Advertencia: Como les prometí al final del último capítulo, hoy es el debut de los grandiosos shichinintai, aunque seguro se llevarán una sorpresa con este debut.

Día 104 – Reunión 17

La madre de Onigumo estaba lavando nuevamente los platos mientras dejaba a los demás comiendo. A Kagura, Goshinki, Kageromaru y Kohaku les parecía bastante incómodo que hubiera seis personas de más comiendo en esa misma mesa, pues ahora todos tenían que apretujarse demasiado. Kanna y Yuromaru por su parte comían de pie, a un lado apartado de la mesa.

─ ¿Acaso en los pueblos cercanos no hay puestos de comida, o se les olvidó robar? ─ dice Kageromaru sin ningún ánimo de fingir amabilidad.

─ Es que hay problemas fuera que no nos permiten salir por el momento ─ dice Renkotsu mientras engullía una enorme pieza de carne (en el buen sentido de la palabra) ─. Resulta que cuando nos resucitaron hace poco, nos robaron todo lo que teníamos.

─ ¿De verdad? ─ se sorprende Kagura ─ Ustedes son los siete guerreros legendarios ¡los shichinintai! A ustedes les precede una fama de ser mercenarios y ladrones de máximo nivel ¿Cómo es posible que alguien les robe?

─ No tengo ni idea de cómo ocurrió ─ dice Jakotsu, como si la pregunta fuera para él ─. Estábamos de lo más tranquilos, levantándonos de la tumba, y de pronto llegó aquel ser demoniaco a robarnos. Nunca nadie me había humillado así ─ a todos les sale una gota por los amanerados gestos del afeminado de los siete.

─ El caso es… ─ Mukotsu hace una ligera pausa para comerse unos fideos ─ El caso es que alguien de pronto se apareció ante nosotros, y nos quitó todo lo que teníamos, después nuestro hermano Bankotsu intentó detenerlo, pero no pudo con él, y debido a eso estamos encerrados aquí.

─ Y no sabemos qué fue de Suikotsu ─ dice Kyokotsu antes de devorar un ogro asado ─. Se separó de nosotros y no sabemos qué fue de él. Supongo que fue a otro lado donde se divierte a lo grande, matando por aquí y por allá… Cómo envidio a ese imbécil.

─ Pero aún sigo sin entender quién les hizo esto ¿Alguien me lo explica? ─ exige Kageromaru algo impaciente.

─ Aquel ser de las tinieblas hablaba en un lenguaje que nunca antes había oído, aún en mis peores pesadillas ─ Bankotsu toma la palabra ─. Pero gracias a que lo reté, pude al menos descubrir cuál era su nombre, en medio de todas esas cosas sin sentido que estaba pronunciando ─ todos se ponen tensos, pues querían saber qué había averiguado el jefe de los shichinintai ─. El nombre de ese hombre, o cosa, era El Brayan.

─ ¿El Brayan? Creí que sólo era una leyenda ─ dice Goshinki.

─ Pues es real, y ese desgraciado nos robó ─ sostiene Bankotsu con total seguridad.

─ ¿Y qué les robó?

─ Buena pregunta ─ responde Renkotsu ─. Se supone que nos levantamos completamente desnudos de la tumba, sin absolutamente nada, y ese tal Brayan se las arregló para robarnos. Aún intento saber cómo nos robó algo si no teníamos nada.

─ Por eso mismo es que la leyenda del Brayan se extendió con tal facilidad por la región ─ dice Goshinki como si recordara algo de un pasado distante ─. Escuché que una vez El Brayan se encontró con un comerciante que llevaba diez sacos de arroz para venderlo al pueblo vecino ¡y resulta que El Brayan le robó quince sacos! Sólo El Brayan tiene ese raro poder de robarle a la gente más de lo que tiene, y por eso es que es tan temido. El pseudónimo del Brayan tuvo sus orígenes en Europa, donde empezó con sus robos y sus actos de vandalismo extremo, a falta de conocimiento de su verdadero nombre.

─ Tengan un poco más de comida, muchachos ─ la madre de Onigumo trae un sinfín de platos llenos a rebosar ─. El día de ustedes va a ser muy duro, así que necesitan estar con la energía al máximo.

─ Muchas gracias, señora ─ dice Ginkotsu antes de comerse todo lo que había en su plato (nadie sabe cómo lo hizo, si no tiene una boca visible).

─ ¿Qué fue lo que pasó con Naraku? ─ se interesa Bankotsu.

─ Ni idea, pero mejor no lo menciones mientras comemos ─ dice Kagura ─. Habemos quienes queremos comer en paz y digerir correctamente.

─ ¿Alguien me pasa el wasabi? ─ dice Kohaku por primera vez desde que empezaron a comer.

─ Aquí tienes pequeñito ─ pasa Jakotsu con una mirada que asusta mucho al chico.

─ Jakotsu, el chico ninja es sólo un niño. No te pongas pedófilo de golpe, mira que tiene novia ─ regaña Bankotsu.

─ Lo siento, pero soy un exterminador, no un ninja.

─ Es igual, realmente no le veo diferencia ─ dice Bankotsu restando importancia al asunto ─. El caso que realmente debería concernirnos es que encontremos la manera de expulsar a ese Brayan de aquí. Los shichinintai no podremos obrar con tranquilidad mientras ese energúmeno importado siga estando cerca ¡Nuestro deber es desterrarlo para siempre!

─ Pues buena suerte. Nunca nadie ha sido capaz de atrapar al Brayan, mucho menos derrotarlo ─ continúa Goshinki ─. En ese sentido he de admitir que incluso extraño a Kira, con todos los problemas que dio mientras duró. La leyenda que precede al Brayan está bastante llena de anécdotas. Si quieren les paso un par de pergaminos para que los lean.

─ Que lo haga Renkotsu, a mí no se me da tan bien entender las cosas escritas ─ responde nuevamente Bankotsu ─. Jakotsu, te dije que no andes haciéndole ojitos al ninja, que él tiene novia.

─ La noviecita esa me la pela. Kohaku debe ser mío ─ dice Jakotsu con la lascivia en su mirada tan intensa que casi era palpable.

─ ¡Kagura, Goshinki, Kageromaru, sálvenme! ─ Kohaku se esconde tras los mencionados, los cuales miran feo a Jakotsu.

─ ¿Cuánto tiempo llevamos ya? Tengo que revisar cómo están mis venenos ─ dice Mukotsu.

─ Son más o menos las 12:52 del día ─ dice Kagura revisando el reloj que tenía en su muñeca (otro regalo de Kagome).

─ ¿Qué?

─ Que ya casi se acaba el mediodía ─ responde Kagura, en vista que nadie le había entendido.

─ ¿Qué clase de artefactos mágicos son esos? ─ dice Renkotsu señalando el reloj y el celular que tenía Kagura.

─ Te caerías sentado si te dijese lo que es todo esto ─ se limita a decir ella, y entonces Kanna le hace señas para que le pasara otro plato de comida ─. Toma, cariño. Y no laves los platos, que esta vez me encargaré yo ¿de acuerdo?

─ Una relación sentimental y física entre mujeres. Qué cosa más repugnante. Hace que me den ganas de vomitar ─ dice Jakotsu.

─ No digas nada, que no tienes ningún derecho ─ dice Kyokotsu ─. Cada vez que ves a un hombre apuesto lo convences de que eres mujer y lo seduces para así tirártelo, y después lo destripas de muy mala manera.

─ No hacía falta que lo dijeras en voz tan alta, gracias ─ responde Jakotsu de muy mal humor.

─ Bueno, yo ya he terminado ─ Goshinki le entrega los platos a la madre de Onigumo y se estira un poco antes de salir del comedor ─. A este lugar no le vendría mal algunas reformas, al menos para pasar el rato. Estar aquí todo el día es hastiante.

─ Y pensar que la espera apenas empieza… ─ dice Kagura para sí misma ─. Ya veo que han comido todos, ¡así que fuera todo el mundo! ¡Y respeta un poco, que la novia de Kohaku es la hija de un importante youkai señor feudal!

─ Ustedes son de verdad muy aburridos ─ suspira Jakotsu, al ver que no sería capaz de agasajarse con Kohaku.

Los seis shichinintai presentes se retiraron de uno en uno, y Kagura, Kohaku y Kageromaru mostraron el alivio que les causaba no tener a tantos en ese lugar. Kagura empieza entonces a darle una mano a la madre de Onigumo con la limpieza de la enorme cantidad de platos que habían quedado sucios, y los demás (Kohaku, Kageromaru, Kanna y Yuromaru) empezaron a practicar jugando póker (otra práctica que importaron de Kagome).

CONTINUARÁ…


¿Les gustó lo que leyeron? Ojalá que así haya sido. Es un poco raro llegar a este punto en cuanto a la cantidad de capítulos de los fanfics, y que por lo menos el 95% de mis fics son OS (aunque mi sueño es algún día hacer un fanfic que sea más largo que ningún otro XD). Los dejo por lo pronto, que la pasen muy bien y se cuidan

Hasta otra