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Día 118 – Reunión 18
Kagura venía de revisar de un viejo baúl unas revistas que Kagome le había regalado antes del incidente en el palacio, y la youkai estaba completamente sorprendida por todo lo que estaba viendo en las ilustraciones de la revista, que tenía como subtítulo en la portada "las 1000 mejores posiciones del kamasutra en el mundo: Incluye un top 10 elegido por las estrellas de la farándula". No se daba cuenta de quién pudiera pasar a un lado de ella, y en ese momento no le interesaba en lo más mínimo.
─ Santo cielo… ¿Eso es posible? No sé si Kanna se lo tome a bien… Y esa postura se ve tan pervertida… ¿Eso de ahí también es posible? Y yo que pensaba que los humanos eran seres limitados… ¿De verdad es legal usar así los dedos? ─ murmuraba para sí misma a media que pasaba páginas ─ ¿Qué clase de lugar es aquel de donde viene Kagome? Me extraña que no se tirara a todo el pueblo donde estaba Kikyo… Y con esta revista sé que ella fácilmente podría hacerlo con tres o cuatro al mismo tiempo…
En ese momento su ensimismamiento es cortado por la llegada de Bankotsu y Jakotsu, quienes al parecer estaban peleando. Kagura guarda rápidamente la revista y hace como si nada, aunque la discusión entre los dos miembros más fuertes de grupo de los siete le hace querer que la tierra se la tragara en el acto.
─ No me puedo creer que prefieras a Kyokotsu y no a mí ¿Qué te da él que no te doy yo? Si yo lo hago mejor sin importar cómo lo veas ─ se quejaba Jakotsu.
─ Es que él mucho más grande y por eso es mejor haciéndolo ─ Kagura estaba boquiabierta por lo que dijo Bankotsu ─. Pero aun así no deberías de estar molesto, que si él no me cumple puedes seguir tú sin problemas…
─ ¡No quiero oír excusas! No te imaginas lo mucho que me lastimas con eso ─ Jakotsu se pone a llorar mientras se pone una mano en el pectoral (ni loco voy a decir pecho con él) ─. Hemos estado por años funcionando bien, tú y yo, y de pronto vienes y me quieres quitar el primer lugar que por derecho me corresponde. No sabes lo mucho que me lastimas con eso.
─ No te pongas celoso, Jakotsu ─ Bankotsu no estaba muy seguro de qué hacer para disuadir a Jakotsu ─. Ya cuando Kyokotsu lo haya abierto todo puedes entrar en acción y hacerlo como más te gusta. Tanto tú como yo sabemos lo bien que se te da hacerlo cuando tienes bastante espacio para usar lo que tienes…
─ ¿Tú crees? ─ Jakotsu, en una escena bastante femenina, se limpia una lágrima ─ ¿Harías eso por mí?
─ ¡Por supuesto que sí! Si tú me llenas más que nadie ─ Bankotsu toma por los hombros a Jakotsu ─ ¿Tú te acuerdas cuando me dijiste que querías que te enseñara el estilo perrito? Fueron días y noches en que no tomé el mundo en cuenta, todo para complacerte ─ Kagura se empezaba a sentir mareada, y es que todo eso era demasiado para que su cerebro lo pudiera procesar ─. También está esa vez que estuvimos en esa cueva ¿Lo recuerdas? Dimos rienda suelta a la imaginación y nos divertimos en grande. No hay manera que lo pueda olvidar, si ese fue el mejor día de mi vida…
─ Lo sé, pero es que pensé que te habías olvidado de todo eso ─ Jakotsu sollozaba cual damisela mientras se apoya en Bankotsu, y Kagura no sabía cómo es que ella misma no se había ido todavía ─. Me duele mucho pensar que perdiste la confianza en mí, y pensé que ahora querías a Kyokotsu sólo por estar más grande que yo, aun cuando para mí siempre había sido muy pequeño ─ Kagura se tapa la boca.
─ Jajajaja. Creo que a veces confundes a Kyokotsu con Mukotsu. Él sí que es pequeño, y vaya que lo he visto ─ dice Bankotsu ─ ¿Te acuerdas cuando conocimos a Renkotsu? Esa vez cómo nos reímos cuando vimos lo que era capaz de hacer para nuestra complacencia. Y también está Ginkotsu, un verdadero dolor aquella noche… ¡Y Suikotsu! Una salvajada de hombre, como siempre, pero tú siempre serás el mejor compañero que haya tenido jamás.
─ Bueno, ahora me has convencido, y te dejaré que utilices a Kyokotsu en primer lugar, entonces…
─ ¡Un momento! ─ explota finalmente Kagura ─ ¿Así de fácil te vas a estar rindiendo? ¿Sólo para que Bankotsu cumpla su capricho como si nada?
─ ¿Lo escuchaste todo? ─ dice Jakotsu sin rubor alguno.
─ ¡Vaya que sí lo he escuchado todo! ─ Kagura tenía un sentimiento de solidaridad con Jakotsu, y pensaba que era injusto que se rindiera como si nada ─. Deberías mostrarte más decidido en pelear tu lugar. No es justo que Bankotsu te desplace sólo porque Kyoukotsu pueda ser colosal, aunque eso no me conste en absoluto ─ Bankotsu y Jakotsu se miran entre sí, empezando a creer que no entendían lo que decía Kagura ─. Sólo piensa que por ahora Bankotsu tenga de primero a Kyokotsu. Pues eso es el principio de aburrimiento, pues eso significa que se está cansando de ti, y con el tiempo hará lo que sea que haga con los demás y te dejará a ti en el olvido ¡No cedas ante él! ¡Pelea por tu lugar!
─ ¡Espera un momento, mujer! ─ interrumpe Bankotsu ─ ¿Qué vas a saber de estrategias de batalla si tú nunca has dirigido una banda? En mi grupo quien manda soy yo, y yo digo que Kyokotsu se ponga al frente para atacar las aldeas vecinas, ya sea para recuperar mi alabarda o para obtener nuevos fragmentos de la perla de Shikkon.
─ Sí, claro, pero… ¿qué? ─ Kagura se detiene de golpe, y es que sentía que no entendía nada ─ ¿Estaban ustedes hablando del ataque al palacio donde está la alabarda de Banryu? ─ ambos humanos asienten ─ ¿Y qué pasó con todas esas anécdotas? ¿Y aquello de que pusiste a Jakotsu de perrito…?
─ Esa vez Bankotsu me había enseñado a nadar ─ corta Jakotsu con enojo ─. Tampoco él era un gran nadador, pero al menos ese estilo sí lo sabía, y pasamos varios días entre los dos aprendiendo a nadar, aunque eso casi nos cuesta la vida en varias ocasiones.
─ ¿Y aquello de la cueva? ─ sigue Kagura no muy convencida.
─ La primera masacre que hemos hecho, poco después de que empezamos nuestra vida asesinando tanto humanos como youkais ─ dice Bankotsu muy contento ─. Para nosotros fue toda una experiencia, y a partir de ahí quedamos completamente seguros que era la clase de vida que queríamos, sobre todo Jakotsu, que violó a unos cuantos hombres antes de rebanarles el cuello.
─ ¿Y todo eso que estaban hablando de los demás? ─ a Kagura se le estaban acabando las opciones.
─ Hablábamos de cuando conocimos a los demás ─ continúa el líder de la banda ─. No te imaginas las experiencias vividas cuando conocimos uno por uno a los demás y les hicimos formar parte del grupo. Kyokotsu fue una sorpresa, eso hay que admitirlo; Mukotsu parecía tan poca cosa que al principio no pensábamos que valiera la pena incluirlo; Ginkotsu fue algo complicado, pues es un poco difícil maniobrar con alguien tan automatizado, si hasta me hirió accidentalmente varias veces al principio; Renkotsu por su parte era un simple villano de poca monta que durante un tiempo parecía más bien el bufón de la banda, aunque su inteligencia siempre fue suficiente para que fuera de los nuestros; y Suikotsu nos sorprendió a todos por la manera en que mataba y deja ese reguero de sangre por donde pasara. Era de eso que estábamos hablando.
Kagura estaba completamente muda. Había quedado en ridículo como nunca se había imaginado que lo estaría. Bankotsu y Jakotsu no la tomaron más en cuenta y se retiraron de allí para hablar de otros asuntos concernientes a su ataque, y entonces llega Goshinki con otra revista (regalo de Kagome) que trataba sobre yoga y meditación oriental.
─ Hola, Kagura ¿cómo estás hoy?
─ Ehh… Bueno… Este… yo…
─ Tienes las ideas completamente enredadas. Ni siquiera me hace falta leerte la mente para saber eso ─ Goshinki pasa la página de la revista y lee un momento ─ ¿Sabes qué podría ayudarte a relajarte y ordenar tus ideas?
─ No sé, ¿qué?
─ Una buena sesión de meditación para que despejes la mente. Eso funciona muy bien.
─ Eso espero. Esta revista ─ Kagura saca el kamasutra que estaba leyendo ─ no ha hecho sino darme problemas.
─ Tú tranquila, que verás que sí funciona ─ Goshinki deja por un momento la revista que llevaba y se sienta en el suelo ─ ¿Qué tal si empezamos haciendo la posición del loto?
─ No seas ridículo ─ dice Kagura con agresividad ─ ¿Qué clase de confianza te crees que nos tenemos? ¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera, y más sabiendo que yo estoy con Kanna? Y yo pensaba que eras de fiar, pero ahora veo que no…
Kagura se va de allí pisando fuerte, y Goshinki estaba completamente confundido. Ni siquiera sabía qué había pasado de pronto.
CONTINUARÁ…
Finiquitado otro capítulo, sólo me queda despedirme por el momento. Esto todavía va para largo, así que no desesperen, esto no va a terminar todavía (ya lo había advertido, ¿no?).
Hasta otra
