Un Bello Odioso y Un Bestial Idiota
Nota de autor: Bueno, regrese de entre los muertos. Tarde más en este por que trate de acomodar varios factores personales de las relaciones y los personajes y espero que sea de su agrado. Ya podemos decir que vamos por la mitad y le agradezco a todos por sus comentarios.
Disclaimer: Ningún personaje me pertenece todos son propiedad de Level-5.
Partita No.2 en Re menor escrita por Johann Sebastian Bach
Liebestraum No.3 fue escrita por Franz Listz y el fragmento usado corresponde a Ferdinand Freiligrath.
Tachimukai se despertó con el cantar del gallo y le dolía horriblemente la espalda, Tachimukai no sabía por qué escuchaba al gallo tan de cerca si el establo quedaba lejos del castillo, además, su cama estaba increíblemente incómoda así que se levantó y vio que no estaba acostado en una cama, estaba acostado en un piso de madera, sobre paja desperdigada y sin su chaqueta con solo una colcha de lana roja tapándolo; allí Tachimukai empezó a preguntarse qué había hecho anoche. Todavía veía borroso además de que el sol apenas estaba saliendo y puso sus manos en su cabeza quitándose la paja del cabello.
"¡¿Abre tomado del Whisky de Hiroto?!" Empezó a caer ante el pánico por que despertar en el granero no era normal.
Algo a su lado se movía y al fin que sus ojos servían para algo y lograron enfocarse para ver a Tsunami, su gran amigo, al chico que consideraba un hermano mayor, dormido junto a él y posiblemente pasando frio. Su mente tardó en procesar todo hasta que recordó como en un libro había leído algo igual sobre una pareja que decidió entregarse el uno al otro en nombre del amor para pasar una noche juntos y que despertaron igual. El pánico se convirtió en un grito que despertó a todos los animales del establo incluyendo a Tsunami que se levantó de golpe debido a todos los sonidos de los animales asustados y los gritos de Tachimukai.
-¡Ya cállense!- Con un solo grito del cuidador que tanto los quería; todas las gallinas, caballos, vacas y demás animales se quedaron quietos y volvieron a dormir, hasta Tachimukai dejó de gritar.
-¿Jousuke…?- El moreno volteó cuando Yuuki lo llamó más aún estaba algo dormido así que le habló entre bostezos.
-¿Qué pasa?- Frotó sus ojos y se levantó del piso.
-Nada en especial… Solo me preguntaba… ¿Por qué estamos durmiendo juntos en el granero?- Su obvio sonrojo fue lo que despertó a Tsunami.
-Es cierto…-Vio a su alrededor y sus ojos se abrieron de golpe perdiendo todo rastro de sueño- ¡No es lo que tú crees que pasó!…Fue parecido ¡Pero no fue!- Le sonreía para que el chico dejara de hacerse ideas equivocadas… que no eran realmente tan descabelladas y alejadas de la realidad si Tsunami recordaba bien lo que había pasado.
-¿Entonces que fue?- Estaba entre nervioso y confundido así que no pudo ni siquiera reclamarle.
-¿Te parece si te lo explico a la hora del té?-Volvió a sonreírle y antes de que Tachimukai pudiera responder tomó el silencio como un sí y se excusó diciendo que debía hacer algo en la cocina.
No se atrevió a seguirle por que justo cuando le vio sonreírle, cuando le vio a la cara pudo recordar la noche anterior, pudo recordarla muy bien, tan bien que empezó a buscar por el piso la chaqueta de su traje mientras que le temblaba todo lo que podría temblarle. Cuando se levantó y empezó a ordenar su uniforme vio su reflejo en un espejo que estaba en la pared, tenía la camisa un poco abierta y en el cuello todas esas marcas que le veían, recriminándole por lo que había hecho aquella noche así que el mayordomo hizo lo que mejor hacía, sonrojarse antes de terminar de vestirse y salir corriendo hacia el castillo.
.O.
Tsunami abrió la puerta que conectaba la cocina con él patio trasero de golpe y jadeando gritó algo inentendible.
Tobitaka dejó de cortar una manzana y fue hasta un pequeño armario en el fondo de dónde sacó una gabardina azul y unas botas las cuales le dio a Tsunami antes de volver a picar la manzana.
-¿Por qué corres con ropa tan ligera en medio invierno?- Toramaru le vio con curiosidad-¡Y no entres corriendo a la cocina!
-Estoy metido en un problema…
-… ¿Qué tan grave?-Preguntó Tobitaka ligeramente sospechando de lo que había hecho Tsunami.
-Bastante-Dijo lo primero que estuvo en su mente.
-¿Podrás arreglarlo? –Siguió cortando fruta tranquilamente.
-…Depende- Se terminó de poner las botas, se estaba congelando desde anoche y correr descalzo en la nieve no fue la mejor idea.
-Realmente no quiero saber con quién te metiste, pero será mejor que no huyas. - Tomó el plato y lo puso en una mesa cercana mientras invitaba a Tsunami a sentarse.- Come y no pienses tanto.
-Tobitaka, mi amigo- Se sentó sonriendo- ¡Siempre sabes que decir!
Empezó a comer y la cara de preocupación desapareció completamente cosa que sorprendió a Toramaru. Tobitaka realmente era bueno con las palabras, aun cuando de pequeños no era muy bueno para hablar con los demás; quizás por eso lo quería tanto, o al menos era una de las características que hacía que no pudiera quitarle los ojos de encima. Pero Toramaru aún se sentía dejado de lado en esa conversación que solo esos dos comprendieron.
.O.
Suzuno tuvo una buena mañana; Desayunó con Nagumo quien estaba más tranquilo de lo usual, habló un rato con él pero luego fue llevado a la fuerza a la sala de música por Sakuma, al abrir la puerta vio que casi todos los mayordomos, incluidos Aphrodi y Hiroto, estaban allí, esperando.
-¿Qué hacen aquí?
-Suzuno, quería darte esto- Midorikawa fue el primero que se le acercó y le entregó una larga caja, la abrió pero Suzuno ya sabía que era realmente.
-Es la flauta… ¿En serio me la darás?
-¡Claro! Y ahora que está en óptimas condiciones ya puedo escucharte tocar.
La poca alegría que mostró en su cara se esfumo cuando Midorikawa le pidió tocar, tenía años sin tocar, leía de vez en cuando las partituras que tenía en su casa y las que estaban en la biblioteca del pueblo para no olvidar como leer música de la manera tan magnífica y ágil de la que los músicos del pueblo le alababan; pero en la parte de ejecución… No quería ni siquiera pensar que tan oxidado estaba allí.
-Bueno yo… No sé si…- Empezó a jugar con sus manos sin ver a nadie a los ojos ya que no sabía cómo decir "No sé, ya se me olvidó como" por qué el no diría algo así… al menos no frente a tanta gente.
-Midorikawa, es de mala educación que le exijas de esa manera que toque- Dijo Kidou, que estaba sentado en el banquillo del piano, su comentario salvó a Suzuno- A menos que tú le demuestres que eres digno de escucharle tocar.
-Sí, eso mismo…-Suzuno infló el pecho y vio a Kidou quien solo sonrió de lado.
-Pero… Yo no soy tan bueno leyendo…- Midorikawa quería escuchar a Suzuno tocar así que aceptó el reto impuesto por el jefe de mayordomos.
-Pero eres muy bueno aprendiendo de oído y tu ejecución es perfecta, no entiendo a qué le temes.
Hizo una mueca con la boca y sacó de uno de los gabinetes un violín, lo vio un rato dudando pero Hiroto le dio ánimos.
-Vamos Ryuuji, hace tiempo que no te escuchamos tocar.
El mayordomo lo vio con un sutil sonrojo en las mejillas y sintió que su ánimo subió de golpe. Aphrodi solo tapó su sonrisa con su guante y Suzuno empezó a sospechar. Tomó su violín y arco en una mano y con otra unas partituras, se paró frente al piano y pusó las partituras en el atril.
-¿Qué tocarás?- Preguntó Kazemaru mientras invitaba a Suzuno a sentarse en el sofá.
-Partita No.2 de Bach en Re menor.-Dijo con orgullo el muchacho.
-Esa es bastante compleja… y larga.
-Con buena música el tiempo vuela.
Midorikawa se preparó, apartó un mechón de cabello y lo puso tras su oreja, con delicadeza pasó el arco sobre las cuerdas y empezó. Suzuno siempre era asombrado por Midorikawa, por lo ingenuo que aparentaba ser en casi todo excepto en situaciones donde se le exigía cierto grado de madurez, por su agraciada forma de moverse mientras trabajaba, su sonrisa y consejos, porque lo veía y de verdad sentía que Miki estaba junto a él; pero no podía enterrarse en la tristeza de su pasado cuando escuchaba tan magnífica obra. Se quedó con el sonido que salía del instrumento, era la melodía que sonaba cuando ascendías al cielo, la de un baile privado entre dos amantes en una noche de primavera o al menos era lo que sonaba en la cabeza de Suzuno cuando leía la parte donde los protagonistas al fin podían estar juntos. El cambio abrupto despertó a Suzuno y todos los demás presentes también dieron un pequeño salto, la rapidez con la que Midorikawa hacia los acordes y movía su arco con tal delicadeza y elegancia hasta en los Fortissimos, cualquier dama de sociedad le envidiaría. Todo sonaba más rápido, subía y bajaba pero todo parecía tan correcto, todo estaba donde tenía que estar, y la expresión en la cara de Midorikawa era una historia, pasó de la máxima relajación a una gran felicidad, luego una tragedia pasó frente a sus ojos y una leve expresión de tristeza se enmarcó en su cara. Fue una larga historia donde predominaba la desesperación y un sentimiento melancólico que no te dejaba ir, y término. Al menos esto fue lo que Suzuno sintió.
Los aplausos de todos asustaron a Midorikawa quien solo tapó su cara apenado y luego dio una reverencia antes de guardar su violín de nuevo.
-¡Fue maravilloso!- Kazemaru sonrió aún más y Sakuma le secundo la opinión.
-Cada vez que tocas te pierdes en tu música, es increíble- Aphrodi cerró sus ojos y se recostó del sofá para luego abrirlos viendo directo-¿No es cierto Hiroto?
-Cierto, podemos saber cuál es la historia que le das a la pieza al verte, era capaz de perderme…-Se mordió el labio al escuchar lo que decía y solo sonrió y asintió.
Midorikawa no captó el mensaje así que también sonrió y dirigió su mirada a Suzuno que aún seguía impresionado.
-¿Te gusto lo suficiente para que toques tú?- Le brillaban los ojos por la idea de que escucharía a su nuevo amigo tocar.
-Me encantó lo que tocaste así que si, tocaré algo, pero quizás esté algo oxidado con mi técnica- Al final tuvo que aceptarlo, se sintió ligeramente-Muy-conmovido por Midorikawa así que quería retribuírselo.
-¡No importa! De los errores se aprende y realmente tengo tiempo que no escucho el sonido de una flauta- "Al menos no de esta" Se guardó ese pensamiento para no dar lástima pero todos ya entendían muy bien la insistencia del chico, por el sentimiento nostálgico que guardaba la flauta.
Suzuno se levantó y fue hasta Kidou, le dijo algo casi en susurro y Kidou solo asintió y se levantó; buscó unas partituras en la biblioteca de la sala y puso las suyas en el piano y las otras en el atril individual que estaba frente a Suzuno.
-¿Qué pasa aquí?- Fudou llegó algo sorprendido, venía a la sala de música con intenciones de relajarse y encontró más gente de la usual.
-Creo que mi hermano y Suzuno tocarán algo juntos- Haruna sonreía y Fudou lo hizo también, aunque fuera una sonrisa falsa.
-¿En serio? Que interesante- Hablo tratando de ocultar que sentía como si tuviera mil navajas en la garganta.
-¡En serio que lo es!-Aphrodi salió de la nada y le obligó a sentarse en el sofá justo frente al piano- Va a ser algo que no te puedes perder… Akio.
Esa misteriosa pausa hizo que el arrugara un poco el ceño, pero Aphrodi sonreía complacido por que Kidou movió su cuello para relajarse, como si algo muy estresante le acabara de pasar, ya había encontrado a los dos que más llamaron su atención y no dudaba en entrometerse.
-Yo… Nosotros tocaremos Liebestraum No. 3 de Franz Liszt.-Suzuno respiró para calmarse.
-"Sueños de amor" ¿Verdad?- Aphrodi solo sonrió de forma traviesa- De los tres, el tercero es el más famoso.
-Y difícil, se necesita un alto grado de habilidad técnica para ejecutarlo- Fudou abrió sus ojos cuando sintió como todos le veían extrañados por escucharle hablando del tema, ya que siempre dice que odia escuchar el sonido del piano, pero lo que tuvo efecto en él fue que Kidou dejó de arreglar las partituras para verlo con cierta perplejidad.
-Bueno… Una vez escuché a Aphrodi diciendo eso…- Aphrodi estuvo a punto de negar la acusación pero un golpe en su costilla hizo que asintiera.
-¡Eso no importa!- Midorikawa se empezó a impacientar- Los quiero escuchar.
Hiroto le dijo que se calmara y Kidou hizo un gesto con la cabeza a Suzuno para avisarle que estaba listo.
Suzuno puso la flauta frente a su boca, lamió sus labios y tomó aire para empezar, este tema le gustaba y nunca lo olvidaría, Hitomiko y Reina decían que era la canción que escucharían dos enamorados que alcanzaron la felicidad, y exactamente era eso. Su suave introducción que sientes como si te arrastrara, como una suave brisa de la tarde, de esa que mueve con calma las hojas de los árboles haciendo que la luz del sol baile de un lado a otro, en cierto momento la flauta empieza a sonar llena de misterio y da paso al piano que sorprendió a Suzuno como la primera vez que escuchó a Kidou tocar, el sonido poco a poco se apagó por unos momentos y vuelven juntos a tocar una melodía parecida a un baile; lleno de una sutil delicadeza.
La flauta toma más protagonismo y aquí Suzuno le agradeció a Dios que sus dedos aún se movían bien en el instrumento, pero casi falló una nota, hubo un silencio donde Suzuno pasó su lengua por sus labios, una costumbre que había cogido tan rápido aprendió a tocar el instrumento y le llenó una nostalgia que se plasmó un poco en su cara al sentir sus labios húmedos contra el metal de la embocadura. Volvió a tocar las últimas partes de la canción, que se sentía como tocar la mano de la persona amada y acompañarle a un paseo por ese campo en esa tranquila tarde de verano donde no hacía mucho calor o mucha humedad. Se entendía muy bien él porque del nombre.
El silencio hizo que a Suzuno se le antojara saltar por la ventana; se notaba que Kidou era un prodigio y después de la presentación de Midorikawa podía suponer que todos en esa sala podían tocar muy bien un instrumento; la mudez de los espectadores engrandecía la ansiedad de Suzuno hasta que Haruna dijo algo.
-¿Ryuuji, estas llorando?- Al darse cuenta de esto la chica le ofreció un pañuelo.
-¡Claro que no!- Dijo, pero aun así tomó el pañuelo, lo que le causó gracia a Kidou; quien no escondió su carcajada.
-No tenía de que preocuparse. Una actuación que broto las lágrimas del público- Dijo Kidou, quien se paró he hizo una reverencia.- Fue un honor tocar contigo
Suzuno le devolvió la reverencia y todos le aplaudieron, Fudou acepto que en verdad fue una buena ejecución y aplaudió con una pequeña sonrisa, el jefe de mayordomos se percató de esto y sintió la tensión de su cuello desvanecerse. Midorikawa secó sus lágrimas y abrazó a Suzuno quien le dio unas palmaditas en la espalda, aun no se acostumbraba al cariño que le profesaba su "Amigo". Esa palabra resonó en su cabeza un rato y en verdad se sintió cómodo con el curioso grupo de personas que tenía en frente; si podía decirles amigos.
Antes sus amigos solo eran su pequeña familia, las personas de la biblioteca y hasta el divertido herrero, no se habría imaginado que de la desgracia de separarse de ellos conocería a gente así.
-Fue muy divertido, pero ya debemos volver al trabajo, ya se acerca la hora de servir el almuerzo.- Kidou vio su reloj de bolsillo y suspiro.
-¿Suzuno conoces el poema? Seria lindo escucharlo - La criada se sonrojó al decir esto.
-Yo…no lo sé con exactitud…-Suzuno se disculpó rascando su cabeza con pena
-Qué lástima, al menos una pequeña parte haría feliz a Haruna- Kidou puso sus manos en las teclas pero antes de presionarlas escuchó a Fudou hablar.
-"¡Oh, ama, ama mientras puedas!
¡Oh, ama, ama mientras te guste amar!
Llegará la hora, llegará la hora
en la que sobre las tumbas te lamentarás."
Recitó ese fragmento sin pensar, aun sabiendo que todos lo iban a volver a juzgar con la mirada, pero Fudou no pudo evitar decirlo, Haruna le agradeció y sonrió por recitar el poema mas todos en la sala se quedaron con un sentimiento profundo de dolor. Empezaron a irse poco a poco excepto Haruna quien ayudo a su hermano a guardar las cosas.
-Que amable de parte de Fudou recitarlo para mi ¿Verdad?
-Sí, lo fue. Parece que el tiempo que se pierde en la biblioteca da sus frutos.- Ambos hermanos se sonrieron entre sí.
-Espero que no crea que le tengo rencor por lo del jardín…. ¡Es cierto!- Haruna se excusó diciendo que debía ir a regar las flores y a ver como se encontraba el pequeño pájaro que había herido.
-Está bien, yo puedo terminar por mi cuenta.
Haruna corrió a la puerta y Kidou no pudo evitar sonreír al ver a su hermana menor tan jovial. Cambio un poco su expresión al ver a Fudou entrar de nuevo a la sala de música.
-¿Sigues aquí?- Cerró lentamente la puerta tras de él, pensando si salir corriendo o quedarse.
-Alguien tiene que guardar las cosas. ¿Regresaste a dormir la siesta?
-No, quizás luego de la hora del té- Miró hacia la pared y suspiró- Aphrodi me pidió que buscara su guante, el muy despistado lo dejó por aquí.
Kidou cerró el piano y frunció el ceño-¿Le estás haciendo un favor a Aphrodi?
-Estoy practicando la amabilidad, estaba pensando que estar siempre molesto quizás acortará mi larga vida- Busco entre los cojines del sofá y encontró el guante de satín negro.- Seria algo molesto morir antes que ustedes.
-No me gustaría que murieras antes que los demás; además tú ya eres amable, claro, a tu curiosa manera.
Fudou sabía que Kidou le sonreía y no quería verlo pero aun así lo hizo y con una rápida sonrisa decidió marcharse; solo que Kidou le pidió que se quedara un rato más.
-¿Me ayudarías con estas partituras?
Le entregó la carpeta de cuero roja con cuidado y Fudou solo fingió un gruño y guardó las partituras en el librero.
-¿Hay alguna razón por la que me pides ayuda a mí y no a tu séquito de mayordomos bonitos?- Se puso de puntitas para alcanzar la parte más alta del librero, estuvo peleando un rato con ello hasta que Kidou se paró tras de él y le ayudaba a poner las partituras en su lugar.
Sus manos chocaron un momento y Fudou se quedó un rato sin decir nada, Kidou también estaba de puntillas pero hizo su intento por ayudar al chico, mientras arreglaba la carpeta tenía su otra mano apoyándose del mueble al lado de librero para mantener equilibrio. Akio se sentía sofocado por la forma en la que Kidou le rodeaba completamente. Cuando se separó de él Fudou se volteó lentamente para tratar de pedirle espacio personal.
-Quería hablar, teníamos tiempo sin hablar.
Fudou no podía creer que consideraba que Kidou se veía lindo frente a él, no quería admitir que su sonrojo y el cómo desviaba la miraba un poco, que esas características combinadas con su usual cara de piedra lo hacían ver adorable. Kidou pasó un mechón de cabello tras su oreja y movió su cabeza hacia otro lado mientras se alejaba de Fudou quien volvió a llamar su atención al empezar a reírse.
-¿Y ahora qué te pasa?
Fudou se consideraba en total derecho de estar hecho un manojo de nervios, y él no era el único en la sala en esa condición.
-Me di cuenta que odio al remedo de Conde ese.
Volteó a verlo a punto de reclamarle por el comentario y Fudou le beso. Lo jaló del cuello de la chaqueta y le presionaba por el cuello para que no intentara separarse. Kidou estaba sorprendido, más que nada por que dejo de quejarse en un momento y empezó a corresponderle a Fudou, aunque consideraba que el otro estaba siendo algo brusco.
Se separaron por un momento pero Fudou se acercó y volvió a besarle luego de rodearle el cuello con sus brazos y poner todo su peso sobre Kidou quien fue caminando hacia atrás y terminó cayendo de espalda en el sofá con Fudou sobre él. No sabe muy bien en que momento Fudou puso su pierna en medio de las suyas pero no se iba a quejar. Fudou dejo unos cuantos besos en los labios de Kidou antes de separarse de verdad; y ahora era Kidou el que entendía lo que decían sobre sus ojos y como podían quitarte el aliento, por que Akio le estaba viendo directamente a los ojos y esos ojos azules le estaban diciendo muchas cosas, tantas que Kidou tuvo que hablar para poder hacer que Fudou dejara de verle como le veía.
-¿…Que fue eso?- Trataba de recuperar el aliento al igual que Fudou.
-¿Eso importa?- Sonrió antes de besarlo y luego volvió a hablar- ¿En verdad le quieres poner nombre a esto?
Yuuto era un hombre metódico, analítico y que tenía cada uno de sus pasos planeados, pero no planeo en ningún momento antes de levantarse ese día en quitarse sus guantes y dejarlos tirados en el piso, poner una mano en la cintura de Fudou y la otro dentro de su cabello.
-Si tu no lo haces, yo tampoco.
.O.
Suzuno paseaba tranquilo por el castillo, como si nada pudiera perturbarle, pero desde hace rato sentía una presencia extraña, unos cuantos murmuros y como si alguien le siguiera, vio varias veces a su alrededor pero esa persona sabía como esconderse muy bien; así que entró rápidamente a una habitación y dejó la puerta medio abierta, se escondió detrás de una cortina y cuando su acosador entró le gritó logrando sorprenderle.
-¿Nagumo?-Vio a la bestia algo decepcionado.
-¡¿Qué demonios te pasa?! ¡Me ibas a matar de un infarto!
-Debería quejarme yo, ¿Por qué me persigues?
El príncipe arregló sus ropas y su cabello, aclaro su garganta y vio a Suzuno a los ojos, no pudo mantener mucho rato la calma y no pronunció ni una palabra. Hizo el intento más todo quedaba cortado a la mitad.
-No me digas que te hiciste más estúpido que ayer- Fingió preocupación y empezó a acariciar el cabello del joven- tranquilo, no es parte del hechizo, así que quizás si te esfuerzas, consigamos una cura.
Nagumo le volteó los ojos y apartó con cuidado la mano de Suzuno, logró tranquilizarse y pudo pronunciar lo que tenía tiempo en mente.
-Pasé junto al cuarto de música y escuché tu interpretación… Me pareció increíble y creo que deberías tocar más seguido.
Ahora fue el turno de Suzuno de quedarse sin palabras, de no poder articular una respuesta sarcástica y no saber qué hacer con las manos.
-¿Eso crees?- Bajo un poco la miraba- Gracias, creo...
-También quería ver si querías acompañarme a la biblioteca un rato antes del almuerzo, por favor.
¿Qué estaba pasando? Nagumo estaba actuando como un perfecto caballerito y Suzuno sentía que estaba cayendo por sus dulces palabras, pero en verdad se sentía culpable por sentir ese calentito en el pecho al recordar cómo le elogió; intentar recordar que era una bestia come-hombres no le era fácil cuando le veía con sus brillantes ojos dorados y le sonreía dejando ver un poco sus colmillos.
-¿Acaso te gusta tanto como leo que tuviste que practicar como pedírmelo? Qué lindo perrito eres- Se dio la vuelta para ir a la biblioteca.
-¿Quieres que te diga lo que pienso?...Creo que lees tan lindo como tocas.
Se quedó congelado en la puerta y cuando Nagumo le pasó al lado este le revolvió el cabello.
-Oh mira, Que lindo humanito eres.
Suzuno dejó que caminara triunfante, que saboreara la victoria por ese momento y la disfrutara, después se las pagaría, pero por dentro seguirá pensando en si lo que le dijo fue tan verdadero como le había sonado.
.O.
Su chaqueta había sido lanzada al piano y sus rastas caían sueltas en el sofá mientras tenía su mano dentro de la camisa de Fudou, acariciándole la espalda y bajando todo el camino hasta su trasero; Fudou solo se emocionó más. Con una mano libre tomó la de Kidou y le obligó a que apretara.
-Si lo vas a hacer, hazlo bien.
No le dejó hablar por que volvió a besarle con ganas, como si eso fuera lo más importante para su sobrevivencia, sentía que quizás dejar de besar a Yuuto se igualaba a dejar de respirar; pero respirar también era algo importante y Kidou no hallo otra opción más que jalarle del cabello para poder coger algo de aire.
-Vamos… A calmarnos un momento.
-No quiero.
Kidou se vio atacado de nuevo pero se apoyó de ambas manos mientras que intentaba levantarse, no llegó muy lejos y ahora se encontraba con la cabeza apoyada del brazo del mueble, apartó su cabeza y los besos de Fudou fueron a su mejilla y luego a su oreja mientras lentamente bajaban a su cuello. Cuando sintió la lengua caliente de Akio recorriendo su piel y su mano tratando de quitarle su chaleco fue que salió de su ensoñación y regresó poco a poco a la tierra. Aun si le habían dicho que no pensara en esto, no podía evitar hacerlo.
-Fudou… ¿Qué piensas que vamos a hacer?
Pasó su mano por el cabello de Fudou lentamente, era suave y brillante y se resbalaba entre sus dedos mientras que pasaba su palma de su cabeza a la mejilla del chico que le veía confundido.
-¿Eres idiota?- Enarcó su ceja- El amor. ¿Qué más?
Rodeo el cuello de Kidou con sus brazos y se sentó en el regazo de este quien estaba sorprendido con la respuesta.
-… ¿Qué?
-No seas lento. Tu estas muy consciente de lo que ha estado pasando estas últimas semanas desde que ese chico llegó aquí- Le abrió el chaleco y empezó a abrir su camisa blanca de vestir- Has notado que las cosas están cambiando; todos estamos cambiando.
Eso era cierto, el mayor cambio se veía en el amo del castillo y poco a poco se notaba en los demás residentes, Aphrodi le había comentado hace tiempo que quizás esta era la oportunidad que debían aprovechar y que debían dejar que todo se diera con naturaleza, pero no llegó a pasar por su mente que esto le afectaría a él también.
-¿Estás dudando?- despabiló cuando sintió los fríos dedos de Fudou recorriendo su pecho ahora desnudo y la voz suave que salió de él-¿No te gusta cómo me estoy confesando?
No sabía si estaba jugándole una mala broma o en verdad la expresión decaída de su rostro era porque le había lastimado.
-Yo no quise…
-Es horrible, ¿Sabes?- Le interrumpió sin dejar de ver el pecho de Kidou- Que empezaras a ignorarme de la nada, y luego toda la atención que le dabas a todos, excepto a mí, sobre todo a ese niño, … Si el amo se enterara de tu coqueteo con Suzuno quizás te exilie como hiciste con Kogure, pero por esto sería para siempre.
Mantuvo su semblante frio, en ningún momento tuvo la intención de coquetear con Suzuno o cualquier cosa que la cabeza de Fudou inventara para torturarse a sí misma, pero si reconocía la culpa de lo primero; porque estas últimas semanas en verdad que sentía que le era difícil estar cerca de Fudou, completamente diferente a todos los años antes de que Suzuno pisara el castillo. Sentía que su atención iba hacia el cuándo lo tenía cerca, que sus manos sudaban y que no podría mantener una conversación como antes ya que los latidos de su agitado corazón le impedían escuchar sus propios pensamientos, pensó que evitarlo era más fácil pero, como le reclamaba su hermana, no podía arreglarlo todo fingiendo que ya no le importaba.
-Lo lamento. Pero me sorprende que me estés diciendo que me ames.
-No te amo- Ese comentario honesto saco de lugar a Kidou- Simplemente siento atracción por ti… Pudo haber sido por cualquier otro.
-¿En serio?- Se recostó más del brazo del sofá- Dime quienes eran tus otros "Conejillos de indias".
La rabia en Kidou no se podía esconder fácilmente y Fudou solo quería ver si podía hacerlo explotar.
- Tobitaka era una gran opción, Genda también-Sintió como Kidou apretó con fuerza su cintura lo que significaba que estaba cayendo-… Sakuma, aunque a veces me llegue a los nervios. Fubuki es interesante cuando está molesto y Kazemaru es mi punto débil…
-¿Pensabas hacer el amor con todos en el castillo hasta ver quien te gustaba?
-Si… ¿Por qué no?- Mintió vilmente y Kidou estaba demasiado molesto como para notarlo.
-Tenemos algo en común- decidió interrumpirle con algo que si le dolería-Yo también he pensado que Sakuma se vería bien en mi cama.
La mano de Fudou fue directo a su cara, apretando sus mejillas obligándole a cerrar la boca. Lo hizo de impulso y supo que esta batalla la había ganado Kidou, pero Fudou metió su otra mano en su pantalón y Kidou comprendió que no estaba ni cerca de ganarle la guerra. Volvieron a lo que habían dejado a medias, cada uno con sus pensamientos en orden así no había nada que les distrajera del otro.
Excepto por el sonido de los golpes en la puerta.
-¿Kidou? ¿Hay alguien ahí?- Era la voz de Sakuma y Kidou aceptó que se asustó al ver la expresión de Fudou convertirse en una de fastidio.
Kidou desvió la mirada y vio su reloj tirado en el piso, lo tomó y vio la hora, faltaban 20 minutos para la hora del almuerzo y allí empezó a alarmarse. Se sentó en el sofá con Fudou confundido y pegado a su pecho, lo movió con cuidado de su regazo y recogió su ropa. Fue a la puerta cerrando un poco su camisa y la abrió un poco.
-¿Qué necesitas Sakuma?
El mencionado se quedó sin palaras por ver a ese hombre en ese estado, sin sus anteojos, con el pelo suelto y sin el uniforme entero. Si hubiera sido otro, Kidou le hubiera impuesto algún castigo por no llevar el uniforme en orden, ni siquiera llevaba guantes.
-Yo… Te necesitan en la cocina. ¿Te pasó algo?
-… Me quedé dormido.
-¿Tan temprano en la tarde?- Sakuma le dedicaba con su ojo sano una mirada sospechosa.
-No he dormido muy bien estos días. Ve y diles que bajo en cinco minutos… Y si puedes evitar decir el porqué de mi tardanza me harías un favor.
-…Me la debes- Le sonrió antes de irse prefiriendo dejar morir el tema ahí… Por el momento.
Kidou respiro aliviado y cerró la puerta para descubrir que Fudou estaba parado tras de ella. Viendo hacia la habitación moviendo su quijada y apoyado de la pared.
-Parece que sutilmente me has rechazado. ¿Dónde quieres que te golpee?
-En ningún momento te he rechazado- Suspiró buscando como pedir disculpas- Solo que este no es un buen momento o lugar.
-Y creo que mencionar tanto a Sakuma tampoco es buena idea.
Fudou relajó su rígida posición y se separó de la pared; puso sus manos a los lados de Kidou y cerró el chaleco gris.
- Gracias por la sesión de besos, nunca había tenido una así, pero esto no acaba aquí- Le dio un beso a Kidou, un roce lento que cuando el intentó profundizarlo se alejó- Deja la puerta de tu cuarto abierta esta noche.
Sin decir más abrió la puerta tras de él y se fue dejando a Kidou solo en la sala de música. El jefe de mayordomos metió su camisa en su pantalón y se puso su chaqueta, no tuvo tiempo de peinarse de nuevo así que puso su cabello en una cola de caballo que le caía poco debajo de los hombros y cuando se aseguró de que pudo esconder bien cualquier marca, se puso sus guantes y se fue. Intentó poner una cara normal pero en su cabeza no dejaba de rondar el pensamiento de que ya quería que fuera la hora de dormir.
.O.
La hora del almuerzo estaba más concurrida hoy, con Nagumo y Suzuno siendo acompañados por Hiroto y Aphrodi, los últimos tres hablaban y Nagumo solo los veía.
-¿Qué libro has estado leyendo últimamente Haruya?- Hiroto delicadamente quiso meter a su primo en la conversación.
-…El jorobado de Notre Dame.
-Una elección algo curiosa para empezar ¿No?
-Quizás…
Nagumo siguió jugando con su comida y su tenedor mientras Aphrodi y Hiroto le veían preocupados hasta que Suzuno decidió hablar.
-No le pareció muy agradable el final.- Suzuno tomó vino de su copa- Por eso está de pocas palabras.
-No hablemos de eso…
Cuando más lo necesitaba la puerta del comedor se abrió y Kidou fue el nuevo tema de conversación con su nuevo estilo.
-Wow, ¿Quién dejo que Kidou pasara mucho tiempo con Fudou?
Kidou se quedó estático por el comentario de Nagumo por menos de medio segundo antes de pararse entre Midorikawa y Sakuma.
-¿Por qué dice eso amo?- Le sonrió levemente.
-Quizás por qué él siempre roba tus anteojos para molestarte y no los tienes ahora- Hiroto se lo señaló y ahí fue cuando noto que los había olvidado en la sala de música.
-No, no es solo por eso…- Dijo Nagumo.
-¿Te refieres a su estilo relajado de hoy? Me recuerda un poco a Fudou- Suzuno le interrumpió- Aunque no sé si eso es bueno o malo.
Aphrodi sonrió y más cuando vio a Kidou sonrojarse un poco y a los otros mayordomos ocultar sus risas.
-Que no te escuche haciendo esos comentarios- Le respondió con una sonrisa.
- No me refiero a eso, cuando entraste, olió fuertemente a menta, como los arbustos en donde el busca hierbas para Toramaru en las mañanas, más su olor corporal- Empezó a oler más en la habitación y Suzuno pensó en que el chico en vez de mitad demonio parecía más mitad perro.- Es como si …Te hubieras restregado fuertemente contra él.
El comentario si logró sacar a todos de lugar, logró que Sakuma soltara unos cubiertos por que se había dado cuenta de la razón de la actitud extraña de Kidou en la sala de música y que Suzuno se ahogara con el vino. Hiroto y Midorikawa se vieron entre si y luego a Kidou quien mantenía su postura firme e impecable.
-Amo, no haga suposiciones extrañas, por favor.
-¿Es una suposición o es verdad?- Aphrodi se dio la vuelta ya que estaba sentado frente a Kidou- A mi si me huele a menta desde donde estoy.
-No le des alas al asunto, Aphrodi.
Kidou nunca se atrevería a responderle a ninguno de los 3 nobles de la casa, se encontró sorprendido por haber dicho eso mientras que los demás presentes preparaban cada uno algún argumento para tocar los nervios del jefe de mayordomos; Pero la puerta del otro lado del gran salón, justo detrás de Nagumo se abrió, Tobitaka y Fudou entraron hablando entre ellos. Al ver como todos les veían a ambos acusadoramente no supieron muy bien que hacer.
-Traemos chocolate caliente… ¿No quieren?-Fudou alzo la jarra de metal que cargaba con un paño blanco para no quemarse las manos.
-Entonces no era eso…. El venía cerca.- Nagumo trató de entender pero aun sentía el aroma de Fudou viniendo de ambas direcciones, pero decidió dejar eso hasta ahí. Quería chocolate, no más drama.
Midorikawa puso las tazas y Sakuma y Kidou retiraron los platos que luego el primero se llevó hasta la cocina. Fudou sirvió el chocolate junto a Tobitaka y pasó con una pequeña sonrisa frente a Kidou quien no pudo evitar seguirle con la vista; Fudou dejó la jarra en la mesa y le entregó el guante negro a Aphrodi, se retiró de la sala junto a Tobitaka por el mismo lugar donde habían entrado sin decir mucho o ver a Kidou en algún momento.
El almuerzo terminó y la sala del comedor se fue quedando vacía excepto por Kidou y Aphrodi quien decidió esperar a que ambos estuvieran completamente solos. Kidou cerró la puerta y vio al chico poniéndose sus guantes negros.
-Está haciendo bastante frió en este invierno ¿No lo crees?
-Lo hiciste a propósito, me lo imaginaba.
Quiso encarar al conde pero este fue más rápido, se levantó de su asiento y con su mano enguantada aflojo un poco el cuello de la camisa de Kidou junto a su corbata, Kidou se estaba cansando de estos ataques repentinos a su vestimenta.
-¡Lo sabía!- Apretó con su otra mano el mentón del mayordomo para que estirara el cuello y poder ver lo que quería ver- ¿Lograron hacer algo en ese corto tiempo desde que nos fuimos de la sala de música? me impresionan.
Tomó las manos del más bajo y con cuidado le apartó de el para arreglar sus ropas. Pensó muy bien sus palabras, cada sílaba que pronunciaría y la idea que quería expresar, pero no podía decirle una vil mentira a Aphrodi que se veía tan feliz de ver su plan tener éxito así que fue hasta una de las sillas y se desplomó en la mesa.
-¡¿Estás consciente del lío en el que me metiste?!- No pudo evitar gritar.
-¿Estás tan molesto?- Aphrodi por supuesto que se sobresaltó al ver como el jefe de mayordomos, el único con la cabeza bien puesta en el castillo le gritaba fúrico.
-¡Claro que lo estoy!- Golpeó la mesa con su puño-¡Trabaje muy duro para evitar que pasara lo que acaba de pasar hace unos minutos por culpa de tu estúpido guantecito negro!
-No estoy comprendiendo… ¿Querías evitar enamorarte de Fudou?
-¡Sí! ¡Exactamente!- Apoyó su cabeza en su mano y empezó a masajear su frente- Me encargo de la casa, de que el resto de los mayordomos no hagan un desastre, de que el personal de la cocina y Genda no hagan otro desastre o que tu Hiroto y Nagumo creen alguna catástrofe con sus extraños hobbies; súmele que ahora voy a estar distraído cada vez que vea a Fudou.
Aphrodi no sabía si le estaba gritando a él o Kidou se estaba regañando a sí mismo; tomó asiento junto a él y puso su mano en su espalda tratando de tranquilizarle.
-No tienes por qué ponerte tan tenso por esto Yuuto, me estás dando a entender que has estado poniendo la felicidad de otros por encima de la tuya.
-…Era difícil, todo este tiempo quería mantener todo en orden … Al menos para que Haruna y todos estuvieran cómodos. Y luego empecé a fallar cuando Suzuno llegó y todo siempre tenía que ver con Fudou.
-¿A qué… Te refieres?-Sabía muy bien a lo que Kidou se refería pero creía que Kidou necesitaba escucharlo de el mismo.
-Yo… Empecé a distraerme por culpa de él, a darme cuenta de muchas cosas que antes no veía y solo porque eran cosas únicas de él y me maravillaba cada vez que le veía… Tuve el descaro de ignorarlo pensando que quizás todo regresaría a la normalidad y luego tú y tu mente malvada se metieron…Pero gracias.
-¿Gracias?
-Necesitaba hacer algo sobre eso y me diste una oportunidad. Te lo agradezco.
-No me lo agradezcas, solo dejé mi guante a propósito ahí y ya…Ustedes fueron los que hicieron lo demás.- Aphrodi se sonrojó por culpa de la mirada agradecida de Kidou y un poco por pensar en que había pasado en la sala de música.
-No hicimos lo que tú crees… Nos interrumpieron antes de que pudiéramos ir más lejos.- La conversación empezó a tornarse algo personal- Agradecería que dejaras las cosas en nuestras manos desde ahora.
-¡Claro!- Le sonrió mientras se levantaba- Solo no te guardes las cosas para ti mismo.
El conde se fue muy feliz por la puerta del otro extremo de la sala dejando solo a Kidou, cuando cerró la puerta vio a su lado a Fudou recostado de la pared.
-Imagino que escuchaste nuestra conversación- Fudou vio hacia otro lado y Aphrodi arregló sus guantes antes de marcharse- Él fue muy honesto, a ti también te vendría bien hablar con honestidad.
Le dejo solo en el pasillo, recostándose de la pared y pasó de estar de brazos cruzados a abrazar un poco su torso, tenía sonrojadas hasta la punta de sus orejas y una expresión de vergüenza mezclada con felicidad debido a que le habían elogiado por ser quien era, se sentía tan lindo ese calor en su estómago y muy diferente a lo que sentía con Kidou en la sala de música. Esto era diferente. Esto era amor.
.O.
Midorikawa y Hiroto paseaban por los jardines hablando de trivialidades hasta que Midorikawa recordó que debía ir al invernadero y Hiroto insistió en acompañarle, los dos llegaron con la idea de continuar el rato junto al jardín de rosas pero al llegar vieron a Tachimukai regando las flores y actuando extraño.
-Yuuki…¡Yuuki!- Midorikawa le gritó haciendo que el chico soltara la regadera y saliera del ensueño.
-¡Midorikawa! ¡¿Qué pasó?!- El chico temblaba y Ryuuji juraba que tenía lágrimas en sus ojos.
-¿Qué te pasó a ti? Estás temblando horriblemente- Vio su abrigo puesto sobre uno de los bancos y fue a buscarlo rápidamente para volver a ponérselo a su dueño- ¡Podrías enfermarte!
-Ni siquiera recordaba que lo había traído…
-¿Caminaste hasta aquí sin tu abrigo?- Hiroto intervino- Eso es peligroso.
-Lo siento, ando algo distraído.
Midorikawa tomo la regadera y fue hasta un pequeño chorro de agua entre los arbustos y la volvió a llenar para entregársela de nuevo a Tachimukai, tomo unas tijeras y empezó a cortar algunas flores para ponerlas en la mesa y Hiroto los veía a ambos en silencio sentado en la mesa tras de ellos.
-¿Me dirás que te sucedió?- Ryuuji ya tenía 10 flores en su mano y se las entregó a Hiroto quien las puso en la mesa.
-No sé si pueda… Me sucedió algo que se supone no me debería haber pasado…
Ese comentario llamó la atención de Hiroto.
-¿A qué te refieres?- El joven noble se levantó de la mesa y se acercó a ambos mayordomos.
-No… Van a creer que miento…- Ambos le veían de manera comprensiva y Tachimukai hablo- Ayer en la noche antes de dormir, me encontré con Tsunami y estuvimos hablando un rato en el establo y…
Su vergüenza no le dejó continuar y lo que Hiroto creía se confirmó.
-Lo besaste o algo así ¿verdad?- Midorikawa continuó cortando las rosas por el tallo- No tengas tanto miedo, el hechizo se está rompiendo.
Hablaba con tanta calma y madurez que logró cautivar a Hiroto aún más y tranquilizar a Tachimukai.
-¿En serio?... ¿Es por Suzuno no es así?- Dejó la regadera en la mesa y se sentó a lo que Hiroto y Midorikawa le siguieron.
-Te ves algo decaído. Pensé que estarías feliz por saber que dejaríamos de ser inmortales.
-¡Lo estoy Hiroto! ¡Estoy muy feliz de que el amo haya conseguido enamorarse de alguien!- Se sobresaltó- Pero… ¿Me tenía que enamorar de mi mejor amigo?
Se sonrojó y puso su cara entre sus manos, el otro mayordomo acarició su cabeza para llamar su atención. Tachimukai alzó la mirada y vio por un momento como Hiroto y Midorikawa cruzaron miradas con pena y entendió.
-Oh… Eso también explica algunas cosas de estos últimos días.
Comunicarse sin palabras fue lo mejor que pudieron hacer.
-¡Solo me queda una cosa por hacer!- Tachimukai se levantó de su asiento y cerró todos los botones de su abrigo marrón- Voy a hablar con él.
-Buena decisión. Mucha suerte- Hiroto se despidió del pequeño mayordomo mientras se iba corriendo de vuelta al castillo. Ambos se quedaron en silencio hasta que Midorikawa le hablo.
-¿No debimos decirle que Tsunami está al tanto de todo esto?
-No. Causaríamos problemas. Además- Hiroto tomo una rosa y la puso en la mano de Midorikawa para luego reclinarse y darle un beso- Últimamente todo va de maravilla.
.O.
Toramaru se encontraba en un dilema, porque Endou se había perdido en quién sabe dónde buscando a Kazemaru, Fudou estaba completamente perdido sentado en la mesa de la cocina viendo hacia el techo con la cara un poco roja, quizás estaba enfermo, ¡Y en la cocina!, y para colmo Tsunami decidió pasar todo el día en la cocina acaparando por completo a Tobitaka. Toramaru se encontraba solo frente a un pato de 50 kilos, desplumado y que era muy pesado para cargarlo el, mas no encontraba como decirle a Tobitaka que dejara de hacer otra cosa que no fuera prestarle atención a el; hasta el sabía que eso sonaba mal.
-¡Pero fue muy divertido cuando Genda llegó cubierto de sangre y con la mitad del venado sobre sus hombros y como hizo que Aphrodi gritara!- Tsunami reía a carcajadas y Tobitaka si era mas delicado al reír-¡¿Verdad Fudou?!
-Si, Venado, hilarante….¿Cuanto falta para la hora de dormir?
-Apenas y acabamos el almuerzo, pero te veo mal, quizás deberías ir a recostarte-Tobitaka se preocupó al verle tan fuera de si.
-No, yo solo debo ocuparme en algo y cuando me dé cuenta ya será de noche… Por cierto ¿Cuánto tiempo tiene Toramaru viendo ese pato?
Los tres vieron al pequeño chef quién se volteó para responder.
-Estaba tratando de averiguar cómo lo movía sin interrumpirlos…
Tobitaka se levantó y acarició la cabeza del chef antes de cargar el pato hasta el mesón para cortarlo.
-No tengas pena de pedirnos algo, eso es raro viniendo de ti.
Toramaru le respondió con una pequeña sonrisa y Fudou les vio sintiendo un poco de empatía por el chico, ni siquiera el mismo sabría cómo tratar con Tobitaka si estuviera enamorado de el.
-Necesito algo de Hierbabuena para la ensalada. ¿Fudou podrías..?
-Ni lo preguntes, en 10 minutos regreso- Se levantó y caminó hacia los jardines pero en la puerta se tropezó con Tachimukai quien le pregunto si Tsunami estaba allí adentro.
-Tsunami… ¿Ya podemos hablar?- Cruzó su mirada con el moreno y este se sintió sin escapatoria.
Tobitaka comprendió en ese mismo momento porque Tsunami no sabía cómo arreglar el problema y solo chasqueo un poco la lengua antes de volver su atención al pato que había que deshuesar. Toramaru aún no estaba ni un poco enterado de lo que estaba pasando.
-Pero te había dicho que a la hora del té…
-Pero quiero hablar ahora.
La firmeza en la voz de Tachimukai no le dejo opción alguna. Se levantó y siguió al mayordomo hacia los jardines del palacio. Ahora solo eran Tobitaka y Toramaru solos otra vez. Como en la mañana antes de que los interrumpieran, ellos dos sin decirse nada hasta que Toramaru tuvo el valor de hablar.
-¿Hacemos pato relleno hoy?
Le dijo con una sonrisa y Tobitaka asintió, sonriéndole también.
.O.
Le siguió en silencio y con frió por los jardines y luego hasta el establo, tenía que ir cambiando su guardarropa a uno de invierno de una vez. Al llegar al establo Tachimukai acaricio a la yegua de Suzuno y al caballo junto a ella mientras que Tsunami buscaba unos guantes. Consiguió sus guantes rojos que no tenían dedos y sintió alivio al ponérselos.
-No entiendo como esos guantes te calientan.
-Son gruesos y a las vacas no les gusta que les toque las ubres con las manos tapadas… Pero no vinimos a hablar de eso.
Tachimukai tomó un puñado de avena y alimentó al caballo.-¿Lo de ayer solo fue un beso?
No entendió a qué se refería, si hablaba de que si habían cruzado la línea pues estuvieron a punto pero no encontraba forma de decirle eso, lo que había pasado la noche anterior fue tan espontáneo y se sintió correcto así que no sabía por qué ahora no podían ni verse.
-Si, a partir de ahí no pasó más nada…
-No estoy preguntándote eso… Te pregunté que si solo fue eso, un beso.
No se esperaba una pregunta como esa y menos que no le viera a la cara cuando la hizo, el consideraba que podía responderle fácilmente con un "Fue eso y mucho más" a Yuuki, al chico que quería sin poder querer, no esperaba quedarse congelado y con la cabeza en blanco, su corazón le latía fuerte y sabía lo que sentía pero no sabía que decir. No quería que Tachimukai pensara que no era así y que todo fue una confusión o algo por el estilo pero parece que la única parte de su cuerpo que se movía era su corazón.
Otro beso, otro delicado roce de labios cuando Tachimukai se inclinó hacia él fue lo que le devolvió algo de motricidad a su cuerpo y su cerebro.
-Para mí no lo fue…
-Te amo.
Lo dijo rápido, sin pensarlo, lo primero que le vino a la cabeza y gracias a Dios fue eso lo primero que le vino a la cabeza; Porque ahora podía ver como Tachimukai le sonreía más calmado y sentía como le abrazaba con fuerza.
-¿Pensaste que te iba a decir que no?-Le devolvió el abrazo.
-¿Tu siquiera estabas pensabas en algo?- Le devolvió el comentario.
.O.
Nagumo y Suzuno nunca habían compartido la hora del té ya que por lo general siempre terminaban peleados luego del almuerzo y necesitaban tiempo para calmar las cosas entre ellos, pero últimamente todo iba muy bien, tan bien que ambos pasearon todo el camino hasta el invernadero y hablaron tranquilamente mientras Midorikawa traía él té junto a Kazemaru.
Él té de Jazmín olía espléndido y sabia igual de bien, y como siempre Nagumo no pudo evitar notar las expresiones que Suzuno hacía.
-¿Por qué haces esas expresiones con la comida?
-¿A qué te refieres con eso?
-Siempre pones esas caras de placer y felicidad y solo por la comida, no por otra cosa. Me da curiosidad.- Tomó de su té y apoyo su cabeza de su mano.-Eres un glotón ¿Verdad?
-¡Amo! ¡No sea grosero!- Kazemaru le regañó pero Suzuno le dijo que se calmara.
-¿Te da curiosidad? Bueno podría contártelo- La expresión de Suzuno cambió a una de melancolía y Midorikawa le dijo que no era necesario contar algo que no quería; pero eso solo llamó más la atención de Nagumo.
-No importa, si el amo está curioso debemos satisfacer sus necesidades.
Suzuno nunca le había llamado amo y eso confundió a Nagumo.
-Nací en un mal hogar, mi madre engañaba a mi padre con un borracho abusivo que lo mató cuando yo apenas era un recién nacido, a los 4 años me abandonaron en una granja donde obligaban a niños sin hogar a trabajar a la fuerza donde comíamos solo cuando los dueños nos veían casi muertos.- Vio a su lado izquierdo por el rabillo del ojo, a Midorikawa que se encontraba decaído por simplemente tener que imaginar todo eso de nuevo y a Kazemaru sorprendido por el relato. Suzuno decidió acortar la historia- Un día todo se volvió un desastre, los niños se revelaron y mataron a los dueños… La chica que me enseñó a leer murió ese día pero logré escapar y terminé en la casa de Hitomiko, la mujer por la que vine aquí.
"Así que sí, me encanta la comida por que hace muchos años ni comer podía hacer" quiso terminar con ese comentario ya que por lo general cada vez que contaba esa historia lo hacía con la intención de callarle la boca a alguien que quería quejarse de su mala actitud, y esa era su principal intención, pero ver la pena y dolor reflejado en los ojos de Nagumo le impidió ser un bastardo.
-…No debí preguntarlo.
Suzuno estaba atónito por ver a la bestia ser tan humana. Quiso decir algo para cambiar el incómodo ambiente que el mismo había creado pero Nagumo fue más rápido que él.
-¿Sufres aquí?
Suzuno y los dos mayordomos estaban sorprendidos por la pregunta y el silencio del joven hizo que Nagumo tomara una decisión.
-Kazemaru, Midorikawa ¿Podrían dejarnos solos un momento?
Ambos mayordomos dieron una reverencia y se fueron del lugar solo para que Nagumo volviera a preguntar lo mismo.
-¿Me preguntaste que si sufro aquí?
-Sí, dos veces.
Suzuno rió un poco pero Nagumo aún tenía sus ojos clavados en él, sentía como esas extrañas pupilas alargadas se clavaban en lo más profundo de su ser.
-Tengo una cama gigantesca, todos los libros que pudiera pedir y cero responsabilidades, siempre preparan mi baño como lo desee y buena comida cada que la pida; Además de más compañía y libertad de la que tenía antes en mi pueblo sin los comentarios hirientes de terceros porque no les gusta como soy. Nunca me había sentido tan cómodo y aceptado…
Nagumo quiso formar una sonrisa pero Suzuno continuó hablando.
-…Excepto por mi antigua casa, con mi pequeño librero lleno de libros que ya he releído miles de veces, mi pequeña cama que a veces es dura durante el invierno y mis obligaciones como cargar agua todos los días; trabajar en el pueblo y aun si todos hablaran mal de mí siempre regresaría con Hitomiko y Reina y Saginuma, con mi familia…. Extraño a mi familia.
No se dio cuenta de que lloraba hasta que vio las lágrimas cayendo sobre sus manos, espabiló y empezó a secarse con las mangas de su camisa hasta que sintió un leve golpecito en su brazo y vio a Nagumo ofreciéndole un pañuelo blanco.
-Está limpio.
Suzuno lo tomó y secó con más cuidado sus lágrimas.
-Mi historia es evidente y tú ya la sabes… Arruiné mi vida y la de las personas de mi reino por un capricho infantil… Y ahora quizás la tuya, pero no… No te puedo dejar ir.
-¿Por qué no?- Aun había tristeza en su voz.
-Yo me parezco en todo a lo que recuerdo de mi padre, el cabello y los ojos, pero mi mamá… Era bonita y siempre estaba feliz, no recuerdo bien si tenía el pelo rubio o marrón claro; pero recuerdo que tenía los ojos azules y que me leía siempre antes de dormir. No te quiero ver triste… Pero no quiero que te vayas.
Suzuno volteo a verle sorprendido por lo que le había dicho y Nagumo se levantó y se acercó hasta él.
-No quería llegar a este punto… Solo pensé que cuando comías era como cuando leías o tocabas la flauta, te dejabas llevar-Suzuno volteó su cabeza y Nagumo puso con algo de temor su mano sobre su hombro y agradeció que Suzuno no le rechazó- Porque era algo que disfrutabas hacer.
Le soltó el hombro para irse, muy lejos para pensar en lo que había pasado y poder recoger valor para aparecerse ante el en la cena, pero antes le susurró algo que no sabía si haría bien o solo más daño.
-Tú volverás a ver a tu familia. Lo prometo.
Lo vio al irse y se quedó solo en el invernadero, donde pudo ocultar su cara entre sus brazos y llorar. Hasta ahora había aguantado bastante bien, pero no se imaginaba que el mismísimo culpable del dolor que sentía le había dicho que mantuviera la esperanza. Tenía el pañuelo blanco bordado con hilos dorados y quiso romperlo, quemarlo y hasta escupirle y pisarlo, pero no pudo; olía como a colonia y a madera antigua al igual que su dueño y ese olor le traía algo de consuelo. Se detuvo cuando vio uno de los arbustos moverse y a uno de los chicos de la cocina salir de allí.
-No espiaba…Lo prometo, solo buscaba a alguien más.
-¿Endou?- Secó rápidamente sus lágrimas pero el chico ya le había visto.- ¿Qué escuchaste?
-Lo suficiente- Se sacudía algunas hojas mientras que se acercaba a ver a Suzuno quien alejaba su cara de él.
-Debes pensar que soy un…
-Una persona muy valiente, eso es lo que creo. Sé lo que es que te separen de tu familia, todos aquí lo sabemos y Nagumo lo sabe muy bien.- Se arrodilló frente a Suzuno y le dio la mano- Lo que pasa es que el aún es un niño y encontró algo que había perdido hace mucho en ti.
-¿Qué cosa es tan importante que me priva de mi libertad?
-Felicidad. Él siempre ha estado rodeado por muchas personas desde pequeño pero siempre me decía cuando jugábamos que se sentía solo, solo se sentía bien en las noches antes de dormir cuando su madre, la reina, estaba con él.
Se quedaron en silencio y ambos sintieron que alguien venia. Endou se levantó y limpió sus pantalones y le dedicó una gran sonrisa a Suzuno.
-No te lo digo para que sientas lástima, sino porque de todos los que estamos en el castillo, tu eres el único con el que no llora por la tristeza cuando le lee.
No pudo decir nada cuando Midorikawa llegó seguido por Kazemaru y ambos fueron directo hacia él.
-Lo lamento tanto Suzuno, Haruya es un gran idiota que no sabe medir sus palabras y no tenías por qué seguirle el juego.
Se quitó su guante y puso su mano en la mejilla de Suzuno, le veía fijamente y le limpio las lágrimas que aun salían. Una sonrisa de Midorikawa y el cálido toque de su mano le hacían sentir como un niño siendo acariciado por su madre, así que siguió llorando.
-Iremos a tu habitación, tomarás un baño y dormirás la siesta un rato- Lo dijo amablemente pero era una orden que Suzuno no iba negar, Midorikawa tomó el abrigo azul que llevaba Suzuno y le ayudó a ponérselo.
Mientras ambos se iban Midorikawa vio a Kazemaru y le picó levemente el ojo a lo que Kazemaru le respondió haciendo lo mismo y dejando a Endou confundido.
-¿Qué haces aquí Endou?
-Bueno, te buscaba a ti y quedé atrapado en esta melancólica escena.- Sonrió algo desganado más un golpecito en el hombro de parte de Kazemaru le devolvió el animo
-Sabía que ese chico tenía muchas cosas en su mente pero últimamente se estaban llevando tan bien… No podemos pedirle que simplemente perdone al amo.
-O que se enamore de él… Por cierto hoy te ves bien.
El cambio radical del tema de parte de Endou fue un punto culminante para Kazemaru quien desde hace ya dos días estaba siendo perseguido por el hombre que le veía y sonreía tontamente. Tenía dos días evitando a Mamoru pero casi siempre conseguía quedarse pegado a él hablando de cualquier trivialidad que le pasara por su mente ; luego de discutir esto con Midorikawa y que este le confiara un gran secreto decidió ser un poco más directo con Endou de una vez por todas.
-Mamoru… ¿Hay algo que quieras decirme?- Habló con dificultad y apartando su cara para que Endou no viera su sonrojo.
Que le llamaran por su nombre fue un golpe duro y la pregunta no le ayudó. Desde ese accidente con las serpientes, lo de la maldición debilitándose y haber notado que todo el mundo se estaba enamorando Endou sintió un poco de celos, mas cuando vio a Hiroto robándole un beso a Midorikawa antes de entrar a la cocina; él quería hacer algo asi con la persona junto a el pero no había tenido el valor para pedírselo.
-Si… algo así. Desde hace unos días tengo curiosidad sobre algo que vi… Me pregunté qué tal se sentiría besar a alguien que me guste.
Kazemaru tembló un poco y Endou lo noto, no era muy bueno con las indirectas y quería pedírselo rápido pero Kazemaru era un chico sencillo, un hombre de modales y completamente amigable, pero con un terrible problema de confianza que aún después de tantos años no ha podido arreglar.
-… Tú ya has besado a alguien que querías antes….- La pena se transformó en una expresión afligida que luego trató de esconder con una sonrisa y una excusa- Si ya lo hiciste no entiendo por qué insistes en eso ahora.
-¿De qué estas hablando?
Kazemaru abría y cerraba la boca sin poder decir lo que pensaba pero logró coger valor para hablar.
-¿Recuerdas cuando trajeron a la señorita que iba a ser la prometida de Nagumo?
Endou necesitó un buen rato para poder recordar a esa niña a la que Kazemaru se refería y cuando lo hizo cerró fuertemente sus ojos y suspiró. Esa niña era una duquesa del país vecino y la habían traído cuando apenas tenía 10 años para comprometerla con el joven príncipe, el gran problema fue que tan rápido se vieron se odiaron y aun con todos los intentos de la familia real no lograron nada. Endou consiguió a la niña de pelo marrón rojizo y ojos preciosos llorando en el establo luego de escaparse de sus cuidadores; había llamado su atención y decidió hablar con ella. Le dijo que no quería casarse con un niño con cara de idiota y Endou asentía a todo lo que decía; le comentó que nunca había besado a alguien y Endou se ofreció como conejillo de indias si a la niña no le molestaría besar a un simple campesino.
"No seas tonto, si no respetara a mi pueblo no podría ser reina" Le dijo con una sonrisa antes de tomarle por los hombros y chocar sus labios con los de él.
Al dia siguiente Endou se enteró que la niña se había ido y no habían logrado acordar nada mas que unos contratos de exportación y otras cosas que no entendía; a Nagumo lo regañaron durante una semana por haber lanzado jugo de uva sobre el vestido de la niña y conseguirse su odio eterno. Unos tres años más tarde Endou se enteró que la chica se había casado con un príncipe de otro continente y según una carta que le había mandado especialmente a él ella sonaba muy feliz, le agradecía por haberle mostrado como era un hombre amable y así no hubiera tenido que aguantar a Nagumo y también le contó una historia divertida sobre ella y como su esposo ( Un chico de nombre que rimaba con Coco, pero el siempre lo olvidaba de lo raro que era) se conocieron cuando la salvó de que le atacara un León en su tierra natal. Una pequeña historia de un pequeño beso que había sido el pequeño secreto íntimo de Endou y esa chica que ya estaría muerta desde hace muchos años; pero no imaginaba que alguien más supiera de ello.
-¿Tu viste cuando besé a Natsumi?
Kazemaru chilló y tapó su cara avergonzado.
-¡No lo hice con intenciones de espiar! ¡Simplemente estaba jugando con Tsunami y ayudándole a sacar leche de las vacas y les escuché hablar!
-Kazemaru, tranquilo… No es para tanto.
-¡Si lo es! ¡Fue tu primer beso y yo no quería que ella…!- Se tapó la boca pero Endou fue lo suficientemente inteligente para comprender a que se refería.
-¿No querías que ella fuera mi primer beso?
Kazemaru se estaba diciendo de todo en su cabeza, no es como que él hubiera estado enamorado de Endou desde pequeños, pero si sabía que cuando vio eso sintió un pequeño ardor en el pecho y estuvo muchos días evitándole alegando estar molesto pero ni el sabía por que, con el tiempo se le quitó y no volvió a pensar en ello pero luego el trágico incidente ocurrió y estuvo mil años sin saber que estaba enamorado de Endou, hasta hoy.
-No realmente- Agarró su brazo con su mano y apretó fuerte- No me gustó la idea de que fuera con una princesa. ¡Y además una bonita!
Estaba siendo tan honesto que le sacó unas grandes risas a Endou que se le acercó y le pasó el brazo por los hombros.
-Kazemaru eres único ¿Sabias?
Kazemaru volteo para reclamarle pero se encontraba muy cerca de Endou ya que prácticamente tenían la misma altura. Se mordió el labio y sin pensarlo beso a Endou; fue un golpe al principio e hizo que Endou diera un paso hacia atrás pero logró clavarse con fuerza en el piso y responder al beso. Cuando se separaron Kazemaru tenia una cara malhumorada que no sabía muy bien que la ocasiono.
-¿Hice algo malo?
-… Me hubiera gustado ser tu primer beso.
Las manos de Endou presionaron sus mejillas y le obligaron a verle.- Este cuenta como mi primer beso ya que yo no estaba enamorado de ella, pero de ti sí.
El mayordomo se convirtió en un pequeño manojo de nervios y Endou solo reía a carcajadas.
.O.
Siguió las órdenes de Midorikawa y tomó el baño con agua de lavanda justo como le gustaba que Midorikawa se lo preparara, se puso un camisón blanco y quiso decir que le habían puesto un vestido pero Tachimukai, que estaba ayudando a Midorikawa le vio de forma retadora y Suzuno no se quiso meter allí. Midorikawa esponjo todas sus almohadas y luego le arropó al acostarse.
-¿No me darás mi beso de buenas noches?- Hizo el comentario con intenciones de mostrarle a ambos mayordomos que se encontraba bien.
-Si me lo pides así, es probable que lo haga- Tachimukai se retiró y dejo a ambos chicos solos.
-Lamento que vieras una parte tan patética de mí…
-¡Me alegro de haber visto una parte humana de ti!
A Suzuno le saco de lugar el comentario y la expresión aliviada de Midorikawa.
-Estuve preocupado porque querías siempre aparentar que todo estaba bien cuando no es así. ¿Aun te sientes como un prisionero aquí cuando intentamos darte todo lo que quieres?- El mayordomo vio al piso con melancolía- Sé que no somos tu familia, pero todos te queremos. Hasta a Fudou le caes medio bien, aunque no lo admita.
-No me imaginaba que le caía medio bien, pero ya me he resignado a que estaré aquí con ustedes- Saco la mano de la sábana y tomó la de Midorikawa- Solo tuve malos recuerdos.
Una falsa sonrisa y Midorikawa vio fácilmente tras de ella.
-No mientas. No hay mucho que pueda hacer pero espero que todos nosotros podamos llegar a ser una familia para ti- Se reclinó y le dio un beso en la frente que sorprendió a Suzuno junto a un comentario que no esperaba- Al menos hasta que vuelvas a ver a tu familia.
Midorikawa le sonrió de nuevo y se fue; cuando la puerta se cerró Suzuno escuchaba claramente en el silencio de su habitación a Nagumo y Midorikawa prometiéndole que volvería a ver a sus hermanos, con Nagumo no sabía si estaba jugando una vil broma o en verdad sentía pena por él y le mentía para verle feliz, pero con Midorikawa tenía un poco más de esperanza. Bostezó ya que el agua caliente con lavanda relajó todos los músculos de su cuerpo y el olor que dejó en su cuarto le tranquilizada, el sonido de la madera reventándose por el fuego le arrullaba y en su sueño estaban sus hermanos junto a esas personas que se autoproclamaban su nueva familia.
Cuando Suzuno despertó ya era bien entrada la noche, alguien había entrado a la habitación y había seguido echándole leña al fuego para mantenerla caliente, revisó el reloj de bolsillo que tenía en su mesita de noche y ya era la hora de la cena. Se levantó de la cama y sintió todo su cuerpo relajado, tendría que agradecer la idea de dormir con un camisón, el olor de la lavanda se volvía a esparcir por la habitación cada vez que se movía y se sentía tan suave y relajado que ni recordaba haber llorado hasta caer dormido; la puerta se abrió y se encendieron las luces dejando ver a Midorikawa quien traía un carrito con unas bandejas doradas.
-¿Qué tal te sientes ahora?- Tomó la bandeja y puso la comida a los pies de la cama.- ¿Te cayó bien dormir un rato para calmarte?
-Lo dices como si fuera un niño que tuvo una rabieta.
-Todos debemos tener una rabieta cada cierto tiempo, llorar es sano.
Suzuno se volvió a sentar en la cama y Midorikawa destapó la bandeja mostrando el platillo de hoy. Midorikawa le dijo que era pato con relleno de hígado molido con hierbas y especias y una ensalada de brócoli y zanahoria con aceite de oliva y vinagreta que se veía deliciosa. Volvió a hacer un gesto cuando vio la comida y su estómago gruñó, recordó la charla de la tarde y quitó sus ojos de la comida y los puso en Midorikawa.
-¿Nagumo ya comió? Pero si apenas son las ocho.
-El… Decidió que era mejor no molestarte esta noche; quiere que descanses.
Pestañeó varias veces y vio a la humeante comida en su plato, pensó en muchas cosas mientras veía su comida y suspiró.
-No debí de haberle dicho eso…
-¿Ah?- Hablo tan bajito que Midorikawa no le comprendió.
-Que fui un insensible… Sabía que eso le iba a afectar pero aun así lo dije. –Cerró fuertemente sus ojos y se levantó, tomó sus botas y se las puso para luego poner de nuevo la bandeja en el carrito.
-¿Qué estás haciendo?
-¿Dónde está él?
Midorikawa se quedó quieto ante la determinación en los ojos de Suzuno y solo le sonrio.
-Está en su habitación. ¿Quieres que te ayude?
-Me encantaría.
Suzuno le sonrió y tomó el libro que estaba bajo su almohada. Salió de la habitación y cruzó con su frente en alto todo el pasillo, Midorikawa le seguía y aun si no le estuviera viendo sabía que estaba sonriéndole y dándole ánimos; porque justo después de decirle lo que le dijo a Nagumo esa tarde, de revelarle que aún se sentía como un prisionero y de llorar desconsoladamente frente a él, no pensarías que iría a exigir que cenara con él,y cuando llegó a la habitación casi chocó con Kazemaru quien traía la cena para Nagumo.
-¿Qué hacen aquí? Pensé que el amo…
-¡Shhh!- Puso su dedo ante su boca- Tu solo toca la puerta.
Kazemaru comprendió a Suzuno e hizo lo que se le indicó, tocó la puerta y Nagumo preguntó quién era, Kazemaru respondió y él le dijo que pasara. Suzuno abrió la puerta y fue la primera vez que entró a la habitación de Nagumo. Era gigantesca en comparación a la suya, parecía del tamaño de una casa, la cama estaba al fondo a la derecha y aun así había un gran espacio entre esta y la chimenea que estaba hacia la pared izquierda y era tan grande como para calentar la habitación. En el balcón al otro lado de la habitación justo frente a ellos estaba Nagumo viendo hacia el cielo. Suzuno les hizo señas para que dejaran la comida en la mesa y se fueran, ambos mayordomos se fueron rápidamente y cuando la puerta se cerró Nagumo volteó con intenciones de agradecerle a Kazemaru pero solo encontró a Suzuno viéndole con esos ojos azules tan característicos de él, abrazando un libro contra su pecho y con una expresión como si estuviera luchando por no saber que decir.
-¿Qué haces aquí?- Primero habló Nagumo.
-Me sentí algo rechazado cuando la comida llegó a mi habitación, y no una invitación a comer contigo.- Pudo hacer un comentario acorde a la situación.
-¿Y por qué traes vestido?- Nagumo estaba algo sonrojado y confundido viendo la vestimenta blanca de Suzuno que le dejaba ver un poco el cuello y era de forro de seda blanco y por encima chiffon blanco igual que le llegaba solo por debajo de las rodillas.
Escucho tras de la puerta a Kazemaru y a Midorikawa riéndose y haciendo comentarios como "¿Por qué vino corriendo vestido así?" y "Estaba actuando tan apasionadamente que no pude decirle que vino en pijama". Después se las vería con ellos.
-No es un vestido, es un camisón.
-Esta bien…
Ambos se quedaron en silencio y Nagumo fue el que dio el primer paso al acercarse y abrir la silla de la mesa para que Suzuno se sentara. Este aceptó y dejó el libro en una mesita junto a un estante al lado de la puerta; Nagumo se sentó en la mesa que era más pequeña que la del comedor y eso significaba que ya no estaría terriblemente alejado de Suzuno, que no tendría todos los platos y flores y decoraciones entre ellos; solo ellos dos en una pequeña mesa redonda junto a la chimenea, y eso le ponía horriblemente nervioso.
-No pensé que fueras tan atrevido como para venir en unas pijamas a mis aposentos a estas horas de la noche. ¿Has estado leyendo novelas eróticas?
Nagumo realmente no sabía que había exactamente en las novelas eróticas pero veía a Hiroto leerlas de vez en cuando y le explicaba que pasaba en algunas así que pensó hacer un chiste para aligerar el ambiente.
-Muy divertido. Pero no. Me sorprendí cuando la persona que siempre exigía que estuviera presente cada vez que se le antojara decidiera darme una "Noche libre". ¿Por qué?
-No he sido amable contigo… No lo fui al principio y me gustaría cambiar eso ahora
-¿A qué te refieres?
Nagumo peleó con sus palabras y Suzuno no sabía si estaba avergonzado o si se estaba poniendo rojo por que no estaba respirando.
-Vamos, puedes decírmelo. Vine a hablar contigo después de todo.
Un poco de amabilidad de parte de Suzuno y Nagumo tomó aire para hacer una gran petición.
-¿Podríamos… Ser amigos?
El sonido de la madera y el fuego más la brisa invernal fueron lo que llenaron la habitación, el hombre empezaba a impacientarse al ver como Suzuno solo le veía sin expresión alguna. Golpeaba sus largas uñas con la mesa y le mantenía la miraba a Suzuno tratando de pensar alguna forma de retractarse de su petición que no fuera tan embarazosa.
-Claro.
Nagumo nunca había sentido tanta tranquilidad como la que sintió cuando Suzuno, con la voz más dulce que pudiera hacer, aceptó.
-¿En serio? ¿No te negarás?
- No creo que sea correcto, luego de que te esforzaste tanto en pedirlo.- La empatía era algo con lo que Suzuno no era muy bueno pero para ser su primer intento se sentía bastante bien.
-¿En serio fue tan sencillo?
-¡Déjame en paz! ¡Es la primera vez que alguien pide ser mi amigo!- Volvió a comer para evitar la mirada de lástima y esa pequeña risa intercalada que Nagumo estaba haciendo.
-Está bien, entiendo. Yo tampoco he tenido alguien a quien llamar amigo.
-¿Qué hay de tus mayordomos o Aphrodi y tu primo?
-Ellos siempre estarán allí y si, se le puede decir que son mis amigos pero… Ellos pueden seguir con su vida tranquilamente, salir del castillo y bajar al pueblo, ver más personas y relacionarse con estas. Yo no.
Tanta tranquilidad en su cara, una mirada melancólica y Suzuno nunca había notado hasta ese momento lo humano de la expresión de Nagumo. Aun con su largo pelo rojo que debía peinar para que no tapara su rostro, las cicatrices y los colmillos que aún se marcaban un poco bajo su piel, nunca había visto una mirada tan humana y afligida en ningún otro lado más que en los ojos dorados de Nagumo. Cuando este pestañeó Suzuno volvió a la tierra.
-Me tienes a mi ahora, podría ofrecerte que trataras de conocerme pero realmente soy una persona simple y poco interesante.
"Yo no diría lo mismo" se guardó ese comentario para si, ya había jugado suficiente con el destino y aceptaba que no discutir era agradable.
-¿Entonces que quieres hacer? ¿Me vas a preguntar sobre mi vida?- Enarcó la ceja mientras tomaba de su copa y una sonrisa de su acompañante le llamó la atención.
-Dejemos eso para otro día. ¿Me hablarías del personal del castillo?
-¿Para qué quieres…? Eres terrible.
Nagumo sospechaba de las intenciones de Suzuno pero no quiso preguntar o negarse, que el chico le aceptara como amigo y quisiera hablar con él era tanto que no sabía si podría manejar todo con calma toda la noche.
-Es bueno que ya me conozcas. Así que como buen amigo y perrito que eres ¿Responderías algunas preguntas para mí?
Si Nagumo tuviera cola la estaría meneando de un lado a otro de emoción, aun si le dijeron perro, pero mas o menos se lo dijo con cariño. La siguiente hora consistió en una interrogación que prácticamente terminó en una charla de chismosas más las risas de ambos resonando por toda la habitación.
-¡¿Es en serio?!
-Lo juro. Kidou usa unas plataformas extrañas dentro de sus zapatos, el en realidad es bajito.
-¿Qué tanto?
-Diría que es solo 2 centímetros más alto que Fubuki.
-Increíble, aparenta ser alto porque, bueno, se ve musculoso. ¿Qué hay de Genda? Casi nunca lo veo.
- Él es agradable cuando llegas a conocerlo, solo que llegaste en temporada de caza y por lo general adora vivir en las montañas en esta época. A veces huele mucho a sangre cuando regresa.
Ambos terminaron su comida y al poco tiempo Midorikawa y Kazemaru llegaron a retirar los platos sucios y cuando entraron a la habitación arrastraban con ellos dos grandes cojines en los que podrías acostarte, ambos de un color rojo sangre y los dejaron frente a la chimenea.
-¿Por qué trajeron eso?
-Suzuno nos lo pidió, está haciendo mucho frió en la biblioteca y como no la han usado en el día calentarla ahora tardaría mucho.- Midorikawa esponjo los cojines y puso un edredón en cada cojín.
Kazemaru tomó los platos y por unos momentos tocó su abdomen y Suzuno vio luz verde para su venganza.
-¿Estas bien Kazemaru? ¿O te aprieta el corsé?
Midorikawa dio un grito ahogado y a Nagumo le dio por reír, llorar, y aparentar que no lo hacía al mismo tiempo. El mayordomo vio a Suzuno y luego se dirigió a Nagumo.
-Idiotas... Los dos son unos idiotas.
-Te reías de mi vestido y usas lencería,¿Eres un pervertido? .- Suzuno había extrañado ser tan malo.-
-¿ No que era un camisón?- Comentó Midorikawa
-¡Es lo mismo!- Kazemaru perdió la compostura al gritar e intentó calmarse mientras jalaba su chaleco para bajarlo y tragaba saliva- Además, los hombres usan corsé no veo el chiste. ¿Por qué no vas y molestas a Aphrodi?
Midorikawa y Nagumo se interesaron en la conversación al ver a Kazemaru sacando su mejor mirada y dedicándosela a Suzuno.
-Seria aburrido porque apuesto que diría que es lo mejor del mundo y trataría de ponerme uno… Como hizo contigo.
-Demonios Haruya. ¿Cuántas cosas le has contado?- Midorikawa temía de lo que pudiera hacer Suzuno con tanta información.
-Unas cuantas cosas, un poco de todo. Veamos si puede crear caos.
Midorikawa no quiso ni preguntar así que tomó a Kazemaru que no sabía cómo responder porque, tenía muchas opciones pero aun así no quería ser irrespetuoso.
-Midorikawa… De ti no sé nada lo suficientemente vergonzoso… Pero lo sabré.
Ryuuji no volteo pero imaginaba la sonrisa de Suzuno y eso fue suficiente para que sintiera la piel de gallina y terminara de salir de la habitación con Kazemaru y los platos.
-¿Disfrutaste volver a las andadas?
-Luego de dar pena tenía que demostrar que no soy tan blandito.
Suzuno tomó el libro y se acostó en uno de los cojines a lo que Nagumo luego le siguió.
-Pero esa no era mi única petición. ¿Leerías esto para mí?
Cuando le acercó el libro sus manos temblaron, la última vez que él había tocado un libro de Suzuno había amenazado con destruirlo pero sabía que no podría perdonarle nunca si no hacia esto. Cuando Nagumo lo tomó y leyó con algo de dificultad el nombre se alarmó al ver que era dicho libro.
-¿Estás seguro?- Había temor en su voz y eso enterneció a Suzuno.
-Sí, lo estoy… Ahora lo estoy.
Se acostó en el cojín que se hundió donde estaba su cuerpo y vio a Nagumo luchar para leerle el cuento. No hizo ningún comentario ni observaciones, dejó que Nagumo leyera todo por si cuenta y se diera cuenta de sus propios errores y eso tardó quizás 3 horas, para el final del cuento Suzuno sintió una terrible presión en el pecho, las únicas personas que habían leído para el habían sido Miki y Hitomiko; ahora solo se daba cuenta de los suave que sonaba la voz de Nagumo cuando no gritaba molesto, el cojín era tan cómodo como una cama y no fue difícil conciliar el sueño en él.
-Y el am-… amable jo…ven….-Chequeo a Suzuno con la vista y se detuvo al verlo dormido.
Una brisa fría entró por el balcón e hizo que temblara por lo que Nagumo se levantó rápidamente y cerró las puertas de cristal con cuidado de no hacer ruido alguno. Regresó frente a la chimenea y puso más madera para mantener la llama encendida por el resto de la noche y volvió a revisar a Suzuno con la vista; al principio le causaba gracia lo del camisón pero ahora que veía la pálida piel de los muslos del joven en donde el camisón se había subido un poco y sintió algo que nunca había sentido en todo su cuerpo, sacudió su cabeza y vio hacia otro lado pero el calor en sus mejillas seguía allí y quería ver más. Con cuidado le quitó las botas y puso el edredón sobre él.
-Es la primera vez que arropo a alguien…- Susurró- Deberías sentirte honrado.
No tuvo respuesta alguna mas que pequeños sonidos mientras Suzuno se acurrucaba mas en el cojin; su madre solía hacer esto por el al igual que Midorikawa en las noches difíciles así que sintió que debía dejar un beso en la frente de Suzuno. Lo hizo con cuidado y luego se alejó, tocó sus labios y se emocionó ya que eso fue lo mas cercano que había estado de besar a alguien en toda su vida.
Se acostó en su cojín y se arropó listo para dormir, lo que casi no hizo ya que cada cierto tiempo se daba la vuelta para ver a Suzuno dormir.
.O.
1 hora y veinticinco minutos . Era la cantidad de tiempo que Kidou había estado esperando acostado en su cama desde que todos se fueron a dormir en el castillo; esperando que Fudou entrara por la puerta para confirmar que en verdad algo pasaría entre ellos esa noche. El mayordomo estaba sobre analizando todo lo que había hecho y buscando errores en su actitud en todo el día para descubrir que hizo mal.
-Quizás si se sintió rechazado…- Se levantó de golpe y se puso su abrigo para salir directo a la habitación de Fudou y disculparse apropiadamente.
Cuando salió de la habitación vio a alguien sentado al lado de su puerta y primero pensó en Haruna, solo ella se escurría a su habitación en las noches; pero acercó la vela y vio que la persona era sin lugar a dudas Fudou quien le vio y luego se levantó.
-Disculpa, yo debo irme.
-Alto.
Lo tomó de la muñeca y le arrastró dentro de su habitación, cerró la puerta y volvió a poner la vela en el mueble junto a la puerta. Fudou evitaba su mirada pero Kidou solo le admiraba, estaba parado frente a la ventana y la luz de la luna era la que iluminaba el cuarto y Kidou juraba que solo podía ser culpa de que estaba enamorado de él pero nadie se veía mejor que Akio en ese momento, con su cabello suelto y desordenado como siempre y una pijama color crema que le quedaba algo grande, como casi toda su ropa porque aun si fuera tan alto seguía siendo un chico bastante delgado y quizás algo acomplejado.
-¿Viniste hasta acá descalzo? – El mayordomo fue quien rompió la tensión.
-¿Qué?- Vio a sus pies y sin lugar a dudas estaba descalzo.- No me había dado cuenta
Puso sus dedos en su boca y una suave expresión de confusión adornó su cara y Kidou en verdad quería besarle pero decidió tranquilizarse un poco.
-Al final viniste.
Fudou suspiró y con sus dedos hizo su cabello hacia atrás dejando su cara visible.
-No me digas que esperabas a alguien más- Se le acercó y puso sus brazos alrededor del cuello de Kidou- Enano.
Esperaba ver un ceño fruncido, porque solo mencionarle lo de su altura era lo ideal si querías molestarle, aun mas cuando Fudou, quien naturalmente era más alto que el, estaba tan cerca y le remarcaba que era un hombre de corta estatura. Solo le vio formar su típica sonrisa, algo traviesa y con un poco de maldad; le agarró por la cintura y Fudou sonrió junto a él.
-¿Algún día dejaras de burlarte de mí?
-Cada vez que me dices eso te respondo con un "Cuando la maldición se rompa" pero eso tiene un significado completamente distinto ahora.
Kidou se separó un poco, soltó su cabello y retiro sus lentes de su cara al igual que su abrigo y Fudou controlo con todas sus fuerzas cualquier sonido vergonzoso que quisiera salir de él. Se fue a sentar en la cama del mayordomo y montó los pies en ella, en verdad los tenía fríos y la cama estaba tibia, se dio cuenta que era la primera vez que estaba en su cama.
-¿Por qué tardaste tanto?
-… ¿Me esperabas con tantas ansias?- Intentó cambiar la pregunta.
-Responde a mi pregunta por favor.
No sirvió de nada por que Kidou le estaba clavando sus ojos rojos y sabía que ese era básicamente el punto débil de cualquiera, pero más de Fudou quien llevaba soñando con ellos desde hace ya un tiempo atrás.
-… Escuché tu conversación con Aphrodi después del almuerzo.- Pensó que Kidou diría algo pero solo se quedó en silencio-Escuche lo que dijiste de cómo te esforzabas y que lamentabas haberme ignorado y… Y lo que dijiste sobre mí y sé que todo sería más fácil si fuera más honesto.
No podía evitar sonar como un niño disculpándose luego de romper algo, era lo más honesto que podría ser y eso estaba llegando a romper su orgullo.
-Y yo desde hace ya un tiempo siento lo mismo por ti… y quizás más pero todavía no sé qué nombre ponerle a esas cosas….
Veía al tope de la cama y no frente a él por lo que cuando Kidou toco su rostro y le hizo ver hacia arriba se sorprendió. Le sonrió de una manera diferente ahora, una que en realidad solo le había visto dedicarle a su hermana y el corazón de Akio dio un vuelco cuando él se agachó a besarle y luego lentamente le empujo sobre el colchón.
Solo con eso sabía que lo que ambos sentían era verdad.
Nota final: Tarde bastante en hacer este capitulo porque al fin ya estamos llegando a mas desarrollo de personaje ¡Sí!. Muchas gracias por el apoyo y bellos comentarios así que seguiré escribiendo para darle un bello final a esta historia que ya tiene un año o quizás más en mi mente. ¡Hasta La próxima actualización!
