Advertencia: Para quienes no leyeron mi último OS de Strawberry Panic, les aviso que tendré dificultades para actualizar durante un largo tiempo debido a que se me fundió completamente el internet, por lo que tendré que subir todas mis actualizaciones de una sola vez, cada vez que pueda, y así hasta que yo mismo compré un nuevo router.

Pirata: Lo de actualizar este fic con más frecuencia me temo que quizá no va a poder ser por el problema que tengo, pero la idea de que haga un crossover Frozen/Sailor Moon sí es viable, pero no te garantizo el momento en que lo vaya a subir :/

Día 17 ─ Reunión 5

La habitación central había sido remodelada de modo que se viera como una sala de juicio, y desde luego Naraku sería el juez con respecto al caso Kohaku. Kagura, Kanna, Goshinki y Kohaku habían sido los primeros en llegar al lugar y preparar todo lo que hiciera falta para conseguir la absolución del humano.

─ ¿Están seguros que eso va a funcionar? ─ pregunta Kohaku muy inseguro.

─ Que sí, muchacho bobo e inculto ─ responde Goshinki ─. Tú confía en nosotros, que vamos a ayudarte a quedar solvente de los cargos. Además, seguramente Naraku justificará los cargos con alguna tontería, y no será difícil demostrar tu inocencia. He leído bastante de la mente de personas letradas tanto nacionales como importadas, y por lo tanto sé cómo zanjar este asunto.

Kagura le da unas palmadas al chico con el propósito de animarlo, y Kanna lo acompaña a tomar asiento en la zona del acusado. Poco después llega Naraku, ataviado con un kimono de color negro con motivos de espigas azul marino. Las extensiones de Naraku consideraron que estaba llevando muy lejos su propósito de castigar a Kohaku.

─ Muy bien, empezamos con el caso… ¿dónde están Yuromaru y Kageromaru? ─ los demás se hacen los desentendidos, y Naraku bufa fastidiado ─ Esos dos nunca están cuando se les llama. Vaya par de inútiles. Bueno, no voy a detener este juicio por ellos… Como estaba diciendo, empezamos con el caso Kohaku, a quien yo acuso de haber superado la cota permitida de cinco fallos consecutivos en el cumplimiento de las misiones asignadas…

─ ¿Superado? ─ interrumpe Kohaku asustado ─ ¿Eso significa que tengo seis fallos seguidos? ¿Cómo? Yo no recuerdo haber fallado tanto últimamente.

─ ¿Quieres que enumere todos los fallos que tengo anotados, Kohaku? ─ dice Naraku con crudeza ─ Tenemos el fallo en tu batalla contra Sango cuando ella trajo a Colmillo de Acero ante mí. Luego fallaste en limar correctamente los callos de mis pies. El tercer fallo está en se te pasó la sal al hacer la cena el mismo día del segundo fallo. El cuarto fallo está en que no conseguiste información sobre la ubicación de otros fragmentos de la perla en el barrio youkai. El quinto fallo fue que no entregaste la carta que te dije que le enviaras al señor feudal Rinryu. Y el último fallo fue no haber asesinado a Kagome cuando te ordené hacerlo.

─ Pero eso es imposible, señor Naraku ─ se defiende Kohaku muy asustado ─. La carta al señor Rinryu sí se la entregué, e hice todo lo que usted me ordenó.

─ Entonces explícame la razón de que Rinryu nos haya declarado a todos la guerra, Kohaku ─ las extensiones se quedan boquiabiertos al darse cuenta de la noticia ─. El señor feudal Rinryu es un youkai tan poderoso que incluso Sesshomaru andaría con cautela ante él. Incluso oí que él rivalizó en mil batallas con Inu no Taisho, y mi misiva era con el propósito de que hubiera una tregua en nuestras disputas territoriales porque accidentalmente mi veneno mató a algunos de sus guardias humanos y, de salir bien todo, podríamos incluso haber hecho una alianza, y ahora Rinryu usará todas sus fuerzas de élite youkai y hanyou para liquidarnos uno por uno, y todo por tu culpa, mocoso.

Todos (excepto Kanna y el mismo Naraku) empiezan a temblar de miedo ante la idea de ser destruidos por un señor feudal más poderoso que el mismo Naraku, y Kagura intenta encontrar alguna salvedad a ese drama.

─ S-supongo que esas fuerzas de élite de las que dispone el tal Rinryu no serán tan fuertes, ¿verdad, Naraku?

─ ¡Qué va! El mismo Rinryu es quien los entrena y los somete a una rigurosa selección de la que no solo apenas uno de cada ochenta aspirantes lo logra, sino que incluso el setenta por ciento de esos aspirantes mueren en menos de dos minutos cuando son sometidos a las pruebas de selección.

─ ¡A la mierda todo! ─ Kagura se levanta y se dirige a la puerta ─ Yo me mudo lejos de aquí. Que se joda Naraku con esta guerra sin sentido, pero yo no me quedo aquí a exponer mi pellejo inútilmente ¡Kanna, ven conmigo y haz tus maletas!

Antes que Kagura abriera la puerta, entran Yuromaru y Kageromeru, aunque ya eso no parecía del interés de nadie.

─ Lamentamos la tardanza, pero es que tenía que ir al baño ─ dice Kageromaru, haciendo que los demás se preguntaran cómo podía él ir al baño, y es entonces que si obtiene algo de atención ─. En fin. Si hace falta votar, Yuromaru y yo votamos a favor de que Kohaku sea castigado por sus torpezas, especialmente por la entrega fallida de la carta. Esa chica-lobo se ha puesto más fastidiosa que antes.

─ ¿Carta? ¿Y cómo sabes tú de la carta? ─ se extraña Naraku ─ Tú no estuviste cuando le di la carta a Kohaku, y tampoco te mencioné nada de la misma.

─ ¿Qué carta tuya? ¿Es que te has vuelto loco, Naraku? ─ dice Kageromaru yendo a la ofensiva ─ Yo me refiero a la carta que le di a Kohaku para que se la entregara a Ryurin, la lideresa de la tribu noreste de los hombres-lobo, la cual lleva varios días dando la lata y acosando a Yuromaru para que se casen, y resulta que a Yuromaru no le gusta ella ─ Yuromaru gruñe en apoyo a lo dicho por su hermano ─. En esa carta puse que apestaba, que era tarada como un oni mareado, y que su culo no era apetecible para nadie, aunque no recuerdo si firmé o no la carta a nombre de Yuromaru.

─ ¡Un momento! ─ Naraku estaba estupefacto y horrorizado, como si nunca hubiera visto algo tan asqueroso en su vida (tratándose de Kageromaru, es muy fácil de entender) ─ ¿Le diste a Kohaku una carta para ofender a una mujer-lobo, y que encima tiene casi el mismo nombre que el señor feudal Rinryu?

─ ¡Ahí está! ─ dice Kohaku, aún muerto de miedo ─ Yo no sé leer, así que no sabría distinguir cuál de esas cartas podía corresponder a quién. Y encima ellos dos se llaman casi igual.

─ Es que la mala suerte parece estar a la orden del día para nosotros ─ se lamenta Goshinki ─. Supongo que al menos tenemos a favor la alianza de la tribu noreste de los hombres-lobo.

─ ¡No es gracioso, Goshinki! ─ reprende Naraku ─ Se supone que todos aquí sabemos que Kohaku no sabe leer. Él mismo nos lo comunicó a todos días atrás, pero como siempre, los grandes ausentes eran Yuromaru y Kageromaru ¡Ustedes nos han empujado a una guerra en la que tenemos las de perder!

Kageromaru empieza a sudar frío al oír a todos (desde luego, excepto a Kanna) clamar a viva voz que la cabeza de él y Yuromaru fueran entregadas en ofrenda a Rinryu para evitar el estallido de la guerra. Goshinki es quien se encarga de atrapar a Yuromaru y a Kageromaru en jaulas bastante resistentes y reducidas para también limitar sus movimientos. Kohaku finalmente se sentía aliviado al saber que podría tener una nueva oportunidad para sacudirse esa posibilidad de tener seis fallos consecutivos.

─ Yuromaru y Kageromaru, en vista de que ustedes son los culpables de que tengamos de enemigos al señor feudal Rinryu y a todo su ejército, los condeno a ser enviados a sus tierras para que él mismo disponga de ustedes como mejor le plazca. En lo personal me parece un alivio el deshacerme de ustedes, aunque sea por un tiempo, y es que me cuestan muy caro y jamás procuran cumplir sus misiones.

─ ¡NOOO! ¡Déjenos ir! ¡Esto es una injusticia! ─ protesta Kageromaru mientras Goshinki se llevaba a ambos hermanos de allí.

Kagura ya había dejado de lado su intento de desertar del palacio de Naraku, pero por si acaso pensaba mantenerse alerta, en caso de que el sacrificio seleccionado no fuera suficiente para apaciguar la ira del tal Rinryu.

─ Por cierto, Naraku ─ dice la youkai, queriendo aclarar una duda ─, ¿qué haremos al respecto de la chica-lobo Ryurin? Supongo que en cuanto sepa del malentendido y de la condena dictada contra Yuromaru, igual tendremos nuevos enemigos que intentarán destruirnos.

─ A ella y a su tribu los matamos, igual como hiciste con los aliados y compañeros de Koga. Yo no veo ningún problema a ello ─ responde Naraku con simpleza ─. Ahora que alguien levante todo esto. Ya no tiene sentido seguir con el juicio si ya se ha esclarecido el caso de Kohaku, pero sigo con el ojo puesto en él, que todavía tiene cinco fallos consecutivos.

Kohaku asiente con mucha seriedad y sale para entrenar sus habilidades con su arma, mientras Kagura usa un par de cadáveres para levantar toda la habitación, procurando terminar rápido para disfrutar del espectáculo de la entrega de Yuromaru y Kageromaru. Ya estaba deseando desde hace tiempo ver que alguien les diera su merecido.

CONTINUARÁ…


La misión ya está cumplida, no me lo negarán después de haber leído todo el capítulo . Por más triste que pueda ser, me despido por el momento, y no garantizo el momento en que pueda actualizar nuevamente, pero como sea actualizaré.

Hasta otra