji emocionado yendo hacia él y a Tsunami con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

.O.

Había tanto silencio en la habitación que lo único que se escuchaba era el sonido de la aguja del segundero del reloj, Kazemaru había sido cambiado de habitación y estaba siendo cuidado por Tachimukai y Endou. El mayordomo término de arreglar unas sábanas, esponjar más la almohada de Kazemaru y ordenar el cuarto para que así su amigo estuviera mejor y sanara más rápido.

-¿Nunca notaste lo liso y sedoso que es el cabello de Kazemaru?-Endou tomo un mechón del cabello turquesa desparramado en la almohada de blanca y empezó a moverlo con cuidado de un lado a otro.- Y huele como a canela.

-Sí, es increíble que lo mantenga así, más que nada es el amo Aphrodi quien le da las cosas para que cuide su cabello.

Nada mas dijo su nombre, la puerta se abrió y era Aphrodi quien se había cambiado a su segundo atuendo del día, una gabardina roja con los bordes negros y pantalones a juego con botas negra altas, se sorprendió al ver que había personas en esa habitación.

-¿Qué es esto? ¿Me abre equivocado?

-Amo Aphrodi. ¿Qué hace por aquí?

El conde se acercó al mayordomo y removió su cabello- Que dejes ya lo de "Amo". Esta habitación está alejada de la sala principal y está localizada en una esquina del castillo que se mantiene cálida en invierno, es perfecta para alejarme de todo y leer un libro.

Aphrodi fue hasta el sofá que estaba junto al librero y se sentó-No me hagan caso, sigan en lo que estaban haciendo.

Tachimukai siguió desempolvando el reloj de madera mientras tarareaba suavemente y Endou… Mamoru ni siquiera noto que hubiera alguien más en esa habitación, solo siguió atontado viendo a Kazemaru.

-¿No has visto lo delineada que es su nariz?-Recostó mas su cabeza en la cama justo junto a la cabeza de Kazemaru.- ¿O lo largas y abundantes que son sus pestañas?

-Si… Suzuno tenía razón, Ichi tiene cara de reina- Se detuvo por un momento y luego se rio por imaginar a Kazemaru con un gran vestido pomposo y una corona.

Aphrodi tuvo que controlar sus impulsos para no gritarles a ambos, solo sonrió y apretó el libro que tenía en sus manos. Maldita maldición, convertiste a estos niños en idiotas, el conde estaba seguro de que si Tachi entendiera a que se refería Endou- que a lo mejor ni el entendía que decía- Estaría muerto de la vergüenza y los dejaría solos, y si Endou supiera que literalmente está apreciando la belleza de Kazemaru, bueno, no le extrañaría que se le lanzara encima e intentara "Devorarlo". Afuro Terumi tenía que meter manos en el asunto.

-¿Kazemaru ha mejorado?

-¡Sí! Su fiebre bajo y ya respira con normalidad, Fubuki dijo que lo más probable es que mañana ya esté completamente recuperado- Tachimukai estaba muy feliz, simplemente extrañaba cortar las rosas con Kazemaru y Sakuma y cuando el, Midorikawa y Kazemaru hablaban de su día antes de dormir, mas quería que estuvieran los tres otra vez ahora que Ryuuji estaba mejor.

-Me alegro- Le sonrió al mayordomo y se levantó para pararse al otro lado de la cama y observar disimuladamente como Endou simplemente estaba perdido en Kazemaru.

-Él es un gran chico. ¿Verdad?- Susurro bajito para que Endou le diera su respuesta.

-Sí. Es tan amable, siempre se preocupa por todos y le encanta trabajar en equipo-Vio a Kazemaru mover la nariz un poco y balbucear algo que no entendió y sonrió como un bobo mientras recostaba su cabeza en su mano- Aunque de vez en cuando actué como si todo le causara vergüenza.

En ningún momento Endou vio a Aphrodi, solo a Kazemaru, por primera vez el chico de la bandana anaranjada sentía que si no lo seguía admirando más y más posiblemente se perdería algo importante, aun si lo único que Kazemaru estuviera haciendo en ese momento fuera respirar, Endou consideraba que era la hazaña más grande de Kazemaru en ese momento, y Aphrodi lo noto así que prefirió dejar que las cosas fluyeran.

-Yuuki ¿Me acompañarías a la cocina? Creo que hoy harán tarta de fresa para el postre y si llegamos rápido podemos quedarnos con las fresas que sobren -Los ojos de Tachimukai se iluminaron y el conde supo que sería fácil dejar a Endou y a Kazemaru solos. El mayordomo y el conde se despidieron y el cuarto volvió a quedar simplemente con el sonido del reloj.

Endou se sorprendió al ver como Kazemaru se dio la vuelta mientras dormía y se recostó de lado, con su cara muy cerca a la de Endou y el se alejó. Respiro y noto su corazón acelerado y el calor en la cara, pero aun así volvió a recostar su cabeza en el borde de la cama, suspiro un poco y quizás eso molesto a Kazemaru por que hizo que abriera los ojos.

-Mamoru ¿Qué haces?- Endou se separó y le sonrió.

-Te cuido, después del accidente con los bichos alguien tenía que ponerte el ojo encima.

Vio a Kazemaru temblar por que se acordó de la serpiente y logro causarle gracia a Endou.

-¿Pero no estas ocupado con la cocina?- Endou veía mechones de cabello caer en su hombro y cuello hasta su pecho y ese minúsculo sonrojo en sus mejillas bajo esos gigantescos ojos con las largas pestañas que parecían de muñeca, y esa voz, esa dulce y suave voz que le estaba volviendo loco. Lo vio a los ojos y, sorprendentemente, se dio cuenta de que era amor.

.O.

-¡¿Enamorado?! ¡¿Yo?!- Toramaru golpeo la mesa, estaba sonrojado y alterado y se le olvido como respirar.

-¡Cálmate Toramaru!-Gouenji le mando a callar y lo volvió a sentar- Este es un tema delicado.

-¡¿Pero como puede haber amor aquí?!- Tsunami lo mando a callarse de nuevo y el bajo el tono-… Se supone que no podemos.

-Toramaru la maldición se está rompiendo… Es gracias a Suzuno pero él no debe enterarse.

-Porque… El amo se está enamorando de el…-se recostó del espaldar de la silla, no podía creer que después de tanto años al fin iban a romper la maldición, era irreal.

-Exactamente, y para que se rompa la maldición de una vez por todas debe ser reciproco, así que no puedes decirle nada a nadie. Debemos dejar que se dé naturalmente.

Aun siendo el más pequeño, Toramaru entendió perfectamente lo que pasaba, al momento le impacto pero luego de pensarlo tenía mucho sentido, no sabía por que actuaba de esa manera y esa era la única respuesta, estaba enamorado de Tobitaka.

-¿Pero por qué me lo estás diciendo?

Y allí Tsunami intervino.

-¡Porque tú y tu asertividad destruyeron el momento perfecto!- Tsunami se lanzó a la mesa- Se suponía que Tobitaka y tu iban a hablar, el empezaría a notar los sentimientos y dentro de poco todo resultaría pero como su conversación fue de 60 segundos…. De allí no saldrá nada.

-¿…Lo lamento?-No entendía a que se refería Tsunami pero sabía que estaba molesto, algo muy raro de parte de aquel hombre.

-Ya no importa, pero ahora que sabes sobre esto esperamos que sepas actuar adecuadamente.-Gouenji se levanto de la silla y pensaba irse hasta que Toramaru corrió y se puso justo frente a él.

-Te refieres a que…

-Coquetea con él, sabes, enamóralo-Gouenji removió su cabello y lo aparto del camino dejándolo solo con Tsunami.

Fue silencio puro hasta que Toramaru corrió hacia el moreno y lo jalo por el cuello de la camisa hacia abajo.

-¡¿Cómo demonios hago eso?!

Empezó a gritarle y a mover a Tsunami de un lado a otro asustando al chico, ¿Toramaru siempre había sido tan fuerte?

-¡Tranquilízate!- Logro que lo soltara y lo sentó de nuevo, se sentó frente a él y arreglo su camisa- No hay necesidad de asustarse, es algo que se da naturalmente.

-¿En serio?

-…En algunas personas, para el resto es difícil.-Maldito Gouenji, por que debía darle esa idea tan ridícula.

-… Estoy jodido.

-¡Claro que no! ¡Si entre ustedes de verdad hay amor entonces todo se dará con facilidad!- Se paro atrás del muchacho y golpeo su espalda.

-¿Pero y si no siente lo mismo?

Notó como el chico se deprimía al siquiera pensar en esa opción y hasta él lo pensó, no siempre la gente era amada con la misma intensidad por la otra persona y era una posibilidad. Pero solo era eso por el momento.

-Una vez leí que todos tenemos a otra persona en el mundo que nos completa o nos ayuda a descubrir quien somos. Si eso es verdad, ¿Por qué no podrías ser tú la de Tobitaka?- Intento animarlo y efectivamente pudo poner una sonrisa en la cara del chico.

-¿Eso crees? ¿Tú tienes a alguien?-Hablaba emocionado y algo sonrojado.

Antes de poder responder Tachimukai y Aphrodi aparecieron en las escaleras frente a la pequeña sala de estar donde ellos estaban y entraron a saludar.

-Justamente íbamos a buscarte Toramaru. ¿Hoy harás tarta de fresas?

-¡¿Quién les dijo?!- Se quejo haciendo puchero y causándole gracia al conde y al mayordomo.

-Eso no importa, mejor hazla y nos das las fresas cubiertas en chocolate que solo tú sabes hacer.

Con ese cumplido de Tachimukai se calmo y les dijo a todos que lo siguieran.

-¡Hare la mejor tarta de fresas! ¡Y será tan buena que me rogaran por más!

Camino con el pecho inflado y los demás solo reían por lo lindo que se veía ese pequeño hombrecito. Hablaban y reían mientras se dirigían a la cocina pero Tsunami se mantuvo callado hasta que Tachimukai se dirigió a él.

-¿Estás bien? Te siento algo distraído.

-Estoy bien, solo pensaba un poco. Solo voy a robar unas cuantas fresas para mí y una que otra manzana para la yegua de Suzuno.

-Sí, es bastante glotona.

Empezaron a reír y Tsunami lo sintió, no fue como un golpe como lo esperaba, o se sorprendió, ya sabía que iba a pasar y quizás fue por eso que noto que la sonrisa de Yuuki era más linda ahora, que el que fuera más bajito lo emocionaba y que sus ojos eran tan claros y azules como cuando el cielo se reflejaba en el mar calmado.

No reacciono hasta que choco directamente contra un pilar y cayó al piso.

-¡¿Tsunami está bien?!- Tachimukai se lanzo al piso junto al chico e intento ayudarle pero Tsunami solo aguantaba su nariz

-¿Qué te paso Jousuke?- Toramaru se preocupo pero también quería reírse.

-Siempre te digo que uses lentes, sabes que cuando hay poca luz no puedes ver con claridad- Aphrodi le ayudo a levantarse y reviso su nariz, sin duda estaba sangrando.-Tengo que llevarte con Gouenji

-¿Pero las fresas?- Fue lo único que dijo el moreno.

-Bueno, podría ayudarte con un botiquín en la cocina.-Tachimukai quería ayudar a su amigo pero también quería fresas con chocolate.

Tsunami sonrió, entre Gouenji y Tachimukai con fresas sabía muy bien a quien prefería. Vio al chico de nuevo y este instintivamente le sonrió sin saber por qué, solo lo hizo.

"Ah, tenía razón. Si me voy a enamorar de ti"

.O.

Ya estaba anocheciendo y Suzuno estaba preparado para cenar, pero tenía ganas de dormir antes de eso, se dirigía hacia su habitación cuando se encontró con el ser más desagradable del mundo frente a su cuarto.

-¿Qué demonios haces aquí Nagumo?

-Venía a decirte que la cena tardaría un poco querido- Se acero a él y le dio la vuelta mientras lo hacía devolver por donde venia- Así que esperaras junto a mí.

-¡¿Y si me niego?!- Intento frenarse con los talones de los pies pero Nagumo era exageradamente fuerte y fue como empujar una carretilla.

-Cállate y solo sígueme- Lo empujo hacia un pasillo y Suzuno casi cae al piso a lo cual Nagumo ni le preocupo y siguió caminando.

Suzuno no era conocido por ser paciente así que quería venganza, vio a Nagumo caminar como si nada, con sus botas sonando contra el piso y su capa roja cubriendo su cuerpo, y se pregunto, ¿Si intentara golpearlo?. Posiblemente le ahorcaran y hasta allí quedaría su aventura en el castillo de la bestia y los locos inmortales que no podían amar ni a su mama. Mentira, después de este tiempo noto que Nagumo no tenía intenciones de matarle, pero tampoco sabía muy bien para que le quería en el castillo, así que decidió arriesgarlo a todo o nada. Sabía que nunca podría darle un puñetazo, no es como esa noche después del ataque de los lobos que lo golpeo con facilidad, esa vez sintió que Nagumo inconscientemente se dejó golpear para poder reaccionar, pero en una situación de verdad él y sus instintos lo frenarían antes de siquiera poder ponerse en posición de pelea. Tenía que hacer algo para liberar esa rabia que no fuera guardarse sus gritos, según Hitomiko eso no era sano.

Así que tomo un jarrón con decoraciones azules blanco y saco las flores, ni siquiera llamo a Nagumo para que volteara y le golpeara la cara, simplemente se lo lanzo a la cabeza y sonrió como desgraciado cuando vio el jarrón explotar en millones de pedazos contra la cabeza de Nagumo y cubrirlo de polvo blanco. Volteo lentamente y sus ojos brillaban con un sentimiento que Suzuno no pudo descifrar por que Nagumo lo tomo de la mano y clavo sus uñas en la muñeca del joven para jalarlo hasta el cuarto del fondo del pasillo, a una gran puerta blanca que iba desde el piso hasta el techo y tenia decoraciones barrocas doradas en los bordes. Nagumo lo soltó y le volvió a ver desde arriba pero luego abrió la puerta doble de golpe y entro.

Suzuno dejo de ver su muñeca y puso sus ojos en el salón frente a él. Nunca imagino que detrás de esa puerta que veía a diario estuviera la biblioteca más grande que vería en su vida, el candelabro de cristal en medio del techo iluminaba toda la sala, el piso de mármol blanco era brillante y cuando entro en la habitación pudo ver claramente su reflejo en el, además lo más impresionante era la cantidad de libros que habían allí, el techo de la habitación era increíblemente alto y desde el piso hasta el techo habían libros y las paredes eran libreros excepto por los grandes ventanales que dejaron entrar la luz de la luna, hasta había un pasillo junto a la pared del fondo que servía como un pequeño segundo piso para buscar los libros de esa zona y abajo había una gran chimenea.

-Esto es….

-Te burlaste de mis habilidades de lectura y dijiste que ibas a leer para mí. Así que mande a limpiar este lugar para que puedas leerme y enseñarme de nuevo a leer.

-¿Qué te enseñe?- Dejo de ver hacia todos los lados y vio a Nagumo.

-No eres mi mejor opción, pero todos siempre están ocupados y tu no haces nada más que comer, dormir y tomar te.- Se acerco a Suzuno y le dio palmadas en el hombro- Así podrás distraerte un poco. Me dijiste que había muchos libros que nunca habías leído, quizás aquí hayan algunos que quieras para ti.

-Espera….¿Todo esto es para mí?- Sentía que no podía respirar bien.

-Si quieres claro, no es como que yo vaya a leer siempre- Se vio las uñas para disimular pero recordó que justo con esa mano había lastimado a Suzuno así que fue hasta él y con cuidado tomo su muñeca, tenía unos rasguños pero este ni lo noto por que seguía maravillado con la sala.

-Lo lamento, me excedí allí atrás

-No… Yo lo lamento, no debí haberte lanzado ese jarrón.

-Sí. ¿Por qué lo hiciste?

-Quería ver si tenias la cabeza dura- Suzuno sacudió un poco de polvo del hombro de Nagumo- Al parecer tenía razón.

Nagumo le sonrió- Después iremos para que te venden la muñeca.

Lo soltó y se quito la capa de terciopelo para sacudirse el polvo así que la sacudió y la dejo en el espaldar del sillón dorado. Suzuno vio la espalda de Nagumo por primera vez, tenía solo una camisa blanca de vestir y noto que la llevaba algo abierta en el pecho, su espalda era amplia, nunca lo noto porque siempre lo veía con la capa. Siguió sacudiéndose el polvo del cabello y de los hombros hasta que Suzuno le grito.

-¡Te está sangrando la espalda!- Se acercó a él pero Nagumo reacciono a tiempo y se puso la capa antes de que Suzuno pudiera tocarle.

-Vamos, Ya debe estar lista la cena.- Le dio una sonrisa falsa pero Suzuno no quería quedarse allí.

-¡No, espera, quizás si te hice daño!- Le tomo la mano- ¡Debemos ir con alguien!

-Suzuno. Detente- Tomo su mano y la alejo lentamente- No es lo que tú crees, pero mejor dejémoslo hasta aquí.

De las pocas veces que cruzaban sus miradas eran siempre para provocarle temor o para pelear con él, pero esta vez Nagumo solo quería que Suzuno olvidara el tema y esta vez Suzuno se lo concedió.

-Regresaremos después de la cena y podrás leer cuanto quieras.-Nagumo le soltó la mano y salió de la biblioteca.

¿Qué demonios acaba de pasar?, Nagumo tenía sus momentos donde si actuaba como un príncipe, pero simplemente lo que paso no era normal, algo pasaba y Nagumo no le contaría voluntariamente, pero luego se las ingeniaría para sacarle la información. Lo siguió hasta la sala de comedor donde Haruna y Sakuma le esperaban. La chica se veía algo decaída pero eso no evito que lo saludara con el cariño de siempre. Suzuno y Nagumo se sentaron donde siempre pero se levantaron inmediatamente cuando sintieron cada uno un fuerte pinchazo en la retaguardia.

-¡¿Qué coño…?! ¡¿Quién puso esta aguja?!- Sakuma y Haruna se vieron entre ellos escandalizados ya que no sabían que responderle al amo.

-Ese fui yo- y debajo de la mesa salió un personaje que Suzuno no tenía el disgusto de conocer aun.

-¡Kogure!- La mucama y el mayordomo gritaron pero Nagumo les gano al abalanzarse hacia el chico.

-¡Kogure!- Lo miro con rabia y Suzuno sintió que iba a ver como la bella platería se llenaría de sangre hasta que la bestia sonrió y empezó a abrazar al hombre- ¡Maldito enano buscapleitos! ¡Tanto tiempo!

-¡Ni tanto su majestad! ¡Fue solo un año!- Ambos sonreían y se abrazaban, Haruna y Sakuma se sonreían incómodos entre ellos y Suzuno estaba confundido y le dolía una nalga.

-Disculpa que te interrumpa. ¿Quién es el niño bonito?- Suzuno se señalo cuando Kogure le hablo.

-Me llamo Suzuno…

-Ah que bien- Se acercó a él y le extendió la mano - Mi nombre es Yuuya Kogure.

Haruna corrió para evitar que Suzuno la tomara pero llego tarde, la broma ya se había hecho. Vio a Haruna y luego a su mano y cuando abrió el puño una rana salto hacia su cara y se le pego, fuero tres largos segundos mientras Suzuno reaccionaba y empezaba a correr para que le quitaran la rana de la cara.

-¡Suzuno cálmate!- Grito Haruna mientras le perseguía.

Nagumo y Kogure se estaban descojonando de la risa, Sakuma corría de un lado al otro para que Suzuno y la rana no se le acercaran. Suzuno estaba empezando a asustarse de verdad pero no hallaba la manera de quedarse quieto para quitarse la rana de encima así que simplemente la tomo y la lanzo hacia quien sabe dónde.

Eso quedaba en la cara de Kidou que estaba entrando en la sala. Se quito con cuidado la rana de la cara y se la dio a Fudou que estaba, junto al conde, atrás de él, rojos y tratando de no reírse en la cara de Kidou cosa que Kogure también intento pero Nagumo se pasaba todo por las pelotas y siguió riendo, se limpio la cara con su pañuelo y se acerco a Suzuno.

-No vayas a abrir los ojos, para que la baba no entre en ellos.

Se acerco a él y con un pañuelo de la mesa limpio con cuidado la cara del chico. Allí tanto a Nagumo como Fudou se les quitaron las ganas de sonreír y Aphrodi lo noto.

-No es baba, es moco- Kogure no aguanto la risa y tanto Sakuma como Suzuno dieron un chillido de asco.

-Asco… Simplemente asco- Haruna tomo a Kogure por una oreja y lo saco de la sala hacia la cocina.

-Listo, ya puedes abrirlos.

-Gracias Kidou, Me salvaste.-Le sonrió al mayordomo y este hizo una pequeña reverencia.

-Estoy seguro de que podrías haberlo hecho tú solo- Nagumo se levanto y volvió a su asiento con algo de rabia.

-Es cierto, solo eres un niño mimado- Dijo Fudou jugando con la rana en sus manos.

-Amo compórtese y siéntese correctamente y tu ve a dejar esa rana en libertad, debe estar asustada de todo el alboroto que formaron.

Fudou vio como lo estaba echando sin siquiera verle y le dolió, pero prefirió actuar como si estuviera molesto- Esta bien… Ni siquiera se para que vine contigo.

Antes de irse le acerco la rana a Sakuma y este grito y se lanzo al piso, Kidou ahora si lo vio y aunque fuera con furia, Fudou se sintió complacido de que él le prestó atención y se fue con una sonrisa en su cara.

Y como siempre, Aphrodi lo nota todo.

-Sakuma ve a descansar, han sido muchas emociones fuertes para ti hoy- Kidou le hizo un gesto con la cabeza, el chico estaba pálido y temblaba, hoy había sido un día terrible.

Kidou sirvió el solo la cena para ambos chicos, hoy tocaba bacalao en salsa de pistacho acompañado de un vegetal plano que parecía lechuga… pero era azul.

-Calma, es lechuga- Kidou le dijo para tranquilizarle- Solo que Toramaru le pone algo especial.

Suzuno siempre se maravillaba por la comida de Toramaru, al menos tenía que admitirlo.

-Es cierto, sabe muy bien.- El conde le sonrió con cariño.

-¿Acompañara al amo y al joven Suzuno en esta cena?- Kidou recordó la presencia del conde.

Aphrodi se quedó sin palabras, el planeaba hacer eso pero luego del espectáculo dado por Fudou y Nagumo de esa molesta cualidad que tienen las personas enamoradas no sabía muy bien a quien apoyar, y sí, me refiero a los celos porque obviamente ambos estaban prendidos en fuego internamente solo que no lo sabían, pero Aphrodi pensó que el que necesitaría ayuda en ese momento seria Fudou.

-Eso pensaba… Pero recordé que debo hacer algo así que lleva mi cena a mi habitación en… 20 minutos- Le sonrió a Kidou quien asintió y se despidió de Suzuno y Nagumo.

Ambo empezaron a comer y Suzuno no podía evitar poner la cara de idiota que ponía, en serio tenía que hacer algo con esa mala costumbre. Quizás pensar en cosas desagradables le quitaría el buen sabor a la comida así que pensó en las piernas peludas de los herreros de su pueblo, en el fertilizante que usaban en la granja, en gusanos y toda clase de cosas pero nada vencía el buen sabor de la comida de Toramaru.

-Que tonto te ves con esa cara plebeyo.

-Qué raro- Corto un pedazo de la lechuga azul y hablo antes de ponerla en su boca-pensé que era tu príncipe- Lo dijo con intenciones de sonar cortante pero por alguna razón su voz salió… seductora. Intento no prestar atención a las miradas que Kidou intentaba disimular mientras arreglaba unas flores en el ventanal y la estupefacta de Nagumo.

-Discúlpame, pero yo te llame princesa- Su voz salió temblorosa la cual logro disimular mientras tomaba un poco de vino.

Suzuno no respondió, le extraño la reacción de Nagumo pero lo atribuyo a que no sabía que responder así que tomo esta batalla como ganada.

-Por cierto amo ¿Sabe usted que le paso al jarrón favorito de su tía, la condesa?- Ambos se detuvieron y Suzuno empezó a comer más rápido.

-… Hubo un accidente.

-¿En serio? ¿Y por que los restos estaban dentro de la biblioteca?- En la voz del mayordomo había un tono de sarcasmo que Suzuno nunca le había escuchado mientras caminaba hacia el- Porque ese "accidente" recorrió todo el pasillo dejando polvo de cerámica en el.

-Está bien, fui yo- Suzuno hablo mientras dejaba su plato limpio, ya tenía de costumbre que cuando hacia travesuras le dejaban sin cenar, y Kidou le recordaba de alguna manera a Hitomiko.- Quería ver si podía molestar a Nagumo y… Le lance el jarrón en la cabeza

El mayordomo lo vio por un momento sin ninguna expresión y luego empezó a reír tapando su boca con su puño.

-Apuesto que fue increíble. Nosotros al principio le lanzábamos rocas y estas se partían cuando lo impactaban.

-¿En serio?- Suzuno y Kidou vieron a Nagumo y luego empezaron a reír entre ellos.

-Que maduros son… En serio- Nagumo tomo de su copa y vio hacia otro lado, esa era una amistad que no le agradaba para nada.

-El amo tiene razón, esta vez se los dejare pasar, pero por favor no destruyan el castillo. Y no tendrán postre.

-Puedo vivir con eso- Nagumo apoyo su cabeza en su mano y con la otra removía su copa de vino.

Kidou hizo una reverencia y se retiro pero Suzuno le detuvo cuando lo llamo.

-Estaba pensando que he dejado sola esa flauta. ¿Te gustaría tocar algo luego?

El sonido de vidrio rompiéndose les hizo ver a Nagumo pero él estaba sonriéndoles, mostrando sus colmillos y saludándoles como si nada, se levanto y cuando llego hasta Suzuno lo levanto de su asiento y lo empezó a empujar hacia fuera del comedor.

-En estos momentos Suzuno va a leer para mí en la biblioteca así que esto entre ustedes puede esperar.

-El amo tiene razón, quizás mañana- Se despidió de ambos mientras se dirigía a la cocina y ellos a la biblioteca.

Suzuno se planto fuerte en el piso y Nagumo casi tropieza mientras lo empujaba. Suzuno lo vio sonriendo con picardía y la bestia se puso nerviosa.

-Nagumo ¿En serio rompiste esa copa con la mano?

-Sí pero mira- Le mostro su mano y estaba en perfectas condiciones- Esa copa no me iba a hacer nada

-¿La rompiste por que querías que te prestara atención a ti verdad?

La bestia le pareció más humana cuando lo vio sonrojarse y fingir que nada pasaba.

-Simplemente pienso que era grosero prometerme algo y no cumplirlo.

-Si querías tanto que te leyera solo tenias que decírmelo.

-¡No es eso!

Suzuno corrió hasta la biblioteca riendo y Nagumo le perseguía avergonzado.

.O.

Aphrodi estaba literalmente acosando a Fudou desde las sombras, le persiguió sigilosamente por los pasillos, cuando salió del castillo y dejo a la rana en libertad se le quedo viendo por un rato.

-Ve directo y encontraras un pantano a la… ¿Por qué te estoy hablando? Eres una rana- El y el anfibio se vieron y la rana se dio la vuelta y se fue saltando en la nieve.

"¿De verdad estará siguiendo las direcciones?"

Pensaron tanto Fudou como Aphrodi. El chico suspiro al quitarle importancia al asunto y decidió entrar de nuevo, el invierno este año sería rudo. Aphrodi corrió adentrándose en el castillo y se escondió en una cortina, escucho los pasos de las botas de Fudou pasar frente a él y suspiro aliviado.

-¿En serio crees que no vi el resplandor de esa gabardina roja?-Mierda, lo encontró.

Aphrodi abrió la cortina con elegancia y salió fingiendo una sonrisa de calma mientras jugaba con la zona turquesa de su cabello.

-Pensé que me mezclaría con el terciopelo rojo de la cortina, me equivoque.

-¿Qué quieres?- Fudou cruzo sus brazos frente a él y arrugo el entrecejo, estaba considerablemente molesto esa noche y no tenía ganas de escuchar las excentricidades de Aphrodi.

-Necesitaba discutir sobre algo.

-Me imagino, su alteza, que puede hacer eso con alguien con temas más refinados que yo.- Hizo una reverencia con molestia y se dio la vuelta.

-¿Alguien como Kidou quizás?- Fudou volteo y sus ojos de un azul verdoso chocaron con los rojos rubí de Aphrodi.

-Sí, alguien como él sería mejor- Hablo tenso y con dificultad, no sabía que se traía entre manos el conde.

-Yo te considero igual de inteligente e interesante que… Yuuto.

¿Por qué sintió ganas de golpear al niño bonito en la cara por llamar a Kidou por su nombre?, sabía que ambos tenían largas charlas en las tardes sobre cualquier cosa, ambos se llevaban de maravilla, al igual que Kidou y Sakuma y ahora Kidou y Suzuno, y Aphrodi tenía ese don de leer la mente.

-… Sientes ganas de que él te vea y te tome en cuenta.- Fudou no supo en que momento Aphrodi se le acerco y toco su hombro.

-¡Claro que no! ¡Él puede hacer lo que le dé la gana!- Se sonrojo y empezó a ver a cualquier lado que no fuera al rubio lo que sorprendió a Aphrodi, nunca pensó que actuaría así.

-Está bien era solo una suposición estúpida- Sonrió y se alejó al sentir algo de hostilidad que remplazaban los nervios en la mirada de Fudou- Pero si quieres un consejo, para tratar con Kidou en estos momentos solo tienes que ser más abierto… Y amable.

-¡Vete a la mierda!- Se dio la vuelta y se fue por el pasillo casi corriendo.

Aphrodi se sorprendió, no pensaba que Fudou fuera de ese tipo de personas, siempre era el chico malo que disfrutaba molestando a los demás, nunca pensó que fuera tan delicado con el tema de los celos.

-El… se las arreglará, es inteligente… Tranquilo Terumi no lo echaste a perder- Hablaba consigo mismo mientras decidía que ya era hora de ir a cenar a su alcoba.

Mientras Aphrodi se iba Fudou también empezó un dialogo consigo mismo. Se preguntaba de qué demonios hablaba el conde, como sabía todo lo que pensaba, eso lo puso nervioso y también, como supo que últimamente lo que más deseaba era que alguien le dijera como poder volver a hablarle a Kidou como antes. Tenían una relación donde se aguantaban, quizás hasta se podía decir que eran amigos que simplemente se molestaban entre sí, pero desde que Suzuno llego todo era muy incómodo, ya no se saludaban, no podían ni mantener una conversación y ahora simplemente no se veían, Akio sentía que si viera esos ojos rojos por mucho tiempo algo malo pasaría por muy estúpido que sonara, y por eso los evitaba mas no sabía por qué Kidou también lo hacía.

-Ser más amable…. Si claro, eso no va a quitar el hecho de que ahora me odia.

.O.

Gouenji Shuuya estaba concentrado, que decir concentrado, está poniendo todo su poder mental en una cosa que a lo mejor llegaba a la iluminación pero el golpe a la puerta de su consultorio lo destruyo todo.

-Gouenji, ya le di sus últimas medicinas a Kazemaru y traje el te- cuando Fubuki entro el guardo sus libretas, los papeles sueltos con notas y todo lo lanzo en una gaveta que cerro rápidamente mientras Fubuki le miraba con rareza.

-¡Ya me canse!- Puso la bandeja de plata con las tazas y la tetera en un escritorio a su lado y luego miro fijamente a su amigo- ¡¿Qué me ocultas?!

-Yo nada- Solo le sonrió y no le quito la vista de encima

-¡No me mientas!-Sus manos fueron a sus caderas y cruzo su mirada con la de Gouenji, no solo Suzuno poseía una mirada gélida.

El doctor se encontraba en una situación difícil porque allí estaba ese chico, Fubuki, su mano derecha, el chico asustadizo que se quedo pegado a su lado durante esos duros primeros meses luego de que ambos fueron alejados de sus padres… y sus hermanos. Ambos tenían hermanos pequeños, que de casualidad nacieron la misma semana con solo 3 días de diferencia siendo la hermanita de Gouenji la menor además, los padres de ambos eran amigos desde siempre, ambos estudiaron medicina juntos ya que venían del mismo pueblo y se ayudaban el uno al otro mientras estaban bajo el mandato del rey 6 meses después de que los bebes nacieran y llegara la maldición. Ellos y sus madres habían salido junto al rey sin poder soltar a sus bebes, y ambos saben lo que es haberse despedido de su familia y luego no volverlos a ver.

Shuuya no volvió a ver a su preciada hermanita Yuuka, con su cabello castaño y ojos oscuro, igual de hermosa que su madre. Y Shirou nunca más pudo jugar con su hermanito, ni siquiera ayudarle a aprender a caminar como siempre solía hacer esas tardes tranquilas en los jardines. Por cosas así sentía que tenía que decirle lo que estaba pasando. Al menos le debía eso a la persona que lo ha acompañado a pesar de todo. Así que se levantó y encaro a Fubuki, aun siendo más alto que el chico este no cambio su forma de verle lo cual no le duro hasta que sintió una mano del doctor en su cintura y la otra en la espalda y sus labios tocando los suyos. ¿Qué coño estaba haciendo Gouenji?

Fubuki se sorprendió, luego empezó a negarlo pero aún tenía al doctor besándolo y pegado a él, se molestó pero luego se avergonzó hasta que sintió que ya no podía más con el toqueteo y empezó a forcejear hasta que Gouenji lo soltó. No había notado que le faltaba el aire, debe ser que duraron largo tiempo haciéndolo pero por estar pensando en tonterías no lo noto así que ahora respiraba como maniaco tapando su boca con el dorso de su mano y apoyado del escritorio.

-¡¿Que mierda Shuuya?!- Cuando grito fue que empezó a sentir su cara arder y su corazón acelerado, aunque ya llevaba rato así- ¡¿Por qué hiciste eso?!

-Sirve el té y te explicare todo.

El maldito bastardo se limpió el labio inferior con el pulgar y le sonrió, Fubuki le iba responder pero la vergüenza no le dejaba así que hizo lo que le ordeno. Sirvió el té en las tazas de porcelana con detalles azules y la puso lentamente frente a Gouenji que se había vuelto a sentar en su escritorio junto a la ventana.

-En serio dime que fue eso- Estaba ansioso y tenía calor, sus manos le sudaban demasiado y sentía que la ropa le ahogaba.

-No mucho, simplemente que la maldición está perdiendo fuerza porque el amo se está enamorando de Suzuno y quizás dejaremos de ser inmortales- Dio un sorbo al té y abrió sus ojos con sorpresa.- El té de Jazmín esta delicioso.

-¡¿Cómo que la maldición se va a romper?!-Fubuki no podía creer la facilidad con la que le acababa de soltar tal información, no podía ni siquiera asimilar lo que estaba pasando.

-¡No lo grites!-Gouenji le mando a callar y Fubuki tapo su boca- Es un secreto, solo pocos lo sabemos.

-¿Quién más lo sabe?- Se sentó en el borde del escritorio

-Aphrodi, Tsunami y yo, también Hiroto y Midorikawa.

-Toda tu reunión de hombres altos y/o con pelo largo.

Gouenji dejo el té en la mesa y le sonrió con pena a su amigo.

-Sí, soy algo malo mintiendo.

Le devolvió la sonrisa y le miro con cariño cosa que sorprendió a Gouenji, por que no era la mirada tierna de siempre, era… Diferente.

-No importa ya, era lógico que quieran guardar algo tan impactante en secreto y… ¡Espera eso no explica por qué demonios me besaste!- El golpe en el escritorio que tiro la taza de té vacía impacto al doctor por la forma abrupta en la que cambio el ambiente.

Gouenji suspiro y se levantó- Simplemente era algo que tenía semanas queriendo hacer.

El doctor se levantó y se excusó diciendo que debía atender algunos asuntos pendientes, pero se detuvo junto a Fubuki y puso su mano en el hombro del chico.

-Yo ya hice mi parte, solo falta esperar tu respuesta. Limpia tu desorden, por favor.

Le sonrió y salió del consultorio. Fubuki Shirou no sabía a qué demonios se refería con una respuesta de su parte, ni siquiera sabía cuál era la pregunta, solo sabía que sus manos temblaban demasiado mientras trataba de limpiar el escritorio.

.O.

-Lamento que me hayan estado buscando todo el día, pero ahora este pajarito estará mejor- Tsunami le entrego a Haruna una pequeña cesta llena de paja donde, montado sobre un pañuelo blanco, estaba el azulejo que la sirvienta había lastimado esa tarde con su ala vendada.

-No importa, cuando me entere que te habías lastimado entendí que no estuvieras aquí.

-Pero me sorprendió- Kogure dejo de acariciar a uno de los caballos y se acercó al moreno.- Casi nunca salías del establo o de la granja, antes repudiabas el castillo.

-¡Vamos! Exageras, Yo simplemente…. Prefiero los animales a la opulencia del castillo- Miro a su reflejo en un espejo guindado en la pared, directo al algodón en su nariz para no ver como Kogure y Haruna le veían con desapruebo.

-¡Pero eso cambio! ¿Verdad Yukki?- El mayordomo que no había hecho ningún comentario empezó a asentir rápidamente.

-Creo que la verdadera razón es que Tsunami se pone algo gruñón cuando no va a la costa.

-¡Ah… Me conoces bien niño!- Puso su brazo alrededor del mayordomo y empezó a jugar con el- ¡Pero pienso ir dentro de poco! ¡Bajar esta maldita montaña y encontrarme con el delicioso aroma de mar es lo que más ansió!

-¡Jousuke no creo que puedas!- Kogure vio a Haruna tratando de no reír.

-¡¿Por qué no podría?! ¡Soy inmortal y además infinitamente joven! ¡Puedo hacer lo que quiera!- Abrazo más a Tachimukai mientras reía hasta que sintió que le iba a sangrar la nariz de nuevo.

-El problema es que… Estamos en medio invierno.-Haruna acerco más al pajarito en la cesta y lo cubrió con el pañuelo para que no sintiera frio.

Y ahora el joven estaba sentado en la paja, sangrando por la nariz y contando las lunas para que se acabara el invierno.

-¡Maldición falta mucho!- Dijo lloriqueando.

Tanto Haruna como Kogure se fueron cuando Tachimukai les dijo que se encargaría de todo. Se sentó en la paja junto al paranoico de Tsunami que tenía un plan extraño de descongelar el río.

-¿Por qué harías eso?

-¡Por los peces! ¡Hoy se comieron lo último que traje de cuando fui a pescar hace 2 meses! ¡¿Cómo vivimos sin pescado Tachi?!- Tomo al mayordomo de los hombros pero este solo le dio un pedacito de algodón y le respondió con una sonrisa.

-Viviendo. Además, Genda cazo patos que viajaban al sur, estaremos bien.

Tsunami se puso el pedacito de algodón en la nariz e hizo un puchero al cual Tachimukai solo sonrio. Se quedaron callados hasta que el mayordomo dijo lo que pensaba.

-Vi que Midorikawa está mucho mejor.

-Sí, creo que ya dejo ir a Hiromu.

-¿Qué consejo le diste?- Fue directo, quizás demasiado por qué sintió como Tsunami le veía sorprendido.

-¿Consejo?

-Si… ¡Es que hable con él y me dijo que le aconsejaste y me pregunte "Qué raro que no hablo con nosotros antes" y te he sentido distante últimamente pero…!

-¡Tachi no entendí ni las 2 primeras partes!- Lo detuvo poniendo su mano en su boca para que se calmara- Hablas muy rápido.

Le quito la mano de la boca pidiéndole perdón pero el mayordomo dijo que no importaba.

-Es que… Estas raro, bueno, todo el mundo está raro desde hace un tiempo y no entiendo muy bien porque.

Tsunami vio al chico jugar con la punta de los dedos de los guantes, jalándolos y luego arreglándolos, hacia eso cuando estaba nervioso pero ahora esa maña de él se mezcló con un sonrojo.

-Sí, últimamente estuve pensando en muchas cosas… como libros.

-¡Has compuesto algo nuevo!-Tachimukai se emocionó, el hobby de su amigo, además de todo lo que tuviera que ver con el mar y animales, era escribir música, por lo general tomaba ideas de libros y hacia música de los sentimientos de los personajes y siempre tocaba en su guitarra para él.

-No pequeño, esta vez era otra cosa. Disculpa por destruir tus sueños.

-No importa, pero… Sabes que estoy aquí para ti si necesitas algo- Le dio una gran sonrisa- Siempre estaré aquí para ti como tú lo hiciste por mí.

Está bien, Tachimukai se lo había buscado él solito, después de decirle eso y sonreírle como lo hizo no podía decir que no tentó a Tsunami y que se molestaría por como lo había tomado y besado. Fue rápido y Tachimukai se sorprendió, pero el que se asombro fue Tsunami cuando Tachimukai no le dejo explicarle porque había hecho eso y le obligó a besarle mientras lo jalaba encima de él y se recostaban en la paja.

.O.

-¿Le gusto su historia ahora, Oh su benevolencia?

-Si me hablas así te obligare a leerme otro libro entero.

-Lo dices como si fuera algo malo….

Ambos se sonrieron, ya se estaba haciendo una costumbre, Suzuno cerró el libro que Nagumo le había pedido, "Alicia en el País de las Maravillas", Un título algo infantil pero siempre entretenido, además guardaba un mensaje oculto.

-Me gusta mucho esa historia- Nagumo dijo al ver que Suzuno se quedó viendo la portada del libro- Me gusta el gato.

-Qué raro, pensé que te gustaría más la reina.

-Detente donde estas- Nagumo se levantó y bostezo- Es muy tarde, dejemos esa discusión para mañana ¿Si?

Por primera vez estuvo de acuerdo con Nagumo así que se levantó de la mesa y guardo el libro donde correspondía y salió de la biblioteca que le quitaba la respiración de nuevo. Ambos caminaron hasta que Suzuno llego a su habitación, Nagumo le dio las buenas noches y se fue pero antes de que el chico entrara a su habitación el pelirrojo lo llamo.

-La biblioteca… Es tuya.

-… ¿Qué?- Al principio no entendió lo que decía debido a la distancia y el hecho de que le estaba dando la espalda

-Si vas a quedarte aquí para la eternidad, prefiero regalártela a ti, que sabrás apreciarla. Pero te digo que todos aquí la usan de vez en cuando así que…

Fue callado cuando sintió como lo abrazaban por detrás, solo el hecho de que alguien le abrazara, de que alguien le estuviera tocando era sorprendente, ahora imaginen que Suzuno lo haga, Nagumo estaba atónito.

-No me importaba compartirla…. Gracias- Se separó del chico con vergüenza y fue de nuevo a su habitación.

Nagumo solo se quedó allí parado por un momento, la espalda empezó a dolerle de nuevo pero valía la pena, si fue por eso valía completamente la pena.

Suzuno se cambió a su pijama azul claro de algodón y se acostó pero seguía sorprendido por lo que acababa de hacer, abrazo a Nagumo, al demonio si ambos eran hombres, Hitomiko no lo crio con prejuicios, pero se sorprendió de haber abrazado a Nagumo, a la bestia que lo alejo de su familia de esa manera, al recordar lo que hizo y como lo trato cuando llego simplemente sentía rabia consigo mismo, no quería creer que le había agarrado afecto a esa... bestia, porque aún seguía siendo una bestia para sus ojos, pero una bestia que poco a poco se convertía en un amigo solo que Suzuno aún no lo notaba. Intento calmar esa furia recién encontrada y que lo confundía leyendo el libro de Miki que guardaba bajo su almohada pero solo pudo leer 5 páginas antes de empezar a cabecear, debía de ser de madrugada ya que estuvo leyéndole a Nagumo un largo rato.

La puerta se abrió pero Suzuno estaba muy concentrado leyendo y tratando de no caer dormido así que se sobresaltó cuando sintió a alguien en su cama.

-¡Cálmate! ¡Soy yo!- Era Midorikawa, en una camisa de mangas largas de algodón blanco que le quedaba gigantesca y unos pantalones que le hacían par, con su cabello suelto y las manos en alto

-¡¿Qué haces aquí?!- Suzuno se arrodillo en la cama-¡¿Y en mi cama?!

-Quería acompañarte a dormir- Midorikawa hizo un puchero y se acostó en la cama sin permiso.

-¿Por qué?- Logro decir más calmado

-Sentí que te abandone un poco, Tachimukai se encuentra en quién sabe dónde y Kazemaru está en otra habitación así que estoy algo solo…

-¿Pero por qué conmigo? Duerme con Sakuma o Hiroto, ustedes se ven cercanos.

Midorikawa oculto bien su sonrojo, ese comentario le incomodo mucho pero le dio la vuelta al asunto.

-Pero tú eres tan calentito y cómodo a pesar de ser tan frio. Además, no tienes por qué incomodarte, cuando Nagumo no puede dormir yo lo acompaño.

-… ¿En serio?

-Si…- Se volteo a ver Suzuno mientras estaba acostado- De vez en cuando tiene pesadillas, así que le hago compañía justo como estuve junto a ti después del accidente…

-No pienses en eso- Se acostó sin pensar, ese chico tenía algo en él, en ese brillo en su mirada que hacía que Suzuno no se sintiera tan incómodo y se dejara llevar en esa situación poco normal.- Eso ya es pasado…

-Haruya tiene pesadillas horribles que lo atormentan cada cierto tiempo, al principio, cuando pudimos calmarlo se despertaba gritando todas las noches. Todos creíamos que su lado bestia venía a atacarnos de nuevo.

- Y tú te arriesgaste y fuiste a consolarlo en sus sueños.

Se estaban viendo a los ojos y Midorikawa solo hizo lo que mejor sabía hacer, sonreír.

-Sip- Dijo con un tono infantil- Yo me encargue de eso pero últimamente está algo distraído así que siento que ya lo está superando…

"Gracias a ti" estuvo tentado a decir pero no arriesgaría todo allí, dejaría que todo se diera naturalmente. Tomo la sabana y se arropo junto con Suzuno pero se detuvo cuando este le hablo.

-No puedo… Perdonar a Nagumo.-Suzuno hundió un lado de su cara en la almohada y se mordió el labio- Extraño a mi familia.

Sintió que podía depositar su confianza en aquel mayordomo pero se la estaba jugando porque sabía que Midorikawa quería a Nagumo, así que no esperaba que él se recostara y menos que le besara en la frente.

-Y los volverás a ver, te lo prometo- Le sonrió y Suzuno, sonrojado, se forzó a dormir.


Nota de autor: Lo sentí algo apurado pero espero que lo hayan disfrutado, ojala sigan leyendo para que descubran que le pasara a Suzuno :3