Advertencia: Otra sección de esta apasionante historia del grupo más oscuro y terrible que haya existido jamás: Así es, me refiero al consejo de sabios. Ya saben que Inuyasha y sus distintos personajes no me pertenecen en absoluto.

Día 98 – Reunión 16

Naraku estaba disfrutando de un delicioso jugo hecho por su madre humana, la cual estaba junto con Kagura haciendo la comida. Kanna estaba jugando sola con las cartas de memoria, aparentemente sin prestarle atención a nadie. De pronto entran Yuromaru y Kageromaru, y ambos se notaban muy molestos.

─ ¿Alguien nos puede decir cómo podemos salir fuera de este monte? Yuromaru y yo nos estamos pudriendo aquí adentro.

─ El monje Hakushi se encuentra en su habitación. Podrían hablar con él para que les dé permiso ─ dice la madre de Onigumo.

─ En realidad acaba de salir, abuela ─ corta Kageromaru con pesar ─. Dijo que quería estirar las piernas un momento y fue a dar una vuelta por el monte.

─ Es un milagro que se pudiera levantar ─ opina Kagura ─. Es un monje bastante avejentado que lleva un montón de años postrado en la misma postura y en el mismo hueco. Esas articulaciones se le debieron haber petrificado hace tiempo.

─ Pudo encontrar la manera ─ dice Kanna en cuanto toma el último par de su juego ─. Resulta que un baño de sake purificado le sirve para relajar su cuerpo y le permite levantarse.

─ ¿Sake? Espero que no haya tocado las botellas que nos regaló Kagome ─ dice Kagura con miedo.

─ ¿Eran para ustedes? Lo siento mucho, hijita ─ dice la anciana con sinceridad ─. Sin saberlo usé una de tus botellas, pero te aseguro que no se repite más. Es sólo que ese hombre me daba un poco de pena, y parecía que le dolía estar en esa postura, así que accedí a empaparlo con el sake.

─ De acuerdo, lo dejaré pasar ─ accede Kagura, suspirando un poco ─. Sólo tienes que decirme la próxima vez, abuela. Esa botella me cuesta mucho que Kagome me la traiga.

─ Abuelita, mira lo que acabo de recibir ─ llega Kohaku muy contento y con una carta en la mano ─. Goshiki me la acaba de leer, y dice que es de Suiryu. Al parecer me extraña tanto como yo a ella.

─ Es bueno oír eso, Kohaku. Ojalá que el monje Hakushi vuelva pronto para que puedas salir un día a verla.

─ A mí me convendría salir un rato también ─ opina Kagura ─. No he vuelto a usar el bikini que Kagome me había regalado, y eso que me ha gustado mucho la experiencia de usarlo para tomar los baños de sol, y además Kagome me dio algo que le vendría como anillo al dedo a Kanna, pues ya hemos hecho la prueba.

─ ¿Otro bikini? ─ dice Naraku.

─ No, aunque en cierto modo se parece. Kagome llama a esa cosa "bañador escolar", y enserio Kanna se ve bien con eso puesto.

Kanna no dice nada al respecto, seguía con la vista clavada en las cartas de memoria, pero en sus pómulos se asomaba un ligero carmín que antes no estaba, aunque los demás ignoraron ese detalle. Goshinki entra a la cocina también, y al parecer se había estaba muriendo de frío.

─ ¿Qué te pasa ahora, Goshinki? ─ se interesa Kageromaru.

─ Es el poder purificador de campo que rodea el monte. Casi me mato allá afuera por intentar mover unas rocas que estorbaban en los túneles.

─ Pues ya ves lo poderoso que es Hakushi. Es un poder purificador tan grande que incluso afecta a los humanos con pensamientos impuros ─ subraya la madre de Onigumo ─. Incluso yo a veces me he sentido algo incómoda cuando me paseo por matorrales que rodean la cumbre, y es que de vez en cuando me pongo a extrañar a su abuelo y lo bien que siempre nos la pasábamos cuando estábamos en la plenitud de nuestras vidas ─ ríe un poco y luego revisa el arroz.

Naraku termina de comer y deja el plato a un lado, pero su madre lo detiene y le ordena que recogiese toda la loza para que se ponga a lavarla. Naraku se pone a protestar, pero la anciana muestra rápidamente quién es la que manda, mientras los demás acallaban sus risas con cierta dificultad. Naraku se va con una torre de platos que no sabía de dónde había salido (en realidad fue él mismo, y es que nunca lavaba los platos con los que comía), y los demás se sientan en la mesa, pues finalmente había llegado la hora de comer para ellos, e incluso llega Hakushi para sentarse a comer.

─ ¿Puedo sentarme yo también? ─ pide el monje con gran amabilidad.

─ Por supuesto. He preparado para todos ─ asiente la anciana con una enorme sonrisa que hacía ver los pocos dientes que le quedaban.

─ Gracias. Es un verdadero infierno lo que he estado pasando, únicamente comiendo lombrices y raíces que llegaban hasta mi sepelio. No sé cómo es que pude acabar de esa manera.

─ Oiga, monje ─ dice Kagura ─. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para hablar con usted, y es que queremos pedirle que nos permita de vez en cuando salir al exterior, y es que es demasiado aburrido estar aquí, en este encierro.

─ Por eso no te preocupes ─ el monje Hakushi bebe un poco de té que le sirve la madre de Onigumo ─. Puedo abrir una puerta para que atraviesen el campo sin problemas, pero les advierto que esa apertura respetará ciertos horarios: al amanecer y al ocaso. Fuera de esos horarios el monte va a permanecer sellado. No te imaginas la cantidad de youkais rencorosos que hay allá afuera, sólo porque nunca les permití comerse a los habitantes de las aldeas cercanas. Y aun así hay varias de esas criaturas que creen tener la razón.

─ Yo no creo que la tengan ─ opina Kohaku ─. He visto a muchos de ellos matando por matar, y no me parece que eso sea correcto.

─ Es que eres joven y no entiendes cómo piensan muchos youkais ─ dice Goshinki ─. Hay algunos youkais que tienen una forma de pensar de lo más rara.

─ Por cierto, y hablando de youkais ─ interviene nuevamente la madre de Onigumo ─, no me han presentado todavía a su madre, a esa tal Tsubaki. Me gustaría conocerla muy pronto.

─ Mucho lamento que eso no haya podido ser, abuela ─ dice Kagura ─. Es que ella hace un tiempo dejó de vivir con nosotros, y es que nuestro padre le fue infiel, y ella se enteró y abandonó el hogar.

─ Ya me extrañaba que tuviese una vida tan perfecta como para tener tantos hijos y no pasara nada ─ continúa la anciana con mucha decepción ─. Seguro que se está aprovechando de lo guapo que está para andarse ligando a cualquier zorra que vea por el camino, y eso no se debe. Les juro por mis diez hijos que nunca en la vida le fui infiel a mi hermanastro, y que mis ensoñaciones con Inu no taisho quedaron en el pasado desde el mismo momento que consumé mi matrimonio ¡Y vaya que han pasado muchísimos años desde que me casé con él! Y todavía me mantengo reservada, a pesar de haber enviudado hace mucho tiempo.

─ Eso sí que es ser fiel. Me gustaría ser como usted, abuelita, sería estupendo ─ dice Kohaku muy maravillado.

─ ¿Por qué siento que estoy en una conversación que no me concierne en absoluto? ─ dice Hakushi para sí mismo mientras estaba comiendo.

─ Ni idea. Pero admito que a veces yo mismo me siento incómodo con este tipo de conversaciones ─ dice Kageromaru, quien estaba a un lado del monje, y al otro lado se encontraba Yuromaru.

CONTINUARÁ…


Esta vez el personaje que entra en escena fue el monje Hakushi, pero para el siguiente capítulo van a aparecer (redoble de tambores) ¡Los shichinintai! Así es, para el próximo capítulo serán seis de ellos quienes hagan su debut, y van a ver de qué manera. Pero esperemos un poco, que hay que aguantar a que pase el tiempo previsto para la actualización.

Hasta otra