Advertencia: Otro personaje llega a este fic, aunque dudo mucho que trascienda, es demasiado monocromático y falto de inteligencia como para ponerlo más capítulos, y supongo que ustedes también considerarían que esta participación será más que suficiente.
Día 70 ─ Reunión 10
Goshinki, Kanna y Kohaku estaban colocando tatamis en la extensión del palacio que estaban creando. Ya faltaba muy poco para terminar el trabajo y disfrutar de los resultados, aunque todavía faltaba hacer algunos retoques y decorar de forma apropiada el lugar. De pronto aparece Naraku acompañado por un hombre desnudo y sin rostro, cosa que llamó la atención del servil trío.
─ ¿Qué te acabas de traer, Naraku? ¿Acaso es tu amante? ─ bromea Goshinki.
─ Muy gracioso, Goshinki. Este de aquí es Muso, mi última gran extensión, y por la noche lo voy a liberar para que acabe con Inuyasha y Kagome.
─ Será que se los va a tirar hasta que mueran, porque no veo que sea capaz de otra cosa ─ insiste Goshinki.
─ Realmente no sé de dónde sacan tales ideas tan morbosas, pero el caso es que Muso no va a fallar en acabar con Inuyasha y sus amigos. Será cuestión de tiempo para que salgamos de la competencia en la búsqueda de los últimos fragmentos de la perla de Shikkon.
Kagura entra al complejo con varias cosas que iba a utilizar para hacer la cena, saludó a todos menos a Naraku y a Muso, y de pronto nota la presencia de este último, y con profundo terror miró hacia "abajo" un rato.
─ ¿Te ocurre algo, Kagura? ─ se extraña Naraku.
─ Sólo te diré que no se te ocurra permitir que él comparta habitación conmigo ni con Kanna ─ dice Kagura sin apartar la vista de donde veía, y con una sombra azul en el rostro,
─ No entiendo qué está pasando aquí ─ expresa Naraku fastidiado ─ ¿Qué tiene Muso que parece desagradarles tanto?
─ Demasiado ─ se limita a decir Kagura ─. Muso tiene demasiado.
─ Aún sigo sin entender nada ─ dice Naraku frustrado ─. Ustedes están adoptando una actitud demasiado extraña con Muso. Me parece que están celosos de ver que ahora tengo a un nuevo comodín para acabar con Inuyasha y sus amigos.
─ Sí, muy celosos ─ ironiza Goshinki.
─ Quiero un rostro ¡Quiero un rostro! ─ Muso empieza a moverse y a dar golpes al azar, debido a que no podía ver por no tener ojos, así que Naraku usa sus poderes para aplacarlo, lo cual le resulta bastante sencillo. Kagura se había atravesado para cuidar de Kanna, aunque la albina no mostraba signo alguno de miedo.
─ ¡Quieto, Muso! ¿Qué le pasa a este que no se queda quieto?
─ Ni idea, pero creo que deberías tenerlo lejos de aquí ─ dice Goshinki, y todos veían la entrepierna de Muso moviéndose como un enorme péndulo que hasta se arrastraba por el suelo.
─ Sí, claro. Y si quieren lo pongo a dormir fuera de mis dominios ─ Naraku deja de forcejear al notar que Muso dejó de resistirse ─. Por ahora es un poco temprano para soltarlo, así que creo que debería compartir habitación con alguno de ustedes.
─ ¡Olvídalo! Kanna y yo compartimos habitación, y no toleraré la presencia de hombres allí ─ protesta Kagura.
─ Y yo duermo en el patio. No vaya a ser que a Muso le pegue catarro ─ evade Goshinki.
─ Y resulta que Kageromaru y Yuromaru están durmiendo en las celdas del señor feudal Rinryu ─ dice Naraku fastidiado.
─ Puedes enviar a Muso allá. De todos modos, Kageromaru duerme en el estómago de Yuromaru, por lo que habrá más espacio ─ propone Kagura.
─ Ni loco. Muso va a dormir con Kohaku, y que no se hable más.
─ ¡NO, MI SEÑOR NARAKU! ─ Kohaku empieza a llorar y se lanza a los pies de Naraku ─ ¡No me haga esto, por favor! ¡Puede devolverme mis recuerdos y torturarme, pero no me haga estar con Muso hasta a noche!
─ No me toques los pies mientras botas tantos mocos, Kohaku ─ Naraku se aleja del niño y continúa con lo que decía ─. Se me olvidaba, la misión de ustedes ahora consiste en averiguar de dónde proviene Kagome. Siempre me ha dado curiosidad saber de dónde saca ella esa ropa tan rara, y además si matamos a su familia podríamos lograr que desarrolle el odio necesario para perder sus poderes purificadores y más bien dotarse de una capacidad especial para contaminar los fragmentos de la perla. Los veo después.
Naraku se va y deja a Muso, el cual no espera para saltarle encima a Kohaku y atraparlo en un abrazo de confianza que el chico no compartía.
─ Vamos a ser compañeros ─ dice Muso ─. Tú y yo nos vamos a llevar muy bien.
─ ¡NOOOOO! ¡GOSHINKI, KAGURA, KANNA! ¡SÁLVENMEEEE!
Pero ninguno de los tres youkais se atreve a dar un paso para hacerle frente a Muso. Ni siquiera Kanna era capaz de disimular el horror (sí, ya ni Kanna lo podía tomar con normalidad) de ver la "gran" desnudez de Muso, que se movía como si tuviera vida propia.
─ Que alguien haga algo, que Kohaku va a quedar paralizado de por vida ─ dice Kagura.
─ Haz tú algo ─ Goshinki adopta una actitud defensiva mientras veía a Kohaku forcejear para escapar del abrazo.
─ ¡Por favor, no me abandonen! ─ lloraba Kohaku.
─ Me sería fácil si ese amasijo que acaba de crear Naraku pensara claramente, pero en su cabeza sólo aparecen caras que él desearía robar ─ Goshinki intenta tímidamente usar sus garras para salvar a Kohaku, pero luego se retracta y vuelve a retroceder ─. Y creo que esa monstruosidad que tiene acaba de pensar en algo por sí mismo.
─ ¡A la mierda todo! Ustedes los hombres son unos inútiles ─ Kagura saca su abanico y usa su danza de las cuchillas para descuartizar a Muso y salvar a Kohaku, y lo logra exitosamente.
─ Yuromaru y Kageromaru tienen mucha suerte de no estar aquí en este momento ─ puntualiza Goshinki.
─ ¡Gracias, Kagura! ─ Kohaku, con el rostro embarrado en lágrimas y mocos, corre y se abraza a Kagura, la cual no ve otra opción que aceptarlo y darle unas palmadas para que se tranquilizara ─ Por un momento creí que ese Muso me haría algo malo. Pensé que eso que él tiene me iba a devorar.
─ No te culpo, Kohaku. No te culpo. Aunque pienso que aquello más bien quería que tú lo devoraras.
Los trozos del cuerpo de Muso empiezan a moverse por su propia cuenta y se vuelven a juntar, haciendo que todos se asustaran nuevamente. Muso nuevamente recuperaba su aspecto desnudo y exageradamente aterrador.
─ ¿Por qué me atacaste, mujer? Te haré algo que nunca en la vida podrás olvidar…
─ El sólo verte no lo olvidaré por más que lo intente ¡Danza de las cuchillas! ─ Kagura vuelve a despedazar a Muso y se acerca corriendo a los restos ─ ¡Rápido! Tenemos que deshacernos de esta cosa antes que vuelva a recuperarse.
─ ¡Sí! ¡Saquemos los restos al patio y quemémoslos para asegurarnos que no reviva! ─ vocifera Goshinki en un ataque de locura.
─ ¿Eso no es lo que se debe hacer con vampiros? ─ cuestiona Kanna.
─ ¡Sólo hagamos eso!
─ Ya me extrañaba que Naraku no nos echara a perder el día, si está tan acostumbrado a hacerlo que se nota que lo disfruta ─ se quejaba Kagura ─. Vamos, rápido. Muso está forcejeando para recuperarse. Naraku está loco si cree que voy a cumplir con esa misión que nos puso. Kagome nos habrá decepcionado y resultará diabólica a un nivel que no imaginábamos, pero ella es la que nos provee de sake, y no voy a renunciar a eso sólo para darle gusto a Naraku.
El equipo de lacayos de Naraku logra sacar a Muso y llevarlo lejos del palacio, pero como llovía, era imposible incinerarlo, así que simplemente lo lanzaron a un río cercano, se lavaron minuciosamente las manos y regresaron al palacio para continuar con sus labores cotidianas, y también se dedicaron a elaborar una excusa a Naraku, diciéndole que Muso se escapó para robar un rostro, cosa que a primera vista les pareció bastante creíble.
CONTINUARÁ…
¿Algo que comentar al respecto? Si les gustó, pues les digo que fue un placer hacer este capítulo, y para quienes no gustaron, pues les digo que igual este fic varía mucho de situaciones, por lo que a lo mejor para el próximo capítulo encontrarán algo que les guste más :p
Hasta otra
