Advertencia: Saludos, compañeros de viaje. El capítulo que les presento a continuación no es en realidad una parte normal del fic, sino un especial creado por ocasión de la llegada de la Navidad. Inuyasha, Naraku y toda su cuadrilla no me pertenecen, ni tampoco me pertenece Santa Claus.
Día de Nochebuena – Reunión especial
Kagura estaba indicando a Kageromaru en qué parte del pino (que habían traído de forma milagrosa, pues no se había marchitado con el campo de energía de Naraku) tenía que colocar la estrella, pero Kageromaru no lograba comprender del todo cómo era que lo tenía que hacer. Goshinku, Kohaku, Yuromaru y Kanna estaban adornando toda la habitación en construcción, sin importarles que aún faltara mucho para su culminación.
─ Una vez más, Kageromaru: La estrella tiene que ir derechita en la cúspide del árbol, lo más arriba que puedas llegar.
─ Eso intento, pero las ramas altas son demasiado delgadas y delicadas, y por eso no puedo subir más ─ se queja Kageromaru, cuando la estrella se le vuelve a caer ─. Esto de verdad nos va a tomar toda la noche.
─ Ya terminé de coser los listones que adornarán las paredes ─ dice Kanna.
─ Muy bien hecho. Ahora puedes colgarlos, pero ten mucho cuidado ─ advierte Kagura.
─ De acuerdo.
Kanna se encontraba vestida con un traje de Santa sexy que la misma Kagura le había pedido a Kagome, y en lugar de las flores blancas, su cabello estaba adornado con flores rojas de papel que la hacía ver más infantil y animada. El traje quedaba ajustado al pequeño físico de la albina, y a Kagura se le salía un hilo de baba mientras se agachaba para ver debajo de la diminuta falda de Kanna, aprovechando que ella se ponía de puntillas y trataba de inclinarse para alcanzar los lugares donde pegaría los listones.
─ Kagura, ¿te molestaría ayudarme con esto? ─ regaña Kageromaru, ya con la estrella recuperada ─ Después que terminemos podrás desnudar a Kanna con los dientes si quieres, pero por ahora te necesito pendiente para que me digas cuánto tengo que subir.
─ ¿Eh? Oh, es verdad ─ Kagura se limpia el rastro de baba y vuelve a centrar la atención en el árbol y Kageromaru.
─ ¿Qué hay, pandilla? ─ aparece Naraku de pronto, pero nadie lo toma mucho en cuenta ─ ¿Qué son todas estas cosas que le han puesto a la extensión del palacio?
─ Estamos adornando el lugar con varias cosas que nos obsequió Kagome, diciendo que en donde ella vive se suele hacer estas cosas para celebrar la Navidad ─ responde Kagura ─. Llevamos todo el día trabajando en esto, y he de decir que no está nada mal.
─ ¿Otra vez cosas de Kagome? Se volviendo demasiado dependientes de alguien que se supone es nuestra enemiga ─ reprende Naraku ─. De todos modos tendrán que parar eso, porque les tengo que encomendar una nueva misión, y es que descubrí el paradero de nuevos fragmentos de la perla de Shikkon.
─ ¿Cómo es eso que tendremos que parar? Si estoy a punto de alcanzar la copa del árbol para poner la estrella ─ se queja nuevamente Kageromaru.
─ Olvídense de la Navidad. Sólo los tontos y los niños pequeños pueden creer en semejantes ridiculeces ─ los demás se quedan viendo a Naraku con sorpresa, como si hubiese revelado algo horroroso.
─ ¿Eso significa que no recibiremos regalos a la medianoche? ─ Kohaku empieza a llorar ─ Pero si yo estaba esperando con ansias un juguete del capitán exterminador, una auténtica leyenda entre todos los exterminadores, y que viene con accesorios y armas desmontables, incluyendo la máscara y la espada, y hasta tiene la capacidad de brillar y caminar con la presencia de energía youkai, y dice cuarenta frases distintas como "a derrotar monstruos" o "no se preocupen, aldeanos. El capitán exterminador está aquí".
─ ¿Cómo puedes caer tan bajo como para pisotear la ilusión de un niño, Naraku? ─ Kagura lo mira con desprecio mientras dejaba que Kohaku la abrazara para ponerse a llorar.
─ Yo sólo digo que tienen que madurar de una vez y ponerse en busca de esos fragmentos. Vayan ahora, o de lo contrario Inuyasha y sus amigos se nos podrían adelantar. Y olvídense de una vez de esa estupidez de la Navidad, que seguro es un simple invento de Kagome para hacerlos perder inútilmente el tiempo. Y de todos modos ¿qué regalo van a esperar ustedes? El que manda aquí soy yo, y por lo tanto todos los regalos, en dado caso, deberían ser sólo para mí. Sólo un idiota santurrón querría pensar en el bien para alguien que no sea para sí mismo.
─ Te las estás ganando, Naraku ─ gruñe Goshinki ─. No andes provocando en estas fechas, que ya casi es Navidad, y en cualquier momento podría venir Youkai Claus a traer regalos, así que no perderemos nuestro tiempo en pelear contigo, pues podríamos arruinarlo todo al último momento.
─ ¿Youkai Claus? ¿En serio creen en semejante superstición? ─ se burla Naraku con un tono de desprecio en su voz ─ ¿Tienen idea de todo el tiempo que llevo viviendo? ¡Cincuenta años he vivido, suficiente como para saber que Youkai Claus no existe! No es más que un cuento ridículo que les relatan a las crías youkai y hanyou para forzarlos a portarse de acuerdo a los designios de sus padres durante todo el año, pero yo no necesito hacer eso con ustedes, porque de todos modos los tengo en la palma de mi mano, así que igual tienen que hacer todo lo que yo les ordene…
─ Con que amedrentando a otros ¿eh? Y después dices que no te doy regalos, Naraku.
Todos voltean a ver quién había sido el que dijo eso, pero no vieron a nadie. Una tos les hace bajar la vista, y ven a una criatura bastante parecida a Jaken, con las únicas diferencias que era casi el doble de alto, tenía una poblada barba blanca y vestía un traje que parecía una combinación entre Inuyasha y el verdadero Santa Claus. Todos se emocionan muchísimo al ver que se trataba de Youkai Claus, quien suelta un costal que era decenas de veces más grande que él y lo abre.
─ ¿Youkai Claus? ¿En serio eres real? ─ se ilusiona Kohaku.
─ ¿Cómo que si soy real? ¡Claro que lo soy! ─ incluso en la voz Youkai Claus se parecía a Jaken ─ Tengo muy poco tiempo, y es que empecé con atraso el trabajo de repartir regalos a todos los youkais y hanyous de Japón. A ver, necesito que me den sus nombres para identificar los regalos que les tocan.
─ Mi nombre es Kagura, y lo que pedí fueron listones de regalo de distintos colores, y si no es mucho pedir que fuesen también resistentes y duraderos.
─ Yo soy Kanna, y pedí marcos floreados para mi espejo.
─ Somos Yuromaru y Kageromaru, y nosotros pedimos mantas para arroparnos. Es un verdadero infierno el frío que hace en aquella celda donde dormimos de noche.
─ Me llamo Goshinki, y lo que te pedí cuando escribí la carta era un osito de peluche ─ todos voltean a ver al enorme youkai ─ ¿Qué? A veces tengo pesadillas con aquella vez que Inuyasha hizo carnitas conmigo, y luego paso toda la noche en vela. Sé que suena ridículo, pero es la verdad.
─ A ver… Kagura, Kanna, Yuromaru, Kageromaru y Goshinki… Debería ordenar de vez en cuando esta lista ─ Youkai Claus había sacado un larguísimo pergamino donde estaban escritos miles y miles de nombres ─. Pues sí, ustedes califican para que les dé su regalo. La lista de maldades que han cometido ciertamente es larga, pero tienen la atenuante de que les obligaban a hacer la mayoría de esas maldades, además que han venido cooperando y ayudándose entre ustedes últimamente, y eso les da puntos para recibir sus regalos. Tomen lo que pidieron ─ saca del costal todas las cosas que habían pedido las extensiones de Naraku, y de pronto se da cuenta que Kohaku le estaba mirando fijamente ─ ¿Quién eres tú, muchacho?
─ ¿Eh? M-m-mi nombre es K-Kohaku ─ dice Kohaku muy apenado ─, y me gustaría u-un juguete del capitán exterminador.
─ ¿Kohaku? Eres humano, se te nota por donde sea que te vea ─ dice Youkai Claus ─. Es algo bastante excepcional que les dé regalos a humanos. Yo sólo acostumbro darle los regalos a youkais y hanyous, pero supongo que puedo hacer una excepción, en vista que pareces ser un buen chico y tienes un corazón puro, supongo que te puedo dar lo que pides ─ Youkai Claus saca de su costal un báculo de dos cabezas (otra coincidencia con Jaken) y crea de la nada el juguete que tanto ansiaba Kohaku, con todos los accesorios incluidos ─. Espero que estés satisfecho, pues tampoco acostumbro a crear juguetes en el mismo momento de repartirlos.
─ ¡Maravilloso! ─ a Kohaku se le iluminaron los ojos y alzaba muy feliz la figura de acción feudal ─ Es lo más increíble que me haya pasado.
─ ¡Presencia youkai en las cercanías! ─ suena el juguete de manera automática ─ ¡A derrotar monstruos!
─ ¿Y qué hay de mí? ─ protesta Naraku, logrando que todos se acordaran que se encontraba allí ─ Yo tengo cincuenta años pidiendo un pony, y tú nunca me lo traes.
─ ¿Tú eres Naraku? ─ el mencionado asiente, ignorando la sorpresa de los demás por ver que Naraku sí creía en Youkai Claus ─ Yo ya sé que tienes pidiendo la misma cosa desde hace años, pero nunca te lo entrego porque no creo que te lo merezcas. Eres el peor ser que haya existido por estos lados en los últimos mil años por lo menos, y es que además de ser nefasto y causar maldades de los peores calibres, también tiendes a hacer que los demás hagan esas cosas para no ensuciarte las manos. Incluso los peores youkais que conozco tienen el suficiente honor como para cometer sus atrocidades ellos mismos.
─ ¡No es justo! ¡YO QUIERO ESE PONY! ─ Naraku se enfada mucho y hace salir una nube de veneno bastante concentrada, y Kohaku busca con apuro su máscara ─ ¡Ya vas a ver que cuando consiga la perla de Shikkon no te necesitaré más, Youkai Claus, pues yo mismo me regalaré todo aquello que desee! Sólo espera y verás.
─ ¡Youkai a la vista! ¡Hay señales de energía maligna por aquí! ─ decía el nuevo juguete de Kohaku enloquecido.
Naraku se va de allí pisando fuerte y tira las puertas corredizas. Todos los presentes se quedan mudos un rato por la actitud tan infantil y mezquina que había tenido Naraku, pero luego se centran nuevamente en su aquí y ahora.
─ ¡Bah! Berrinchudos así los estaré viendo toda la noche ─ dice Youkai Claus mientras recogía nuevamente su costal y lo llevaba con una pasmosa facilidad, a pesar de su tamaño ─. Espero que valoren mucho sus regalos, pues tengo la regla de no dar regalos al mismo youkai o hanyou en Navidades seguidas, por lo que es probable que nos veamos dentro de dos o más años. Por cierto, no permitan que Naraku siga difundiendo esas tonterías de que no existo a los infantes youkai y hantou.
─ ¿A qué se refiere? ─ dice Goshinki.
─ Ya vieron que está desesperado por el mendigo pony que lleva pidiéndome desde hace cincuenta años, y para conseguir su objetivo va de vez en cuando diciendo por ahí que yo no existo y que no le voy a dar regalos a nadie, y eso lo hace para que él sea el único en la lista y no me quede otra alternativa que darle el regalo que quiere, aunque igual pienso que está perdiendo su tiempo. Ahora si me disculpan…
─ Una última cosa antes de que te vayas ─ detiene Kagura con curiosidad ─ ¿Cómo es que alguien de la misma especie que Jaken se ha convertido en Youkai Claus?
─ ¿Jaken? ¿Te refieres al sirviente del joven Sesshomaru? ─ Kagura asiente ─ El título de Youkai Claus lo recibí de mi maestro hace casi cuatrocientos años, si eso es lo que querías saber, y en cuanto a Jaken… No suelo hablar de este tipo de cosas, pero les diré que antes pasé por donde Jaken y el joven Sesshomaru, hace cerca de una hora, y Jaken estaba en la lista de chicos buenos, cuando él empezó a pelearse con esa chica llamada Rin y arruinó la posibilidad de que le diese su regalo justo cuando yo había llegado. El joven Sesshomaru sí recibió el regalo que me pidió: un colmillo de acero de juguete de tamaño real ─ los demás empiezan a reírse, y Youkai Claus se permite también reír un momento ─. Prométanme que no dirán nada de esto a nadie, y a cambio para cuando nos volvamos a ver les daré regalos extra. Si el joven Sesshomaru se entera de que hablé de esto con ustedes, lo más seguro es que vaya a buscarme para acabar conmigo.
─ Puedes contar con nosotros. Ese secreto está seguro ─ promete Kageromaru.
─ Bueno, ahora me voy. Los siguientes en la lista son Jinenji, Ginta, Hakaku y Shippo. Inuyasha y Koga lamentablemente no recibirán regalos, pues se la viven peleando, y también son demasiado orgullosos como para creer en la Navidad. Es una lástima. Esos dos iban tan bien hasta ahora.
Youkai Claus se va de allí y se monta en un trineo que se aleja volando. Kohaku y las extensiones de Naraku se quedan viendo el trineo volador hasta que desaparece de la vista, aunque eso no fue muy complicado por lo espesa que era la capa de veneno que encerraba el campo de energía. Kohaku guarda con cuidado su juguete del capitán exterminador, el cual seguía moviéndose, brillando y diciendo las distintas frases que tenía. El equipo entero termina las decoraciones en un santiamén, e incluso Kageromaru pudo alcanzar la cúspide del árbol y montó la estrella. Ya estando todo arreglado, Kagura toma los listones de regalo y toma de la mano a Kanna.
─ Muy bien, Kanna. Ya es el momento idóneo para que te explique para qué quiero los listones.
─ ¿De verdad? ─ Kanna se ruboriza ligeramente, pues empezaba a hacerse una idea de para qué los quería Kagura.
─ Así es. Podremos usarlos en momentos especiales como un aniversario, o cuando pasa algo realmente bueno… Cosas así, en fin. Lo que te explicaré será la manera en que te puedes envolver cada vez que te toque a ti darme una sorpresa, y te advierto que cuando uses los listones debes estar sin ropa.
─ De acuerdo, Kagura.
Kagura se lleva cargando a Kanna, y los demás simplemente se quedan viendo, cada cual con una expresión distinta.
─ Siempre supe que para eso es que quería esos listones, la muy pervertida ─ ríe Kageromaru.
─ Eso se veía venir ─ apoya Goshinki ─. Cualquiera hubiera supuesto que eso era lo que quería Kagura. Era muy obvio.
─ ¿Obvio? ¿Qué era obvio? ─ se interesa Kohaku.
─ No te preocupes, Kohaku ─ responde nuevamente Goshinki ─. A medida que crezcas lo irás comprendiendo. Por ahora puedes disfrutar de tu juguete, y yo estoy seguro que dormiré tranquilo de ahora en adelante.
CONTINUARÁ…
¡Final de este especial navideño! Sé que muchos querrían saber qué cosas le estaría "explicando" Kagura a Kanna, pero por respeto a la categoría T del fic, eso será algo que más bien dependerá de ustedes. La próxima semana retomamos la historia lineal del consejo de sabios, pues ya sabemos que este es un especial hecho por ocasión de la Navidad.
Hasta otra
