Advertencia: Saludos, queridos fans. Aprovecho la ocasión para actualizar como siempre, y es que sería un insulto dejarles sin este merecido capítulo. Inuyasha no me pertenece, lo que me deja en la misma lista de simples mortales junto con ustedes :p
Día 41 – Reunión 7
Goshinki entra al palacio de Naraku con toda la lista de compras que le había entregado Kagura, y al llegar encuentra a Kohaku, muy silencioso, al lado de la puerta.
─ ¿Qué te ocurre, Kohaku? ¿Yuromaru se volvió a meter contigo?
─ No, no se trata de eso ─ Kohaku se ofrece a cargar parte de la compra ─. Es que la señorita Tsubaki empezó a hablar sobre Kikyo hasta que me fastidié y salí de la cocina, y posiblemente Kagura se ha enfadado conmigo.
─ Vamos, niño, no creo que Kagura se altere mucho porque hayas dejado a Kagura un par de minutos con Tsubaki…
─ En realidad fue hace más de media hora ─ corrige Kohaku.
─ Me retracto. Creo que podrás sentirte afortunado si Kagura te ve y no te lanza su danza de las cuchillas ─ Kohaku traga grueso cuando Goshinki entra a la cocina y se encuentra a Kagura, Kanna y Tsubaki ─. Kagura, aquí tengo lo que pediste.
─ Deja eso por ahí, hazme el favor ─ Kagura llevaba un delantal florido de color magenta, mientras Tsubaki y Kanna solo la veían cocinar ─. Kanna, atiende esto por un momento, que quiero hablar con Goshinki y Kohaku.
─ Entendido, Kagura ─ responde Kanna, toma el delantal de Kagura y se lo pone.
─ Bueno, como yo iba diciendo… ─ decía Tsubaki, pero Goshinki y Kohaku no alcanzan a oír nada, porque Kagura se los lleva lejos de la cocina.
─ ¿Se puede saber dónde mierda estabas, Kohaku? ─ reprender Kagura con dureza, y Kohaku baja la cabeza ─ Resulta que Tsubaki vio anoche a Kikyo, y desde que entró al palacio sólo ha estado hablando de ella. Kikyo esto, Kikyo lo otro, Kikyo tiene los cachetes tan bonitos que provoca pellizcarlos… Kagome me habló de esta clase de reacciones que tienen los humanos, aunque nunca había lo escuchado antes. Al parecer Tsubaki es tsundere, que no entendí muy bien qué significa, y también resulta ser yuri…
─ ¿Yuri? ─ Goshinki y Kohaku intercambian miradas muy extrañadas.
─ Sí, eso fue lo que dije.
─ ¿De dónde viene Kagome para traer términos tan raros? ─ dice Goshinki ─ Lo de tsundere no es demasiado difícil entender de dónde lo saca, si más bien es muy obvio lo de tsuntsun y deredere, incluso podría decir que podría encontrar e identificar a alguien por sólo guiarme con ese nombre, pero eso de yuri jamás lo he escuchado ¿Eso vendrá acaso de los reinos ibéricos?
─ Ni puta idea. Sólo sé que Kagome me dijo que en donde ella vive se les dice así a las chicas que se la montan entre ellas, o que por lo menos se guardan sentimientos altamente especiales.
─ Oh, ya entiendo ─ asiente Goshinki, y Kohaku lo anima a explicarse ─. En estos territorios ese fenómeno no es nada común, ni siquiera entre youkais, pero los europeos llaman sodomitas a ese tipo de gente, aunque el término es mucho más amplio y general. Por ejemplo, la hija mayor del señor feudal Shojyu, la hanyou que acostumbra pulular por el barrio youkai, es sodomita, pero no por ser "yuri", sino por tener la costumbre de tirarse todo lo que muestre signos de vida.
─ Es que la degeneración se está apoderando de todos ─ dice Kohaku ─. La otra vez escuché un pergamino parlante que decía algo sobre un joven exterminador de youkais que de pronto enloqueció y mató a todos sus compañeros, incluyendo a su padre, y casi mata también a su hermana, y luego lo mataron para prevenir que siguiera causando más daño ¿Se imaginan eso?
─ No, no me puedo imaginar algo así ─ dice Kagura con ligero sarcasmo ─. Supongo que ese niño debe estarlo pasando muy mal en el infierno. Como sea, volviendo al tema de Tsubaki, ¿creen ustedes que ella realmente maldijo a Kikyo? Se nota que está demasiado enganchada.
─ No te sabría responder ─ dijo Goshinki ─. Su poder espiritual me impide leerla correctamente, pero supongo que hace cincuenta años, cuando supo que Kikyo se había enamorado de Inuyasha, se dejó cegar por los celos y actuó sin pensar. O bien intentó contenerse y se le fue la mano. Incluso podría ser que realmente no la maldijo, pero igual Kikyo acabó muriendo, dando como resultado una coincidencia bastante trágica…
─ ¿Qué están hablando tanto que no vienen? ─ aparece Tsubaki ─ Kanna y yo necesitamos algo de ayuda con los fideos, que se nos van a quemar.
─ Ya voy. Cómo se nota que la única que cocina aquí soy yo ─ Kagura regresa a la cocina para darle una mano a Kanna, dejando solos a Gosshinki, Kohaku y Tsubaki.
─ ¿Saben una cosa? Kagura es una youkai bastante diligente ─ observa Tsubaki ─. Es todo lo contrario de Kikyo, la muy floja. Solo porque tiene una naricita que pareciera esculpida en el más fino mármol…
─ Ya empezamos otra vez… ─ dice Kohaku, procurando que la sacerdotisa no escuchara.
─ Saludos, energúmenos ─ llegan Kagemaru y Yuromaru ─. Adivinen lo que le acaban de contar a Yuromaru. Al parecer la sacerdotisa Kikyo se encuentra en los terrenos del asentamiento humano del suroeste para curar a los heridos de la última batalla…
─ ¿Kikyo? ¿Ella está cerca? ─ se alarma Tsubaki, y de pronto se pasea las manos por la cabellera, intentando alisarlo ─ ¿Cómo está mi maquillaje? ¿Me veo bien, muchachos? ¿Creen que este kimono luce bien en mí? ─ todos asienten algo extrañados ─ Perfecto, qué alivio… Ehh… No es que quiera lucir bonita para Kikyo ni nada de eso, es que no estoy dispuesta a perder con ella esta vez, y tampoco es decoroso salir por ahí con el maquillaje corrido o mal aplicado. Es solamente eso.
─ Claro, es completamente lógico. Cualquiera pensaría de esa manera ─ dice Goshinki, siguiéndole la corriente a la sacerdotisa.
─ Como sea, voy a salir un rato para ver… quiero decir para derrotar de una vez por todas a Kikyo. Ya ella se va a arrepentir por haberme ignorado… quise decir humillado. Sí, eso es lo que realmente quise decir.
─ Tan solo vete ─ apremia Kageromaru.
Y ya sin nada más que decir, Tsubaki sale corriendo del palacio, y al grupo le pareció escucharle tararear una melodía que no supieron identificar.
─ Hay que ver que los humanos pueden bastante raros ─ observa Goshinki ─. Exceptuándote a ti, Kohaku.
─ Bueno, por lo menos nos salvamos de todas cosas que dice sobre Kikyo que no entiendo para nada…
─ ¿Ya se fue Tsubaki? ─ aparece nuevamente Kagura, esta vez acompañada de Kanna ─ Ella puede decir que no y despotricar todo lo que le dé la gana sobre Kikyo, pero se le nota a leguas que la vuelve loca, justo como me lo había explicado Kagome.
─ Sí, es incluso peor que eso que tienen tú y Kanna ─ dice Kagemaru, haciendo que Kohaku quedara boquiabierto y Kagura se pusiera completamente roja ─. No te hagas, te he visto haciendo cosas indebidas con ella en el bosque, y supongo que Goshinki ya se habrá enterado leyendo tu mente.
─ ¡Pues eso no asunto de ninguno de ustedes! ─ protesta Kagura, con el color de su rostro adquiriendo intensidad ─ Lo que Kanna y yo tengamos o no tengamos es asunto exclusivamente nuestro, y ninguno de ustedes tiene derecho a estarse metiendo.
─ Eso no me preocupa, pero igual te debo felicitar ─ continúa Kageromaru con su tono lleno de malicia ─. Aún no conozco a nadie que lograra que Kanna sonriera y se pusiera tan expresiva por más de cinco segundos, y contigo eso ha durado bastante más de media hora…
─ ¡Te estoy diciendo que ya basta!
─ Goshinki ─ dice Kohaku, con tono bastante inocente ─ ¿Qué quiere decir Kageromaru con "cosas indecentes" y con aquello de sacarle sonrisas a Kanna durante tanto tiempo?
─ No es nada. Sólo cosa de youkais ─ responde Goshinki, pues no se le ocurría una manera cómoda y sencilla de explicarle a Kohaku ─. Mejor anda por ahí, o continúa entrenando tus habilidades, que si no acabarás sabiendo muchas más cosas de las que desearías.
Kohaku asiente y se marcha de allí sin rechistar, mientras Goshinki va en busca de algunos pergaminos para ponerse a leer, pues le parecía un tanto incómodo el asunto que estaban discutiendo Kagura y Kageromaru, y Kanna y Yuromaru se ponen a jugar damas chinas mientras esperaban a que la discusión terminara, aunque Kanna estaba pendiente que no se fuera a quemar la comida.
CONTINUARÁ…
¿Les pareció divertido lo que acaban de leer? Esto todavía sigue, eso no vamos a negarlo ni a desmentirlo. Por ahora los dejo, aún tengo cosas que hacer, y sé que muchos de estedes también.
Hasta otra
