Advertencia: Es momento de que este capítulo sea publicado, así que se los dejo con todo el gusto del mundo. Inuyasha no es de mi propiedad, y francamente, prefiero la propiedad de Kagome

Día 44 – Reunión 8

─ ¿Qué tan seguro puede estar de que le servirá de algo irse al extranjero? ─ dice Kohaku.

─ De mucho, muchacho ¡De mucho! ─ responde Kageromaru muy animado ─ Entre los youkais se está volviendo muy popular el viaje entre países y el aprendizaje de nuevos idiomas. Tan solo fíjate en el cerdo chino que llegó hace poco con un mono y un kappa atados a su mano. Yo, por mi parte, pienso irme a la península coreana. Oí que las hembras youkais se derriten ante ejemplares como yo…

─ Así de escasos estarán de machos como para tomar esa medida tan desesperada ─ interrumpe Goshinki, ocasionando la risa de Kohaku, Tsubaki, e incluso Yuromaru, y hasta Kanna se ruboriza e infla los cachetes un poco como si se fuera a reír.

─ ¡Ya dejen de reírse, que lo estoy diciendo muy en serio! ¡Ya basta, Yuromaru!

─ ¡Miren lo que acabo de encontrar, banda! ─llega Kagura con el teléfono de Kagome ─ Desde que Naraku se fue de vacaciones, he tenido bastante tiempo libre para saber qué cosas tenía esto, aparte de esa música del infierno llamada reggaetón, y encontré algunas cosas bastante interesantes. No sé qué clase de aldea es aquella de la que vino Kagome, pero esto es una locura total.

Tsubaki, al no comprender qué intentaba decir Kagura, acerca para que le enseñe. Kagura ahora mostraba mucha más destreza en el uso del celular y era capaz de reconocer los íconos, carpetas y archivos que allí había (así tendría tiempo revisando el teléfono), y empieza a escoger hasta llegar a una carpeta que extraña completamente a Tsubaki por la forma en que estaba escrito el nombre.

─ ¿Boku no piko? ¿Qué madres significa esto?

─ Todavía no termino de entenderlo, pero todos se quedarán con la boca abierta al verlo.

Las palabras de Kagura resultaron más que suficientes para que todos se amontonaran tras ella para ver qué tenía aquello con ese nombre tan raro, y Kagura escoge la carpeta y luego el primer archivo "png" que allí aparecía. Y tal como lo había previsto Kagura, todos se quedaron con la boca abierta.

─ ¿Qu-qué significa esto? ─ dice Kageromaru con una sombra azul llegando hasta sus ojos ─ ¿Cómo es posible que una sacerdotisa tenga esa clase de pintura en ese artefacto?

─ Yo tampoco me podía creer que esa mujer pudiera tener eso guardado ─ confiesa Kagura con voz de trauma ─. Se los juro que ella cada día me da más miedo. No entiendo qué clase de costumbre es la que tienen por allá, pero está claro que están completamente retorcidos. Vaya locura.

─ Madre mía ─ Kohaku parecía que tenía ganas de vomitar ─. Ahora me siento profundamente arrepentido de no haberla matado cuando el señor Naraku me lo ordenó. Esa muchacha debe morir…

No conforme con el horror en todos los presentes, Kagura cambia las imágenes, una tras otra, y los demás tenían cortada la respiración a medida que veían esos archivos. Incluso Kanna no fue capaz de reprimir una evidente mueca de asco.

─ En serio Kagome se ha pasado de la raya ─ opina Goshinki ─. Ya me la imagino, con todo el dolor del mundo, que ella se babea visualizando a Koga e Inuyasha haciendo esas cosas.

─ Eso mismo es lo que yo he estado sospechando desde hace un tiempo ─ apoya Kagura ─. La otra vez la vi sufrir una ligera hemorragia en la nariz cuando vimos a dos niños jugar desnudos en la hierba, cuando uno se resbalo y sin querer… bueno… sólo digamos que no es algo que cualquiera soporte.

─ ¿Y esta chica es la reencarnación de Kikyo? ─ todos asienten, para el desagrado de Tsubaki ─ Qué cosa más decepcionante. Se nota que ella no le llega ni a los talones. Mira que tener esta clase de cosas… ¡Y seguro que se toca y todo mientras pone esta secuencia de pinturas!

El grupo entero asiente con gran decepción. Kagura prefiere no mostrar todo lo que tenía el teléfono y lo vuelve a apagar para luego guardarlo dentro de su ropa. Kohaku temblaba de pies a cabeza, no era capaz de creerse que esa chica, tan buena que parecía, pudiera tener semejantes gustos. Los vasallos de Naraku pensaban que a él no le agradaría nada saber la clase de contenido que habían descubierto, aunque precisamente les hace pensar que bien no sería una mala idea hacerlo ver, aunque fuera para deleitarse viendo su cara de asco por un rato.

─ ¡Lo tengo! ─ salta Tsubaki, extrañando a los demás ─ ¿Cómo es que no lo vi antes? Esas pinturas podrían ser la llave para acabar definitivamente con Inuyasha y sus amigos, o por lo menos para liquidarlos moralmente ─ nadie da muestras de entender lo que quiso decir Tsubaki (ni Goshinki comprendió lo que pensaba) ─ ¿Qué si hacemos que todos en ese grupo vean estas imágenes? Imaginen la cara que pondrían Inuyasha y el monje al enterarse de la clase de chica que las acompaña, y no mencionemos a la exterminadora y al zorrito ¡Estarán tan contrariados que seremos capaces de darles el golpe de gracia! Tan solo imaginemos por un momento la respuesta de todos cuando les hagamos pensar que Kagome tiene sueños pervertidos con escenas como estas entre Inuyasha y el monje, o el hombre lobo ¡o con su medio hermano! Inuyasha quedará indefenso y podremos destruirlo, y entonces Kikyo no podrá fijarse más en ese hanyou.

─ ¡Un momento! ─ interrumpe Kohaku ─ ¿Qué tiene que ver la sacerdotisa Kikyo en todo esto? ¿No estábamos hablando de Inuyasha y grupo y en cómo acabar con ellos?

A Tsubaki se le suben los colores al rostro ante las miradas escrutadoras de todos. Había metido la pata al hablar de Kikyo cuando el tema no tenía nada que ver con ella.

─ P-pues es que también acabaremos con ella luego de que destruyamos a Inuyasha ─ resuelve la sacerdotisa mala con apuro ─. N-no es que ella m-me interese n-ni nada por el estilo. Espero q-que lo tengan muy claro.

─ Sí, lo que tú digas ─ responde Goshinki mecánicamente.

─ Lástima por el sake. Está realmente delicioso, pero esto simplemente no podemos dejarlo pasar por alto. Ni yo sería capaz de justificarlo ─ se lamenta Kagura.

─ Por eso no te preocupes, Kagura. Ya habrán formas en que podamos averiguar de dónde saca Kagome el sake, y entonces podremos asegurar nuestras reservas de por vida ─ anima Kanna con habitual tono calmado y falto de expresión.

En vista que todo había sido discutido, Kagura y Kanna se retiran a la cocina porque iba a ser la hora de almorzar. Tsubaki, Goshinki, Kohaku, Yuromaru y Kageromaru se reunieron alrededor de la mesa y organizan un juego de shogi, y los primeros rivales son Kohaku y Yuromaru.

─ Oh, una cosa más, casi se me olvidaba ─ dice Kageromaru ─ ¿Qué opinan sobre irme al Tibet? Oí que mi aspecto es estándar en los youkai de esa región.

─ Con razón no hay una gran población de youkais en esa región ─ dice Tsubaki ─. Todos allí mueren vírgenes.

Y entonces los presentes vuelven a desternillarse de risa, y Kageromaru se pone rojo de rabia por las burlas.

─ ¡No se rían, que voy muy en serio! ¿Y por qué también tú te ríes de mí, Yuromaru?

CONTINUARÁ…


Otro capítulo finiquitado y subido con éxito. Saludos a toda la comunidad de Fanfiction, que en serio se les quiere mucho por las lecturas recibidas hasta el momento. Por ahora les dejo, y pronto regreso.

Hasta otra