Advertencia: Es el momento (o así lo veo yo) de presentarles la nueva actualización de esta historia que, como ya les había dicho anteriormente, tendrá un nuevo período, ahora en el monte Hakurei. Ojalá les guste lo que a continuación viene.

Día 95 – Reunión 14

Kagura, Yuromaru, Kohaku y Goshinki estaban muertos del agotamiento por haber llevado tantas cosas desde el ahora inexistente palacio hasta aquella montaña. Por su parte, Kageromaru felicitaba a Yuromaru, Kanna le daba unos masajes en los hombros a Kagura (era un poco torpe en eso, pero para Kagura era lo que necesitaba), y Naraku miraba maravillado el lugar.

─ ¡Es aquí! Justo el lugar donde poder hacer una nueva vida por un tiempo, mis fieles vasallos ─ todos gruñen a Naraku ─. Vamos, tampoco hay razón para ponerse tan hostiles. Para empezar, en ningún momento les prohibí llevar todas esas cosas que les dio Kagome…

─ Ahórrate los razonamientos, no queremos oírlos ─ corta Kagura de mal humor ─. Qué dolor ha sido para mí ver cómo acabaron con el cuartel del consejo de sabios. Aún siento en mis manos el peso de cada tabla, de cada material que usamos para construirlo, todas esas noches que tuve que estar en vela, aún con todos los soldados zombis que usaba para que nos facilitaran el trabajo… Todo eso perdido en apenas en una noche.

─ Ya lo dice un refrán que Kagome nos enseñó a todos ─ recuerda Goshinki ─: Una era construye ciudades, una hora las destruye.

─ No se pongan tan fatalistas, que todavía no pasa nada grave ─ dice Naraku ─. Es una suerte que ese monje momificado nos dejara barato el alquiler de este monte. Así podremos estar más tranquilos.

─ ¡Un momento! ─ se alarma Kagura ─ ¿Qué quieres decir con eso de "nos dejará"? ¿Insinúas que también nosotros tenemos que pagar?

─ ¿Quién anda por ahí? ─ de la oscuridad del túnel que había al fondo emerge una mujer muy anciana y decrépita que hizo que el equipo por un momento pensara que era una youkai o una bruja ─ ¿Quiénes son ustedes, montón de bribones? Váyanse de antes que llame a las autoridades.

─ Genial, ya este hueco estaba habitado ─ lamenta Kageromaru ─. Bueno, supongo que todo se resuelve si le corto la cabeza, ¿no?

─ ¡Un momento! ─ salta Naraku haciendo gala de autoridad ─ Que nadie se atreva a tocar a mi madre.

Kohaku y los youkais se quedan completamente fríos, mirando a Naraku y luego a la anciana, pero no fueron capaces de encontrar el más mínimo resquicio de parentesco entre ellos dos, aunque Goshinki ya sabía que ello era porque Naraku usaba la figura de Kagewaki. La anciana abre lo más que puede los ojos (y aun así no era mucho, debido a las arrugas y las bolsas que tenía bajo los ojos), y luego corre como una gacela a abrazar a Naraku, cosa que incluso a él mismo sorprendió.

─ ¡Mi hijo querido! ¡Sabía que algún día volvería a verte, aunque pensé que estabas muerto! ─ Kohaku y las extensiones de Naraku estaban entre conmovidos y burlones, y Naraku se sonroja mucho ─ Mi querido Nawaki, el más leal hijo que haya tenido.

─ ¿Nawaki? No, señora, creo que está en un error ─ advierte Kagura ─. Ese que usted está abrazando no fue hecho con ningún Nawaki, sino con Onigumo.

La señora cambia automáticamente su gesto de alegría por uno de decepción y suelta a Naraku, se aleja un poco y vuelve a mirar al hanyou.

─ Con que eras tú, Onigumo ─ dice secamente la anciana ─. No sé qué te trae de vuelta a mí, si tomando en cuenta que tú, el octavo de diez hijos que tuve con mi hermanastro, fuiste el primero que me abandonó en cuanto tuviste la oportunidad, mocoso malagradecido.

Kagura, Kageromaru y Goshinku empiezan a reírse, y Naraku no pudo sino mirarlo con enojo. La anciana por un momento se queda viendo a todos los que acompañaba, pues le llamaban mucho la atención.

─ Y por cierto ¿Quiénes son todos esos jovencitos, incluyendo al grandote y al niño tripa?

─ Oiga, más cuidado con lo que dice ─ responde Kageromaru.

─ Somos los hijos de Onigumo ─ dice Goshinki, en un acto bastante ingenioso ─. Si nos ve así es porque papá Onigumo estuvo casado con una youkai llamada… ¡Tsubaki! Sí, eso es.

─ ¿Te casaste con una youkai, Onigumo? ─ se sorprende la anciana, y Naraku se pone bastante pálido ─ ¡No sabes lo orgullosa que me pones! Mi Onigumo se hizo todo un hombre teniendo hijos con una youkai, y yo de ingenua pensando que ibas a desperdiciar tu vida como un ladrón, matando y violando a diestra y siniestra. Mucho lamento tener que admitir que había perdido la fe en que serías alguien en la vida cuando te veía con diez años siempre con el pelo suelto, pues pensaba en ese entonces que estabas algo amariconado ─ todos los que estaban detrás de Naraku se desternillan de risa, incluyendo a Kanna ─. Pero bueno, ya eso pasó. Oigan niños, se ven un poco agotados ¿Quieren que les haga algo de curry? Les aseguro que mi toque sigue intacto.

─ Me parece buena idea ─ dice Kageromaru muy entusiasmado.

─ ¿Entonces podemos llamarla abuela? ─ duda un momento Kohaku.

─ ¡Por supuesto que sí! ¿Qué clase de abuela sería yo si no permitiera que mis propios nietos me llamen así? ─ la madre de Onigumo le da un fuerte abrazo a Kohaku y le revuelve un poco el pelo ─. No me lo puedo creer… Mi Onigu-chan con una familia, y todos se ven muy bien de salud.

El grupo vuelve a estallar en risas, y Naraku veía difícil disimular la rabia que tenía.

─ ¿Onigu-chan? ─ Goshinki señala con un dedo a Naraku ─ ¿Qué clase de nombre es ese? Jajajaja.

─ Así es como mi madre me decía de pequeño ─ se defiende Naraku como puede, pero los demás sólo siguen riendo ─ ¿Qué tiene que mi madre me dijera así de cariño? Sólo es un apodo y ya.

─ Claro, lo que tú digas, Onigu-chan ─ se burla Kagura.

─ ¡Ya basta!

─ Es que no sabes hacerte respetar, Onigumo ─ regaña su madre ─. Yo te decía desde el primer día que te pusieras a estudiar y que trabajaras duro, pero pasó el tiempo y no aprendiste a hacer nada porque nunca le ponías ganas, y todos tus hermanos ya tenían parejas e hijos, mientras que tú todavía andabas de vago, robando gallinas y asustando niños. Eso no es vida, Onigumo, y tampoco es manera de madurar y hacerte madurar de verdad, aunque también es culpa mía por nunca habértelo advertido.

─ Una cosa, abuelita ─ dice Kageromaru mientras Yuromaru vuelve a cargar algunas maletas ─ ¿Dónde tenemos que desempacar?

─ Oh, ya se me estaba olvidando, mis niños. Acompáñenme, que los llevaré a sus respectivas habitaciones, pero son pocas ¿Les molestará compartir de a dos las habitaciones?

─ No se preocupe, abuela ─ dice Kagura tranquilamente ─. Ya Kanna y yo estamos acostumbradas a compartir habitación.

─ Y camas también ─ murmura Kageromaru con burla.

─ Bueno, pero sólo tómense tiempo para llevar sus cosas, y después que coman podrán arreglar sus habitaciones ¿Qué les parece la idea, mis niños?

Todos (menos Naraku, obviamente) asienten muy contentos a la propuesta, así que siguen a la anciana con todo el equipaje rumbo a los lugares en que les tocaría dormir durante las próximas noches, o hasta que Naraku se fume otra escapada a quién sabe dónde.

CONTINUARÁ…


¿Qué tienen que decir con respecto a la introducción de la madre de Onigumo? Como bien saben, esto apenas es el inicio de la convivencia en el monte Hakurei, así que pueden esperar cualquier cosa, y va enserio eso de "cualquier cosa" XD. Muy pronto regreso, ya lo van a ver :D

Hasta otra